Disclaimer: Ninguuuno de estos personajes es mío (aunque ya me gustaría), todo pertenece a la señora Rowling, solamente escribo esto para entretener =)

Bien, este es mi primer fic. A pesar de llevar mucho tiempo vagando por estos lares, nunca me había atrevido a publicar nada… hasta hoy.

Así que espero que os guste, ya que yo lo he escrito con todo mi cariño. Mediante los reviews me podéis ayudar a comprender si esto se me da medianamente bien o si soy mala y debería dejar de hacerlo xD.

¡Espero que os guste!

CAPÍTULO 1: ¿PREMIOS ANUALES?

Lily Evans se despertó de golpe debido a un ruido en la parte de abajo. ¡Mierda, era hoy! ¡Se había quedado dormida y ni siquiera había recogido el cuarto! No era habitual en ella, pero la discusión que había tenido con Severus la tarde anterior la había dejado descolocada. Dos años, llevaban dos años sin hablar apenas, desde aquel incidente después del TIMO de Defensa Contra las Artes Oscuras, tras el cual Lily comprendió que ambos seguirían caminos diferentes. Mientras ella se dedicaría a erradicar a Voldemort y sus aliados, él… no quería ni pensarlo. Pero él vivía cerca de ella, lo que había hecho que ayer, tras llegar a casa después de sus vacaciones, se lo hubiese encontrado. Intentaron hablar, incluso Lily se replanteó que su amistad volviese a ser como antes, por si eso hacía que él cambiase de parecer, pero entonces él…

Pero las cavilaciones de Lily se vieron interrumpidas al entrar una persona corriendo en su habitación, haciendo flotar un baúl tras de sí.

-¡Lily! ¡Te he echado de menos!

Lily sonrió y se acercó corriendo a abrazar a su amiga Amy. No la había visto en todo el verano, por lo cual tenía muchas ganas de verla y contarle todo lo que había ocurrido ese verano. Se apartó de ella para observarla… y se quedó a cuadros.

-Amy, cariño… ¿me puedes contestar a algo?

-Dime

-¿Qué narices haces pelirroja?

En efecto, su amiga Amy, a la cual recordaba (y solamente hacía dos meses que no la veía) con el pelo de color castaño claro en ese momento lo tenía de un color rojo, pero no un tono rojizo como el pelo de la propia Lily, sino un rojo reflectante que estaba segura (a pesar de no encontrarse en la calle para comprobarlo) haría daño a la vista cuando el sol incidiese en él. Por lo demás su amiga seguía igual que siempre, con los ojos color chocolate, enormes y de largas pestañas, bajita, el piercing en la nariz y ese look rockero que la caracterizaba, y (aunque eso se debía más que nada al sol veraniego) la piel morena. Pero ese color de pelo…

-Verás… Es que como me hice mayor de edad hace poco… intenté realizar un hechizo para hacer que mi pelo fuese más "interesante"… pero ya sabes que Transformación se me da un poco como el culo, así que se quedó de este color-explicó Amy.

-¿Y no intentaste cambiarlo?-preguntó Lily.

-¡Claro que lo intenté! Pero comprendí, después de que casi me quemo el pelo, que debía dejarlo para manos más expertas-dijo Amy lanzándole una mirada significativa a Lily.

-A mí no me mires, señorita Youngblood, que ya sabes que no se me dan bien las transformaciones en el pelo. Tendrás que esperar a que venga Jude-dijo Lily.

-¡Oh, la Princesa de las Pociones!-se rió Amy-Pues es una lástima que no haya ninguna poción para deshacer esto, la verdad, porque me gustaría ver la cara de tu hermana al oler la fragancia proveniente del caldero. Un encanto tu hermana, de verdad. Cuando he llamado a la puerta se ha limitado a mirarme de arriba abajo y poner cara de asco. No sé si por mi pelo o por mi persona en general. Aunque me decanto por lo segundo.

-Ya sabes cómo es Tuney… No soporta la magia ni nada que tenga que ver con ella. Además, si has hecho levitar el baúl para subirlo por las escaleras no le habrá sentado muy bien-dijo Lily, intentando defender a su hermana.

-Lo que tu digas, cariño-dijo Amy encogiéndose de hombros-Ya sabes lo que opino sobre ella, pero por respeto me voy a callar.

Lily fingió enfadarse y le lanzó una almohada.

