Disclaimer: Los personajes los he cogido de los manga "Bleach" y "Naruto" y pertenecen respectivamente a Tite Kubo y Masashi Kishimoto, por lo tanto no son míos, yo los he utilizado con el fin de divertirme y sin ánimo de lucro.

Siempre deseo hacer algo original y "poco visto", quizás para esas personas que buscan una alternativa a las historias de siempre (que por cierto, me encantan) y desean encontrar algo distinto, por eso me gusta "experimentar" con distintas parejas, puede que no sean populares, o que no gusten pero originales son.

Para hacer esta historia me he basado en algo que yo conozco muy bien, la actividad de una escuela de pilotos en la que trabajé durante años, así que las situaciones de las que se habla, como programaciones de vuelos y revisiones son totalmente reales.

NOTA: cuando los personajes hablan de los aviones lo hacen nombrándolos por las dos últimas letras de su matrícula, no se como es la matriculación en Japón, así que me he basado en la española, aquí las matrículas son EC-XXX (siendo XXX tres letras, las que les haya tocado), así es como solíamos diferenciar los aviones, claro que no decíamos las letras, si no su clave internacional pero eso sería muy largo de poner (A=Alfa, B=Bravo…).

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Eso no era un beso

Como cada mes de Agosto, la actividad en la escuela de pilotos "Karakura Air" se veía reducida considerablemente. Los alumnos, prácticamente la mayoría, escogían ese mes para irse de vacaciones, no habían clases teóricas y casi todo el personal administrativo también tenía la costumbre de irse ese mes. Por lo tanto, el mes de Agosto era un mes teóricamente tranquilo.

Teóricamente, claro.

A Shuhei Hisagi no le importaba trabajar en el mes de Agosto, es más, casi lo prefería. El se iba de vacaciones en Julio, cuando la actividad de vuelo era mayor y por tanto había más trabajo y cuando regresaba en Agosto, el jefe de mantenimiento se marchaba de vacaciones, también el ingeniero y él se quedaba como "jefecillo" del taller. Al volar menos alumnos, evidentemente volaban menos aviones, estos tenían menos incidencias y las revisiones periódicas que había que efectuar a los aparatos se espaciaban, en resumen, que su vuelta de las vacaciones era bastante relajada.

Todo estaría bien si no fuera por "aquel" problema.

Shuhei tenía un problema, un problema que, por culpa de las vacaciones de casi todo el personal administrativo se agravaba en Agosto. Un problema rubio llamado Temari.

Temari era una de las secretarias, pero no era una secretaria cualquiera, era "la jefa". Era la más antigua de las secretarias, llevaba en la empresa desde sus comienzos, cuando aquello no era más que un proyecto; llevaba más tiempo incluso que alguno de sus jefes. Temari lo controlaba todo, sabía hacer de todo, porque había pasado por todos los puestos de las secretarias actuales. Por eso, cuando llegaba Agosto, los jefes se iban de vacaciones tranquilos sabiendo que Temari se quedaba allí, al pie del cañón.

Temari era como Shuhei, ella prefería irse de vacaciones en Julio, así, en Agosto, se libraba de los jefes y podía hacer casi lo que le daba la gana. La dificultad era que la escuela tenía dos oficinas, una, la central, donde ella tenía su puesto de trabajo, desde la cual se atendía al público y la otra, una pequeña oficinilla construida dentro del hangar donde guardaban las avionetas, desde donde se hacía la programación de vuelo y se anotaban cuidadosamente cada día los vuelos que se efectuaban en los llamados "libros de a bordo" de los aviones. Este trabajo era muy importante, porque cada 50 horas a los aviones había que efectuarles una revisión y no se podían ignorar, a fin de cuentas, del buen funcionamiento de un avión dependía su seguridad.

Y todo iría bien para Temari a pesar de tener que atender dos oficinas, porque no tenía jefes y podía tomárselo todo con tranquilidad, si no le daba tiempo a hacer todo el trabajo siempre podía decir que ella sola no podía con todo y si los jefes no estaban contentos que se pensaran mejor eso de dejarla a ella sola con todo el trabajo. Todo iría bien si no fuera por un pequeño problema, un problema llamado Shuhei.

