Aviso: No poseo el Final Fantasy VII ni ninguno de sus derivados o personajes. De igual modo el argumento de la história pertenece a Mint, yo sólo soy el humilde traductor.


La Última Misión de Zack

Capítulo 6: El Regreso del Héroe


Él la llevaba en sus brazos preocupada y cuidadosamente por la calle, evitando las miradas inquisitivas de la gente mientras se dirigía hacia la casa. La última de la calle, donde se podían divisar destellos de rojo y amarillo procedentes de las flores que ella cuidaba en el pequeño jardín. Su cabeza se apoyaba delicadamente en su hombro derecho mientras llevaba la chica, mirando cada pocos segundos a su silenciosa cara dormida.

Su cabello castaño claro cubría su mejilla y sus rosados labios estaban apretados en una fina línea. Las mejillas estaban sonrojadas; parecía cansada y dormía como si acabara de correr un maratón.

¿Que había hecho ella?

¿Por qué estaba vivo?

¿Cómo lo había encontrado?

¿Quien lo había llevado hasta allí?

Eran preguntas que debería recordar preguntarle cuando se despertara. Ella se lo explicaría. Se sentía tan confundido, en su pecho aún restaba la sensación de ser traicionado por lo que había ocurrido antes que creyera morir. Shinra se había vuelto contra él; todo aquello en lo que creía se había vuelto un cuchillo, clavado en su espalda y retorcido, dejando una herida incurable.

Estaba enfadado pero debía tener la cabeza fría. Si hiciera caso a su instinto irrumpiría en el edificio Shinra y mataría a los responsables de lo que les había ocurrido a él y a Cloud.

No sabía que había sido de Cloud. Esa era otra pregunta que añadir a la lista, a ver si Aerith podía ayudarle. Quizás ella había oido algo o así.

No... No podía actuar por instinto, Aerith le necesitaba cuerdo. Ahora su primera prioridad era ella. Después de todo, ella había esperado todos esos años, escribiendo y deseando saber de él. Ella era, seguramente, la razón que él siguiera en pie, así que primero cuidaría de ella, estaría a su lado y entonces ya pensaría en cómo afrontar la otra situación. Debía saber la verdad sobre Shinra, pero eso no importaba ahora, no podría pensar más en ello.

Aparte de eso se sentía bien para ser alguien que casi había sido muerto por todo un ejercito.

No le dolía nada y su cuerpo estaba en buena forma.

Al llegar a casa de Aerith, los ojos de la madre adoptiva de esta se abrieron, humedecidos, mientras miraba al alto SOLDADO que cargaba con su hija. Lo había conocido casi cinco años atrás, un dia que Aerith lo había llevado a comer con ellas. A Elmyra le había cautivado en un suspiro. Él era todo lo que había deseado para su hija y sabía lo feliz que hacía a Aerith. Mientras estubo desaparecido fue como si la mitad de la vitalidad de la muchacha le hubiera sido arrebatada, aunque nadie que no la conociera lo notara.

Elmyra era consciente de adonde iba Aerith cada dia durante dos semanas, al salir de casa para regresar al anochecer. Ella le había contado el regreso de Zack y que él la necesitaba allí, así que la mujer no se sorprendió al ver a Aerith dormida o a Zack despierto. Aún así no podia evitar sentirse atónita al verle después de tanto tiempo.

Condujo a Zack hasta la habitación de Aerith y los dejó solos, cerrando la puerta tras de sí después de dirigir una última mirada de preocupación hacia su hija.

Zack depositó a Aerith en su cama y contempló incesantemente su pacífica figura. Se dió cuenta que no la había visto desde lo que le parecía una eternidad, aunque era exactamente como había imaginado que sería después de cinco años. No había cambiado en demasía; parecía algo más adulta, por supuesto.

Después de todo, tenía diecisiete años la última vez que la vió.

Sonrió ligeramente al darse cuenta que llevaba un vestido rosa, exactamente cómo el la había sugerido que se vistiera cuando fueran a verse. Además, el lazo rosa que había comprado para ella estaba aún en su cabello. No llevaba ningún anillo, así que no pudo evitar alegrarse de que no se la hubieran arrebatado, al menos le gustaba pensar de ese modo.

Un sentimiento de gratitud y admiración hacia la muchacha le sobrecogió mientras seguía mirándola. Sintió cómo se le hacía un nudo en la garganta, hecho de remordimientos por dejarla de esa manera, sin ningún tipo de nuevas de él. Pero... ¿Por qué ellá le había sido tan fiel todo ese tiempo?

Amor... Finalmente Zack sabía lo que se sentía.

"Bella durmiente." Susurró mientras inclinaba la cabeza y la besaba suavemente en la frente antes de coger una silla para sentarse a su lado. "Tengo tanto que agradecerte." Apoyó la cabeza entre las manos, mesándose el cabello y mirando al suelo.

"Decididamente este no es el modo en que creía que nos volveríamos a ver, ¿Sabes?" Dejó escapar una risita y sacudió la cabeza mientras volvía a mirarla. "Voy a contarte como pensaba que sería, pero tienes que prometerme que no diras que soy un sentimental."

"Había imaginado que me verías aparecer por el horizonte, rodeado de luz, y entonces tú empezarías a correr a toda velocidad hacia mí, ¡Con una sonrisa enorme en tus labios! Entonces, cuando nos tocáramos yo te sujetaría entre mis brazos y te levantaría en vilo por la cintura ¡Mientras nos haría girar como una peonza!" Zack estaba sonriendo alegremente, mientras simulaba estar levantándola en el aire y abrazandola con fuerza. Pero al volver a mirarla la sonrisa abandonó su cara poco a poco. "Despierta pronto... Por favor... Así podrás reirte de mí, conmigo."


