Capítulo once: Rompimiento.

Notas: Siento muchísimo el retrazo. Realmente no había escrito nada en español en todos estos meses que han pasado, así como tampoco he escrito nada de Harry Potter. Pero, las historias no han sido abandonadas, sólo... pospuestas hasta que me entren ganas de escribir, pero, trabajar siempre me ha quitado la inspiración. Anyway, disfruten... supongo XD. PS: Cualquier error o matada, el capítulo está recién escrito... y no releí.

Bella:

Edward miraba obcecadamente a Harry, Harry hablaba con Draco ignorante de las miradas (¡y qué miradas!) de mí pronto a ser ex novio. No sé si Edward creía que era estúpida o algo, pero había que estar ciego y vendado para no darse cuenta que Edward estaba mostrando exactamente el mismo comportamiento que cuando nos conocimos (tres veces aún peor). Se sentía extraño en mi pecho cada vez que mi mente registraba el que Harry iba a quitarme a Edward y yo no podría hacer nada al respecto. ¿Lo peor de todo? No le podía echar la culpa… Obviamente que Harry no tenía la culpa. ¿Cómo tener la culpa cuando eres ignorante de la situación? El nombre del medio de Harry no debía ser "James" debía ser "Denso". Así pues, sólo quedaba Edward como culpable, pero, nací incapacitada para molestarme con Edward (sí, tan ridículo como suena).

La sensación extraña que sentía en mi pecho cada vez que hablaba de Harry y Edward en una relación amorosa no era metafórica; era como si ese escudo que poseo, me protegiera de mis propios sentimientos; encerrándolos en una bola negra, dejándome sólo con la fría lógica. Lo cual estaba bien conmigo… fría lógica era mejor a dolor desgarrador. Tenía que admitir que hacían una gran pareja; eran perfectos el uno para el otro. Excepto por Edward soy-un-monstruo-sin-alma-y-no-merezco-ser-feliz-por-ello-prefiero-no-tocarte y Harry estoy-ocupado-en-otro-mundo-en-el-que-sólo-yo-existo. Yo quiero estar allí para ver el desenlace de tamaña relación.

Edward no iba a dar un paso al frente directamente, Harry no iba a enterarse con los intentos sutiles-no-tan-sutiles de Edward. Ahora comprendo la diversión de Alice. Una vez que dejo de lado mis propios sentimientos (aislados como estaban), era una situación particularmente hilarante, ligeramente absurda y particularmente ridícula: especialmente por parte de Edward. Hey, el que naciera incapacitada para poder molestarme con Edward; no quería decir que no iba a permitirme el ser ácida y algo bastarda con él (mayormente en mi mente). En cierta forma Draco tenía razón ¡Ni siquiera había tenido relaciones con Edward! Y ya me olvidaba de ello. Edward no iba a tocarme más de lo que tocaba a Alice o a Rosalie… si acaso. Ya había empezado, apenas si nos veíamos. Me distraje un momento y una punzada cruzó por mi pecho al mismo tiempo que mis ojos ardían, llenándose de lágrimas. Me concentré en colocar de nuevo el escudo allí: donde estaba mi aflicción y pude respirar de nuevo.

No podía dejar de pensar en: ¿qué era yo sin Edward, más que una humana fenómeno con poderes anormales? Edward era mi normalidad dentro de la locura… al parecer, era hora de buscar algún otro sustento de vida. Yo siempre supe que algún día iba a perder a Edward, no importaban sus promesas de "eternidad". Edward debió haberme matado siglos atrás, era consciente de ello. ¡Todos los Cullen lo eran! Pero perder a Edward con un amigo, era duro, con o sin escudo; cuando menos sabía que Harry de llegar a tener algo con Edward lo iba a proteger y a valorar como si fuera yo misma. Eso me tranquilizaba un poco.

Pasé todas las clases en el aire, pensando en mi próximo movimiento; en cómo actuar de ahora en adelante, cuando terminó la preparatoria me encontré casi por ósmosis en el estacionamiento.

— Bella… ¿A dónde vas? —Me preguntó Edward y yo volteé.

— Hoy tengo unas cosas que hacer, Edward. ¡Nos vemos mañana!

— Be… ¿Cómo te vas a ir? —Edward, déjame ir. Déjame ir… ve con Harry, ya acepté que no serás mío; así que no te atrevas a dejarlo pasar ¡o vamos a tener serios problemas! Me le acerqué y le coloqué las manos en los hombros.

— Edward, querido: voy a La Push por lo que tú no puedes ni seguirme. ¿Vale? Estaré bien… quita esa cara, Jacob estará conmigo —Como si eso fuera a servirle de consuelo. Por supuesto que él había colocado una mueca de desconfianza en la cara y seguramente estaba preguntándose cómo era que Alice no había visto semejante catástrofe (para él) pero, decisión de último momento; ni siquiera la pequeña pixie podía ver algo así.

— ¡Edward! ¡Apúrate! ¿Qué estás esperando? —Gritó Alice a pesar de que Edward podía oírle así susurrara, pero, todo por el bien de la pretensión.

— ¡Voy a Alice! —Respondió él de la misma manera y volteó a mirarle.

— Largo Edward. No me voy a perder —No le quedó de otra que asentir y trotó hacia donde estaba el resto del grupo de los Cullen más Harry y Draco. Una mirada ojiverde se cruzó con la mía; estaba con el ceño fruncido como intuyendo que algo estaba mal. Y yo que pensaba que yo era contradictoria, se notaba que jamás había conocido a Harry. Obviamente que Harry intuía que algo andaba mal… tal vez cuando pudiera sostener mi dolor sin ayuda de la magia me uniría al grupo de porras que seguramente ya había formado Alice bajo el ridículo nombre de: "Hard" (Harry y Edward combinado) o algo por él estilo, pero por ahora, tenía que reponerme yo, y después ayudaría a Edward a ser feliz de una vez por todas; nadie decía que no se lo merecía.

¿Premio a la Estúpida de Año? ¿Nadie? Bufé entretenida, no creyéndome a mí misma.

