Disclaimer: Ni los personajes ni la historia me pertenecen, sólo me adjudico la traducción con el permiso de Joss17.

.:: Won't Let You Hold Me Down ::.

Capítulo 2: Punishment (Castigo)

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Alice y yo entramos a la estación de policía tomadas de la mano y pude sentirla temblando. Le di un apretón suave y una pequeña sonrisa. Me sentía realmente culpable por haberla metido en esto. Alice era una gran chica y no tenía razón para estar envuelta en algo como esto. Nuestro policía dijo que podíamos llamar a nuestros padres una por una, así que Alice fue primero y llamó a su madre. Ella me daba la espalda, así que cuando ella regresó pude ver que estaba llorando y los ojos rojos. Se sentó junto a mí sin decir palabra alguna mientras intentaba calmar su llanto.

Ben y James llamaron a sus padres y pronto fue mi turno. Esperé unos minutos antes de levantarme. No veía razón para llamar a mis padres. No iban a venir por mí. Las últimas palabras de mi padre resonaron en mi cabeza «Haces algo una vez más y estás por tu propia cuenta. Lo digo en serio, Isabella».

Me metía en un montón de problemas. No es que estuviera en una celda cada fin de semana, pero tampoco es como si fuera mi primera vez aquí. Pegué con los dedos mientras llamaba al café, sabiendo que no estarían allí. Finalmente, el tercer timbre alguien contestó.

—Swan Café, habla Caleb.

—Hola, Caleb, soy yo, Bella —agradecía que Caleb hubiese contestado. Temía que lo hubiese hecho alguno de mis padres. Caleb era uno de los empleados más confiados de mis padres y lo conocía desde toda mi vida entera.

—¿Qué hiciste ahora, Bells? —preguntó con voz cansada.

Gruñí enojada —¿Qué te hace pensar que hice algo, eh? Podría estarte llamándote para avisar que llegaré tarde a casa por estar ayudando a un gato que estaba atrapado en un árbol y tuve que buscar algo de ayuda.

Escuché una risa músical. Confundida, miré y vi a mi policía riéndose de mí y agitando sus cabellos broncíneos. Jesus, ¿no podía meterse en sus propios asuntos? Le di una mirada antes de girarme para que así no pudiese verme o escucharme.

Rodé los ojos mientras escuchaba a Caleb —Por favor, cariño, odias a los gatos. ¿En dónde estás? ¿En la estación de la policía? Si estás allí sabes que tus padres no te recogerán. Hay cosas que hacer aquí.

—Bien, lo tengo. Sé que no vendrán por mí pero simplemente hazles saber que estoy aquí. Y no, no odio los gatos. Sólo tuve una mala experiencia con uno.

—Sí, claro. Esucha, seguramente querrás rezar —dijo.

—¿Por qué?

—Bueno, sólo el Señor podrá salvarte cuando vengas a casa. —Pude imaginarlo dándome esa mirada que siempre me daba cuando me metía en problemas. Aun cuando era niña la usaba.

Maravilloso.

Gruñí —Gracias por el aviso, lo tendré en cuenta. —Le colgué y murmuré furiosa para mí misma.

Regresé a mi asiento y me dejé caer en él. Llevé las rodillas a mi pecho y continué murmurando para mí misma. Alice se giró hacia mí con una mirada preocupada —¿Estás bien? —sus ojos estaban muy rojos por llorar y por la borrachera.

—Estoy súper genial —respondí sarcástica.

Alice me dio una sonrisa triste que odiaba. Hice una mueca y recargué mi cabeza en su hombro mientras veía los alrededores de la oficina. Pronto los padres comenzaron a llegar. El papá de Ben vino y le ordenó que se metiera al auto. No nos dijo buenas noches a Alice o a mí. Podía ver la decepción de Alice.

Luego vino el padre de James a recogerlo, también conocido como el idiota mayor. Él pensaba que sólo porque era rico podía sacar a cualquiera de su familia de problemas legales y siempre funcionaba. Comenzó a gritarle tanto a mi policía como al policía viejo y a una recepcionista llamada Ángela. Dijo que iba a llamar a sus abogados y que esto todavía no se terminaba. Blah, blah, blah.

Después de que se fueron, sólo quedamos Alice y yo viendo televisión. Justo cuando Hombre de Familia iba a empezar, Alice se volvió hacia mí y dijo: —El policía está mirándote. —Esperé un minuto para después mirar cuidadosamente hacia la mesa de la recepción.

Vi a mi policía con papeles en la mano mientras me miraba descaradamente. Me sentí sonrojarme e inmediatamente me pegué al asiento. Alice se rió a mi lado y le dije que dejara de mirar. Realmente me sentía mal por el policía. Él aquí estaba tratando de mantener a su esposa y a sus catorce hijos y yo aquí lo estaba tentando con mi muy apretada blusa. Traté con todo en enfocarme a la televisión , pero podía sentir sus ojos verdes viéndome.

