A Rough Start

Capítulo 33 – Con este Anillo


Voy a poner este aviso al principio, Megan usó varios juegos de palabras en este capítulo difíciles de traducir y que tengan el mismo efecto que en inglés, donde queda todo muy bien en toda la narración y sin embargo en español a perdido la "gracia".

Y sé que va a quedar desconcertante... pero después de mucho meditarlo, voy a poner la "nota de traducción" cuando esto que comento ocurra y no al final, por motivos de trama.

Así que lo pondré como esto, entre dos líneas horizontales, y os pido disculpas de antemano.


Bella estaba sentada con las piernas cruzadas en el suelo de su salón mientras revisaba las lecciones que había planeado para el comienzo de sus clases después de las vacaciones de Navidad.

"Anthony, cuando digo "invierno", ¿en qué te hace pensar?" preguntó ella, asegurándose de dialogar con él mientras trabajaba.

Anthony, que había estado en silencio construyendo un fuerte con Legos, levantó la vista tras la pregunta, con una expresión pensativa en su rostro.

"¿Nieve?," preguntó.

"Hmm... ¿Y qué opinas de sombreros y manoplas?" Preguntó Bella mientras consideraba un ejercicio de contar para sus alumnos de la guardería.

"No me gustan las manoplas. Hacen que mis manos se sientan grandes," añadió Anthony.

"Bueno, a nadie le gusta las manoplas, pero mantienen nuestras manos calientes cuando hace frío." Bella estaba plenamente concentrada en lo que estaba perfilando, y sólo medio oyó la respuesta de Anthony.

Sin embargo, algo de lo que Bella dijo disparó la memoria de Anthony, y se lanzó a contar una historia acerca de una película que él y su padre habían visto en la televisión la noche anterior, sobre un reno divertido con una nariz roja.

"Uh-hmm," Bella asintió a pesar de que no estaba prestando atención.

"Pero entonces apagamos el televisor porque no me gustaba la parte que daba miedo."

"Eso está bien," dijo Bella mientras ella pasaba la página que estaba mirando. "Y entonces, ¿qué hicisteis?"

"Nada," Anthony se encogió de hombros. "Hablamos sobre casar*."

"¿Felicidad? ¿Como Feliz Navidad?" Bella frunció el ceño mientras estudiaba las operaciones matemáticas que quería enseñar a sus alumnos.

De repente Anthony rompió a reír. "No te puedes casar con la Navidad!"

"No, no digo casarse." Bella dejó lo que había estado trabajando y miró a Anthony con una sonrisa. "Feliz Navidad. Significa Felicidad. De hecho, la gente en otros países dicen 'Feliz Navidad' en vez de 'Alegre* Navidad'"

"¿Así que yo también tendré casar en Navidad?" Anthony quiso saber.

"No consigues felicidad. Eres feliz es un adjetivo que significa..." Bella se detuvo al darse cuenta de lo que estaba haciendo. "¡Espera un minuto! Estamos en un descanso del colegio. Se supone que no tenemos que hacer el trabajo de Inglés mientras estamos en vacaciones." Le hizo una mueca tonta a Anthony y le tocó la punta de su nariz. "¿Quieres un bocadillo?"


Nota de la Traductora: Como os decía, una vez más, Megan hizo un juego de palabras, que funcionaba genial en el inglés, pero en español ha sido complicado decidir como ponerlo y que también tuviera algo de sentido, así que decidí simplemente traducir aunque así suena raro, y no tiene tanto sentido como en inglés, pero es que el juego de palabras no funciona de ninguna manera.

En el original Anthony dice "marry" (casar, casarse) y Bella le corrige con "merry" (feliz, alegre), ya que están en Navidad, y se dice el típico "Merry Christmas" (Feliz Navidad), y como no le está haciendo mucho caso pues realmente no sé da cuenta de que en realidad no se está equivocando.

Aunque las 2 palabras no se escriben igual, la pronunciación es prácticamente la misma, aunque desde luego depende del acento de la persona, pero "marry" puede sonar prácticamente igual que "merry".