-Por cierto ¿cuándo viene Jude? Vendrá hoy ¿no? Porque no me apetece aparecer mañana en King Cross con el pelo de este color-preguntó Amy a la vez que dejaba la guitarra que tenía colgando de la espalda con cuidado en el suelo y se tumbaba en la cama de Lily-Ya sabes que me da un poco igual lo que la gente piense de mí, pero no me gustaría provocar ceguera prematura a nadie.

-No te preocupes, me dijo mediante lechuza que vendría esta tarde, así que solamente tendrás que esperar unas horas más, y como dudo que salgamos de casa, no te tienes que preocupar porque te vea nadie-dijo Lily.

-Por cierto, Lily, te acabas de levantar ¿no?-preguntó Amy, observando que su amiga tenía el pelirrojo pelo revuelto y todavía estaba en pijama-Además, por la expresión de tus ojos… deduzco que has tenido bronca con Snape.

Lily se sorprendió una vez más de la capacidad que tenía Amy para deducir enseguida su estado emocional. Pero bueno, no por nada era su mejor amiga.

-Cómo me conoces… Ya os explicaré cuando venga Jude, así no tengo que contarlo dos veces. Además, hay otra cosa que os quiero contar-añadió Lily enigmáticamente.

-¡Joder! ¡No soporto que me dejes con la intriga!-se quejó Amy-Espero que venga pronto.

Las dos amigas pasaron el resto del día charlando acerca del verano, ya que mientras Lily había ido de vacaciones a Francia, Amy había viajado a España (razón por la cual estaba tan morena). No era casualidad el que las dos hubiesen estado de vacaciones en países extranjeros. En Inglaterra la amenaza de Voldemort era cada día más peligrosa, y muchas familias consideraban prudente alejarse del país todas las veces que pudiesen. Los padres de Lily, al ser muggles, no sabían qué estaba ocurriendo (evidentemente ésta no les había contado nada, y menos a su hermana) así que habían aceptado la propuesta de su hija de irse de vacaciones al extranjero. En cambio los padres de Amy sí sabían qué ocurría, ya que, a pesar de que su padre era muggle, su madre era bruja y le había contado la situación a su marido, por lo cual decidieron ir fuera para, por lo menos, poder evadirse de la dura realidad durante el verano.

Esta charla se vio interrumpida al final de la tarde por una figura que apareció repentinamente en la habitación.

-¡Tachán!-exclamó esa figura con los brazos abiertos, pero los bajó rápidamente al ver a sus dos amigas en el suelo-Chicas… ¿qué hacéis en el suelo?

-¿Cómo que qué hacemos en el suelo? ¿QUÉ HACES TÚ APARECIENDO EN MITAD DE MI HABITACIÓN!-gritó Lily a la vez que se levantaba del suelo.

-Ya sabes que me ha costado mucho aprobar el examen de Aparición, así que decidí hacer una entrada a lo grande.

-Ya, Jude, pero podrías… no sé… ¿haber avisado, quizás?

-Pero es que entonces no sería a lo grande… Anda, ven y dame un abrazo, tontorrona, que hace mucho que no nos vemos-dijo Jude extendiendo los brazos.

Tras separarse después del abrazo, Jude miró a Amy, que no se había levantado del suelo.

-¿Y tú qué? ¿No me saludas?-preguntó Jude con una sonrisa.

-Lo haría si no estuviese traumatizada por lo que tengo delante… ¿Qué narices te has hecho en el pelo?-preguntó Amy, mirándola boquiabierta.

Lily, que debido a la brusquedad con la que había aparecido su amiga en la habitación no se había parado a mirarla, se fijó por primera vez en su aspecto. Y cuando lo hizo puso la misma expresión que Amy ya que Jude, que antes tenía el pelo largo hasta la cintura, ahora lo tenía cortado muy corto, como si fuese un chico. Lo que más impresionaba era que, a pesar de este corte radical, su amiga seguía con la belleza impresionante de siempre, con su pelo rubio, su tez pálida, los ojos azules y su figura alta y esbelta.

-Qué asco me das, en serio. ¡Hasta con el pelo corto sigues siendo una puta modelo!-exclamó Amy con una sonrisa a la vez que iba a abrazarla, pues ya se había recobrado del shock inicial-Aunque eso también se puede aplicar a ti, Lily.

-¿Por qué?-preguntó Lily.

-Mujer, está más claro que el agua… Las dos sois guapísimas y con unos ojazos de infarto. En cambio yo… soy lo más normal del mundo-explicó Amy con un tono de "ya-sabes-a-lo-que-me-refiero"

-No digas gilipolleces, sabes perfectamente que eres guapa, Amy. Aunque tu pelo esté… raro-dijo Jude girando la cabeza para observarla mejor.

