Hola! Este es un fic sobre mi pareja favorita, Ron y Hermione, es un AU y mas adelante contendra alguna escena lemmon que sera avisada con anticipación. La historia comienza con nuestros personajes de niños y seguirá con ellos de adultos. Espero que les guste.

Besos! Natty

Sucedió un verano[RW/HG] (AU)

Capitulo 1: Verano en la isla de Wight

El inmenso océano se reflejaba en sus azules ojos pequeños. Contemplaba la gran masa de agua con sus manitos y su nariz pegada a la ventanilla del auto con una mirada entre nerviosa y excitada, toda su corta vida había soñado con ese momento. No le había afectado demasiado el tener que dejar a sus amigos, en realidad no tenía muchos y los que tenía no eran tan cercanos a él, quizás los más afectados eran Bill y Charlie, sus hermanos mayores porque ellos sí habían dejado atrás afectos y alguna que otra noviecita pero como decía su madre, seguramente lo superarían pronto y harían nuevos amigos. Recordó cuando su padre les comunicó que había conseguido trabajo en la isla de Wight y que por ello debían mudarse y la felicidad que lo había embargado en ese momento. Vivir junto al océano sería un sueño hecho realidad.

Llegaron a su nuevo hogar luego de un largo y agotador viaje y mientras sus padres y sus hermanos se acomodaban en su nueva casa, él se había quedado parado, contemplando aquel chalet blanco que ahora sería su nuevo hogar. Contaba con un amplio jardín en la parte delantera y la puerta trasera daba a una larga escalera que llevaba a la playa. Entró para seguir examinando y se sorprendió notablemente con lo que veía: Era más grande y espaciosa de lo que parecía. Había un hermoso living con tres sofás y una mesita ratona, un amplio comedor con una mesa larga y muchas sillas y una cocina rustica y muy bonita. En el medio de la casa se encontraba la escalera caracol que llevaba a las seis habitaciones que, como habían determinado sus padres serían una para ellos, otra para Charlie y Bill, otra para sus hermanos gemelos Fred y George, una para la más pequeña, Ginny – que por ser la única niña tendría su propia habitación – y otra para Percy y él. La que sobraba quedaba para los huéspedes, algo que no pudo entender ya que al lado de la casa había una pequeña choza con habitación, cocina y baño que podía ser utilizada para tal propósito y eso fue lo que cuestionó Percy, enojado por tener que compartir su habitación con su pequeño hermano. Percy podía llegar a ser realmente pesado si se lo proponía aunque generalmente lograba su cometido ya que era el gran orgullo de sus padres al ser el más inteligente y aplicado de los hermanos. Y nunca dejaba de aprovecharse de eso…

- ¿Por qué tengo que compartir la habitación con Ron? –Protestó – ¡Sobra una! ¿No puedo tomar esa?

- Ya te dije que esa habitación era para huéspedes cariño – contestó Molly, su madre, cariñosamente.

- ¡Pero si hay una choza al lado! ¡Mamá, por favor, tú sabes que me gusta despertarme en la mañana para estudiar y no podré concentrarme con los ronquidos de Ron!

- Si… podría ser… - suspiró cansada – Bueno, esta bien… Puedes tomar la habitación de huéspedes cariño…

Charlie y Bill protestaron al instante:

-¡No es justo!

-¿Por qué Ginny, Ron y Percy pueden tener su propia habitación y nosotros no? – se quejó Bill.

- Si, ¡yo también quiero tener habitación propia! – protestó Charlie.

- Bueno, nosotros tenemos que compartir también, como si fuera que ya no lo hacemos suficiente con el aspecto – Bromearon los gemelos.

-Bueno ¡ya basta! ¡Desde que llegamos no han sido más que quejas! Refunfuñó Molly.