1

Llegué a mí casa y me bañé a consciencia para eliminar todo rastro de "sanguijuela" (cortesía de Jacob), ya que iba a ir a molestarlo; tampoco quería abusar. Me vestí rápidamente, salí de la casa; monté mi chevy y me fui a La Push antes de que Harry y Draco llegaran a su casa. Conduje mitad de mi atención en el camino, mitad en no perder la contención de mis sentimientos por Edward. Las palabras de Harry resonaron en mis oídos: las contenciones eran peores mientras más tiempo se dejaran, pero poco me importaba no quería llorar cual Magdalena. Me rehusaba a dejarme caer por algo que ya sabía yo desde un principio.

— ¡Bella-ella! —Me saludó Jacob, algo sorprendido al verme.

— ¡Jake! ¡Hey! ¿Cómo estás?

— Sorprendido —Respondió él, obviamente que estaba sorprendido; no era todos los días que se veía la novia de una de las sanguijuelas paseando por La Push—. No que no esté contento de verte —Trató de arreglar él, yo simplemente lo abracé; restándole importancia al saludo—. Es bueno verte, Bells… —Me hizo saber dándome golpecitos en la cabeza con la palma de la mano como si tuviera cinco años—. ¿Y la sanguijuela?

— En casa.

— ¿En casa? ¿De verdad? —Pues sí. Edward ha conseguido a otra persona a la que acosar, por supuesto que no iba a decir eso en voz alta. Jacob era capaz de matar a Edward y a Harry sólo por no dejar. Y luego Draco y los Cullen cazarían a todos los Lobos y ¡Alas! En menos de un parpadeo estaríamos en guerra.

— Palabra.

— ¿No va a llegar Cullen a armar jaleo porque tú estás aquí, verdad?

— Te prometo que Edward no pondrá pie en La Push el día de hoy —Juré toda solemne. El rió de medio lado y yo le devolví el gesto.

— Pero, ¡qué mal anfitrión! ¡Vamos! Tienes que ver el carro que estoy arreglando. Belly-bells —Reviré los ojos. Entre Emmett y Jacob iba a terminar prohibiendo a todo el mundo llamarle algo más que "Isabella"; nombre que odiaba, pero era mejor que el montón de sobrenombres horribles que terminaba poseyendo—. ¿Coca?

— Por favor… ¡Woo! —Exclamé al ver el carro—. ¡Un Mustang! —Era uno de esos modelos viejos, que aguantaban de todo en color rojo. Jacob ya estaba en la fase final porque el carro relucía, era ¡Genial!

— ¡Bingo! —Me guiñó un ojo y me pasó la lata de refresco, lanzándomela, por supuesto que yo, siendo yo, en vez de atajarla me cayó en el pie. Maldije y miré a mi mejor amigo feamente. Él me sacó la lengua, burlándose de mí. Estúpido—. ¿Quieres un paseo? —Me preguntó cuando estaba agarrando la lata, me reincorporé de un salto. ¡Perdonado!

— ¡¿Tú dices? ¡Vamos! —De salida como nunca: entré en el carro y me senté en el puesto del copiloto; unos segundos después, Jake se unía en el puesto del piloto luego de tener en su poder las llaves, cuando la ignición arrancó; el automóvil ronroneó agradablemente y comenzamos nuestro paseo por la reserva.

2

— ¿Chocolate y Mantecado? —Me sacó de mis lúgubres pensamientos. Habíamos paseado un rato y ahora estábamos en un banco cerca de la playa. Jake había ido a comprar helado y ahora tenía una barquilla de doble sabor en frente. Le sonreí algo vacía y sostuve el dulce. Él se sentó a mí lado—. Bella. ¿Qué haces aquí? —Lo miré y él me miró. Nos miramos por largo rato… ¿Cómo comenzar aquella conversación; sin parecer demasiado interesada y sin parecer una terrible amiga? — ¿Bella?

— Lo siento, sé que soy una terrible amiga —Comencé echándome a mí misma la culpa. Tal vez un poco de lástima ayudaría.

— Tal vez, pero los amigos se ayudan así sean terrible. ¿Qué sucedió Bells? —Él lamió su helado gigante de cinco mil sabores.

— ¿Prometes escucharme hasta el final, no juzgar y guardarme el secreto hasta el día que te muera o no mueras… mejor dicho? —Jake exhaló, poniendo gesto resignado.

— ¿Qué hizo Cullen ahora, Bella?

— Oh, bueno. ¿Por dónde empiezo?

— ¿Por el principio?

— No sé si sabes, pero dos personas llegaron a Forks hace unas semanas.

— Ah sí. ¡No me digas que los conoces! Todo el mundo dice que son celebridades británicas que están huyendo de la prensa para vivir en concubinato o algo. Escuché a Emily hablando de ello hace unos días —Me comentó él, asintiendo.

— No creas todo lo que dicen los rumores, pero, sí… son británicos. Harry y Draco se llaman, por si te interesa. Y no, no están viviendo en concubinato —Él soltó una risita—. Harry te gustaría.

— ¿Otras sanguijuelas? Este sitio parece un imán para bichejos…

— Magos…

— ¿Qué? —Soltó con la boca abierta.

— Que son magos… ¡Y qué magos! Pero, ese no es el problema.

— ¿Hocus-Pocus? ¿Abracadabra, magos? —Yo asentí, él se carcajeó incrédulo—. Me estás jodiendo —Se enserió.

— Ojalá te estuviera jodiendo, Jake. Mi vida sería muchísimo más fácil sin la parte en donde las criaturas mitológicas existen; la adolescencia ya es lo suficiente mala, para además tener que sufrir a vampiros locos y todo lo demás. ¿Y qué haces tú hablando? Shape-shifter…

— ¿Magos?

— Magos…

— Ok. Magos… continúa —Me pidió él un tanto inseguro.

— Draco milagrosamente es gran-sobrino o lo que sea, a la enésima de Carlisle —Jake alzó las cejas sorprendido—. Pero, me desvío.

