Disclaimer: los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, pero la trama de esto, sí es mía

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Rating M (+18)

(Lenguaje fuerte)

Este capítulo tiene escenas de sexo explicito,

Yo cumplo con avisarles.

Sobre advertencia no hay engaño.

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Te amo para amarte y no para ser amado, puesto que nada me place tanto como verte a ti feliz.

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La primera vez (Primera parte)

Bella POV

Algo cálido me envolvía en un lugar lleno de paz. No había preocupaciones, ni dolor en este lugar. Podía sentí como un millón de mariposas tocaban mi cuerpo y me llenaban de sensaciones que me hacían sentir bien. Poco a poco fui despertando de mi sueño, un cálido cuerpo me envolvía, podía sentir un fuerte pecho recargado en mi espalda y de inmediato lo supe, era Edward, el que me abrazaba, sus manos tocaban mis brazos lentamente, su nariz estaba pegada a mi cabello y respiraba profundamente, como si quisiera grabar mi olor.

Lentamente abrí mis ojos, vi que la luz del sol entraba por la ventana, no era muy fuerte así que no debía ser muy tarde. El sonido de los pájaros cantando era el único ruido que se escuchaba. Sonreí, sentir a Edward envolviéndome había sido el mejor comienzo para mi día, toda la semana había despertado sola en la cama y eso, aunque había tratado de negarlo, me había hecho daño. Y cada noche que nos acostábamos a dormir, lo único que deseaba era que él estuviera a la mañana siguiente abrazándome como ahora.

Edward suspiro.

-Estas despierta Bella durmiente. No fue una pregunta, si no una afirmación, eso me hizo sonreír de nuevo.

Lentamente me moví entre sus brazos para quedar frente a él. Edward no me soltó solo aflojo su agarre para que yo pudiera voltear con facilidad.

Y allí estaba él, el hombre más impresionante que alguna vez hubiera visto. Su cabello despeinado después de dormir. Pero hubo algo que llamo mas mi atención, en su mirada había un brillo, algo nuevo que no había estado allí antes. Su mirada era más tierna, más amorosa, era algo que quitaba la respiración. Lo mire por unos segundos para descubrir que pasaba, pero no podía lograr entender a que se debía ese cambio.

El me sonrió y yo no pude dejar de regresarle la sonrisa.

-¿Cómo supiste que estaba despierta? Pregunte para romper el silencio que nos envolvía.

El me miro fijamente y volvió a sonreír. Se encogió de hombros.

-No sé como describirlo, pero tu olor cambia, es como si cuando estuvieras dormida fuera sutil, pero en el momento en que despiertas tu olor aumenta como si quisiera llenar la habitación.

Hice una mueca.

-¿Quieres decir que huelo feo?

El soltó una carcajada. Y se movió un poco en la cama.

-No princesa. Tu olor es magnífico, es lo mejor que he olido en toda mi vida. Y me encanta.

Edward se inclino y me dio un tierno beso en los labios. Yo me aproveche y lo abrace para que no se apartara.

El sonrió sobre mis labios.

-De haber sabido que con un par de palabras cursis te tendría en mis brazos. Te lo habría dicho hace mucho tiempo.

Fue mi turno para reír fuerte. Lo mire a los ojos.

-Sabes toda la semana he deseado que despertáramos así, juntos y abrazados y ahora que te tengo, no quiero que nos movamos para nada. ¿Qué te parece pasar todo el fin de semana acostados y abrazados?

Le di mi mejor mirada seductora.

Pero Edward en vez de sonreír hizo una mueca y me abrazo más fuerte.

-Bella soy un idiota. Suspiro. Me miro con sus hermosos ojos. –Princesa sé que me he comportado como un estúpido, soy suficiente hombre para aceptarlo. Otro suspiro. – Y por eso quiero compensártelo, quiero que pasemos el fin de semana solos. Que hagamos cosas de una pareja normal. Salir a comer, ver el atardecer tomados de la mano. Platicar sobre los planes que tenemos y que nos conozcamos mejor.

Yo lo mire como si no pudiera creerlo. ¿Dónde estaba Edward y quien era este tipo?

-No sé si sentirme ofendió o reírme por la mirada que me estás dando. Él me dijo

Fue mi turno para suspirar.

-Edward, no hay nada en este mundo que me gustaría más, pero yo se que todo esto es difícil para ti.

Edward me miro extrañado.

-Todo esto de la relación, se que ninguna de tus anteriores relaciones ha sido como la nuestra. No estás acostumbrado a tener una novia con la cual salir, y hacer cosas simples. Ni tampoco una pareja con la cual discutir tus sueños, o tus anhelos o simplemente ver una película. Mmmm bueno yo se que tus anteriores relaciones han sido, ¿Cómo podre decirlo?

Lo mire a los ojos.

-Solo fueron sitas para tener sexo. Me dijo él.

-Bueno yo no lo diría así, fueron relaciones sin importancia donde ninguno de los involucrados tenía sentimientos por el otro. Donde desde el principio dejaste claro que no querías compromisos ni nada, solo pasarlo bien. Y sé que conmigo es diferente, se que has sido muy paciente y que por eso no hemos tenido completa intimidad. Al decir estas palabras me sonroje como una quinceañera frente al muchacho que le gusta del instituto. -Bueno el caso es que quiero que seas tú. Así me gustas. No tienes porque tratar de cambiar algo que te hace sentir incomodo. Yo lo comprendo bien. Y también todo esto es nuevo para mí ya que nunca he tenido novio. Le sonreí.

El me miro de nuevo, -Bella me encanta que seas así de comprensiva y que entiendas que si toda mi vida he tenido relaciones sin importancia, pero tu simplemente eres lo mejor que me ha pasado en este mundo. Y ya no me puedo conformar con lo que hemos estado teniendo hasta ahora. Quiero más de ti, y quiero ofrecerte lo mismo a ti. Quiero que esta relación funcione, y quiero ser sincero, hace algunos días tú me lo dijiste que la base en una relación es la confianza y la sinceridad. Y quiero ser honesto contigo. No solo lo hago por ti, también lo hago por mí. Quiero que me conozcas como realmente soy. No como Edward Masen el, dueño de la empresa donde trabajas, o el hijo de Elizabeth o el hermano de Rose. Si no a Edward el hombre. Quiero que me conozcas como nunca nadie me ha conocido. Quiero contarte mis sueños a futuro y que tú me cuentes los tuyos, quiero platicarte hasta las cosas más absurdas que he pensado. Quiero compartir todo contigo. Quiero ser tu amigo, tu novio, tu cómplice, y cuando estés lista quiero ser tu amante, el único que te enseñara todo hasta el final. Y quiero lo mismo de ti. Quiero el paquete completo en la relación. Por eso he estado pensando que deberíamos pasar un fin de semana solos. Tengo una casa cerca de la playa no muy lejos de aquí. Y me gustaría que fuéramos he hiciéramos todo eso de lo que nos hemos estado perdiendo. No quiero decirte nada más para no estropear la sorpresa, pero estoy seguro que te va a gustar lo que tengo planeado. Así que tú no te preocupes por nada y solo has tu equipaje para estos días.