La mamá de Alice por fin llegó con una mirada loca en los ojos. Cuando finalmente llegó hasta Alice comenzó a gritarle y decirle que estaba decepcionada de ella. Que perra. Mientras su mamá firmaba algunos papeles, Alice vino hasta mí con los ojos llorosos.

Ella se limpió las lagrimas —¿Todavía te vas de vacaciones a Florida?

—Por supuesto que voy.

—Genial, tal vez podremos vernos allí.

—¡Alice, vámonos ahora! —gritó su madre desde la puerta.

—¡Ya voy! Llámame, ¿sí? —Y con eso se fue corriendo.

—Sí, claro —dije mientras se iba. No es como si Alice no me agradara o importara, pero sabía que no iba a llamarla. No llamaba a personas. No llamaba a nadie.

Estuve sola viendo la televisión. Miré el reloj y vi que era la una treinta de la madrugada. Sabía que definitivamente ellos no iban a venir pero ya lo esperaba. Estaba segura de que mi papá había estallado una vez que Caleb le dijo en dónde estaba.

—Bella, ¿te gustaría llamar a tus padres una vez más? —preguntó Ángela.

Ni siquiera me molesté en apartar la mirada de la televisión mientras contesté: —No, ellos no van a venir.

—Masen, ¿qué hacemos con ella? —le preguntó a mi policía mientras salía de la oficina.

—No lo sé, supongo que llevarla a adentro —dijo mientras señalaba la celda. Espera un jodido segundo. ¿Está planeando meterme en una celda con otros criminales? Oh, coño, no.

Mi policía vino hasta mí —Ven conmigo.

Me levanté y lo seguí. Medio pedí que se tratara de una enorme habtiación con una cama pero no tuve dicha suerte. Me metió a la celda y pude ver a otro hombre viejo viéndome, prácticamente desvistiéndome con la vista. Me estremecí y aparté la mirada.

—Puedes ponerla en mi celda. No me importaría compañía —dijo el viejo. Resistí las ganas de vomitar. Era tan asqueroso. Prefería comérmelo a estar en una celda con él.

—Quédate cerca —dijo el policía. Corrí rápidamente para alcanzarlo, él abrió la última celda y me indicó que entrara. Mi corazón empezó a latir más rápido. ¿No me iba a encerrar o sí?

Lo agarré por el hombro. —Mira.

Me apartó la mano y con voz severa dijo: —Nunca me toques cuando tengo mi uniforme.

Mis ojos se abrieron y rápidamente aparté la mano.

—Lo siento. Mira, ¿hay alguna manera en la que puedas, no sé, dejarla abierta? —le supliqué. No me podía imaginar estar encerrada aquí toda la noche. Sentí escalofríos sólo de pensarlo. Sentí la sala comenzando a girar alrededor de mí.

—Bella, mira, no puedo. Sólo apártate de la puerta para cerrarla —dijo.

«¿Acaba de llamarme Bella?»

—Whoa, ¿cómo sabes mi nombre? —le pregunté con el ceño fruncido.

—Te he detenido antes por no llevar el casco mientras conducías una motocicleta. No eres tan difícil de olvidar —dijo señalando mi caello. Un cabello azul y morado es difícil pasar por alto, pero todavía no me había respondido cómo sabía que podía llamarme Bella.

—¿Pero por qué me has llamado Bella? —le pregunté.

—¿Qué quieres decir?

—Bueno, mi licencia de conducir, dice Isabella Swan, no Bella —balbuceaba—. Quiero decir, por todo lo que sabes podría ser llamado Izzy, Is o Bells. ¿Qué te hace pensar que me gusta de ser llamada Bella? —Me daba cuenta de que esto funcionaba un poco para distraerlo de encerrarme en esa celda

Se quedó callado mientras me empujaba a la celda y vi sus mejillas tornarse ligeramente rosadas. Interesante. Una vez que estuve totalmente dentro de la célda empecé a sentir pánico. Sostuve mi mano contra mi pecho y di profundas respiraciones cortas. Estaba casi sin aliento. —¿Puedes al menos, dejar las llaves cerca, por si acaso?

—¡No! Ahora apártate para que pueda cerrar la puerta. —Di unos pasos hacia atrás y se echó atrás para cerrar la celda.

—No creo realmente que esto sea una buena idea. No podría caminar hasta mi casa o algo así? —empecé a balancearme hacia adelante y atrás como si la sala fuera un carrusel. Oí mi nombre, pero pronto todo lo que vi era negro mientras caía al suelo.

...

—¿Bella?