Comenzó una gran discusión, Ron observaba divertido como su madre gritaba con las mejillas encendidas y los ojos furiosos, Bill y Charlie se turnaban para protestar contra su madre, Percy estaba apoyado contra la pared, mirando la disputa con una poco disimulada sonrisa de satisfacción y los gemelos hacían bromas que lograban enojar más a todos, el padre, Arthur, se atrevió a preguntarle a Molly por un enchufe y la respuesta de su esposa fue algo que no precisamente tenía que ver con enchufes… Ron decidió que lo mejor era salir de allí. Nunca se alegró tanto como ese día por su problema de ronquidos… Compartir la habitación con Percy hubiera resultado un verdadero calvario…

Salió por la puerta trasera y se quedo apoyado con sus brazos contra la valla de madera, contemplando la playa. Había mucha gente allí porque era verano, aunque estaban muy lejos de donde él estaba parado. Vio que un niño se acercaba corriendo, parecía de su edad, de cabello negro y usaba anteojos. Al acercarse pudo notar que tenía unos ojos verdes muy llamativos y una extraña cicatriz en la frente.

-Hola, ¿eres nuevo en la isla, verdad? – preguntó el niño, jadeando por la corrida.

-Hola, si, nos hemos mudado hoy porque mi papá trabajará en el puerto.

-¡Qué bien! – Subió la escalera y al acercarse al pelirrojo, extendió su brazo – mi nombre es Harry Potter, ¿y tú eres...?

- Hola Harry – le estrechó la mano – mi nombre es Ron Weasley.

Miraba sin disimulo su frente y no pudo evitar preguntarle:

-¿Cómo te hiciste eso? – dijo, observando la cicatriz como si fuera un objeto extraño.

- Ah, la cicatriz – Llevando su mano a la frente – Nada importante, un accidente cuando era un bebé – Contestó, restándole importancia al asunto – Ven, te presentaré a los demás.

Cuando se disponían a bajar a la playa, Ginny salió apresuradamente de la casa.

-Ron, dijo mamá que acomodes tu habitación y que… - al ver que Ron estaba acompañado, se quedó callada.

-Hola – dijo Harry sonriente – Déjame adivinar… ¿Tu eres la hermana pequeña de Ron, verdad? – Pregunto notando la roja cabellera de Ginny.

-Si, su nombre es Ginevra – Contestó Ron al ver que su hermana seguía callada y sonrojada.

-¡No me llames Ginevra! – Reaccionó la pelirroja – ¡Sabes que no me gusta, dime Ginny!

- Bueno… Mucho gusto Ginny – contestó amablemente Harry y luego se dirigió a Ron - ¿Por qué no le preguntas a tu madre si te permite venir conmigo a la playa? Así te presento al resto de la pandilla.

-Yo también quiero ir… - dijo Ginny, mirándolos a ambos con ojos suplicantes.

-No Ginny, no voy a andar cuidándote – protestó Ron.

-No te preocupes – dijo Harry guiñándole un ojo a Ginny – Yo lo haré.

Ginny se sonrojó aun más – si es que podía – Ron bufó y puso los ojos en blanco pero no se opuso. Entraron a la casa y luego de presentarle a Harry a toda su familia salieron corriendo hacia la playa. Llegaron a un rincón donde había varios niños y Harry se los presento uno por uno. Una niña rubia un tanto revoltosa llamada Lavender Brown, un niño flacucho y de sonrisa tímida llamado Neville Longbottom, un rubio con cara de suficiencia llamado Draco Malfoy y otra niña rubia muy llamativa – tenía una camiseta naranja, un pantalón corto verde agua y un pañuelo con lunares en la cabeza – llamada Luna Lovegood. Las dos niñas eran en verdad muy bonitas aunque eso no le hacía ningún problema a Ron… Los gemelos solían preguntarle si había alguna niña que le gustara y el siempre respondía que no y cuando se burlaban, su madre lo defendía diciendo que solo tenía once años y que era lógico que no le gustaran aun las niñas. Y él pensaba lo mismo, ninguna niña le parecía demasiado bonita como para quedar como un tonto como sus hermanos cada vez que se prendaban de alguna. Y eso lo hacía sentir bien, él solo quería tener amigos y jugar o nadar, algo que realmente le encantaba, no tenía intenciones de interesarse en niñas. El grito de alegría de Lavender lo sacó de sus pensamientos.

