Disclaimer: Twilight pertenece a Stephenie Meyer.-


Epílogo.-

La suave brisa de la tarde hacía que sus castaños cabellos se mecieran por todas partes. Ella sonrió encantada, le gustaba esa sensación que solo el viento y el aroma de Seattle le podían entregar. A familiaridad, a recuerdos y anhelos.

La joven volvió a mirar su reloj, sus citas, su mejor amiga Brooke y Alice, -última que se había mudado a Seattle para acompañar a Bella en casa- la habían dejado plantada. Sacó su celular de su pequeño bolso y pudo ver que tenía un mensaje de ambas chicas, al parecer se habían retrasado por un proyecto que tenían que entregar en la escuela de diseño y teatro.

Se sintió triste, porque al mismo una ola de soledad la inundó. No era algo común en ella, ya que amaba el tener tiempo para si misma, pero esta ocasión era distinta. Habían pasado cinco años desde la muerte de sus padres y cinco años desde que lo conoció a él.

Lo peor era que aun no lograba olvidarlo. Sus ojos verdes, sus suaves labios, el aroma que este desprendía, aun todos aquellos momentos vividos permanecían presente en su memoria, ella creía que sería imposible que algún día estos se desvanecieran. En parte la asustaba porque si con el tiempo no comenzaban a desaparecer o a desvanecerse se le haría imposible avanzar en el plano amoroso.

El vibrar de su celular la hizo salir de sus pensamientos, lo miró esperanzada, quizás sus amigas habían terminado y podrían ir a cenar. Cual fue su sorpresa al ver que era un mensaje de Leonard, -quién estaba de visita en Seattle- en el que la invitaba a una exposición de un nuevo artista, la dirección conducía a la bahía del canal Puget. Sintió un leve escalofrío. Sin pensarlo dos veces le respondió el mensaje, diciéndole que se verían en la entrada.

Sacó su ipod de su bolso y se puso los audífonos, una suave canción que hablaba de amor comenzó a sonar. Su corazón comenzó a latir mas rápido y las mariposas del estomago no se hicieron esperar. La hermosa chica sonrió. Por primera vez desde hace mucho tiempo se sintió feliz, como hace cuatro años atrás, cuando había sido el inicio y el fin de su mundo de color de rosa.

Por más que trató no pudo, los recuerdos se juntaron en su mente. Y por más que intentó bloquearlos no pudo. Él ya estaba en su mente.

Se encontraban en el despacho de Carlisle, Esme estaba sentada en una butaca con las manos entrelazadas y la mirada perdida. Carlisle estaba junto a la ventana mirando hacia el horizonte. Y Edward estaba frente a ella, callado. Distinto.

El ver a aquella familia de esa forma, esa familia que la había acogido, que le había dado amor… verla de esa forma, tan distante, destrozada… todo aquello la hizo tomar su decisión. Ella de alguna forma debía salvar todo aquello. Y sabía como, aunque terminara por matarla.

"Edward" dijo seriamente, tanto así que Carlisle, Esme y Edward la miraron sorprendidos. "Edward lo nuestro no puede seguir así" le dio una mirada dura, había tratado de esconder todas sus emociones, pues sabía que era un libro abierto y que la mentira debía sonar convincente.

El joven de cabellos cobrizos se acercó a ella, puso sus grandes y suaves manos sobre los hombros de la pequeña chica.

"¿De que hablas?" logró decir entre dientes.

Ella pudo sentir su dolor. Y eso hizo que una pequeña parte de su corazón se rasgara. Se alejó de el, su tacto quemaba.

"De lo nuestro, de esto que hemos estado haciendo… no tiene sentido" Edward trató de tomar una de sus manos, pero Bella se dio cuenta y rápidamente la escondió en sus bolsillos. "Escúchame Edward, yo no te convengo, soy menor que tu y…" se quedó callada, porque lo que diría ahora era una de las mas grandes mentiras, le dolió el corazón, como nunca antes le había dolido. Sentía que la garganta le ardía al igual que los ojos por las lágrimas que amenazaban por salir, pero debía ser fuerte. Debía serlo ella por ambos. El quizás más adelante lo entendería, quizás.

Se acercó mas a él, y pudo ver que los ojos se Edward igual contenían las lagrimas.

"Eres solo un capricho para mi Edward, lo nuestro no es amor verdadero".

Lo siguiente fue lo más doloroso que pudo ver en su vida junto con los cuerpos sin vida de sus padres en sus respectivos ataúdes.

Edward… llorando.

¿Cómo era posible que ella estuviese diciendo algo así? ¿Cómo era posible que le estuviese rompiendo de tal forma el corazón a la persona que amaba más que a su propia vida? ¿Cómo era capaz de hacer llorar a un ángel?

La realidad la golpeó en el preciso momento que dejaba escapar un par de lágrimas. Leonard estaba frente a ella haciéndole señas para que ella se acercase a él así que, rápidamente y tratando de ser disimulada, secó sus lágrimas con la yema de sus dedos.

"¡Bella!" exclamó con su característica alegría el único chico con quién interactuaba constantemente después de… de tener que separarse de él y no volverle a ver hasta hoy.

"Leonard." Respondió simplemente. Luchando aún con esos dolorosos recuerdos que la marcarían de por vida. Leonard lo notó y luego de darle un cariñoso beso en la mejilla atrapó las manos de su amiga dentro de las suyas.

"¿Qué sucede?" preguntó sin rodeos.

"Um… nada. ¿Debería pasarme algo?" El chico entornó sus ojos.

"Bella… debo decirte algo. Tengo veintiún años, al igual que tú y ya nadie me va a engañar. Menos tu que si de mentir se trata… eres fatal." Bella se sonrojó enormemente. Sus amigos siempre la descubrían.

Si ella era tan mala mentirosa, ¿por qué entonces el le creyó cuando soltó semejante mentira?

"Gracias por recordármelo, Leo." El se encogió de hombros y juntos empezaron a caminar hacia la exposición.

"Todavía no me respondes." Habló Leo después de unos minutos en los que lo único que hicieron fue caminar, cada uno muy entretenido en sus pensamientos. Especialmente Bella, quién, lidiaba con unos lindos y amorosos ojos verdes que rondaban por su cabeza. Esos ojos que dejó de ver cuando ella se marchó y él… el tuvo que hacer lo mismo, aunque por decisión propia.

"¿Qué cosa?" preguntó inocentemente la chica, sacudiendo su cabeza para ahuyentar sus memorias.

"Que qué es lo que te pasa. Hace tiempo que no te veía tan… tan triste. Es como si hubieras retrocedido cuatro años en un solo día."

A Bella se le compungió el corazón al oír esas palabras.

Hace cuatro años no lo había pasado nada de bien y, aunque podría haberlo evitado, revelándose contra cualquier cosa y luchando por su amor con… con él, aquello no habría sido justo. Porque hubiese roto una familia, la familia que le brindó techo cuando ella estaba sola. Además, de no ser por ellos, no hubiese logrado volverle a ver y, aunque con eso se habría ahorrado cuatro años de falsas sonrisas, falsas alegrías… no sería capaz de decir que hubiese sido mas feliz con eso. El tiempo que pasó con los Cullen fueron los meses más maravillosos de su vida, que llegaron justo en el instante en que pensaba que no podría seguir sin sus padres.

