Nota: En este capítulo incluyo algunas frases de Eclipse. Son de Stephanie Meyer y de su Saga, lo mismo que los personajes. Yo sólo juego con ellas. Esta es mi propia versión de la historia.



84. Viejo amigo.

El invierno hacía más estragos en el poco original clima de Forks y a las 3 de la tarde, ya empezaba a caer la noche. La negrura salía del bosque que franqueaba la carretera de camino a La Push a medida que Bella y Charlie se dirigían hacia el norte con la única compañía la aburrida emisora policial de fondo. El ayudante del jefe Swan encadenada bostezo con bostezo y aparte de una anciana del pueblo que se le habían helado las cañerías, poca actividad más había tenido.

Bella miraba despistadamente el paisaje pensando cómo aquel blanco sucio que iba desapareciendo con la lluvia que formaba en la cuneta un arrollo de agua embarrada le había parecido tan terrible horas antes cuando estaba perdida entre la espesura de los árboles en busca de La Push creyendo haber dejado atrás a Edward. O cuando el cuerpo agónico de Jacob en forma de lobo estaba delante de ella en la oportunidad que había tenido Victoria de matarla. O Alice desmembrándola con aquellos chasquidos tan nauseabundos.

Batió la cabeza para olvidar esa parte. Todo, en definitiva.

A partir de ahora, haría como Charlie: ignorar los sucesos paranormales que ocurrían en su pueblo.

Aparcó el coche patrulla delante del garaje de los Black y sin mediar palabra, abrió su puerta para ir hacia el maletero y sacar un paraguas. Así y cargando con la bolsa de comida que había preparado Bella, le abrió su puerta, la ayudó a salir y tomándola de los hombros comenzaron a caminar hacia la pequeña cabaña.

Esa era otra buena cosa de Charlie: cuando no tenía nada que decir, no decía nada. En el transcurso de la mañana apenas habían hablado de la colada, la comida o quién lavaría los platos. Después le preguntó a qué hora estaría lista para ir a la reserva y sólo tocó el claxon cuando le esperaba sentado en el coche patrulla.

Billy Black abrió la puerta antes de que picaran y les recibió con una gran sonrisa. Una diferencia considerable desde la última vez que había ido a visitarle y más contando que el estado de Jacob era claramente culpa de ella y de su relación con las sanguijuelas, como los quileutes llamaban a los Cullen. Bien creyó que le atropellaría los tobillos con su silla de ruedas en cuanto su padre no mirara, pero no, le dijo que Jacob le esperaba en su habitación y así invitó a Charlie a tomar una cerveza junto al fuego.

Bella cruzó despacio y dando las gracias de la sala de estar al pasillo donde estaban las habitaciones. Hacía siglos que no entraba en aquella casa pero recordaba de cuando era niña que la de Jacob era la primera a la derecha e incluso recordaba que años atrás un dibujo de un lobo bajo letras de colores con su nombre identificaban al propietario. Bastante profético si lo pensabas.

Ahora ya no había nada. Sólo una pintura desconchada y una manilla pasada de moda la que no agarró hasta haber picado antes.

-¿Jake? Soy Bella.

Desde dentro oyó al chico revolverse acompañado de un crujir de muelles para decirle que pasara, así que obedeció. Entornó la puerta lentamente y asomó la cabeza antes del resto del cuerpo para sonreír. Estaba preparada para lo que iba a encontrarse: Carlisle había dicho que tenía dos costillas rotas, una pierna, un hombro dislocado además de golpes y magulladuras pero la última vez que lo había visto aún no había vuelto a su forma humana así que le sobrecogió ver su natural piel morena llena de cardenales además de aquella cara de dolor. Estaba tendido en una pequeña cama que apenas le cubría toda la envergadura, tapando una pierna con una manta tejida de vivos colores y motivos nativos, la otra con un vendaje sobresalía hacia la izquierda, por estar en casa ni siquiera llevaba camiseta y el resto de los moratones quedaban a la vista junto con el vendaje que le sujetaba el hombro y el que le comprimía las costillas.