-¡Es verdad!-dijo Amy dando un salto que hizo que Jude y Lily se echasen para atrás del susto-¡Arréglame el pelo, Jude!

-Pero si no te queda mal…

-Mujer es que, como verás, es un poco jodido eso de hacer que la gente tenga que llevar gafas de sol en tu presencia cuando sales a la calle y te da el sol, así que arréglamelo, anda-dijo Amy poniéndole ojitos.

-Está bien, está bien… pero no prometo nada-dijo Jude a la vez que se acercaba a ella y sacaba la varita-Además ¿por qué no le has pedido a tu madre que te ayudase? Ella es una bruja muy bien cualificada.

-Gracias por el alago hacia mi madre, pero ella es de las que dicen "Tú sola te has metido en ese problema por hacer el tonto, tú sola sales de él". Cuando quiere puede ser un verdadero… encanto-dijo Amy poniendo una mueca y sentándose en una silla para que Jude pudiese arreglarle bien el pelo.

-Qué dura puede ser tu madre en ocasiones-se rió Lily a la vez que se sentaba en una silla para ver bien el espectáculo. Adoraba ver a Jude haciendo hechizos relacionados con el físico de las personas.

Cinco minutos después, Jude se alejó de Amy y guardó la varita con expresión extraña.

-Lo siento, esto es lo máximo que he podido hacer-dijo.

Amy, con miedo, se giró para mirarse al espejo… y le encantó lo que vio.

-¡Cómo mola!-exclamó contenta.

Su pelo, largo hasta media espalda, lucía de nuevo de color castaño claro, exceptuando el flequillo que seguía de un color rojizo (aunque éste, gracias al cielo, no hacía daño a la vista). El conjunto era extraño a primera vista, pero una vez que te acostumbrabas a verlo no quedaba del todo mal.

-¡Muchas gracias!-exclamó Amy abrazando a Jude-¡Qué suerte tengo de tener una amiga a la que se le den tan bien las transformaciones físicas!

-Cariño, sabes que me gano la vida como modelo, necesito saber hechizos que ayuden a realzar mi físico-dijo Jude con una sonrisa, pero con tono modesto-Y bien ¿qué tal ha ido vuestro verano?

-El mío genial… pero ahora me interesa más lo que nos tiene que decir Lily-dijo Amy sentándose al lado de su amiga.

-¿Nos tienes que contar algo? ¡Desembucha!-dijo Jude sentándose en el suelo enfrente de sus amigas.

-Bueno, dejando aparte el hecho de que me haya peleado con Severus ayer mismo…-empezó Lily.

-¿Con Snape? ¿Severus Snape? ¡Pensé que, a pesar de vivir cerca, hacía mucho que no hablabais!-la interrumpió Jude, pero se calló inmediatamente al ver el gesto que ponía Amy.

-Ya… hacía mucho que no hablábamos… pero ayer nos encontramos en la calle… Y volvimos a hablar-dijo Lily con tono triste y mirándose las manos-Ya sabéis que tenemos puntos de vista muy diferentes… Pero hace mucho que le conozco, él fue el primero en darse cuenta de que yo era diferente, de que era una bruja, y le tengo cariño…

-… a pesar de que te trate como una mierda en ocasiones-terminó Jude con dureza.

-¡Jude!-protestó Lily

-¡Lily, sabes perfectamente que te ha tratado mal en muchas ocasiones! ¡Incluso te ha llegado a llamar… eso que tú ya sabes!-exclamó Jude.

-¡Tiempo muerto!-exclamó Amy levantando las manos en ademán pacificador-Jude, sabes que yo tampoco aprecio demasiado a Severus Snape, y menos después de…-se interrumpió al ver la cara que ponía Lily-pero si Lily piensa que si vuelven a retomar su amistad, éste cambia de opinión sobre lo que vosotras ya sabéis… tenemos que apoyarla. De todos modos, si eso saliese mal, ya estamos nosotras para dejarle claras las cosas a Snape-concluyó con una sonrisa que daba un poco de miedo.

-Vaya, eso ha sonado exactamente como la mafia…-dijo Lily-En fin, aparte de discutir con Snape…

-¿Has recibido más cartas de James Potter?-esta vez la que interrumpió fue Amy.

-¿De Potter?-Lily la miró con incredulidad-Creo que te dije que desde que le envié una carta con el hechizo puñetazo dentro no he recibido ninguna más. Creo que se dio por aludido-concluyó con una sonrisa.

-En ocasiones eres maléfica…-dijo Amy-Pero debes reconocer que Potter ha cambiado… no está tan creído como otros años.

