Lo único capaz de consolar a un hombre por las estupideces que hace, es el orgullo que le proporciona hacerlas.

Oscar Wilde

No soy perfecto, nadie en realidad lo es, pues así como tenemos virtudes tenemos defectos y a mi perspectiva mi mayor defecto y virtud es el orgullo. Éste me ha llevado a realizar mis más grandes hazañas y a cometer mis más grandes errores.

Por orgullo y deseo de no ser olvidado y acabar como otro campesino más ,me enlisté en el ejército, y el mismo orgullo me hizo resaltar entre los demás, sentirme superior alimentaba mi espiritú y me ayudaba acrecer.

Por orgullo, no salí corriendo al encontrarme con María, y soporté sin ninguna queja el dolor de la transformación.

Y por orgullo jamás puedo decile que NO a las apuestas que Emmett me lanza día tras día.

Todo empezó a los pocos momentos de conocernos, aún recuerdo sus primeras palabras:

-Así que todas te las ganastes en combate – dijo refiriendose a mis cicatrices-

-Si así fue- contesté aún sin desifrar el porqué de tanto entusiamo en su ser.

-Eso quiere decir que no eres cualquier debilucho, aunque aún no estoy muy seguro ¿Te reto a que me traigas un el pedazo más grande que puedas de la gran roca? – declaró señalando una gran montaña que se elevaba en lo profundo del bosque.

-¿Qué ganaré?- Le pregunté , ansioso de demostrarle a que no sólo era un debilucho sino que era más fuerte que él.

- Si lo logras, cosa que dudo mucho. Te ganarás algo más que mi respeto-Contestó él queriendo aparentar indiferencia, pero sus sentimientos no podían mentirme, se sentía extasiado y ansioso porque yo regresara victorioso.

Y así fue a poco tiempo regresé con la roca más grande que pude quitar sin afectar la estructura de la montaña. Era enorme, y aún así Emmett al verme fingió cierta decepción, pero de nueva cuenta la felicidad que emanaba su pecho hecho su mentira por debajo.

Muy bien , lo acepto. Hiciste un buen trabjo, te has ganado mi respeto, y hay algo más.- Dijo aguantando el soltar una gran sorisa.

¿Qué es? – pregunté intrigado.

El derecho a llamarme hermano. – Declaró dandome uno fuerte abrazo que me dejo adolorido.- ¡Bienvenido a la familia!

Sus sentimientos fueron tan sinceros, que de inmediato no sólo se gano mi aprecio sino mi total confianza. Desde entonces no hay día que no nos impongamos retos el uno al otro. Rosalie piensa que competimos por ver quien es el más estúpido, y vaya que a veces tiene razón.

¿Quieren pruebas?

A principios de los ochenta Emmett descubrió un maravilloso restarurante en una parada de camioneros camino a Texas. Obviamente no le interesaba la comida, lo que le llamaba la atención era el Salón a la Fama de la glonotería que se albergaba en su interior.

Cada noche se reunían decenas de personas a competir por el título del mayor devorador de carne de la zona, el ahora campeón era un presuntuoso camionero apodado el " Carnicero" quien había logrado tragar 8.5 kilos de filete en una sentada, y no dejaba de presumir que su fotografía estaría para siempre enmarcada y adornando el gran restaurante recordandoles para la eternidad que él era el más "macho" de todo Texas.

Esa noche el "Carnicero" cometió la grave falta de insinuar que mi hermano y yo eramos un par de maricas por estar ahí sin probar alimento.

-Miren a esos pobres citadinos, no podrían ni con medio filete. Son un estorbo en este lugar.

Emmett de inmediato sintió aversión por la manera tan orgullosa de comportarse de ese tipo, y no pudo soportar la idea de marcharse sin darle una lección.

-Jazz ¿dejarás que este idiota se salga con la suya?

-No me gustaría, pero creo que no podemos hacer nada al respecto al menos que pienses devorarte una vaca entera - Le respondí sin medir el alcance de mis palabras.

-¿Me estás retando?- me pregunto con una gran sonrisa en el rostro.

-Obvio que sé que puedes tragártela tonto, pero ¿estás seguro de soportar lo que venga después? Te recuerdo que todo lo que entra debe salir.

-Con tal de ser yo el que esté en esa pared de aquí hasta el fin de los tiempos, puedo aguantarlo ¿Tú no?

-¿Quieres que yo también lo haga?- le pregunté no creyendo lo que estaba insinuado.

-No , yo sé que tú no podrías. – Me recalcó en son de burla.

-Claro que puedo , y no sólo una.

Aún no sé como no lo vi venir, él sabía que si atacaba a mi orgullo terminaría haciendolo, y así sin más preánbulos, retanos al gran Carnicero, quien sufrió un ataque de nervios cuando vió que Emmett en menos de 1 hora había roto su record, y quien después se quedó sin habla cuando me vió a mi llegar a los 15 kilos de carne, pude parar ahí, pero el ánimo del público me puso eufórico, y sin importar que pensarán de nosotros cada uno llego a comer frente a sus narices 25 kilos de la mejor carne acompañada de la mejor cerveza.

Emmett derramó una lágrima al ver como nuestras fotos desplazaban hasta el tercer puesto al Carnicero, y por más estúpido que parezca yo sentí la misma emoción que cuando gané mi primera batalla.

El castigo vino después, pues tal como se lo advertí lo que entra debe de salir. Edward y el resto no pararon de reír y de divertirse con nuestro sufrimiento. Aún así en secreto, de vez en cuando vamos al restaurante, y seguimos sintiendo el mismo orgullo que esa noche al ver que nuestra hazaña no ha sido igualada.


Me tardé en actualizar, lo sé, pero a mi defensa tengo una buena excusa he estado trabajando en un nuevo fic de Alice y Jasper donde son humanos, los invito a leerlo ya está el primer capítulo les dejo el link espero que les guste http: // w w w. fanfiction . net /s/ 5530597 /1/ -quiten los espacios.

Un beso y de nueva cuenta mil gracias por su apoyo y sus comentarios.

Los quiere Ny