— ¿Es gran-lo que sea? ¿No me dijiste que no eran vampiros?

— No. No lo es. Hablo gran-lo-que-sea biológico. Al parecer la familia Malfoy tiene cualquier cantidad de criaturas mágicas en su "Árbol Familiar", pero a Draco no le gusta hablar conmigo, así que… me estoy desviando.

— ¿Malfoy? Jamás había oído de ellos.

— Por la forma de ser de Draco, son la Gran Cosa en Gran Bretaña. Creo inclusive que Draco va a heredar el título de "Lord".

— ¡Mi Dios, Bella! ¡La gente que tú te encuentras en tu vida! —Me molestó él, guiñándome un ojo.

— ¡Dímelo a mí! —Me quejé, llevándome las manos a la cara, alterada.

— Ajá. Draco y Harry, magos, llegaron a Forks ¿y?

— Voy allá, paciencia, pequeño Padawan —Jake rió con ganas—. Voy a terminar con Edward —Le solté, llegando al final de la historia. Esa oración sonaba ajena en mi cabeza, pero me sentí tan bien luego de participarle a alguien parte de mis planes; que poco me importó. Jacob escupió el helado y casi no se cae de la banca mientras tosía con fuerza; inclusive llamando la atención de los que pasaban por allí.

— ¿Be…?

— Lo siento, tenía que sacármelo de adentro —Apoyé los codos en mi rodilla y la frente en mis palmas.

— ¿Estás bien?

— Seh… estoy bien.

— Bella, cuenta la historia bien por favor. No que no esté encantado con la idea de qué termines con la sanguijuela pero… bueno… —Él me colocó una mano en el hombro y yo volteé a mirarlo. .

— No sé exactamente qué está sucediendo, pero… ya perdí a Edward —Le dije, riéndome algo histérica; estaba perdiéndolo de nuevo. Aspiré profundamente y me concentré en el escudo.

— No digas eso Bella. No me gustará mucho Cullen, pero, puedo ver que los dos se aman.

— ¿Recuerdas a Draco y a Harry? —Jake asintió—. Sacando las conclusiones y tomando en cuenta que ellos tienen almas gemelas. Harry es el alma gemela de Edward —Me miró con la boca abierta.

— Bella.

—No, Jake, no… Edward ya ni siquiera me toca… bueno, aún menos que antes. Sabes sus problemas y sus reglas con respecto a la parte física de nuestra relación. Jake, Jake, Jake. Tienes que ver como mira a Harry o cómo me mira a mí, cuando cree que no lo estoy viendo. Es casi como si quisiera matarme como si yo fuera la única cosa que se interpone entre Harry y él, lo que no es del todo mentira. Conociendo lo poco que conozco a Draco estoy seguro que de seguir conmigo no le permitiría acercarse a Harry. No caeré mucho en su gracia; pero hay que admitir que su honor es casi arturiano…

— Que mierda… no sé qué decirte, Bella…

— Sólo quería hablar con alguien.

— Está tomándotelo muy bien…

— ¿Muy bien? ¿No te conté? Ahora soy un fenómeno con poderes…

— ¿Otra vez? —Me pidió él, estupefacto.

— Hace unas semanas atrás, Draco tuvo que apuñalar a Harry, no preguntes —Le detuve, al ver que abría la boca—. Yo, al borde de la histeria, buscando una manera de detener el sangrado de la herida y subirle la temperatura corporal mientras llegaba Carlisle; me acosté con él… no en ese sentido, simplemente estuve en la misma cama, tratando de traspasarle algo de calor. Al parecer Harry tiene unos poderes extraños que nadie entiende; sólo él y Draco, y la causa del por qué Edward no puede leer mi mente apareció a flote. Resulta que tengo un escudo o como sea que se llame lo que tengo, que me permite aislar o repeler cualquier cosa —Me pasé una mano por el cabello, volviéndome a desesperar—. Harry me ayuda controlarlo. Actualmente tengo todo lo que siento por Edward, bajo llave: literalmente.

— ¿Es por eso que hay momentos en los que parece que vas a llorar?

— Es más difícil de lo crees… —Le gruñí yo, de mala gana.

— Nadie está diciendo lo contrario —Me calmó él, echándose hacia atrás—. Oh Dios… um~ ¿Cómo exactamente vas a terminar con Cullen?

— Tu nivel de morbosidad me ofende, Jacob.

— ¿Lo siento? ¡Vamos! ¡No seas así! ¿Qué vas a hacer ahora? ¿Mejor? —Él me miró con cara de cachorrito. Yo suspiré—. Yo odiaría al tal Harry ni me molesto contigo y Cullen. Eres negada para negarle algo a la sanguijuela.

— Hardy Har, Har… Jacob. Oh… ojalá pudiera odiar a Harry… es una de esas personas con las que no puedes ni molestarte…

— Oh… —Ciertamente "Oh" ¿qué más había para decir? — ¿Sabes que estoy aquí, no? —Yo asentí—. ¿Y? ¿Qué piensas hacer? ¿Irte a Phoenix? —Yo reí amargamente.

— No. Te parecerá de lo más extraño, pero… yo no quiero perder a los Cullen. A Alice, a Emmett… a… ellos son… son mi familia Jake —La voz se me quebró, ya sin poder evitarlo. Sorbí, tratando de reponerme. Nada fácil, cuando la raja en mi corazón comenzaba a ser cada vez más grande. Sentí que Jacob me abrazaba; yo escondí la cabeza en su cuello y comencé a llorar. ¿Qué más podía hacer? Harry tenía razón, una vez que perdí todo el control; un dolor que me hizo ver estrellas, me acometió.

— Sh~ Bella… ya verás que todo saldrá bien. ¿Quién sabe? ¡A lo mejor a la sanguijuela no le gusta el tal Harry!

