Todos los personajes son de Stephenie Meyer. Edward es de Bella (excepto los fines de semana y días festivos. Entonces es mío LOL). La historia es de mi autoría, así como algunos personajes que aparecen a lo largo de la misma.


Extra 3

Un pasado extraño

- Ethan, hemos llegado. – dijo Félix, poniéndose de pie de su asiento y dando una palmada en mi hombro para que lo siguiera. El vuelo privado se me había hecho eterno desde Volterra hasta Seattle.

El Maestro Cayo nos había dado la señal de que ya podíamos ir en búsqueda de Renesmeé Cullen, quien ahora habitaba en Port Angeles. La habían estado rastreando todos estos años, desde que se marchó de Forks, toda su estancia en Alaska y su regreso a Port Angeles. Según él, era el momento indicado, ella próximamente iba a cumplir siete años y estaría "perfecta" para concebir.

Mientras tanto, yo seguía pensando que era una idea retorcida. Ella aún era una niña, no estaba lista para esto (¡vaya! Ni siquiera yo lo estaba, y eso que tenía un poco más de… experiencia que ella). Pero tenía que obedecer la orden que se me había dado: llevar a Renesmeé Cullen a Volterra y concebir hijos con ella. No podía dejar de pensar que ambos éramos considerados como un par de ratones de laboratorio, listos para los experimentos.

Tenía bastante presente las palabras de Cayo cuando me dijeron cuál iba a ser mi tarea en la guardia. Él tenía a Hellen resguardada en una asquerosa celda, mientras Alec constantemente la dejaba inconsciente para que no pudiera escapar.

-Flashback-

(cinco años atrás)

- Entonces, ¿qué dices, aceptas? – pregunté, asustado por la posible respuesta que ella pudiera darme.

Yo no era más que un muchacho, había cumplido veinte años un par de semanas atrás, pero me sentía tan seguro de que mi futuro estaba a su lado. Si ella me aceptaba en su vida y aceptaba ser mi esposa, la haría feliz el resto de nuestra existencia. Si ella ya tenía a alguien más esperando por ella, pediría que me permitiera permanecer a su lado, como un hermano o un amigo.

Ella había cuidado de mí todos estos años. Me enseñó a cazar y me protegía de otros vampiros (ella sabía mis debilidades como humano). Deseaba con todo mi corazón poder pasar mi vida con ella.

Así que, sin pensarlo dos veces, busqué la forma de entretenerla y distraerla un par de horas para ir a buscar el anillo perfecto (cosa que fue toda una odisea). Pensé en la manera más romántica de declararle mi amor y pedirle matrimonio: un paseo por la playa, llevarla a algún espectáculo, no sé. Pero al final, todo resultó de lo más simple y tranquilo, mientras estábamos recostados en un bosque, mirando las estrellas.

Y aquí estoy, arrodillado frente al amor de mi existencia, después de pedirle que fuera mi esposa.

Hellen chilló de alegría y me levantó, jalándome de las solapas de la camisa, hasta ponerme de pie, antes de abalanzarse sobre mí y besarme. Me quedé estático por un instante, en shock por su reacción, hasta que finalmente reaccioné y le correspondí a su beso.

- ¡Sí! – dijo cuando nos separamos – Sí acepto ser tu esposa. Creí que nunca lo pedirías, Ethan. Siempre te he amado, mi amor.

Volví a juntar nuestros labios, esta vez con más intensidad que la anterior. Ella enrolló sus brazos en mi cuello y yo la sujeté por la cintura, acercándola más hacia mí.

A partir de ahí, lo primero que queríamos era encontrar el lugar perfecto para celebrar nuestro enlace. No habría otras personas más que nosotros, pero queríamos que fuera el lugar más mágico y romántico del mundo. Londres, nuestra casa actual, no tenía nada de malo, pero queríamos algo más.

- Tal vez París – soltó mientras íbamos por el parque – No hay ciudad más romántica que esa.

- Tan romántico que termina siendo trillado. – dije con una mueca. Ella asintió cabizbaja y supe que la había herido con mi actitud – Discúlpame, no quise ser descortés. Iremos a París, si eso es lo que deseas.

En efecto y tal como lo pensé, París no fue de su total agrado. Ella argumentó que no había esa 'chispa' romántica y que el lugar no la convencía. Yo sabía que había algo más pero no quise insistir. Así que ahora íbamos rumbo a Roma, para ver si ahí sí encontrábamos esa… chispa.