También en referencia al "merry" se traduce al español "feliz" normalmente pero también es "alegre" por eso he puesto así la parte en el que le explica que en unos países se dice "Feliz Navidad" y "Alegre Navidad"... en el original, le explica que en algunos sitios dicen "Happy Christmas" y en otros "Merry Christmas".


Anthony asintió con entusiasmo. "Mi padre me dio una merienda especial para más tarde, pero puedo tomar tu bocadillo, también."

Cuando Bella estaba a punto de entrar en la cocina, sonó el teléfono. Era Edward desde el trabajo, suplicándole que le hiciera un favor.

"Pedí una pieza para mi coche y un par de regalos de Navidad y me acabo de enterar de que todos esos lugares van a cerrar hoy, hacia el mediodía, no abrirán de nuevo hasta después de Navidad. ¿Crees que puedes ayudarme a recoger mis pedidos?"

"Por supuesto." Bella puso los ojos en blanco porque Edward había esperado hasta el último momento para realizar sus compras de Navidad. "¿Pero van a dejar que las recoja yo por ti? Quizás no lo hagan."

"Bueno, voy a llamar y decirles que irás tú. La tienda de coches está abierta, así que les voy a llamar ahora. Volveré a llamar o te mando un mensaje cuando estén abiertos los otros sitios". dijo Edward.

Había algo en el tono de voz de Edward, como si estuviera nervioso o ansioso. Bella pensó que él estaba preocupado por si ella se molestaba por pedirle correr por toda la ciudad, haciendo compras de Navidad de último minuto, por lo que decidió no darle un mal rato.

"Voy a abrigar a Anthony y luego nos iremos," prometió.

"Vale... Mantén tu teléfono encendido," añadió.

No es que él tuviese que recordarle a Bella que estuviera pendiente de su teléfono. Había estado pegada a él desde que ella y Edward había hecho oficialmente una oferta sobre la casa, y a pesar de que la oferta había sido aceptada sin ningún problema, Rosalie ahora le llamaba cada diez minutos para decirle que había algún formulario nuevo que había a firmar.

"Vamos a coger tus zapatos y el abrigo, Anthony. Tenemos que ir a recoger algunas cosas para tu papá," Bella anunció una vez que había terminado su llamada con Edward.

Anthony corrió para prepararse y luego esperó en la puerta a Bella para que le llevara fuera.

"Bueno, estás muy ansioso hoy," Bella le sonrió. Estaba acostumbrada a llevar a Anthony al coche casi todas las mañanas, y nunca era tarea sencilla o rápida.

"Mi papá me dijo que no garabateara", dijo Anthony.

"Creo que te refieres a holgazanear," sonrió Bella. "Y sí, no vamos a hacer eso."

Sin embargo, Bella no llegó a prestar atención a sus propias palabras, porque su teléfono sonó en ese momento y pensando que era Edward, con información de último minuto, contestó.

Por desgracia, era su madre.

"Tenía la esperanza que no descolgarías," dijo Renee. "Este era mi último intento de fe ante el milagro de Navidad. Esperaba que estuvieras de camino a Arizona después de todo."

"Mamá," suspiró Bella. "Ya te dije que no puedo ir a casa estas Navidades. Recuerda que acabo de poner una oferta por una casa. Necesito este tiempo para hacer inspecciones y firmar todo el papeleo que parece llegar a diario."

"Oh, Bella, es Navidad. Nadie está trabajando en estos momentos. Puedes hacer todas esas cosas después de Navidad," discutió su madre.

"La gente está trabajando en estos momentos. Rosalie, mi agente inmobiliario, está trabajando. Edward está trabajando, también."

"Y, así, llegamos a la verdadera razón de por qué no vienes a casa esta Navidad."

"Mamá, no empieces."

"¿Y por qué no habría de hacerlo? En su lugar, quieres que me siente a mirar como pones tu vida del revés por un hombre que ni siquiera has estado viendo por mucho tiempo y que se ha comprometido sólo vagamente contigo."

Bella nunca había estado tan cerca de colgar a su madre. "Tengo que irme, mamá," dijo en su lugar.

Y luego colgó.

Bella todavía sentía el amargo aguijón de las palabras de su madre cuando salió al tempestuoso tiempo cubierto de nieve. Mientras conducía, por debajo del límite de velocidad por las inclemencias del tiempo, pensaba en que había olvidado decirle a su madre que ella y Edward estaban comprando la casa juntos.