— ¡Ja! —Lloré con todo lo que daba—. ¡Jake! ¡Lo único que le falta es estrellarlo y violarlo contra una pared! —Él abrió los ojos desmesuradamente, a causa de la sorpresa y lo crudo de mis palabras. Todo el mundo era consciente del Control (con capitulares) que poseía Edward—. Es tan fuerte, Jake… tendrías que ver sus expresiones faciales; especialmente yo que las conozco. El deseo que siente corporalmente por Harry es tan fuerte que es casi visible. ¡Y tampoco puede leerle la memoria! Harry es como yo, tres mil veces mejor. ¡Es hermoso, Jake! No sólo por fuera, con sus ojos verdes fosforescentes y sus labios y mejillas sonrosadas. ¡Inclusive Rosalie lo quiere! No… también es hermoso por dentro… cándido, amigable, bondadoso. ¡Es una persona casi imposible!

— Oh Bella… lo siento, lo siento tanto… —Yo hipé e hipé e hipé—. ¿Bella? —Yo lo miré con los ojos bañados en lágrimas—. ¿Quieres ir a saltar del acantilado?

— Oh Jake, si quieres deshacerte de mí; sólo tenías que decirlo.

— No bromees con eso Bella. Yo no quiero deshacerme de ti. Nunca… —Yo le sonreí, rota.

— Saltar de un acantilado suena bien. Especialmente porque contigo; Alice no verá lo que estoy haciendo y me evitará tener a todos mis vampiros en La Push, más Harry y Draco.

— Ya verás como todo se resuelve. Tal vez es para mejor —Yo reí con amargura.

— Jake… —Comencé tratando de hacerle ver mi punto de vista—. Soy una freak. ¿Quién me va a querer ahora? —Le pregunté mirándome la herida fría que James había dejado en mi muñeca.

— No seas tonta, Bella. No eres una freak, y aunque fueras una freak, eres nuestra freak y ya.

— Gracias Jake —Le abracé, aferrándome a él.

— ¿No soy el mejor amigo del mundo? —Yo le pegué en el brazo, él me sacó la lengua. No me sentía mejor, pero volvía a tener esperanzas.

Harry:

Escuché el timbre, alcé una ceja y me chupé el dedo índice, agarrando mi varita; preparado para quien estuviera afuera. Abrí la puerta y un incómodo Jasper estaba en el pórtico.

— ¿Todo está bien? —Entendía que Edward o Alice o inclusive Esme, vinieran, pero… ¿Jasper?

— Alice me mandó —Por supuesto, la pequeña pixie.

— Mi casa, su casa —Le hice saber con humor, quitándome y mostrándole con las manos el camino.

— Ergh… gracias.

— Toma asiento, Jas. Esto… ¿te puedo decir, Jas… verdad? —Él asintió terriblemente inconfortable—. Ya te doy algo de sangre, no quiero tenerte sufriendo aquí.

— Lo siento, gracias… —Yo me reí tontamente.

— No hay ningún problema. Y ¿Exactamente que te dijo Alice?

— Que no lo guardaras en anime…

— Oh —Yo reviré los ojos, sonriendo—. Por supuesto… espera un momento vale —Un ligero asentimiento de cabeza—. Relájate Jasper, no muerdo y ya hemos aprendido que no eres una real amenaza para nosotros. ¿Vale? —Caso perdido. Era peor que Edward en este caso. ¡Hermanos al fin y al cabo! Me retiré a la cocina y saqué del congelador, la sangre clínica que ahora guardábamos, para estos casos. La eché en una taza que sin querer tenía murciélagos estampados (sin intenciones de doble sentido). Lancé el conjuro para volverla a su estado original, fluido y caliente y me fui de nuevo a la sala en donde Jasper seguía retorciéndose disimuladamente. Le coloqué la taza al frente y me fui a hechizar toda la jarra. Jasper iba a estar allí un buen rato—. ¿Mejor?

— Gracias —Me dijo, sonriendo levemente. Sus ojos inmediatamente pasaron a ser azules, debido a la frecuencia con la que consumía esa sangre—. Ergh ¿Qué hago aquí?

— Buscando su cena.

— Oh… —Fue lo único que dijo.

— Sí. ¿Sabes que hoy hay una cena especial, no? —Jasper frunció el ceño. Al parecer no—. En fin… Esme está cocinando para Draco y para mí y creo que también estaba tratando de contactar a Bella, pero no está en su casa. Yo estoy cocinando para ustedes. Draco decidió irse porque sabe que odio que me estén revoloteando en la cocina mientras cocino.

— Ya…

— ¿Supongo que Alice decidió enviarte porque no había nadie más?

— Emmett, Rosalie y Edward están en Seattle comprándole unas cosas a Esme —Yo lo miré extrañado—. Emmett hizo molestar a Edward y terminaron haciendo desastre.

— Oh… ya. Raciona —Le avisé, señalándole—. Vas a estar aquí un buen rato —Él sólo asintió—. Si quieres venirte a la cocina, bienvenido seas… aunque, no creo que seas muy hablador. ¿De qué periodo eres tú?

— De la guerra civil estadounidense.

— Um~ ¿La de los confederados y…?

— La unión, sí.

— Hum… —Jasper me siguió más relajado, hablando entusiasmado de la guerra. Ah… ya entiendo de dónde salían sus tendencias belicosas.

Edward:

Si salir con Alice era horrible. Salir con Emmett y Rosalie era un castigo enviado directamente del infierno, así que cuando pude bajarme del Jeep y disimuladamente correr a esconderme en mi cuarto, fue como haber llegado al paraíso (por más dramático que sonara). Agarré el pomo de la puerta y me di cuenta que risas y conversaciones se escuchaban dentro de la casa. Harry hablaba y reía con Esme mientras movían platos. Draco conversaba tranquilamente con Alice, quien reía animadamente y una música ambiental se escuchaba.

— ¿Hueles eso? —Preguntó Rosalie

— Sí, bebé ¡Se me hace agua la boca! ¡Permiso Edward! —¿Permiso? ¿Para qué me pide permiso si igual me va a quitar a la fuerza?— ¡Esme! —Chilló con deleite luego de entrar. Rose se atizó el cabello y siguió a Emmett. Yo decidí que el marco de la puerta era un buen lugar para estar. No quería volver a lanzármele a Harry

— ¡Bienvenidos! —Nos recibió nuestra madre con una sonrisa en la boca.