Yo no lo podía creer, al escuchar sus palabras una llama de esperanza se había prendido en mi corazón. Pensé que tomaría más tiempo para que Edward se abriera a nuestra relación. Pero de repente el también quería todas esas cosas que yo anhelaba tanto.

Esto tenía que ser un sueño.

Este no podía ser Edward.

Estaba a punto de decirle que si, cuando recordé algo. Yo no podía tomar decisiones de ese tipo no estaba libre de responsabilidades.

-Edward me encantaría pero no podemos.

El me miro extrañado.

-¿Por qué no?

-¿Y Thony?

Edward me miro como si me estuviera saliendo otra cabeza.

-¿Qué pasa con Thony?

-No podemos dejarlo solo.

Error me estaban saliendo tres cabezas.

-Claro que no podemos dejarlo solo. ¿Por quién me tomas? Te dije que tenía todo planeado. Ya hable con mi mama y Rose y les he pedido que por favor cuiden a Thony todo el fin de semana.

Yo iba a protestar pero Edward puso uno de sus dedos sobre mis labios.

-Bella eres la mujer más responsable que conozco en este mundo, nadie de tu edad se haría cargo de su hermanito. Eres fuerte y decidida. Pero también eres una mujer y necesitas tiempo para ti. No lo vas a dejar con un desconocido, mi mama lo cuidara como si fuera su propio hijo, ella lo quiere mucho y no hablemos de Rose, lo va a mal educar. Aparte que hoy es una ocasión especial. Solo tú y yo.

-Yo se que tu mama y Rose lo cuidaran bien, pero… suspiro. La verdad nunca lo he dejado solo más que unas horas y solo para ir a trabajar. Desde que nació siempre ha estado conmigo y es difícil dejarlo.

-Lo sé princesa, pero como ya te dije necesitas tiempo para ti, sin preocupaciones y sin nada de responsabilidades y te prometo que pronto organizaremos unas vacaciones familiares, podemos llevar a mi mama a Rose, invitaremos a Emmett también y no nos olvidemos de Alice y Jasper. Pero hoy solo tú y yo.

Cada vez que decía tu y yo me convencía mas de que algo le había pasado a Edward. A lo mejor se había golpeado en la cabeza y seguía sufriendo las consecuencias del golpe.

Ante todas las cosas que me dijo con tanta lógica no podía discutir. Tenía razón Elizabeth y Rose cuidarían bien de mi hermanito y la verdad tenía mucha curiosidad por saber que le estaba pasando a Edward y por que tenia este cambio tan radical.

Yo solo asentí. Él de inmediato me abrazo y me dio un rápido beso.

-Bueno es hora de levantarse. Nos vamos después del desayuno. Quiero que pasemos el día en la playa, así que lleva traje de baño.

Mientras él hablaba yo lo abrace más fuerte. –Que te parece si nos bañamos juntos. Le susurre al oído.

-Suena tentador y estoy muy interesado. Se restregó un poco para que pudiera sentir su dureza contra mi estomago.

Yo suspire.

-Pero si lo hacemos no vamos a salir a tiempo a la playa y si seguimos así, no saldremos de la cama y te hare el amor todo el día. ¿Y sabes? Quiero hacer las cosas bien. Así que vamos a levantarnos. Y cada uno se bañara por su cuenta.

Sin avisarme me tomo en brazos y nos saco de la cama, hasta el baño. Allí me dejo en el piso.

Yo lo abrace mientras buscaba su boca para un beso, Edward no se resistió. Me devolvió el beso devorándonos. Yo me restregaba sobre su erección, mientras Edward llevo sus manos a mis nalgas y las apretaba. Edward gimió y me apretó más contra él. Su erección era enorme, seguro eso le estaba doliendo. Lentamente baje mi mano hasta estar sobre su erección y empecé a acariciarlo sobre la tela de sus pantalones de pijama. Subiendo y bajando. El beso siguió su curso, mientras nuestras manos se movían.

Pero así como todo inicio Edward lo paro. Se aparto de repente, dejándome muy excitada. Lo mire extrañada.

Sus ojos estaban oscuros por el deseo, mientras me miraba vi que me daba una de sus sonrisas torcidas que tanto amaba.

-Compórtate princesa, recuerda que tenemos planes. Pero si eres una buena niña, puedes estar segura que esta noche te devorare completa.

Se acerco y pensé que me besaría de nuevo, pero sin previo aviso, me dio una fuerte nalgada. Yo me quede sorprendía, nunca había pensado en que sería agradable sentir el pinchazo de dolor. Debería estar quejándome por el golpe, pero no, estaba aquí más mojada de lo que había estado antes.

Edward me guiño un ojo, mientras salía del baño y me dejaba sola.

Resignada abrí la llave del baño para dejar correr el agua. En lo que se calentaba empecé a pensar en todo lo que había sucedido en tan poco tiempo, en las palabras de Edward y su actitud. La verdad estaba sorprendida. Durante mucho tiempo le había dado vueltas a su actitud. Sin llegar a una solución razonable. Pero ahora de repente él había cambiado. Eso explicaba el brillo especial en sus ojos.

No sabía que había pasado pero lo único que me quedaba era agradecer que así fuera.

Me bañe tomándome mi tiempo en lavar bien mi cabello y mi cuerpo, toque mi piel para ver si aun estaba suave, no quería llegar a la playa y que se me vieran pelitos en lugares indeseados. Después de estar segura de que todo estaba listo, Salí de la regadera y me seque con una toalla mullida. Me puse la bata y Salí a hacia la habitación.

Empecé a revolver mis cajones buscando ropa interior, para ponerme y llevarme al viaje. Busque la ropa que alguna vez Alice me había hecho comprar para una ocasión especial. Y esa ocasión ya había llegado. Era una linda ropa interior blanca de encaje no dejaba nada a la imaginación.

Después busque un biquini azul que también Alice me había obligado a comprar, estaba nuevo, cuando lo compre se me había hecho un gasto inútil yo nunca iba a la playa o a nadar, pero ahora agradecía que Alice fuera tan insistente con las compras.

Saque una pequeña maleta y allí empecé a colocar todas las cosas que llevaría, ya que solo estaríamos hoy y parte de mañana no tenía mucho caso llevar muchas cosas. Mi ropa interior, un camisón blanco para dormir, un vestido de playa por si salíamos a cenar, ropa para mañana y mi kit de higiene personal.

Cuando estuvo todo listo empecé a vestirme, me puse una blusa azul sin mangas, y unos pantaloncillos. Me puse mis sandalias. Me seque el cabello y estuve lista.

Antes de salir a buscar a mi hermanito, arregle mi habitación para que quedara perfecta.

Mientras caminaba por el pasillo hacia la cocina iba pensando en todo lo que me esperaba.