"¿Qué tal eso para comprometerse vagamente?" susurró para sí.

Sin embargo, Bella sabía que su madre podría pensar que la compra de una casa con Edward sin estar casada con él era una idea horrible y para ella significaría una estupidez en lugar de devoción. Casi podía oír la voz de su madre diciendo lo estúpido que era entrar en un contrato financiero de tal magnitud con alguien que había conocido hacia menos de un año.

Pero independientemente de lo que pareciese en el exterior, Bella sabía que sus sentimientos por Edward no eran una fantasía pasajera, sino que eran verdaderos. Sin embargo, le molestaba no poder ser abierta con su madre sin tener que lidiar con una reprimenda negativa.

La agitación de ese pensamiento acompañó a Bella hasta Peninsula Seals-O-Ring, donde aprendió rápidamente que la primera misión de Edward no iba a ir tan bien como ella esperaba .

"Hola, soy Bella Swan. Estoy aquí para recoger a una pieza para Edward Cullen. Él dijo que llamaría antes," Bella dijo mientras sostenía con fuerza la mano de Anthony. El sonido de los ascensores hidráulicos y compresores de aire eran fascinante y aterrador al mismo tiempo para un niño pequeño.

"Uh..." el hombre detrás del mostrador se volvió para llamar a un hombre que estaba metido hasta la cintura debajo de un coche. "¡Hey! ¡Bobby, esa señora está aquí sobre el anillo de pistón!"

Cuando Bobby rodó por debajo del coche Bella se vio inmediatamente intimidada por la sonrisa de vendedor de coches usados que le ofreció.

"Bella," canturreó mientras se acercaba. "Nunca creerás lo que tengo para ti...," comenzó.

Bella cambió su peso de un pie a otro con impaciencia. "¿El qué?"

"Bueno... tengo alguna buenas noticias y malas noticias," fingió una expresión de disculpa.

"¿Cuál es la mala noticia?" Preguntó Bella.

"Oh, ¡no seas tan negativa!" Bobby proclamó alegremente. "¡Elige primero la buena noticia!"

"¿Cuál es la buena noticia?" Bella dijo sin entusiasmo, siguiendo la corriente.

"Tengo esto, sólo para ti." Sacó una rosa envuelta en papel celofán, como las que a menudo se encuentran en tiendas de conveniencia y gasolineras.

"No, gracias" Bella apartó la flor de su cara.

"Bella, me estás rompiendo el corazón. Por favor. Acepta una flor de un hombre viejo, ¿si?"

Bella puso los ojos en blanco por su insistencia, pero aceptó la rosa. "¿Y cuál es la mala noticia?" preguntó, aunque tenía cierta idea.

"En realidad, no voy a tener el anillo hasta después de Navidad. Cuando comprobé por segunda el año de la pieza frente al coche de tu amigo... es 'amigo', ¿no? ¿O es tu novio? ¿Prometido?"

"Novio," dijo Bella, su irritación creciendo por momentos.

"Sí, bueno, cuando comprobé la pieza una vez más, me di cuenta de que era la equivocada. Lo siento, cariño. Como he dicho, por favor, acepta esta rosa por el problema."

"No es ningún problema para mí, pero Edward realmente necesitaba esa pieza antes de Navidad, y no estoy segura de que una rosa le vaya a hacer sentir mejor. Le dijiste que estaba aquí," Bella continuó.

"Lo sé. Fue un error honesto. Pero no te preocupes. Dile a Edward que haré que valga la pena su tiempo."

Bella sintió como se le ponía la piel de gallina cuando Bobby le guiñó un ojo mientras ella se apartaba del mostrador. No podía esperar a salir de esa tienda y llamar a Edward, aunque no estaba ansiosa por darle la mala noticia. A pesar de que no lo había dicho, Bella estaba segura de que Edward realmente necesitaba esa pieza si le estaba pidiendo a ella que la recogiera por él.

Mientras maniobraba entre un puñado de personas por la acera helada, Bella escuchó un breve estribillo melódico que no reconoció. Venía de cerca, su bolso, para ser exactos. Mientras estaba ayudando a Anthony en el asiento trasero de la camioneta lo escuchó de nuevo.