Nos detuvimos en una pequeña ciudad italiana llamada Volterra, ya que necesitábamos con urgencia cazar algo. Hellen se encontraba algo reacia a alimentarnos ahí, diciendo que no era seguro. Pero logré persuadirla de que iba a ser peor si lo dejábamos para otro día. Esperamos a que fuera de noche y nos adentramos a un pequeño callejón. Ahí estaba un grupo de turistas algo extraviados, así que nos arrojamos sobre ellos sin pensarlo demasiado.

No supe qué pasó, de repente estábamos acorralados por unos tipos con capas largas y oscuras. Hellen se puso a un lado mío, pero en actitud defensiva si es que alguno de ellos pretendía atacar. Eran vampiros. Escuché que ella soltó un jadeo y eso me distrajo. Ellos atacaron y nos dejaron inmovilizados al instante. Eran cinco contra nosotros dos. Entonces, traté de concentrarme y logré dormirlos.

- ¡Pero vaya! – escuché la voz de una pequeña niña a mis espaldas. Me giré, dispuesto a atacar – No, no, no. Ni se te ocurra, niño. Si valoras tu salud mental, será mejor que no me "duermas".

Hellen empezó a doblarse de dolor y a gritar de agonía. Cayó al piso, retorciéndose y sujetando su cabeza. La niña la miraba fijamente, con una sonrisa de satisfacción cruzando su rostro.

- ¿Qué le estás haciendo? – grité.

- Una pequeña muestra de lo que puedo hacerte a ti – dijo, burlona.

- ¡Basta! ¡Para de una vez!

Ella dejó de ver a Hellen y fijó su vista en mí. Mi prometida aparentemente dejó de sentir dolor y se reincorporó. Ella aún estaba débil, así que la sujeté contra mi cuerpo para darle soporte.

- Sus nombres – ordenó saber la niña

- Ethan Jackson y Hellen Carter – dije con tono solemne.

- Bien. Acompáñenme. – dijo, antes de girarse hacia otra parte del callejón

- No. – dijo Hellen con voz rota. Sea lo que sea que la chiquilla le había hecho, aún no pasaba del todo – Por favor, déjalo ir. Él no es un vampiro.

- ¡Hellen! – siseé. ¡¿Cómo se le ocurría decir eso en este momento?!

- No, amor. No quiero que te hagan daño. – sus delgados y fríos dedos recorrieron mi mejilla.

- ¿Qué quieres decir con que no es vampiro? Estaba cazando humanos, yo lo he visto – dijo, notoriamente confundida. Suspiré pesadamente y di un paso hacia ella. ¿Qué más daba decirle todo?

- Sólo una parte de mí lo es. Mitad humano y mitad vampiro.

- ¡Fascinante! Con mayor razón vendrán con nosotros. Descuiden, creo que podremos llegar a un excelente acuerdo. No creo que les quede más remedio que aceptar, joven Jackson. – dijo, viendo con cierta burla mi rostro enojado – Lo que le hice a tu compañera no es nada comparado con lo que en realidad puedo hacer. Así que… andando.

Nos llevó hacia un imponente palacio. Caminamos por muchas habitaciones hasta detenernos frente a una sala. Tres hombres estaban sentados al fondo, y el lugar parecía más bien un sitio en donde se realizaría un juicio. La pequeña niña se acercó a los tres hombres, extendiendo su mano hacia uno.

- ¡Vaya! Ethan Jackson. Resultaste ser todo un personaje. – murmuró un hombre de cabello largo y negro.

No sabía cuál iba a ser mi propósito en ese lugar. No bastó mucho tiempo para saberlo. Ellos me querían para que fuera parte de su guardia. Nada complicado, en realidad.

-Fin flashback-

Cinco años después de nuestro encuentro con los Volturi, un grupo de desenfrenados neófitos estaba atacando Londres, y tras varios intentos por parar la situación, el problema renacía, por lo que Aro y Marco decidieron ir a ponerle fin de una vez por todas. Cayo decidió aprovechar la situación para mandarme llamar a mí, dándome la razón de que tenía una misión importante qué dejarme.

Todo había sido una maldita trampa, mientras yo estaba en la sala, ellos había tomado a Hellen para encerrarla en una mazmorra, en el sótano del palacio. Cayo me chantajeó diciéndome su macabro y muy estúpido plan. Sino aceptaba, Hellen podría morir. Así que no tenía más remedio.

Así que ahora estaba en Washington, junto a Félix, esperando el momento ideal para acercarnos a ella. Teníamos que esperar el momento preciso en que ella estuviera sola para poder acercarnos sin que los Cullen nos atacaran, pues estábamos en desventaja ante ellos.

