Oía un par de voces conversar desde el pasillo, dirigiéndose hacia nosotros, una de Jasper y la otra del chico desconocido, solo que su voz me era demasiado familiar, de hecho podría jurar que era la voz de…

"Hijo, ven acá que te presento a Isabella" dijo Esme alegremente al tiempo que se levantaba de su silla y se dirigía mis espaldas, donde el chico se hallaba parado. Seguí su ejemplo y me levanté de mi lugar, me giré y lo vi.

"¿Edward?" "¡Bella!" dijimos al unísono.

"¿Pero qué..?"

"Edward, ¿Qué estás haciendo tú aquí?"

"Lo mismo digo"

"Espera. Esme, ¿acaso lo haz llamado 'hijo'?" pregunté casi sin voz.

"Así es Bella. Él es Eddie, mi hijo. ¿Me pueden decir que pasa?" Todos estaban callados, con la duda marcada en la cara. Todos menos Alice.

"No. Esto es una mala broma, ¿verdad? No puedo creer que seas participe de este teatro, Esme"

"Bella, ¿por qué le hablas así a mamá? No entiendo que esta pasando. ¿Cómo supiste donde vive mi familia? ¿Acaso me seguiste?" Edward me veía como bicho raro. Francamente no sabía ni una pizca de que era lo que sucedía. Pero sus suposiciones eran demasiado ridículas. No pude más, y comencé a reír.

"Ok, déjenme entender. Edward, eres hijo de Esme y Carlisle, ¿no? Hermano de Alice y Emmett. ¿Entonces por qué no me lo dijiste? ¿Qué pretendías?"

"Bella, yo no sabía que…"

"Alto aquí. Solo respondan una cosa; ustedes dos son novios" preguntó Emmett sonriendo y frotándose las palmas.

"Sí" "No" contestamos.

"¿Cómo que no somos novios? ¿Me has terminado sin avisarme?" Inquirió Edward elevando la voz. No se veía nada contento, cosa que no entendía después de lo acontecido ayer.

"Fuiste tú el que se marchó sin dar explicación alguna. ¿Qué querías que pensara?" respondí recordando como me había abandonado.

"No pongas palabras en mi boca" gritó.

"No me hables así. Después de lo que te dije ayer, y de tu nula respuesta, no tienes ni que decirlo" le dije con la voz cortada bajando la cabeza, me resultaba difícil verlo a los ojos. Él me jaló de la muñeca, tomó mi mentón y me obligó a verlo.

"Estás siendo prejuiciosa, te adelantas a los hechos y arruinas más las cosas. Pero si eso es lo que piensas de mí, entonces lo que dijiste no era verdad. Si no confías en mí, entonces tampoco me amas"

"Todo lo que dije fue verdad, pero supongo que estaba ciega" contesté alejándome de él. Todos en la mesa estaban perplejos, nadie sabía qué decir ni que hacer. Yo solo sentía que todos se burlaban de mí. "No tienes derecho a tratarme así, ¿sabes? De hecho, nadie tenía derecho de jugar así conmigo. Si querían burlarse no tenían que preparar todo esto" No aguanté más, mis ojos empezaron a derramar lagrimas. Esme abrió la boca para decir algo, pero antes de que pudiera comenzar salí corriendo hacia el baño. Pude ver como Carlisle abrazaba a su esposa al tiempo en que ella rompía en llanto.

Ciertamente esta situación no tenía ni pies ni cabeza para mí, era evidente que Edward era un Cullen, pero no podía entender la naturaleza de lo que acababa de pasar. Esme no podría hacerme algo tan cruel como exponerme ante los demás de esa forma, además le creía cuando decía que tampoco ella tenía conocimiento de lo que sucedía. Por otra parte, Edward también se veía sorprendido, pero saltaba a la vista su enojo, así que quizá en realidad él mismo había armado todo este número, aunque también estaba Alice, sin duda ella sí sabía perfectamente cada detalle. No sabía que era peor, el hecho de que Edward, a quien creía amar y a quien prácticamente consideraba el amor de mi vida me haya hecho pasar por eso delante de toda su familia la cual se burló de mí, o que mi mejor amiga haya sido la organizadora de semejante humillación. No lograba comprender como unas personas a las que apreciaba tanto y consideraba como parte de mi propia familia hayan sido capaces de participar en un acto así, ¿qué ganaban? ¿Era su manera de apoyar a Edward, el hijo prodigio?