Intentó incorporarse para quedar sentando a la vez que Bella accedía a la pequeña habitación pero sólo pudo compungir el gesto con otro crujido de los muelles del somier, así que ella se apresuró para ayudarle.

-No te muevas.

-Estoy bien.

Iba a contestar un "no lo pareces", pero era la segunda vez que iba a mantener esa conversación ese día así que simplemente suspiró.

-Carlisle dijo que te pondrás bien.

-Sí, el doctor Colmillos es bastante optimista aunque yo me sienta como si me hubiera atropellado un camión, sobre todo después de jugar conmigo como si fuera una cobaya inyectándome vete tú a saber qué.

-Debes hacerle caso, él sólo quiere que te pongas bien.

-O mantenerme aquí inmovilizado para que su Cullen tenga vía libre del todo. ¿No te has parado a pensarlo?

-Jake…- suspiró de nuevo Bella.

El chico frunció el ceño para después levantar una ceja sonriendo así que Bella captó que estaba bromeando lo que la animó a sentarse en la cama – con cuidado – para darle un golpecito en el brazo que no tenía herido.

-Burro- añadió.

-No lo puedo evitar- sonrió de nuevo- ¿Cómo está él?

-Bastante magullado y dolorido pero se pondrá bien. Carlisle también le tiene inmovilizado en la cama y con calmantes, si te sirve de consuelo.

-No mucho porque él te podrá tener de enfermera, pero la vida es así de injusta- respondió en otra sonrisa- Me alegro que todo saliera bien. Cuando esa sanguijuela asquerosa me estrelló contra el árbol y vi a tu Cullen salir volando por encima de su cabeza para quedarse allí tirado, pensé que realmente la pelirroja se saldría con la suya. Los chicos estaban desconcentrados y la cosa se estaba yendo de madre. Menos mal que apareció la pequeñaja. ¿Quién nos iba a decir que con lo canija que es iba a arrancarle la cabeza a la pelirroja?

-Sí, es bastante impresionante. Y poético: Victoria sólo buscaba venganza y realmente la vengada fue ella porque por culpa de James, Alice fue transformada.

-Oh- suspiró dejando los labios formando una "o"- Sí, no deja de ser... original.

Asintiendo, Bella bajó la cabeza para estirar la manta a la vez que tapaba la otra pierna de Jacob. No parecía que le hiciera falta porque incluso desde el otro lado de la cama podía notar el calor flameante que desprendía, pero se hizo un silencio incómodo que quiso tapar con una actividad.

-Supongo que… se irán, ¿no? Cuando tú y… Edward os vayáis.

Bella levantó la cabeza y se le quedó mirando, conmocionada por oírle pronunciar su nombre. Sin insulto, calificativo, ni acritud. Puede que hasta diera un saltito en la cama por la impresión. Primero Charlie y después Jacob. No estaba preparada para tanta novedad.

-Sí, eso parece. Le he estado preguntando sobre el futuro a Alice y actuó de una manera extraña cuando le pedí que mirara el suyo y el del resto de los Cullen. No parece que sea muy bueno.

-Os echarán de menos, seguro que es eso.

Volviendo a asentir ahora se centró en una de las pelotillas que formaba la manta junto a su pierna.

-¿Me invitarás a la boda?

Le miró de hito en hito, completamente sorprendida. Y allí no había ni una sonrisita ni ninguna ceja levantada con gesto pícaro, así que el silencio se hizo más incómodo a la vez que ese sentimiento de egoísmo crecía en su interior. Estaba allí postrado en una cama por protegerles cuando le había dicho claramente lo que sentía por ella y encima quería ser amable preguntándole por sus planes de boda con otro.

-No hace falta que…- murmuró Bella-… hablemos de eso si no quieres.

