LA CITA PERFECTA

Capítulo 1: Comienzo Extraño

¡No podía creerlo! Mi suerte era única… ¡Maldición!

Entré al restaurante "Bella Italia" para comer un poco después de un nefasto día. Debido a que estaba, literalmente, mojada, me dieron una de las mesas del fondo.

¡Dios! ¿Qué hice para tener tan mala suerte hoy?- me dije una vez ya sentada.

Analicé todo mi fatídico día.

Me levanté muy contenta en la mañana, había conseguido entradas para el estreno exclusivo de la película "El sueño de tus ojos", en ella actuaba el afamado y sexy actor Edward Masen, él era mi amor platónico un sueño de hombre, el pecado carnal mejor materializado en la tierra, además en la película estaban otros grandes actores de la época Alice Brandon, Jasper Whitlock, Emmett McCarthy, Rosalie Hale , Esme Platt y Carlisle Cullen entre otros que garantizaban la taquilla…¡Sí! podría ver la película más esperada del año.

Buenos días Jess- saludé a mi amiga una vez entré a la cocina.

Buenos días Bella. Ajá veo que amaneciste de excelente humor hoy- me saludó Jessica al notar la enorme sonrisa de mi rostro.

¡No te imaginas cuánto!- respondí sin poder evitar que mi sonrisa creciera.

Tomé un poco de café de la máquina y noté que Jessica estaba también muy animada.

Pero veo que no soy la única- comenté haciendo alusión a su buen estado de ánimo.

Exacto, ayer con Mike fijamos la fecha de nuestra boda. ¡Al fin!

¿En serio? ¡Felicidades amiga!- me uní a su evidente emoción y la abracé.

Realmente estaba feliz por ella, Jessica se merecía pasar junto al hombre que amaba con locura, además, Mike es un chico gentil y simpático que no dañaría ni a una mosca.

¡Gracias Bella! Y ahora, dime por qué estás tan feliz.- me dijo en un tono casi amenazante.

Pues adivina- jugué un poco con ella-¡Conseguí las entradas!-grité, no pude evitarlo, pero estaba demasiado feliz.

Hum, Buenos días chicas-nos saludó Ángela apareciendo aún media dormida- ¿De qué me perdí? ¿Qué entradas?

Conseguí una entrada para la premier de "El sueño de tus ojos" y voy a ver cara a cara a Edward Masen.

¡NO! ¿En serio? ¿Vas a ver a los actores? ¿Vas a ver a Jasper, así, cara a cara?- Ángela se puso a gritar.

¿Y podrás ver también a Emmett o no? ¿En serio no es una broma?- me cuestionó Jessica.

No es ninguna broma-afirmé-gracias a Jake y Reneesme, que con sus influencias, me regalaron por mi cumple la entrada. Miren- y saqué la entrada de mi secreto escondite y se las mostré.

Aunque suene tonto la guardaba en el bolsillo del pecho de mi pijama, solo se las permití mirarla, para mí era todo tan irreal que temía se desvaneciera ese boleto acabando mi dulce sueño.

Nos pusimos a gritar. Las tres. Juntas. Dimos un grito tan fuerte como nuestros pulmones nos lo permitieron, nos abrazamos y saltamos como niñas de seis años con exceso de azúcar.

Wow, que suertuda amiga- me elogió Jess- aunque suene irreal esto es mejor que mi boda.

Ángela y yo nos miramos sin poder contener la risa, a la que Jess se nos unió después de un momento. Para que ella llegara a decir eso era un milagro.

Bueno, mejor me apuro si quiero llegar a tiempo a la editorial, para evitar mi despido- dije una vez terminado mi desayuno.

Lavé la taza y salí dispara a la ducha, pues ya eran las 7 de la mañana y tenía que llegar en 45 minutos a la oficina, cosa difícil de pasar en New York, por el tráfico, además, agregando la distancia a recorrer, no se veía favorable.

Al entrar en la ducha el agua estaba helada, por más que quise agua caliente para relajarme fue imposible, salí y tuve que cambiarme 3 veces de medias pues se me rompían, para suerte o desgracia mía salí a las 7:30,¡genial!. Al rato, quedé atrapada en el tráfico llegando 8:27 a la oficina. Tarde. Muy tarde.

Isabella Swan, hasta que llegó-dijo Sam en un tono no muy amigable- bueno, necesito que me des las correcciones a los guiones que te di hace una semana.

No te preocupes Sam, ahorita te los llevó-respondí con mi mejor cara, agradeciendo el hecho de no haber sido despedida.

Mi día en la oficina fue casi normal, salvo que en dos ocasiones casi pongo en la cortadora de papel guiones importantes y tropecé con mis propios pies delante de Alec Bright, un importante escritor e hijo de Aro Bright, dueño de la editorial "Arley's".

¿Está bien señorita?- me preguntó Alec.

