Reunión

La entrada de Bellatrix provocó un revuelto en todos.

Ron se sobresaltó y abrazó, sin darse cuenta apenas, a una dolorida Hermione. Lily abrazó aún más fuerte a Harry. Y James y Sirius se levantaron como un resorte.

Neville trató de levantarse a duras penas e intentó apuntar con su varita a la bruja.

_ ¡Des…

La mujer hizo un gesto aburrido y desvió el hechizo.

_ Estate quieto chico_ le riñó con una horrible voz de bebé._O te harás daño. Y añadió con una sonrisa francamente repugnante_ como mami y papi.

Neville trató de levantarse pero no pudo.

_ Ven Neville _ Ginny le ayudó, echándole una mirada horrible a la mortífaga _ Aléjate de ella.

Si la entrada de Bellatrix Lestrange había supuesto una conmoción a todos los presentes, ninguna (excepto la de Neville) se comparaba con la de Sirius. Al principio quedó bloqueado, pero le duró cinco segundos, enseguida se levantó señalándola y gritando:

_ ¡Tú! ¡Zorra repugnante!

La mujer le hizo un gesto de burla, y fue cerca de Draco. Le paso un brazo por encima de los hombros en actitud supuestamente amistosa, pero a Harry no se le escapó el escalofrío de su enemigo. Ni tampoco la rigidez de su cuerpo.

_ Siéntate, Sirius_ Le ordenó en tono aburrido_ Pronto vendrá él.

El resto se miraron entre ellos aterrados.

_ ¿Qué quieres decir?_ Sirius no se movió y sacó su varita_ ¿Te ha mandado a ti a hacer el trabajo sucio?

_ Yo soy su más leal servidora. La que siempre le apoyó y en mi recaerán todos los honores_ Bellatrix se irguió orgullosa y desdeñosa.

Los demás los observaban asustados. Lily le cogió aún más fuerte del brazo a Harry, y le susurró: No te muevas de mi lado.

Él se dejó llevar por ese tono cariñoso y preocupado. Y por una milésima de segundo, se sintió a salvo. Como un niño pequeño que se sabe seguro al lado de su madre.

Pero ante las amenazadoras palabras de Bellatrix, todos miraron al centro de la sala. Donde reposaba, como levitando esa bola de cristal brillante y azul.

Esa que hace ya meses tocara Ron y Harry y él oyeran un desgarrador grito saliendo de las entrañas de la tierra. No se lo contaron a los adultos. Pero al verla de nuevo, los dos amigos intercambiaron miradas lúgubres. Ambos miraron a Neville que no pareció darse cuenta. Su amigo estaba colorado, daba la impresión de que no soportaba más misterio y que estaba deseando que todo eso explotará. No importa por dónde.

ooOoo

Los hechizos volaban en todas direccionas y los combatientes trataban de defenderse a la vez que atacaban.

Los retratos de hombres y mujeres se movían presurosos de marco en marco, tratando de ver la batalla en primer plano mientras jaleaban a los luchadores por Hogwarts e insultaban a los mortífagos.

_ ¡Fuera del castillo vil bellacos! ¡si os enfrentarais a mi veríais lo que es dolor! ¡traidores! ¡Infames! _ chillaba Sir Cadogan.

Pero sus gritos apenas se oían, difuminados como estaban por las múltiples explosiones y voces de los combatientes.

Los estudiantes y profesores se afanaban en contener los ataques de mortífagos y criaturas oscuras pero estos avanzaban sin remedio.

Remus Lupin se hallaba en medio de la batalla desesperado. Había perdido a Tonks.

_ ¡Tonks! ¡Tonks!_ Remus la llamaba a voces por los pasillos, deseperado. Esa chica era tan inconsciente y se le pasaba algo, él… él no sabría qué hacer. Debía tranquilizase y pensar

_ ¡DORA!, ¡DORA!_ continuó dando voces ignorando las ganas de toser debido al humo de una explosión cercana_ ¡TONKS!... ¡MALDITA SEA DORA!

Remus había encontrado por fin a Tonks.

Varita en alto, con el pelo castaño desvaído sin brillo y desordenado. Luchaba intensamente contra Rowle.

El mortífago luchaba a matar y Tonks se defendía a morir.

La entrada de dos nuevos combatientes en el pasillo despistó momentáneamente a Tonks que se volvió a mirarlos.

Rowle aprovechó el momento: ¡septum…

_ ¡No! ¡Dora! ¡Desmaius! ¡Desmaius!

La intervención de Remus no pudo haber sido más providencial

Tonks, al darse cuenta de su terrible despiste abrió la boca entre asustada y avergonzada y miró al mortífago desmayado a su lado.

