¡Hola!

Hoy la memoria USB donde guardaba todo lo que tenía escrito para futuros capítulos de mis otros dos fanfics se ha estropeado y tuve que formatearla para poder volverla usar. Así que formateé horas y horas de escritura. Menos mal que esta todo en mi cabecita, pero es un fastidio tener que re-escribirlo otra vez.

Bueno así que en lugar de ponerme a ello voy y escribo otra cosa. Más de una vez pensé en escribir algo así. A ver que os parece.


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BPOV

Ya hace dos días que coincidimos en el metro. No creo que él me haya visto, pero yo no puedo dejar de mirarle en cuanto le veo en el andén, entra en él por la entrada opuesta a la mía.

No solo nos subimos en la misma estación. También nos bajamos en la misma parada. Aunque él se dirige hacía una salida y yo hacía la otra.
Es más, ayer también coincidimos en el viaje de vuelta.

Es alto y su pelo alborotado y rojizo es tan perfecto. Está en buena forma y… ¡Mierda!… me ha pillado mirándole. Siento como mis mejillas se sonrojan, el corazón me late a mil y… la parada.

En cuanto se abrieron las puertas salí escopetada hacía las escaleras.

Sobra decir que el resto del día, hasta la hora de salir, di vueltas y vueltas por la librería donde trabajo pensando en él.

Es un trabajo ideal, una librería pequeña, en el centro de está enorme ciudad. Hay libros de segunda mano, antiguos y algunas novedades.

El dueño, el Sr. Daniels, es un hombre mayor que vive en el piso que queda justo encima. Ya no puede hacerse cargo de la tienda. Siempre me dice que soy la primera persona que contrata que parece disfrutar de pasar tantas horas aquí encerrada, que le recuerdo a su esposa. Es cierto, me encanta estar aquí, aunque no hay mucha clientela, todos los días se hace alguna venta, y puedo leer todos los libros que quiera. Además los lunes por la tarde organizo un club de lectura para personas mayores y los jueves alternos uno para niños y los otros dos jueves para jóvenes. Y la verdad es que la gente parece entusiasmada.

Ya era la hora de cerrar. Me pregunto si hoy también le veré en el viaje de vuelta.

EPOV

Ha sido un día horrible en el hospital.

No pude evitar sonreír cuando entré en el andén y la vi. Su larga melena castaña dejaba caer unas suaves ondas más allá de sus hombros.

Coincidí con ella antes de ayer, ayer y hoy por la mañana. Ayer por la tarde también coincidimos y hoy ahí está. La he visto mirarme varias veces, pero nunca se dio cuenta de que yo la miraba hasta hoy. Y creo que ha sido un error, salió corriendo. Me coloqué detrás de ella y me apoyé en la pared de la estación para que no me viera. Ella leía un libro, parecía inmersa en la lectura y sonreía dulcemente.

Saqué la libreta de mi mochila. Escribí 4 palabras y arranque cuidadosamente la cuartilla de papel. La doble por la mitad y después otra vez más. Guardé de nuevo la libreta y cerré el puño alrededor del papel doblado mientras el tren entraba en la estación.

Ella entró primero, no había asientos libre así que camino hasta el otro lado del vagón y apoyo su espalda en la otra puerta.

Yo me quedé de pie más o menos en la mitad del vagón.

En un momento del viaje el tren dio un frenazo y ella al no estar sujeta, salió disparada hacia delante chocó contra la persona que tenía delante. Se le cayó el libro. La chica contra la que chocó dejó caer un montón de folios al suelo. Mientras la chica con la que chocó y ella se disculpaban mutuamente y se ayudaban la una a la otra recoger el desastre. Yo me agaché y cogí el libro, cuidadosamente metí el papel que había escrito entre las hojas.

En ese momento ella y la otra chica se incorporaron. Ella miraba el suelo, una imagen de horror cruzo su cara. La megafonía anunció la estación donde nos bajábamos.

-¿Creo que se buscas esto? – dije tendiéndole el libro mientras el tren frenaba. Ella sin dejar de mirarme lo cogió.

-Gracias – susurró. Le sonreí. Las puertas se abrieron y salí del tren. Me dirigí a mi casa sin mirar atrás, aunque me moría de ganas por hacerlo.

BPOV

Salí corriendo al anden me había quedado bloqueada unos segundos y casi se cierran las puertas.

Es increíblemente perfecto. ¡Que ojos! Su voz...

Vi, entonces que algo sobresalía entre las hojas del libro. Un pedazo de papel. Tire de él. Lo desdoblé. Sentí el rubor en mis mejillas al leerlo. Mi corazón se saltó un latido, y mi respiración se aceleró al leer lo que había escrito en el pedazo de papel.

"Tienes una sonrisa preciosa"


Espero vuestras impresiones ;D