¡Holaaaaaaa! Bueno, muchas gracias a quienes comentaron, a quienes agregaron esta historia a sus favoritos, a quienes me agregaron a mí a sus autores favoritos, a las que pusieron en alerta, muchas gracias! Son un amorsotototototototote.

En fin, dejo nuevo capi. Espero les gustE. Besotes.


Disclaimer:personajes pertenecen a SM, historia a mí.


Capítulo 34.

Toda la semana fue lo mismo en la casa, Tanya era el tema de conversación, Edward seguía con sus estúpidas formas de molestarme, el miércoles se había comido mi desayuno, en la escuela había hecho una escena en medio de la cafetería gritando "De acuerdo Bella, ya entendí lo mucho que me amas pero no tienes por qué acostarme todo el día." Créanme, fue una completa humillación y tenía más de una idea en mi cabeza para matarlo, el jueves me dejo encerrada en mi cuarto durante la tarde y no quería saber qué demonios tenía planeado ahora para el fin de semana, no quería saberlo realmente, aparte de que toda la semana estuvo pegado a mí durante la escuela y los momentos en que no estaba Tanya.

–¡Hola!–Llegó brincando en mi cama, Alice.

–Hola, Ali–Saludé aún con los ojos cerrados.–¿Y Edward?–Toda la tarde había tenido la duda, en todo el sábado no lo había visto y tal vez y sólo tal vez, me había acostumbrado a tenerlo cerca por ahí.

–Salió. ¿Ya lo extrañas?–Preguntó.

–No.–No iba a empezar de nuevo con lo mismo.

–¿Por qué no sólo aceptas lo locamente que estás enamorada de él, lo mucho que te encanta, la manera en que amas cuando te molesta y que no puedes estar sin él?–Se apoyó en un codo para verme a la cara, abrí los ojos mirando hacia el techo mientras seguía acostada boca arriba.

–Porque él tiene a Tanya, Alice. No puedo hacer nada contra eso.–No escuché respuesta de ella así que giré la cabeza para verla, estaba sentada con una enorme sonrisa en su rostro.–¿Y ahora qué te sucede?

–Lo acabas de aceptar, lo admitiste. Lo amas. ¡Amas a mi hermano!–Chilló emocionada.

Lancé un suspiro y volví a cerrar los ojos.–¿De qué sirve que lo haya admitido si no sirve de algo? No cambia nada, Alice. Él va a seguir con ella.

–Cambia todo, no tienes una idea de cómo cambia todo. ¿Por qué no se lo has dicho a él? ¿Sabes lo mal que lo tenías después de que él te confeso su amor y tú sólo te fuiste?

–¿Él estaba mal?!–Grité enderezándome.–Tan mal, que al día siguiente ya tenía su amor de vuelta con Tanya. Es obvio que no le importo. No importa lo que digas.

–¡Eres la más cabezota de este mundo Isabella!

–¿Yo?!–Me empezaba a enojar que me culpara de algo que no hice yo.

–Sí, tú.

–No me vengas con eso, Alice. Aquí el que es un cabezota es tu hermano que es un idiota, insensible, mujeriego y aparte...

–¡Tanya no ha regresado!–Gritó interrumpiéndome.

–¿Qué? Alice, tal vez te estás perdiendo, pero llevas toda una semana conviviendo con Tanya.

–Ella no es Tanya...–Agachó la cabeza.

–Oh no...¿De qué hablas Alice Cullen?–Ahora sí estaba enfadada.

–Bueno, ella...todo esto...fue una idea de Edward para ponerte celosa y...

–¡¿Fue idea de Edward?!

–Sí, ella no es Tanya, es Kate, la mejor amiga de Edward y prima de Tanya, por eso es que la descripción de Tanya iba con el físico de Kate.

–Me mentiste. Pero...espera. ¿Por qué Esme ni Carlisle ni nadie me dijo algo?–No tenía lógica esto.

–Bueno es que...Edward pidió la ayuda de todos y todos aceptaron no decirte nada.