"With this ring*..." cantó su teléfono.

Sacó el móvil y vio que tenía dos mensajes de texto de Edward. Le decía el destino de la próxima misión que tenía para ella, pero antes de leerlo por completo, le llamó por teléfono para hacerle saber que no había tenido éxito en el primer destino al que le había enviado.

"Te dio una rosa gratis por los problemas, por lo menos," dijo Bella sarcásticamente mientras miró hacia la solitaria flor tumbada en el asiento del copiloto.

"Espero que me haga un descuento, también," bromeó Edward antes de preparar a Bella para el segundo destino. "Hice un pedido especial de un video en Thriftway. El mostrador de atención al cliente abrió a las diez."

Bueno, al menos la segunda misión de Edward era en un lugar al que tenía que ir de todos modos. Bella le había prometido a Anthony que iban a hornear galletas y necesitaba comprar algunos ingredientes.

"Esa tienda va a ser una casa de locos," dijo mientras se dirigía hacia el centro comercial.

A mitad de camino, Anthony se inclinó hacia delante entre los asientos para ofrecer Bella un paquete pequeño. "No puedo abrir esto."

Bella tomó la bolsa de plástico y esperó a parar en una señal de stop para intentar abrirla.

"Anthony," dijo cuando vio mejor lo que tenía en la mano. "No puedes comer esto. Es puro azúcar," dijo sobre los caramelos Ring Dings.

"Mi papá me dijo que podía comerlos como premio," Anthony insistió mientras sostenía la mano hacia la bolsa.

"Puedes tomarte uno," Bella sujetó el suave caramelo con forma de "O". "Y si quieres más, puedes comerlos cuando tu padre te recoja." Bella había visto a Anthony acelerado por el azúcar una vez que no quería volver a verlo.

"Aw. Sabía que ibas a decir eso." Anthony se arrojó contra su asiento y cruzó los brazos sobre el pecho en un puchero. Sin embargo, tan pronto como llegaron al ajetreado y bullicioso centro comercial, Anthony olvidó que se suponía que debía estar enojado con Bella y aceptó fácilmente su mano mientras ella lo llevaba a la tienda.

"Sí, estoy aquí para recoger una película," Bella dijo a la empleada detrás del mostrador. Era una mujer corpulenta con el pelo rubio artificial, y se veía un poco perturbada porque Bella había caminado hasta el mostrador y había comenzado a hablar sin ser invitada. Irónicamente, su identificación decía que se llamaba 'Joy'.

"¿Qué película?" Preguntó Joy.

"Bueno, en realidad no lo sé. Mi novio dijo que la encargó," dijo Bella.

"¿La encargó?" Joy arrugó la cara en señal de frustración. "¿Quieres decir que la reservó?" Joy señaló la hilera de películas que estaban disponibles para el alquiler.

"No lo sé. Lo único que me dijo fue..."

"¿Nombre?" Joy la cortó.

"Edward. Edward Cullen," dijo Bella.

Joy comenzó a golpear en su teclado mientras escribía el nombre de Edward.

"¿Abristeis más tarde hoy?" Preguntó Bella. Ella trató de conseguir tratar con el lado bueno de Joy con una pequeña charla, porque por alguna extraña razón, no parecía gustarle a la señora en absoluto.

"No. Abrimos a las ocho, como siempre," dijo Joy, con el ceño fruncido todo el tiempo.

"Oh... pensé... mi novio me dijo que no abríais hasta las diez..." Bella se dio cuenta de que no había razón para continuar hablando, por lo que simplemente se detuvo abruptamente.

En ese momento, otra mujer salió de la trastienda. Tenía una pistola de precios en la mano y se la veía un poco enrojecida, como si hubiera estado corriendo.

"¿Qué haces Joy?" preguntó a su compañera de trabajo.

"¿Al parecer nos encargan películas ahora?" Joy preguntó sarcásticamente.

En lugar de responder, la mujer, cuya tarjeta de identificación decía 'Fiona', miró a Bella y sonrió. "¿Estás aquí por Edward?"