Shuhei veía entrar en el hangar a Temari y suspiraba. No negaba lo que le gustaba aquella mujer, con su pelo rubio y sus piernas larguísimas, para él era, sin duda, una de las mujeres más atractivas que había visto nunca.

Temari entraba en el hangar y disimuladamente buscaba con la mirada a Shuhei. Ella disimulaba lo que aquel hombre moreno, de facciones atractivas y cuerpo musculoso y bien definido, producía en ella.

Pero lo peor para Shuhei era ver los ojos de Temari, aquellos ojos llenos de orgullo, aquella expresión le volvía loco.

Y lo peor para Temari era aquella sonrisa y aquella mirada. Cuando clavaba sus ojos salvajes en ella y le sonreía de esa forma tan… sensual.

Sin embargo, cuando estaban uno frente al otro y empezaban a hablar, toda la atracción que sentían parecía esfumarse.

- Necesito que pases urgentemente los libros de la YN, está a punto de entrar en revisión de 100 – le decía seriamente.

- Si, ahora.

- Temari – interrumpía Kakashi, uno de los instructores de vuelo – Llama a Naruto y dile que cambiamos su hora de vuelo de esta tarde a dentro de una hora, con suerte, esta tarde tendré libre.

- Voy.

- ¡Temari los libros! – insistía Shuhei.

- Que si, espera un momento – decía mientras buscaba el nombre del alumno que el instructor le había dicho.

- ¡Pero no ves que a lo mejor se ha pasado de horas!

- ¡Ay Hisagi, no me seas plasta! Espera un momento, si no tardo nada.

- Temari – interrumpía ahora en la oficina uno de los alumnos – Necesito que llames para que vengan a repostar la ZO.

- Espera… ahora llamo.

- ¡No, si hoy no pasarás los libros! – protestaba Shuhei.

- ¡No me pongas nerviosa! ¡Pásalos tú si tienes tanta prisa!

- ¿Arreglarás tu el tacómetro de la MN? ¡Porque si tú lo arreglas yo paso los libros!

- ¿Si tienes tanto trabajo que haces aquí? – le gritó.

- Temari – entró ahora Ukitake, otro de los instructores – Cambia mi programación de mañana, quiero hacer un viaje con mis alumnos, prográmame en un avión grande, todo el día.

Shuihei se marchó con bastante mal humor.

- ¡Es imposible! – Gruñía – No me hace ni caso, esta mujer es imposible ¡A la mierda con todo! Luego me vendrá diciendo que el avión se ha pasado… luego me tocará a mí pelearme con la inspección…

Temari se había puesto de bastante mal humor, tanto que, cuando un alumno pasó a preguntarle quien podía venderle un libro le miró con los ojos llenos de furia.

- ¿No ves que la oficina central está cerrada? – le dijo con bastante mal humor.

- Ya, pero es que yo necesito el libro.

- ¡Pues no hay nadie para vendértelo!

- Pero estás tú.

- Pero yo estoy aquí.

- ¿Y no puedes ir un momento allí?

- Tengo que pasar estos malditos libros, rehacer la programación… tendrás que esperar.

- Vale, vale… ¡que genio!

Al cabo de un rato Temari salía al hangar, la verdad es que le encantaba tener cualquier excusa para salir al hangar y acercarse a hablar con Shuhei, si no fuera por el mal humor que se le había puesto aquello sería perfecto.

- ¡Hisagi!

A Shuhei le encantaba tener cualquier excusa para que Temari saliera de la oficina y se acercara a hablar con él, si no fuera por el mal humor que se la había puesto.

- ¿Qué? ¿Ya ha llegado mi turno?

- Le quedan tres horas para las 100.

- ¿Y cuánto ha volado hoy?

- De momento solo una.

- ¿Tiene más programación?

- Esta tarde, tres horas.

- Vale, pues desprográmala para mañana.

Temari parecía resoplar, odiaba que todo el mundo le diera órdenes.

- ¡Necesito hacerle la revisión! – gruñó Shuhei al verla poner cara de mosqueo.

- ¡Ya lo sé! ¡Ya lo sé! ¿Crees que soy tonta o qué?

Se quedaron mirando unos momentos es silencio.

- Por favor – dijo suavemente Shuhei - ¿Puedes desprogramarla para mañana?

Temari sonrió.

- ¿Cuántos días?