— ¿Y qué estamos celebrando? —Curioseó como siempre estirada, Rosalie.

— Oh Rose, no necesitamos excusa para tener una reunión. ¡Especialmente ahora que podemos utilizar el comedor!

— Sí, especialmente porque Carlisle está por llegar —Se rió por lo bajo Alice

— ¿Cullen qué haces paradote en la puerta? —Salió Draco, siempre tan inoportuno. Ignorándole, cerré la puerta y me senté en el lado opuesto a Alice y Draco, cruzando las piernas.

— Buenas noches, Edward ¿Qué yo dormí contigo? —Me saludó Harry con reproche. Yo lo miré, perdiéndome en sus obre esmeraldas. Harry esa noche olía a una mezcla penetrante de sangre y su aroma natural que era frío, salvaje y ligeramente dulce, pero sin ser empalagoso. En mi vida había tragado tanta ponzoña de un sólo golpe—. ¿Aló? ¿Hay alguien allí? —Siguió, dándole unos golpecitos en la cabeza.

— Madre santa ¿Qué celebramos hoy? —Me salvó Carlisle quien entraba en esos momentos.

— Nada, tontito. Sólo que estamos vivos —Le participó, Esme, yendo hacia donde estaba y dándole un beso en los labios y una copa llena con algo rojo. No había que ser un genio para saber que había allí.

Bella:

Recibí una llamada telefónica de un número de teléfono que no tenía registrado en mi celular. Abrí la tapa para contestar, dejando la llave de la puerta de mi casa pegada.

— ¿Aló? —Pregunté cuando la llamada cayó.

— ¿Bella?

— ¿Harry? ¿Eres tú?

— Sí, Bella, soy yo… no suenes tan sorprendida —El se burló de mí, soltando unas risitas. Yo suspiré resignada. Al parecer Harry iba a ser parte de mi vida, quisiera yo o no. Lo mejor sería resignarme a mi destino.

— Lo siento… ¿Qué puedo hacer por ti esta noche, Harrito? —Le devolví yo. Aunque Harry jamás parecía tener problemas con los sobrenombres.

— Tenemos todo el día tratando de contactarte, Belly-Bells. Estamos todos en la mansión Cullen y me pareció de lo más horrible que te perdieras la cena que preparó Esme, especialmente cuando es italiana.

— Oh, que considerado…

— ¿Es sarcasmo eso lo que escucho, mi estimada?

— ¿Me estás jodiendo, verdad? —Él rió al otro lado del auricular. Obvio…— ¿Estás seguro de que puedo ir? —Me mordí la lengua ante el desliz.

— ¿A qué viene eso? ¿Bella? —Su voz se volvió seria en esos momentos.

— Olvida.

— ¿Quieres que intimide a Draco para que te vaya a buscar? —Dijo en cambio dejándolo pasar como le había pedido. Harry era como el amigo perfecto, sacrificado y cero egoísta… yo y mi suerte ¿Qué tienes que decir ahora, Jack? ¿Hum? ¿Qué el Mago no tenía ningún defecto por el amor a Dios o a Merlín como decían ellos? —. Sólo para hacerle la puñetera por supuesto.

— No sé… no… —Traté de evadir la invitación.

— Bella. ¿Quieres hablar? Sé que algo está mal, ya sé que no soy demasiado espabilado en este sentido, pero… si me necesitas estoy aquí.

— No sucedió nada; no tienes porque preocuparte, Harry. De verdad…

— Último intento, Bella. Si quieres puedo irte a buscar yo, hablar y luego nos aparecemos.

— Harry, eres una persona difícil de negociar… —El ojiverde rió regocijante y luego dijo algo que me hizo volver a querer llorar.

— Bella, aunque es poco el tiempo que nos llevamos conociendo, te considero una amiga querida, y los amigos se protegen los unos a los otros. Así que no importa si el mundo se te viene encima, arréglate y yo estaré allí en menos de un parpadeo. Además, te diré el secreto para no vomitar al aparecerte la primera vez y podrás echárselo en cara a Edward. ¿Te parece?

— ¿Tengo opción?

— Noup —Me soltó él de lo más alegre. Yo volví a suspirar.

— Vale, estoy en la puerta de mi casa.

— Lo sé, mira al frente —Yo alcé la mirada y salté sobresaltada. Harry estaba con el teléfono en la oreja, saludándome con la mano libre con una sonrisa deslumbrante y algo chocante en mi actual estado de ánimo, en frente de mí.

Bonjour Belle! Comme ça va? —¡Santa madre de Dios! Harry hablando en francés era como para derretirse.

— Francés, me sorprendes Harry.

— Es imposible no hablarlo viviendo con Draco por tanto tiempo… aunque ya lo sabía desde antes, aunque no tan fluido como ahora. ¿Lista? —Me preguntó él, pasando una mano por mi cintura. Sentí que mis mejillas ardían de la vergüenza. Sólo Edward me había sostenido así, y sin embargo fue diferente. Harry me sostenía con confianza y me transmitía un calor agradable (sin contar con que Harry siempre olía fantástico). Y no con la cuidada y forzada actitud que adoptada el vampiro.

— Espera. ¿Cuál es el secreto? No quiero vomitar si voy a llegar a comer.

— Cuando te diga, vas a aspirar hasta que lleguemos. ¿Puedes hacerlo?

— ¿Sólo aspirar?

— Lo más fuerte que puedas… ¿Lista? —Respiré varias veces para prepararme.

— Lista.

— Uno, dos, tres… —Aspiré lo más fuerte que pude y en segundos estaba en medio de la sala de los Cullen. Solté el aire inmediatamente. Me sentía completamente desubicada, pero Harry tenía razón, no era lo suficiente como para hacerme vomitar. En realidad, no fue tan mal…

— ¡Bella! —Me saludó Alice tirándoseme encima.