-Pero eso no quita que lo siga siendo-Lily se encogió de hombros-De todos modos… ¿me vais a dejar deciros eso?-dijo, empezándose a enfadar.

-Lo siento, lo siento. Dinos-dijo Amy con una sonrisa.

-Soy Premio Anual.

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-¡James! ¡Despierta!

James Potter ni siquiera se inmutó ante esa llamada.

-¡James! ¡James!

James Potter ni siquiera se inmutó antes esos golpes en la espalda

-¡James! ¡James!

James Potter ni siquiera se inmutó ante esa sacudida

-¡JAMEEES!

Vale, James Potter está vez sí se inmutó. Pero fue, más que nada, porque de repente se encontró colgando cabeza abajo sujeto por un tobillo.

-¡Pero qué cojon...!-empezó James, pero se calló al ver quién había hecho ese hechizo-¡Lunático! ¿Qué haces aquí? Y, lo más importante... ¿por qué narices me tienes así?

Remus Lupin agitó la varita y dejó que James cayese sobre la cama.

-¿A ti qué te parece? Llevo cinco minutos intentando despertarte, y como nada funcionaba, probé con esto-dijo Remus con una dulce sonrisa.

-¿Sabes que no pega nada esa sonrisa con esas palabras?-apuntó James a la vez que se levantaba de la cama-Acabas de llegar ¿no?-señaló al ver el baúl de Remus en la habitación.

-Sí. La verdad es que me hubiese gustado que fuesen mis amigos quienes me fuesen a recoger a la estación, me dijesen lo mucho que me han echado de menos durante el verano y todo eso, pero se ve que es mucho pedir-dijo Remus fingiendo estar molesto.

-Ya sabes lo mucho que te queremos, Remus, pero es que estas horas no son buenas-dijo James.

-¿Estas horas? Son las 12 de la mañana-indicó Remus señalando el reloj que colgaba de la pared.

-Ya… Pero sabes perfectamente que se trata de Sirius y de mí en vacaciones, Lunático. Amanecemos a la hora de comer-dijo James con una sonrisa-Hablando de Sirius, deberíamos ir a despertarle ¿no? Para informarle de que has venido y tal…

-Pues sí, estaría bastante bien, la verdad.

James y Remus salieron de la habitación y se dirigieron a la que se encontraba enfrente. Entraron sin llamar a la puerta y allí, aparte de un gran desorden, se encontraron a un muchacho moreno de 17 años durmiendo con una sonrisa un tanto… ¿lasciva? y los brazos totalmente abiertos, ocupando todo el espacio de la cama.

-Con esa expresión no me quiero imaginar lo que está soñando…-dijo Remus-En fin, vamos a despertarlo.

El bueno de Remus se acercó a la cama donde dormía Sirius e intentó despertarlo con suavidad un par de veces, pero comprobó que esto servía tan poco como había servido con James. James, sonriendo, se acercó donde estaba su amigo y, con un movimiento de varita, hizo que el colchón (incluyendo a la persona que dormía en ella) volcase.

-¡JODER!-gritó Sirius desde debajo del colchón-¿No podías poner el despertador, James?

-Sí, claro, es que eso funciona taan bien contigo-dijo James poniendo los ojos en blanco-Anda, levántate, que ha venido Remus.

-Sería más fácil levantarme si no tuviese… ¿diez kilos? de cama encima de mí-apuntó Sirius desde debajo del colchón-Mira que adoro a tu madre, James, pero en ocasiones se pasa con la decoración de la casa.

-No seas exagerado, ese colchón no llega a pesar 10 kilos… 9 y medio, a lo sumo-dijo James a la vez que devolvía el colchón a la estructura de la cama con la varita-¿Está contenta ahora su majestad?

-Gracias, vasallo.

Sirius tuvo que esquivar la almohada que le lanzó James y fue corriendo a abrazar a Remus.

-¡Lunático! ¡Cuánto tiempo! ¡Te he echado de menos!-dijo Sirius mientras le abrazaba.

-Sí, ya, por eso he visto la emoción con la que me habéis ido a buscar sabiendo perfectamente que venía hoy-dijo Remus-Por cierto Sirius… ¿podrías apartarte? Es que hace bastante calor, y es un poco incómodo que te abrace un tío en calzoncillos.

-Se me había olvidado lo remilgado que eres, Remus-dijo Sirius apartándose-Sabes que millones de chicas matarían por estar en tu lugar.

-¿Millones?-preguntó Remus enarcando una ceja.