-¡Ahí viene!

-¿Quien viene? – preguntó Ron desconcertado, mirando para todos lados.

-La que faltaba para completar la pandilla – dijo Harry, señalando hacia la entrada de la playa.

Ron miró hacia donde señalaba Harry y la vio. Una niña de pelo castaño corría hacia ellos con una gran sonrisa en su rostro. Al llegar todos la recibieron con mucho afecto, entre abrazos y palmadas en la espalda, al notar a Ron se sorprendió y se acercó a él.

-¿Y tú quién eres?

-Eh… Yo soy Ron…– ofreciendo su mano – Me he mudado hoy aquí con mi familia. Al ver que la niña seguía mirándolo como si fuera un bicho raro, retiró la mano, sonrojado.

-Bueno Ron, lamento que no vayamos a ser amigos – respondió la castaña muy seria – Pero eso no quiere decir que no puedas pertenecer a nuestra pandilla – se acercó a él con una sonrisa y le plantó un beso en la mejilla – Mi nombre es Hermione Granger ¡Bienvenido a la pandilla de Wight!

Ron se quedó estático, no esperaba que le diera un beso, ninguna niña nunca lo había hecho y menos una niña tan bonita… ¿bonita? ¿¡En que estaba pensando!?

-¿Puedo preguntar por qué no vamos a ser amigos? – Pregunto, tratando de ocultar la vergüenza por el beso.

-Porque me voy de aquí pasado mañana – contestó la castaña con melancolía

-Ah… ¿Van a viajar?

-Nos mudaremos a Londres… Mis padres son dentistas y allí conseguirán mejores oportunidades… Bah, eso es lo que ellos dicen…

-Bueno pero no pensemos en eso ahora – interrumpió Harry – Hermione, ella es Ginny, la hermana de Ron.

-Ah, hola Ginny – la saludó con un beso también – Mucho gusto, bienvenida a la pandilla también.

-Pero ella es muy pequeña – terció Ron

-¡Tengo un año menos que tú! – se defendió Ginny

-Bueno, ¿vamos a decirles o no? Pregunto Draco, molesto.

-¿Decirnos que? – Se extraño Ron.

- ¡Sobre el tesoro de la isla! – contestó entusiasmada, Lavender.

- Si, dicen que posee poderes mágicos – dijo Luna, abriendo mucho los ojos.

Ron comenzó a reír y Draco lo fulminó con la mirada.

-Bueno, ¡si crees que es una tontería no vengas!

-¿Es en serio? – Preguntó el pelirrojo y dejó de reír, ante el enfado de Draco.

- Eso dicen, yo no lo creo… - espetó Neville, desconfiado.

- ¡Eso lo dices porque tienes miedo! – contestó Draco con burla.

-Honestamente, cuando te pones así me recuerdas a Pansy – Le dijo Luna al rubio, reprochando su actitud.

-¡Oye! No me compares con esa princesita – se atajó Draco.

-¿Quién es Pansy? – Preguntó Ginny.

-La hija del dueño del acuario y del futuro oceanario – dijo Hermione con una mueca de fastidio – Es una engreída y pesada.

-¿¡Habrá un oceanario!? – Preguntó excitado el pelirrojo - ¡Qué emoción!

-Si, podemos ir un día si quieres, aún no lo han inaugurado, abrirá al finalizar el verano – contestó Lavender.

-Bueno, ya que para ese día yo ya no voy a estar pero hoy si, planeemos ahora lo que vamos a hacer esta noche.

