Disclaimer: Los personajes son de Rowling. Todo lo mío es sin fines de lucro. :)

La Libreta

Lily Evans suspiró frustrada mientras entraba en su habitación. ¿Por qué James Potter tenia que joderle la vida de esa forma? Detestaba tener que ir a resolver los líos que causaba cada vez que el decidía jugar con Severus. ¿Jugar? Para nada. Lo que mas les gustaba era molestarlo. Esa era la excusa que siempre daban el y Sirius Black cuando los encontraba torturando al pobre slytherin, y Severus, quien se sentía en cierta forma intimidado, callaba lo que le habían hecho.

Jamás tenía pruebas. De vez en cuando los veía lanzándole hechizos inofensivos. Pero por lo mismo: Eran inofensivos.

Volvió a suspirar.

También la frustraba el hecho de que cada vez que iba a salvar al pobre Severus, Potter la invitaba a salir. No es que la molestara. Para nada. James Potter era uno de los chicos más guapos del colegio, pero no podía darle la satisfacción de salir con ella mientras Severus, quien había sido su mejor amigo de la infancia, se encontraba tendido en el piso recuperándose de lo que acababan de hacerle.

Debía admitirlo. Ese dia James Potter la había hecho dudar. ¿Por que? La oferta de Potter había sido muy tentadora: Una cena, con vodka en el Baño de los Prefectos…

Lily volvió a suspirar, pero esta vez por haber rechazado esa oportunidad. Una prefecta tenia que hacer lo que una prefecta tenía que hacer, y primero estaba lo que debía a lo que quería.

Necesitaba desahogarse un rato, así que buscó su libreta. Dicha libreta servia para descargar todos los sentimientos que la invadían, y así sentirse más relajada. La había empezado a usar desde quinto año y la apreciaba demasiado.

Sin embargo, esta no se encontraba donde la había dejado. Tampoco se encontraba en su habitación. Desesperada, revolvió todo su baúl, pero seguía sin aparecer. Abrió los ojos horrorizada. Si esa libreta caía en las manos equivocadas, se sabría todo de ella. No es que guardara secretos cursis. Todo lo contrario. Como la usaba para desahogarse, usualmente escribía cosas en contra de los "Merodeadores", pero había una que otra pagina que mencionaban su interés por Potter.

- ¿Buscabas esto?- Pregunto una voz socarrona desde la puerta.

Mierda.

James Potter se encontraba recostado contra el marco de la entrada de su habitación, y en sus manos se encontraba la libreta abierta de par en par. Potter la leía con las cejas alzadas a través de sus gafas, mientras que una sonrisa se extendía por su rostro.

- Dame eso Potter.

- ¿Devolverte las pruebas de tu irresistible atracción por mi?

Lily frunció el ceño. Ella en ningún momento lo había dramatizado de esa forma. Sin embargo, los merodeadores tenían la fama de ser capaces de exagerar tanto las cosas que se hacían terriblemente creíbles.

- Pues sería lo correcto, ¿No?

- Te la devuelvo si aceptas la oferta de esta tarde.

Lily se mordió el labio. De ninguna forma iba a salir con el si la chantajeaba.

Debía buscar otra forma de conseguir la libreta, y creía tener una en mente.

- Pues… Debo admitirlo. Suena provocativa. Quizás… - Lily se fue acercando lentamente hacia James. La sonrisa de éste se fue desvaneciendo poco a poco, y en su cara se formó una expresión de confusión. Se movió hacia atrás, hasta que las escaleras le impidieron continuar. Jamás pensó que Lily Evans cedería tan fácil.

Algo tramaba.

- Eh… - No sabia que decir ni como reaccionar.

Por su parte, Lily ya había llegado hasta él, había posado su mano en la mejilla de James y la bajaba poco a poco hasta el pecho del aludido mientras seguía murmurando:

- Y con la bañera de prefectos, seguro la pasaremos muy bien… - Alzo sus ojos verdes y miro la cara de James. Este se humedeció los labios. Sentía la boca reseca. Lily lo notó y su sonrisa se ensancho. – Déjame que yo te ayudo.

De la forma más inesperada, Lily poso sus labios sobre los de James y los empezó a mover provocativamente. Una mano sujetó fuertemente su nuca, mientras que la otra bajaba por su espalda.

James no pudo contenerse al sentir como Lily jugaba con su cabello, así que profundizó el beso. Con sus manos, apretó el cuerpo de ella contra el de él mientras la sentía suspirar.

Lily sonrió mordiendo juguetonamente el labio de James. Disimuladamente, movió la mano que estaba ubicada en la espalda del merodeador suavemente hasta su brazo. Siguió el camino que la conducía a su mano y de repente…

- ¡La tengo! – Gritó, separándose bruscamente de James. El muchacho estaba tan desconcertado por lo que había pasado que le tomo tiempo darse cuenta de que Lily Evans sostenía triunfal la libreta entre sus manos.

- Joder. – Susurró éste. Había estado tan concentrado en el beso, que no se había percatado de la forma en la que ella le arrebataba disimuladamente la libreta.

- Iluso. – Murmuró ella, y se dio la vuelta para guardarla.

Sin embargo, a James se le formó una sonrisa de triunfo en los labios. Lily Evans acababa de besarlo en las escaleras que conducían a las habitaciones de las chicas, concretamente, en frente de toda la Sala Comun de Gryffindor.

Lily palideció al darse cuenta. Todos los estaban mirando boquiabiertos.

- Lo tomare como un si, Evans. Te esperaré en el baño de los prefectos a las 10.

Dicho esto, se dio la vuelta sin borrar la sonrisa de su rostro y terminó de bajar las escaleras.

Lily soltó un suspiro de frustración por enésima vez en la tarde.

Sería imposible negar esa escena.

Maldita libreta.

FIN


Que corta nota soy, ¿Eh? Vale, lo que quieran decirme en reviews.

Pues nada, como todos mis fics, se me ocurrió un dia sentada frente a la computadora con la mente fundida. Espero que les haya gustado. No les quité mucho tiempo. Por lo mismo, espero que tampoco les cueste mucho dejarme un review.

Un besote a todos mis queridos lectores

Anney Lime