"Estás alucinando, Leo. No me pasa nada." Su amigo suspiró frustrado y con rapidez se adelantó a ella para bloquearle el camino y sujetándola por los hombros la detuvo y reclamó su atención.

"Esto no ha sido para nada justo. ¿Te das cuenta que podría haber sido mucho mas feliz si hubieses luchado? ¿Acaso crees que a tus padres les gustó verte como te rendías sin siquiera intentar?"

Esas palabras removieron algo dentro del corazón de Bella.

Sus padres.

¿No eran ellos los que le habían enseñado a pelear con 'uñas y dientes' por lo que es suyo?

Y ella había hecho todo lo contrario, dejando ir a su felicidad, esa felicidad que no encontraría en ningún otro lugar más que en un lugar donde estén él y ella. Eso la hacía desdichada. Pero no era lo peor; ya era tarde.

¡Perra suerte la suya!

Repentinamente se sintió molesta con Leonard, ¿por qué no le había dicho esas palabras el día en que ella cometió el error mas grande su vida? si el le hubiera dicho ella habría reaccionado a tiempo y habría evitado la inminente partida de Edward al extranjero tres días después y ¡todo por su causa!

Sin haber podido evitarlo, con su decisión arruinó su vida, la de Esme junto a Carlisle y por supuesto la pequeña Alice, aunque claro está, ella la comprendía.

Y eso la hacía sentir peor aún. ¡Había destrozado la felicidad de Edward! Ni siquiera su casa podía disfrutar ahora.

Espiró fuerte y pesado tratando de alejar la rabia que estaba sintiendo con Leonard y canalizándola hacia ella. Leonard no tenía la culpa de nada, ¡era ella la que tendría que haber recordado todo lo que sus padres le enseñaron!

Leonard la observó por unos instantes. Este no era momento para Bella decayera. Así que dijo lo único que sabría que animaría un poco a su amiga.

"Necesitas un café."

Bella ni siquiera pronunció palabra alguna, solo se dejo llevar, tal como había estado haciendo desde hace cuatros años atrás.

~ * ~

Se sintió aliviado cuando bajo del avión y pudo salir del aeropuerto. Afuera lo esperaba una gran limusina de color plateado. Típico de Emmett, pensó.

El chofer subió sus maletas mientras que Edward se sacaba su gorra negra y se masajeaba la cien con las yemas de los dedos. Comenzó a sentirse inseguro, ansioso y sumamente nervioso, quizás todo esto no era una buena idea.

El chofer volvió a su lado y le abrió la puerta, Edward se subió y al frente suyo pudo encontrar a Emmett.

"Hey, primo" le dijo el musculoso hombre, siempre que Edward veía a Emmett parecía que los años no le pasaban encima, se veía casi igual que cuando lo vio la ultima vez, cuando este lo fue a visitar a Italia. Quizás era el amor. Emmett era afortunado, había encontrado a una muy buena mujer. Su mejor amiga y mano derecha, Rosalie. Emmett definitivamente era un hombre afortunado.

"…y ella dice que no quiere algo muy ostentoso, pero yo quiero darle lo mejor. Ella se lo merece" terminó diciendo con una gran sonrisa.

Edward se sintió algo desconcertado.

¿De que demonios le estaba hablando Emmett?

Un sentimiento de culpa lo invadió por no estar escuchando a su primo.

Lo miró y vio que Emmett le sonreía pero de igual forma lo veía algo preocupado.

"Estoy seguro de que no has escuchado nada de lo que te he dicho"

Edward se sonrojó y asintió. Temiendo como un niño pequeño ser reprendido. Pero el gran Emmett lanzó una gran carcajada.

"No te preocupes hombre, no pasa nada." Edward le sonrió y sintió que algo en su pecho latía.

Desde que vio a Bella por ultima vez, cuando ella le dijo que sus sentimientos no eran los mismos, sintió que algo en el moría. Y siempre supo lo que era eso. Su corazón.

Porque a pesar de haber vuelto a las faldas, jamás ninguna de aquellas mujeres le provocaría ni la décima parte de lo que solo Bella podía provocarle. Porque el estaba seguro Bella sería la única mujer que el amaría.

En ese instante, todo lo que el estaba por hacer, por primera vez, se sintió bien, el estaba seguro, confiado y supo que era lo correcto; ellos estaban destinados y esto era la prueba. Ellos debían estar juntos cueste lo que cueste.

Por el resto del camino Emmett no dijo nada y Edward menos, cada uno iba enfrascado en sus pensamientos, lo cual hacía imposible que pudiera existir alguna conversación. Y francamente a ninguno de los dos le molestaba.

La limosina de color plateada se estacionó al frente de la gran mansión Cullen. Emmett y Edward se miraron y ambos sonrieron.

"Ve" le dijo Emmett ante la silenciosa interrogativa que Edward le había hecho. El hombre de cabellos cobrizos que aun mantenía en el esa sensualidad y belleza sobrehumana a sus veintisiete años, sonrió y asintió.

Bajó del coche.

Y se encontró con la misma casa que hace cuatros años atrás había tenido que abandonar. Se mantenía igual que siempre. Hermosa. Indestructible. Poderosa. La imagen de esta era la misma que transmitía todo su linaje. Una familia fuerte e inquebrantable.

La puerta de entrada se abrió, mientras que la limosina se perdía por las transitadas calles del Upper East Side. De la casa salieron dos personas que el recordaba perfectamente. Sus padres, Esme y Carlisle Cullen.

Edward no les guardaba rencor. Era imposible hacerlo. Porque en su corazón, muy en el fondo, el sabía que el hubiera hecho lo mismo de haber sido el padre.

Esme se acercó temerosa a su hijo. Edward se mantuvo quieto, y Carlisle dejo que estas dos personas que tanto amaba, se volvieran a encontrar.

La mano de Esme rozó la mejilla de Edward, la misma mano que hace cuatro años atrás le había dado una bofetada. En un acto de rabia, de impotencia, de traición. Aunque ahora todo le parecía banal. Esme Cullen se arrepentía completamente de haber actuado así. De haber golpeado a su ya adulto hijo. El haber roto a una pareja que prometía.

Porque eso lo supo apenas vio como Bella se alejaba de Edward. Dejando dos corazones rotos e incompletos.

Se arrepentía. Como nunca en su vida lo había hecho. Porque sabía perfectamente que se había equivocado. Le había roto el corazón a una pequeña que quería como otra hija más. A una chica que recién estaba conociendo lo maravilloso que era el amor de pareja. Y lo peor fue hacerle lo mismo a su hijo. Aquel que era sangre de su sangre, el que había tenido en su vientre por nueve meses, le había roto el corazón.

Edward cerró sus ojos y dejó que su mejilla fuera acunada por las suaves manos de la mujer que le había dado la vida. Unos segundos después sin poder evitarlo se acercó hacia ella, y le dio un largo abrazo. La mujer sollozaba mas fuerte y el hombre que se había transformado en un niño le daba besos en su cabello y trazaba pequeños círculos en su espalda.

