|Disclaimer: Ninguno de estos personajes me pertenece.
|Título: Blume Mitternacht (Flor de Medianoche)
|Autor: Firo Prochainezo/Leon L.
|Advertencias: Lemon. OoC desmedido. Universo Alterno. Todos humanos. Violencia. NO-Violaciones. Dark/Dominant/Mob Edward.
|Sumario: El viaje de Bella y Alice termina en desgracia cuando son raptadas para ser vendidas al mejor postor en el mercado negro. En el momento en el que Edward ve a Bella, decide que será para él, sólo que él no será el único en poner los ojos en Bella. ¿Qué desatará todo esto?
|Fecha de publicación: 16 de septiembre de 2009.

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.::: Blume Mitternacht :::.

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Capítulo I

La Llamada

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Bella se encontraba leyendo algún libro que le habían dejado en la escuela para leer. Mientras que Renée había salido a hacer algunas compras. Bella no había querido acompañarla pues prefería adelantar su lectura, además de que no estaba de ánimos para salir. Ella era así, no le gustaba demasiado salir de su casa. Era algo solitaria y ermitaña, algo que Renée había querido corregir sin éxito. Bella era de esas chicas que preferían quedarse en su casa leyendo, dibujando, durmiendo o cualquier otra cosa en vez de salir a pasear con alguna de sus amigas o quizá a alguna fiesta a la que la hubieran invitado.

Ella se encontraba exactamente en su habitación, acostada en su cama individual. Su habitación era bastante acogedora: amplia, ordenada y limpia, fresca y con iluminación suficiente para leer. El piso era de tablilla, las paredes estaban pintadas con un bonito azul turquesa y la ropa de la cama era del mismo color. Había un pequeño escritorio de roble en un rincón al igual que un armario del mismo material de lado opuesto al escritorio. En el escritorio había una computadora, no muy moderna, pero buena para lo indispensable. A lado había una repisa donde la chica ponía los libros que tanto leía y le gustaban. Algunos de los ejemplares rezaban títulos como Cumbres Borrascosas y Orgullo y Prejuicio. Los libros favoritos de Bella.

Y entonces, interrumpiendo su lectura, sonó el teléfono que estaba en la mesita de noche a lado de su cama. La morena se sobresaltó y dejó caer el libro en la cama, miró hacia su mesita de noche y rápidamente cogió el teléfono y contestó algo distraída:

—Diga.

—¿Bella?

—Sí.

—¡Bella! —dijo una voz chillona desde el otro lado. Alice. «Diablos, creo que no podré seguir disfrutando de mi lectura tranquilamente», pensó Bella.

—¿Qué pasa, Alice? —preguntó algo desanimada Bella, esperando a que no saliera con que era un asunto de suma importancia y terminaran yendo de compras. Ahora no estaba de ánimos para eso, más bien, nunca estaba de animos para eso.

—Hola, también me da gusto escucharte. Estoy bien, gracias —ironizó Alice. Rodó los ojos exasperada.

—Alice, acabamos de vernos ayer —dijo con impaciencia. Bella quería continuar ya con su lectura.

—Ay, está bien —dijo fingiendo molestia, sin éxito, pero al instante su voz recuperó un tono de emoción y alegría — ¿Adivina qué?

—¿Qué? —inquirió Bella fingiendo interés. Esperaba que Alice saliera con una de sus tonterías de desfiles de moda, o bazares de ropa a los cuales quería que fueran juntas.

—¡Voy a Francia! —chilló con emoción. Bella se sorprendió un poco, la verdad es que se esperaba más una noticia irrelevante sobre modas o eventos del año. Vamos, lo típico en Alice. Francia, wow.

—¿Hablas en serio? —dijo Bella sin fingido interés, toda la molestia que había sentido antes desapareció. Estaba muy interesada en la noticia de Alice, pero también sentía un poco de envidia y prefería fingir que no estaba muy interesada para no crear una situación incómoda.

—¡Sí! ¿puedes creerlo? —contestó ella muy alegre y emocionada, probablemente no se había dado cuenta de su fingida indiferencia—.¿¡No es estupendo!

—Bueno, sí, es genial —admitió Bella, sin poder evitar darle la razón «Por supuesto que es genia, ¿un viaje a París!».—¿Y a qué se debe eso?

—Un regalo de mis padres —respondió ella—Después de estarles insistiendo que me dejaran ir. Accedieron a hacérmelo como un regalo de cumpleaños.

A Bella no le extrañó que sus padres por fin la hubieran dado permiso. Alice era tan… molesta, necia e insoportable cuando se lo proponía. Y cuando quería algo y esa persona no se lo quería dar, se ponía en un plan de insistir que terminaba hartando a la persona y le daba lo que quería. Lo había hecho con Bella muchas veces. Especialmente cuando quería ir a un desfile de ropa o a comprar innecesariamente, y Bella no quería ir.

—Pues eso está muy bien, Alice —dijo Bella sin saber muy bien qué decir. La verdad es que no entendía para qué le llamaba a Alice si sólo le iba decir eso. No es que normalmente fuera así, pero le había dado un poco de envidia. Bella sabía que nunca podría ir a Francia, no tenían tanto dinero como para pagar un viaje así. Según Bella, por lo poco que había oído, los viajes al extranjero costaban muchísimo dinero. — Pero no entiendo para qué me llamas… ¿necesitas mi permiso? —bromeó Bella. No tenía caso molestarse por algo tan estúpido. Bella no era de esas chicas.

—Ja, ja —dijo Alice. —Hablaba para decirte que sólo me dejan si voy con alguien… y yo sé que tú también quieres ir, así que…

—¿Hablas en serio? —dijo Bella sorprendida.

