Me inspiré en la serie Gossip Girl y en unas cuantas historias que he leído, luego subo sus nombres a mi perfil. También subiré otras imágenes para que se ubiquen mejor, no quiero que quepa dudas acerca de mis ideas sobre algunas cosas, no se preocupen, tampoco los voy a restringir la imaginación =)

Tenía tantas ideas para esta historia que terminé escribiendo cuatro capítulos la primera vez xD ojala les guste. Subiré los primeros dos capítulos seguidos.

Contiene LEMON, si no eres mayor de diez y ocho años, no leas, ok?

Soy una fan de EdwardxBella, así que lo siento por los team Jacob ^^U.

Provecho ^^

Ah, upper East side NY, nada más alejado y cercano de mí hogar. Mi padre, Charlie como prefiere que lo llame es dueño de unas de las empresas forestales más grandes del mundo, ya que tuvo la suerte de comprar unos terrenos en su pueblo natal, Forks, los que increíblemente se convirtieron en los terrenos más cotizados del lado occidental. Cuando estaba haciendo su fortuna, conoció a mi madre, Rene, pero luego de unos años de haber nacido decidieron divorciarse por motivos de convivencia, aunque inesperadamente se llevan muy bien y creo que aún hay fuego entre ellos, a pesar de que mi madre se casó nuevamente con Phil, un beisbolista bastante popular de las ligas mayores. Toda mi vida he vivido aquí, entre lujos y comodidades pero nada es tan bueno como parece, he tenido que aguantar de todo tipo de chismes, atados amorosos y escenas que nadie querría ver, aunque no puedo criticarlo todo y tampoco puedo decir que soy una de las más santas de mi circulo social…

Isabella Swan, unos de los nombres más escuchados de los frívolos millonarios de nuestro hambiente, es como me llama la mayoría de las personas, Bella, para los amigos. Pertenezco al grupo de las populares, no sé si por buena suerte de la vida o mera tortura, ya que definitivamente creo no encajar con el prototipo del grupo. No malentiendan, mi físico y estatus social si, Charlie es una de las personas más ricas del mundo y todo el mundo quiere mi compañía (aunque sea solo por el dinero) y gracias a eso he podido "cuidarme"; pero la bulimia de las otras chicas de mi edad me desencaja, su mentalidad de perfección es obsesivo y a pesar de que soy de contextura delgada no soy nada deportista, aunque si cuido bastante mi piel, de lo blanca que soy el sol me hace pésimo.

Por una parte, entrar a este grupito de mimadas y bitches (¿o prefieren en español? Suena menos feo en ingles ^^U) me ha traído bastantes problemas con mis padres (aunque ya están acostumbrados), entre escándalo y escándalo, fiestas alocadas en donde no podía acordarme ni de mi nombre y prejuicios y reputación digna de una popular que realmente aborrezco, definitivamente no soy tan mala persona. Pero por otra parte nadie se mete conmigo y tengo ciertos privilegios que no podría dejar pasar.

Me estaba preparando para la fiesta de bienvenida – así se le llamaba a la primera fiesta socialmente importante dentro del St. Judes High que generalmente las personas más adineradas de la escuela eran los patrocinadores) con Alice, mi mejor amiga y compañera de clases y con Sam, mi media hermana hija de Phil que es un año menor que yo. A pesar de estar en el vocabulario de toda popular, mis conocimientos de moda aun eran bastante pobres en comparación con Alice y, a pesar de que ella se llevaba pésimo con Jessica Stanley, la reina de la secundaria y por lo mismo no estaba en el grupo de las populares, era definitivamente la mejor vestida de todo el colegio.

Por supuesto, teníamos que ir de acuerdo a nuestro estatus social y de popularidad, y aunque estaba en el último curso, la fiesta de bienvenida siempre te definía por todo el año y si no estabas invitado era el peor castigo del mundo: un año entero siendo ignorado y torturado.

Sam estaba emocionadísima, era su primer año en la escuela pero sabía que le iría bastante bien, era hermosa, tenia el pelo castaño claro y ojos pardo enormes, su cara estaba llena de pecas que la hacían ver encantadora, mucho más linda que todo el grupito de populares de la escuela.

Me puse el vestido de noche que Alice había escogido para mi, un vestido azul oscuro, muy corto pero bastante cómodo que dejaba la espalda media descubierta y se abrochaba con dos cintas en el sector del cuello. Me despeinó el cabello y lo medio amarró, haciendo parecer como algo "casual" y me puso unos tacos bajos del mismo color del vestido. Sabía que Alice era genial en lo que hacía.