Dos segundos después Carlisle se unió al reencuentro.

~ * ~

"¿Estas seguro, Edward?" Carlisle se encontraba mirando a su hijo a los ojos. Edward no sabía que era lo que el realmente estaba buscando, pero al verlo sonreír pudo ver que si había visto algo que era de su agrado.

"Si, lo estoy" respondió el por décima vez en el día. Desde que había llegado a la mansión Cullen, el único tema del cual habían hablado era… Bella.

"Pero ella te dejó" volvió a decir Carlisle, sin ánimos de entristecer a su hijo. No lo logró del todo.

"Carlisle, amor, eso fue nuestra culpa" Ambos hombres dirigieron su mirada a la hermosa mujer que se encontraba sentada mirando por la ventana. "Alice me habló de aquello. Bella dejo a Edward porque no quería que nuestra familia se separara"

Mi Bella.

Pensó Edward perdiendo el aliento.

¿Cómo…?

Carlisle pasó una mano por su peinado cabello rubio, logrando que varios mechones se convirtieran en rebeldes rizos. Se acercó sigilosamente a la mujer que se encontraba frente al gran ventanal. La abrazó por la espalda y le murmuró algo al oído. Esme sonrió encantada y ambos se dieron vuelta para encontrarse con el ceño fruncido de su hijo. El cual, sabían que cambiaría pronto. Le sonrieron.

Carlisle fue el primero en hablar.

"Creo que en este caso, ya sabemos que es lo siguiente, ¿no es así, Edward?"

Esta vez los tres sonrieron.

~ * ~

Llegaron al café que siempre acudían cuando se trataba de hablar de algún problema.

La mayoría de las veces venían para hablar de los lloriqueos de Alice por extrañar a Jasper que se encontraba haciendo un postgrado de arquitectura en Madrid. O Por Brooke que se sentía desanimada ya que su novio Jake estaba en Italia en un viaje de intercambio, incluso venían por los muchos amores no correspondidos de Leonard. Pero nunca por algo relacionado con Bella

"Mira Bells yo cre-" pero Bella lo interrumpió con un 'basta'.

"No quiero hablar de eso Leonard, yo me alejé, yo fui la que lo arruinó todo. Es mi culpa, y nada de lo que digas hará que esa culpa desaparezca"

Leonard se quedó en silencio y vio como su amiga tomaba su café, ella tenía la mirada perdida.

Ella estaba casi tan muerta como lo estaban sus padres, aunque claro, nunca lo reconocería. Era demasiado terca y podríamos decir que orgullosa. Sacó su celular y envió un mensaje a Mike, el chico que tendría su exposición de pinturas en la tarde, y su novio.

"En treinta minutos estaremos allá."

Diez minutos después dejaban sus tazas vacías junto a una buena propina. Había llegado el momento de regresar a una nueva exposición en la bahía del Puget; el lugar donde la vida de Bella, siempre cambiaba.

~ * ~

"¿Dónde está Mike? Llegamos hace casi veinte minutos y todavía no aparece." Se quejó Leonard.

Ese chico no le caía para nada bien porque se notaba a kilómetros de distancia –eso pensaba Leonard- que solo estaba con Bella por su belleza exterior, no porque la valorara como persona. ¡Que desperdicio! ¡Si su belleza interior era tantas veces mejor que lo que estaba a simple vista!

Eso lo sabía el muy bien, porque, aunque su gusto no fuese precisamente por las mujeres, si así lo fuera, estaría perdidamente enamorado de la chica.

"Será mejor dar una vuelta por la exposición." Sugirió Bella sin siquiera responder la pregunta de su amigo.

La verdad era que, no le importaba mucho si Mike llegaba o no. Incluso si no aparecía más por su vida estaba segura de que todo funcionaría mejor.

'¡Diablos, Bella! Es tu novio'

… lamentablemente.

¿En que estaba pensando cuando dijo le dijo 'sí' a Mike cuando este le propuso el noviazgo? Sinceramente, no lo sabía. Ella no amaba a Mike en lo absoluto, de hecho, lo detestaba. Su autoimpuesto papel de Ken para Barbie era tanto o más repugnante que su ardiente comportamiento.

¿Cuál era su fijación con su cuerpo?

Está bien, a lo largo de estos cuatro años su cuerpo se había ido desarrollando paulatinamente, de tal manera que ahora podía decir que se veía… bien. Algo. Y es que al no tener un muy buen concepto de si misma no podía verse con la claridad que los demás la veían. Bella era hermosa, era una hermosa chica de veintiún años que no tenía nada que envidiarle a una de esas modelos que salían en los desfiles de moda que a Alice le gustaba tanto mirar.

"… y, no sé que es lo que le ves a Mike la mosca." Culminó su discurso el gran amigo de Bella, quién hace cinco minutos no paraba de hablar de lo estúpido que era Mike. Bella no había oído palabra alguna mas que la última frase, pero como ella estaba pensando en lo mismo, no le costó responder.

"Ni yo, Leo. Ni yo" Leonard abrió sus ojos como dos grandes platos. ¿Dónde había quedado la Bella que defendía a Mike?

"¡Bella, haz abierto los ojos!" Chilló contento el chico, aplaudiendo efusivamente. Bella sacudió su cabeza.

"Siempre los he tenido abiertos, Leo."

"Pues no parece, sino, ¿por qué sigues cayéndote en el asfalto?" Bromeó él, estallando en risas y aunque Bella intentó ser sería no pudo.

"¡Qué…!" comenzó para no terminar, porque la risa la inundó. Y rió como no lo hacía hace tiempo, porque repentinamente se había sentido mejor, aceptando la realidad de su torpeza, de que estaba con Mike solo porque el estar sola la hacía pensar aún mas en Edward y porque definitivamente tener un perro faldero a veces era muy beneficioso. Aún cuando eso no quitara el hecho de lo mucho que le molestaba su presencia.

"Hablaba enserio, Leo." Pronunció luego de unos instantes, cuando sus risas hubieron cesado. "No sé por qué rayos estoy con Mike. Digo, ¡ni siquiera me agrada su presencia, cielos! Es tan… infectivo. Además, cada vez que me deja en casa quiere entrar, sabiendo que estamos solos. Yo no soy tonta, sé que sus intensiones no son entrar y compartir un café conmigo, el… el es tan profundo como un charco de agua. Para nada mi tipo, no cumple para nada con las expectativas que yo tengo de un chico." Aceptó sintiéndose bastante frustrada.

"Pero Edward si." Susurró Leonard para si mismo, pero no lo suficientemente bajo como para que Bella no lo oyera.

"¡¿Qué dices, rubio?!" Exclamó Bella repentinamente molesta. Leonard agachó la vista queriendo súbitamente no haber abierto su boca. Pero era necesario, ¡ya era tiempo de que Bella se liberase de todo! Pensó su amigo.

"Lo que ya oíste, Bella. Sé que no es necesario que lo repita." Bella le miró por el rabillo del ojo con rabia. "No me mires así, Bells. Sabes que lo que digo es verdad, solo que tú no te atreves a aceptarlo… por lo menos en voz alta."