-Si… Lo siento Herms – respondió la rubia abochornada.

-No te preocupes – contesto con una sonrisa a su amiga – pero antes de planear, tenemos que contarle a Ron y a Ginny sobre el tesoro.

-Yo empiezo – dijo una emocionada Lavender y todos se sentaron en circulo para escuchar el relato – La historia dice que durante la guerra civil inglesa, el rey Carlos I huyó hacia la isla de Wight creyendo que sería bien acogido por el gobernador Robert Hammond. Sin embargo, Hammond ordenó encarcelar al rey en el castillo de Carisbrooke…

- Iban a enjuiciarlo por alta traición y eso – siguió Draco – Pero Carlos se negó a responder ya que decía que el rey era elegido por Dios y que ninguna corte tenía jurisdicción sobre un monarca…

- Pero la corte dijo que "no había ningún hombre sobre la ley" así que siguieron insistiendo en que respondiera ante ellos, cosa que Carlos siguió rechazando – Agregó Neville, negando incrédulo con la cabeza.

- Así que, como era obvio, lo decapitaron – Continuó Lavender – Y aquí es donde empieza a ponerse interesante la historia.

Ron escuchaba el relato con la boca abierta y se sorprendió cuando Lavender dijo que ahora la historia "empezaba a ponerse interesante"… Él, acostumbrado a los cuentos de niños que solía contarle su madre, estaba fascinado con lo que escuchaba… ¡Y se iba a poner más interesante aún!

-Parece ser que Carlos tenía un medallón de oro y un anillo de diamantes – continuó Draco, con un brillo de codicia en sus ojos – Y por lo que dice la leyenda, intentó escapar cuando iban a decapitarlo y guardo sus joyas en un cofre que luego enterró. Dicen que el anillo vuelve invisible a la gente, por eso pudo escapar pero al quitárselo para enterrarlo se volvió visible y… Bueno, luego lo atraparon y ya sabes como termina la historia – hizo un gesto de impresión – algunos dicen que esta cerca del faro, otros dicen que esta escondido en el bosque.

- Es por eso que nos vamos a separar, algunos buscaran por el faro y otros por el bosque – puntualizó la castaña.

- No se como vamos a decidir quien va a un lado y quien va al otro pero de lo que estoy seguro es de que Neville no se meterá en el bosque – se burló Draco.

- ¡Ya basta Malfoy! – protestó Luna.

- ¡Deja de protegerlo! – Se defendió- ¿Acaso es tu novio?

Antes de que empezaran a discutir nuevamente, Harry intercedió.

-¿Es que no pueden estar sin pelear un segundo?- dijo, impaciente y luego se dirigió al pelirrojo negando con la cabeza y resoplando - ¿Qué opinas de todo esto Ron? ¿Te unirás en nuestra búsqueda?

Ron que había estado escuchando todo esto con mucha atención y sorpresa, afirmó con la cabeza con el rostro muy serio, aparentando seguridad aunque el asunto lo preocupaba un poco. Ginny lo imitó con mucho entusiasmo y entre todos empezaron a planear lo que harían esa noche. Cuando hubieron terminado, juntaron sus manos en señal de trato y quedaron con encontrarse esa noche en el lugar donde estaban en ese momento. Cuando se despedían, Hermione volvió a besar en la mejilla a Ron lo que hizo que el pelirrojo se pusiera tan nervioso que se tropezó con una pelota que había en la playa. Todos rieron y luego gritando un "hasta luego" corrieron en dirección a sus respectivas casas y mientras lo hacían, la castaña se giró y sonrió a Ron, que seguía sentado en la arena por la caída. Ginny ayudó a su hermano a levantarse y corrieron a su casa apurados ante el grito de Molly que se había acercado a la puerta para llamarlos a almorzar.

