Fate.

Break.

Estaba en una de esas reuniones familiares de esas que; afortunada o desafortunadamente mi familia siempre organizaba. Pero eso ahora no me importaba, porque me sentía feliz. Aunque aún no lo podía creer, por primera vez me sentía "completa".

En todo el sentido de la palabra, no como una persona partida en dos, vagando por el mundo como un bulto sin chiste o sentido alguno. No. Está vez era como un algo, un Todo mejor dicho y todo gracias a él.

Michael Newton.

Suspiré.

-Date prisa, Bella, es hora de brindar.- dijo mi prima condescendiente. Asentí y continué mi camino escaleras abajo, hacía el sotano. Iba por más vino pues en las reuniones, mi madre acostumbraba a servir del vino de la casa, el mejor según ella. Era cierto claro, pero no había que exagerar.

Desde la muerte de mi padre, Charles Swan, yo era la encargada de catar los vinos, y organizarlos por el año o por conserva, puesto que mi media Hermana, Jessica, odiaba eso de pasar su día en el sotano con una lista y cajas y cajas de vinos nuevos y los no tanto. Al igual que mi madre, claro está y Phil, todo el día estaba trabajando y cuando llegaba lo menos que quería era tener más trabajo que hacer.

Cuando llegué al rellano del sotano, empece a buscar intercaladamente la cava "especial" de este año. Sí, cada año, para las reuniones, usabamos una cava especifica, con diferentes tipos de vinos cada una, pero semejantes en algo, por ejemplo, este año, había seleccionado una variedad de vinos de 1967, tintos y añejos. El año pasado eran vinos blancos y de no más de 15 años de conserva.

Cuando por fin, visualizé la que cava que buscaba, caminé hasta ella, tomando dos botellas de vino del segundo nivel, los más suaves. Cuando por fín los acomode en mis manos, cerré la cava y regresé por dondé anduve encaminandome a la salida.

Pero claro, antes de llegar a las escaleras, escuche unos pasos, acercarse. Fruncí el seño. Caminé un poco más rápido, lo que mi vestido largo y ajustado me permitía, pues no quería caerme, o peor, tropezar y quebrar las botellas.

Apunto de subir estaba, cuando lo ví, caminando hacia a mí bajando las escaleras dobles de madera, venía en todo su esplendor. con un traje de lino color azul marino y una corbata verde manzana, su cabello rubio peinado pulcramente, hacia atrás y una pequeña flor, colgando de su solapa. Sonreí.

-¿Qué sucede amor? Me extrañaste?.- reí.

El alzó la vista y medio sonrió, pero parecía más una mueca que una sonrisa. Me preocupe, pero trate de ocultarlo. Quizá no era nada.

Mike y yo, nos conocimos hace 4 años, en la Facultad de New York, cuando estaba estudiando la Licenciatura en los Negocios y yo cursaba el segundo propedeutico de introducción a la Licenciatura de Producción Publicitaria. Nos habíamos conocido en la Cafetería de la Universidad, por medio de Alfonse, un compañero en común, más bien, amigo, pues era mi compañero en 6 clases y vecino de dormitorio de Mike.

Era un chico divertido y habíamos congeniado de maravilla. Saliamos a comer, ver peliculas o en dado caso quedarnos tirados en el sofá de alguno de los domirtorios y ver la Tv. Era fácil estar con Mike, a pesar de tener ya su mayoría de edad, parecía como un pequeño niño de 8 años, aunque también he de decir, que algunas veces su acitud infantil estaba fuera de lugar y me exasperaba, pero con un tono dulce, se disculpaba y me daba pequeños besos, haciendome reír, y siendo incapaz de enojarme con él.

No podía quejarme, Mike era todo loq eu yo podía pedir, atento, amable, cariñoso, guapo- en extremo debo decir- Pues poseía, un rostro delicado, varonil y que enmarcaba sus bellos y brilalntes ojos azules y unos labios delgados y suaves al tacto.

Lo miré fijamente cuando por fin lo tuve a unos centímetros. Era igual de guapo que cuando nos conocimos, quizá un poco más. Pues estaba vestido de traje, un delicado traje de lino azul que le había regalado en Navidad hace a penas unos meses atrás.