_ ¿Remus?

Remus se acercó rápido a ella, la tomó por un brazo y la llevó escondida tras una armadura.

_ Remus, no sé yo si…_ a la leve luz vio que ella estaba ligeramente roja.

_ ¡¿Qué te crees que haces?!_ la zarandeó Remus muy enfadado más de lo que requería la situación_ ¡Estás en peligro! La miró sulfurado. No entendía cómo podía haberse despistado así…un segundo más y… no podía ni pensarlo…no debía.

_ ¡¿Qué demonios haces aquí?! ¡Debes ser más cuidadosa!_ insistió furioso.

_ ¿QUE? ¿Cómo que…que…? ¡¿Cómo que qué hago aquí?!_ La furia le impedía hablar correctamente y tartamudeaba_ ¿Cómo-te-atreves? ¡Soy una auror! No una niña _ Le apartó de un manotazo y se irguió digna.

_ ¡Llevas días comportándote como una loca suicida!

_ ¿Qué quieres decir? ¡Esto es la guerra! ¡No pienso esconderme si es lo que sugieres!

_ ¡NO! Pero si consigues que te maten de primeras no ayudarás en nada_ le espetó y tembló de horror ante tal fatalidad_ Y solo conseguirás eso si sigues comportándote como una loca.

Tonks lo miró fríamente.

Remus se acercó a ella y le cogió la mano, ella tembló ligeramente .Por primera vez desde hace un año ella trató de soltarse y Remus Lupin se la apretó con fuerza, y ambos miraron sus manos entrelazadas.

_ Escúchame Dora: sé que eres valiente y una de las mejores aurores que he conocido_ le sonrió_ Pero te necesitamos. Te necesitamos luchando y viva. Por favor, sólo prométeme que tendrás más cuidado.

El enfado de Tonks se evaporó como el agua en un día caluroso. Y sus ojos se tornaron llorosos.

_ Me estoy comportando como una cría inmadura_ le miró a los ojos con valor_ tu siempre dices que eres muy viejo para mí. Pero creo que te confundes. Creo que yo soy demasiada niña para ti, una inmadura niñata inconsciente.

_ ¡NO! No digas eso. Eres una mujer. Una mujer muy valiente, pero que está enfadada y frustrada_ Remus la miró_ Escúchame Dora. Sabes que te admiro. Que eres la mejor.

_ Remus…

Tonks se le acercó y antes de que Remus pudiera escapar le robó un pequeño beso de los labios.

_ Dora…

_ No lo estropees Lupin _ le advirtió.

Remus, a su pesar, sonrió.

Pero pronto una nueva lucha les hizo volver al mundo real.

En el pasillo, Parvati, Dean y Seamus luchaban contra tres mortífagos encapuchados. Se apresuraron a ayudar a los chicos.

Tonks lanzó un certero hechizo y uno de ellos se desmayó.

_ Ve a buscar a Harry Remus_ le dijo en voz baja.

_ ¿Qué?_ Remus lanzó un nuevo hechizo_ ¡por poco! ¡Bien echo Dean!. No, ¡ni hablar! ¡No te dejaré sola!

_ Es lo que Moody ordenaría_ jadeó al gritar a l vez que peleaba, siempre fiel al auror _ Estoy segura. No sé dónde está pero serían sus órdenes. Yo pelearé.

_ Pero…_ Remus protestó_ Me necesitáis aquí. No os dejaré.

_ Es lo que Moody ordenaría_ repitió ella.

La miró uno segundos intensamente. Y supo que no tenía sentido discutir.

_ Ten cuidado.

Un hechizo certero de Parvati derrumbó al mortífago que quedaba en pie. Su máscara se movió y pudieron ver a Lucius Malfoy.

_ Oh, dios mío_ se lamentó Remus_ pobre Draco.

_ ¡Ve a buscar a Harry! ¡YA!_ repitió Tonks, lanzando un certero hechizo a un nuevo encapuchado que apareció por una esquina.

_ Ten cuidado_ repitió Remus. Y salió corriendo, con el corazón en un puño. No tenía que buscarlo. Ya sabía dónde estaba.

ooOoo

Snape había conseguido esquivar a Mulciber y Rookwood. Le había costado la verdad. Eran muy pegajosos, pero por fin vio su oportunidad en una trifulca con unas arañas gigantes y un grupo de huppleppufs de sexto y séptimo.

Haciendo ver que los había perdido en todo el lío esquivó a los combatientes y caminó hacia el destino.