-Sí, millones-contestó Sirius, que no se había dado cuenta del tono irónico utilizado por su amigo-¡Ya estamos todos juntos!

-Falta Peter-señaló Remus.

-Ya, pero sabes que a Colagusano su madre no le ha dejado salir en todo el verano, debido al miedo que le tiene a Voldemort-dijo James-Me lo imagino encerrado en su cuarto, con su mantita de ponis y tomando galletas con leche.

James y Sirius se echaron a reír, pero Remus torció el gesto y les miró severamente.

-Sabéis que con eso no se bromea. La amenaza de Voldemort es muy grande, no hay que tomárselo a risa-dijo Remus.

-Remus, sabes perfectamente que no nos lo tomamos a risa, y menos con las desapariciones que ha habido estos últimos meses-dijo James, parando de reír.

-Pero piensa que mañana empezamos nuestro último año en el colegio, y que hay que aprovecharlo. Tenemos que pasarlo bien, ya que más adelante tendremos todo el tiempo del mundo para preocuparnos sobre Voldemort, las fuerzas oscuras y todo eso-dijo Sirius encogiéndose de hombros.

-Tienes razón… Pero eso no hace que deje de preocuparme-dijo Remus con tono triste.

-¿Acaso te piensas que nosotros no nos preocupamos, Remus?-dijo James acercándose a su amigo-Llevamos todo el verano intranquilos, leyendo el periódico por si acaso aparecía en él el nombre de alguien conocido. Pero eso no quita el que queramos divertirnos, y aprovechar el último año que nos queda en Hogwarts.

-Además, no ayuda el saber que la mitad de los locos que apoyan a Voldemort son gente de tu propia sangre-dijo Sirius, que ya se había vestido, con amargura-Qué lástima es pensar que comparto información genética con seres como esos…

James, que conocía a su mejor amigo mejor que nadie, supo enseguida que debía cambiar el tono de la conversación. A pesar de que Sirius era fuerte y siempre estaba bromeando, sabía que dentro de él había una serie de sentimientos no muy agradables, que salían a flote en cuanto se empezaba a hablar de su familia.

-Bueno, bueno ¡arriba esos ánimos! Pensad que últimamente no ha habido muchos ataques y que, además, mañana volvemos a Hogwarts-dijo James con una sonrisa-Este año tiene que ser especial, tenemos que hacer que todo el mundo recuerde siempre a Los Merodeadores.

Remus, que observaba a su amigo con una leve sonrisa (pues sabía exactamente el motivo por el cual había desviado el tema de la conversación) de repente reparó en algo.

-James… ¿qué haces con el ojo morado?

Efectivamente, el ojo derecho de James, debajo de las gafas estaba de un color morado intenso. No se había fijado antes. Sirius, al oír esa pregunta, se echó a reír.

-Cortesía de la señorita pelirroja-respondió por su amigo entre risas.

-¿Eso te lo ha hecho Lily? ¿Acaso la has visto este verano?-preguntó Remus.

-¡Qué va! Ojalá…-dijo James con tono soñador pasándose la mano por el pelo-Ha sido mediante carta.

-No me digas que te ha enviado una carta con un hechizo puñetazo-dijo Remus.

-Exactamente. Hay que ver qué carácter tiene mi futura esposa… Quizá por eso me gusta tanto-dijo James sonriendo.

-¿Tu futura esposa?-preguntó Remus en tono irónico-Creí que dijiste que este año ibas a dejar de acosarla tanto.

-Muy bien dicho, amigo "creíste"-dijo Sirius-Ya sabes cómo es nuestro Jamesie, promete mucho, pero hace poco. Aunque bueno, este año se va a tener que comportar mejor-dijo Sirius sonriendo pícaramente.

-¿Por qué?

-Porque a nuestro querido Cornamenta le han nombrado Premio Anual.

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-¿PREMIO ANUAL?-exclamaron Amy y Jude a la vez.

-Sí…-dijo Lily sonriendo y sonrojándose un poco.

-¡Pero eso es genial! Hombre, estaba más claro que el agua el que te lo iban a dar a ti…-dijo Jude encogiéndose de hombros.

-¿Y tienes algún privilegio?-preguntó Amy con los ojos brillantes-¿Podrás quitarles millones de puntos a las otras casas?

-Amy, sabes que eso lo puedo hacer ya, dado que soy prefecta… Pero sabes que nunca lo haría-dijo Lily en tono serio-La verdad es que dudo de que tenga algún privilegio. Solamente es un título que reconoce mi andadura en Hogwarts. Aunque puede que tenga que hacer algo con el otro Premio Anual.

