RECORDATORIO: Twilight no me pertenece.

El Amante: Un gran paquete
por Princesa Lúthien
Summary:-Dios .Mío- Exclame al ver su "paquete" por encima del pantalón… ¿Se habrá metido un par de medias para que se le viera así?, es que… joder era gigantesco.
R: M
Género: Romance/General

La verdad

Bella se veía divina de aquel virginal y brillante vestido color beige, parecía un ángel que venía caminando lentamente hacía a mi para llevarme directo al paraíso. Si, al paraíso, bien eso me gustaba de sobre manera, mi sonrisa se hizo grande y triunfal al pensar en lo que nos esperaba esta noche.

¡No espera! Hombre, cálmate.

Me reproché mentalmente tenía que calmarme, no era ni la hora ni el lugar. Respiré hondo y me concentré en verla caminar por el pasillo de la iglesia mientras yo la esperaba a un lado del altar. A pesar de todo lo que dicen los hombres sobre el matrimonio no estaba asustado o triste yo estaba jodidamente feliz y sobre todo ansioso por casarme con Bella, por hacerla mía y pasar el resto de mi vida con ella. Bella caminaba lentamente con esa sonrisa tímida que me volvía loco y entonces supe que no iba a extrañar nada de mi vida como soltero. Todo lo que quería o necesitaba me lo daba Bella y eso era más que suficiente para mí.

En un gesto tan antiguo como el mundo Charlie, el padre de Bella tomo su mano y la puso sobre la mía, en cuanto sentí su toque cálido y suave me sentí en casa; (1) durante el transcurso de la ceremonia no pude quitarle la mirada de encima a esa mujer que desde hoy iba a ser mi esposa.

—Sí, acepto— Dijo Bella, sólo pude sonreír, esas palabras en su boca eran la gloria en mi mundo y ahora era mi turno de declararle a ella todo mi amor.

— Y tú Edward Anthony Cullen ¿Aceptas a Isabella Marie Swan como esposa, y prometes serle fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y así, amarla y respetarla todos los días de tu vida hasta que la muerte los separe? —(2)

—Sí, acepto— No dudé ni un momento al responder, respiré y guarde en mi memoria aquel precioso momento en el que el reverendo Webber nos declaro marido y mujer, entonces tomé a mi ahora esposa por la cintura y la besé ansiosamente convenciéndome de que esto no era una fantasía, que esto era verdad, mi verdad.

Entre aplausos y fotos salimos de la iglesia, nuestras argollas brillaban en señal del profundo amor que nos profesábamos. Bella había nacido para ser mi chica, mi mujer, mi esposa, la madre de mi hijo, ella era mi luz, mi esperanza, mi fe, mi fuerza, mi debilidad y suspiré como una colegiala enamorada cuando escuché su adorable y cantarina risa.

—¡Dios, Edward!— Dijo antes de abrazarme y llenarme la cara de besos —No puedo creer que en serio lo hayas pedido prestado—

—Sabía que lo amarías— le afirmé ayudándola a entrar a la parte trasera de un enorme Jeep Wrangler coloramarillo que iba a ser conducido por mi hermano Emmett él nos llevaría a dar un paseo por la ciudad, para darle tiempo a los invitados de llegar a la recepción.

—Estoy tan emocionada—Chillo Bella, tomo mi rostro entre su manos—Te amo—Musitó mientras sus ojos brillaban y sus carnosos labios me sonreían pícaramente.

—Como yo a ti amor—Le respondí—Como yo a ti—

Emmett arrancó el Jeep si siquiera decirnos, tuve que tomar a Bella de la cintura para que no se tambaleara ya que insistía en ir de pies y bueno… no es como si me molestara, en realidad me encantaba tener cualquier excusa para poder abrazarla, tocarla y pegar su esbelto cuerpo al mío.

Íbamos campantes en el auto y más sonrientes que nunca mostrándole a todo el mundo lo felices que éramos y que seríamos el resto de nuestras vidas, los carros que pasaban a nuestro lado hacían sonar sus bocinas, la gente nos sonreía y cuando tuvimos que parar en un semáforo todos empezaron a aplaudirnos haciendo que mi adorable Bella se sonrojara pero no intentó esconder su rostro en mi cuello como hacía siempre, al contrario les sonreía. Nunca la había visto así de radiante y feliz.

