A/E:

El siguiente es un fic hecho total y completamente con fines recreativos. Cualquier parecido con la realidad, con situaciones y personas vivas o muertas, es total y mera coincidencia.

Detalles psicológicos, psiquiátricos y médicos pueden –y ciertamente asi es- estar errados, por favor, no tomen esto como una base o antecedente, solo obedezco a las locas ideas de mi musa.

Saint Seiya es propiedad de Masami Kurumada.


El diario

Recuerdo con claridad cómo empezó todo. Aún después de tanto tiempo y de todo lo que ha pasado. El inicio y el final. Desde la Isla hasta el Eclipse, ese maldito eclipse que no solo cambió la historia de la humanidad, sino nuestra propia existencia, nuestras creencias, nuestra fe y las vidas de todos.

La Isla, nuestro hogar, el origen de todo. Tu y yo nos conocimos en un día que no tenía nada en particular ¿recuerdas? Para mí, era solo un día mas de entrenamiento, para ti, el primer día de siete años que tendrían que pasar para cumplir lo que era la promesa más grande de tu vida en ese entonces. Apenas y cruzamos unas cuantas palabras. Apenas y me interese en tu presencia. Qué ironías tiene la vida. Si alguien me hubiese dicho lo mucho que llegaría a amarte, y lo que tendría que sufrir para tenerte, y peor, para poder recuperarte, simplemente no le hubiera creído…

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Igual que cada mañana, igual que siempre, distintos enfermeros entraban a su habitación, todos a la misma hora y sin fallar un solo día.

Y nada cambiaba con el paso del tiempo: ni la rutina, ni su estado.

Algunos asistentes y enfermeros llevaban años trabajando en la clínica. Habían tenido cientos de pacientes, pero nunca a alguien como él.

¿Qué pudo haberle ocurrido, para que a pesar de lo joven que era y gozando de gran salud, estuviera muerto en vida?

"No estamos seguros de lo que pasa" –repetían todos y cada uno de los especialistas que habían traído para ayudarlo.- "Todo dentro de él está en perfectas condiciones, pero su cerebro se niega a responder a estímulos externos... No percibe ni responde a emoción alguna. Incluso dudamos que sienta los cambios de temperatura… Es peor que cualquier tipo de estrés post-traumático que hayamos visto… No puede recordar a nadie ni nada…

Pasaron días, que se convirtieron en meses, cada uno más largo que el otro, y todo seguía igual. Sus días se limitaban a pasarlos en una silla de ruedas, con la vista perdida, ya fuera en el jardín, en el mar que alcanzaba a distinguirse en el horizonte, o simplemente a la nada y a la vez a todo. Quienes pasaban frente a su habitación y observaban las fotografías, no podían entender cómo una mirada así, llena de una bondad infinita, de un brillo tan especial, hubiera dado paso a una pagada, ausente, vacía… muerta en vida.

"Es como si hubiera perdido las ganas de vivir" decían algunos. "O peor, que vive solo porque sabe que tiene que hacerlo" decían otros. "¿Qué pudo haberle sucedido?"

- Buenos días ¿cómo amaneciste hoy? -preguntó la enfermera que tomaba el turno esa mañana, aunque de sobra sabía que no llegaría respuesta alguna. Se acercó a la ventana para las cortinas y permitir que la luz entrase al cuarto. -Me parece que así es mejor. ¿Sabes? El doctor me dio permiso de llevarte a caminar por los jardines, además, tengo el presentimiento de que será un hermoso día soleado ¿Qué te parece?

Pero el muchacho no voltearía a verla. Recargado en la cabecera de la cama, permanecía con la vista perdida en el florero que tenía en una mesa cercana.

- Vaya, no me di cuenta que te mandaron otro arreglo. -Se sentó a su lado para tomarle la presión y revisar sus síntomas.- Siempre te mandan flores blancas ¿lo has notado? Deben significar mucho para ti. Me encantaría que algún día me contaras sobre la persona que te las envía -alzo la vista del reloj al sentir un muy breve pero claro cambio en su presión, acompañado de una sílaba que para ella no significaba nada.

- Ju…

Y como todas las mañanas, un elegante auto blanco atravesaba la reja, avanzando por el hermoso boulevard que formaban los enormes y frondosos árboles, hasta la entrada de la clínica. Siempre bajaban diferentes personas, pero había una en particular que iba todos los días. Y desde su primera visita, su presencia se hizo inconfundible, especialmente por su mirada, que decía tantas cosas al mismo tiempo. Una mirada que no cambiaba a pesar de que los doctores siempre decían que no había esperanza. Porque él se aislaba cada día mas en su mundo, porque en verdad cada día moría un poco más.

Pero a ella no le importaba. Y siempre regresaba a la misma hora. Con el mismo objeto entre sus manos. Siempre rumbo a la misma habitación.

- Hola, señorita Kido -le saludo la recepcionista, proporcionándole el libro de registro.

- ¿Cómo estás, Minerva?

- Ya sabe, los niños quejándose por la escuela, mi marido del trabajo ¡es imposible tenerlos contentos!

La mirada de ella se nublo por un momento, recordado que hace tiempo llego a imaginar ese mismo futuro, el cual de desvaneció en la nada a causa de… "esa" situación.

- ¡Oh! Pero no me haga caso -replico Minerva.- En estos tiempos uno busca una razón para quejarse de todo.

- ¿Ya puedo pasar? -dijo entregándole el libro.