Sentía mi cuerpo deshecho, no sabía que hacer. Quizá me podría quedar encerrada en el baño por siempre, moriría y entonces por lo menos ellos pagarían sacando mi cuerpo putrefacto para entregárselo a Charlie. Sí, quizá eso haría, después de todo no creía poder ponerme de pie, y si lo lograba definitivamente saltaría por la ventana aunque muriera al caer, lo que sea con tal de no verles la cara de nuevo. Aunque si lo pensaba bien, Esme era como mi segunda madre, me negaba a creer que ella también era culpable.

"Bella, hija sal de ahí por favor" susurró Esme, con la voz quebradiza. "No sé que haya sido todo eso, pero te puedo asegurar que yo no sabía nada y me duele que pienses que estamos jugando contigo. Bella te quiero como una hija más y lo sabes" golpeo ligeramente la puerta. No contesté, no podía. "Bella, por favor. No me hagas esto, sé que estás sufriendo. Si no quieres hablarme, al menos déjame abrazarte" No pude más, rompí en llanto y como pude le abrí la puerta.

"Oh, bebé" dijo envolviéndome con sus delicados brazos. "¿Cómo puedes creer que yo quiera hacerte daño? Edward es mi hijo, pero nunca sería participe en algo que te hiciera daño y aunque sé que crees que Alice también te falló déjame decirte que no es así, estoy segura de eso"

"Pero ella sabía, Esme. Seguro los dos lo planearon. Si querían deshacerse de mí solo tenían que decírmelo, no tenían que hacerme pasar por esto"

"No Bella, Alice organizó la cena para darles la sorpresa a ambos. Ella quería que descubrieras quién era realmente Eddie. Quizá se equivocó, Carlisle y yo acabamos de hablar con ella, ya la regañamos y está muy arrepentida. Alice no te dijo nada antes porque quería que tú sola te dieras cuenta que su hermano no era el tipo grosero y engreído que creías. Si te lo hubiera dicho desde que se dio cuenta, quizá Edward y tú no se habrían enamorado"

"Pues eso hubiera estado mejor. Perdóname Esme, pero él es un idiota. Hubiera sido mejor que se quedara en Nueva York por siempre, que nunca hubiera venido y que yo no me hubiera enamorado de él" Mi llanto había sido reemplazado por gritos de frustración y coraje.

"No digas eso, pequeña" Esme me apretaba más fuerte y no dejaba de frotar mi espalda. "El hubiera no existe, nada puede cambiar lo que aquí se siente" dijo tocando sobre mi corazón. "No niego que mi hijo haya actuado como un idiota, pero no es malo. Él te quiere mucho, Bella. Me he podido dar cuenta de ello, desde que está contigo es feliz. Tampoco hizo las cosas bien, pero nada fue con malas intenciones. Le dolió ver como te pusiste hace un rato y se siente muy mal por ello, sabe que no actuó bien pero quiere enmendar sus errores. Habla con él, Bella"

"No. No quiero hacerlo ni quiero ver de nuevo su rostro, Esme. Déjame ir a casa y haremos como que no pasó nada, prometo no volver a venir aquí, ¿está bien?" Sugerí secando mis lágrimas y apartándome de su lado.

"Eso si que no. No te vas a ir de esta casa sin que aclaren las cosas, si no quieres verlo de nuevo lo respeto, pero tampoco puedo permitir que te alejes. Bella, no me puedes hacer esto, eres mi hija. ¿Acaso significo tan poco para ti?" preguntó verdaderamente dolida. Ella tenía razón, no podía hacerle eso, ella no merecía sufrir por mis berrinches. Podría hablar con Edward una última vez, además él pronto regresaría al este. "Hazlo por mí, Bella"

"Esme, te considero mi segunda madre. Te quiero demasiado y solo por eso intentaré hablar con él"

"Gracias, Bella. Está en el estudio con su papá, te acompaño"

EPOV

"Entonces no sabías que tu novia era la mejor amiga de tu hermana" comentó papá una vez más.

"Así es papá. Al igual que ustedes, apenas me enteré de la relación tan cercana que había entre ella y ustedes. Precisamente por eso quiero que sepan que nunca quise hacerle daño, ayer fui el estúpido más grande pero Bella es muy importante para mí y no quiero perderla. Todo esto fue un terrible mal entendido y no sé que hacer para arreglarlo" Estaba desesperado. Me sentía un poco molesto porque esto no tenía porqué haber ocurrido, pero al ver a Bella tan dolida y decepcionada, mi ser se había venido abajo. ¿Quién era yo para hacerle pasar por eso? No había habido un minuto del día en que no estuviera pensando como hacer para arreglar las cosas con Bella y confesarle que yo también la amaba. Sin embargo, apenas la veía la destruía.