"Ya llegaron" Escuché gritar a alguien mientras nos bajábamos del auto, besé una vez más a Bella y la alcé en mis brazos para llevarla hasta el salón donde se haría la recepción atravesando los pasillos del hotel y más de una vez me vi tentado a llevarla hasta aquella habitación en donde tantas veces nos habíamos amado. Más aplausos y flashes de cámaras nos recibieron y entre la cena, palabras y el vals la tarde fue pasando lentamente.

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—Te tengo un regalo amor— Susurró Bella coquetamente a mi odio. La miré con interés antes de volver mi vista al frente y seguir manejando. Íbamos a pasar nuestra noche de bodas en la casa que habitaríamos desde hoy. Habíamos comprando aquella casa unos meses antes del boda y decidimos que sólo nos iríamos a vivir allí cuando fuéramos oficialmente marido y mujer y bien, ese día había llegado ya podía imaginarme a Bella en la que sería nuestra habitación, recostada sobre la mullida cama y con todo su cabello largo y marrón esparcido por la almohada mientras hacíamos el amor lenta y apasionadamente.

Aparqué el auto fuera de nuestra casa, Bella se bajó antes de darme la oportunidad de abrirle la puerta, su hermoso vestido de novia se arrastraba por el verde pasto del jardín mientras ella correteaba como una niña pequeña y luego simplemente se quedo quieta y mirándola con ojos soñadores y románticos.

—A mi también me gusta— Le susurré al oído mientras la abrazaba por la cintura pegando su espalda a mi pecho, recosté mi mentón en su hombro y empecé a imaginarme nuestra vida en un par de años. Vi a Bella leyendo en la silla columpio que había a un extremo del porche de la casa mientras una de sus manos masajeaba mi cabeza que estaba placenteramente apoyada sobre sus hermosos muslos, nuestro hijo estaría jugando sobre el pasto y su infantil risa de bebé nos distraería a ambos entonces sonreiríamos y pensaríamos que no había nada más hermoso que la risa de un niño y que era mejor si la escuchábamos salir de los labios de esa personita que habíamos creado mi Bella y yo con tanto amor.

—¿Quieres tu regalo ya? — Preguntó Bella girándose y pasando sus brazos por mi cuello

—¿Ya? — Le pregunté confundido

—Sí, ya— Me respondió mordiéndose el labio juguetonamente. Mire alrededor y no había gente mirando pero aún así le pregunté

—¿Aquí?—

—Si, aquí—Dijo antes de unir nuestras bocas. Su lengua encontró la mía con facilidad y mi entrepierna saltó de emoción por lo que venía. Lentamente Bella me fue arrastrando hasta que mi espalda chocó con algo y gemí, hmmm hacerlo contra la puerta del garaje sería algo nuevo y sensual. Con un movimiento ligero y sutil cambié mi posición atrapando a Bella entre la fría lata y mi cuerpo, mis caderas se movieron solas contra las suyas y mi miembro empezó a palpitar.

—No, espera cierra los ojos— Musitó mi esposa ¿Qué?

—¿Para qué quieres que cie…?—Empecé

—Sólo ciérralos y ya—Dijo impaciente. Ignoré su propuesta falta de sentido y cerré los ojos y me tensé cuando empezó a escabullirse de mi agarre.

—Bella, ¿A dónde…?—

—Calla, y cierra los ojos. No los vayas a abrir— Me pidió mientras hacía no-se-que-cosa.

—Pero…—

—Calla— repitió. Respiré hondo y así lo hice. Escuché el suave tintinear de unas llaves y la pesada puerta del garaje siento abierta, luego unos suaves pasos y por fin a Bella cerca de mi.

—OK, extiende tu mano— La extendí y en ellas dejó caer algo que parecía ser un llavero y una llave. Tragué pesado, Bella no podía haberme… ¿o sí?

—¿Ya puedo abrir los ojos?— Escuché su voz excitada y feliz afirmando y cuando abrí los ojos una estruendosa carcajada salió de lo más profundo de mi garganta. ¡Dios! Definitivamente tengo la mejor esposa del mundo.