Tenía facciones serias, parecía como si se estuviera debatiendo internamente. Fruncí el seño me acerqué a él y acaricié su mejilla. Me miró como si le quemara, y después sus ojos adquirieron una chispa de tristeza y ¿culpa?

-Bella...- comenzó bajando la mirada y metiendo las manos en las bolsas de su pantalón.- Necesito hablar contigo.- sentenció bajando la mirada.

Asentí algo confundida.

-Claro, mi vida, solo dejame llevar estás.- dije alzando mis manos con las botellas para que las viera.- arriba para que no se impacienten más.- reí.

Suspiro resignado.

Se hizo a un lado para dejarme pasar y le agradecí con un asentimiento de cabeza. Subí las escaleras y miré hacia atrás.

Mike seguí al pie de las escaleras, con la cabeza gacha.

-¿Mike?.- dije haciendo que me mirará.- ¿Estás bien?

El me medio sonrió - de nuevo pareciendo más una mueca que una sonrisa-

-Sí, estoy bien.- susurró.

Asentí y emprendí mi camino al patio trasero.

Lo pude escuchar por última vez y empezar a caminar detrás de mi.

Caminamos por el pasillo que conectaba la sala con el patio trasero. El venía muy callado, así que me detuve un poco y sin mirar atrás esperé a que llegará a mi lado y tomé su mano, entrelazando nuestro dedos, pero el estaba muy tenso.

-Tranquilo.- susurré.

-No...- comenzó.

Estabamos en el umbral de la puerta al patio, me detuvo tomando mi mano y apretandola, firmemente. Su mirada que hasta ese entonces no me veía, me escudriñaba con la vista, mirandome fijamente, como queriendo encontrar en mí algun código que lo ayudará a seguir. Confundida como estaba acepte en silencio su mirada, anhelando que por simple nada malo aún pasará, no soportaría verlo sufrir.

-Ya no puedo más.- susurró más para sí, como un mantra, como una clave. que hasta ese momento no entendí.- Lo lamento, pero ya no puedo más, Bella.

Interrogante lo miré, a los ojos, tratando de encontrar una explicación, que era lo que lo sobrepasaba?, ¿que era lo que ya no soportaba?

-Mike, no entiendo amor, que sucede.- dije preocupada, tomando con mis manos su bella cara.- ¿Que te pasa?.- pregunte y por segunda vez, no obtuve respuesta.

Derrotado suspiro, y tomo mis manos, alejandolas de su rostro, apretandolas en las suyas, sin ser ni suave pero no tosco.

-Ya no puedo más con esto, es abrumador, ya no quiero estar a tu lado, ya no aguanto, otro día más contigo, Bella.- dijo sin mirarme, con sus ojos cerrados pero el rostro partido, más por la osadía que por el dolor mismo.

Jadeé, mi corazón se paró, sentí como mi mundo daba vueltas, como si estuviera mareada, como si estuviera en tinieblas. Di un paso atrás y choqué contra algo, era frío, pequeño y cristalino, lo recordé. Botellas de vino.

Miré a mis pies, y las ví, sin mucho poder, me acuclillé soltandome de su agarre sientiedo frío donde segundos antes me había tocado. Me mareé y puse una mano en el suelo pulcro de madera clara, no soportaba, sentía que algo en el fondo me retenía y quizá me ahogaba.

Mi corazón, ya no latía, sabía que seguía vivo, pero estaba como en pausa, incredulo al igual que yo, triste y desorientado.

Cerré los ojos, para que el mareo por fin pasará, me sentía mal, me sentía enferma, tenía frío. Y a la vez no sentía nada.

Aspiré y exhale, un par de segundos, tratando de calmarme. Cuando por fin volví a abrir los ojos, me levanté, lentamente, para evitar marearme, me recargue en la pared y suspiré. Con valentía - la cual sinceramente, aún no sabía que poseía- camine en dirección a la luz. Al patio.

-Bella...- sentenció.

No le hice caso, no lo miré. Caminé directo a mi objetivo un poco de aire.

