La historia es de mi invención y los personajes mencionados en ella son propiedad de Stephanie Meyer.

Ustedes dirán: qué diablos pasa? No se supone que esta historia ya había terminado? Pues si señoras y señores, pero debido a que en muchos reviews que recibí después de terminarla en donde me decían que le había hecho falta su boda a Edward y Bella, pues decidí hacerla. Disfrútenla y nos leemos abajo.

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Capítulo especial: Boda.

Nunca pensé que estaría vistiendo un vestido blanco, por lo menos no en este sentido. No lo pensé porque así lo decidí, yo no quería casarme realmente, como se lo había dicho a Edward hace 19 años, para mí no era una necesidad el tener una gran ceremonia, ni ningún papel para demostrar que lo amaba con toda mi alma. Todos estos años lo mantuvimos así, tuvimos a nuestros dos maravillosos hijos, Carlie y Edward (a quien gracias a la pubertad ya no le gustaba que lo llamaran Eddie como en su niñez) y así mantuvimos nuestra vida, tranquila, segura y establecida.

Pero resulto que mi familia conspiro en mi contra, mis hijos y mi esposo prepararon toda una treta para que Edward me pidiera matrimonio.

Flash Back

Estaba molesta, no, más que molesta. Ya no se puede contar con la familia en estos días, ni siquiera para cenar, un solo día les pedí para descansar de la cena en casa y primero dicen que sí y ahora resulta que ni el celular pueden contestar.

Apenas saliendo de la editorial, en donde había dejado unos manuscritos, les llame a sus celulares pero ninguno contesto. Todos se estaban portando demasiado extraño, para empezar Edward y Eddie iban a acompañar a Carlie a comprar ropa, eso es raro. Mi hija cuando entro a la pubertad se había deshecho de esos hábitos adquiridos gracias a su tia Alice, ya no le gustaba ir a sus interminables salidas de compras, ya no dejaba que Alice la tratara como a una muñeca, de hecho se parecía mucho a mi en esa época de mi vida y Al no paraba de reprochármelo cada vez que podía, pero mi hija tenía su propia personalidad, ella era más extrovertida, menos torpe y mas femenina, seguía yendo a sus clases de ballet, pero en cuanto colgaba las zapatillas lo más importante para ella era la comodidad. Y por esa misma razón se me hacía muy raro que le haya pedido a su hermano y padre que la acompañaran a comprar ropa y sobre todo más extraño es que ellos hayan aceptado, no les gustaba ir al centro comercial y tenía que arrastrarlos incluso cuando ellos eran los que necesitaban renovar su guardarropa.

Volví a marcarle a cada uno de ellos y en cada uno recibía la misma respuesta, ósea nada. Deje de intentarlo y mejor me puse a conducir hacia casa, justo cuando iba arrancando el auto cuando un mensaje llego a mi teléfono, lo abrí, era de Edward.

Nos detuvimos un poco viendo unas cosas, estamos un poco cansados, te importaría mucho posponer la cena y hacerla en casa? Carlie te pide que si puedes pasar a comprarle productos femeninos que no puedo nombrar porque entonces tendría que aceptar que mi niña creció. Te amamos y lo sentimos, te vemos en casa. Xoxo.

Esto era el colmo, tenía ganas de hacer un berrinche como niña chiquita. Ni siquiera la consideración de llamarme, cobardes! Que si me importaría mucho posponer la cena? Que si me importaría mucho hacer yo la cena en casa? Claro que me importaba! Pero claro no podía decírselos y ese era su cometido al mandar un mensaje en lugar de una llamada. Refunfuñando me dirigí a casa sin olvidarme de pasar al supermercado en el camino a comprar algunos víveres para la cena y el encargo de Carlie. Que no podían consentir a su madre y esposa por un día? Solo les pedía salir a cenar? Seguí renegando mientras paseaba por los pasillos del departamento de frutas y verduras, los productos congelados y la farmacia. Para varias hoy se me había antojado arreglarme más que otros días ya que iba a ir a la oficina y a cenar, me había puesto una falda entallada a la cintura azul media noche en conjunto con una blusa blanca y mis zapatos favoritos, los cuales ahora me estaban matando por el tacón, que pocas veces usaba y por supuesto no estaba acostumbrada a usar. Por lo menos el cajero adolescente había apreciado mi atuendo. Rodee los ojos ante esto, diablos podría ser su madre, mi hijo tenía su edad y el chico no había parado de mostrarse según él seductor hasta que me retire.