— ¡Alice! —Le devolví sonriendo, sintiéndome de repente mejor. Miré a Harry en un reflejo inconsciente y él me sonrió pícaro, guiñándome un ojo.

— ¡Bella! ¡Tienes que ver este vestido nuevo que compré! ¡Es divino! ¡Divino! ¡Lástima que no tenemos una boda en el horizonte!

— ¡No tarden tanto que ya vamos a servir la comida!

— ¡Ni nos extrañarán! ¡Ya regresamos! ¿Rose? ¿Quieres venir?

— Supongo —Rose me sorprendió con esa respuesta. ¿Rosalie dispuesta a pasar más de lo necesario en una habitación conmigo? ¿De qué me estaba perdiendo?

En todo el tiempo que estuvimos juntas, mientras Alice parloteaba enseñándome cada pieza que costaba más de lo que podría reunir en toda mi vida humana. Estuve a punto de soltar la sopa y comentarles como me sentía y tal vez pedirles consejo, pero mi cabeza decidió el contra. Tal vez Alice me entendería, pero no podía tomar ese riesgo con Rosalie quien, estaba segura tomaría el lado de Edward inclusive al punto de tratarme de herir físicamente. Al parecer tendría que lanzarme por ese acantilado para liberar un poco de estrés y adrenalina y sentirme mejor conmigo misma.

3

Alice me había rogado ese día que le sirviera como muñeca… Barbie Bella, como sabía me decía Emmett a mis espaldas. Sea como fuere, no que me matara la idea, pero la pequeña pixie estaba tan emocionada con el nuevo tratamiento que había encontrado que no había tenido corazón para decirle que no, cuando Rosalie simplemente la miró a matar y se zafó del problema. Por supuesto que sólo quedé yo como oveja atrapada por el lobo.

Llegué a la Mansión Cullen cuando ya hube terminado todo lo que tenía que hacer ese día, lo que fue impresionante porque eran ya las cuatro de la tarde. El tiempo se me había ido volando y todavía tenía que estudiar para ese examen de matemática aunque Harry me prometió que nos podíamos copiar de Draco con ayuda de su magia. Yo lo miré con reproche, pero parte de mí quería hacer trampa y salir de eso de una vez. Por supuesto que Harry sólo estaba bromeando, especialmente con la mirada que nos echó Esme cuando escuchó al mago de ojos verdes proponerlo. Los dos saltamos asustados, in fraganti. Nuestra cara de culpabilidad no fue normal. Harry pasó todo el día asegurándole a la Matriarca del Clan Cullen que estaba en broma. Por supuesto que Esme sólo sonrió y aceptó las disculpas.

Escuché el piano sonar y sonreí con anhelo: Edward estaba tocando. Siempre me había relajado escuchar y especialmente observar al vampiro juguetear con el piano, subí las escaleras y me dirigí al salón dónde se encontraba el piano. Lo que vi, me dejó estática en el sitio. Ahora que prestaba atención, esa canción era imposible de tocarla de esa manera con sólo dos manos, no importaba lo virtuoso que fuera Edward, ni siquiera sus dones vampíricos le ayudarían; pues necesitaba otro par de manos para tocar las notas que faltaban.

Harry estaba al lado de Edward, tocando el piano junto con mi "novio" mientras que el moreno le pegaba juguetonamente con el hombro y se reía. Edward reía libre también, junto con el mago. Esa fue la última puñalada… ¡Harry sabía tocar (y nada mal) el piano también! Peor aún, ¡Edward estaba dejando de lo más tranquilo a Harry tocar su preciado estúpido piano! Las únicas veces que había podido tocar el piano, sin tener a Edward removiéndose inconfortable, con una mirada que auguraba quererme tirar por la ventana para que dejara de arañar el instrumento había sido en las infructíferas lecciones de mi ex novio (que nadie dude que ese mismo día rompería con Edward) tratando de enseñarme una canción a cuatro manos que no era la misma que estaba tocando actualmente con Harry. Como todo genio, su paciencia no era la mejor; escuchando su arte ser machacada, por lo que bueno… lo dejamos hasta allí. Jamás había sido musical yo que se diga.

— ¡Wo! ¡Edward! ¡Tocas excelente! —Le alabó Harry una vez que hubo terminado la alegre canción, sonriendo como siempre alegremente. Me quedé con la boca abierta cuando Edward lo miró con una sonrisa tímida en los labios. ¿Edward y timidez en una misma oración? ¡Ya había visto suficiente! Giré en mis talones y salí de allí pisoteando, molestándome cuando me di cuenta de qué con todo el ruido que había hecho Edward ni se había percatado de que yo estaba allí.

Aspiré profundamente y antes de poder darme cuenta, sentí que de golpe perdía la habilidad de sentir algo.

Alice:

Iba a gritar el nombre de Bella y saludarla y apapucharla porque era lo único que se merecía la pobre de mi mejor amiga, con lo que se le avenía encima cuando le vi la cara. Sus ojos se habían endurecido de tal manera y sus agradables rasgos faciales habían perdido todo rastro de sentimiento que me hizo morderme los labios.

— Alice —Su voz no tuvo aflicción y cuando me sonrió para tranquilizarme, lo que hizo fue todo lo contrario.

— ¿Estás bien?

— Oh, perfectamente. ¿Podemos comenzar, Ali? Necesito hacer unas cosas y al parecer veinticuatro horas no son suficientes.

Yo asentí, sintiéndome extraña.

Fuimos a mi habitación e hice todo lo posible para hacer a Bella la mujer más bella de este universo en la medida de mis habilidades. Ella jamás se quejó, respondía vacía a mis intentos de hacerla reír o cuando menos enfadarla: Algo estaba terriblemente mal. Cuando terminé con mi sesión de belleza y vi a Bella reflejada en el espejo, tuve una visión. Bella estaba reflejada en el espejo con la piel más clara y los ojos rojos… era la misma mirada, vacía y algo amarga. Tragué, sintiendo la garganta seca, regresando a la realidad.