Sin siquiera pensarlo me acerqué a Bella, la abracé fuertemente y le di vueltas en el aire mientras le recordaba lo mucho que la amaba y en cuanto sus pies tocaron el piso de nuevo ataqué sus labios sin compasión. Le susurré un "Gracias" y pegué nuestras frentes.

—¿Si te gusta? —Pregunto tímidamente

—¡Claro que sí ¿cómo no me iba a gustar? —Bella tomó mi mano y me arrastro hasta frente del reluciente Volvo S60R color plateado.

—¿Cuándo lo compraste? y ¿cómo es que no me di cuenta lo que maquinaba esa cabecita tuya? — Inquirí

—Pues en realidad si te diste cuenta—Musitó suavemente —¿recuerdas al chico con el que me viste en el hotel?(3)—

Hice memoria y entonces recordé todo con claridad ese día cuando llegué al hotel. Ella estaba sentada en una de las mesas del bar y un hombre la estaba acompañando, estaban discutiendo y como si la hubiese llamado con la mente sus ojos se encontraron con los míos haciéndola ruborizar, su acompañante siguió la mirada de mi prometida y en cuanto me vio se levanto y se fue.

—Sí, lo recuerdo más que bien— Le comenté mientras que por mi mente se pasaban las imágenes del día que me embriagué por culpa de ese idiota —pero y ¿qué pasa con él? —

—Pues él es mi amigo Jake, fue quien me ayudó a encontrar el auto. Ese día fue a informarme que no estaba el Volvo en el color que quería— Su adorable boca hizo un puchero mientras recordaba los acontecimientos de ese día y me seguía contando— entonces llegaste tu y como quería que fuera una sorpresa lo eché. Aunque lo bueno es que si se consiguió en plateado… quizás se debió a que lo amenacé pero ¡eso no importa!— terminó. Me quedé en silencio unos segundos pensando en sus palabras y luego reí por lo tonto que había sido al creer o siquiera pensar que ella me había sido infiel.

—¿De qué te ríes? — Preguntó mientras se alisaba su hermoso e incomodo vestido de novia.

—Nada importante, sólo pensaba en el tal Jake ese y en el día que te pedí que…—

—Hmmm, ni lo menciones—Suspiró u luego volvió a reír—Aún no puedo creer que lo haya hecho—

—No fue tan malo— Le dije mientras mi mente volvía al pasado…

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Faltaba una semana para la boda y una idea rondaba por mi cabeza, temía lo que pensaría Bella si se la decía, claro que al final opte por guardar aquella fantasía en el baúl de "Cosas que jamás pasaran" y seguir con los planes previstos pero esa noche después de que hice el amor con Bella y mientras ella descansaba su frente sobre mi hombro intentando regular su respiración que estaba tan agitada como la mía luego de que me estuviera cabalgando deliciosamente durante un largo rato escupí las palabras sin siquiera pensarlas.

Quiero tener una aventura antes de nuestro matrimonio—

¡¿Qué tu qué?! —Preguntó… más bien gritó mi ángel horrorizada —¿Cómo hozas decirme algo así a solo días de nuestra boda? —Se levantó y se enrolló en una de las sabanas y empezó a caminar hasta el baño de la habitación y a mitad del camino se detuvo y me encaro —No entiendo porque, es qué acaso no soy lo suficiente o no te complazco…no, ¡no entiendo! —

Bella,— Empecé acercándome a ella —no es eso de lo que estoy hablando… bueno sí pero no es lo que piensas—

Entonces explícame—Pidió con voz histérica

Si quiero una aventura, pero contigo. — Le aseguré —Lo quiero todo contigo—

¿Conmigo? ¿una aventura? - ¿de qué rayos hablas Edward? —Dijo entre dientes

Hablo de que, no sé, quizás podríamos fingir que no nos conocemos y tener mucho sexo loco en un hotel o algo así. —Me revolví el cabello —Ni siquiera sé que es lo que quiero—

De forma distraída caminé de nuevo hasta la cama y me senté poniendo los codos sobre la mis pernas y escondiendo mi cara en mis manos.