-¿Quién será el otro?-preguntó Jude.

-Seguramente sea Remus Lupin. Ya que es prefecto…-dijo Amy. Pero cambió la expresión al ver cómo le miraban sus amigas-¡Dejad de mirarme así!

-Oooh, qué bonito… siempre pensando en Lupin-dijo Jude cogiéndola de los hombros.

-C'est l'amour…-dijo Lily.

-¡No me gusta Remus!-exclamó Amy-Bueno, quiero decir, que ya no me gusta.

Lily y Jude, que sabían que su amiga había estado tres años colada por Lupin en secreto, la miraron con incredulidad.

-Lo digo en serio-dijo Amy-Sabéis perfectamente que si me siguiese gustando os lo diría.

-¿Y a por quién vas a ir ahora?-preguntó Jude-¿A por Black?

-A por Pettigrew, no te jode-dijo Amy-No voy a ir a por nadie, me limitaré a que el amor llame a mi puerta…

-… o pase de largo-concluyó Lily.

-Eres taan graciosa, pelirroja-replicó Amy fulminándola con la mirada-Ya sabes que no todas tenemos la oportunidad de salir con mitad del alumnado masculino del colegio.

-¡Oye! ¡Yo no tengo esa oportunidad!-replicó Lily-Que Potter me acose no significa que…

-Además, Black debe seguir traumatizado por tu culpa, Jude-continuó Amy ignorando a Lily-La verdad es que el pobre me da pena.

-¡No es mi culpa!-replicó Jude-¡Yo no le traumaticé!

-Mujer, admite que si estuvieses en su lugar te traumatizarías ligeramente…-dijo Lily.

-Yo sigo diciendo que no es culpa mía-rezongó Jude cruzando los brazos.

-No, si no es culpa tuya. Pero podrías haber tenido un poco de tacto, mujer. Admite que el anunciar públicamente que eras lesbiana tras estar con Black puede minar un poco el orgullo de un hombre-dijo Amy.

-Aunque a Black eso no le vendría nada mal-apuntó Lily-Pero estoy de acuerdo con Amy en que debería haber tenido un poco más de tacto y elegancia. Debería haber esperado un poco, mujer, que solamente te faltó dejar de besar a Black y al segundo subirte a la mesa en el Gran Comedor y anunciar que eras lesbiana.

-Sabéis perfectamente que llevaba pensándolo mucho tiempo. Y que gracias a Black me decidí-se limitó a decir Jude-Porque si una no siente ningún deseo sexual besando a Black…

-No hace falta que termines. Será un poco gilipollas, pero el condenado está buenísimo-dijo Amy-Eso sí, nunca se me olvidará la cara que pusieron todos los chicos al oír que una de las chicas más guapas de Hogwarts era lesbiana.

-A Black casi le da un ataque-dijo Lily-¿No te acuerdas que tuvieron que retenerle para que no se tirase por la ventana?

-Sí, y luego se desquitó dándole una colleja a Pettigrew. Pobrecito… siempre se desquitan con él-dijo Jude.

-Bah, no le dolió. ¿No ves que el pobre no tiene cerebro?-dijo Amy-¡No me miréis así! ¡Sabéis que si no fuese porque es amigo de Potter, Black y Lupin, no habría pasado de segundo curso!

-Si lo miras así…

Ya era tarde, así que decidieron parar de hablar para intentar dormir, ya que al día siguiente tendrían que levantarse pronto para ir a King Cross a coger el tren que les llevaría a Hogwarts. Como siempre, Jude tuvo que terminar pidiéndole permiso a sus amigas para meter algunas de sus ropas en los baúles de éstas, ya que, debido a la obsesión que tenía por la moda, no le entraban en el suyo. Lily, obsesionada con el orden, sacó la lista que tenía confeccionada para evitar que se le olvidase algo. Mientras Amy, que estaba segura de que tenía todo, se limitó a sacar su guitarra y tocar un par de canciones, hasta que la adorable Petunia subió a decirles que dejasen de hacer tanto ruido.

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A la mañana siguiente no hizo falta ningún hechizo para hacer que Sirius y James se levantasen de la cama. Solamente bastó que entrase la madre de James en la habitación en plan madre loca porque van a perder el tren para que estos se levantasen inmediatamente y se vistiesen a la velocidad del rayo. Remus, que era el que más temprano se había levantado, se limitó a esperarlos en el vestíbulo con su baúl y sus pertenencias preparadas, poniendo los ojos en blanco al ver como sus amigos bajaban corriendo la escalera con su baúles en una mano y el desayuno en otra.