Si Ron creía que su tropezón había sido lo peor que le había pasado en el día, estaba equivocado… Ginny les había contado lo sucedido y el día de Ron se transformó en una serie de burlas por parte de sus hermanos. De todas maneras, cuando pensaba en la aventura que le esperaba esa misma noche, el pelirrojo se emocionaba y hacía oídos sordos a las burlas de sus hermanos. La isla de Wight era un lugar sumamente tranquilo y por las noches la gente solía ir a la playa a hacer fogatas o a mirar las estrellas, entre otras cosas, por lo que los padres de Ron no tuvieron problemas en dejarlos salir a los dos niños, aunque insistieron en que los gemelos fueran con ellos. Cuando el sol cayó por fin, Ron y Ginny corrieron al encuentro del resto de los demás chicos en compañía de los gemelos que los seguían de cerca. Al llegar ya toda la pandilla estaba reunida, esperándolos. Todos se sorprendieron al ver a los gemelos, Draco hizo un gesto de fastidio y el resto se limitó a mirarse entre ellos con nerviosismo, a excepción de Lavender que miró a los gemelos con una gran sonrisa. Ron los presento, con un gesto de culpa y levantando los hombros, en señal de disculpas. Harry, Neville y Luna lo recibieron con una palmada en la espalda y Hermione besó su mejilla nuevamente, lo que hizo que Ron se sonrojara al instante y que los gemelos se miraran con una sonrisa cómplice.

- ¿Así que ustedes son la famosa "pandilla de Wight" no? – Rompió el hielo Fred – No se preocupen, estamos aquí porque nuestra madre nos obligó pero pueden hacer de cuenta que no estamos – dijo con una sonrisa y guiñándole un ojo a Lavender, que lo miraba fascinada.

- Si, hagan lo que quieran, nosotros iremos a conocer chi… el lugar… - Dijo George, mirando con interés hacia un rincón de la playa donde había algunas chicas reunidas conversando animadamente.

- A mi no me molesta si quieren venir – acotó Lavender, mirando sonrojada a Fred pero este no la escuchó y antes de que se dieran cuenta, ya estaban cerca del grupo de chicas, lo que hizo que la rubia bufara desilusionada.

- Bueno, ahora que estamos todos, vamos a ver quien va al bosque y quien va al faro – dijo Harry.

- ¿Cómo decidiremos eso? – preguntó Ron.

- Echaremos una moneda y decidiremos – contestó Draco - A ver, cara es el bosque y ceca es el faro, ¿de acuerdo?

Todos contestaron afirmativamente y empezó a revolear la moneda. Cuando hubo pasado por cada uno, ultimaron los detalles.

- Bueno, Neville, Draco, Luna y Lavender irán al faro y Harry, Ginny, Ron y yo al bosque – dijo Hermione – Nos encontraremos aquí en dos horas que es el tiempo en que tenemos que volver cada uno a casa. Recuerden como lo planeamos: Si alguien lo encuentra antes de las dos horas vienen para el lugar donde esté el resto. ¡Buena suerte!

Luego de eso, se separaron y corrieron a su lugar destinado. Ron sentía una mezcla de excitación y nervios, por un lado le encantaba la idea de meterse en una aventura de ese tipo pero por otro, le daba un poco de miedo entrar al bosque a esas horas de la noche y peor aún, con Hermione que parecía que no le tenía miedo a nada. Al entrar en el bosque, no pudo evitar sentir un poco de temor por lo que podía encontrar. Ron les temía mucho a las arañas y cada ruido que escuchaba lo hacía sobresaltar temiendo en que podía encontrarse con alguna. Se giró hacia sus compañeros: Harry miraba hacia su alrededor como estudiando el bosque, Ginny iba detrás de Harry, como escondiéndose y Hermione observaba cada rincón como si esperara encontrar alguna señal de que el "tesoro" que buscaban se encontraba allí. Cuando se sintió observada, lo miró y sonrió. Ron bajó la mirada al suelo totalmente sonrojado, disimulando que buscaba el tesoro. De pronto se escuchó el ulular de una lechuza y Ginny soltó un grito asustando a todos.