Sólo olvídalo ¿Va? — Musité mientras me arrepentía de lo que dije.

¿Desde cuándo quieres pedirme eso? — Preguntó sentándose a mi lado, sus suaves manos empezaron a acariciar mi espalda.

Un par de días—

No sé si podré hacerlo—Dijo en un suspiro

¿Estás diciendo que…?—

Sí, vamos a intentarlo pero… recuerdas como era en el instituto, me meto demasiado en el papel ¡Incluso empiezo a actuar en mi mente! — Levanté mi rostro y le sonreí

Bueno- eso es lo que hacen los mejores actores—

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—Bien, debo aceptar que no fue para nada malo— Bella se acercó lentamente y sus manos empezaron a recorrer mi pecho hasta que se encontraron con el botón del pantalón —Al contrario fue exquisitamente placentero—

Tomé a Bella de la nuca y la atraje a mi para empezar a devorar esos labios réyenos, guardé las llaves mi nuevo auto en el bolsillo del pantalón y tomé a Bella de tal forma que su espalda quedó apoyada sobre una de las puertas del auto.

—Te amo— Le susurré y ella sólo emitió un impaciente "ajá" antes de halarme por mi corbata del mismo color que su vestido para volver a unir nuestros labios. Con sus manos ágiles empezó a quitarme la ropa, primero la chaqueta, el chaleco y la camisa dejándome solo con los pantalones negros y la corbata.

—No tienes ni idea de lo jodidamente sexy que te ves así— Empezó a juguetear con la corbata y luego agregó —Vamos al cuarto—

Salimos del garaje asegurándome de haberlo cerrado bien, me estremecí cuando el frió de la noche me golpeo el pecho desnudo, escuché como Bella se burlo y señaló mis pezones que se habían endurecido ante la fría brisa nocturna, rodé los ojos y la alcé en mis brazos para poder entrar a la casa. Busqué a ciegas la que iba a ser nuestra habitación y dejé a Bella en sus pies, la rodee quedando detrás de ella y acaricie su cuello con mis labios mientras que con ms dedos buscaba la cremallera de su vestido y lentamente deslicé el zíper y el vestido fue cediendo hasta que el vestido quedó tendido a nuestros pies dejando al descubierto un hermoso corsé blanco que hacían juego con su tanga y con las medias que cubrían sus largas piernas hasta la mitad del muslo.

Mis dedos viajaron hasta el borde de las medías y los deslicé mientras mi tacto se deleitaba con las texturas del encaje y luego con la sedosa piel de Bella quien se volteó y sonrío ladinamente ofreciéndoseme. La tome por la cintura y llevé mi boca hasta el provocador escote del estrecho corsé y lamí la pálida piel de sus senos que se salían provocativamente de la copa y poco a poco fui dejando un húmedo por su clavícula, mis manos acariciaron suave y cariñosamente su abdomen y se deslizaron hasta su espalda donde encontraron fácilmente la cinta que mantenía el corsé en su lugar, con un suave tirón deshice el nudo.

Mientras me deleitaba de nuevo con el sabor de los labios de Bella fui empujándola hasta que llegamos a la cama donde la senté y con cuidado me puse detrás de ella, con mis manos acaricié lentamente su espalda y empecé a desatar el corsé que suavemente se iba deslizando hacia delante hasta que la piel de su torso quedo totalmente descubierta y me fue imposible no lamer aquella tentadora línea que creaba su columna, la sentí estremecerse y casi podría jurar que se estaba mordiendo los labios.

Abrí mis piernas y ella se acomodó dentro de ellas, pego su espalda a mi pecho y una de sus manos viajó hasta mi nuca la cual empujo hasta que nuestros labios se unieron en un pasional beso, mis dedos trazaban figuras sin sentido por la piel de sus caderas, pasaron sigilosos por sobre sus costillas apretaron su abdomen y subieron hasta que se encontraron con sus firmes y abultados pechos, ahuequé mis manos y suavemente empecé a masajearlos, se sentía tan bien, nuestras pieles rozándose y nuestras bocas amándose.