Bella suspiró rendida, Leonard había dado justo en el clavo.

"¿Y qué si fuera así? No hay nada que pueda hacer ahora. Las cosas han cambiado tanto durante estos años que… que ya no hay tiempo para arreglar el daño que he causado. Es muy tarde para disculparse o intentar hacer algo."

Leonard negó divertido.

Si Bella supiera.

"Mira" le dijo al joven y se paró frente a él suspirando fuertemente. "Quiero ver las pinturas, quiero pasarlo bien y… hablar sobre este tema me pone mal" entre medio de su falso y muy verdadero discurso Leonard pudo ver como los ojos de su amiga se volvían mas cristalinos. Bella mordía su labio evitando con todo su ser que las lagrimas traicioneras salieran de sus ojos.

Leonard pasó una mano por todo su rostro. El no quería que Bella estuviera mal. Quería que fuese feliz.

Resignado le dijo:

"Bien, vamos" Le ofreció su brazo y Bella lo tomó. Se olvidaron de Mike la mosca y se dedicaron a observar las hermosas pinturas.

~ * ~

La hora del crepúsculo se acercaba y Leonard tuvo que dejar a Bella sola por un momento, pues tenía que atender un llamado urgente.

Se alejó de las fotos y se acercó a unas bancas de color marrón, en ella podría descansar y contemplar el crepúsculo y al mismo tiempo podría seguir torturándose con un futuro que no estaba determinado a ser.

"Hermoso, ¿verdad?" le susurró una deliciosa voz varonil, erizándole completamente la piel, haciendo que su estómago se contrajera con miles de mariposas revoleteando en el.

Con aquellas palabras dio un salto en el tiempo.

FLASH "Lindo, ¿No?" una voz aterciopelada la había asustado, sus instintos le habían dicho que corriera. Ella no era de esas personas que tentaban al peligro. Entonces se dio vuelta dispuesta a correr pero un duro pecho fue la muralla que la hizo detenerse y con el impulso, hacerla tambalear. Estaba segura que caería hacia atrás, pero unas varoniles manos la sujetaron. FLASH

Tal como la última vez se dio vuelta.

Frente a ella se encontraba el hombre más hermoso que pudiera existir en el planeta. Acercó su mano a la cara del hombre, ella debía comprobar si el era real o solo una estúpida jugarreta de su mente y lastimado corazón. El hombre no dijo nada, si no que con sus ojos la alentó para que siguiera. El toque de la mujer en su rostro era electrizante, cálido. Tal como recordaba. El corazón de ella se había detenido para luego latir rápidamente, más rápido que el aleteo de un colibrí. Sus manos comenzaron tímidamente a acariciar la mejilla, era suave y áspera a la vez. Le gustaba y mucho, ya que toda aquella textura le daba un toque místico y sensual, de alguien sabio, con experiencia. El joven cerró los ojos y a ella le pareció que definitivamente nadie podría jamás igualar su belleza. Los labios de el comenzaron a curvarse dejando en su rostro una sonrisa pícara, sonrisa que ella no pudo reprimir de sus labios.

"No sabes lo bien que se siente esto" dijo el casi en un susurro, la chica continuó tocando todo el rostro del joven. Era él, realmente era él, y estaba allí con ella, en el lugar de su primer encuentro.

Un gemido salió de sus labios, Edward abrió los ojos alarmado.

"¿Qué sucede?" le preguntó mientras tomaba sus manos y la giraba a ella para poder sentarse a su lado.

Ella bajó la mirada y se mordió el labio, no quería que las traicioneras lágrimas que se estaban amontonando en la comisura de sus ojos salieran en este momento. Era tan inadecuado. Ella debía estar feliz. El por fin estaba nuevamente con ella. Respiró fuertemente y rodó los ojos. Mientras desviaba su vista el horizonte y agradecía al cielo por estar frente el le dijo por medio de un susurro lastimoso.

"Me cuesta creer que estés aquí conmigo" sus rizos alborotados cayeron por su rostro. Edward se sintió aliviado, por un momento temió que ella no estuviera feliz, que lo hubiera olvidado.

"Tenía que estar aquí" le dijo él. Levantó la barbilla de la joven y la obligo a mirarle, el había pasado tanto tiempo sin aquellos ojos chocolates que no quería privarse mas de ellos. Nunca más. Los añoraba demasiado. Extrañaba todo de ella. Su olor, el tacto de su piel, su forma de expresarse, su torpeza innata, todo, absolutamente todo. En los ojos de ella pasaban tantas emociones, que para el era algo difícil descifrarlas todas. "Tenia que estar aquí contigo Bella. Quería."

Y cuando dijo aquello sintió que algo en su pecho volvía a vivir, aquel corazón que consideraba muerto, sin vida, estaba latiendo nuevamente aceleradamente. Atrajo una de las manos de ella y la situó en su corazón.

"Esto me haces sentir tu y solo tu."

Bella ya no podía hacer nada, las lágrimas caían libremente por sus ojos, y por más que ella les digiera "¡Deténganse!" estas no lo harían. Y realmente no importaba, Edward estaba allí con ella, después de todo lo que había hecho él aun la quería.

Al ver las lágrimas de Bella brotar como si fuese una cascada o algo por el estilo, Edward comenzó a sentirse mal.

'Talvez te adelantaste a los hechos y ella no quiere estar contigo ¡hombre!'

Pensar en eso provocó que un nudo se posicionara en su garganta.

"Bella… ¿por qué lloras? ¿Es por mi causa?" Bella no reaccionó y eso le hizo desesperarse mas aún. "Bella yo… lo siento, yo no quería-"

La muchacha dejó escapar de entre sus labios una sonora risa.

"¿Por qué los hombres nunca entienden nada?" Su pregunta retórica dejó a Edward aún mas perdido que segundos antes. ¿Qué quería decir con eso?

Edward arrugó el ceño y ladeó su cabeza a un lado, sin comprender una palabra de Bella. Esto hizo a Bella sentir una ola de ternura cubrirla por completo. Se veía tan adorable con esa cara de niño de cinco años que no entiende ninguna cosa de lo que su madre le habla.

Sacudió su cabeza con una sonrisa bailando en sus labios y con el dorso de su mano acarició una vez más el rostro del chico.

"Eres tan adorable, Edward." Soltó ella cerrando sus ojos y disfrutando el momento. Edward estaba tan quieto y dispuesto a recibir sus caricias que la ternura volvió a atacar con fuerza sobre ella.

En ese instante la comprensión hizo acto de presencia y Edward, finalmente, entendió todo.

Bella lloraba de felicidad, de esa misma felicidad que lo inundaba en ese preciso minuto en que ella acariciaba con total delicadeza su mejilla. Bella estaba feliz de tenerlo con ella, ¡Bella lo quería tanto como el a ella!

Bella abrió sus ojos y sonrió ante lo que sus ojos vieron.

Edward, con los ojos muy abiertos debido al asombro.

"¿Lo comprendes ahora?" Inquirió aguantando los deseos de reír nuevamente. La situación se le hacía de lo mas graciosa.

Edward ni siquiera respondió, solo sonrió como un estúpido y atrapó ente sus brazos el cuerpo de la chica, quién con sorpresa, se dejó abrazar por el amor de su vida.