Finalmente llegaron a la estación de King Cross a las 11 menos veinte, por lo que se permitieron el dejar de correr para poder recuperar el aliento. Por fin cruzaron, rápidamente para que los muggles que pasaban por allí no se percatasen, la pared que separaba los andenes nueve y diez y llegaron al andén 9 y tres cuartos, donde empezaron a ver gente conocida.

-¡Ey, mirad, es Colagusano!-exclamó James a la vez que hacía gestos con la mano para que su amigo les viese.

Peter Pettigrew se dirigió hacia ellos. Era un muchacho de 17 años rubio, bajito y regordete, con los ojos llorosos y la nariz puntiaguda. Pareció alegrarse de ver a sus amigos, aunque se dirigió hacia ellos con cara de susto.

-¡Hola Gus! ¿Qué te pasa?-preguntó Sirius al ver la cara de su amigo.

-Es que tu madre…-dijo éste con tono asustado.

-¿Está mi vieja aquí? Habrá venido a acompañar a Regulus… el resto de la familia está muy ocupado poniéndose mascaritas y acompañando a Vold…-dijo Sirius con una expresión extraña.

-¡No digas ese nombre!-exclamó Peter con tono asustado.

-Tranqui, Peter. ¿No me digas que tú también eres de esos que temen decir el nombre de Voldemort? ¡No es más que un nombre!-dijo James dándole unas palmaditas en el hombro a su amigo-Además, este año no debemos preocuparnos más de lo necesario por eso, ya tendremos bastante al salir de la escuela.

-Eso mismo digo yo. No hay más día que hoy, y lo que tenga que venir, vendrá-dijo Sirius-En fin, vamos a buscar compartimento antes de que mi adorable madre me vea y me monte un número llamándome traidor de la sangre y todas esas chorradas.

Los cuatro amigos entraron dentro del tren, que se empezaba a llenar de gente. Finalmente terminaron encontrando su compartimento de siempre vacío, y se dispusieron a entrar.

-Así me gusta, que la gente sepa que este vagón es de los Merodeadores-dijo Sirius a la vez que se tumbaba en un asiento con los brazos detrás de la cabeza.

-El tren no es nuestra propiedad, Sirius-señaló Remus a la vez que se ponía la túnica con la insignia de prefecto-En fin, tengo que ir al vagón delantero, como todos los años. Después patrullaré un rato por los pasillos. Nos vemos dentro de un rato.

-¿Tú no tienes que hacer nada, siendo Premio Anual?-preguntó Sirius siguiendo con la mirada a Remus.

-¿Yo? ¡Qué va! En la carta donde me lo comunicaron no ponía nada de que tuviese que ir a patrullar ni nada de eso-dijo James acomodándose en el asiento-Y mejor porque, francamente, es un coñazo.

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Amy y Jude se encontraban en un compartimento junto a Jessica Clark y Sarah Jones, sus compañeras de cuarto. Lily, debido a sus deberes de prefecta, se encontraba en el vagón delantero, y después debía patrullar por los pasillos.

-Menos mal que no somos prefectas ni nada de eso-dijo Amy cogiendo una rana de chocolate del montón que le acababa de comprar a la señora del carrito-No se me da bien eso de tener autoridad.

-Espero que Lily no se encuentre en el camino con nadie indeseable…-dijo Jude con tono preocupado-Ya sabes cómo están los Slytherin últimamente.

-Bah, sabes que Lily se puede manejar perfectamente ella sola. Además, yo con quien temo que se encuentre es con Potter…-empezó Amy, pero luego recapacitó-Bueno no, yo quiero que se encuentre ¡será muy divertido!

Jude miró con expresión divertida a su amiga.

-¿Vamos a ver si ha pasado algo?

-Sí, por favor-dijo Amy levantándose-Además, se me está quedando el culo plano de tanto estar sentada. Sarah, Jess ¿venís?

-No, gracias, nos quedamos aquí-Sarah declinó la invitación con una sonrisa.

-Está bien. Dentro de un rato volvemos.

Amy y Jude caminaron tranquilamente por los pasillos. A pesar de que muchos se las quedaban mirando (no sabían si era por el nuevo flequillo de Amy, el corte de pelo de Jude o que esta última hubiese salido del armario el año pasado) ellas ni se inmutaban.

-Hola chicas-saludó alguien.

Las dos amigas se giraron y se encontraron de frente con Remus Lupin, el cual lucía su insignia de prefecto en el pecho y sonreía dulcemente.