—No. Sólo estaba bromeando, lo único que quería era presumirte —dijo Alice sarcásticamente. Bella puso los ojos en blanco.

—¿Y alguno de tus padres no puede ir contigo?

—Oh, entonces tomo eso como un no. Bien…

—No, tonta. Sólo estaba preguntando —replicó Bella.

—Mmm, no. No pueden. Tienen que trabajar, ya sabes. —Bella pudo imaginarse a Alice rodando los ojos, como siempre solía hacerlo cuando mencionaba el trabajo de sus padres.

Los padres de Alice eran unos exitosos empresarios. Así que tenían grandes ingresos y lujos, pero el tener mucho dinero y grandes negocios tenía sus costos. Así que Alice pasaba la mayoría del tiempo sola en su casa. Mientras que sus padres o se encontraban en alguna de las empresas que tenían o en algún viaje de negocios.

Ella nunca iba con ellos, porque, además de que duraban bastante tiempo, decía que eran aburridos pues tenía que ir con ellos a esas aburridas juntas y quedarse esperando sin hacer nada, o simplemente quedarse en el hotel también sin hacer nada. Era prácticamente lo mismo. No había nadie quien la pudiera acompañar a irse de compras o salir a dar una vuelta por ahí.

Por lo tanto, ella y Bella pasaban mucho tiempo juntas. Casi eran hermanas. Alice en algunas ocasiones se iba a quedar a la casa de Bella, pues no le gustaba estar sola y se aburría. También salían de compras —en contra de la voluntad de Bella— o dar vueltas por ahí para matar el tiempo durante un rato. Se querían demasiado, y se consideraban hermanas de sangre.

—Mmm, sí lo sé.

—Así que, ¿qué dices?

—No lo sé, le diré a Renée. Sólo espero que no se ponga paranoica justo hoy —replicó Bella.—Pero, ¿a dónde vamos a ir? No piensas que vamos a estar solas ahí, ¿o sí?

—Por supuesto que no, boba. En Paris tengo unas primas, así que mis padres me dejaron ir con la condición de que me quedara con ellas —contestó Alice. Paris. Sonaba interesante. A Bella le parecía una ciudad que valía la pena conocer. Pero la verdad es que le daba un poco de miedo ir sola, a otro país. Era como sentimientos contradictorios. A la vez tenía muchas ganas de ir, pero también le daba un poco de temor. Y era algo extraño en ella.

—Interesante —dijo Bella sin pensar.

—¿Interesante? —repitió Alice incrédula desde el otro lado. Bella casi la pudo imaginar saltando del lugar en donde estaba. —¡Es más que eso! ¡Es Paris, Bella! ¡Un lugar donde puedes comprar ropa…!

—Está bien, está bien —replicó Bella poniendo los ojos en blanco de nuevo. Alice era tan exagerada a veces… Se exaltaba por cosas que no importaban tanto. Por supuesto que Bella sabía que era Paris, una ciudad muy hermosa y prestigiada.

Mas a ella no le llamaba ni emocionaba la cantidad de ropa y desfiles que había allí. No tenía sentido de la moda, contrario a su amiga, que siempre le gustaba estar a la moda y le molestaba que Bella no lo estuviera. Eran bastante diferentes en ese aspecto. Pero sin duda tenían muchas más cosas en común.

—Bueno, entonces dile a tu mamá. Seguro y te deja ir. ¡No puedes quedarte encerrada el resto de las vacaciones!

—¿Cuándo…? ¿cuándo nos iríamos? Si es que Renée no empieza con sus miedos y me permite ir.

—Pues creo que la próxima semana. Es lo más seguro, pero aún tengo que ver eso…

—Entonces… le diré a Renée y te llamaré cuando me diga algo, ¿vale?

—Me parece bien —Entonces se despidieron y Bella colgó el teléfono.

Después de eso, se quedó pensando en todo lo que acaba de decirle Alice. La verdad es que ella tenía muchas ganas de ir, no le agradaba la idea de quedarse el resto de las vacaciones de verano aburrida en su casa. Era mejor ir a otro país, y que mejor que Francia, sin importar tener que soportar los berrinches de Alice por ir a desfiles de moda y esas cosas. Eso se quedaba corto con lo que podían hacer allí. Debía aprovechar la oportunidad que se le estaba presentando.

Sólo esperaba que Renée no se pusiera paranoica y en el papel de la madre sobre protectora y preocupada por la seguridad de su hija. Además, también estaba Charlie, quien era un poco recio en esas cosas. Pero Bella estaba segura de que Renée sería la más difícil de convencer. Ya lo probaría cuando llegara, sólo esperaba no echarlo a perder o algo así. Se ponía un poco nerviosa cuando se trataba de pedir permiso.


N/A:

No sé cómo les haya parecido, espero que buena. Aún no tengo bien pensado por donde va la historia, pero ya tengo algunas ideas. Aunque claro, también ustedes pueden darme algunas =) Sólo me gustaría que tuvieran algo a consideración: En esta historia se tratarán temas fuertes, sin embargo no habría violaciones o algo por el estilo. No me creo capaz de tratar ese tipo de temas. También encontraremos aquí a un Edward dominante, oscuro y posesivo, así como de la mafia. La Bella de aquí será un poco sumisa y frágil, vamos, lo típico en este tipo de historias.

A lo largo de la historia iremos sabiendo más de Bella, de Alice y obviamente del resto de los personajes que salgan.

~Leon.
16 de septiembre de 2009.

s 29 de octubre del 2010.