Con destreza, se puso en pie, lo que por consecuencia arrastró a Bella a hacerlo también y levantándola del suelo comenzó a girarlos a ambos, rebosante de alegría. Maravillado por el regalo que la vida le estaba dando en ese minuto.

La risa de Bella no demoró en dejarse escuchar. Esa risa que era una dulce melodía para los oídos de Edward estaba de vuelta. Esa risa llena de gozo. Edward sonrió aún más amplio y dejó que su risa acompañara a la de la chica que tenía entre sus brazos.

Repentinamente se detuvo y esperando un instante a que Bella se reincorporara, unió las frentes de ambos y la miró por entre sus pestañas.

"Entonces…"

"Entonces…" Repitió Bella sintiéndose de un muy buen humor. Quién la hubiese visto hace un par de horas antes y luego la viese sonriendo de esa manera pensaría que Bella tenía algún trastorno de bipolaridad. Cosa que no le importaba en lo mas mínimo, ¡Edward había regresado! ¡Y por ella, quién lo único que había hecho era dañarlo! ¿Cómo no estar trastornada después de eso?

"¿Estás feliz de verme aquí?" Bella agitó su cabeza.

"¿Aún lo preguntas? ¿Qué tengo que hacer para que entre de una vez en tu cabeza el hecho de que el verte ha sido lo mas hermoso que me ha pasado en todo este maldito tiempo?" Lanzó en desesperación Bella, sintiéndose repentinamente muy sincera.

"Nada. Tu sonrisa es suficiente." Quitó una de sus manos de la cintura de Bella -que era de donde la tenía tomada, aún sin permitirle poner sus pies en tierra por lo que los pies de Bella estaban sobre los pies de Edward- y la posó en su mejilla, cerca de su oreja y con su pulgar dibujó círculos en el rostro de Bella. "Eres tan hermosa… tan hermosa…" Susurró diciendo cada palabra con todo el amor del mundo. Entonces pensó en cómo el tiempo había sido favorable para Bella, si cuando era una adolescente le quitaba el aliento, ahora observar sus ojos, sus labios, su cuerpo completo… era algo infartante para él. Y ella estaba feliz de verlo… esto era mucho mas de lo que el podría haber pedido.

Mientras todo esto cruzaba por la mente del chico de ojos verdes, Bella se sentía en las nubes. Su mano se desplazaba tan delicadamente por sus mejillas que sintió como sus piernas se hacían lana. Edward no había perdido ni un poco aquella extraña capacidad que tenía para hacerla sentir como si levitara.

"Respira, Bella…" Sugirió el haciendo de sus labios una fina línea. ¡Cómo podía estarse riendo de ella…!

"¡Edward…!" reclamó ella golpeando suavemente el hombro del chico con una de sus manos. Ambos rieron.

"Tan violenta como siempre." Bromeó él rodando los ojos y luego le sonrió con esa sonrisa torcida que Bella tanto amaba. Definitivamente su mente no le había hecho justicia a semejante ángel sonriente, pensó Bella. Súbitamente sus ensoñaciones fueron interrumpidas por la fuerza del viento, golpeando su rostro. Estaban una vez mas girando.

"¡Edward, detente!" chilló riendo histéricamente. "¡Edward!" volvió a gritar su nombre y se sintió tan bien, al igual que estar entre sus brazos. Lástima que tendrían que parar pronto de lo contrario, Bella no podría detener a su estómago que le pedía a gritos que se detuvieran. "¡Edward, mi cabeza da vueltas… y mi estómago también!" Solo eso bastó para que Edward detuviese su infantil giro.

"Lo siento." Se disculpó dejando caer los pies de Bella en el suelo. La chica con sumo cuidado se movió dos pasos hacia el lado y se sentó sobre el césped. "¿Por qué no en el banco?" Sugirió él apuntando al lugar donde este se encontraba y donde antes ambos habían estado sentados. Ella negó.

"No, esto es mejor. Ya sabes… los pies en la tierra, todo el cuerpo en tierra." Dijo agitando su mano libre por el aire, mientras la otra sostenía su cabeza. Edward se arrodilló justo en frente de ella y puso sus manos en cada lado de la cabeza de Bella, atrapando en su mano derecha, la mano izquierda de ella.

"Lo siento." Dijo otra vez y Bella negó, ya un poco mas recuperada.

"No seas ridículo Edward." Habló, desordenando con su mano derecha, el ya de por sí desordenado cabello de Edward.

"¡Oye!" gritó. Bella rió.

"Me gusta así." Declaró coquetamente y soportando las ganas de reír, ¡se veía tan gracioso! Edward entendió su punto. Y subiendo ambas manos sobre la cabeza de Bella, revolvió todo el cabello de la chica. Bella abrió sus ojos y boca pasmada. El dejó caer su cabeza hacia atrás, riendo. Cuando se hubo compuesto la miró tiernamente.

"Ya estamos iguales".

"¡Edward Cullen, te las verás conmigo!" chilló exasperada. Edward se puso en pie instantáneamente y comenzó a correr, Bella tras él, siguiéndolo.

Esto se parecía al sueño que había tenido hace cuatro años atrás… claro que ella no estaba embarazada y en vez de ser él quien la seguía y ella quién escapaba, era todo al revés. Que irónico.

Edward corría riendo como un niño, hecho que no era para nada vergonzoso para él, aun cuando la gente que caminaba por la bahía lo miraba con cara extrañada –algunos reconociendo su rostro- eso no era gran problema para el chico, estaba feliz y le importaba un bledo 'el qué dirán' o pensarán.

Se escondió detrás de un tronco de uno de los enormes árboles que estaban plantados en la orilla del sendero que serpenteaba por la costanera. Desde allí observó a una desconcertada Bella, que al no encontrar con la mirada a Edward, se detuvo y arrugó el ceño. Adorable fue la palabra que se le vino a la mente al muchacho.

Bella se volteó para buscarlo ente los árboles que estaban a su espalda, instancia que aprovechó muy bien Edward para correr y esconderse en el árbol que estaba mas cercano a ella. Mientras, Bella seguía buscando por Edward, ¿Dónde diablos se había metido?

Comenzaba a asustarse, a pensar que todo esto había sido producto de su locura cuando dos cálidas manos se deslizaron por su cintura, desde sus costados hasta su abdomen y allí se quedaron.

"¿Buscabas a alguien, Isabella?" Susurró él, con su voz mas ronca de lo que Bella pensaba, siendo descaradamente seductor y ¡por supuesto! Logrando lo que quería; un estremecimiento de Bella, seguido de un sonrojo y un suave gemido.

Lo último, acompañado del aroma embriagador de Bella lo llevó a cerrar los ojos y disfrutar de todo. Instintivamente su nariz se acercó un poco más a la cavidad del cuello de Bella y aspiró profundo.

"Fresas. Fresas y lavanda. Ese era su olor. Tan dulce y atrayente como antes. Incluso más…"

Con delicadeza, deslizó su nariz hasta la base de la garganta de Bella en donde depositó un casto y dulce beso, que hizo que el pulso de Bella se elevara a niveles insospechados. Edward se percató de ese detalle y sonrió complacido de que aquél efecto que causaba en Bella hace casi cuatro años, siguiera allí, intacto.