En un gesto tan rápido como sutil puse a Bella en su espalda dejando que su abundante cabellera se esparciera artísticamente sobre la blanca almohada, mis manos pasaron por todo su torso rozando levemente sus dilatados pezones, bajando por su vientre hasta que llegué al borde de sus braguitas las cuales quité muy lentamente y cuando hubieron desaparecido me concentré en darle placer a mi esposa y empecé besando sus tobillos por sobre la delgada tela de sus medias y fui arrastrando mi lengua hasta llegar a la parte interna de sus muslos que mordisqueé haciendo que Bella se arqueara.

Luego de lamerme los labios exhalé mi tibio aliento sobre la húmeda cavidad de Bella, lentamente me fui acercando a ella y cuando casi la estaba tocando desvié mi boca hasta los suaves pliegues en donde sus piernas se unían con sus caderas que se movían impacientes contra mi rostro la escuché gemir y seguí mi camino hasta sus labios, mordí el seductor hueso que sobresalía en la cadera de bella y luego besé con ahincó su bajo vientre donde mi hijo no nato reposaba quietito y pequeñito.

Dejé que mis manos acariciaran su barriguita y con mi lengua seguí lamiendo su cuerpo hasta que de manera impaciente Bella me halo de la corbata hasta que quede frente a frente con ella, sus manos se metieron entre nuestros cuerpos y rápidamente liberó mi palpitante erección.

—Los quiero fuera. Ahora—Pidió en un gemido refiriéndose a los pantalones y en gesto sumiso hice lo que ella me pidió deshaciéndome primero de la corbata seguido por los zapatos, la medias los pantalones y finalmente los apretados bóxers, Bella gimió y se mordió los labios antes de abalanzarse sobre mí, me apoyé sobre mi espalda y dejé que mi esposa tomara el control de la situación, por alguna extraña razón a Bella le encantaba estar arriba.

—Te deseo, justo ahora— Musitó roncamente en mi oído, su lengua empezó una danza sobre mi cuerpo haciéndome estremecer cada vez que acariciaba sin pudor todas mis zonas erógenas hasta que hubo un momento en que el que no aguante más y tomé a Bella de la cintura y la penetré de un solo golpe sin molestarme por ser cariñoso o gentil, lo que necesitaba era lo que mi cuerpo estaba sintiendo ahora, después de todo no había nada mejor que sentir el hermoso cuerpo de Bella rodeándome con su cálido interior, uniéndose con él mío, recibiéndome, amándome.

Nuestros cuerpos se movían en un ritmo frenético y desquiciado, nuestros cuerpos estaban perlados por el sudor y sólo se escuchaba el batir de nuestros cuerpos chochando y nuestras respiraciones incontrolables.

—Te-a-amo—Dijo Bella aún cabalgándome, se había reclinado de tal forma que nuestros pechos se rozaban al leve movimiento y su clítoris era estimulado por mi vientre bajo cada vez que nuestros cuerpos chocaban, con mis manos aparte le aparte el cabello de la cara y luego las bajé apretando sin pudor sus nalgas para empezar a moverme a un ritmo acompasado bajo ella hasta que ambos sentimos que el doloroso y angustiante calor del orgasmo nos cobijaba haciéndonos gritar y temblar.

Aquella noche entre palabras, besos y caricias hicimos el amor mil veces más y fue así que nuestra corta aventura terminó.

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(1)Adaptación de una frase del libro Amanecer de Stephanie Meyer…Pero eso ustedes ya lo saben.
(2)¡Sí! Siempre fue Edward.
(3)Ver capítulo dos
¡Wenas!
Tengo sentimientos encontrados. Estoy feliz porque este FF me enseñó, me ayudó y me hizo sufrir mucho pero creo que siento algo de nostalgia porque se terminó demasiado pronto, claro que la idea no daba para algo más extenso…
En fin quiero darle unas enormes gracias a todas ustedes por apoyarme, por leerme, por sus hermosos comentarios por agregarme a sus favoritos, alertas y… bueno esas cosas *No soy muy expresiva en el campo sentimental* =D
Espero que le haya gustado y estoy dispuesta a responder todas sus dudas.
¡Gracias de nuevo y hasta la próxima!
Con todo,
Princesa Lúthien
No padezco de mi locura… Disfruto cada minuto de ella
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