Tan solo ligeramente frustrado, pensó en la ironía de que tanto el señor tenebroso como Dumbledore le habían ordenado acudir a la sala. Tal vez ambos pensaran que sus inteligentes y complicados planes serían infalibles. Y los dos pensaban que Snape era una pieza clave, un alfil en el tablero de ajedrez que ambos habían metido a Potter de peón. Un peón protegido por la reina que el señor tenebroso era incapaz de destruir.

_ ¡Crucio!

La voz de Dolohov le molestó de sobremanera. No es que le importara, es que estaba en medio de su camino.

La chica a la que atacaba saltó esquivándolo.

El segundo hechizo de Dolohov no lo pudo esquivar y la chica cayó al suelo. Gritó de dolor y se balanceó mordiéndose la mano para resistir, hasta el punto de dejarse marcas de los dientes. Por los nudillos salían finísimos hilos de sangre de tanto apretar para soportar el dolor.

Snape observó aparentemente impávido a Luna Lovegood en el suelo.

_ ¿No pretenderás matarla, Anthony?

Dolohov le miró con suficiencia.

_ No entiendo porque necesita a esta chusma_ apartó la varita de Luna, quien hizo un esfuerzo para levantarse sin conseguirlo.

_ ¿No lo sabes?_ se deleitó del desconcierto de Dolohov_ ¿Y eso importa? No cuestionamos órdenes Anthony, las cumplimos.

Se acercó a Luna.

La muchacha al verse rodeada, se levantó alterada. Snape nunca la había visto alterada. Siempre pensó que vivía en otro mundo, levantó la varita y les amenazó. No le temblaba la mano. O era muy valiente o estaba más loca aún de lo que decían. Tal vez sea lo mismo.

Dolohov se echó a reír.

Snape apuntó con su varita a la chica, quien esquivó su hechizo.

_ ¡Estate quieta niña estúpida!

Trató de cogerla por la cintura al estilo muggle, pero ella pataleó fuerte.

_ ¡Oh, Merlín!, ¡maldita loca! Quédate quieta.

_ ¡Desmaius!_ gritó Dolohov, Y Luna se desmayó.

Snape que no estaba advertido cedió el peso y la chica cayó al suelo con un golpe.

_ Así es más fácil_ Se encogió de hombros, indiferente _ Son muy pesados estos niños.

Snape arqueó las cejas_ supongo

_ ¡Levicorpus!_ se dio la vuelta sin otra palabra

Dirigió el cuerpo inerte de Luna, por el pasillo vacío. Se sentía muy molesto.

Esa niña le había metido en un lío. Ni que no tuviera ya bastante trabajo.

La ocultó con una serie de sortilegios en una armadura al lado de la sala y por si acaso, le hizo un encantamiento de inmovilidad total.

ooOoo

En otra parte de castillo, un grupo de profesores se enfrentaban a más mortífagos.

_ ¡Minerva cuidado!

Macgonagall esquivó el hechizo de un nuevo enmascarado.

_ ¡Hay demasiados!_ gritó Kingsley_ ¿dónde está Moody?

_ Luchando con Mcnair y Yaxley la última vez que le vi_ respondió Slughorn.

_ ¡Impedimeta! ¡Impedimenta!_ gritó Minerva en dirección a Selwin.

Un rayo verde casi dio a Slughorn que lo esquivó por poco, agarrándose en barrigón lanzó un certero hechizo a Yaxley.

Los hechizos iban y venían, y cada vez aparecían más mortífagos.

Era como una emboscada y pronto, Kingsley, Mcgonagall y Slughorn se vieron rodeados de ocho mortífagos que les impedían cualquier movimiento.

_ ¡Severus!_ gritó entonces uno de esos desalmados encapuchados.

Snape avanzó hacia ellos, con el rostro crispado y tenso. Slughorn le observó con nerviosismo, como rogando porque otro más de su selecto club no le decepcionara de nuevo. No más mortífagos en el club sluggy. Mcgonagall con la cabeza muy alta, erguida y orgullosa. Dispuesta a todo.

Pero Snape no los observaba a ellos.

Solo a Kinsgsly. El funcionario del ministerio luchaba contra tres mortífagos a la vez, al límite de sus fuerzas.

Se volvió para mirar un momento de reojo a Mcgonagall, y por un segundo pensó en que a pesar de todas sus diferencias admiraba la tenacidad y el coraje de la profesora. Luchar contra ella solo haría que otra persona más de las pocas que respetaba (y había realmente muy poca gente digna de su respeto) le odiara.