Acarició una vez más su abdomen con sus dos manos y la volteó, para poder observar su sonrojado rostro.

Los dos chicos se perdieron en la mirada de cada uno. Dos esmeraldas profundas fusionándose con dos esferas chocolate, imposiblemente cálidas. Fue ahí cuando el resto del mundo se detuvo para ellos.

Era el instante perfecto. El minuto en que olvidaron todo el dolor de estar separados por años, las mentiras… perdieron valor.

Estando absortos, el uno en el otro, acercaron sus rostros, hasta el punto de tocar sus narices una contra la otra. A estas alturas, Bella ya había perdido la cuenta de sus latidos por segundo. Lo que no distaba mucho de la situación Edward.

"He esperado tanto por este momento…" susurró Edward incapaz de quitar su vista de los labios de Bella. "Que aún no puedo creer por completo que sea verdad."

El aliento de Edward llegaba con una dulce fragancia para Bella, que le invitaba a probar de los labios del chico que amaba hace años. Por lo que no dudo un segundo más en acortar la distancia que había entre ellos.

"¡Bella, por fin te encuentro!" Gritó alguien tras la espalda de Edward, entonces… la burbuja se rompió.

Bella se apartó de Edward para mirar por encima del hombro del chico, de quién se trataba, y sus ojos se abrieron de par en par al notar la presencia de… él.

El chico más desagradable del lugar y de Seattle completo.

La mosca, más conocida como Mike 'estúpidamente fogoso' Newton.

Oh… mierda.

"¡M-Mike!" exclamó para nada contenta. Edward la miró confundido. Habían estado a milímetros de besarse y… ¿y ella se aparta? Además, ¿quién era ese tal 'Mike'?

"¿Mike?" Cuestionó en un hilo de voz lo que su mente preguntaba a gritos.

"¡Oh, Bella! Hace quince minutos que estoy buscándote, ¿Qué haces tan alejada de mi exposición, cariño?"

Ante el sonido de esta palabra Edward se volteó a ver, quizás era ¿un tío? No, sonaba demasiado joven y… lucía joven también.

"Hmm yo…" Bella se quedó en silencio, ¿Qué se suponía que tenía que decir?

'Hey, Mike. Adivina qué. El gran y único amor de mi vida ha venido por mí a pesar de que yo le destrocé el corazón y estábamos a punto de besarnos hasta que tú llegaste y nos interrumpiste.'

No, eso no sonaba muy cortés. No era que eso no fuese lo que se moría de ganas de decir pero, no era correcto.

"No importa." Dijo después de un minuto Mike, acercándose a Bella y tomándola por la cintura. Edward estaba petrificado. "¿No vas a presentarme a tu amigo, amor?"

Amor.

Amor.

Amor.

¿Cómo ese imbécil de cabello rubio engominado se atrevía a tomarla por la cintura y decirle, AMOR?

Eso solo tendría sentido si el fuese su novio.

¡Oh!

"E-Él e-es-" apuntó Bella sintiéndose absolutamente tonta, ridícula y nerviosa, por sobre todas las cosas.

"Edward Cullen." Le interrumpió Edward, estirando su mano para tomar la de Mike.

"¡Oh! ¿Edward Cullen el fotógrafo?" Edward asintió "¡Oh, soy un gran fan tuyo! Yo también soy famoso, claro que en el mundo de la pintura. Mike Newton."

'¿Qué? ¿Famoso? ¡Mike no es famoso!' Pensó, Bella.

"No recuerdo haber oído antes de ti." Fue sincero Edward, aunque también mordaz. Mike se sonrojó.

"Puede que no lo recuerdes pero debes haber oído mi nombre en alguna parte." Se defendió sintiendo un poco de rabia contra Edward. "Y Bella, ¿desde cuando se conocen tu y el señor Cullen?"

"Pues-"

"Largos años atrás." Respondió una vez más Edward por Bella. "Por si no sabes, ella vivió muchos años en casa de mis padres."

"Oh, si, si. Lo sé. Bella me cuenta todo sobre ella" mintió descaradamente. "ya sabes, así son los noviazgos ¿no?"

Noviazgo.

'Idiota'. Pensaron Edward y Bella al mismo tiempo.

"Estoy en plena exposición unos metros mas allá, ¿te gustaría ir a ver mis brillantes obras?" Preguntó muy pagado de si mismo. Edward negó tratando de esconder la tristeza que lo embargaba.

"Tengo cosas que hacer. Solo estaba de paseo por Seattle y… supongo que el paseo ya terminó." Miró a Bella directamente a los ojos. "Siento si fui una molestia, no sabía que…" pausó. "Lo siento, creo que ya es demasiado tarde ¿no es así, Bella?"

Bella estupefacta dejó una lágrima caer por su rostro, ¿por qué todo esto tenía que pasarle a ella?

"Bien, si es así... un gusto conocerte, Edward." Se despidió Mike, falsamente.

"Si, adiós." Finalizó Edward, para luego cerrar sus ojos y avanzar hacía ambos y seguidamente pasarlos, para encaminarse al aeropuerto.

¿Por qué Bella no le dijo nada sobre 'Mike'?

Claro, ya sabía por qué. Todo había sido un lindo sueño. Nada más. Debía haber supuesto que Bella encontraría a alguien mas, alguien que fuese mejor que él.

Había sido tan tonto…

~ * ~

Bella estaba helada, atornillada al sitio en donde estaba. Mike hace rato que le hablaba para que se movieran, ya la estaba mareando.

Suspiró y se dio la vuelta para ver la espalda de Edward alejarse.

"¡Bella, en la otra dirección! ¿Quieres?" La bloqueó Mike. "No puedo dejar la exposición sola todo este tiempo ¿no ves que soy importante? Tu amigo Edward debería haberte enseñado eso y-"

Bella dejó que su mano se estrellara con toda la rabia del mundo en la cara de 'su novio'.

"Mike… ¡¿quieres callarte de una vez por todas?!" Chilló ella sintiendo como sus ojos comenzaban a escocerle "¡Me tienes harta! ¿Es que no te das cuenta que me eres totalmente repugnante, repulsivo, asqueroso? ¡Eres un maldito que esta conmigo porque no único que quiere es una buena noche de sexo y ya! Pero… ¡te tengo las últimas noticias!... Eso, ¡NUNCA PASARÁ! Antes muerta que acostarme contigo, Mike 'la mosca'. Quédate con tus apestosas pinturas que valen menos medio centavo y que absolutamente nadie conoce porque eres un pintor completamente mediocre y engreído." Explotó Bella sintiéndose mucho mejor. Y empujando a Mike comenzó a caminar.

"¡Bella!" Gritó Mike con el rostro y el ego herido.

"¡Cállate!" Masculló sacudiendo la cabeza y deteniendo su paso. "¡Por cierto! La relación está terminada ¿correcto? Si lo que quieres tener es sexo, hay un par de números en la guía de teléfonos que te pueden servir."

