El día por fin había llegado, Serena se encontraba de pie en la ventana de su habitación, miraba hacía la calle, recordó aquellos días en que Diamante la observaba desde la calle, y sonrió. Todo había sucedido tan rápido, habían transcurrido varios meses, y tan solo meses atrás se sentía sola, más sola que nunca. Recordó el día en que en su parque favorito vio a aquella pareja besarse y se sintió mal, pensando en que nunca encontraría a nadie quien la quisiera, y después de eso había llegado Diamante, habían tenido que pasar por muchas pruebas para saber que realmente se amaban, y ahora, en tan solo unas horas estarían unidos para siempre.

Camino hasta el espejo y se miro, miro su vestido largo, se veía verdaderamente hermosa, estaba segura de que a Diamante le iba a gustar mucho. Su madre toco la puerta y luego entro a la habitación. La miro de arriba hacía abajo, después algunas lágrimas salieron de sus ojos y corrió a abrazar a Serena. Bajaron juntas las escaleras y se encontraron con su padre, quien la miro con una sonrisa en el rostro y la tomo del brazo, después subieron al coche y se dirigieron hasta la iglesia.

Al llegar a la iglesia la señora Tsukino y Serena se dirigieron al cuarto de novias, en donde se encontraban Mina, Lita, Rei y Amy, al verla se abalanzaron sobre ella cuidando no sabotear nada, todas estaban muy emocionadas por aquel día, Serena no podía pedir mas.

Después de algún tiempo escucharon la primera campanada, faltaba poco.

Ayudaron a Serena a terminar el peinado, le recogieron el cabello con un broche que contenía una luna de plata, lo que a Serena le encanto. Se escucho la segunda campanada, Serena comenzó a ponerse nerviosa, temía lo que sucedería ahora, no tenía idea de nada, temió que Diamante no estuviera allá fuera cuando entrara a la iglesia.

Pero hoy nada podía arruinarlo.

La tercera campanada sonó.

Las chicas y Serena salieron del cuarto de novias, después se colocaron detrás de la puerta, el corazón de Serena parecía que saldría disparado de su pecho. De pronto las puertas se abrieron, las chicas comenzaron a avanzar lentamente y Serena tras ellas, miro a la gente que se encontraba sentada en las bancas laterales, ahí estaban sus familiares, sus compañeros de escuela, sonrió débilmente debido a que se encontraba muy nerviosa.

En las bancas de adelante se encontraban sus padres y su hermano, lucían felices, las chicas se separaron del pasillo central para tomar asiento en la otra banca que se encontraba adelante, y entonces se sorprendió de lo que vio.

Diamante se encontraba delante de ella, sonriendo, con un traje azul oscuro que le hacía juego con sus ojos y su cabello gris, que había crecido un poco en esos meses. Se veía esplendido, pero a ambos lados de el se encontraba una mujer y un hombre impresionantes.

La mujer era sumamente hermosa, era muy alta, blanca, el cabello rizado era tan largo que le llegaba hasta la parte de la espalda inferior. Era de color azul oscuro.

El hombre era igual de impresionante, era muy alto, incluso más que Diamante, su cabello era lacio y blanco, el flequillo le caía sobre la frente, su traje blanco lo hacía lucir muy elegante.

Ambos tenían unas lunas en las frentes, y Serena sonrió de oreja a oreja.

Luna y Artemis se acercaron a Serena y le dieron un fuerte abrazo.

-Luna, Artemis, creí que jamás los volvería a ver, y menos en forma humana.

-No podíamos faltar al día más importante de tu vida, Serena, siempre vamos a estar cerca.

Luna y Artemis tomaron sus lugares y Serena avanzo hasta Diamante, quien la tomo de las manos y sonrió.

La ceremonia duro un poco más de una hora, Serena y Diamante estaban tan felices que ni siquiera podían explicarlo.

No podían describir la felicidad que sintieron al escuchar "Si, acepto", ese día quedaría grabado en sus memorias por el resto de su vida.

Por la noche hicieron una pequeña fiesta en un salón por el centro de la ciudad, mientras Serena y Diamante bailaban al ritmo de la música, Diamante le susurro al oído a Serena que salieran al jardín un momento.