- ¡Ginny por Dios, me diste un susto de muerte! – Gritó Ron, agarrándose el pecho y fulminándola con la mirada.

- Lo siento, es que… Este bosque me asusta… - contestó Ginny con voz temblorosa.

- No te preocupes, te dije que yo cuidaría de ti, ¿recuerdas? – Le dijo Harry y le dio la mano, haciendo que la pelirroja se sonrojara nuevamente.

- Supongo que entonces yo tendré que cuidarte a ti, ¿verdad? – Preguntó con sonrisa maliciosa Hermione a un asustado Ron.

- ¡Claro que no! – Respondió con el ceño fruncido el pelirrojo – Puedo cuidarme solo, no necesito que una niña lo haga – continuó imperturbable hasta que un sonido extraño lo hizo girarse bruscamente sobre sus talones.

- ¡No seas cobarde, es una ardilla! – se burlo la castaña

- ¡No soy un cobarde! – Se defendió Ron con las mejillas encendidas.

- ¿Pueden dejar de discutir y seguir buscando? – Intervino Harry con gesto de cansancio.

Ambos asintieron apenados murmurando una disculpa y continuaron con la búsqueda.

El tiempo transcurrió y, como bien era de esperarse, no hallaron ningún tesoro por lo que, resignados y cansados, resolvieron que lo mejor sería volver con el resto, suponiendo que habían tenido la misma desafortunada suerte. Comenzaron a correr y Hermione, al ver que Ron se detenía con cada ruido que escuchaba, decidió que lo mejor era tomarlo de la mano, cosa que al pelirrojo lo aturdió sobremanera pero no se lo impidió y así fueron corriendo al encuentro del resto de los niños. Al llegar junto a ellos, Luna peleaba con Draco, Neville los observaba sentado y con gesto de cansancio y Lavender intentaba en vano que Fred la notara haciendo poses de estrella del modelaje aunque los ojos del gemelo estaban orientados hacia una muchacha más "desarrollada" que la niña rubia y George observaba a Lavender con un gesto entre divertido y compasivo. Cuando todos se encontraron al fin, Draco y Luna dejaron de discutir, Lavender dejó de intentar captar la atención de Fred y se unieron al resto. Hermione, al ver los rostros desilusionados de sus amigos creyó que lo mejor era olvidar el asunto y planear algo positivo y más probable que encontrar un tesoro… Después de todo, ella se iría al otro día quizás para siempre y no quería llevarse un recuerdo frustrado.

- Lamento que no hallamos encontrado el tesoro pero… Creo que deberíamos olvidarnos de ello y pensar algo más divertido para mañana ya que… Bueno… Me iré de aquí…

Al ver que la castaña había entristecido, todos cambiaron la expresión desganada por la frustrada experiencia y decidieron que lo mejor era brindarle una despedida mas "alegre"

- ¡Mañana habrá una feria! Podríamos ir, ¿no? – Dijo Neville con entusiasmo.

Todos respondieron afirmativamente y miraron al mismo tiempo a Hermione que había cambiado su expresión triste a una más alegre. Harry se acercó a ella y pasó un brazo por sus hombros brindándole afecto a lo que ella respondió con una tierna sonrisa. Ron al observar esto sintió algo desagradable en el estomago, seguramente sería hambre – pensó – ¿Qué otra cosa si no? Aunque no entendía porque de repente sentía unas enormes ganas de quitar el brazo de Harry de los hombros de Hermione. Y como si ella hubiera leído sus pensamientos, fijó su mirada en él y le sonrió. El dolor de estomago del pelirrojo creció aun más y decidió que lo mejor sería volver a casa antes de que el dolor pasara a sus orejas después de que las agarrara su madre…