Cuando entre me encontré con Thony sentado sobre una silla alta, Elizabeth preparando el desayuno y Rose sentado junto a Thony. Cuando me vieron entrar las dos mujeres me sonrieron. Y Thony grito mi nombre.

-¡Bella!

-Buenos días hermanito, me acerque y lo abrace, -Buenos días Rose, buenos días Elizabeth,

-Buenos días contestaron al unisonó.

-Te vez muy contenta hoy Bella. Me dijo Elizabeth con un tono cómplice, como si supiera algo que yo no sabía. Yo me sonroje, no quería que pensara mal de mí y de Edward.

-Edward me invito a pasar un día en la playa, pero eso ya lo saben. Sonreí tímidamente.

Rose empezó a reír.

-Si Bella, Edward ya nos conto de sus planes, así que no te preocupes, vallan y disfruten.

Yo me mordí el labio.

Elizabeth con ese instinto maternal que la caracterizaba, dejo lo que estaba haciendo y se acerco. Me tomo de los hombros y me miro fijamente.

-Bella no te preocupes por nada, Thony queda en buenas manos. Rose y yo lo cuidaremos muy bien. Hija eres joven y después de tantas responsabilidades es necesario que te tomes un par de días para disfrutar tu juventud. Así que quita esa cara y a divertirse.

Mis ojos se aguaron un poco pero asentí. Tenía miedo de que mi voz saliera cortada.

Desde que había nacido Thony me había encontrado sola, ya no recordaba lo que era tener una familia o alguien que te apoyara así. Claro que tenía a Jasper y a Alice, pero ahora ellos tenían sus responsabilidades y yo no quería ser una carga para ellos.

-Bueno ahora siéntate y desayuna que Edward quiere salir lo antes posible.

Yo me senté junto a mi hermano, mientras Elizabeth ponía un plato lleno de panqueques frente a mí.

-¿Y Edward? Pregunte.

-Está haciendo unas llamadas ahora viene. Contesto Rose. Yo me encogí de hombros y empecé a comer.

-¡MMMMMMMMM! Están buenísimos estos panqueques Elizabeth. Le sonreí.

Ella me miro de nuevo y me devolvió la sonrisa. –Es bueno que alguien aprecie mi cocina.

Thony nos miro extrañado. -¿Qué es apreciar? Pregunto.

Yo lo mire y le conteste. –Apreciar es cuando alguien hace algo por ti y tú se lo agradeces. Por ejemplo con Elizabeth porque cocina muy rico.

-Aaahhh, bueno entonces yo aprecio la comida que me da, porque esta riquísima.

Las tres empezamos a reír al ver el entusiasmo de Thony para comer.

-¿Oye Bells?

-Mande Thony.

-¿Yo también puedo ir a la playa contigo y con Edward?

Cuando le iba a contestar una voz me interrumpió.

-En esta ocasión no Thony, solo iremos tu hermana y yo, pero para la próxima vez que vallamos puede que te llevemos. Edward entro a la cocina, y estaba más guapo que nunca, con unos shorts, y una playera que marcaba sus músculos, unas sandalias y el cabello revuelto como si se hubiera pasado la mano una y otra vez.

-¿Y porque no puedo ir? Pregunto de nuevo mi hermano.

Edward lo pensó un poco y luego contesto. –Bueno, porque tu hermana y yo vamos a salir como novios y necesitamos estar solos. Pero tú te quedaras aquí y harás cosas muy divertidas con mama y Rose.

Thony lo miro no muy convencido.

-Eso de los novios no es divertido, yo quiero ir a la playa con ustedes. Verlo hacer berrinche me encogió el corazón, yo nunca dejaba a mi hermano. A lo mejor no era buena idea ir.

Rose noto la duda en mis ojos e intervino de inmediato.

-Bueno entonces si vas a la playa con Edward y Bella te vas a aburrir mucho. Y ya no podremos ir al zoo y al circo. Rose hizo una voz de decepción.

Anthony abrió los ojos muy grandes.

-¿Al zoo y al circo?

Rose asintió. -Y no solo iremos mama, tu y yo. Emmett también viene y dijo que quería ver los monos, los leones y pescar en el pequeño lago que tienen en el zoo. Y dijo que después podíamos ir a ver a los payasos y comer muchos dulces. Pero si tu prefieres ir y aburrirte con Edward y Bella que no van a hacer nada interesante en la playa, perfecto. Mama, Emmett y yo iremos.

-Bueno, creo que suena mejor ir al zoo y al circo. Luego se volteo y me miro. –¿Bells crees que pueda quedarme aquí he ir con ellos?

Edward se paro detrás de mí y me apretó el hombro. Voltee a verlo y allí estaba escrito en su cara que era mi decisión, si lo llevábamos con nosotros no había problema, y si lo dejábamos tampoco, pero era mi decisión.

Yo sonreí.

-Claro que puedes quedarte, pero con dos condiciones.

-¿Cuáles? Anthony pregunto inseguro.

-Que obedezcas a todo lo que te digan Rose y Elizabeth y que no le hagas mucho caso a Emmett, no quiero que se metan en problemas. Dije

Todos empezamos a reír y el ambiente se relajo.

Desayunamos tranquilamente mientras Rose le contaba a Thony todo lo que iba a hacer ese día y el siguiente.

Cuando terminamos, Edward fue por el equipaje y lo guardo en el coche.

Yo mientras le di las últimas indicaciones a Rose sobre Thony mientras ella me decía que si a todo. Abrace a Thony y le di un beso. Edward me jalo hacia el coche y me ayudo a subir. El solo se despidió con la mano de todos los demás y empezamos el viaje. Un viaje que no olvidaría jamás.

Elizabeth POV.

Por un momento creí que Thony le pondría las cosas más difíciles a Bella y no la dejaría ir sola con Edward a este viaje.

Pero al final Rose salvo la situación.

Ahora veíamos como se alejaban en el coche.

Rose se acerco y me abrazo.

-Mama, ¿Crees que todo salga bien?

Voltee a ver a mi hija, era una copia mía de cuando yo era joven. Aunque tenía los mismo ojos de su padre.

-Mi instinto de madre me dice que tu hermano está muy enamorado, solo que le ha costado trabajo aceptarlo, pero ya empezó con lo principal. Y ahora solo depende de ellos. Bella es una gran mujer y sé que es perfecta para tu hermano. Y sé que el amor que se sienten el uno por el otro es tan fuerte que puede triunfar. Esperemos que tu hermano tome buenas decisiones.

-Yo también lo espero mama. Nunca había visto tan feliz a Edward, pero como buen hombre necesita ayuda para ser feliz.

Yo le sonreí de nuevo a mi hija.

-Allí es donde tú y yo entramos hija. Prestándole toda la ayuda que necesite. Bueno ahora cuéntame con detalle todo lo que ese Doctor tuyo tiene planeado para nosotros.