–¿¡Todos lo sabían!? ¿Qué clase de personas son?!–Grité muuuuy enojada.

–No es culpa de ellos, Edward pidió su ayuda, no te enojes...

–¿Dónde está Edward?–Exigí.

–Salió con Kate.

–¿A dónde?–Enseguida busqué mis converse para ponérmelos.

–Bella, tal vez deberías espe...

–¿Dónde?–Estaba en la puerta esperando que me dijera para salir a buscarlo. Ese mentiroso. Finalmente Alice me dio la dirección. Fui al cuarto de Emmett.–Necesito que me hagas un favor, Emmett.

–¿Estás bien?–Preguntó inmediatamente dejando de ver su celular.

–Sí, perfectamente. Me acabo de enterar que todos en esta casa me mintieron para "ayudar" a Edward y nadie tuvo la delicadeza de decirme qué pasaba realmente. ¡Claro que estoy perfectamente!–Terminé explotando en su cara. Emmett se paró enseguida yendo directo hacia a mí pero lo detuve levantando una mano.–Ni se te ocurra decir algo. Necesito que me prestes tu jeep.

–Yo...es mi jeep, Bella. Si quieres te llevo.

–¿Tampoco me puedes ayudar prestándome tu Jeep?–Le reclamé.–Muchas gracias. ¡Qué buenos son en esta casa!–Salí gritando. Genial, tendría que caminar y después pedir un taxi. Iba vociferando mil cosas durante todo el camino hasta que finalmente llegué a la cafetería donde estaban, no fue muy difícil encontrarlos ya que estaban en una mesa de afuera. Caminé decidida y me senté en la silla junto a "Tanya".

–Hola chicos. ¿Qué tal su café?–Pregunté con una fingida sonrisa.

–Amm...¿Hola?–Habló ella.

–Bella, no sabía que querías verme más tiempo. Me lo hubieras dicho y veía si te podía hacer un tiempo.–Edward iba a empezar con sus bromas.

–En realidad, quería conocer mejor a nuestra querida amiga ...Tanya.–Dije el nombre como sí fuera veneno.

–Umm...okay. Bella, ¿Te sientes bien? Te ves un poco...alterada.–Me miró preocupada ella.

–No sabes, vengo, a todo lo que doy.

–Está bien. Entonces, ¿Qué quieres saber?

–Comencemos con tu nombre.–Fingí otra sonrisa.

–Tanya. Tanya Denali.–Dijo como si lo tuviera ensayado.

Levanté las cejas mirándola directo a los ojos.–Así que...Tanya. Bien. Vamos bien.–Me giré para ver al mentiroso de Edward que tenía una cara confundida. Imbécil. Me quedé unos segundos más mirándolo, esperando que dijera algo pero no lo hizo así que seguí. Me giré de nuevo hacia la querida Tanya y seguí haciendo un par de preguntas hasta que me cansé, con cada respuesta que me daba y cada silencio de Edward me encendía cada vez más.–Bueno, déjame decirte, Tanya que me sorprendes, me dio mucho gusto conocerte.–Me puse de pie y le pedí que lo hiciera también, le di un abrazo me separé y comencé a aplaudirle.–Eres una excelente actriz, vas a llegar muy lejos si quieres entrar en el mundo de las telenovelas. Felicidades.–Los dos se me quedaron viendo extrañados.

–¿De qué hablas, Bella?–Habló él.

–Eres un maldito mentiroso, Edward. Me tienes harta, no sabes lo mucho que espero que pasen ya éstas semanas para regresarme a Phoenix.–Le dije sin poder contenerme más antes de dar media vuelta y salir de ahí.

–¿De qué hablas?–Me tomó del brazo en la calle deteniéndome.

–De tu mentira. ¿Querías ponerme celosa? Lograste algo mejor, que desee irme en este instante.

–¿De qué mentira hablas?

–¡No sigas fingiendo! Ya sé que ella–Señalé a Kate saliendo de la cafetería.– no es Tanya, que le pediste a todos que me mintieran. ¿Qué pretendías con eso, Edward?