Cuando Slughorn fue alcanzado por el hechizo de Selwin, sólo el funcionario del ministerio y la profesora quedaron a merced de más de diez mortífagos. Rodeados, los muy idiotas no levantaron bandera blanca, espalda con espalda observaron con fiereza a los enemigos, dispuestos a morir matando.

Eso molestó de sobremanera a Snape. No sabía cómo cumplir su cometido sin que la entrometida y tenaz profesora saliera herida de mortalidad.

Kingsley y ella tenían la varita firmemente agarrada. Parecían dispuestos a todo.

Snape sopesó sus posibilidades. No había tiempo y se decidió en una fracción de segundo.

_ ¡BOMBARDA!_ gritó y apuntó al techo.

De inmediato la viga que tenían justo encima se vino abajo, y con ella el resto de la estructura. Pronto todo se convirtió en polvo, gritos de dolor y escombros.

_ ¡Desmaius!_ apuntó al ver al auror Kingsley.

_ Ya era hora_ resopló_ Y sin mirar atrás se fue de allí.

ooOoo

Remus Lupin no fue, ni mucho menos, directo a donde estaba Harry.

Extrañamente los mortífagos no habían traído más criatura siniestra que las ayudara que los dementores. Un par que atacaban indistintamente a alumnos, profesores como a los mortífagos. Horrible criaturas. Y aunque ese era un pobre consuelo, al menos los estudiantes no tenían que versarlas con acromantulas gigantes. Ni otras horribles criaturas.

O al menos eso creía él, hasta que se lo encontró. Estaba lejos, y él no le veía.

Un odio irracional recorrió su cuerpo. Fue como si el volumen del mundo a su alrededor se hubiera bajado, los oídos le pitaban y las imágenes se hicieron difusas, enfocándose solo en el individuo a pocos metros de allí. Todos corrían espantados de su lado, y hasta los mortífagos le trataban con recelo.

Fenrir Greyback.

Lo había visto en numerosas ocasiones. Pero nunca pudo reprimir ese impulso de descuartizarlo…darle su merecido a ese malnacido que tanto daño le había causado. A él y a otros desdichados como él. Y en presencia de Greyback sentía como los instintos lobunos contra los que luchaba fervientemente desde siempre se acentuaban. Fenrir Greyback le había destrozada la vida, antes de empezar a vivirla. Y seguía destrozándosela a tantos inocentes.

Aún en su forma humana, tenía unos dientes extrañamente afilados. Remus comprobó con repulsión como goteaba sangre. El individuo también debió notarlo, porque se lo limpió con la lengua.

Fenrir miró hacia arriba, como olfateando y Remus se encontró deseando que le viera. Poder luchar contra él, aun cuando sus posibilidades fueran ínfimas.

Pero Greyback no le miró a él. En lugar de eso miró a una nueva figura encapuchada.

Le sorprendió oír una voz de mujer.

_ ¿Y mi hijo?

La mujer se quitó la capucha. Una melena rubia le caía a los lados de un rostro pálido lleno de ojeras.

_ ¡¿Mi hijo?!_ repitió Narcisa Malfoy sacando la varita con un deje muy evidente de histeria

_ ¿No sabes dónde está tu inútil vástago?_ el hombre lobo se rio.

La señora Malfoy le acercó la varita a su garganta_ ¡Tú, maldito, fuiste el último en verle!

_ ¿Es que no sabes…?

_ No hables de lo que no entiendes monstruo_ La mujer le miró con toda la dignidad y frialdad que fue capaz de reunir_ No sabes el verdadero cometido de Draco. Ni siquiera te dejan llevar la marca_ le miró con repulsa_ No nos interesan los monstruos.

El hombre lobo torció el gesto en una mueca de total desagrado_ Muy bien señora. Usted ya sabe dónde está su hijo. ¿Por qué viene aquí a insultarme y perder su tiempo?

Narcisa se quedó pálida.

_ No… no…le prohibí que fuera ahí… él me lo prometió…Maldito mentiroso. Mi hijo, mi único hijo_ La señora Malfoy parecía realmente desesperada. El hombre lobo se apartó un poco mas de ella con repulsa. Remus supuso que estaba llorando.

Pero pronto la mujer se recompuso, le lanzó un hechizo casi sin resultado al hombre lobo para resarcirse y salió corriendo.

Remus ya sabía donde iba. Y recordó que él debía de estar ya ahí.

ooOoo

El colegio estaba bajo el más absoluto caos, y el solo no podía solucionarlo. Se afanó por mejorar las medidas de seguridad, pero una vez que habían entrado ¿eso que importaba?.