Rose se sonrojo. Y vi el brillo en sus ojos. Mis hijos habían crecido y se habían convertido en buenos muchachos. Pero también habían encontrado el amor. Y eso me hacía sentir muy feliz, porque si todo salía bien, pronto tendría la casa llena de niños, aparte de Anthony y del hijo de Alice que también sería como mi nieto. Pero no había nada más que me emocionara tanto como tener un montón de nietos a los que echar a perder. Sonreí mentalmente. Nuestra vida había mejorado con la llegada de Bella y todos sus amigos.

Edward POV

Nunca en mi vida me había sentido tan nervioso, ni siquiera cuando había hecho mi primer trato de negocios. Pero en el momento en que Thony pregunto que si podía venir con nosotros sentí pánico. ¿Cómo explicarle a un niño tan pequeño que quería pasar tiempo con Bella, ella y yo solos? Si no hubiera sido por Rose me hubiera puesto a llorar suplicando que no fuera con nosotros, si era necesario. Y es que nunca había tenido relación con niños. Ni siquiera había pensado antes de Bella en tener hijos, pero ahora quería ser mejor hombre para darle un buen ejemplo a Thony y no es que Bella lo hiciera mal, de hecho solo había admirado a una mujer antes que a ella, mi mama. Pero era mucha responsabilidad para una persona y yo quería compartirla con ella. Y porque no, más adelante tener nuestros propios hijos. Sonreí ante ese pensamiento. Unas niñas idénticas a Bella con su cabello color chocolate y con sus ojos iguales a los míos.

Y de repente me di cuenta en lo que pensaba y espere sentir el pánico normal, pero no llego, en cambio me sentí emocionado por tener un hijo. A lo mejor en unos años cuando Bella hubiera vivido un poco más y hubiera disfrutado de la vida. Y allí era donde yo entraba apoyándola y haciendo su carga más fácil. Esta idea me hizo sonreír.

- ¿por qué sonríes? La voz de Bella me saco de mis pensamientos. La mire de reojo y le sonreí, no quería asustarla con mis pensamientos así que mentí.

- porque me pregunto algo.

Ella me miro desconfiada

- ¿Y se puede saber qué se preguntaba Señor Edward Masen? Me contesto en un tono de sabelotoda.

- Bueno me preguntaba cual sería la situación más penosa en la que te has encontrado.

- ¿me estas pidiendo que te cuente la peor vergüenza que he pasado? Yo asentí con la cabeza

-¿y qué gano yo contándote eso?

- Bueno yo te Contare la mía y así nos conoceremos más, luego tu preguntas y yo contesto y viceversa.

Bella suspiro. - De acuerdo.

Ella miro por un momento la ventana y empezó a hablar.

-Había un chico en el instituto que me gustaba, (Yo gruñí) Bella me miro. Bueno este chico era muy popular se llamaba Marco era un estudiante de intercambio de Italia. Y como todas las chicas de la escuela estaba embobada por el (Gruñí de nuevo) Bella me miro de nuevo. Siempre lo miraba en clase de biología, era una de las clases que compartíamos, pero nunca me atreví a hablarle. Como sabes siempre he sido muy torpe y no muy hábil para los deportes. Bueno para no hacerte el cuento largo un día en educación física, el maestro hizo equipos mixtos para jugar Futbol, y a mí me toco en su equipo, estaba muy emocionada por poder pasar tiempo con él un que solo fuera de esa forma (Gruñido) Bella ya ni me miro. La mayoría de los chicos sabían que era pésima en los deportes así que ya ni me pasaban el balón, yo solo corría de un lado a otro tratando de verme en movimiento para que el entrenador no me molestara. No sé cómo mientras yo corría alguien me paso el balón y tuve que empezar a correr con él. Los chicos que me conocían se quedaron parados sin seguirme, esperando que en cualquier momento me tropezara con el balón. Y allí estaba Marco solo junto a la portería y me gritaba que se lo pasara y sin pensarlo patee el balón y todo sucedió en cámara lenta. El balón voló y voló, nunca creí tener tanta fuerza en las piernas, el caso es que lo avente tan fuerte que le dio directo en la cara y el cayó al suelo. Todos corrieron a ver que le había pasado, el se desmayo, tuvieron que llamar a una ambulancia. No fue al instituto por 3 días. Y cuando regreso tenía los ojos hinchados y un parche en la nariz. En ese momento empecé a reír a carcajadas, nunca había sido un hombre celoso pero al escuchar los recuerdos que Bella guardaba de ese chico me dieron ganas de regresar al pasado y darle una paliza.

-Claro ríete de mí. Dijo Bella medio ofendida. Ya sobra decirte que nunca más se me acerco, me veía pasar por el pasillo y corría para el otro lado, para no tenerse que toparse conmigo.

Voltee a verla. Le tome la mano y se la bese y luego preste atención de nuevo al camino.

-No te enojes Bella, es una buena historia. Ahora es mi turno. Sabia cual era la historia que le iba a contar. Bueno cuando inicie con el negocio de los videojuegos no todo iba bien, pero ya sabes un día tuve un golpe de suerte y uno de mis videojuegos fue un éxito. Una empresa en Japón se intereso por el videojuego y me invito a ir a sus oficinas en Tokio para tener una reunión y poder platicar sobre la distribución de mi trabajo. Yo estaba tan emocionado había trabajado tanto y ahora todo ese esfuerzo se veía correspondido con esa oportunidad. Bella me miraba muy atentamente. Yo le sonreí. Era la primera vez que viajaba a un país extranjero y sobre todo tan lejos de mi casa. Así que nunca tome en cuenta las recomendaciones de viaje. Como irme uno o dos días antes para acostumbrarte al cambio de horario, así que Salí con el tiempo justo para llegar al aeropuerto y de allí tomar un taxi a las oficinas donde los altos ejecutivos me esperaban. Las 14 horas del vuelo me la pase repasando todo lo que les diría a los directivos de la empresa, casi ni comí, ni dormí. No tengo que decirte que cuando llegue allí estaba agotado. Pero no preste atención, cuando baje del vuelo solo me dio tiempo de ir al baño y arreglarme un poco, después fui directo a la junta. Todo salió perfecto hice mi presentación los inversionistas quedaron muy impresionados, firmamos el acuerdo y ese fue el inicio de la empresa que ahora tengo. Dije muy orgulloso.

Bella me miro e hizo una mueca. -¿Y eso que tiene de de embarazoso? Me pregunto.

Yo le sonreí. –Princesa aun no llego a esa parte. Bueno cuando terminamos, algunos de los ejecutivos que estaban allí me invitaron a tomar unos tragos para celebrar, así que de la junta nos fuimos directo a un bar que ellos conocían. Pero el cansancio me gano, después de todo el estrés del viaje, de no haber comido, ni dormido, llegue al asiento del bar, cerré los ojos y me quede dormido. Cerré los ojos un momento y suspire. –Nunca había pasado tal pena en mi vida, lo bueno fue que esos hombres no se lo tomaron a mal. Me dejaron dormir una o dos horas mientras ellos bebían, cuando terminaron, me despertaron y me acompañaron a mi hotel para que terminara de dormir. La siguiente vez que los vi me moría de vergüenza, lo bueno es que nadie comento nada del asunto. Creo que comprendieron mi situación.