La cosa parecía imposible, no había un solo momento del día en que ella estuviera sola. Siempre custodiada celosamente por su familia, los apestosos lobos y de humanos (aunque esos últimos podían ser eliminados con facilidad). Pensé que mi don no iba a ser posible a grandes distancias, sin embargo, logré aplicarlo sobre ella en dos ocasiones. Logré pasar desapercibido gracias a que mi aroma se mezclaba fácilmente por el de un humano común y corriente.

La chiquilla resultó ser muy tonta y muy curiosa. Creyendo que era el estúpido licántropo, me siguió hasta el bosque. Ahí, fue aún más sencillo dejarla desprotegida y a nuestra merced. Ella estaba tan asustada, pero era adorable su intención de disimularlo, fallando miserablemente.

- ¡Pero qué maravillosa sorpresa! – exclamó Félix, con fingida sorpresa en el rostro - ¡Renesmeé Cullen, mira que hermosa señorita eres ahora! Sin duda, eres perfecta.

- ¿Quién… quiénes son… ustedes? – balbuceó, aterrada - ¿Y… cómo saben… mi… mi nombre?

- ¡Oh! Es una lástima que no me recuerdes. ¡Ha pasado tanto tiempo! ¡Tantos años, por supuesto! Es natural que no me recuerdes, mi querida Renesmeé. Además, las circunstancias en las que nos conocimos… pues es normal no querer recordar que casi acabamos contigo. ¡Ese hubiera sido un error terrible, sin duda! Y eras tan solo una dulce e inocente bebé.

- Un Volturi – susurró.

- Así es, pequeña – sonrió triunfante – Me alegra que por fin me recordaras. No te tomó nada de tiempo, Renesmeé. Pero me temo que no conoces a mi compañero aquí presente. Él es Ethan Jackson. Y, como seguramente habrás notado ya, él es un híbrido. ¡Como tú! Y, como tú, él tiene un don magnífico. ¿No es maravilloso? Creímos que únicamente el muchacho ése que conocimos hace muchos años, Nahuel, y tú eran los únicos de su especie. Pero ¡oh sorpresa! Nos encontramos con Ethan hace unos cuantos años.

- ¿A qué te refieres con que tiene un don magnífico?

Esa era mi entrada triunfal. Sabía de antemano que los Volturi habían venido a exterminar a ella y a su familia, pensando que era una niña inmortal. Aro todo el tiempo mencionaba lo maravilloso que sería tenerla a ella también en su guardia, pero al parecer a los Cullen no les hacía ninguna gracia su oferta.

- Renesmeé – hablé – ¿De casualidad, has tenido unos desmayos recientemente? ¿Como si estuvieras en un sueño del cual no puedes despertar?

Ella asintió lento, asimilando cada palabra que le había dicho. Por su reacción, me di cuenta de que sabía de lo que hablaba. Su cara de sorpresa era, sin duda, algo digno de admirar.

- Bueno, al principio pensé que iba a batallar un poco contigo, ya que has estado practicando ese molesto bloqueo para que tu padre no pueda leer tu mente. Pero, afortunadamente, ha funcionado… ¡He podido aplicar mi don contigo, incluso a distancia!

- No… - jadeó

- Y claro – continué – temí ser descubierto por tu tío o por el licántropo que se te pega como una garrapata, pero no fue así. Al parecer, eso de ser mitad humano, fue bastante útil para camuflarme ante un grupo de alumnos.

- Verás, tú tienes el don de transmitir tus pensamientos a terceras personas. Mi don es dejar a otras personas o animales en un letargo, parecido a un sueño, para así poder atacarlos si es necesario o escapar. Muy útil para cazar sin hacer un gran esfuerzo. Es por eso que sentías tu cuerpo dormido, pero tu mente seguía funcionando.

- Ya, ya, ya – interrumpió Félix, con expresión fastidiada - ¡Basta de chácharas! Tenemos un vuelo que tomar y se está haciendo tarde, Ethan. Al amo no le hará feliz tener que esperar más por ella. Ya ha tenido demasiado tiempo de espera para que lo pospongamos para que ustedes se pongan a tomar el té.

- ¡No! – chilló, retrocediendo unos pasos – Yo no iré a ningún lado con ustedes. No, no, no, no…

Dicho esto, se dio la vuelta y empezó a correr. Yo sabía que era rápida, pero de alguna manera el miedo que sentía la hacía entorpecer y ser un poco más lenta, dándonos la ventaja. Félix y yo la interceptamos unos cuantos metros más delante, y ella gritó y se revolvió de nuestro agarre. La hice dormir al instante.