"Sí," Bella sonrió, aliviada de hablar por fin con alguien que pertenecía detrás de un mostrador de atención al cliente.

Fiona parecía demasiado emocionada cuando se acercó a hablar con Bella. "La película que Edward quería, The Ring, nos ha sido muy difícil de conseguir..."

"¿Qué?" interrumpió Joy "La tenemos aquí mismo para alquiler..."

"Quiere una nueva copia," Fiona habló rápidamente.

"Bueno, ¿por qué no lo mira por internet...?"

"¡Joy!" Fiona se volvió bruscamente hacia su compañera de trabajo. "Hay unos paquetes de baterías en la parte posterior que deben ser almacenados. ¿Puedes terminar eso y yo me encargo de esto?"

Joy parecía estar de acuerdo con la idea de dejar a Bella a Fiona mientras se marchaba al cuarto de atrás para iniciar la nueva tarea.

"Lo siento. ¿Has dicho que te llamabas Bella?" preguntó Fiona dulcemente.

"No lo hice, pero sí, soy Bella," dijo con escepticismo.

"Oh... porque Edward dijo que recogerías la película..." Fiona se apoyó en el mostrador como si tuviera problemas con sus siguientes palabras. "Lo cual, por desgracia, Joy tenía razón. Nosotros no la tenemos."

Bella se quedó mirando fijamente a Fiona por unos instantes. "¿No la tenéis?" repitió ella.

Fiona asintió. "Traté de llamar a Edward para decírselo y que no se molestara en venir hasta aquí, pero no pude conseguir contactarle en el número que dejó en el formulario de pedido."

"¿Formulario de pedido?" Bella preguntó. "¿Edward llenó un formulario de pedido para una película vieja?" Algo sin duda parecía sospechoso. Bella no podía imaginar a Edward molestándose en encargar una película que podría muy probablemente encontrar en la tienda de segunda mano, y mucho menos rellenando un formulario para hacerlo.

Fiona revolvió por debajo del mostrador antes de sacar un sobre de color pálido. "Siento que hayas venido hasta aquí. Por favor, acepta esto como disculpa..." ella dejó de hablar cuando Bella alcanzó sobre el mostrador para coger el sobre y abrirlo.

"Es ticket certificado de regalo de cincuenta dólares," Bella dijo con incredulidad.

"Para el restaurante Creekside. Me han dicho que es muy bonito si vas al atardecer. Por supuesto, hace bastante frío en este momento"

"Vale, ¿qué está pasando?" Bella puso el sobre en el mostrador. "En el primer sitio no tienen lo que Edward necesitaba y me dieron una rosa barata envuelta en plástico y ¿ahora me estás diciendo qué debido a que no tenéis una película, que probablemente podría ir al otro lado de la calle y alquilar por un dólar, vas a darme un ticket regalo de cincuenta dólares? "

Fiona reprimió una sonrisa al escuchar la pregunta de Bella. Finalmente, se encogió de hombros mientras volvía a empujar el sobre de vuelta hacia Bella. "Ni yo misma sé de que va todo esto, pero el gerente me dijo que os diera esto como una muestra de atención al cliente, ya que se le dijo Edward que teníamos su pedido cuando en realidad no era así." Fiona miró de lado a otro y luego se inclinó hacia adelante, "Y nuestro gerente está casada con el jefe de cocina en Creekside, por lo que damos estos certificados todo el tiempo."

Bella suspiró mientras se metía el sobre en el bolso. O estaba muy cansada y distraída, o algo muy raro estaba pasando.

"Estoy cansado," Anthony anunció, como si le leyera el pensamiento.

"Estoy cansada de ir por toda la ciudad para nada," Bella se le quejó a él. "Pero iremos a casa pronto para hacer galletas. ¿Qué tal suena eso?"

"¡Si!" celebró Anthony. Felizmente acompañó a Bella a través de los pasillos de la tienda mientras cogía los ingredientes que necesitaban para su sesión de repostería antes de partir hacia su última misión del día.

Justo cuando terminó su compra en la caja registradora, el teléfono de Bella empezó a sonar con una melodía extraña y ella respondió rápidamente, preguntándose qué había pasado con su tono de llamada original.