- Conoce el camino -indicó con la mano. Ella le agradeció mientras se alejaba por el pasillo.

- ¿Cuánto tiempo más le das?-pregunto otra enfermera llegando a la recepción.

- Pobre chica, ya casi es un año, y no hay ningún avance.

- Yo escuche decir el otro día -comento una tercer enfermera levantándose de su silla- que estaban a punto de casarse cuando él y sus hermanos tuvieron el accidente que lo dejo en ese estado.

- ¿Y qué clase de accidente pudo ser? Creo que he visto a todos los Kido que hay en Japón, y todos gozando de perfecta salud.

- Ninguno se parece… y más aún, ellos usan el mismo apellido.

- Quizá se casaron en secreto y nadie lo sabe

- ¿Por qué tanto cuchicheo? -pregunto uno de los doctores, las enfermeras regresaron a sus actividades.- ¿Llego Saori Kido? -dijo revisando el libro de registro.

- No, es la otra señorita Kido.

- ¡Diablos! -dijo soltándolo de improviso.- Necesito hablar con ella ¡por qué no me avisaron!

June se detuvo a la entrada del piso de Cuidados Intensivos. Por mucho tiempo se pregunto qué tenía que hacer Shun en ese sitio, al que llegaban personas mutiladas, quemadas, en fases terminales… Y un día la respuesta llego a ella de la forma que menos esperaba: Saori había entrado a verlo, afuera esperaban Seiya, Hyoga, Shiryu, Marín y ella. Lo que debía ser una visita normal se transformo en los momentos más angustiantes que jamás hubieran esperado: sintieron activarse el cosmos de Saori y su voz pidiendo ayuda salió de la habitación. Ellos llegaron primero; dos doctores, seguidos por tres enfermeras, entraron unos segundos después. Shun sufría un paro cardiaco. Los obligaron a salir de la habitación pese a sus protestas, mientras hacían todo lo que humanamente les era posible por estabilizarlo. Si. Humanamente era la palabra correcta, porque mientras esperaban en el pasillo, al voltear al elevador, June pudo ver claramente y a plena luz del día, la figura de Hades, vestido en su armadura, y sonriéndole de forma maliciosa…

Y solo ella, entre una diosa y tres caballeros divinos, fue la única que pudo ver al dios de la Muerte.

- ¿Por qué? –pregunto al aire.

- ¿Disculpe? –pregunto viéndola con extrañeza.

- Lo lamento, a veces pienso en voz alta. ¿Cómo está hoy?

- Estable… y sabe, de eso justamente quería hablarle –dijo oscureciendo un poco su tono.- Supongo que recuerda que en las últimos meses el señor Kido ha sufrido por lo menos tres paros cardíacos.

- Si, pero ha salido de todos ¿no es esa una buena noticia? –ella estaba extrañada por el comentario.

- Ese es justamente el problema: pocas personas son capaces de sobrevivir a paros cardíacos, y más aun tratándose de personas jóvenes como él. Es más probable que los niños y personas mayores sobrevivan a estos fenómenos. Eso, sin tomar en cuenta el número de veces que han ocurrido, son demasiadas en tan poco tiempo y lo peor es que no encontramos una explicación lógica para su estado.

- Doctor ¿qué trata de decirme?

- June –dijo bajando la carpeta en la que estaba el expediente médico de Shun.- Todos estos ataques solo están debilitando su corazón. Él goza de perfecta salud pero su mente está ausente de su cuerpo y cada vez tiene menos respuesta sobre cualquier tipo de función de su organismo. Francamente dudo que sea capaz de sobrevivir a otro ataque si este se presenta.

- Pero…

- Necesito saber –dijo tomándola de los hombros- que fue exactamente lo que ocurrió, qué lo llevo a esa condición… jamás había visto algo así… es, es como si…

-"Como si te hubieran arrancado el alma" –pensó mientras cambiaba el agua de las flores que Ikki había dejado el día de ayer.- "Pero ellos… nadie puede enterarse, nadie puede saber, no serían capaces de entender".- Volvió a colocar las flores en su sitio, sentándose a su lado. A esas alturas, ya para nadie era un secreto el amor que ella le tenía a Shun. Ni siquiera Ikki fue capaz de decir algo al ver su llanto el día que fue internado al hospital. Rompió su máscara frente a todos, con tal de permanecer a su lado. Sujeto su mano y deposito un suave beso en su mejilla, cerca de sus labios.- Yo estoy aquí por ti, mi amor, y jamás te dejaré, pase lo que pasé.

Continuará...


N/A:

!Hola mis queridos amigos!

Por fin ¡por fin lo logre! Muchas hurras para mi musa por favor (XD) aunque ni se las merece la ingrata, pero coopero y logre la re-edición de El diario de una pasion. Y como ya lo habrán notado, le cambie el nombre para poder hacer funcionar la trama corregida, aumentada y mejorada de esta historia de mi pareja mega favorita de Saint Seiya.

Ya sé, y como lo dije al inicio, que está llena de imprecisiones médicas y lógicas, pero si Kurumada lo puede hacer, ¿yo por qué no? jijiji es broma. Claro que investigue ciertas situaciones para poder hacer algo un poco más creíble, espero que esta nueva versión les guste. Y bueno, mil gracias por su paciencia, solo espero que haya valido la pena.

Gracias a los reviews que me han dejado en Luz y Sombra, los responderé en estos días. Creánme que son importantes para mi, y que los tengo muy presentes.

Cuidense y hasta la siguiente actualización.

Namarie!!