Maneje hacia la casa tratando de tranquilizarme, que más podía hacer ya? Pero ya me lo recompensarían en algún momento, de eso me encargaría yo. Aun no llegaba mi querida familia, el auto de Edward no estaba, aparque mi auto detrás del de Carlie un lindo BMW M6 Coupé plateado, regalo de su padre y mío por su 18 años.

Baje las pocas bolsas de la cajuela y me dirigí a la puerta, para rematar mi día la casa estaba hecha un asco. Qué diablos le pasaba a mi familia que no podían mantener la casa en orden, cuando me fui esto no estaba así, había un par de chamarras tiradas en el piso y zapatos? Cuando el recibidor se convirtió en su habitación o en su armario? Tome las bolsas con una sola mano, y con la otra fui recogiendo el desastre que llegaba hasta la cocina, deje las bolsas en el desayunador y al fijarme mejor en la habitación me confundí por completo, el horno estaba encendido y había unas cuantas ollas en la lumbre. Me acerque para mirar que es lo que se estaba cocinando que sinceramente olía muy bien, justo cuando iba a levantar la tapa un carraspeo que provenía de la puerta me detuvo, voltee y con lo que me encontré me causo asombro y un poco de diversión.

Parado en el marco de la puerta estaba Edward Jr. Muy formal y serio, vestido con unos pantalones negros formales, camisa blanca, chaleco a juego con el pantalón y moño, parecía un mesero y creo que esa era la intensión.

-Señora Cullen?- pregunto con voz seria, tuve que aguantarme las ganas de reír.

-Que diablos pasa Edward?- pregunte.

-Es usted la señora Cullen?- insistió, rodee los ojos.

-Esto es absurdo sabes bien que sí, soy tu madre…

-Esta noche seré su mesero, pase por aquí por favor.- me interrumpió señalando con su mano hacia el comedor.

Me quede parada observándolo, no me fiaba de esto, no sabía que estaba pasando. La comisura de su labio se movió resistiendo también soltar una sonrisa y así romper su puesta en escena, movió la cabeza alentándome a moverme. Volví a rodar los ojos pero me rendí temiendo que si no le hacía caso mi hijo me arrastraría hasta el comedor y también quería descubrir que era todo este cuento. Cuando entre al comedor después de Eddie me quede estática.

El comedor estaba a media luz, iluminado solo por algunas velas colocadas en la mesa, que estaba montada elegantemente, había dos grandes ramos de rosas en cada lado de la mesa. Carlie estaba parada a lado de la hielera con una botella, vestida igual que su hermano. Pero me quede aun más estática al ver a Edward totalmente sexy vestido con un traje negro, con su cabello revuelto y sonriéndome de lado, con esa sonrisa que hacía que mis piernas se volvieran de goma.

-Que es esto?- pregunte con voz ahogada, estaba conmovida y un poco arrepentida por renegar de ellos hace un momento.

-Esto es una cena para dos, con meseros de lujo- señalo a los niños quienes inclinaron la cabeza ceremonialmente, solté una risita.

-Señora Cullen, tome asiento por favor.- dijo Edward Jr. ofreciéndome la silla.

-Insisto, esto es absurdo, mira que poner a tus hijos a nuestro servicio, nos pueden demandar por explotación infantil Edward.- murmure bromeando, todos rieron.

-No te preocupes mamá vamos a ser muy bien remunerados por papá.- me aclaro Carlie.

-Oh, ahora entiendo. Aunque eso está bien por hacerlos usar esos atuendos.- señale.

