Disclaimer: Todo lo relacionado con Harry Potter es de JK Rowling.

Advertencia: Femslash muy suave.

Pareja: Ginny/Fleur.

Rating: K+.

Género: Humor/Romance.

N/A: Primero de una serie de oneshots para la comunidad de 10pairings, de LiveJournal. El reto en cuestión consiste en juntar a un personaje con 10 parejas diferentes, y yo he escogido a Ginny Weasley.

La primera pareja es Fleur Delacour. Por si os lo preguntáis, está situado en el sexto libro.

Espero que os guste.

El gosa no es tu colog

Flegm.

Maldita y pesada Flegm.

Si hubiera podido la habría lanzado tan lejos como hacía con los gnomos del jardín, o con las quaffles cuando jugaba al quidditch.

Su nuevo tema de conversación eran los vestidos de las damas de honor de la boda.

- El gosa no te quedaría bien, definitivamente, no con ese pelo gojo –sentenciaba, mirándola con condescendencia, como si ella fuera una diosa y los demás no tuvieran más remedio que adorarla-. Puede que el azul, o quizá el gojo claro…

Maldita fuera ella y toda su estirpe. Si por Ginny hubiera sido, podía haberse metido los malditos vestidos por aquel lugar donde la espalda perdía su casto nombre. Más conocido como culo.

Si volvía a decirle aquello de "el gosa no es tu colog, definitivamente", definitivamente ella le iba a rapar el pelo al cero y se iba a hacer una bufanda con él. "¿Es ahora mi pelo de su agrado, señorita Flegm?", le diría, con la mata de pelo plateado alrededor del cuello, cual hermoso trofeo de caza. En su cara se dibujaba una sonrisa perversa cada vez que lo pensaba.

Una tarde, llamó a la puerta de su habitación. Entró, sin apenas esperar un segundo a que Ginny contestara, como si fuera la dueña y señora del universo y no tuviera que pedir permiso para nada.

Ginny puso una mueca de disgusto y refunfuñó por lo bajo, tumbada sobre la colcha de cuadros que cubría su cama, mientras leía un reportaje acerca de los Wigtown Wanderers.

- Ginevga… -empezó, mientras la aludida sentía el odio expandiéndose por su interior. Nadie le llamaba por aquel nombre. Nadie-. Cgeo que tu madge quiere vegte. Ha dicho algo sobge gopa sucia.

Parecía molesta. Quizá porque Molly la utilizaba de recadera de cuando en cuando. Ginny se sintió orgullosa de su madre.

- Ahora bajo –respondió, sin levantar la cabeza de su revista.

Fleur se sentó en la cama.

- ¿Qué lees? –dijo, poniendo su mejor sonrisa.

Ginny se dignó por fin a mirarla. Sus ojos eran extremadamente azules, y el cabello, rubio y brillante, le caía armónicamente sobre el hombro derecho, confiriéndole un aire angelical. "Qué perfección", pensó ella, con sorna. Si lo que intentaba era caerle bien, Ginny no se lo pensaba poner nada fácil.

- Un reportaje sobre un equipo de quidditch. Los Wigtown Wanderers. ¿Sabes? Los fundadores eran hijos de un carnicero. Se cuenta que jamás perdían un partido. Y que su padre les cortaba la cabeza a sus contrincantes como trofeo –sonrió, malévolamente. Lo de las cabezas era mentira, pero todo fuera por asustar a la delicada flor de Fleur.

Sin embargo, la mujer no dio muestras de escandalizarse. La miró de arriba abajo, y parpadeó con desdén.

- Vaya, qué integesante. Por ciegto, una cosa… -puso uno de sus dedos perfectos sobre la camiseta de la muchacha, de color rosa, con enormes letras negras en las que se leía "Weird Sisters" (regalo de Tonks)-. Yo que tútigaba esa camiseta. Ya te lo dije, el gosa no es tu colog.

Ginny entrecerró los ojos, con la maldita frase rebotando alegremente por su cerebro. El punto donde Fleur había posado su dedo ardía de indignación. Notó cómo las orejas se le ponían a juego con su pelo, y lamentó no tener cerca unas tijeras. Se imaginó que la cabeza de Flegm era una quaffle. Y cuántas, oh, Merlín, cuántas ganas tenía ella de cumplir con su cometido de cazadora.

Fleur hizo ademán de levantarse, pero, rápida como un rayo, Ginny se incorporó y la agarró por el cuello de su preciosa camisa celeste, arrugándola, con una fuerza inusitada para alguien tan pequeño.

- Escucha –dijo, arrastrando su cálido aliento lleno de cólera sobre la boca de Fleur-. Puede que mi madre no te diga nada porque quiere mucho a Bill y es una buena persona, pero yo no tengo tanta paciencia. No me gustas y nunca me vas a gustar. Así que, si no te importa, y si te importa también, vete a la mierda –concluyó, remarcando las cuatro últimas palabras.

Lejos de gritar o amilanarse, Fleur sonrió de lado. Le puso un dedo, el mismo dedo con el que había señalado su camiseta de color rosa poco apropiado, sobre sus labios, rojos de ira, acariciándolos.

- No te engañes, niña –le atravesó los ojos marrones, que brillaban febrilmente-. Tú a mí tampoco me gustas.

Ginny aflojó su puño, y su boca se abrió en una mueca de desconcierto. Aspiró fuertemente, en busca del orgullo que se le escapaba, pero lo único que recibió fue el perfume cristalino de Fleur.

La mujer se levantó, elegante, y observó con cierta soberbia cómo las pecas de Ginny se ahogaban en un mar escarlata. Se dio la vuelta, y aún habló antes de salir:

- Gecuegda que tu madge te espega abajo –dijo de espaldas, inexpresiva-. Puede que, en gealidad, no impogte el colog de tu vestido. Puede que no debiegas llevag ningún vestido de dama de honog. Ningún vestido.

Y la dejó allí, estupefacta. Ginny no acababa de entender lo último que había dicho, pero hubiera jurado que, mientras lo decía, se estaba riendo. Y se estaba riendo con malicia, además.

Se llevó una mano a la boca. No sabía por qué, pero la sentía arder.

Maldita, maldita Fleur.

N/A: Lo sé, es raro XD.

Si queréis ver un dibujo de Ginny con su camiseta de los Weird Sisters, lo podéis ver en mi LiveJournal: http: /neon-letters .livejournal .com /1146 .html (le quitáis los espacios y ya está).

Nos vemos!