"Pues no sé como le vas a hacer para que Bella acepte hablar contigo, pero tienes que explicarle lo que pasó, hijo. Cuando amas a tu chica, debes de luchar. No creas que estar con tu madre me salió gratis" respondió palmeando mi espalda. Papá no era muy bueno para lidiar con este tipo de situaciones, pero daba lo mejor de sí y sin duda siempre contaba con él.

"Lo sé, papá. Iré a buscarla" salí del estudio para buscar a Bella, que venía bajando de la mano de mi madre. Apeas me vio se detuvo y desvió la mirada, estaba nerviosa, avergonzada y preocupada por lo que pudiera pasar, podía verlo en la forma en que trataba de esconderse tras Esme, en su entrecejo fruncido y la insistencia en tronarse los dedos. Quizá también tenía miedo, miedo de mí quién no debería darle más que protección. No me había gustado mucho la forma en que reaccionó pero ahora sabía que sería capaz de arrastrarme con tal de obtener su perdón.

"Los dejaré para que hablen" dijo Esme dirigiéndose hacia la sala donde Carlisle se le unió.

"Bella, lo siento mucho. Por favor perdóname" intenté tomar su pequeña mano, pero ella me dio la espalda y enseguida se metió a la cocina, por supuesto, yo la seguí. Intentó desviar su atención tomando un vaso de agua. "Sé que no quieres oírme y que estás decepcionada y enojada conmigo, y tienes toda la razón. Lo arruiné todo. Lo arruiné ayer al quedarme callado cuando me dijiste las palabras que sin saber, yo más deseaba escuchar; lo arruiné marchándome sin siquiera despedirme amablemente y lo arruiné más hace rato gritándote de esa manera tan fea y discutiendo contigo por algo tan absurdo". Arrojó el vaso de cristal al fregadero sin preocuparse si éste se rompía.

"Pues sí, fuiste descortés al huir de esa manera de mi casa, porque eso fue lo que hiciste, huiste. También entiendo que te haya molestado lo que dije ayer pero no debías gritarme y humillarme delante de todos, bastaba pedirme que me marchara, no creí que fueras capaz de algo así, pero como dije, estaba ciega. Cometí el error de decir esas palabras a quién no las merecía. Creí sentir que mi amor era correspondido pero ya veo lo equivocada que estaba"

"No, Bella. No entiendes, yo…"

"¡Basta! No sigas, me iré y procuraré no venir por aquí hasta que ya estés muy lejos" Nuevamente lágrimas pesadas descendían por su hermoso rostro, intentó salir empujándome.

"¡No! No permitiré que te vayas. Bella, déjame terminar de explicarte las cosas"

"No hay nada más que explicar" Ella trataba de contener el llanto, pero era inútil.

"Claro que sí. Tu dolor no te permite comprender lo que intento decir, pero no te dejaré ir hasta que me perdones" Por primera vez sus ojos se enfocaron los míos, me partió el alma ver tanta tristeza en ellos. La abracé pero ella se apartó rápidamente.

"Déjame Edward, no hagas esto más difícil para mí"

"Bella, yo solo intento hacerte entender que estás equivocada. Perdóname por gritarte, la desesperación pudo conmigo y me exalté. No deseaba hacerlo, yo solo quiero decir palabras dulces a tu oído y cantarte abrazado a ti". Bella volvió hacia mí su mirada tratando de descifrar si lo que decía era verdad. Aún renuente, me permitió tomar sus manos entre las mías. "Lamento si corrí de tu lado como un cobarde, quisiera pasar cada segundo junto a ti y mira las estupideces que hago, no tengo ni una explicación que sea buena, pero la verdad es que tuve miedo. Había soñado despierto en cómo sería ese momento, lo había planeado e incuso tenía todo un discurso preparado, ansioso y temeroso por saber que contestarías. Debo aceptar que a momentos me resignaba a callar pues estoy convencido de no merecerte, sin embargo, tus palabras me tomaron por sorpresa y simplemente no pude decir nada" Ahora Bella prestaba más atención, no dejaba de llorar pero creía ver algo de esperanza en ella. Quisiera saber que mis palabras estaban causando impacto en ella y que me creía. Pero y si era así, ¿podría perdonarme?