-Yo opinaba que estaban de mas, pero Carlie insistió que debíamos hacer todo completo para la ocasión especial…- un carraspeo por parte de Carlie lo interrumpió, fruncí el ceño y voltee a ver a Edward con los ojos entrecerrados.

-Es hora de servir la entrada.- anuncio mi hija llevándose a su hermano hacia la cocina.

Seguía mirando a Edward con los ojos entornados tratando de descifrar a que se debía todo esto y de que ocasión especial hablaba Eddie, pero Edward siempre había sido bueno escondiendo su emociones y sus planes, permaneció serene e inescrutable.

-Ocasión especial ha?-inquirí totalmente curiosa.

-Si… bueno por si no lo recuerdas en una semana es nuestro aniversario.- me explico aunque no lo dijo totalmente convencido.

-Y esa es la ocasión especial?- insistí.

-Si, te parece poco? Solo quería pasar una noche agradable contigo y los niños.

-Y los pusiste a trabajar.- reí.

-Se lo comente a Carlie y fue su idea.

Los niños volvieron con los platos servidos de crema de 3 quesos, que tenía muy buen aspecto y olía deliciosamente, tome la cuchara y me atreví a probarla como supuse estaba muy rica.

-Mmm... Quien cocino?- pregunte comiendo una nueva cucharada de la rica crema.

-Todos tuvimos algo que ver.- respondió Edward.

-Los hombres de esta casa se atrevieron a cocinar?

-Bueno aunque no lo creas es así mamá, pero Carlie fue la mente maestra de esto, ella nos dirigía y la tia Alice también nos ayudo un poco.

-Alice?- cuestione sorprendida de que mi amiga también estuviera enterada y haya contribuido en la sorpresa.

-Eddie porque no mejor vamos a ver cómo va el plato fuerte.- lo reprendió Carlie.

-Deja de decirme Eddie.- se quejo caminando de vuelta a la cocina.

-Porque siento que me estoy perdiendo de algo?- pregunte a Edward quien miraba la escena divertido.

-No te pierdes de nada, ya sabes como son los niños.-me respondió restándole importancia.

Entorne los ojos pero no dije nada, seguimos comiendo mientras manteníamos una conversación fluida, me pregunto cómo me había ido en la editorial y yo me dispuse a contarle. Fuimos interrumpidos nuevamente por mis hijos quienes traían el plato fuerte, que era terrina de cerdo con salsa agridulce, acompañada con verduras al vapor. Para empezar tenía una presentación preciosa, de esas en donde te sientes culpable de deshacerla para comértela. Todos se habían esmerado de verdad con esta comida, ahora si que me sentí culpable por haberme enojado con ellos, pero es que me habían dado la impresión equivocada, pensé que se habían olvidado de mi.

Mis hijos no se quedaron mucho esta vez y enseguida desaparecieron dejándonos solos degustando del maravilloso platillo. Alabe el esfuerzo por elaborar estos platillos cuando me lo termine, definitivamente estaba delicioso también, cuando pensé que ya no podía caberme más comida Edward me dijo que aún faltaba el postre, en ese momento mis hijos entraron con dos copas con lo que parecía mousse de chocolate, lo dejaron frente a nosotros y volvieron a desaparecer. Tome la pequeña cuchara ansiosa por probar el postre, si lo anterior había estado tan rico no podía esperar a probar esto y más porque tenía chocolate. Justo cuando iba a hundir la cuchara el mousse note un pequeño detalle, arriba se encontraba una pequeña sortija de chocolate, fruncí el ceño y voltee a ver a Edward.

-Y esto? Tu también tienes uno?- pregunte inclinándome para ver su copa, en la de él no había nada- tienes fijación por los anillos hechos con dulce no es así?- me reí recordando nuestro anillo de promesa hecho de regaliz, el que me había dado cuando estaba embarazada de Carlie.

-Digamos que si.- acepto tomando el anillo con su cuchara, note que en sus ojos había cierto brillo de emoción y eso me puso nerviosa.- abre la boca.- me pidió.

-Para que?- inquirí.