El día siguiente a ese fue soleado y caluroso y, al contrario de lo que pensaba la señora Weasley que todavía seguía ordenando la nueva casa, era un día perfecto para disfrutar en la playa. La pandilla de Wight disfrutaba de las olas del cristalino océano como lo que eran precisamente: niños. Ron amaba nadar, desde niño lo hacía en la pileta de sus tíos o en el lago cercano a su antigua casa pero no había nada como el gran océano en el que ahora se encontraba. Su mayor sueño era convertirse en buzo y nadar junto a los delfines y ahora estaba más cerca de cumplirlo. Neville corría por la orilla escapando de Lavender que intentaba posar un cangrejo sobre él, Luna estaba ensimismada juntando caracoles en un pequeño balde, Draco observaba con resentimiento a una pequeña morena llamada Pansy y cuando ella lo miraba, él rápidamente desviaba sus ojos hacia Harry, Ron, Ginny y Hermione que jugaban a saltar las olas riendo sin parar, más que nada cuando alguna les daba fuerte y los hacía tumbar en la arena. A la tercera ola que arrastro a Ginny a la orilla, Harry decidió que lo mejor era tomarla de la mano lo que hizo que la pelirrojita se sonrojara pero también se sintiera más segura. Los otros dos no paraban de hacer competencias: Quién saltaba más alto, quién esquivaba más olas, quién aguantaba más debajo del agua, etc. Ron creía que nunca había sido más feliz, sus amigos eran muy divertidos y el lugar era increíble pero no pudo dejar de sentir un pequeño malestar al pensar que Hermione se iría a la mañana siguiente. Todos eran muy buenos con él y por demás entretenidos pero Hermione era su preferida. Le gustaba esa manera de ser que tenía: curiosa, atrevida y directa, cuando sonreía el no podía evitar hacerlo también y cuando se enojaba adquiría una tonalidad rosácea en sus mejillas que la hacía ver muy linda y era por eso que él – inconcientemente – siempre estaba intentando hacerla enojar, le parecía de lo más divertido. Al anochecer, todos los niños con sus respectivos padres se dirigieron a la feria. Al llegar se reunieron y juntos recorrieron todos los juegos que había allí. Entraron a una atracción llamada "la cueva fantasma" donde todo estaba oscuro y era muy tenebroso. Harry tomo de la mano a Ginny – que para ese entonces ya se había hecho una costumbre – Lavender gritaba cada cinco segundos, causando la irritación de Draco y Neville caminaba dando tropezones cada tanto porque se negaba a abrir los ojos. Luna observaba todo con ojos soñadores – como si en lugar de una cueva fantasma estuviera en un museo – y Ron y Hermione iban rezagados detrás de la concentrada Luna. De pronto, apareció una especie de hombre lobo que hizo que Neville cerrara mas los ojos, Lavender gritó y se oculto detrás de Neville, Draco se abrazó a Luna y luego ruborizado, la soltó y se fue bufando ante la mirada desconcertada de la rubia, Ginny gritó y se agarró del brazo de Harry que había cerrado los ojos y se cubría con un brazo y Hermione gritó y se aferró al pelirrojo. Ambos se miraron y al verse abrazados se soltaron rápidamente como si se hubieran quemado. Cuando terminó la atracción, todos al unísono decidieron que lo mejor era probar con otra clase de juego menos aterradora por lo que continuaron en los autos chocadores, luego en la cama elástica y en todos aquellos juegos en donde les era permitido entrar. Mientras se dirigían a una de las atracciones, Luna señaló con entusiasmo una carpa misteriosa que había allí. Vieron que se trataba de una adivina y todos corrieron hacia la carpa con curiosidad. En la carpa había una mujer mayor con el rostro surcado de arrugas y un pañuelo muy feo en la cabeza sentada frente a una mesa en la que había una gran bola blanca. Los hizo sentar a todos y los niños, mirándose entre sí con inseguridad, se sentaron frente a la mujer. La adivina sonrió y empezó a hablarle a cada uno por separado:

- Veo que estas muy triste – le dijo a Hermione – No te preocupes, volverás.