Bella se mordía el labio para no reírse. –Está bien puedes reírte, yo me reí de tu historia. Y sin decir más soltó una carcajada. Hice una mueca para hacerme el ofendido pero su risa era contagiosa así que los dos empezamos a reír.

Así pasamos la mayor parte de nuestro viaje platicándonos anécdotas de nuestra vida.

Aunque Bella era mucho más joven que yo tenía mucho que platicar. Su primer trabajo como camarera, los tipos que la molestaban en el trabajo o la primera vez que se quedo dormida en clases después de que paso una mala noche con Anthony.

Cuando llegamos a la bahía íbamos riendo a carcajadas. Y tengo que aceptar que nunca me había reído tanto, antes de conocer a Bella.

Después de manejar un rato junto al mar los dos nos quedamos sumergidos en un agradable silencio. Observando todo a nuestro alrededor. Cinco minutos después me estaba estacionando frente a la casa que había comprado años atrás.

Cuando detuve el coche pude ver como Bella abría los ojos impresionada por la casa, no era tan grande como la que tenía en la ciudad, pero fácilmente podía albergar a unas 10 personas.

Nos quedamos un momento dentro del coche observando la antigua construcción. Una casa blanca de dos pisos.

-¿Edward porque tienes una casa en la playa? Bella me pregunto.

Yo sonreí de nuevo como un idiota. –Mis papas siempre nos traían a esta zona a pasar las vacaciones. Rentaban una casa más pequeña y humilde, pero fueron las mejores vacaciones que pude pasar. Cuando mi papa murió mi mama ya no pudo traernos, creo que no tuvo vacaciones hasta que yo empecé a trabajar en forma. Y cuando pude primero compre la casa donde vivimos y después de un tiempo compre esta casa para que pudiéramos venir cuando quisiéramos.

Bella me miro directo a los ojos, y lo vi, sus ojos estaban llenos de amor, y era por mí. Algo cálido en mi pecho me hizo estremecer.

Tomo mi mano. –Eres un buen hijo Edward.

Yo negué con la cabeza. –Nop, solo soy un hijo agradecido, mi mama sufrió tanto por nosotros, que yo solo quise compensarle un poco todo lo que hizo por nosotros.

Bella POV.

La casa que tenia frente de mi era lo que toda mujer soñaría, una casa grande y bonita, con una hermosa vista al mar.

Pero sobre todo eso, estaba el dueño, el ser más maravilloso que podría conocer. Y ahora lo amaba más. Cualquier otro hombre en la situación de Edward habría olvidado a su familia, y se habría entregado por completo al dinero y al triunfo laboral. Pero no el. Él había incluido a su madre y a su hermana en todo lo que él hacía.

-Bueno podemos tener un debate sobre ese tema todo el día, pero ahora me gustaría más que me enseñaras la casa por dentro.

El asintió. – Sus deseos son ordenes señora.

Bajamos del coche y subimos unas pequeñas escaleras que nos llevaron a la puerta principal, Edward saco unas llaves de su bolsillo derecho, y abrió la puerta.

Entre yo primero. -¿Por qué no ves la planta baja mientras yo saco la maleta? Deposito un beso en mi cabeza y antes de que pudiera decir algo, salió.

Si la casa era hermosa por fuera, por dentro era mucho más. Grandes ventanales dejaban ver toda la bahía, seguro en la noche tendría una vista hermosa de la puesta del sol.

Camine por la planta baja, viendo los adornos, cuadros y fotos en la estancia. Luego vi que al fondo estaba la cocina, muy bien equipada para albergar a todo un ejército. Junto a la cocina estaba el comedor, en el centro una mesa de roble que podía tener hasta 10 personas a su alrededor. Esta casa era para una familia muy grande. Vi que uno de los ventanales se abría y me dirigí allí, fuera tenía una gran terraza con una mesa de hierro forjado más pequeña, unas sillas de bejuco y una gran sombrilla que daba una sombra muy agradable. Y al fondo una escalera que llevaba directo a la playa.

-Después de que nos cambiemos podemos ir a la playa un rato. La voz de Edward me llego por atrás. Voltee a verlo, la brisa del mar alborotaba mas su cabello. –Es una hermosa vista. Dije. El me sonrió y asintió. Tendió su mano para que yo la tomara y así lo hice.

-Quiero enseñarte la parte de arriba.

Caminamos por un pasillo que no había visto y llegamos a una hermosa escalera de madera, cuando era niña en mi casa habíamos tenido una escalera similar. Y cuando empezamos a subir los familiares sonidos de rechinidos en los escalones me hicieron sentir como en casa. La parte de arriba tenía 5 habitaciones. A lo largo de un pasillo. Edward me enseño una por una, cada habitación tenía una cama matrimonial y estaba decorada con cuadros y muebles muy bien combinados. Todas tenían un ventanal adornado con una hermosa cortina. Y tenían baño propio.

Después de ver cuatro habitaciones, dejo hasta el final, la habitación principal. Cuando abrí la puerta, pude ver que esta era la más espaciosa, la cama era más grande, el mueble de la ropa era de madera, un enorme ventilador para cuando hiciera calor. Pude ver que esta era la habitación que Edward ocupaba, había un poco de la música que a él le gustaba en una encimera junto a un aparato de sonido. Al fondo vi una puerta y me dirigí allí, cuando entre vi que el baño era más grande, tenía una regadera y una tina para un baño de burbujas, todas las cosas estaban acomodadas en orden. Sonreí al pensar en que Edward era tan ordenado con todas sus cosas. Cuando Salí del baño Edward estaba sentado en la cama y tenía nuestras maletas junto a ella. Antes no me había percatado que la cama tenía una colcha blanca como la nieve.

El se puso en pie y se acerco lentamente hasta mí. Estudiándome. Podía ver cómo me miraba con ojos hambrientos, por un momento sentí miedo, pero después supe que era lo correcto. Edward era el hombre de mi vida y quería entregarme a él completamente.

Cuando estuvo junto a mi, el toco mi mejilla con su mano. –Hoy te vez hermosa. Bueno tu siempre te ves hermosa, pero hoy más.

Lentamente bajo su cabeza y yo cerré los ojos esperando lo que venía. Sus cálidos labios tocaron los mío. Fue un beso tierno, pacifico, lleno de amor. Con la promesa de algo más cálido por venir.

Edward termino el beso de nuevo, se le estaba haciendo costumbre dejarme deseosa de mas.

Me sonrió.

-Porque no vas y te pones tu traje de baño y bajamos a la playa, voy a ver si esta todo listo para que tengamos nuestro día de campo en la playa. Me dio un leve beso en los labios y salió.

Yo solo sonreí, no me desesperaría tenía todo el día de hoy para seducir a Edward y no dejaría que pasara de esta noche sin entregarme completamente al hombre que tanto amaba. Con esa determinación busque mi traje de baño y me dispuse a cambiarme.