-Si no quieres comerte el anillo entonces lo hare yo.- se llevo la mano a la boca.

-No!- Interrumpí, Edward sonrió satisfecho y espero a que abriera la boca, rodando los ojos la abrí, coloco el anillo arriba de mi labio inferior, cuando cerré la boca dispuesta a comérmelo no lo soltó, lo tome con los dientes dispuesta a quitárselo y aproveche para chupar el dulce, note que estaba un poco duro- oye! Dame ese chocolate!- exclame enfurruñándome.

Aprovecho para levantarse y se arrodillo a mi lado, lo mire con los ojos como plato. Que diablos pasaba? Entonces lo descubrí, el dichoso chocolate que no me había dejado comer era un anillo de verdad y gracias a mi forcejeo con mis labios había quitado la fina capa de chocolate que lo cubría dejando a la vista el gran diamante verde. Me lleve las manos a la boca sorprendida.

-Isabella Swan, he vivido los 22 años más maravillosos de mi vida a tu lado, gracias a ti. Tu eres la que hace cada día único, me has dado a dos hijos maravillosos, una vida con la cual soñaba pero que hace 23 años no pude siquiera pensar que sucedería. Sé que habíamos hablado sobre esto hace 19 años, dijimos que no necesitábamos una gran ceremonia ni demostrarle al mundo que estábamos juntos, los hecho hablan más que una fiesta, estamos juntos. Pero ahora vengo aquí a pedirte que te cases conmigo. Isabella Swan quieres casarte conmigo?- concluyo con la propuesta.

Mientras decía todo esto las lágrimas de emoción se desbordaron de mi ojos, abrí la boca dispuesta a responder pero las palabras simplemente no salían. Un Edward radiante seguía arrodillado pacientemente esperando una respuesta, pero yo simplemente no podía decir nada así que decidí poner a práctica el dicho de que una acción vale más que mil palabras.

Me lance a abrazarlo y besarlo con algo más que simple emoción, incluso con el impacto casi caemos al piso ambos. Edward pos supuesto me correspondió el beso, hasta que a ambos nos falto la respiración y tuvimos que separarnos.

-Supongo que eso es un si?

-claro que si!- respondí esta vez- y porque ahora?- no pude evitar preguntar.

-Me pareció una buena idea, los chicos ya están grandes y aunque no lo creas Carlie me ha insistido mucho sobre esto. También puedes tomarlo como un capricho por mi crisis de los cuarenta.- bromeo, yo reí.

-No crees que estamos viejos para esto?-

-Viejos? De donde? Uff- bufo rodando los ojos- no estamos viejos y no necesitamos de una ostentosa ceremonia, puede ser algo intimo o que ya te estás arrepintiendo de haber respondido que si?- inquirió levantando una ceja.

-No claro que no!- me apresure a aclarar- claro que quiero casarme contigo.

Su sonrisa se hizo mas ancha iba a acercarse a besarme nuevamente, pero antes de eso me coloco el anillo todo lleno de chocolate haciendo todo más oficial. Después de eso ahora si me beso con toda la emoción contenida.

Fin Flash back.

Ahora estaba en la misma situación con los labios de Edward sobre los míos, mientras la gente que había acudido a la ceremonia aplaudía. A regañadientes nos separamos para encarar a nuestras amistades quienes seguían aplaudiendo.

Pronto todos se acercaron para abrazarnos, besarnos y felicitarnos. Y poco a poco todos nos fuimos dispersando hacia donde seria la recepción. Alice se me acerco jalándome del brazo sin decir una sola palabra, Edward no quería soltarme la mano pero ante la mirada amenazante de mi amiga lo hizo.

-Gracias a dios que use un rímel resistente al agua, sabía que llorarías. Pero aun así tenemos que retocarte el maquillaje para que sigas viéndote maravillosa.- me dijo cuando entramos al baño, seguidas de Carlie y Ariana, la hija de Alice.