Todos se miraron con los ojos como platos y fijaron la vista en una sorprendida Hermione que había empalidecido. Luego la adivina continuó:

- Ustedes buscan un tesoro y no se han dado cuenta de que ya lo han encontrado. Su amistad es el mayor tesoro. Ahora lo que deben hacer es conservarlo a pesar de todo. Y tú niña – señalando con dedo acusador a Lavender - debes fijarte en muchachos de tu edad – Todos rieron y la rubia se cruzó de brazos, enfadada – Tú deja de ser tan fanfarrón niño porque conocerás a una peor que tú – le dijo a un enojado Draco – Y tú has encontrado un ángel de la guarda que nunca te dejará – le dijo a la pequeña pelirroja con dulzura, mirando alternativamente a Harry y a ella, lo que hizo que los niños se soltaran las manos avergonzados – Tú ves más allá que los niños normales, asustas niña – le dijo a una sonriente y ensoñadora Luna – y ustedes… - dirigiéndose a Ron y Hermione – Ay… ¡Tendrán unos niños hermosos! Que pena que no estaré viva para conocerlos…

Ambos saltaron de sus asientos y salieron enojados de la carpa ante la carcajada de los demás niños. Cuando la adivina se quedó sola, los gemelos riendo a más no poder se acercaron a ella y le dieron dinero.

- Gracias, ¡eso estuvo brillante! – dijo un divertido George.

- Y me libraste de Lavender, eso si que no tiene precio – Terció Fred.

- Me encantó la cara de Ron cuando le dijiste que se casaría con Hermione, definitivamente eres la mejor – agregó George.

- Lastima que eres un fraude porque no se como sacarme a esa niña de encima – se lamentó Fred.

Los gemelos salieron de la carpa y la adivina los observaba con una sonrisa nostálgica en su rostro, mientras decía para sí misma:

- Que pena que no estaré viva para conocer a esos niños, realmente una pena…

La pandilla se despidió y partieron a sus casas habiendo quedado en encontrarse a la mañana siguiente para despedir a Hermione. Todos se saludaron a excepción de Ron y Hermione que después de la experiencia vivida con la adivina no se animaban a mirarse. Ambos niños siguieron pensando en lo que la adivina les había dicho, por lo que les costó conciliar el sueño.

A la mañana siguiente, toda la pandilla se reunió en la entrada de la casa de la castaña para despedirla. Hermione se acercó a cada uno de ellos y los abrazo con ojos melancólicos y un "te extrañare" a cada uno de ellos. Al llegar a Ron se detuvo sin saber que hacer, después de la experiencia de la noche anterior no se atrevía a abrazarlo pero Ron la sorprendió. Se acercó a ella y le habló al oído, para que el resto no escuchara:

- ¿Recuerdas cuando estábamos en el mar jugando a quién aguantaba más bajo el agua? – Ante el gesto afirmativo de la castaña, prosiguió – Bueno, cuando estaba bajo el agua encontré esto – mostrándole una pulsera de oro – No es el tesoro que buscabas pero… Creo que te gustará… - Le dio la pulsera mirando el suelo sonrojado.

Hermione tomo la pulsera y con lágrimas en los ojos se abalanzo sobre él abrazándolo muy fuertemente.

Oh Ron… Es el mejor regalo que me han hecho… Gracias… No llegue a conocerte pero… Prometo que nunca te olvidaré.

Besó su mejilla nuevamente y Ron levantó su mirada encontrando la de ella y ambos se sonrieron. Luego de eso, la castaña subió al auto que la aguardaba para encaminarse hacia su nueva vida y partió, observando con la nariz pegada a la ventana a los mejores amigos que la vida le había dado y a ese niño que, sin conocerlo, se le había colado muy dentro de su corazón.