BPOV

"…Debo aceptar que a momentos me resignaba a callar pues estoy convencido de no merecerte, sin embargo, tus palabras me tomaron por sorpresa y simplemente no pude decir nada" podía escuchar la desesperación que sentía Edward con cada palabra, me preguntaba si en verdad lo sentía o si era mi corazón roto tergiversando todo. Quería oírle decir que todo estaba bien, quería creerle, pero aún me debatía entre hacerlo o no.

"Y sobre todo Bella, perdóname si te hice sentir que no eres amada, porque eso está muy lejos de la realidad. En este momento eres lo más importante para mí, sentir que te pierdo me hace desear la muerte. Sin ti no creo ser capaz de vivir, te has convertido en mi obsesión porque estoy perdidamente enamorado de ti. Bella, yo te amo. Te amo, ¿me escuchas? ¡Te amo!" Ahora era yo quien no sabía que decir. Sus explicaciones me sonaban verdaderas y mi corazón me decía que lo eran, que confiara y que siguiera amándolo. Pero para este punto, con palabras tan tiernas en el aire, mi cerebro había perdido su capacidad, pero tampoco quería equivocarme, no quería sufrir de nuevo. Su cara era un gran signo de interrogación, tuve que bajar la mirada para no decir algo incorrecto.

"Bella, por Dios. Dime algo, dime que me crees por favor. ¿Qué quieres que te diga? ¿Qué quieres que haga para demostrártelo? ¿Quieres que me hinque y te ruegue? Porque no me importa hacerlo" dijo haciendo amago de hincarse pero lo detuve antes que sus rodillas tocaran en piso.

"No Edward, no es necesario. Yo quiero creerte, pero no quiero volver a pasar por una tortura igual, ahora yo tengo miedo"

"No sientas miedo, solo siente mi amor, así" Pidió acercando su cara a la mía hasta que nuestras narices chocaron, ambos cerramos los ojos. Con su frente descansando en la mía pude sentir que era un manojo de nervios, sus manos sobre mis mejillas temblaban ligeramente. Dejé de pensar y lentamente fui acercando mis labios a los suyos, y lo sentí. Sentí que Edward era sincero, él en verdad me amaba. Nos seguimos besando no sé por cuánto tiempo más. Todo a nuestro alrededor dejó de existir.

"Dímelo de nuevo" pedí con lágrimas, pero esta vez de felicidad.

"Te amo, Bella"

"Yo también te amo, Edward" respondí volviendo a besarlo. "Dímelo otra vez, dímelo hasta que te quedes sin aliento"

Edward respondió riendo. "Te amo, te amo, te amo, te amo, te amo" cada vez lo decía más despacio, parecíamos dos locos riendo. El ruido de un auto arrancando nos sacó de la burbuja de inesperada felicidad.

Salimos de la cocina para buscar a los demás, Edward los llamó pero nadie contestó, entonces nos dirigimos al recibidor y al asomarnos por la gran ventana nos dimos cuenta de que ni el Mercedes ni el Jeep estaban ahí.

"Mira, Edward" había un papel pegado en la gran puerta de cristal. Lo tomó y comenzó a leerlo.

"Convencimos a papá y mamá de ir al cine para que darles espacio, si no lo hacíamos ahora tendrían a Emmett sentado frente a ustedes llorando o aplaudiendo. Bella, espero que logres entenderme y perdonarme, aunque debo decir que por poco echas a perder la sorpresa que les preparé. Tómenlo como una disculpa y como muestra del cariño que les tengo a ambos. Ahora vaya al patio trasero y sean felices.

Siéntanse libres de hacer lo que quieran, nos quedaremos –todos- ;) en casa de Jasper. -Alice"

Enseguida sentí que la temperatura subía a mi rostro, probablemente estaba más roja que una cereza.

"Vamos Bella, veamos que se le ocurrió esta vez al pequeño duendecillo" Tomó mi mamo y con prisa nos dirigimos al jardín. Esperaba algo lindo y llamativo, pero lo que vi no tenía nombre. Era simplemente perfecto. Esta vez Alice se había volado la barda, maravilloso era poco para describir la escena que tenía frente a mí. Saliendo de la casa inmediatamente empezaba un camino de pequeñas florecillas blancas y luces que guiaban al centro del inmenso jardín. Ahí se encontraba una pequeña tarima parecida a un kiosco, con un barandal blanco en el que se enrollaba una red de lucesillas que iluminaba tenuemente la pista y estaba techado con una tela que caía suavemente hacia afuera. Al ver alrededor, me percaté que a un lado había una mesita (con algo sobre ella) y también dos sillas. Definitivamente no tenía nada que perdonarle a Alice, al contrario, no me bastaría la vida para agradecerle el hermoso detalle.

