Bello amanecer.

Un fino haz de luz cruzaba la estancia, iluminando levemente la estancia. Era una pequeña sala rectangular, un par de estanterías abarrotadas de libros esotéricos, botes con polvos de varios colores, cuernos y demás objetos extraños.

En una pared aparecía una fotografía viviente de dos jóvenes. Ambos estaban abrazados, bajo la nieve que caía lentamente, el brazo de el rodeaba la cintura de ella, el largo y plateado pelo de ella caía en una suave cascada sobre el pecho de él.

El techo abombado estaba soportado por cuatro pilares en las esquinas de la habitación, que se interconectaban los unos con los otros con elegantes arcos compuestos, que al igual que los pilares, se encontraban en ladrillo vivo. A diferencia del resto de la habitación, que se encontraba sin decoración aparente, el techo era en sí mismo una obra de arte.

Mostraba a la perfección un oscuro cielo estrellado, con todas las estrellas y constelaciones con un diminuto cartelito en forma de pergamino, que las identificaba.

Un ruido sobresaltó al joven Harry Potter que a sus 21 años ya ejercía de Auror jefe, el problema era que sin Voldemort, no había mucha acción, lo cual le dejaba tiempo de sobra para pasar con su "amiga especial".

-¿Te desperté?

-Mmmm-la chica se removió debajo de las sábanas para abrazar a Harry-. Sí, espero que estés arrepentido.

Harry no pudo más que menear la cabeza, ella era así. Sacó una mano, que pasó por su mejilla. Ella cerró los ojos y se dejó llevar lentamente.

-Quizá pueda compensarte de algún modo…

Lentamente se acercó a su rostro, y justo cuando estaba a punto de rozar esos labios de ensueño, ella abrió esos neblinosos ojos suyos y dijo.

-Huevos con beicon.

Harry se paró en seco, luego lentamente sonrió, el mismo juego cada mañana.

-¿Tostada incluida?

-Siempre- ella se separó fingiendo estar ofendida-. ¿Cómo puedes siquiera pensar en hacerme unos huevos con beicon si no les ibas a añadir un par de tostadas?

Harry simplemente sonrió encantado, el mismo juego cada mañana.

-Si lo prefieres puedo hacer uno de mis experimentos culinarios-mientras lo decía vio como el semblante de ella empalidecía dejándola con el mismop color que el mármol.

-¡No!- agarró el rostro de Harry con las manos y lo acercó rápidamente al suyo- Me juraste que no volverías a hacerlos ¿recuerdas?

-Pero mi Sol… Te dije que no había una explicación razonable para que la cocina se incendiase y además…

No tubo tiempo de terminar la frase, pues los cálidos labios de su amada le obligaron a guardar silencio.

Cuando se separaron solo podía decir una cosa.

-Adoro cuando te pones así Luna.

-Lo sé… Ahora en serio, ¿y el desayuno?


Y eso es todo amigos. Espero no sean muy críticos, es mi primer One-Shoot. Espero les guste. Cualquier queja... por favor escribanla, que ya les contestaré yo...