Bella era realmente hermosa, las ropas le quedaban muy bien, el cabello estaba en ligeros bucles que enmarcaban su cara que era impecable y sedosa en ese tono alabastro que caracterizaba a los vampiros pero con un ligero rubor natural. Había decidido dejar el maquillaje, neutral y terminarlo con un poco de brillo labial rozado. Sin embargo ese rostro desprovisto de sentimientos no era propio de la Bella que yo conocía.

— Be…

— Gracias, Alice. Te luciste como siempre… ahora si me disculpas tengo unos asuntos que atender.

Edward:

Harry me tomó por sorpresa, cuando se había sentado a mi lado; obligándome a dejarle espacio y siguió la canción que tocaba, con una sonrisa divertida en los labios. Mi corazón muerto, se convirtió de repente en una zombi fangirl adolescente y chillo: ¡Oh Dios! ¡Harry sabe tocar el piano! En un parpadeo estábamos tocando las canciones más famosas y clichés que existían para cuatro manos y sin dejar de tocar Harry me contó cómo había aprendido a tocar el piano. Al parecer su primo tenía problemas para manejar la ira desde muy pequeño y la psicóloga pensó que era buena idea que tomara clases de piano y había recomendado que Harry asistiera también. Aquello no había sonado como una historia feliz… en realidad, me había arrepentido de preguntar cuando Harry se rió amargamente ante un comentario inocente que hice. Yo decidí dejé pasar el tema y disfrutar de poder tocar con alguien. La única persona que tocaba un instrumento además de mi persona, era Rosalie (quien tocaba el violín) pero, tocar con Rosalie era como estar parado en medio del polo norte, desnudo, siendo humano, y ser observado por miles de personas en el proceso. Así que… no.

Debido a mi condición vampírica, como no me sentía cansado y quería pasar el mayor tiempo posible en este momento espectacular, se me olvidó que a pesar de todo, Harry era humano y era proclive a cansarse. Eventualmente él dejó de tocar y me dijo que tenía que descansar porque tenían tocando ya demasiado tiempo y estaba comenzando a sentir calambres. Yo me ofrecí a masajearle un poco las manos. Harry se sonrojó protegiendo sus manos. Yo de repente me sentí acobardado de pronto también. Impresionándome am í mismo de las cosas que Harry me hacía sentir y hacer, tartamudeé un poco, tratando de disculparme, pero mirando hacia el otro lado, me cedió sus manos.

Yo comencé a masajearlas con todo el cuidado del mundo, sintiéndome terriblemente introvertido… aquello parecía como si estuviera haciéndole algo de connotación sexual al ojiverde. Todos mis sentidos estaban exaltados, tanto que cuando la puerta se abrió y el aroma de Bella me llegó de repente, boté como un niño que acaba de manchar el sofá más costoso de su casa y solté las manos de Harry, como si me quemaran.

— ¡Bella!

— Edward —Me saludó ella, algo extraña. Yo fruncí el ceño, algo estaba mal, volteé a ver a Harry y vi que también tenía un gesto tribulado en sus rasgos.

— ¿Está todo bien, Bella?

— Edward, necesito hablar contigo, urgentemente y… si podríamos hacerlo en privado, muchísimo mejor… —Me pidió mi Bella que le hacía, hoy más que nunca: honor a su nombre. Cuando Alice hacía el cabello de Bella en bucles me encantaba. Me censuré… no debía estar pensando ya en Bella como mía o tener ese tipo de pensamientos indecente. ¡Esta confusión iba a terminar conmigo!

Sentí a Harry levantarse y Bella desvió sus ojos junto conmigo hacia donde estaba el moreno. Harry había sacado su varita y con un movimiento en arco horizontal y unas palabras que no escuché del todo, una luz blanca salió de su varita. Comenzó a alejarse de mí. Observé mudo como le colocaba una mano en el hombro a Bella y le murmuraba algo que, para mi frustración no pude oír.

Bella:

Cuando Harry me colocó la mano en el hombro, tuve gana de agarrarlo y golpearlo, sin embargo sus palabras me detuvieron.

— No te hagas esto, Bella. A futuro sólo te dañará más —Me murmuró él, con preocupación y compasión en sus ojos como entendiendo qué era lo que estaba sucediendo conmigo—. Es mentira que quién te ama no te hará llorar. Todo lo contrario, pero si quieres mi concejo… lo vale… cada lágrima derramada —Harry siempre me hacía sentirme culpable conmigo misma. Sentí que la mano de Harry en mi hombro ejercía más presión y me liberaba parcialmente de lo que me había atrapado—. La barrera durará el tiempo que estén dentro del cuarto —Yo asentí, él no se ofendió ni nada, cuando no recibió ni un gracias—. No sé qué sea lo que vayas a hacer, pero, suerte, —Con un beso en la mejilla, dándome fuerzas para terminar con este sufrimiento masoquista; cerró la puerta, cuando el ligero clic se escuchó yo me acerqué a una distancias prudencial a Edward.

— ¿Bella qu…? —Yo lo detuve subiendo la mano.

— Seré franca, Edward. Estoy terminando contigo. No, guardártelo —Le corté yo de nuevo—. Que seas feliz en tu vida, Edward. De todo corazón, pero… eres libre, esta relación estaba destinada al fracaso dese un principio y tenemos que aceptarlo como dos adultos maduros que somos. Bueno, eso era todo. Aunque, aún quiero ir a la boda de Emmett y Rosalie el año que viene, ya tengo el dinero del pasaje y no quiero perder todo el trabajo que hice con Charlie y mi madre para dejarme ir a Edimburgo… Ahora puedes decir todo lo que quieras y no te preocupes demasiado si de repente empiezo a llorar…

— Bella yo…

— ¿Sí?

— Yo… Lo siento, Bella… de verdad, lo siento.

— Disculpa aceptada, no que sirva de mucho —No pude evitar decir y revirar los ojos. El hizo una mueca de dolor.

— Soy una terrible persona, ¿Verdad?