Continuó, ahora corriendo para alcanzar a Edward. Tenía que explicarle que el no amaba a Mike, que al único que amó, ama y amaría sería a él y a nadie más. Tenía que pedirle perdón por mentirle y si el no la perdonaba no se rendiría, porque esta vez pelearía como debió haberlo hecho hace cuatro años atrás.

"¡Bella, no puedes dejarme así!"

No se detendría.

"¿Esto es una broma, no? ¡ISABELLA SWAN!"

No se rendiría.

~ * ~

"¡Edward!" Sintió el chico como alguien llamaba su nombre.

¿Era posible que…?

"¡Edward!"

¿O solo era su imaginación?

"¡Edward!"

Antes de que pudiese reaccionar, una pequeña mano lo tomó por el codo y lo hizo girarse.

Bella.

Sus ojos se conectaron inmediatamente y Edward sintió dolor. ¿Qué no había sido suficiente la humillación que ahora quería reírse en su cara?

"Bella si es por lo de hace un rato yo… yo comprendo todo y…"

"Edward"

"Sé que he llegado demasiado tarde, pero no es necesario que vengas a reírte en mi cara, yo comprendo pero por favor no-"

"¿Crees que vengo a reírme de ti?" El asintió. "No sabes nada, Edward." Negó ella sintiéndose pésimo.

"¿No vienes a eso?" Bella movió su cabeza negativamente. "¿Entonces a que vienes?"

Inquirió buscando en sus ojos alguna señal acerca de lo que Bella quería decirle.

"A luchar por lo que perdí." Confesó mirándolo con completa seriedad.

"¿Lo que perdiste?" Asintió. "No estoy entiendo nada, Bella. ¿Podrías explicarte? ¿Qué es lo que perdiste?" Una sonrisa bailó en los labios de Bella.

"A ti."

~ * ~

La noche en Seattle estaba oscura. Las estrellas junto a la luna inundaban el cielo con su mágico resplandor creando un escenario romántico para los jóvenes enamorados.

"Ven, pasa" dijo Bella mientras invitaba a Edward a entrar.

El joven entró observando todo el lugar, este reflejaba ser habitado por tres jóvenes, pero al mismo tiempo tenía un toque hogareño.

"Nunca quise cambiar las cosas, me gustaba como mis padres la mantenían y quise dejarla así" Edward asintió, no quiso profundizar en el tema. No quería que se sintiera triste por el recuerdo de sus padres fallecidos.

Bella tomó la mano de Edward y lo condujo al living, lo invitó a sentarse al blanco sofá de cuero. La chimenea estaba prendida. La estancia se encontraba completamente calida gracias a esta. Edward acercó a Bella y situó la espalda de esta contra su pecho, pasando su mano derecha por la cintura de ella, tomando su calida mano para dejarla en el vientre de ella. Le encantaba la sensación de sus manos entrelazadas, la calidez y electricidad que estás emanaban le producía una sensación sumamente placentera, no quería que acabara nunca.

Ambos estuvieron en silencio por mucho tiempo. Contemplando el fuego, jugando con sus dedos entrelazados, Edward dejando pequeños besos en el cabello de Bella.

Con su mano izquierda tomó uno de los rizos de Bella. "Tus rizos siguen tan sedosos como siempre" Bella rió encantada, los cumplidos de Edward la hacían sentir mas segura.

"Edward" dijo después de haberlo pensado por harto rato, durante todos los años que se mantuvieron alejados.

"¿Si, amor?" como le encantaba como sonaban esas palabras saliendo de sus carnosos labios.

"Lo siento" dijo agachando la mirada. Edward le soltó la mano y la giró. Ahora Bella se encontraba de rodillas en el sofá.

"¿Por qué?" le preguntó el, mientras le levantaba la barbilla. Ella lo contempló y suspiró, si no era ahora y no era mañana, ¿entonces cuando la sería?

"Por lo que pasó la última vez que nos vimos" se paró del sofá y se quedó quieta frente a la chimenea. Edward no dijo nada, solo esperaba. Lentamente Bella se dio vuelta.

"Fui tan estúpida ese día, nunca me detuve a pensar claramente en lo que tu sufrirías, fui egoísta, infantil, y aun así logre lo que menos quería" las lagrimas salían como cascadas de sus ojos, no se había dado cuenta, "al final de cuentas todo fue en vano, te alejé de tu familia, sufriste tu y también yo"

Bella pasó sus manos por sus ojos, frustrada de que siempre llorara por cualquier motivo. Pasó una mano por sus salvajes rizos.

Edward estaba mudo. Parecía ido, pero rápidamente sonrió.

"Entonces" dijo el mientras se paraba y sin ser conciente se acercaba a ella con paso seductor "¿no fui solo un capricho?" Bella rió, pero a la vez fue como un lamento.

"Claro que no" Edward le tomó una mano y se la llevó a los labios.

"Jamás te he podido olvidar Bella" el corazón de ella latía tan rápido, que estaba segura que el sonido inundaba toda la habitación. "Desde que te conocí en el muelle jamás saliste de mis pensamientos" y posando la mano de la chica en pecho en el lado izquierdo "ni de mi corazón" Bella sonrió.

"Eso…" dijo ella no estando segura del significado de todo esto. Edward la quería, el siempre se había adelantado, diciéndole, enseñándole sus sentimientos el se la había jugado con garra por estar con ella, ahora era su turno, ella tenía que dar el siguiente paso y dejar todo lo malo, inseguridades y pasado atrás.

Con sus manos tomó el rostro del hombre que encontraba parado frente a ella, lo acarició lentamente, y le sonrió, el le devolvió la sonrisa, aquella sonrisa que había estado añorando por tanto tiempo, aquella sonrisa que solo aparecía en sus mas hermosos sueños y fantasías.

"Te amo Edward, siempre te he amado" Edward la miro, y se perdió en esos chocolates, pudo ver que le decía la verdad, así que se encargó de acercar mas el cuerpo de la chica hacia el suyo. Dejando sus frentes juntas al igual que sus narices, el sentía como el corazón de ella galopaba fuerte y rápido en su pecho. Estaba seguro de que el suyo estaba igual.

Bella tenía los labios entre abiertos, y el igual. Sus alientos se entrelazaban y se invitaban a acercarse más. Bella se mojó sus labios pasando su lengua por ellos, para luego morderlos. A Edward se le hizo la imagen mas erótica, y al mismo tiempo era una invitación para acercarse y hacer el lo mismo a los labios de ella.

"Yo también te amo Bella" con aquello dicho, acortó la leve distancia que los separaba y chocó sus labios con los de ella. Al principio fue un leve roce, como de reconocimiento, estos se mantenían igual que cuatros años atrás. ¡Dios como le encantaban!, aun mantenían esa suavidad. Bella pasó sus manos por el cuello de Edward, atrayéndolo mas hacia ella, comenzó a jugar con los mechones de la nuca de el. Su cabello aun seguía rebelde y con esa suavidad especial.