"¿Qué te parece? Creo que le debo una grandísima, yo nunca podría haber hecho algo mejor que esto" preguntó Edward abrazándome fuertemente.

"Es increíble, todo me parece como una película"

"Pero una de romance, y de las buenas" dijo besado mi cabeza, después besó mi hombro y continuó por el cuello. "Solo que esta es real, y no durará 190 minutos, sino toda la eternidad" Nos besamos con desesperación, como si nunca lo hubiéramos hecho. Lastimosamente tuvimos que separaros cuando la necesidad de llenar nuestros pulmones de oxígeno se presentó.

"¿Me concede esta pieza, señorita?" inquirió.

"Edward, no hay música"

"No la necesitamos, amor. El sonido de nuestros latidos nos guiará" Edward no dejaba de impresionarme, siempre tenía algo bonito que decir.

Le extendí mi mano y caminamos juntos a la pista provisional. Dejé que Edward indicara el ritmo y lo seguí, cuando bailaba con él parecía como si toda la vida se me hubiera dado la danza, él lo hacía parecer todo tan fácil. Bailamos un buen rato, hasta que apenada le pedí a Edward sentarnos, pues mis pies ya no aguantaban los altos tacones. Nos sentamos junto a la mesa y fue en ese momento que nos dimos cuenta que sobre esta había una heladera con una botella de vino. Nos servimos un poco y no hicimos más que beber y vernos como si fuera la primera vez que abríamos los ojos. Nos dimos un corto y suave beso antes de que Edward rompiera el silencio.

"Bella, ¿esto quiere decir que me permitirás ser tu novio de nuevo?"

"Nada me haría más feliz que eso" respondí sonriendo, estaba acercándome para besarlo cuando de la nada una fuerte lluvia empezó a caer sobre nosotros.

"Vamos Bella, te enfermarás si te mojas"

"Espera, no puedo correr con estas cosas" Edward sonrió con picardía y sin avisar me levantó y me llevó cargando mientras corría hacia la casa. No se detuvo al estar en techo seguro, sino que me llevó a su habitación y con delicadeza me depositó sobre su amplia cama. Se agachó y despacio me quitó las zapatillas dejando un beso en cada tobillo, siguió subiendo por mi pierna hasta llegar a la rodilla. Mi cuerpo se estremecía y estaba segura que no era por las gotas de agua que habían caído sobre mí. Edward se puso de pie quedando entre mis piernas, se inclinó para besar mi frente, mi nariz y mi mentón. Yo quería más, quería probar otra vez sus labios, así que lo jalé enredando mis manos en su sedoso cabello. Y aún con sus labios tocando los míos y su lengua jugando con la mía, yo quería más. Mis manos autómatas lo jalaron de la corbata, me eché hacia atrás hasta que mi espalda tocó el colchón y tenía a Edward sobre mí, quien apenas si sostenía su peso con los codos. Todo transcurrió despacio, dándole el tiempo debido a cada pequeño detalle. Mi mente me decía que tal vez no era correcto lo que estaba pasando, pero sabía que si pasaba estaría bien, que Edward era el indicado y sobre todo, que nos amábamos y eso era lo que importaba. Deseaba ser completamente suya, sentirlo a él en su totalidad, sentir que era mío en todos los aspectos y que nunca más nos volveríamos a separar. Esa noche todo fue perfecto, esa noche Edward y yo fuimos uno mismo y así sería por siempre.


Bien, millones de disculpas! D: Soy honesta, no tenía tiempo ni inspiración para escribir nada de esta historia. Tenía mil cosas que hacer y luego no me quedaban ganas de nada, en mayor parte por la uni, pero ya cambió bastante mi horario, ahora tengo un poco más de tiempo y pude escribir esto. Dejando de lado el atraso de años, espero que les haya gustado aunque sea un poco :/ Cabe mencionar que es el último capítulo, solo falta el epílogo. Recuerden que Edward estudia al otro lado del país! D:
Un besote para todas, ojalá dejen review :c