-Hola Remus-saludó Amy con una sonrisa, al igual que Jude-¿Qué tal? ¿Cómo se siente uno al ser Premio Anual?

-Estoy bien, gracias. Pero te equivocas… yo no soy Premio Anual-la corrigió Remus.

-¿Ah, no? ¿Y entonces quién es?

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Lily Evans caminaba tranquilamente por el pasillo del tren. A pesar de que no hubiese habido ningún altercado que hubiese tenido que solucionar, estaba intranquila. No había visto a Severus durante el viaje… ni tampoco en la estación. Tenía miedo de que éste hubiese hecho alguna locura, como no volver ese año a Hogwarts. Bueno, lo comprobaría en el banquete de inicio, y así se quitaría las preocupaciones. ¿Por qué tenía que estar preocupada por él? No lo sabía, pero de lo que estaba segura es de que Snape le importaba, de que se preocupaba por él, aunque en ocasiones pensase que no se lo merecía. Miró el reloj y comprobó que no quedaba mucho para llegar a Hogwarts, además, el cielo estaba empezando a oscurecerse. Iría a vigilar los vagones del final y volvería con sus amigas. Estaba dispuesta a pasar de largo un vagón que conocía muy bien cuando algo se lo impidió.

-¡Amor mío!-gritó James al ver pasar a Lily por delante de su compartimento. Después se levantó y corrió hacia ella

-A dos metros de mí, Potter. Veo que todavía guardar el suvenir que te di en verano-Lily señaló el ojo de James con una sonrisa que daba miedo.

-Fue todo un detalle por tu parte, pelirroja mía. Ya sabes que a mí me encanta todo lo que tú me des-dijo James.

-¿Eso quiere decir que si te lanzo la maldición Cruciatus también te gustará?-preguntó Lily en un tono de falsa inocencia y abriendo mucho sus ojos verdes brillantes.

-Eres muy graciosa, cariño. Pero sabes que eres demasiado buena y noble para hacerme eso-dijo James.

-Eso ya se verá.

-¡Ten cuidado con Evans, Cornamenta!-dijo Sirius riéndose a la vez que se incorporaba-Ya sabes el carácter que tiene.

-Jude te envía saludos, Black-dijo Lily dulcemente.

Eso hizo que la risa de Sirius se cortase de inmediato. Lily le miró con satisfacción y volvió a mirar a James… aunque prefirió no haberlo hecho, pues se encontró con que éste estaba mirándole el pecho con una sonrisa en la cara.

-¿Qué cojones se supone que estás haciendo, Potter?-gritó Lily levantando la mano para darle un buen guantazo.

-¡No, no! ¡No pienses mal, pelirroja! Solamente estaba mirando eso-dijo James señalando rápidamente la insignia de Premio Anual que tenía Lily.

-¿Por qué?-preguntó Lily bajando la mano.

-¡Porque este año vamos a ir a conjunto, cariño!-exclamó James con la cara radiante de alegría.

-¿Qué quieres decir?-preguntó Lily temerosa, pues se estaba empezando a formar una idea horrible en su mente.

James se dio la vuelta, sacó algo del bolsillo de su pantalón y se lo puso en la camiseta, ya que todavía no tenía la túnica puesta. A continuación se dio la vuelta.

-¡Tachán!-exclamó abriendo los brazos para que Lily pudiese ver la brillante insignia de Premio Anual que se había puesto.

-¿QUÉ?

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¡Y este es el final del primer capítulo! ¿Qué os ha parecido? ¿Os ha gustado? ¿Os ha parecido horrible?

En el botoncito verde ese tan mono que hay debajo podéis expresaros libremente =). Admito todo, exceptuando cartas bomba, ya que son peligrosas para el ordenador *__*

¡No tardáis nada y a mí me hacéis muy feliz! =)

Me gustaría aclarar por qué he llamado al fic No day but today. Aparte de ser una frase que me encanta de una canción del musical Rent (el cual amo) creo que refleja bastante bien la situación en la que se encontraban Los Merodeadores en su último año de Hogwarts. Voldemort causaba el caos en todo el país, y a ellos solamente les quedaba un año para salir del colegio donde habían estado siete largos años protegidos para enfrentarse a la dura realidad. Por eso solamente les importaba el día de hoy, es decir, el día a día, el disfrutar al máximo el último año que les quedaba en ese fantástico castillo al que consideraban su segundo hogar antes de salir de él para enfrentarse a la dura realidad.

Si has leído este tostón de explicación… ¡muchas gracias! =)

¡Nos vemos en el próximo capítulo!

¡Besos!