Salieron tomados de la mano, se sentaron al pie de una fuente que se encontraba en el centro del jardín.

-Serena, estoy cansado, quiero que salgamos de aquí ahora mismo.-dijo besándola en la mejilla.

-Pero Diamante… ¿Qué hay de los invitados?

-No importan, que se queden aquí divirtiéndose.-dijo sonriendo.

Serena se puso de pie y tomo de la mano a Diamante, quien también se puso de pie y salieron corriendo sin que nadie los viera, salieron por la puerta trasera del salón, tomaron el primer taxi que paso y se dirigieron al departamento de Diamante.

Al bajar del taxi Diamante tomo en brazos a Serena y subió las escaleras con ella en brazos. Abrió la puerta del departamento y camino hasta la cama, en donde la coloco con cuidado.

Serena coloco sus brazos alrededor de su cuello y lo atrajo hacía ella para poder besarlo, había pasado mucho tiempo desde la última vez, Serena lo beso desesperadamente, Diamante coloco sus manos alrededor de su cintura, atrayéndola contra si.

Serena bajo sus manos para desabrochar el saco de Diamante, después desabrocho su camisa, Diamante se quito el saco y la camisa, dejando su pecho completamente desnudo, Serena pasó sus manos por su pecho, lo que ocasiono que un escalofrío recorriera el cuerpo de Diamante.

Diamante desabotono el vestido de Serena cuidadosamente, observando cada parte de su cuerpo, cuando la dejo completamente desnuda la vio detenidamente, no podía creer que por fin fuera completamente suya, no podía creer que de ahora en adelante Serena Tsukino fuera suya 365 días al año.

Diamante se quito el pantalón y luego beso a Serena cuidadosamente en los pechos, Serena acarició el cabello de Diamante. Después Serena acarició el cuerpo de Diamante, se subió sobre el, sintiendo el frío tacto de su piel. Diamante rozo con sus dedos cada centímetro del cuerpo de Serena, deseoso de hacerla suya.

Serena sintió a Diamante dentro de ella, como aquella vez, por fin eran uno solo otra vez, Diamante sería para ella a partir de ahora en adelante.

-Serena…-dijo Diamante jadeando.-Te amo…

Serena acerco su rostro al de el para poder besarlo.

-Yo también te amo.-dijo sin despegar sus labios de los de el.

Diamante tomo a Serena y se coloco sobre ella, acariciando su silueta mientras la penetraba suavemente, Serena rodeo el cuello de Diamante con sus brazos y se aferro a el, no quería separarse de el nunca.

Serena y Diamante por fin iban a estar juntos siempre, formarían una familia y dejarían todos los errores del pasado atrás, Diamante había aprendido a ser un humano como cualquier otro, había aprendido a perdonar, Serena había aprendido a vivir sin el Cristal de Plata, habían aprendido a vivir sin sus poderes para dedicarse a ellos mismo, se amaban, y era lo único que importaba, habían pasado cada prueba que el destino les había colocado al frente, y eso les había probado que podían pasar cualquier cosa, que siempre se amarían por encima de todo, y ahora lucharían por que nada ni nadie los separara, por que sabían que no podían estar el uno sin el otro, sabían que eran todo lo que necesitaban para sobrevivir, que solo debían estar juntos a pesar de todo.

Serena por fin había encontrado al hombre de su vida, aquel hombre que espero por tanto tiempo, aquel hombre que la haría sentir segura y confiada, que nunca la dejaría sola, que siempre estaría allí en cada momento, y lo amaría cada segundo que pasara con el. Diamante había encontrado el perdón, la felicidad, la luz, después de haber vivido tanto tiempo en la oscuridad, ahora sabía lo que era ser amado, lo que era amar a alguien incondicionalmente, Serena era todo lo que el deseaba, no podía pedir por mas, la amaría hasta después de muerto, por que era todo lo que quería, todo lo que admiraba.


Gracias a todos los que siguieron esta historia, espero les haya gustado, seguire por aquí con mi siguiente historia que se que algunos ya leyeron el primer capítulo, se llama Luchando contra mi amor, también será Diamante-Serena, pero mas doloroso que esta, espero esten al pendiente de esa también, por última vez gracias a todos.