Afortunadamente la llegada de Ariana había amortiguado las constantes quejas por parte de Alice sobre Carlie y su perdida por el gusto de las compras y la moda. Ariana era igual a su madre, más que madre e hija parecían compañeras de compras y mejores amigas, aunque la hija de Alice tenía un poco mas de sensatez y era menos exagerada que du madre gracias al cielo. Alan era igual a su padre, los dos eran tranquilos y son los que ponían en su lugar a las mujeres de su familia cuando se pasaban un poquito con la efusividad.

-Tia la ceremonia fue hermosa, casi me hacen llorar de lo lindos que se veían.- dijo Ariana limpiándose una lagrima imaginaria- ojala algún día yo consiga un hombre como el tío Edward y tenga una boda tan bonita.- murmuro de forma soñadora, sonreí.

-Eres una chica preciosa estoy segura que así será. – le asegure.

Ariana era rubia como su padre, pero tenía los rasgos finos y la misma contextura de su madre, era como una pequeña hadita rubia. Aun con las diferencias de edades y de gustos a la hora de vestir ella y mi hija eran muy buenas amigas, Ariana veía a Carlie como un modelo a seguir y gracias a ella también practicaba ballet.

-Las dos son preciosas y seguramente encontraran a sus príncipes y ahí estaré yo para organizar su boda.- dijo Alice haciéndonos reír a todas.

-Aunque al parecer Carlie ya encontró a su príncipe.- murmuro Ariana por lo bajo, pero luego se tapo la boca pensando que había metido la pata yo solo reí.

-No te preocupes bocona, mi madre sabe sobre Nick. Mi padre es el que no sabe.- murmuro Carlie, Nick era el chico con el que estaba saliendo desde hace unos meses, Edward lo conocía pero quería hacerse el ciego con tal de no aceptar que Carlie ya había crecido y prefería pensar que el chico solo era su amigo.

- Pero hoy se va a enterar.- Ariana soltó varias risitas.

Le había dicho a mi hija que invitara a su novio que por más que no quisiera restregárselo a su padre y hacerle seguir pensando que era su amigo lo mejor era que poco a poco se diera cuenta. Ella ya tiene 19 años y claro ya no es una niña como Edward quiere pensar.

Salimos pronto del baño cuando todas estuvimos arregladas, todos cenamos y después de eso Edward enseguida me tomo de las manos para llevarme a la pista para nuestro "primer baile" como marido y mujer.

-Te estás divirtiendo?- me pregunto Edward dándome un beso en la nariz.

-Claro, esto es maravilloso.- le conteste recargando mi rostro en su hombro.

Del otro lado de la pista Emmett estaba bailando con la pequeña Margaret de 7 años, se veían muy tiernos y chistosos comparando la enorme contextura de Emmett con la de Margaret, mi cuñado le daba vueltas a su hija haciendo que su cabellera rubia ondeara, a cada vuelta iban a cercándose más hacia nosotros hasta que quedaros a nuestro lado. Margaret visiblemente mareada no paraba de reírse y se detuvo de la cintura de su padre para no caer, Edward y yo reímos.

-Por fin se redimieron y dejaron de vivir en pecado, me alegro que no sigan siendo unos pecadores!- se burlo Emmett y cargo a su hija para seguir bailando.

Edward y yo solo nos reímos antes su comentario, siempre se había burlado de nosotros por esa razón.

-Por cierto Edward, ya hueles a suegro eh!- dijo antes de irse con su hija en brazos.

Edward enseguida busco por toda la pista para saber de que hablaba su hermano y lo encontró. Carlie estaba bailando con Nick, era un chico muy guapo, su cabello era negro, el color de su piel blanca y por lo que me había fijado tenía unos lindos ojos grises casi azules. Los dos se veían muy bien, bailando muy juntos y sonriendo mientras platicaban, Carlie tenía sus manos en su cuello y él en su cintura.

Edward como el padre celoso que es en cuanto los vio se puso tenso y entorno los ojos. Le di un ligero golpe en el hombro llamando su atención.

-Deja de ser tan celoso Edward.- le reprendí.