Ella se puso rápidamente su vestido púrpura con hombros descubiertos y largo hasta la rodilla, de colocó un prendedor de flor en el cabello que le quedaba perfecto con su corte alocado y se dispuso a ayudar a Sam que entraba en un ataque de nervios. El vestido de Sam era muy lindo y simple, era color verde claro que le combinaba con sus ojos y sin ningún estampado con muchas capas cayendo por sus piernas.

Ya había recibido muchas llamadas de Jessica pero realmente no me interesaba llegar temprano a esa fiesta, ni siquiera sabía quien la daba y la dirección solo pasó por mis oídos al decirle al chofer a donde debíamos ir. además estaría allí Mike Newton, el capitán del equipo de lacrosse y mi novio para fines prácticos pero en realidad era un estúpido con buenas intenciones y buen cuerpo.

Cuando llegamos al penthouse nos vimos invadidas del fuerte ruido, las conversaciones, la música y el ruido en la piscina y el coctail que estaban en las mesitas por todas partes. El grupo de las populares se acercaron, comentando todos los chismes de las últimas horas en la fiesta.

Cuando se esparcieron buscando a sus novios de los equipos de waterpolo y lacrosse me dejaron sola con Alice, Sam se había ido con sus compañeras lo que era un gran alivio, podía divertirme con Alice, hasta que al poco rato de bailar con mi amiga divisé a Mike medio borracho haciendo estupideces con sus amigos para llamar la atención. Me dispuse a arrancar hasta que escuché su voz de niño bueno.

-¡Bella! – su rubio cabello estaba húmedo quizá por su obsesión de peinarse y sus ojos azules brillaban de emoción. Mal augurio, me mataría de aburrimiento con sus nuevas anécdotas que apenas entendía.

Miré a Alice con ojos de 'ayuda' pero me devolvió la mirada de 'esto tu te lo buscaste' y se fue bailando al son de la música electrónica. Maldito monstruito con cara de hada, siempre me dejaba sola para enfrentarme a mi novio… ok, eso era normal y no es que odiara a Mike, de hecho era muy buen amigo pero estaba muy metido en su rol de chico popular y su doble estándar y su esfuerzo obsesivo por mi aprobación a veces me sacaban de quicio. Si, es cierto, estaba con Mike principalmente para que Jessica no me molestara; nunca dije ser una niña buena.

Después de sacarme a Mike de encima diciéndole que iba al baño comencé a buscar a Alice pero todos en esa fiesta me conocían y no fue fácil evadir sus comentarios, invitaciones, bailes y tragos. Cuando finalmente pude encontrar a Alice realmente debía ir al baño así que le dejé mis cosas y comencé a buscar la habitación. Y nunca me hubiese sorprendido tanto buscar un baño; abrí ya la cuarta puerta y encontré a Mike y a Jessica en pleno acto arriba de una mesa. Oh-por-dios! No es que me sintiera herida ni nada, me sorprendía la poca vergüenza y consideración hacia mi por parte de ellos.

Salí rápido para que no se dieran cuenta pero fue demasiado tarde, Mike gritaba mi nombre pero no quería pasar tal vergüenza delante de todos los que estaban en la fiesta, mi estatus social se caería de un precipicio así que corrí hasta el segundo piso y entré a la primera habitación a la derecha que encontré.

Era una habitación muy grande, estaba oscura por las cortinas que no dejaban entrar la luz de los faroles de la ciudad. Al medio se encontraba una cama de dos plazas con un respaldo de cuero acolchado. A un lado de la habitación había un librero lleno de libros antiguos y un sillón muy grande al fondo de la habitación junto con un mueble con un equipo de música y, por lo que vi, estaban ordenados todos los discos de música que podían existir. Empecé a ojear los libros y saqué por inercia Cumbres Borrascosas. Me sabía cada párrafo del libro pero jamás me aburriría.

De repente sentí abrirse una puerta al otro lado de la cama.

Hey – apoyado en el marco de la puerta del baño estaba Edward Masen, el chico más guapo del colegio -pero no el más popular por su actitud antisocial- y Ohmygosh! Que guapo que era.

Me quedé mirándolo como ensimismada por unos segundos que para mi fueron horas; tenía su cabello color bronce totalmente desordenado, su camisa estaba abierta hasta el pecho y sus pantalones de traje negro le quedaban perfectos con sus zapatos Armani terminados en punta.

Hey – le respondí como una idiota. Jamás tenía excusas para hablar con él, a pesar de ser bastante popular. Jamás nos había tocado asignaturas juntos y debía admitir que me intimidaba un poco.