Sí, gracias- le respondí sonrojada. Era humillante haber caído sobre él – Lo siento señor, no fue mi intención.

Tranquila, sin sangre no hay culpa. Así que será mejor que tenga más cuidado la próxima vez.

No se preocupe, mejor me voy a mi oficina.

Al retirarme, pude escuchar cómo se reía un poco de mi torpeza, pero no quería darle importancia. Gracias a que salí al medio día, luego de pedir permiso, fui a la tintorería a retirar el vestido que utilizaría esta noche, para la premier. Sólo pensarlo me daba una hiperactividad e impaciencia porque ya fuese la hora.

Al llegar al departamento, Ángela y Jess todavía no llegaban de sus trabajos, así que dejé el vestido sobre mi cama y me fui a la peluquería que había a una cuadra. Me hicieron un moño muy bonito con algunos rulos sueltos y aunque casi me queman con el rulero eléctrico mi cabello todavía lucía un brillo natural.

Al salir de ahí y llegar al departamento, me di cuenta que había olvidado mi cartera en el salón, prácticamente corrí como una gacela, para ver si mi bolso estaba en la peluquería. Después de buscarla por unas dos horas en el local, la encontraron debajo del sofá y recordé que la puse ahí para evitar perderla, sarcástica la situación.

Debía arreglarme muy bien para la premier y cada segundo contaba, ahora estaba rogando para que no pasara tan rápido el tiempo, que parecía mi mayor enemigo dadas las circunstancias. Salí del salón hecha una bala, para que al llegar a la esquina de mi edificio me tropezará con un despistado, cayendo al suelo.

¡Ay!- me quejé por el golpe.

Lo siento señorita, ¿Está bien?- preguntó el hombre contra el que había chocado.

Era un señor de 30 años aparentemente, tenía puesta una gorra y sujetaba su cabello largo en una coleta, tenía una barba muy frondosa, pero sus ojos verdes eran muy intensos y a la vez familiares. Miré el reloj y eran ya las 5 de la tarde, (Pero ¡a qué momento pasó tan rápido la hora!)

Sí, sí. No se preocupe-respondí- Ahora con permiso por favor- No dejé ni que me conteste aquel hombre. Corrí al departamento donde Jess ya había llegado.

Hola Bella ¿Qué le pasó a tu moño?- me dijo cuando me vio entrar.

Ni siquiera le contesté, corrí al baño para ver de qué hablaba. Mi moño estaba muy dañado, de aquel que me hice no quedaba ya rastro alguno.

¡Maldita sea!-me quejé- Seguramente me lo dañé en la caída y con mis carreras lo he empeorado.

Uh….uhm….bueno, después te ayudo a arreglártelo. Déjame y te hago un té de durazno para que te calmes un poco.

Gracias Jess, ahora mejor me voy a cambiar rápido para poder maquillarme.

Me dirigí a mi habitación para pegar un grito al cual Jess corrió para ver que me ocurría.

¿Qué pasó?-interrogó Jess al entrar a mi habitación.

¿DE QUIÉN ES ESE GATO?-grité indignada.

Ah…que susto-Jess suspiró aliviada-, es mío. Se llama Pelusa. Me lo dio hoy Mike como regalo ¿Por qué?

Como respuesta, únicamente levanté el vestido que había traído de la tintorería, expresamente para esta noche, estaba ahora lleno de pelos de gato, pues este lo tomó como su cama.

¡Oh! ¡Dios! Bella lo siento, no me imaginé. Lo siento- se disculpó mi amiga.

No dije nada, únicamente caminé para sacar a Jess de mi habitación. Ella estaba al borde del llanto con su gato en brazos, pues sabía que era ese vestido el que usaría en la noche. Detrás de la puerta ella reprendía al felino y seguía implorando mi perdón.

Tuve que ponerme un vestido blanco que no usaba, pues era un color delicado. Pero debido a la emergencia no tenía solución. Era muy largo para mi estatura, tendría que caminar con cuidado. Me lo puse y salí al baño con mi equipo de maquillaje, me coloqué mi crema para el rostro favorita, pero al ponerme el rimel, la luz se fue.

¡DEMONIOS!- maldije.

Espera Bella-escuché la voz de Jess. Al rato llegó con una linterna en la mano y me iluminó para que pudiera terminar de maquillarme; pero a la falta de luz no me arreglé como hubiese querido y terminé por soltarme el moño, la fortuna fue que se formaron ondas muy bonitas en mi cabello.

Miré el reloj y ya eran las 7 de la noche. Llamé a Ángela, pues ella me iba a llevar en su auto, cosa que no sucedería, porque estaba en la estación de policía poniendo una denuncia a causa de que le habían robado el auto.