En las afueras, al borde del desierto que se extendía ante ellos una ligera brisa removía el aire cálido, haciendo placentero el soleado día. Los tres estaban a punto de marcha hacia su próxima destinación. Un dolor agudo se adueñó del cerebro de Cloud, provocando que se cogiera la cabeza con las manos mientras caía de rodillas, conteniendo un grito de dolor e inclinandose sobre un suelo que le parecía que temblaba. Los otros dos miembros de AVALANCHA corrieron a ayudar a Cloud, preocupados por lo que le estaba ocurriendo.

"¡Cloud!" Tifa le llamó.

"¿Que te pasa, tio?" Inquirió la fuerte voz de Barrett mientras este le ayudaba a levantarse.

"Nada." Cloud mintió, dado que ya se encontraba mejor. Estaba ocultando el hecho que había estado teniendo sueños extraños por las noches y que súbitos destellos de recuerdos distintos aparecian repentinamente en su cabeza a través de ese intenso dolor y un destello de luz de vez en cuando. Tifa y Barrett intercambiaron miradas incómodas, sin parecer convencidos de su respuesta. Se acercaba el dia en que tendría que contarles su história antes de pedirles que le acompañaran, pero aún no...

Cloud miró atrás, hacia las puertas de la sombria Midgar, que estaban dejando atrás, antes de darle la espalda y alejarse, seguido por sus dos amigos e ignorando la sensación de dejar atrás algo sin resolver.


Zack estiró los brazos y bostezó, sentado en la silla, inamobible de al lado de la cama de Aerith. Inesperadamente, los ojos de Aerith empezaron a moverse, parpadeando mientras esta intentaba abrirlos con suavidad, sólo para que fueran golpeados por la luz de la mañana, que entraba por la ventana. Una enorme sonrisa apareció en el rostro de Zack al darse cuenta que Aerith iba a despertarse al fin. Su corazón empezó a latir aceleradamente, los nervios atenazaron su estomago, pronto volvería a hablar con ella. Allí esperó, sonriendo felizmente para que ella se diera cuenta que estaba a su lado. Despues de tanto tiempo estaba allí; había cumplido la promesa de regresar... Bueno, no podía decir cómo, pero lo había hecho.

"Fred... ¿Eres tú?" Aerith murmuró con la voz ronca y mirando a Zack con los ojos entrecerrados.

"¿Fred?" La sonrisa se evaporó de la cara de Zack y se levantó de la silla en estado de shock. "¿Quién diablos és Fred?" Exclamó con un chillido.

"Sólo te estoy tomando el pelo..." Los ojos de Aerith estaban abiertos, ahora, y le sonrió, dejando escapar una risita suave antes de sentarse en la cama, con las piernas colgando por el lado. "¡Bienvenido!"

"¡Eso no tiene ninguna grácia! ¡Casi me das un susto de muerte con ese Fred!" Zack sacudió la cabeza y entonces se dio cuenta de lo que había dicho, no era la mejor forma de expresarse. "Y podría decir lo mismo de tí. ¡Te pasaste un dia y medio durmiendo! Me tenías preocupado."

"¿Un dia y medio?" Aerith parpadeó. "Debe ser mi nuevo récord. Pensaba que me llevaría más tiempo despertarme."

"¡No se te ocurra hacer broma con ello!" Zack casi gritó. "El tiempo se me hizo eterno mientras estabas inconsciente. Yo... pensé que nunca volvería a oir tu voz."

"Zack..." Aerith se puso de pie y se acercó a él, sacudiendo la cabeza al ver que seguía siendo tan impaciente como siempre. Zack se quedó helado, su cuerpo tenso ante su proximidad. Ella levantó los brazos y le rodeó el cuello, recostando la frente contra su pecho mientras él reposaba el mentón sobre su cabeza, rodeando su cintura con los brazos.

El tiempo pareció detenerse en aquel momento, y Zack era incapaz de tragar o incluso de respirar sintiendo su cuerpo contra el de ella.

"Estás aquí..." Aerith susurró, dejando caer las lágrimas silenciosamente sobre la camisa blanca que Elmyra le había dado, y que había pertenecido a su marido.

"Siento haber tardado tanto." Zack contestó sinceramente, cerrando los ojos y estrechando el abrazo mientras pasaba sus dedos por entre sus largos cabellos, acariciando su cuello con los labios. Aún no lograba creerse que finalmente la estuviera abrazando, necesitaba compensarla por todo el tiempo perdido.


"Este será recordado como el dia en que Aerith Gainsborough verá el cielo azul por primera vez en 22 años.." Zack sonrió, mirando hacia la aprensiva muchacha que le seguía por la calle. Después que Aerith le prometiera que se encontraba perfectamente y Zack tuvo la respuesta a algunas de sus preguntas, ambos se dieron cuenta que había mucho por hablar entre ellos, y que necesitaban tiempo para los dos a solas y que debía ser fuera de la ciudad.

"Wow... Nos estamos haciendo viejos."

"¿Me estás llamando vieja?" Aerith levantó una ceja.

"¡Desde luego que no!" Zack se disculpó, sonriendo.

De repente oyeron unos pasos desconocidos acercandose a ellos y deteniendose abruptamente detrás de ambos. Se volvieron lentamente para ver a un hombre alto, vestido con un traje negro, con la piel pálida y el cabello negro recogido en una coleta, mirándoles con ojos atónitos y petrificado ante la vista de ambos.

"Tseng.." La boca de Zack se quedó abierta.


Bueno... ¡Ya estoy de vuelta! Como siempre, espero que os guste. Por favor, dejad reviews, significan mucho para mí.