Pasó sus manos por su rostro.–Necesitamos hablar.

–No, necesitamos lo contrario. No me dirijas la palabra.

–Por favor.–Tomó de nuevo mi brazo.–No te muevas.–Pidió soltándome, fue con Kate a decirle algo, ella asintió un par de veces y después se acercó a mí.

–Perdón, Bella. Sé que nos vamos a llevar asombroso después. Entiende que hice los un me pidió.–La ignoré y se fue.

–Vamos a dar un paseo.–Dijo Edward tomando mi mano, la quité enseguida.

–No me toques.

–Bella...hice todo eso porque yo...bueno, sabes que siento algo por ti, necesitaba, necesito que me digas que sientes lo mismo. –No respondí. –¿No vas a hablar?–Silencio de nuevo.–Kate es mi mejor amiga, le pedí que me ayudara porque...bueno, esa noche que fuiste a mi cuarto preguntándome sí era Tanya quien había regresado me di cuenta de que tenía una oportunidad contigo si te hacía creer eso. Pensé que eso te iba a llevar a aceptar que sientes algo. Sé que constantemente hago mal las cosas pero sólo es porque no sé cómo actuar, no sé qué esperar de ti. Eres diferente a todas y eso...me vuelve loco. Eso es lo que amo de ti a pesar de que no lo soporte a veces. Te amo, Isabella. Sé que lo hago ahora.

–¿Me amas?–Pregunté deteniéndome.

–Sí, lo hago. Ya me cansé de no saber qué sientes, si no sientes lo mismo...sólo dijo. Por favor.

–Yo...–Respiré profundo.–También te amo pero...tengo miedo, Edward.–Acepté olvidándome de su estúpida mentira.–Tú y yo no funcionamos juntos. Siempre terminamos mal ¿Por qué intentar algo que probablemente termine mal?

–Tal vez todo ha terminado mal porque no estamos destinados a ser amigos...sino a tener algo más.–Tomó mis manos besando cada una.–Por favor. Dame una oportunidad.

–No sé. En unas semanas me voy. No creo que valga la pena.

–Quédate, por favor. Hazlo. Dame una oportunidad, intentémoslo éstas semanas, si funciona pides que te transfieran a Forks, sino, te regresas.–Me propuso. Me quedé callada unos minutos pensando. ¿Qué podía perder? Sólo intenta.

–De acuerdo. Vamos a intentarlo.–Lo vi sonreír antes de que me besara. ¡Oh por Dios! Esperé tanto tiempo por algo así, pasé mis brazos por su cuello y enredé mis manos en su cabello, cuánto había esperado por poder hacer eso.

–Gracias–Dijo entre un beso y otro.–Te amo.–Siguió hablando.

–Te amo.–Le respondí antes de volver a besarlo. El resto del día estuvimos afuera sin querer arruinar ese momento, cuando comenzó a obscurecer supimos que era momento de regresar a la casa.

–¿Lista?–Dijo dando un apretón a mi mano antes de entrar. Asentí con la cabeza y entramos, no había nadie en la sala así que subimos directo a su cuarto donde nos dejamos caer uno al lado del otro en su cama.–No cabe duda que hoy es el mejor día de todos.–Se giró y comenzó a besarme nuevamente. Le besé de vuelta y así estuvimos hasta que todo comenzó a subir de tono, me coloqué a horcajadas encima de él sin dejar de besarlo, sentí sus manos acariciar mis muslos hasta llegar a mi trasero donde dio un apretón que consiguió sacar un gemido de mí. No sabía muy bien qué hacer así que sólo seguí lo que mis manos pedían, comencé a acariciar por debajo de su playera su torso, lo tenía tan bien formado. Seguimos de esa forma cuando escuchamos un chillido viniendo de la puerta de su cuarto, inmediatamente me quité de encima y me paré de su cama.

–No es lo que crees–Dije torpemente viendo cómo Edward seguía descaradamente en la misma posición en su cama.