-Pero es que míralos- señalo con la cabeza- está bailando y tocando a mi niña, así no se comporta un amigo.- se enfurruño, rodé los ojos riéndome.

-Tu niña, como tú la llamas tiene 19 años y tu bien sabes que no son solo amigos, eso es lo que tú quieres ver.

-Pff para mi desgracia lo sé- bufo, volteé a ver a Carlie quien acababa de recibir un inocente beso en los labios de su novio- la esta besando!- exclamo, entorne los ojos advirtiéndole que se comportara- está bien- acepto- está creciendo.- nos quedamos bailando otro rato, mi marido debes en cuando miraba de reojo a nuestra hija y murmuraba cosas por lo bajo, yo solo me reía de él- Se que está creciendo- dijo de repente- y aunque no lo quiera aceptar eso me hace sentirme cada vez más viejo.

-Viejo? De donde?- repetí sus palabras el día en que me pidió que nos casáramos.- no te preocupes por eso amor- murmure recorriendo sus facciones con mis manos- el ciclo de la vida, tenemos que ver crecer a nuestros hijos, guiarlos para que tomen buenas decisiones y alegrarnos por ellos. Además sabes que para ella siempre será la princesita de papá.- le di un pequeño beso en los labios.

Fuimos interrumpidos por Esme y Eddie, mi suegra me pidió bailar con su hijo. Esme aun con los años y unas cuantas canas se seguía viendo tan hermosa como en su juventud, la edad solo le daba más elegancia y sabiduría, adoraba a todos sus nietos, no solo los de nosotros y los de Emmett y Rose, también consideraba nietos a los hijos de Alice y Jasper, incluso ellos la llamaban abuela.

Me quede bailando con mi hijo que se veía muy guapo con su esmoquin negro. Mientras bailaba me quede mirando la pista, Alice bailaba con Jasper hundidos en su burbuja personal, Rosalie estaba con Emmett, los mellizos Lilian y Ryan bailaban a su lado aunque no se veían muy contentos seguramente Rose los había obligado. Alan bailaba con su hermana Ariana aunque ella parecía que ella lo estaba obligando a él, Margaret bailaba sola dando vueltas de un lado a otro, esa niña era muy hiperactiva y Carlie seguía con Nick ensimismados.

-Papá me pidió vigilar al chico.- menciono Eddie riendo y mirando a su hermana.

-Desde cuándo?

-Desde que empezaron a salir y lo llevo a la casa.

-Y lo has hecho?- cuestione.

-Al principio pero Nick me cae bien y es de fiar, trata muy bien a Carlie y además tiene un auto grandioso.- agrego, rodé lo ojos, hombres al fin y al cabo.

La velada prosiguió tranquila, todos se divirtieron mucho, la sorpresa de la noche o por lo menos para mí lo fue porque al parecer todo mundo está enterado. Edward Jr. nos deleito con una melodía tocada en el piano mientras Ariana cantaba, como era una canción lenta Edward me saco a bailar y nuestra familia se unió a nosotros.

-Porque siempre soy la ultima en enterarme de todo?- inquirí señalando hacia el escenario.

-Es que sabemos que te encantan las sorpresas.- contesto con sarcasmo dándome pequeños besos en los labios, estaba tratando de distraerme y lo había logrado.

Estábamos en nuestra burbuja personal, solo mirándonos y disfrutando de la música y nuestro balanceo.

-Edward, eres feliz?- le pregunte de repente recordando nuestra conversación 14 años atrás en la cocina de nuestra casa.

-Por que me lo preguntas?

-No lose- me encogí de hombros- recordé nuestra conversación y me dio curiosidad de saber tu respuesta.- le respondí.