—Bella, cariño, ¿estás bien? —preguntó una suave voz.

«Jesús, ¿eres tú?»

—Bella, por favor, comienzas a asustarme. —La chica habló de nuevo.

—Probablemente sólo esté fingiendo —dijo una voz masculina con tono molesto.

Escuché un golpe —Ella no está fingiendo. Trataste de ponerla en una celda con ese viejo hombre pervertido. Por supuesto que se asustó.

Parpardeé un par de veces antes de abrir mis ojos completamente. Vi a Ángela sobre mí con una cara preocupada. Mi policía estaba parado junto a ella viéndose irritado conmigo. ¿Cuál era su maldito problema? Gruñí mientras me sentaba.

—¿Qué pasó? —pregunté mientras me frotaba la cabeza.

—Te desmayaste, cariño. Ten esto, tómate esto, te ayudará —Ángela me tendió un 7-up frio, lo abrí y comencé a tomármelo a sorbos.

—Apúrate y tómate eso —dijo mi policía.

Lo miré incrédula —¿No piensas encerrarme allí de nuevo o sí? No quiero desmayarme otra vez, gracias.

—Masen, ¿estás loco? No puedes volver a encerrarla allí, podría desmayarse de nuevo —lo reprendió Ángela.

—¿Qué esperas de que haga? No puede irse de aquí hasta que sus padres vengan por ella —dijo mi policía con un tono agitado.

—Lo que sea, Masen. Vuelve a trabajar. Dejaré que se duerma en el sofá —dijo Ángela despidiéndolo. Me gustaba esta chica.

Mi policía o Masen, como ella lo llamaba, se fue rápidamente y me miró antes de desaparecer por la puerta. Ángela me dijo que me recostara en el sofá mientras me traía una manta de la oficina. Le agradecí y me giré hacia a la televisión, que todavía estaba prendida. Estaban retransmitiendo COP's y traté de poner atención a la persecución pero mis ojos se cerraron.

Pasó la cosa más rara cuando me quedé dormida. Tuve el sueño más extraño de toda mi vida. Estaba parada al borde del claro y cuando me giré lo vi parado detrás de mí.

Lo miré y me sonreí angelicalmente —¿Qué estás haciendo aquí?

—Protegiendo personas —dijo.

—¿Protegiendo personas de qué? —pregunté mirando a mi alrededor. Él y yo éramos los únicos aquí.

Él dio un paso hacia mí y antes de que él pudiese explicarme resbalé en el borde del claro y caí. Grité para que me salvara, pero él todo lo que hizo fue mirarme con sus ojos verdes mientras caía.

Justo antes de que tocara el suelo me desperté con una sacudida. Me senté en el sofá y miré confundida a mi alrededor para saber en dónde estaba. Recordé los eventos de anoche y me recosté en el sofá. Respiré profundamente y me pasé los dedos por el cabello. Me giré para ver a Ángela en la computadora

—Hey, cariño, ¿cómo dormiste? —me preguntó Ángela.

—Bien, gracias —dije adormilada. Me levanté, doblé la manta y se la devolví.

—¿Crees que pueda irme a casa? Créeme, mi papá no vendrá por mí —dije.

Ella comenzó a pensarlo.—Sabes el protocolo, pero supongo que te llevaré por mí misma. —Ángela tomó su bolso y me agarró de los hombros conduciéndome a su auto. Estuvimos en silencio la mayor parte del tiempo hasta que vimos el auto del policía Masen acercarse a nosotros.

—Oh, diablos —dijo Ángela.—Esto no le gustará.

En ese momento su teléfono sonó, ella metió la mano en su bolso y contestó —¿Hola? Sí, la estoy llevando a su casa. Olvida el protocolo, ha estado toda la noche aquí. No va a pasar nada, Masen. No...

Ella soltó un suspiro frustrado. Podía decir que ella ya estaba acostumbrada a la personalidad de Masen por ahora. Ella merecía una jodida medalla por lidiar con él. —Escucha, Masen... ¡maldición, escucha! Sólo vete a casa, duerme un poco y me ocuparé de esto. Ve, adelante, trata de despedirme. No serás capaz de funcionar sin mí —ella se echó a reír —Bueno, parece que eres un poco inútil sin mí. Vamos, descansa un poco.

Ella dejó su teléfono —¿Está enojado? —pregunté.

—Sí, pero no es nuevo. No te preocupes, sólo es una alma malhumorada.

Eh, no lo había notado.

—Aquí estás, cariño. Cuídate y ya no te metas en problemas. Lo digo en serio. —Ella me dio una mirada severa y asentí.