–¿No te enseñaron a tocar?–Dijo enojado, Edward.

–Creo que es lo que creo, Bella. Y no sabía que los iba a encontrar en esa situación, hermanito, por eso no toqué.–Habló Alice.–Bella, necesitamos hablar. YA.

Sabía que se avecinaba un interrogatorio muy grande para mí.

–¿Es necesario, Alice? No seas molesta y vete.–Le aventó una almohada enojado.

–No vuelvas a hacer eso o hasta mañana la vuelves a ver.–Amenazó.

–Te veo en un rato.–Dije acercándome a Edward que ya estaba de pie, me tomó por la cintura acercándome a él y me besó enérgicamente. Definitivamente, amaba esto.

–¡Oh vamos! No necesito ver como mi mejor amiga y mi hermano se atascan.–Gritó Alice interrumpiéndonos.

–Entonces vete.–Alice le dirigió una mirada asesina a Edward. Le di un beso rápido en los labios y me fui con Alice.

–¡Me vas a contar todo!–Chilló dando brinquemos camino a su cuarto donde ya estaban Rosalie y Katie-a quién hace tiempo ya no veía- esperando.–Comienza.

Solté un suspiro de rendición y comencé a hablar. Si quería regresar pronto a los brazos de mi novio -que bien se escuchaba eso- tendría que empezar.

Después de una larga fila de chisme pude irme, no sabía que habíamos tardado tanto hasta que vi la hora, 2:30a.m. Asombroso, seguramente Edward ya estaría dormido. Me fui con Katie del cuarto de Alice y nos fuimos al mío ya que se iba a quedar a dormir ahí.

–¡No puedo, Bella!–Gritó una vez que estábamos ya acostadas.

–¿De qué rayos hablas?–Le pregunté confundida.

–Sé que no querías estar hablando con nosotras y querías ir con él. Anda, ve con él y aprovecha que ya todos están dormidos.

–¿Qué?

–Anda, –Me dijo riendo.–Ve y dale una sorpresita. Ya se aguantaron mucho tiempo desde que llegaste a este pueblo, aprovecha ahora que están juntos.

–¿Crees que...sea buena idea?–No era bueno con esto de un novio.–¿Y si él no quiere que vaya?

–Si no lo quisiera sería un idiota, hazlo, te va a amar de más. Créelo. Sólo no hagas mucho ruido que aquí quiero dormir.–Me reí aventando una almohada a su cara.

–De acuerdo. Gracias ,Katie. Te quiero.–Salí del cuarto por la puerta del baño y entré al de Edward igual para no hacer ruido fuera. Estaba completamente dormido boca abajo, caminé de puntitas y me colé en sus cobijas. Me iba a acomodar bajo su brazo cuando él se enderezó.

–¿Qué demo...?–Empezó a hablar sin poder abrir bien los ojos.

–Hola.–Saludé besando rápidamente sus labios. Una sonrisa se instaló en su cara.

–¿Qué haces aquí?–Preguntó confundido.

–¿Quieres que me vaya?–Me moví como sí fuera a irme.

Enseguida pasó sus brazos por mi cadera sujetándome.–No, no te vayas. Quédate.–Me besó colocándome encima de él. Por lo visto, tenía planeado seguir donde nos habíamos quedado. Después de un rato de estar así finalmente decidimos dormir, me coloqué de lado viendo hacia la pared y él detrás de mí enredando sus piernas con las mías y pasando un brazo sobre mi estómago.

–¿Alguna vez has considerado dormir con un pijama y no sólo bóxers?–Pregunté recargando mi cabeza en su cuello.

Soltó una risa.–No, sino no te pondría así de nerviosa.

–Idiota.–Me reí antes de dormir.


¡Lo logramos! ¡Bella y Edward están juntos! Psabe estamos súpeeeeeeeeeeer cerca del final. Gracias por todo y... ¿Reviews? Aaaaaaaneeeneeee. ¿Siiii?

Ale AR.