Con un nuevo crujido de somier, Jacob se apoyó en el brazo bueno para volver a incorporarse y quedar totalmente sentado recostado sobre su cabecero y así dijo:

-Bella, me rindo. Él gana. ¿Quién si no? Tenía a Charlie de mi lado, pero no me di cuenta que debía de tenerte a ti. Además, después de contarle lo del accidente en moto, creo que he perdido los puntos de ventaja. Sí que he sido un burro por intentar que sintieras algo por mí cuando realmente en tu corazón no hay sitio para nadie más que él. Y hasta me cae bien, qué narices. Luchó por ti cuando incluso tiene fuerza humana y estuvo a punto de perder la batalla. Y tú cuando le viste allí tendido junto a mí, sólo corriste a socorrerle a él. Y me alegro, porque tampoco hubiera podido hacer mucho por mí.

-Jake…- musitó.

-No, no digas nada. Sólo perdona si te puse entre la espada y la pared. No te culpo porque vinieras en busca de ayuda para protegerle porque yo hubiera hecho lo mismo en tu lugar y he luchado al lado de los Cullen y lo volvería a hacer aunque sea éste el resultado. No iré más de héroe porque es inútil intentar impresionarte cuando él ha hecho algo que yo jamás voy a hacer por ti: volver a ser humano. Y he visto que aunque no lo fuera, como lo fue, también te gustaría más que yo.

Bella intentó contar hasta tres y a la par serenarse y controlar la respiración. Había aguantado demasiado las lágrimas hoy y ya se le iban a escapar. Estaba tan emocionada, tan embargada, tan sobrecogida y tan sentimental que era tonto reprimirse. No podía creer que alguien estuviera luchando por ella, Jacob con toda su fuerza sobrenatural, su magia y su valentía, sobre todo cuando le había dejado claro que tenía la puerta cerrada y más después de aquel día que podía haber acabado con él. ¿Qué tenía ella de especial? Nada. Ni física ni psíquicamente. Y aún así dos personas maravillosamente gloriosas como era Edward y como era Jacob veían algo que nunca nadie en 18 años había visto.

Algo en Forks volvía a los chicos locos de remate, seguro.

¿Qué podía decir ante eso? ¿Lo que le contestó aquella noche en el coche cuando se creyó que no era más que una cabezonería adolescente? Así que de nuevo se quedó callada y sólo sorbió la nariz para no notara que lloraba.

-Así que…- añadió Jacob en un gran suspiro a la vez que separaba el brazo que no estaba herido teatralmente- aquí me tienes, como querías: tu amigo de nuevo dispuesto a sacarte de quicio.

El gesto relajó el ambiente y Bella se echó a reír entre las lágrimas. Así se deslizó hacia él y le estrechó con cuidado para besarle su mejilla flameante. Y se quedó unos instantes escuchando el corazón de Jacob que latía mucho más deprisa que cualquier otro que hubiera escuchado antes y oliendo su piel con aquella esencia tan particular a musgo y a madera.

-Gracias- musitó.

-De nada- contestó él- Espero la invitación, en serio.

-Mira tu buzón cuando te enteres que a Charlie le ha dado un ataque al corazón y está en el Hospital- bromeó Bella.

-A los Cullen les van las cosas a los grande- añadió divertido- Cambia llevarte al Baile de Graduación por llevarte al altar, ¿cómo decir que no a algo así?

-No se trata de eso- explicó- Edward fue educado en 1900 y es muy importante para él que nos casemos antes de irnos a vivir juntos. He intentado hacerle cambiar de idea, casarnos como la gente normal a los 30, pero…

-Ya- dijo él- Discutir con un vampiro que se volvió humano para no convertirte a ti en vampiro parece bastante chungo.

Bella suspiró divertida y Jacob se rió, así que animada, añadió:

-Gracias por todo, Jacob, en serio: por haber hecho de nexo entre tu alfa y los Cullen, por haberme quitado a Victoria de encima y por… aceptar a Edward. De verdad, no habrá manera en la que pagarte el enorme corazón que has demostrado tener.