Corrí hasta el desván encima de la cafetería y se dejé caer de mis cosas. Yo sabía que mi madre se fue a tomar su clase de Pilates o lo que solía hacer en sábados por la mañana. Vivíamos en una casa bonita, pero cuando mis padres decidieron construir una cafetería después de que mi papá se retirara de la fuerza policial, vendimos nuestra casa y nos mudamos a esta casa apretada.

Podíamos comprar una casa ahora, pero mi papá no quiere correr el riesgo todavía. Para ser honesta, la única razón por la que se quiere quedar aquí es para mantener vigilancia sobre mí. Es un poco difícil escaparse de tu habitación cuando prácticamente lo compartes con tus padres.

Me di una ducha, porque olía a hierba y el alcohol. No es muy atrayente si me preguntas. Me tomé la ducha más caliente y me quedé bajo el agua antes de salir. Me cambié a un top negro y una camiseta azul. No me molesté en abotonarla hasta arriba y mis pantalones negros. Por último, me puse mis Doc Martens, amaba estos zapatos. Me sequé el pelo lacio y lo dejé suelto.

Me eché un vistazo en el espejo. Tenía el pelo azul y morado con negro. Realmente parecía un monstruo. Me pasé la lengua por perforación del labio. No me podía reconocer más. Había sido así durante años. Me miro en el espejo y no siempre puedo reconocer a la chica mirando hacia mí.

Salí del baño y me dirigí hacia las escaleras antes de que pudiera pensar en mi pasado. Entré en la cafetería y me encontré con Caleb. —Bella, ¿qué estás haciendo aquí? Yo que tú me escondía en ese desván de tu casa.

—Tengo que trabajar. Al fin y al cabo este es mi turno. — Incluso si no me paga ni un puto centavo por todas las veces que he trabajado. Yo era la hija y se esperaba que les ayudara cuando salieran. La parte loca era que mi padre creía realmente que una vez que muriera, sería la de tomar el relevo. Al diablo con eso. En el momento en el que tenga el título estoy fuera de esta ciudad antes de que pueda decir Forks.

—Buena suerte —Me besó en la frente y salió de la cafetería. Limpié las mesas vacías y me llevé todos los restos. Fui a la pileta bajando las tazas y los platos que había que poner en agua tibia. Me lavé algunos platos y cuando el cronómetro sonó, saqué las galletas recién salidas del horno.

Mientras las colocaba sobre el mostrador oí a alguien caminando y en seguida la voz de mi papá. —Tienes muchas agallas si vuelves aquí.

—Bueno, tengo que volver. Recuerda que una buena hija supuestamente debe ayudar a sus padres al fin y al cabo. Ni siquiera se les paga —escupí con rabia.

—Se supone que debes hacerlo sin rechistar. Maldita sea, Isabel3a, ¿cuántas veces vas a seguir haciendo pasar tu madre por esto? ¿Te gusta pasar la noche en la comisaría? —Negó con la cabeza hacia mí claramente decepcionado. De todas formas no era nada nuevo.

—Acabo de hablar con el oficial Masen y hemos decidido tu castigo. Tú, junto con Ben y Alice, estarán trabajando con la policía, el departamento de bomberos y el hospital por un semana. Empezando este lunes.

Lo miré como si le hubiese crecido una segunda cabeza. ¿Estaba de broma?

—¿Qué? No, ¡este lunes son vacaciones y me voy a Florida por una semana! —grité.—Y tú y mamá se iban a ir de viaje Groelandia o algo como eso.

—Parece que ya no te irás de viaje, lo siento, hija. Y tu madre y yo nos vamos a ir de viaje a Groelandia como habíamos planeado. Te quedarás sola —dijo.

No es como si los quisiera aquí de todas formas. —Cómo sea, vayánse a su propio viaje. Estaré bien. Y estaré con Carlisle por el resto de la semana.

Mi papá sacudió su cabeza —Oh, no, Alice estará con Carlisle. Tu estarás con el oficial Masen el resto de la semana. Y al final de la semana tendrás que entregar un reporte al departamento de policías.

Sentí mi boca colgar por unos segundos. Oh, carajo, no. Tenía que ser una puta broma. ¿No iba a ir a Florida por convertirme en la sombra de un policía? Jódete oficial Masen por arruinarme mis vacaciones.

N/T:

Aleluya! Pff, mientras traducía esta cosa sentía que era interminable U.u Se preguntarán, ¿Qué carajo? Pues esta traducción la había publicado desde hace mucho, pero la olvidé con tantas cosas estúpidas que traigo en la cabeza. Así que básicamente es como si la estuviera publicando por primera vez. Espero que puedan leerla, la terminaré pronto y continuaré con las más largas. Perdonen si hay muchos errores, ando algo distraida por preocupaciones U.u No tengo Word y para mí es como una maldita maldición. Pregunta OT: ¿No tienen idea de en dónde puedo descargarlo?

~Leon/Firo.