Edward probaba los labios de Bella, pero necesitaba más, así que con su lengua los delineo, y Bella abrió mas su boca, la lengua de Edward entró y bailó con la suya. No era una pelea, no era una guerra. Si no que era el encuentro de dos amantes. No existía un perdedor, si no que dos ganadores. Suspiros salían de Bella y gemidos de Edward, la apretó mas hacia el. Podía sentir cada curva de ella fusionada con su cuerpo. Las manos de Edward comenzaron a cobrar vida, se paseaban por la espalda de Bella, por su pequeña cintura, haciendo pequeños círculos, creándole escalofríos a ella. Dejo sus labios para dirigirse a su barbilla y seguir bajando por su cuello y volver a subir por el lóbulo de su oreja dejando besos húmedos. Para Bella fue demasiado, necesitaba mas, así que se apartó de el, Edward la miraba confundido, ¿es que se había sobrepasado?, pero Bella lo empujó al sofá y rápidamente se acercó para sentarse a horcadas sobre el. Ella le sonrió pícaramente, mientras que Edward se sentía… asombrado, ¿ella ya había hecho antes?, ante aquel pensamiento no pudo evitar que una gran ola de celos lo invadiera, ¿su Bella ya había conocido el placer con otros?

Bella le daba suaves besos por todo el rostro, ella sabía bien que no era ninguna experta, pero el haber conversado con sus amigas y ver una que otra película ayudaba algo. Edward se estremecía bajo el toque que ella dejaba en su pecho, comenzó a desabrocharle la camisa. Pero Edward le detuvo las manos.

"¿Bella?" ella lo miró enseguida, su voz estaba ronca y se escuchaba algo enojado.

"¿Qué sucede?" le contestó ella, de repente comprendió. El no la deseaba tanto como ella a el. La quería, si, pero al parecer no era suficiente para algo mas. O quizás había notado lo inexperta que era.

"¿Estas segura?" dijo el, mientras observaba sus ojos. Ella solo asintió. No era capaz de hablar. Estaba en modo de sentir. "bien" le volvió a decir el con una sonrisa picara "porque no te detendré la próxima vez"

"Yo menos y tampoco quiero que tu lo hagas, eres el único con el cual quiero hacer esto" dicho eso ella comenzó a desabotonar los botones de su blusa azul marino, pero Edward la detuvo.

"Déjame hacer esto a mi" Bella asintió. Edward desabrochaba los botones con una lentitud que la mataba, ella quería que todo fuese mas rápido, ya quería sentir esos labios en todas partes de cuerpo.

Edward estaba maravillado, ella era virgen, ella sería suya. Y ahí se estaba entregando a el, no había mejor regalo. Aunque claro le preocupaba, porque sabía que un momento dado ella sentiría dolor. Pero el se encargaría de que eso fuese poco. Que sobretodo fuese mas placer y amor y así ella nunca mas lo volvería a dejar.

"Edward" pronunció Bella mientras besaba y mordía levemente el labio inferior de Edward, este hizo un sonido que sonó como un "¿mmm…?" Bella degustaba los labios de Edwards olvidándose completamente de lo que iba a decir, Edward atrapó el labio superior de Bella con los suyos y lo humedeció repetidamente con su lengua. La chica estaba en las nubes, no existía mejor sensación en el mundo que estar besando los labios de su querido fotógrafo. Edward seguía acariciando la cintura de la chica esta vez dejando que sus manos siguieran el camino por dejaba de la ropa, el tener las manos de Edward tocándote con la ropa puesta era una cosa y que te este acariciando la piel desnuda una muy diferente, Bella sin poder evitarlo se estremecía ante su toque, la electricidad era abundante. Se sentía capaz de no soportarla, que sería mucho para su loco corazón. Fue ahí cuando pudo recobrar un poco la conciencia.

"Deberíamos ir a mi habitación"

~ * ~

No existía mejor sentimiento. Era de mañana y los rallos del sol iluminaban toda la habitación, de cierto modo le daban un toque angelical y puro, y más con la hermosa mujer que tenía a su lado. Su mujer.

Bella dormía boca abajo, se veía tan hermosa, parte de su cabello chocolate le tapaba la mitad de la cara y la mitad de la espalda. Era un ángel. Su ángel.

Se sentía tan bien, el despertar junto a ella, viendo como los colores naranjos del sol hacían brillar la piel de Bella. Ella era definitivamente lo mejor que le había pasado en la vida. Era la única que lo hacia sentir tan completo. Estar con Bella era pura felicidad, como vivir en un constante estado de éxtasis.

Ahora no se le podía escapar, menos ahora, no podría volver a vivir sin ella. Bella debía estar en su vida por siempre.

"¿En que piensas, fotógrafo?" Edward sonrió ante ese apodo, lo había llevado al pasado. Como si el tiempo que pasaron separados no hubiera existido.

Edward se acercó más Bella y le acarició el rostro con las yemas de los dedos.

"Pienso…" dijo mientras tomaba un mechón de cabello de Bella y lo pasaba por detrás de la oreja de esta, "En la hermosa mujer que tengo frente a mi"

Bella se sonrojó. Se sentía tan feliz, tan completa, tan viva, tan amada.

Edward siguió con su dedo el camino de su cuello, pasando por sus hombros, bajando por su brazo y perdiéndose en su mano. Se acercó la mano de Bella a los labios y le dejo un profundo beso.

Bella solo lo admiraba callada, sabía que el diría algo, pero no se quería adelantar a los hechos.

"Te quiero Bella, te amo mas a que mi propia vida, eres exactamente lo que siempre desee, y no te dejare escapar nunca mas"

Bella pudo notar que sus palabras eran serias. Le gustaba lo que oía, demasiado. Edward tomó su rostro ferozmente y le dio un beso que le nubló los sentidos, para después separarse de la forma más lenta y suave.

"Bien" le devolvió ella cuando calmo su respiración "Porque no te podrás librar de mi nuevamente"

Edward rió y se estiró en la cama. Bella se iba a levantar, pero el se lo impidió dejándola encima suyo.

"Bella, cuando hablaba de no dejarte escapar… era enserio." Un sonrojo cubrió las mejillas de Bella. Esta sería una larga mañana… en su cama.

"Genial, que perra suerte la mía".

¿Fin?


N/A: Finalmente después de mucho tiempo tratando de estar aquí, el epíloog ha sido revelado. Cam y yo estamos conformes con el resultado, no sé si ustedes piensan igual pero si no es así... bueno, no hay mucho que hacer. Quiero agradecer personalmente a cada una de esas personas que estuvo allí siempre, ya sea comentando o apoyándome (hablo personalmente porque tengo un pa de amigas que han leido la historia, no sé si alguna amiga de Cam ha hecho lo mismo) quiero decir, que este tiempo escribiendo y actualizando ha sido muy lindo, a pesar de algunos comentarios que no nos agradaron a Cam ni a mi (y en esto tengo que ser genuinamente sincera) por eso aclaramos: FanFiction no es nuestra vida, tenemos mas cosasimportantes que hacer que son de vital importancia, esto es nuestro hobbie, nos encanta escribir pero eso no quiere decir que estemos todo el día aquí, lamento si alguien se ofende pero es la poder decir mas pero estoy en medio de un asunto sumamente importante, espero que sigan leyendomis historias, que serán personales ahora, no compartidas, un beso a todas y les quiero! muchas gracias y feliz año.

C & C .-