El corazón de la bestia

Capitulo I: Tragedia en la aldea rebelde

La oscuridad es el escondite perfecto para la maldad, el sentimiento mas puro y el que trasciende por generaciones; Si hay sonrisas hay llanto, si hay amor hay odio, si hay felicidad hay tristeza, si hay recuerdos hay olvidos; Todo tiene luz y todo tiene oscuridad, tu eres la luz y yo la oscuridad. Aquella noche se vistió de rojo, los aldeanos corrían despavoridos hacia el bosque en búsqueda de protección solo para sentir el filo de una espada atravesando su cuerpo.

"Vamos Kagome escóndete aquí… nadie te encontrara…"

-Kagome: ¿Qué esta ocurriendo mama?

-Madre: No veas para afuera de este armario, escuches lo que escuches no mires… recuerda lo mucho que te amo, gracias a tu bondad nunca podrán arrebatarte tu poder… eres mi pequeña flor de jazmín…

La pequeña tenía 10 años, y mientras dormía su madre la había levantado muy agitadamente y ahora estaba escondida en el armario de la cocina, ella y su madre vivían en una aldea rebelde, Muchas aldeas habían desaparecido tras el ataque de los guardias de Naraku el rey demonio, los humanos eran tomados de las aldeas y convertidos en esclavos de los demonios quienes eran dueños de la tierra del Sengoku; de pronto se escucho como tiraban la puerta y unos hombres con armadura entraban a la casa.

"Humanos… Creían que nunca encontraríamos su aldea ¿verdad?!!..."

-Madre: Por favor señor tenga piedad de mí…

"Estas sola?..."

-Madre: Así es…

"Eres una mujer mayor no servirás como esclava!"

En ese momento golpearon a la mujer haciéndola caer al suelo, uno de los hombres desenvaino su espada, mientras aquella madre veía con recelo el armario donde se escondía la pequeña, Kagome entre abrió las puertas y veía la cara de su madre quien sonreía placidamente a su niña, al ver hacia arriba el pánico entro en el corazón de la pequeña.

"De que te ríes mujer estupida!"

La espada entraba a la espalda de aquella mujer, y la sangre comenzaba a derramarse por el suelo, la pequeña lloraba dentro del armario paralizada, aquellos hombres se fueron dejando el cuerpo sin vida tirado en el suelo.

-Kagome: ¿mami?...

La pequeña se acercaba gateando lentamente al cuerpo de su madre, quien ya no sonreía. Se arrodillo junto a ella y luego se acostó en su espalda, manchando su carita con la sangre derramada.

-Kagome: yo te voy a cuidar mami…

"Kagome!!..."

Un joven moreno no mayor de 14 años se acerco aterrorizado hasta la pequeña, veía aquel cuerpo sin vida y a una niña llorando la muerte de su madre, la tomo del brazo y la levanto para llevársela con el.

-Kagome: ¡No! Suéltame Kouga… quiero estar con mi mama…

-Kouga: Vamos Kagome o nos encontraran, debemos irnos…

-Kagome: No entiendo ¿Qué ocurre?

-Kouga: descubrieron la aldea, debemos partir… ella esta muerta Kagome…

La pequeña con el rostro manchado se alejo corriendo de la mano de Kouga, al salir la aldea estaba envuelva en llamas, los cascos de los caballos se escuchaban por todos lados, ambos intentaban esconderse, pero mientras huían Kagome cayo al suelo.

-Kouga: ¡Kagome!

-Kagome: me caí… Kouga me duele!

Mientras se levantaba un Guardia a caballo se la llevo sin dejar que el joven pudiera rescatar a su pequeña amiga. Mientras iba en el caballo la niña veía como a su amigo le caían a golpes miles de hombres armados.

-Kagome: ¡Kouga!

"Cállate!... te quedaras aquí con los demás presos…"

Caras conocidas para la pequeña estaban encadenadas; corrió hasta donde estaban los humanos atados de pies y manos en una pequeña carroza que parecía una cárcel.

"Kagome que bueno que estés bien…"

-Kagome: y Kouga Sango?

-Sango: el estará bien es joven y fuerte…

Sango tenía la misma edad que Kouga, los esclavos estaban conformados solo por jóvenes y niños los ancianos y adultos eran eliminados por el filo de una espada.

-Kagome: Me duele el tobillo Sango…

-Sango: Mírame Kagome… No veas nada más…

Sango veía como los ancianos eran asesinados fuera de sus casas, estrechaba fuertemente el rostro de Kagome contra su pecho, para que no viera aquellas muertes, de pronto el carruaje comenzó a moverse.

-Kagome: ¿Adonde vamos?...

-Sango: de ahora en adelante seremos aves Kagome… estaremos siempre en una jaula, cantándole a nuestro dueño…

-Kagome: pero las aves son libres Sango…

-Sango: Algún día volveremos a abrir nuestras alas… escúchame Kagome.

Kagome veía el rostro de Sango lleno de carbón, mientras Sango veía aquellos ojos llenos de tristeza y esperanza, y el rostro de una pequeña envuelto en sangre.

-Sango: la libertad será nuestra nuevamente…

Kagome no entendía muy bien aquellas palabras, solo veía como se alejaban de la aldea, las llamas se veían a lo lejos, y se escucho un rugido, de un león o de un lobo y de pronto una luz envolvió a la aldea apagando las llamas y destruyendo todo lo que quedaba a su paso.

-Kagome: ¿Qué fue ese horrible estruendo?

"ese es el sonido de la destrucción niña…"

Un guardia que cabalgaba al lado de la carroza donde iban los humanos respondió con una mueca disfrazada de sonrisa a la pequeña.

-Kagome: ¿Quién termino de destruir mi casa?

"Creedme no querrás verlo nunca a los ojos… nunca sobrevivirías al verlo, es el demonio mas poderoso que existe en esta tierra…"

-Kagome: ¿Un demonio?...

"Así es, el que planeo todo esto, nuestro líder es el demonio mas fuerte de toda esta tierra…"

Kagome miro al guardia y después miro el vació que se veía a lo lejos de lo que había sido su hogar.

-Sango: Esta era la ultima aldea humana, si llegamos a escapar de la vida que nos espera no tenemos a donde regresar…

-Kagome: podríamos escapar al bosque Sango…

-Sango: seria nuestra perdición… nos perseguiría hasta matarnos…

-Kagome: ¿Quién?

-Sango: El que ocasiono todo esto Kagome… un demonio que tiene los ojos color fuego, marcas púrpuras en el rostro y un poder mas allá de lo que imaginamos… dicen que nadie ha logrado verlo e irse vivo…

-Kagome: ¿Cómo se llama? Por favor dímelo…

-Sango: Nadie lo sabe… en esta tierra lo llaman la bestia del Sengoku…

Kagome miro los ojos tristes de Sango, y con su mano limpio su rostro, aquella sangre era la de su madre, aquella noche mientras iban en la carreta Kagome juro vengarse del responsable, aquel demonio ojos color fuego vería su muerte en las manos de la joven; después de ese día Kagome no volvió a sonreír.

-Kagome (Voy a vengarte madre…)