— Edward, de todo corazón. Deja de rumiar y ahogarte en la miseria. Una cosa —Con un coraje que no sabía que poseía le agarré por los hombros—. Si llegas a lastimar a Harry como me estás lastimando a mí, Draco no llegará a tiempo para acabar contigo —Él colocó un gesto de sorpresa en su rostro y yo le di unas palmaditas en las mejillas y decidí irme de allí. Quería llorar y desahogarme en la solitud de mi hogar.

Alice:

— Carlisle, Esme. Edward se irá por unos días —Tercié una mueca, al ver el gesto de dolor en la cara de mi madre—. No quiero ser una Yenta, pero… Bella tomó la decisión por los dos y acaban de romper definitivamente —Esme y Carlisle se miraron entre sí.

— Yo me encargo de Bella —Declaró Carlisle.

— Yo entonces lo haré con Edward —Asintió Esme.

— No lo dejes ir. Edward tiene que aprender que el huir no soluciona los problemas.

— Tú preocúpate por Bella, querido. Yo puedo manejar a Edward. Alice, sé que es mucho pedir y que estás preocupada por tu hermano pero ¿Me puedes dejar hablar sola con él? —Yo asentí ¿Qué más iba a hacer? Carlisle le dio un beso en la mejilla a Esme y agarró las llaves del Mercedes y salió de la habitación para ir a casa de Bella.

Bella:

— ¡Bella! —Escuché que me llamaban desde afuera. Yo lo ignoré y seguí llorando ahogándolo en la almohada, a pesar de que Charlie estaba rendido y podía escuchar sus ronquidos desde mi cuarto, lo que sólo sucedía cuando Charlie estaba cansadísimo—. ¡Vamos Bella no seas así! ¡Asómate!

— ¡Swan! —La voz de Draco me hizo sentarme en la cama—. ¡Sal de una vez para poder dormir! ¡Terminaste con el tarugo de Cullen! ¡Felicidades! ¡Ahora! ¡Mueve tu trasero muggle a nuestra casa que estoy perdiendo tiempo de sueño!

— ¡Cállate Draco!

— ¡No me tientes, Potter! —Yo fruncí el ceño. Algo estaban haciendo porque no creía que estuviesen gritando aquello a los cuatro vientos. Me acerqué a la ventana. Harry estaba allí con las manos en la espalda, en medio de la calle y podía observar que Draco estaba en el porche de su casa. Suspiré y como estaba, arrastrando la almohada me fui a la casa del al frente sin importarme lo que pudiera pensar nadie— Te ves como mierda, Swan —Fue el saludo de Draco una vez que estuve en el porche vecino.

— Hardy, Har, Har, Malfoy.

— Bebe, Swan. Es FireWhiskey. Emborráchate… mañana estás exculpada de la secundaria, debido al terrible accidente con las escaleras de esta casa en el que Harry y tú estuvieron inmiscuidos esta madrugada mientras trataban de sacar un murciélago que no nos estaba dejando dormir —Harry rió y estoy segura que fue a causa de mi cara y la ridícula excusa del rubio—. Me voy a dormir, si ustedes quieren seguir perdiendo horas de sueño, ese es su problema, no el mío. Au Revoir…

— No te emborraches —Me recomendó Harry—. No vale la pena el dolor de cabeza de mañana. Tómate ese único vaso, te hará sentir mejor.

Carlisle:

Bella no estaba en su casa cuando llegué a buscarla, pero antes de poder preocuparme por la primera estupidez de nube gris parental que pasara por mi cabeza, escuché su voz y la voz de Harry en la casa del último.

— Creo que jamás creí que mi cuento de hadas duraría para siempre…

— Para lo que vale: Nada dura para siempre, Bella. Pero, recuerda las cosas buenas y malas que sucedieron. ¿Y qué piensas hacer de ahora en adelante? Puedo entender que no quieras ni respirar el mismo aire que Edward en estos momentos, pero te hablo desde la voz de la experiencia que huir no resuelve nada en realidad —Yo presté más atención.

— No, no tengo pensado irme… me gusta la vida que he hecho aquí en Forks. Ángela, Alice… inclusive no me molesta lidiar con las plásticas y los tres mosqueteros —La voz de Bella era temblorosa y se notaba que estaba dando, su mejor esfuerzo para hablar aún dentro del llanto—. Pero… no creo que pueda soportar el rechazo de los Cullen, Harry.

— ¿Rechazo? ¿Por qué habrían de rechazarte los Cullen, Bella?

— ¿Por qué crees? —Me sorprendió la amargura con la que esas palabras abandonaron sus labios—. Acabo de terminar bruscamente con el hijo preferido de Carlisle y Esme… con el hermano favorito de favorito de todos los Hermanos Cullen. Vamos, que estoy solo esperando la mirada despectiva de Rosalie.

— Aww, tontica… los Cullen te aman, inclusive Rose.

— Seguro —Ironizó ella, claramente—. Sólo mira como te tratan a ti a como me tratan a mí —Tenía que corregir esa situación inmediatamente. Me acerqué a la puerta y toqué tres veces y esperé respuesta.

— ¡Carlisle! ¡Está abierto! —Me dijo Harry en voz moderada. Yo entré.

— Car-Carlisle —Bella trató de secarse las lágrimas e incorporarse lo mejor que pudo.

— Bella, mi cielo. No quiero que digas esas palabras más nunca —Le amonesté suavemente, una vez que tuve visual—. Nosotros los amamos a todos ustedes por igual y el que hayas terminado con Edward no significa que vayamos a dejarte abandonada. Alice siempre te ha visto como parte de nuestro covenant, eso no ha cambiado. Cuando estés lista, si aún así lo deseas, serás una de nosotros, Bella.

Me sorprendió cuando Bella se me tiró encima y comenzó llorar de tal manera que me rompió el corazón. Miré a Harry y los ojos verdes me miraron desprovisto de sentimientos. Abracé a mi hija menor y la dejé que se desahogara en mis brazos.

TBC