¡Genial ¿Y ahora como llego?- maldije para mis adentros. Salí del departamento más frustrada que nada, había sido un excelente y maravilloso día que se completó cuando había salido, al no encontrar taxi que me llevase, tomé la inteligente decisión de caminar para que me asaltaran y me quitaran mi bolso a unas 2 cuadras para llegar. Me quedé sin boleto, sin premier y sobre todo, bajo la lluvia, que parecía un diluvio aparecido de la nada.

Y ahora estaba sentada sola, mojada, en un restaurante con únicamente unos dólares que había guardado en el abrigo que llevaba, realmente mojada y toda magullada, pues me había caído manchando así la parte baja del vestido.

Genial- me puse a hablar sola. En eso se me acercó una mesera para tomar mi orden. Su gafete decía que se llamaba Victoria.

Buenas noches, ¿Ya decidió que ordenar?

Tráeme por favor, sólo un vaso de gaseosa y unos rollitos de jamón.

De acuerdo enseguida le traigo su orden.

Al marcharse la muchacha, miré a mí alrededor y vi al mismo hombre con el que tropecé esa mañana. Me estaba mirando con una expresión divertida. Seguramente riéndose de mi apariencia, estaba solo, comiendo una hamburguesa.

¡Oiga, tome una foto le durará más!- le dije molesta por su insistente mirada.

Vaya, pero si es la corre caminos que me tropecé hoy ¿Su casa no se quemó?

¡Qué le importa!

Vaya, está de mal humor-afirmó- y por su pinta no me imagino de donde vino.

Estaba sofocando una carcajada en su garganta, eso se le notaba

¿Sabe qué? Coma y déjeme en paz- le dije esperando que se olvidara de mi. En eso se levantó y caminó a mi mesa, sentándose frente a mí – Disculpe, no recuerdo venir con usted y ni siquiera sabe si está ocupada esa silla.

Pues así- me miró de arriba a abajo divertido- dudo que vaya a ver a alguien.

Este tipo me estaba irritando más de lo que ya estaba, así que tomé mucho aire y exhalé calmándome internamente, recordando que asesinar a alguien, así se lo busque esa persona o no, me llevaría a prisión por varios años.

Aquí esta su orden señorita, que disfruten- dijo la mesera dejando mi comida en la mesa.

La verdad, ya me daba igual la situación, pero quería llorar por haberme perdido la premier. Comí callada, hasta que el sujeto frente a mí rompió el mágico y tranquilo silencio.

Discúlpeme, soy Anthony- se presentó- y quisiera saber quién es la leona delante de mí.

Bella Swan- dije tendiéndole mi mano- lamento no decir que es un placer conocerlo- dije irónicamente.

Vaya, ¿Así que sigues de mal humor?

Mire, adoro mi libertad y no quiero ir a prisión por asesinato así que por favor cállese-le pedí.

Lo miré con todo el odio que pude, pero solo sirvió para que él rompiera en carcajadas, que al final fueron contagiosas y lo acompañe sin más remedio.

Al final el tipo resultó ser muy gracioso y encantador. Hablamos durante horas, comportándonos al final como si nos conociéramos de años.

Salimos del restaurant sin evitar pelear un poco, porque pagó mi cuenta, y fuimos a mi departamento a pie.

Resultaste ser una persona realmente agradable y encantadora debajo de tu faceta iracunda y salvaje.- me bromeó.

Sí y tú no resultaste ser un metido, maniático, seductor y peligroso.

Ah ¿con que no te seduje?- contestó alzando su ceja

No nadita de nada- negué con la cabeza mientras me reía.

Mira, mañana hay una reunión con mis… colegas de trabajo, así que, quisiera verte, ¿Me harías el honor de acompañarme en la velada? – preguntó muy cortésmente

Um… no lo sé ¿Cómo piensas convencerme? – le bromee

Pues déjame ver…- lo pensó algunos segundos y luego me sonrió deslumbrándome.

Este tipo era encantador y aunque suene ridículo me gustaba a pesar de conocerlo recién, lo que no esperé era que me besará tan delicadamente, que tuve que apoyarme en él para no caer

¡Ajá!… por esa reacción deduzco que irás ¿verdad? – se le notaba la diversión en los ojos

Tonto engreído- le recriminé medio en broma.

Toma esto.

Me dio un papel, donde estaba la dirección de un hotel de lujo que conocía, pero de fuera. Era muy difícil tener reservaciones ahí.

Al mirar que ya habíamos llegado a mi departamento, me despedí con un beso en la mejilla y antes de entrar me percaté de una cosa, así que lo llamé, pues se estaba marchando.

¡Oye! Nunca me dijiste en que trabajabas ni tampoco tu apellido.

Soy Anthony Masen, mejor conocido como Edward y soy actor.

Dicho esto se marchó, sin mirar atrás.

Sólo pude llegar a mi casa y ante la mirada inquisitiva de mis compañeras no pude responder y el último pensamiento que tuve antes de desmayarme, fue "¡OH POR DIOS, CONOCÍ E INCLUSO BESE A EDWARD CULLEN"