- Pues como estamos solos Renji y yo en el taller… dos días.

- De acuerdo, ahora me ocupo.

Temari se dio la vuelta para marcharse.

- ¡Eh, espera! – Temari se detuvo y le miró – Gracias.

Temari volvió a dedicarle una sonrisa y se dispuso a marcharse cuando pisó un poco de aceite que había caído en el suelo y resbaló.

A punto estuvo de caerse pero Shuhei, muy rápido acudió en su ayuda sujetándola.

La cara de Temari quedó a centímetros de la de Shuhei. Por primera vez en su vida, al verse tan cerca de ese hombre, sujeta por sus fuertes brazos, Temari sintió que un gran acaloramiento recorría su cuerpo, sentía sus piernas sin fuerzas para sujetarla, de hecho aún las tenía medio dobladas. Shuhei la levantó sin apartarse de ella, Temari se agarró a su cuello y sin darse cuenta como ni porqué sus labios fueron a estrellarse contra los del mecánico.

Fue un roce ligero y rápido. Temari se apartó todo lo deprisa que pudo, casi empujando a Shuhei y procurando disimular la vergüenza que sentía.

- ¿Me has besado? – dijo medio burlón Shuhei.

- ¡No! ¡Ha sido un accidente! ¡No pienses cosas raras!

- Yo diría que me has besado.

- ¿Por qué iba a querer besarte, estúpido?

- Pues me has besado.

- ¡Eso no ha sido un beso! Solo ha sido un tropezón.

- ¿Estás segura? Yo diría que ha sido un beso.

- ¡Tú eres tonto! – Temari se marchó de nuevo bastante enfadada.

Shuihei sonreía, la verdad es que le encantaba verla así, entre enfadada y confundida.

Durante todo el resto del día, cada vez que se encontraban, Shuhei aprovechaba para susurrarle en cuento tenía ocasión "me has besado".

El mal humor de Temari iba creciendo por momentos.

Al final del día, mientras veía a los mecánicos y a un par de pilotos meter las avionetas en el hangar, pensó que explotaría si aquel hombre le repetía de nuevo aquella frase… tenía que calmarse, ella siempre había sido una mujer calmada ¿Por qué le ponía de tan mal humor? Ah, pues no, no iba a consentir que dominara sus emociones, no, la situación tenía que controlarla ella. Terminó de recoger sus cosas y se dispuso a enfrentarse de nuevo a Hisagi y su maldito descaro, claro que esta vez no la perturbaría.

Los dos pilotos, Renji y Shuhei entraron en la pequeña oficina.

- Bueno, esto ya está – dijo Renji – Nos vamos ¿no?

- Temari – habló Shuhei – Ven a tomar algo con nosotros, hoy es mi cumpleaños.

Mientras los cuatro hombres comenzaron a charlar sobre los años que cumplía y cosas así, Temari le miró y se acercó a él sonriendo maliciosamente.

- Feliz cumpleaños – le dijo y pareció acercarse para darle dos besos.

- ¿Me vas a besar otra vez?

- Eso no era un beso Hisagi – respondió Temari de nuevo aunque esta vez no parecía enfadada.

Cogiendo por sorpresa a Shuhei le agarró de la nuca atrayéndole hacia ella y juntando sus labios en un ardiente y apasionado beso, al que Shuhei no supo como reaccionar, solo dejarse llevar.

Cuando se apartó de él, el hombre la miraba incrédulo, sorprendido, casi sin respiración, aún sin dar crédito a lo que acababa de pasar.

Los "espectadores" allí presentes estaban igual de sorprendidos, ver a Temari hacer aquello no era ni imaginable y tardaron unos segundos es reaccionar con risas, bromas hacia Shuhei y comentarios algo fuera de lugar.

- ¡Eso ha sido un beso! – Afirmó rotunda - ¿Te queda clara la diferencia? Ahora ya puedes decir que te he besado sin mentir.

Y satisfecha consigo misma y agradeciendo al mundo la suerte que había tenido, salió por la puerta.

¡Felicidades Hisagi!

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¿Os ha aburrido mucho?

Dentro de unos días, para el cumpleaños de Temari, subiré la continuación, por supuesto, Hisagi no está dispuesto a dejar la cosa así.

Muchas gracias por leer.