Edward POV

Bella quería matarme. Estaba tan caliente, deseoso por hacerla mía, por recorrer su cuerpo con mi lengua y probar cada rincón. Un escalofrió me recorrió, mi pene palpito, mis manos empezaron a sudar. Solo un chapuzón en agua fría me calmaría.

Fui a uno de los baños de las otras habitaciones y allí me quite los shorts y los bóxers y me puse mi traje de baño. Tome unas toallas para secarnos cuando termináramos de nadar. Y el protector solar para no quemarnos.

Baje por la escalera y me dirigí hacia la terraza. Allí sobre la mesa ya tenía todo preparado para el almuerzo, unos bocadillos, agua, jugo y un poco de hielo en una nevera. Vi al horizonte.

Saque el teléfono de mi bolsillo y marque el número de mi mama. Timbro un par de veces y ella contesto.

-¿Edward?

-Hola mama, solo hablaba para avisarte que todo está bien, ya llegamos a la casa. De fondo se escuchaba el ruido de gente.

-Muy bien hijo, gracias por avisarnos, nosotros ya estamos en el zoo. Escuche la risa de Emmett.

Eso me hizo sonreír a mí también. Ese hombre no tenía nada de sutil.

-Muy bien mama, diviértanse mucho y nos vemos mañana.

-Ustedes también, he hijo recuerda que tu eres el único responsable de tu felicidad, y para eso tienes que confiar y abrirte a tus sentimientos y sé que da un poco de miedo, pero así es el amor, a todos nos da miedo. Así que confía en tu amor por Bella y en el amor que ella te tiene a ti.

Me quede cayado por unos segundos y cuando pensé que mi voz saldría normal. Conteste.

-Si mama, nos vemos mañana. Te quiero.

-Yo también te quiero hijo.

Y sin más colgó.

-¿Era Elizabeth? Voltee para ver a Bella detrás de mí. Iba vestida con los mismo pantaloncillos y la misma blusa que se le pegaba a las curvas, trague saliva y asentí.

-Sí, ya están en el zoo y Emmett con ellos, sonreí.

Bella también sonrió.

-¿Quieres nadar?, pregunte.

-Nop, me gustaría hacer un castillo de arena. La mire sorprendido pero asentí.

-Sera mejor que nos pongamos protector solar para no quemarnos.

Tome el tubo de crema y me puse en las manos y empecé a colocarme sobre los brazos mientras Bella también lo hacía, en su cara en sus brazos y en las piernas.

Cuando terminamos me puse en pie y le tendí la mano, ella la tomo y caminamos hacia la arena.

-No tenemos utensilios, dije.

-No importa solo quiero intentar hacerlo no tiene que ser una obra de arte, solo un castillo.

Yo me encogí de hombros e iniciamos a justar arena con nuestras manos.

Nunca imagine que hacer un castillo de arena podría ser tan divertido. Bella a cada rato se caía junto a la arena, platicamos, nos conocimos un poco más. Así relajados solo nosotros dos como si no hubiera más mundo que el nuestro.

Después de no sé cuánto tiempo, terminamos de construir el castillo, no se podría decir que era un castillo, porque sin una cubeta y palas, parecía más bien una montaña mal formada. La observamos y reímos.

Tome de nuevo la mano de Bella y la lleve hasta la terraza, para ponernos a la sombra un rato y comer algo. Bebimos agua y seguimos con el juego que habíamos iniciado en el coche. Después de comer nos quedamos bajo la sombra platicando de nada en sí.

Toco el turno de Bella de hacerme preguntas pero se quedo en silencio un rato. Voltee a verla y me miraba fijamente.

-¿Qué sucede?

Ella se mordió el labio nerviosamente.

-No sé como preguntarte esto.

Yo sonreí y tome su mano.

-Solo pregunta no hay nada en este mundo que no pueda contarte.

Ella suspiro.

-¿Como fue tu primera vez con una chica?

Yo me tense por un momento hacia mucho que no pensaba en eso.

Le sonreí a Bella.

-Eso fue hace mucho tiempo. Yo iba al instituto, ella se llamaba Jane era una chica agradable, pero si trato de recordarla físicamente no puedo hacerlo. Recuerdo que ella y yo habíamos salido por un par de meses, ella era porrista y era muy popular, pero entre todos los chicos había elegido salir conmigo. Le sonreí a Bella mientras me miraba. Un día fuimos al autocínema un amigo mío me había prestado su viejo coche para poder ir. Allí empezamos a besarnos y acariciarnos, y una cosa llevo a otra. Pero no pudimos hacer nada allí por miedo a que alguien nos descubriera. Así que cuando íbamos de regreso a su casa me estacione en un viejo camino que sabía que no era muy transitado. Y Allí continuamos con los besos y las caricias, cuando me di cuenta ella ya no tenía la blusa puesta y yo la tocaba por todos lados. Y cuando me di cuenta ya la tenía en el asiento trasero recostada y yo encima de ella. Solo recuerdo que todo fue muy rápido, yo la penetre y como era joven e inexperto me corrí muy rápido, no recuerdo si ella tuvo un orgasmo o no. Lo más probable es que no. Le sonreí de nuevo. Salimos un par de veces más, pero luego ella me cambio por otro tipo. Y así fue mi primera vez.

-Suena triste que no puedas recordar su cara. Bueno puede que sea cursi, pero a mí me gustaría recordar el rostro del primer hombre que me hiciera el amor.

La mire, sus ojos se veían triste. Y tenía razón, como hombres no valorábamos esa primera vez lo único que queríamos era dejar nuestro estado de virgen sin importar con quien.

-Sí, ahora que lo pienso es un poco triste. Pero en este momento no me importa prefiero recordar la cara de la mujer a la que le hare el amor el resto de mi vida.

La mire tratando de expresarle todo lo que no podía decirle con palabras. Que esa mujer era ella y que no importaban las mujeres de mi pasado ella sería la única de ahora en adelante.

Nos miramos por no se cuanto tiempo. Una ola rompió el mar, una gaviota voló sobre nosotros. La brisa del mar movía el cabello de Bella de un lado a otro.

-Creo que ahora si me apetece nadar. Yo la mire sorprendido, de todo lo que pensé que me podría decir en un momento así, no era eso. Yo asentí y empecé a desvestirme. Mire el reloj y me di cuenta que teníamos un par de horas más de sol, antes de que empezara a oscurecer.

Ella me miro mientras me desvestía. – ¿Tu vas a nadar vestida así? Le pregunte divertido después de atraparla mirándome fijamente. Ella se sonrojo y negó con la cabeza.

Casi me caigo hacia atrás cuando la vi quitarse la blusa y dejar al descubierto el más diminuto bikini que había visto. Bella siempre era muy pudorosa, incluso cuando dormíamos juntos, o cuando nos tocábamos. Pero ahora estaba aquí mostrándome sus senos. Cuando se quito el short la parte de abajo no era mejor, también era muy pequeña. Mi pene que había estado tranquilo todo el rato, tuvo la maravillosa idea de despertar a la vida en ese momento, podía sentir como se endurecía rápidamente. Me moví incomodo tratando de que no se notara mi erección. Pero fue inútil pude ver como Bella me sonreía después de darle una mira. Pequeña bruja.