-No creo que tu pregunta tenga una respuesta que no sepas, o que parece que no lo sea?- negué con la cabeza, me dio un beso en los labios- si necesitas de mi respuesta, claro que soy feliz tengo todo lo que siempre soñé, una esposa hermosa a la que amo con toda mi alma- me dio otro beso mas y yo sonreí como una tonta por su declaración- unos hijos maravillosos de los que estoy muy orgulloso- volteo buscando a nuestros hijo Eddie estaba en el escenario y Carlie bailando nuevamente con su novio, mi marido frunció el ceño- algún día me tendré que acostumbrar a eso y lo sé. Pero en fin y tengo una familia unida, mi madre que nos apoya en todo y ama a sus nietos, mi hermano que siempre será un niño pero que siempre nos alegra con sus ocurrencias, Rosalie que gracias al cielo controla a mi hermano y muchas veces nos ayudo a cuidar a los niños para tener una noche solos- agrego levantando la cejas insinuante- Alice la pequeña torbellino que con sus hiperactividad ha ayudado demasiado desde el primer momento en que no nos llevábamos tan bien y también hemos tenido buenas noches gracias a ella, Jasper que a pesar de que no tuvimos un buen comienzo- reí recordando que había estado celoso de él cuando lo conoció- se ha convertido en un muy buen amigo y todos los sobrinos que solo vinieron a completar la maravillosa familia que hemos formado.

-Te olvidas de alguien.- apunte. Frunció el ceño confuso.

-De quien?

-Yakko.- le recordé con voz triste.

-Oh, ese perro bobo.- murmuro.

Yakko ya no estaba con nosotros pero tuvo una plena vida soportando a todos los niños, cuidándolos, haciéndonos reír y haciendo refunfuñar a Edward debes en cuando. Ahora descansaba debajo del gran abeto del jardín de nuestra casa.

-Tuvo una larga vida y nos dejo a su sucesor.- señalo hacia donde estaba Margaret quien tenía a Alf tomado por las patas y trataba de bailar con él entre tanto el perro trataba de zafarse sin éxito. Alf era el hijo de Yakko, era igualito a él tanto física como el carácter, otro torbellino mas, pero lo queríamos igual que a su padre. Me reí por la graciosa imagen y suspire soñadoramente.

-Tenemos una familia tan peculiar.- murmure mirando alrededor a todos.

-Así es.- admitió Edward. Me aferre más a su cuello- pero todos somos muy felices.

-Te amo.- susurre acercándome a su boca y casi rozando mis labios con los suyos.

-Yo te amo más.

-No sé si se pueda lograr eso, pero te reto a intentarlo.- bromee.

Se acerco para besarme y yo me deje llevar por la sensación que nunca me cansaría de experimentar. Porque si, aunque se creyera imposible todos éramos felices, claro que teníamos cada familia teníamos nuestras pelear, diferencias, sobre todo teniendo hijos en la adolescencia, cada pareja a veces peleaba. Pero el amor que nos teníamos le ganaba a todo eso, todo esto parecía irreal, si, y a veces cuando me levantaba aun esperaba tener la decepción de darme cuenta que todo esto había sido un sueño. Pero por mi podía seguir aquí, en los brazos de mi ahora esposo disfrutando con toda mi familia el gran sueño de nuestra vida.


Hola:::

Pues como dije, hubo algunas que pedían la boda entre Edward y Bella y bueno me llego la inspiración y decidí escribirlo, ya tenía la mitad hace tiempo, pero quería que mis otros fics llegaran a los 100 reviews y así entregarlo como regalo y aquí está como lo prometí.

Espero les haya gustado, siento que me salió un poco meloso pero bueno que boda no es melosa? Para aclarar desde el 2 epilogo que escribí han pasado 14 años.

Les comento que este fic está nominado en un concurso si les interesa apoyar todos los datos están en mi perfil, así como si quieren agregarme al MSN mi correo también se encuentra ahí.

De todos los fics que he publicado este es el que más aceptación tuvo y saben que siempre les agradecí todo el apoyo, si gustan ya saben que pueden dejar un review y saben que yo no me opongo, que me encanta saber sus opiniones.

Ahora sí, este fic ya está terminado a no ser que quieran un capitulo mas con Edward y Bella en un asilo oliendo a eucalipto y medicinas jeje, solo bromeo.

Muchos saludos, bss y abrzs. Chaoo…