Durante todo el vuelo, no pude dejar de pensar en lo mal que estaban las cosas. Sabía la historia de Renesmeé, sabía que tenía casi siete años de edad y que físicamente estaba más que preparada y había madurado del todo. Pero, a pesar de todo, ella seguía siendo una niña. Era cruel y despiadado lo que querían hacerle (hacernos, en realidad) y, sobre todas las cosas, muy injusto.

Pero mi Hellen estaba encerrada como un animal en una celda, siendo lastimada constantemente por los ataques de Alec. Aún tenía esperanza de que, si hablaba con Renesmeé y le explicaba mi situación, ella aceptaría sin dudarlo. Parecía una persona noble. Y, dentro de poco, toda esta pesadilla terminaría y por fin estaría junto a mi dulce prometida.

Por supuesto, ella no estaba nada contenta con su estadía en Volterra. Cayo le había dejado en claro cuál iba a ser su propósito aquí y, al igual que a mí, la chantajearon con dañar lo más valioso que ella tenía: su familia. Odiaba eso y, peor aún, me odiaba por ser parte y por haber sido tan idiota y no haberle hecho caso a Hellen cuando ella me lo advirtió. Ahora, no solo estaba atado a ese tipo de objetivo, sino también había arrastrado a Renesmeé.

Me había puesto de propósito hacer la permanencia de Renesmeé lo más amena posible. Sabía que ella se alimentaba de animales, pero en cuanto se lo mencioné a Cayo, él se negó rotundamente a aceptar que ella cazara animales. Decía que su naturaleza le dictaba beber sangre humana. Pensé en lo hambrienta que debía estar (yo lo estaba), así que no le vi nada malo en que lo hiciera.

Pero todo se vino abajo al ver la reacción que había tenido después de alimentarse. Se veía tan… desolada y asqueada de sus acciones, que lo único que quería hacer era consolarla. Pedí que le preparan un baño caliente y una muda de ropa antes de ir a hablar con Cayo.

- Maestro, quisiera pedirle un enorme favor. – dije plantado frente a él en su escritorio.

- ¿Qué quieres, Ethan?

- Verá… Renesmeé… ella no lo está tomando nada bien y, con lo que pasó hace un rato después de alimentarnos, pues pensé que sería una buena idea dejarla salir un momento a que conozca la ciudad. Digo, después de todo ella estará aquí una buena temporada, así que lo mejor sería no hacerle tan complicada su estadía.

- ¡Ah, Ethan! – suspiró pesadamente – ¿No te das cuenta de que no es lo más brillante?

- Yo me haré cargo de ella, señor. Sólo será por un par de horas.

- Bien, pero no quiero problemas.

Ella se veía contenta de poder salir. Aunque estaba nublado, la llevaría a conocer la ciudad y, tal vez, ir al bosque para que pudiera cazar algún animal que estuviera por ahí. Todo con tal de verla sonreír. Pero mi satisfacción se vino abajo cuando ella decidió huir de mi vigilancia, internándose en el bosque. Decidí dejarla perderse un rato, antes de ir a buscarla, pues sabía que no iba a estar muy lejos.

Había sido la acción más estúpida que había hecho. Ella no sabía las consecuencias de sus acciones. Si ella se perdía, era obvio que yo sería el culpable, pero Hellen era quien iba a ser castigada. No podía permitir eso, así que se lo dejé en claro en cuanto la encontré. Su cuerpo desprendía cierto olor a sangre seca, así que me aseguré que la herida había cicatrizado antes de entrar al castillo. De no haber estado tan enojado, seguramente me habría ruborizado, ya que sin querer había levantado demasiado la falda de su vestido.

Naturalmente, mi descuido no había pasado desapercibido y Cayo me había reprendido. Por fortuna, Hellen estaba a salvo de un posible castigo, pero Renesmeé no pasó por alto su mención y quiso saber de ella. Una vez que conté nuestra historia, ella terminó por aceptar la orden de Cayo.

Sin duda, cuando todo esto termine, ella sería mi mejor amiga y me encargaría de que su problema con el licántropo se resolviera para que ella también pudiera ser feliz. Sin duda, nos lo merecíamos.


Algo que surgió a raíz de un review. Espero les haya gustado.

Ya saben. Twitter /c_ linan