Tome de nuevo el bote de crema solar, y me puse en las manos.

-¿Me permites que te ponga en la espalda? Dije inocentemente. Ella asintió.

Me acerqué a ella y empecé a esparcir la crema por toda su espalda, Bella ya había apartado su cabello para que no lo embarrara. Tome un poco mas de crema y empecé a pasarlo por sus brazos y su vientre.

Bella contuvo la respiración, dos podían jugar este juego. Lentamente baje hasta sus muslos y seguí recorriendo su cuerpo con el pretexto de poner el protector solar. Me tarde más del tiempo necesario, tocando todos los lugares de su hermoso cuerpo. Acomode mi cuerpo detrás del suyo, ella recargo su peso en mi pecho, mi erección quedo acomodada entre sus nalgas. Mientras yo masajeaba sus senos, Bella inconscientemente empezó a mecerse contra mi erección, sus nalgas la aprisionaban apretándola, haciéndome sentir mucho mas deseoso.

Empecé a dejar pequeños besos en su cuello, mientras jalaba la parte de arriba de su traje de baño y dejaba al descubierto sus seno. Jalando y pellizcando sus pezones. Quería voltearla y mamarlos un poco. Estaba a punto de perder el control.

-Edward. Bella gimió mi nombre. Escucharla me hizo darme cuenta de donde estábamos. No era probable que alguien nos viera, pero no podía perder el control así.

-Mande princesa.

Ella contuvo el aliento. –Sera mejor que vallamos al agua a enfriarnos un poco.

Yo sonreí. –Sí. Aparte mis manos de sus senos y la ayude a colocarse el bikini de nuevo. La voltee y quedamos frente a frente, sus ojos estaban más oscuros por el deseo.

En este momento lo único que quería era meterla en la casa, quitarnos la poca ropa que traíamos puesta y amarla por el resto de mi vida.

Cálmate Edward ya tendrás tiempo para eso. Me regañe mentalmente.

Me incline y le di un beso en los labios y la jale para ir a la playa.

Cuando llegamos a la orilla la solté y empecé a caminar por el agua, estaba fría, así que rápidamente sin pensarlo me sumergí para acostumbrarme a la temperatura. Cuando Salí de nuevo a la superficie. Bella seguía parada en la orilla viéndome.

-Bella metete de una vez. Le grite.

Ella negó con la cabeza.

Nade de nuevo hacia la orilla. Cuando estuve casi junto a ella, le sonreí. –Bella no seas cobarde y entra de una vez al agua.

-No, esta fría. Mejor ve tú a nadar y yo te veo de aquí.

Si creía que la iba a dejar así, estaba muy equivocada. Camine decididamente el tramo que nos separaba. Cuando estuve junto a ella. Bella se abrazo con sus brazos. Y me miro asustada. Yo sonreí.

-Edward no te atrevas.

Yo negué con la cabeza. Y sin previo aviso la cargue y empecé a caminar hacia el agua. Mientras Bella gritaba.

-No Edward, no bájame, esta fría el agua. Aaaaaaaaaaaaah

Cuando el agua me llegaba hasta el pecho me detuve.

-Ok, te bajare y sin más la solté.

Bella abrió los ojos muy grandes mientras caía al agua. Se hundió y unos segundos después salió toda mojada a la superficie. Se veía adorable enojada y mojada.

-Esto no se queda así Edward. Y sin más empezó a lanzarme agua con sus manos. Yo empecé a reí. Y a nadar mar adentro.

Estuvimos jugando y nadando por un largo tiempo. Hacía mucho tiempo que no me divertía tanto.

-Bueno que te parece si jugamos una última carrera de aquí hasta esa piedra de allá. Dije señalando una roca no muy lejos de nosotros.

Bella la vio. –Ok, pero hagamos una apuesta. El que pierda servirá al otro por lo que queda del día. Dijo viéndome a los ojos. Yo sonreí. Estaba acostumbrado a ganar y no perdería esta apuesta.

-De acuerdo. A la cuenta de tres. Uno, Dos y…

Bella grito tres y salió disparada dejándome atrás. Por unos segundos y luego empecé a bracear para alcanzarla. Sabía unos segundos después de que empezara a nadar que iba a perder, no porque no pudiera alcanzar a Bella sino porque me gustaría servirla de mil y un formas que mi mente había imaginado a lo largo del día. Así que seguí nadando pero no a la velocidad máxima. Ella llego antes que yo y empezó a saltar y a gritar que había ganado. Cuando llegue junto a ella le sonreí.

-Te gane Edward Macen. Grito feliz Bella.

-Si me ganaste, pero la verdad es que hiciste trampa.

Ella hizo una mueca fingiendo molestia.

-Eres un mal perdedor Edward, yo no hice trampa.

Me acerque y me coloque enfrente de ella. La roca estaba justo detrás de su espalda, mientras más me acercaba, mas quedaba pegada contra la piedra y no tenia escapatoria.

-¿Edward que haces?

-Nada. Dije

Cuando ella ya no se pudo mover mas y quedo atrapada entre la roca y yo. Baje mi boca y lamí su cuello. –Ya te he dicho lo rico que sabes.

Bella gimió.

Baje mis manos y la tome por las caderas, acomodándome entre sus piernas.

-Edward

-Mmmmmm, Bella me encantas.

Seguí lamiendo moviendo mis manos por su vientre. No pude soportar más y busque sus labios. El beso fue muy necesitado y cada vez se ponía más rudo, yo mordía los labios de Bella y ella correspondía sacando su lengua al encuentro de la mía.

Mis manos tenían vida propia moviéndose por el cuerpo de Bella, pero las de ella también se movían por mi torso haciéndome gemir, al sentirlas calientes contra el agua fría.

Deje de besarla, Subí mis manos y baje de nuevo su traje de baño dejando expuestos sus senos. La tome por la cintura y la subí un poco para que sus senos quedaran a la altura de mi boca. Saque mi lengua y lamí uno de sus pezones que estaban tan duros por la excitación y el frio del agua, su sabor era increíble, un conjunto del sabor de Bella y el salado del mar.

Bella gimió agarrándome de la cabeza para acercarme a sus senos.

-Mmmmmmm

Y como si fuera un bebe me pegue a uno de sus senos, chupándolo, mordiéndolo y jalándolo.

Edward. Bella grito mi nombre

Seguí con el otro seno, dándole el mismo tratamiento, hasta dejarlo rojo y duro como el anterior.