-Aún espero ese deportivo- le guiñó un ojo.

Un carraspeo en el pasillo les hizo mirar hacia la puerta y tras un par de crujidos, se entornó. Charlie Swan apareció en el umbral retorciendo el bigote. Miró la cama, miró donde Bella estaba sentada y siguió su mano apoyada en la manta hasta llegar al brazo del chico que no se tocaban. Sólo levantó una ceja al hacer contacto visual con él, pero se dirigió únicamente a su hija.

-Se hace tarde, Bells y quería pasarme por la comisaría para comprobar que todo va bien.

-Claro, enseguida me despido.

Volvió a mirar a Bella, el brazo y al chico. Y así carraspeó para dar un golpecito en el marco.

-Te espero en el coche.

Se giró sobre sus talones y dejando la puerta abierta despareció pasillo adelante. Jacob se volvió a reír.

-¿Ves por qué me rindo? Jamás me dejaría subir al piso superior y con una pierna rota dudo que pueda escalar a tu ventana como hace la pequeñaja.

Bella suspiró divertida y le dio un golpecito en el codo de camaradería, él se quedó sonriendo.

-Será mejor que me vaya. Volveré a verte, si quieres.

-Yo te llamaré cuando me encuentre mejor.

Sin presionarle, Bella contestó:

-Como prefieras- y se levantó- Descansa y haz caso a Carlisle. Te curarás mucho antes.

Asintió y se le quedó mirando sonriendo sin separar los labios. Titubeando, dudando que quizás no era lo correcto, se entornó hacia él para abrazarle pero como Jacob le correspondió lo hizo para besarle de nuevo en la mejilla. Después pensó que con todo lo que había hecho por ella y lo que había arriesgado, no era una buena manera de despedirse así que se deslizó hasta besarle suavemente en los labios, simplemente posando los suyos encima sin ninguna pretensión más. Él le correspondió haciendo que sonaran y después le miró a los ojos, sonriendo:

-No tenías razón: no necesitaba probar con ningún otro.

-Entonces, me alegro que dejes de ser Bella Swan para ser la señora Cullen- respondió con una nueva sonrisa- Hasta pronto.

-Hasta pronto, Jake.

Sin mirar atrás salió de la habitación, cruzó el pasillo, saludó a Billy Black con la mano que seguía delante del fuego y caminó hacia la puerta abierta. Charlie ya esperaba en el coche como había anunciado, pero con el motor en marcha y las luces encendidas pero ni siquiera la prisa que tenía su padre por marcharse le cohibió de disfrutar de aquella paz y aquella tranquilidad. ¿Qué oía? Nada. Apenas el ronroneo del coche patrulla, algunas gaviotas y el mar que se abría hacia el norte. Respiró el frío de la noche que caía sobre cada rincón de La Push y después miró el cielo tan plomizo que las nubes parecían opacas.

Pensó que nunca el crepúsculo podría ponerle triste como se lo ponía a Edward antes cuando decía que para todo el mundo anunciaba el final de un día, ya que para él nunca se acababan. La sensación de ese día quería que no acabara nunca. A partir de ahora tendría un montón de crepúsculos que serían como el primero que vivió con él humano porque nada les iba a separar y nada les iba a acechar entre las sombras, en el bosque, como todas estas semanas.

¿Qué les podría hacer daño a partir de ahora?

Absolutamente nada…

… O al menos, eso era lo que creía.

*. Fin.*


Nota: Esta historia acaba aquí, pero si quieres saber qué ocurrirá con esta Bella y este Edward humano y todas esas preguntas sin resolver que quedan, su secuela "Penumbra" te está esperando. Ve a mi perfil y ¡comienza a leer!

Muchas gracias a todos lo que con vuestros comentarios habéis hecho que desee y desee escribir más y mas.

Noe.