Me sonrió, se rascó un poco su cabeza y desvió su mirada al libro que sostenía.

- Usualmente las chicas que entran a mi habitación se dedican a husmear mis cosas personales, no mis libros y menos los clásicos. -

-Usualmente los chicos que quieren hablarme no sacan como primer tema de conversación los libros ni cuan entrometida que soy – le devolví la sonrisa.

Me senté en su cama con la mirada fija en sus ojos, subí las piernas a la cama y comencé a ojear el libro con cara de despreocupada sin sacar la sonrisa de mi rostro, era la primera vez que desafiaba a Edward y la primera vez que coqueteaba tan descaradamente y realmente esperaba que no le molestara.

Comenzó a reírse y luego añadió:

- ¿Y no estás en mi fiesta bailando y emborrachándote con tus amigas? -

- Resulta ser que justamente me estoy escondiendo de mis 'amigas' – exageré sarcásticamente el tono de amigas – y además, no me gustan mucho estas fiestas.

- Wow, primero entras sin permiso a mi habitación, revisas mis cosas, me desafías y luego criticas mi fiesta – aún sonreía pícaramente y se acercó a la cama. – y precisamente por qué estás arrancando de tu noble circulo social?

- Por su noble fidelidad – dije en tono airoso – solo digamos que me quería ahorrar una escena delante de todos, ya sabes, quien querría oír los problemas sentimentales de las chicas populares – y giré mis ojos denotando sarcasmo.

-Oh, vaya, pues puedes quedarte aquí el tiempo que quieras – dijo con cara de preocupación.

-Por supuesto que lo haré – nuevamente mi tono desafiante salió a flote.

-Veo que no estás tan mal – tenía cara de desconfianza. No quería que pensara mal de mi.

-No lo estoy – dije bruscamente – pero no quiero ser una chica frívola a la que vean con un chico diferente cada semana y que apenas sienta tristeza de una ruptura.

-Tiene sentido – y me sonrió nuevamente con esa mirada coqueta, esa sonrisa que me derretía por dentro.

-¡Bella! – se oían unos pasos acercándose. Oh no, no quería ver la cara de perro victimizado de Mike ni las pobres excusas de Jessica que terminaban por culpar a todo el mundo menos ella.

Tal vez puse una cara de horror o que-se-yo pero Edward entendió perfectamente el asunto. Se apoyó rápidamente en la cama, tomó mi muñeca y me empujó hacia él fuera de la cama, cayendo al lado contrario al que daba a la puerta, en una alfombra shaggy. Caí encima de él, apenas a unos milímetros de besarnos, su nariz tocaba con la mía pero tenía una mano en mi boca para que me callara.

Se abrió la puerta de golpe y entró Mike seguido de Jessica.

-¡Bella! – gritaba Mike, por suerte solo ojeó la habitación y se dio la vuelta.

-¡Mike! No se por qué buscas a Bella, ella ni siquiera te quiere!, siempre te evita, a diferencia de mi, Mike. Yo te quiero, deja a Bella – no sabía de donde diablos Jessica podía sacar una voz de victima tan falsa y que prácticamente todo le mundo cayera.

-Mentira, Bella me quiere, si no, no saldría conmigo – dios Mike, escucha lo que te dicen ! me decía para mis adentros. – se que se siente herida… como pude hacerle eso a mi Bella?

- Ok Mike, como quieras pero vamos a buscar unos tragos y luego lo hablamos – Jessica le había tomado la mano y lo arrastraba fuera de la habitación. No sabía si era porque Mike era un idiota o porque estaba totalmente borracho pero nadie podía caer en una trampa tan frívola y aprovechadora que esta! De todos modos gracias a Jessica no tendría que darle una y otra vez explicaciones a Mike de por qué no quería estar con él.

Escuchamos cerrarse la puerta al otro lado de la habitación y Edward sacó su mano de mi boca pero no soltó el abrazo que me tenía prisionera.

Nos quedamos largo rato mirándonos ensimismados, explicándonos todo el mundo con solo mirarnos. Vi en sus ojos necesidad y desesperación, quería tranquilizarlo, acunarlo, así que no me moví, dando a entender que no me iría a ninguna parte.

Lentamente movió su cabeza hacia delante, apoyó sus labios contra los míos suavemente como probando que no lo rechazaría, me miró nuevamente con sus ojos penetrantes y comenzó a besarme apasionadamente pero con mucha delicadeza. Sentía en su lengua necesidad de encontrar la mía, lo abracé y sentí que lentamente desabrochaba mi vestido por la espalda.