Se sentía culpable, como un niño al que le echan una regañina. Si hubiera estado menos preocupado trazando su plan brillante para debilitar a Voldemort….

No era una batalla que ellos hubieran ido a buscar lejos. Si no que la batalla les había encontrado a ellos. En Hogwarts. En el hogar de tantos y tantos niños y no tan niños.

_ En toda guerra las bajas colaterales son inevitables Albus.

Gellert se lo había dicho hacía ya muchísimos años, cuando él empezaba a plantearse la criminalidad de los actos de Gellert Grindelwald, cuando fue un cobarde.

Agitó la cabeza. Estaba abrumado. Solo eran niños.

_ Imagínate. Debilitar a Voldemort. Hacerle más vulnerable.

_ ¿Y Potter será su cebo?_ Severus le miró con algo que no quería mostrar pero Dumbledore leyó muy bien: preocupación. Puede que no por Harry como tal, si por ser hijo de Lily_ No es que me importe el chico…es igual de arrogante que su padre…

¿Pero valía la pena todo esto? ¿De verdad el fin justifica los medios? Si algún inocente muriera sería culpa suya.

Había puesto protección por todos lados. Cada alumno que se había quedado estaba mucho más protegido de lo que el mismo imaginaba.

Sabía que Draco tramaba algo ¿Por qué no detenerle? ¿Por qué no hablar con él? Sabía que el alma de ese chico no era ni mucho menos tan negra como él mismo se hacía ver.

Había luchado por horas en la batalla. Protegiendo a quienes habían decidido quedarse, algunos incluso menores de edad, de un modo que ni ellos se imaginaban.

Ahora debía de tomar otra lucha.

Albus Dumbledore consultó su reloj de oro. Se acarició a barba y se levantó con determinación.

_ Bien, Fawkes. Ha llegado el momento.

Su ave fénix emitió un silbido, puede que de ánimo o pena. O Puede que ninguna de las dos. Los fénix son criaturas inteligentes de mente profunda. Mucho más que la mayoría de los humanos.

ooOoo

_ Buenas noches_ Dumbledore entró tranquilo en la sala.

_ ¡Dumbledore!_ gritaron todos los presentes. Sin embargo algunos lo hicieron con alivio o sorpresa, otros con desdén y alguno hasta con miedo. Menos Snape. Él se limitó a mirarle.

Kingsley le lanzó una mirada especulativa, pero no dijo nada. Estaba ocupado planeando aprovechar la oportunidad para atrapar a Bellatrix Lestrange.

Remus y Narcissa ya estaban en la sala. Como él ya sabía.

_ ¡Qué está ocurriendo Albus!_ exigió saber Lily, presurosa soltó a su hijo a quien tenía abrazado como si temiera que se lo robasen, ante la media vergüenza y placer de Harry.

_ Tranquila Lily. Pronto acabará todo.

James y Sirius le echaron sendas miradas asesinas.

Narcisa Malfoy le lanzó una mirada aun peor. Una mirada de desprecio y desesperación. Apartó a su hijo de Bellatrix y le puso una mano tranquilizadora en el hombro.

De algún modo todo estallaría en pedazos en poco tiempo.

_ Ya casi es la hora_ murmuró con regocijo Bellatrix. Y se deleitó ante las miradas de terror de los presentes.

ooOoo

Pensaba hacer una entrada apoteósica. Por fin estaba en su lugar. Su castillo. El castillo que era su hogar. En manos de ese amante de los muggles de Dumbledore. Escoria.

Pero no, no sentía rabia. Solo un ligero placer. Por fin estaba tan cerca de cumplir su objetivo. La profecía lo dejaba muy claro. Y él se había ocupado de buscar más información. No tendría ningún problema con el monstruo, pues su magia superaba a cualquier fuerza o criatura mágica. Es más, pronto estaría en su poder.

Siempre fue muy útil tener infiltrados en el ministerio. Más aún, infiltrados en seguridad.

Lord Voldemort entró en su antiguo hogar a través de un armario aparentemente inofensivo. Se volvió invisible mediante un hechizo y echó a andar haciendo nada de ruido.

La lucha era encarnizada pero no se preocupó por las bajas ni por el transcurso de la batalla. No era más que una pantalla de humo para que él alcanzará su objetivo.

Lord Voldemort se paró delante de la puerta saboreando el momento. El número siete desvaído estaba pintado torcido en los alto de la misma. Sacó una mano huesuda de debajo de la capa y abrió la puerta.

Hola! Si, sé que es imperdonable que actualice tan de pascuas de ramos. De todos modos, enseguida acabaré

Espero que os haya gustado.

Un saludo.