-Bella ya no aguanto más, la baje lentamente y la bese de nuevo. Tome su mano y la lleve hasta mi entre pierna. Mi pene estaba tan duro que iba a estallar en cualquier momento. Ella bajo mi traje de bajo un poco y saco mi pene, lo agarro con su mano, y empezó a masajearlo de arriba abajo. Yo no me quede atrás y mientras seguíamos besándonos, yo hice a un lado su parte baja del bikini y empecé a acariciar sus labios vaginales. Podía sentir su crema caliente llenar mis dedos. Ya no aguantaba más así que sin previo aviso, metí dos de mis dedos en su entrada y empecé a moverlos. Como si se tratara de mi pene. Bella gimió contra mis labios y eso me hizo embestir más rápido con mis dedos. Era tan estrecha que no podía esperar más para saber cómo se sentiría meter mi pene dentro de ella, unirnos y hacernos uno para siempre. Ese pensamiento y las caricias de Bella me llevaron más al borde.

-Nena por favor córrete conmigo, ya no aguanto más. Le susurre contra los labios.

Bella empezó a mover sus caderas contra mis dedos, haciendo que su clítoris golpeara contra mi mano. Y sin previo aviso ella estallo gritando mi nombre, sus músculos vaginales apretaron mis dedos y eso provoco mi propio orgasmo, me derrame contra su mano.

Gimiendo y tratando de respirar ya que todo el aire había salido de mis pulmones.

Después de un rato lentamente recuperamos la respiración los dos, yo seguía con mis dedos enterrados profundamente en ella. Bella seguía con los ojos cerrados.

Yo empecé a besar su cuello. –Gracias. Susurre. Ella abrió los ojos y me miro, me dio una sonrisa y se acerco para besar mis labios. – Yo debería agradecerte por darme un gran orgasmo. Los dos reímos. La ayude a acomodar su traje de baño por segunda vez.

-¿Crees poder nadar hasta la orilla? Pregunte.

-Sí, no tan rápido como hace rato pero si puedo.

Sin más comenzamos a nadar, después del desgaste físico del orgasmo nos tomo el doble de tiempo llegar a la orilla, pero cuando lo hicimos corrimos hasta la terraza. Tome una de las toallas que había dejado allí más temprano. Y seque primero a Bella. La temperatura ya había bajado y aunque no hacia frio ya no era tan cálido. No quería que se enfermara por el frio del agua. Cuando la seque bien la envolví en otra toalla que no estuviera mojada y luego me seque yo.

Mientras me secaba podía sentir sus ojos pegados a mi cuerpo y aunque acababa de tener un orgasmo mi pene comenzó a reaccionar de nuevo.

-¿Bueno que te parece tomar un baño caliente? Pregunte.

Ella sonrió. –Esa es una gran idea.

La tome de la mano y entramos a la casa, rápido la lleve por el pasillo hasta las escaleras. Subimos corriendo y entramos a la habitación y luego al baño.

Estaba desesperado. Pero sabía que aun no era el momento.

Cuando entramos al baño la deje parada junto a la puerta mientras yo iba hacia la bañera abrí el agua y espere a que saliera caliente y puse el tapón para que se llenara.

Cuando voltee para ver a Bella me di cuenta que seguía en el mismo lugar donde la había dejado.

Le sonreí y me acerque. -¿Quieres que te ayude? Ella me miro y solo asintió con la cabeza.

Tome la toalla y la deje caer junto a sus pies. Se veía tan hermosa con su bikini. Lentamente empecé a desabrochar las tiras para quitárselo. Mientras empezaba a besar sus hombros. Toque sus senos de nuevo cuando la parte de arriba del bikini cayó al suelo junto a la toalla. Me incline y volví a lamerlos, nunca me casaba de esto, si pudiera me mantendría amamantándome de uno de sus seno.

Bella gemía más fuerte. Ella también estaba necesitada.

-¿Qué necesitas nena? Le pregunte.

-A ti.

No necesite mas invitación caí de rodillas frente a ella y empecé a besar su estomago, a lamer su ombligo. Bella gemía más. Lentamente tome su cintura y las tiras de su de la parte inferior. Con suaves movimientos baje lo que faltaba mientras seguía dejando un camino de besos por su vientre. Saque la tela de entre sus piernas y fue a parar junto a la otra ropa. La mire y la imagen de Bella tan hermosa desnuda me dejo sin aliento. Era perfecta y mía. Comencé a besar sus muslos a lamerle. Bella agarro mi cabeza y enredo sus dedos en mi cabello. Su sexo me llamaba a comerlo como el mejor manjar. Saque mi lengua y lamí su entrada. Estaba salada y el sabor de su anterior orgasmo inundo mi boca, haciéndome desear comerla completa. Con mis dedos separe sus labios y empecé a chupar su botón. Bella gemía y se restregaba contra mi cara. Sin más empecé a comerla completamente. Metiendo y sacando mi lengua. Jugando con sus labios con mis dedos. Su crema inundo su entrada y yo la comí como un desesperado. Queriendo grabar su aroma y su sabor por toda la vida.

Bella empezó a jadear mi nombre más rápido y más fuerte. Jalando mi cabello, sentía un poco de dolor pero estaba tan entregado a comerla que no me importo. Metí un dedo en su centro, mientras comencé a pellizcar con mis labios su clítoris. Como si ese fuera su detonador Bella se corrió contra mi boca. Su corrida inundo mi boca y yo la lamí hasta dejarla limpia.

Cuando empezó a soltar su agarre contra mi cabello. Yo deje de lamerla. La acaricie un poco mas y me levante.

Vi que la bañera estaba casi llena a punto de de derramarse. Corrí y cerré el grifo.

Bella me observaba. – ¿Quieres que te ayude con eso? dijo ella señalando mi erección. Yo negué con la cabeza.

-No, ahora es momento de que te metas a la bañera y te relajes.

Ella me miro extrañada. –No te vas a bañar conmigo.

Yo negué de nuevo

-Nop ahora es momento de que tú te relajes, que tengas un tiempo para ti. Y si yo me meto contigo se pierde el objetivo. Aparte mientras tu estas aquí, yo voy a preparar todo para la cena. Si no mal recuerdo hoy hasta las 12 de la noche me toca servirte a ti.

Le di mi sonrisa torcida.

Y la ayude a meterse a la bañera.

Ella gimió.

-¿Agradable el agua? Ella asintió.

-Bueno entonces quédate aquí tanto tiempo como quieras voy a dejar unas toallas junto a la bañera para que te seques cuando quieras salir y ponte algo cómodo, cenaremos aquí en la terraza.

Bella se acomodo en la bañera y cerró los ojos. Yo deposite un beso en su cabeza. Coloque las toallas secas. Y antes de salir recogí la ropa sucia que había en el suelo.

La noche iba a iniciar y necesitaba preparar todo.

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Bueno chicas aquí esta la primera parte de este capítulo. Mientras más revius manden, mas pronto subo la segunda parte y si creen que esta estuvo caliente prepárense porque con la otra nos vamos a quemar todas.

Gracias a todas las que escribieron mandándome sus mensajes, creo que conteste todos. Pero si no fue así, discúlpenme, ya saben que se me va la cabra de repente. Me encantan sus comentarios.

Hasta la próxima.