"Edward, no sé qué tipo de regalos de Navidad tienes en mente, pero esa película, The Ring, es muy vieja y estoy segura que puedes encontrarla sin pedirla en el supermercado. Sus películas son demasiado caras, de todos modos," le dijo cuando la llamó para darle la dirección del último lugar que necesitaba que fuera.

"Es sentimental," dijo Edward. "De todos modos, el último lugar que necesito que vayas por mí es la tienda de juguetes en Elm".

"¿Hay una tienda de juguetes en Elm?"

"Sip. Justo entre las tintorería y la joyería."

"Bueno, espero que tenga lo que sea que quieres, porque no he tenido suerte hasta ahora," dijo Bella. "¿Qué voy a recoger en esta ocasión, de todos modos?"

"Rock'em Sock'em Robots".

Bella se echó a reír. "¡Me acuerdo de ellos!" entonces notó que Anthony estaba observándola. "¿Intento... tratar de ocultarlos?"

"Nah. Anthony no tiene idea de lo que son. No se dará cuenta," dijo Edward.

Así que Bella se apresuró por hacer el último recado para Edward, optimista de que las cosas finalmente saliesen según lo planeado.

Desafortunadamente, ella estaba equivocada.

"Aquí tienes. Es el último que tengo," dijo el hombre detrás del mostrador de la tienda de juguetes antiguos. Se echó hacia atrás y miró a Bella mientras ella miraba la caja.

"En realidad nunca vi uno de estos de cerca antes. Sólo había visto los anuncios," dijo mientras miraba la caja de colores vibrantes.

El hombre entonces se encargó de sacar los juguetes de la caja para mostrarle a Bella cómo eran en persona. Instaló el primer robot de plástico azul y luego el rojo. Luego frunció el ceño mientras miraba dentro de la caja.

"Aquí no hay ring," anunció.

"¿No hay qué?" Bella cuestionó.

"El ring. Ve, se colocan los robots sobre este cuadrilátero, el ring," él señaló a la caja "y luego se presionan las palancas y se pegan puñetazos entre sí. Sin el ring, no funciona." Puso los robots de nuevo dentro de la caja y la cerró, pegándola con cinta adhesiva. "Bueno, eso explica por qué estaba tan al fondo de la trastienda."

"Entonces, ¿qué significa eso? ¿No va a dejar que me lo lleve? ¿No lo dejó Edward ya pagado?" Bella preguntó, asombrada de lo horrible que había sido su suerte, o la de Edward.

"Le haré un reembolso completo," respondió el hombre, diciéndole claramente a Bella que él sólo haría efectivo el contrato financiero con Edward.

"Espere... pero… ¿se refiere a..." Bella tartamudeó mientras miraba a Anthony, quien ella suponía que iba a ser el destinatario del juguete. "Es casi Navidad."

"No vendo juegos incompletos. Política de la tienda," dijo el hombre mientras señalaba hacia un letrero que decía lo mismo.

Bella estaba a punto de perder la calma y hacerle saber a este hombre que era su problema, no el de ella, si no tenía todas las piezas un artículo que ya había vendido a un cliente y que lo mejor sería que lo arreglará e hiciera las cosas bien; pero su teléfono empezó a sonar con ese tono extraño y molesto justo en ese momento y sabía que era un mensaje de texto de Edward.

¿Cómo va todo?

Nada bien. No tiene todas las piezas.

Al instante su teléfono se iluminó con una canción conmovedora y suave que Bella sabía que no había puesto como su tono de llamada. Se quedó mirando y escuchándola hasta que se dio cuenta de que estaba a punto de perder una llamada entrante.

"¿Hola?"

"Hey. ¿Qué está pasando?" Preguntó Edward.

"¿Ha cambiado el tono de llamada en mi teléfono?"

"Si. Es With this Ring*. ¿Te gusta?"

"¿Por qué la has cambiado?"

"¿La odias?"

"No la odio, no la reconozco. Quién sabe cuántas llamadas he perdido hoy," le dijo Bella con fastidio.

"Sólo cambié mi número. Cualquier otra llamada seguirá sonando con tu viejo tono de llamada," dijo Edward.