Una parte de mí me decía que debía gritarle, implorarle y pedirle que no me dejará, una parte de´mí sentía el anhelo de amarrame a su cuerpo y nunca dejarlo ir, pero no sabía que hacer, creía que todo estaba bien, que solo era un susurro, que era mentira. Solo mentira.

Seguí mi camino a afuera, escuchando como sus pasos venían detrás de mí, como todo pasaba y cuando por fín estuve en la puerte ví a toda mi familia ahí, a mi madre platicando con mi hermana, a Tanya mi prima bailando con un chico, a mis sobrinos corriendo por ahí, a mi padrastro sentado en una silla, buscando pájaro que creía que estaba ahí. A mi tía Lilia bailando con mi abuelo y a mi tía Fran, sentada con una copa de vino entre sus dedos.

Como siempre, como nunca, todos estaban ahí, de alguna forma, en su papel, y yo viendo todo ajena a ellos, pues siempre ha sido así. Pero que tonta yo que pensaba que esta vez era diferente porque a comparación de otros tiempos, esta reunión era por mí.

Me giré y miré a Mike, que me veía con lastima y algo incomodo.

-Hablaremos más tarde, ahora, si quieres irte.- dije en un susurro, pues aún dolía incluso más el tenerlo que decir.- ve hablaremos cuando esto haya acabado.

El me miró por largo tiempo y bajo la vista.

-No puedo, tenemos que hablar ahora, pues hay algo más, Bella.- dijo serio.

Jadeé.

-J...- comenzó pero algo lo cortó.

-Mike...- dijo mi hermana detrás de mí.

Me giré y ví en sus ojos algo de miedo, nerviosismo y compasión.

-¿Qué pasa aquí?.- dije seria, haciendome para atrás para poderlos mirar a ambos.- ¿Mike? ¿Jessica?

-Isabella, yo.- dijo Mike serio. Jessica atemorizada puso una mano en su brazo soteniendolo y mirandolo intensamente.- Tiene que saber.- susurró mirando a ella y su agarre en su brazo.- Bella...- dijo ahora mirandome a mí de nuevo.- Ya no me quiero casar contigo... porque, estoy... enamorado de tu hermana.- dijo tajante.

-Que?.- dije, más como una jadeo que como una pregunta en sí.

-Jessica y yo nos amamos...- comenzo, pero lo corte.

-Desde cuando?.- pregunte recargandome en la pared con una de las botellas sobre mi cabeza, sientiendo lo frío en mi palida y acalorada mejilla.

-Perdón..- dijo Mike, sin entender.

-Sí, Mike, desde cuando.-dije algo neurotica.

-No tiene importancia, Bella.- dijo tratando de tocarme. Me alejé.

-Desde cuando Maldita Sea.- pregunté de nuevo.- porque no creo que para ya decir que estás enamorado de ella, hayan tenido que pasar 2 días, cierto?.- dije ironica.

-Bella, calmate.- dijo Jessica mirando a todos lados.

La miré incredula y giré mi vista. Teníamos público, toda mi familia, estaba de pie, mirando la escena, Tanya tenía las manos en la boca, sorprendida, y mis tías, con el seño fruncido, Phil, bajo la cabeza cuando me vio y mi madre me miraba furibunda.

-Lo saben...- jadee mirando al piso sin creemelo.- Todos lo sabían...

-Bella, por favor...- dijo Jessica rozandome con sus dedos el antebrazo.

Me aleje.

La miré a los ojos e incredula descubrí la verguenza en su mirada. Pero sabía que era más por el bochorno que la estaba haciendo pasar.

-¿Por favor?.- pregunté ironica.- Por favor, qué?.- la miré desafiante.

-Calmate

Reí secamente, sin sentirlo.

-Me voy a calmar, claro que lo haré.- comencé a caminar, buscando donde dejar las botellas.- Claro que lo haré.- dije poniendolas en la mesita donde estaban los aperitibos.- listo me calme.- dije alzando las manos.- Ahora, quiero una maldita explicación ¿desde hace cuanto que te la estás follando?.- dije entre dientes.

-Isabella Swan ya basta...!- sentenció mi madre airada, saliendo desde la multitud de familiares que tenía a mi alrededor.

Me la quede viendo sin creerlo.