"Oh," dijo Bella, calmándose un poco. "Bueno, este tío," hizo una pausa para fruncir el ceño al hombre detrás del mostrador, "dice que no te puede dar los robots porque no tienen el ring."

"Eso es porque lo tengo yo" dijo Edward.

Bella puso los ojos en blanco y movió su teléfono hasta la mitad de su boca mientras se dirigía al empleado de la tienda de juguetes, una vez más. "Dice que ya tiene el ring," indicó hacia el teléfono.

"No es este anillo," dijo el hombre, con el rostro en un semblante desinteresado.

De repente, Bella escuchó a Edward riendo al otro extremo del teléfono.

"Edward, ¿qué está pasando?"

"Bella... ven fuera."

Tan pronto como dijo eso, Bella miró hacia la puerta de cristal de la tienda de juguetes y fuera al tono grisáceo del día. La lluvia se había convertido en una suave niebla, precursora de una tarde de nieve. Sin embargo, el cielo nublado no era rival para la niebla de confusión que nublaba su cerebro mientras ella volvía su atención al hombre detrás del mostrador sólo para ver su espalda mientras él se retiraba a la trastienda con los Rock'em Sock'em Robots metidos debajo de su brazo.

Anthony, que había estado muy ocupado rebuscando en un contenedor de juguetes cerca del mostrador, ahora tenía sus ojos fijos en la puerta también.

"¡Creo que mi papá está ahí fuera!" dijo antes de echar a correr hacia la puerta.

"¡Anthony!" Bella gritó tras él. Trató de impedirle salir corriendo por la puerta sin ella, pero él era demasiado rápido. En muy poco tiempo, había abierto la puerta y salido a la ola de frío del otro lado.

Por suerte, Edward estaba de pie en medio de la acera.

"Anthony, cariño, no puedes huir de mí de esa manera," dijo Bella, sin aliento.

Anthony se limitó a señalar a su padre, como si el hecho de que él estuviera de pie junto a él hiciera que todo estuviese bien.

"¿Edward?" Bella lo miró, desconcertada por su presencia. "¿Qué estás haciendo aquí?"

"Sonaba como si estuvieras teniendo problemas," indicó.

Había un toque de humor en los ojos de Edward que Bella no entendía. "¿Saliste antes hoy?"

"Si."

"¿Pero no podías ir a todos estos sitios para recoger tus cosas?"

"No sabía a qué hora iba a poder llegar hasta aquí," respondió con indiferencia.

"Oh. Bueno… ¿Quieres entrar y decirle a ese tipo que te de tus robots?" Bella señaló con el pulgar detrás de ella hacia la tienda de juguetes.

"Nah," Edward sacudió la cabeza. La leve sonrisa que tenía en la cara no hizo más que irritar a Bella.

"¿No?" ella lo imitó. "Disculpa, pero he estado corriendo por toda la ciudad para nada y hace no más de dos segundos me encontraba en esa tienda recogiendo tu pedido, que el tipo no me quería dar a mí, y ahora estás aquí y... ¿Edward? Edward, ¿qué estás haciendo? "

Bella vio como Edward se agachó y puso una rodilla en la fría y dura acera.

"¿Qué se supone que tenías que recoger para mí en Peninsula?" Edward preguntó mientras jugueteaba con los bolsillos su la chaqueta.

"No lo sé. ¿Algún tipo de pistón?" Bella susurró mientras mantenía sus ojos fijados en las manos de Edward.

"Un anillo de pistón," Edward sonrió. "Pero ellos no lo tenían."

"No, no lo tenían," dijo Bella, su mente se apresuraba a dar sentido a lo que estaba pasando.

"¿Y cuál era la película?" Preguntó Edward.

"The Ring," Bella sonrió, empezando a ver una correlación.

"Pero no la tenían," dijo Edward.

"No," Bella reiteró suavemente.

"Y a los Rock'em Sock'em Robots les faltaban su..."

"Ring," suspiró Bella, confundida, pero preguntándose...

Edward abrió la palma de su mano entonces para revelar un sencillo y brillante diamante en anillo de oro. "Porque lo he tenido yo todo el tiempo."

"Oh, Edward," Bella se rió, a pesar de que sus ojos estaban llenos de lágrimas.

Los transeúntes en la calle comenzaron a darse cuenta de lo que estaba sucediendo y muchos se detuvieron o ralentizaron su paso para ver la conclusión del momento.

Anthony, también, estaba tratando con cuidado de descubrir lo que estaba pasando. Su padre parecía feliz, y aunque Bella estaba sonriendo, también estaba llorando, por lo que no estaba seguro. No del todo seguro de saber qué hacer, hizo lo que siempre hacía cuando estaba con su padre y poco seguro, le imitó.

Con poca o ninguna floritura, Anthony, bien envuelto en su abrigo de invierno, se tambaleó hacia abajo sobre su rodilla vestida con tela vaquera junto a su padre y miró a Bella con la misma expectación que su padre parecía tener.

Cuando unas pocas personas en la multitud empezaron a reír, Edward se volvió y tomó nota de lo que estaba haciendo Anthony.

"Oh, no, colega, ponte de pie. No se supone que tú..."

"No, está bien," Bella detuvo a Edward de mover a su hijo. "Es perfecto," dijo entre lágrimas. "Ya que os tendré a los dos."

"¿Entonces eso es un sí?" Edward le sonrió.

"Mírate, todavía tratando de obtener una respuesta sin hacer la pregunta."

Edward se rió y luego extendió la mano y tomó la mano izquierda de Bella. "Bella, te quiero." Edward se aclaró la garganta y luego hizo una pausa, como si se prepara para un largo discurso. Pero cuando levantó la vista y sus ojos se encontraron, Bella vio la vulnerable manera como la miraba mientras preguntaba, en poco más que un susurro, "¿Quieres casarte conmigo?"

"¡Sí!" Bella echó la cabeza hacia atrás y exclamó lo suficientemente alto como para que todos a su alrededor pudieran saber cuál era su respuesta. Ella miró a través de sus lágrimas mientras Edward se puso de pie, todo lo alto que era, antes de deslizar el anillo en su dedo.

"Lo siento. No podía esperar hasta Navidad," afirmó débilmente cuando se inclinó para darle un beso.

"Me alegro de que no lo hicieras," ella respondió en los momentos antes de que sus labios se encontraran.

Aunque apreciaron las felicitaciones y vítores de buena fortuna, Bella y Edward se cerraron en ellos mismos y Anthony, mientras se dirigían de vuelta a la camioneta de Bella con los pensamientos inminentes de su futuro juntos frescos en sus mentes.

"Así que... todo lo que me habías pedido hacer hoy… ¿planeaste todo eso?" Bella preguntó Edward con incredulidad.

"Sí," Edward sonrió con aire de suficiencia.

"¿Todas esas personas estaban en el ajo? La rosa y la cena ..."

"¿No reconociste la rosa? Fue como la primera que te di," dijo Edward. "Y ya que fuimos a cenar en nuestra primera cita... No sé... me pareció una buena idea."

"Yo no sabía que eras así," dijo Bella. "Realmente eres una caja de sorpresas, ¿lo sabías?"

"Quizás tuve un poco de ayuda del Canal de bodas," Edward admitido. "¿Fue cursi?"

"Sí," Bella se rió entre dientes mientras asentía. "Pero no hubiera querido que fuera de otra manera."

Siguieron a Anthony cogidos de la mano mientras este cogía bolas de nieve y las tiraba a los arbustos. Bella se preguntó qué tipo de preguntas tendría Anthony sobre los próximos cambios en su vida y sabía que pronto tendrían que tener una conversación acerca de lo que significarían esos cambios.

Pero ella no sabía que Edward ya se había ocupado de eso.

"¿Mi papá te dio casar por Navidad?" Anthony preguntó a Bella mientras le abría la puerta del coche.

Finalmente dándose cuenta de lo que había estado hablando todas esas horas antes, en realidad, Bella dejó escapar una risa jovial antes de coger a Anthony en brazos y abrazándole con fuerza contra su pecho. "Sí, sí lo hizo. Me dio casar por Navidad".


*Aclaraciones / Traducciones

Un cuadrilátero de boxeo también se llama "Ring" (Anillo) y lo dejé sin traducir, porque al menos en España, hacemos uso del término en inglés muy a menudo.

With this Ring - Con este Anillo