-Madre, pero te das cuenta?.- dije incredula.- Está es mi cena de compromiso, se supone que aquí deberíamos de estarfestejando que soy feliz, pro primera vez en la maldita vida, o bueno "era feliz" y en cambio solo me entero que la...- iba a insultarla, lo juro, pero no era como ella.- Jessica se estaba acostando con mi prometido, desde hace ssaber cuanto y yo como vil pendeja?.- pregunté.

-Sí, me doy cuenta, y por amor a lo sagrado no te hagas la mártir, Isabella, y te voy a pedir.- dijo acercandose a mí y tomandome del brazo.- no vuelvas a pensar así de Jessica, entendido, ella es toda una dama.- sijo seria.

Sin poder evitarlo solté un bufido ante el último comentario de Reneé.

-Sueltame.- siseé, mirando su agarre en mi brazo.

Cuando por fin lo hizo me giré hasta Mike.

-Largate de aquí, no quiero verte, está bien?.- dije con rabia y dolor. Pues aún dolía, y como no hacerlo, como tirar a la mierda 5 años de mi vida en una sola noche.

-Pero, Bella...- dijo tratando de acercarse.

-No me toques.- sentencié.

-Bien.- dijo serio alejando su mano.- No te molestaré más, pero..- dijo mirandome al principio y después a todos. Suspiro.- No puedo alejarme Aquí está la mujer que amo.- dijo resuelto.

Reí secamente. -Qué cinismo, Dios mío-

-Mike.- dijo mi madre.- Hijo, no creo que sea buen momento, es mejor que te marches.- dijo amable.

La miré interrogante. Como era posible que lo tratará así?. Bueno, no quería que fuera grosera, pero un poco de hostilidad no dañaba a nadie, es mi madre, se supone que debe estar resentida con él porque acaba de botar a su hija frente a toda la familia.

-Porque tanta amabilidad hacia él?.-dije mirando directamente a mi mamá.

Me dolía la cabeza, y el pecho. Y ahí caí en la cuenta que estaba llorando, os sollozos, ya se me habían olvidado por la incertidumbre hasta que escuche como uno salía de mí, como un lamento, casi como el de un cachorro atropellado.

-Bella, será mejor que te acuestes.- dijo Mike, tratando de acercarse.

Me alejé brscamente apartando su mano en el movimiento que hice.

-No me toques, Newton, Vete.- grité.

-Lo siento, pero ya te dije, no puedo.- susurro.

-Bien.- sentencié.- como gustes.- dije llena de rabia.

Suspiré y salí de ahí, dejando a toda mi familia, y al hombre que amaba.

Bueno ahora ya no sabía.

Subí las escaleras y entré a mi habitación dando un portazo, -para lo que me importo- Cerré con llave la puerta de mi cuarto y sentí que me mareaba. Las lágrimas que por orgullo había contenido, me sobrepasaron y empecé a sollozar.

Aun no lo podía creer, que demonios había hecho para que mi felicidad en algún maldito punto se escapará, convirtiendose en no más que en una maldita pantomima.

Después de tantos años, ahora solo me quedaba olvidar.

Como si fuera fácil.

Me sentía traicionada, herida, mi corazón dolía, pero era más la vena de saberme inútil, ahora volvía a estar rota de nuevo. Y pensar que justo cuando empezó el día sentía una felicidad inmensa, incontenible, completa, por fin había alcanzado mi meta, trabajaba en una agencia de publicidad reconocida, estaba estudiando la carrera de Cinematografía pagada por mi propio sueldo y en unos meses se cumplíría mi sueño de tener un hogar propio, una familia.

Suspiré y sollocé, no sé que paso primero pero sé que después de eso sentí como el liquído caliente de mis lágrimas, caía de nuevo por mis mejillas, estaba rota, incompleta, y lo peor de todo fue que caí en la cuenta que nunca había estado completa...

Me arrastré como pude por el suelo de mi habitación gateando hasta que alcancé el edredón de la cama. Me alcé en mi propio peso y me acosté a como pude en mi cama. Sintiendo la suavidad de las sábanas y el olor a humedad, tratando de olvidar lo que paso ahí abajo. De olvidar esos 5 años, junto a Mike.

Aún una parte de mí sabiendo que era imposible...