Titulo: … cuz we are twins (Porque somos gemelos)

Autora: Pixie Girl

Traductora: Loves

Beta: Devil Lady Hitokiri

Rating/Advertencias: Slash, AU, Angst, Drama, Hurt/Comfort, Twincest, Light Kink.

Pareja: Tom/Bill

Disclaimer: Esta historia ha sido traducida con el permiso de PixieGirl, su autora. Ni ella ni yo ganamos dinero o pretendemos hacerlo al escribir y traducir la historia respectivamente. Los personajes, son personas en la vida real y en ningún momento hemos pretendido saber lo que en verdad ha pasado en sus vidas. El universo, es propiedad de la autora. Siendo un AU con twc técnicamente no relacionado. :S… Lean y me entenderán.

Resumen: Bill literalmente se tropezó con una nueva y amorosa familia cuando se perdió a los tres años. Cuando su familia 'real' lo encuentra 14 años después, se encuentra luchando contra viejos recuerdos.


Hola a todos, teimpo sin verlos. Un proyecto que tenia entre recobecos y que amo con toda mi alma. La mitad de la historia ya esta traducida, asi que esperemos pudan recibir actualizacion semanal.

Besos,

Loves.

PS: Gracias Devi por el beteo, aunque despues nos demos en la cabeza por errores que encontremos.


Familia por PixieGirl

N/A: Espero que les guste

Noviembre 6 de 1992

Sus pies dolían como locos… había caminado al menos dos mil kilómetros, o eso le parecía. Demasiado largo, nada menos que eso. No tenía idea de donde estaba, no tenía idea de a dónde iba y lentamente pero de forma segura empezó a tener hambre.

¿Dónde estaba su madre? ¿Dónde estaban sus hermanos? ¿Dónde estaba su casa? ¿Qué camino debería tomar? Su cabeza estaba llena de todas esas preguntas y no noto como iba a chocar contra alguien, hasta que lo hizo.

—Lo siento…

El niño con el que había chocado se volteó. Tenía su edad y de alguna forma se parecían. No parecía enojado, solo interesado. Ladeó su cabeza y estudió al chico que había tropezado contra él. Había estado llorando, su nariz estaba roja y tenía los ojos hinchados. Parecía cansado, y se agarraba su estomago como si tuviera hambre.

—Tom, ven. Querido… ¡Oh! ¿Quién es tu amigo? —una hermosa mujer de unos treinta años preguntó mientras se acercaba.

—No lo sé. Acaba de chocar conmigo —explico el niño, sin apartar su mirada del otro chico.

La mamá de Tom miró al pequeño que tenía su cabeza baja y parecía querer desaparecer — ¿Cuál es tu nombre, querido?

El niño mordió su labio —Bill.

—Hola Bill, mi nombre es Simone. Este es Tom ¿Dónde están tus padres?

—L-los perdí…

— ¿Qué?

—Qu- quería ver los juguetes. Ellos… ellos solo desaparecieron —dijo Bill, sorbiendo su nariz de vez en cuando.

—Esta bien, Bill. Vamos a encontrarlos. Puedes venir con nosotros, está bien —Simone extendió su mano pero el niño no la tomo. ¿Estaba bien ir con una extraña? Parecía ser buena persona… pero su mamá le había dicho que no se fuera con extraños.

De repente, el otro niño, Tom, tomo su mano. Era suave y encajaba perfectamente en la mano de Bill. El cansancio que sentía pareció evaporarse en cuanto el otro chico lo hizo caminar. Tal vez estaba seguro.

~8~

— ¿Cuál es tu nombre completo, pequeño? —preguntó el policía. Era uno de esos que se quedaban en la oficina, resolviendo las cosas como esas. Había dado una dona a Bill, y el pequeño la estaba mordisqueando felizmente. Simone estaba sentada a su lado, con Tom en su regazo. El niño ya había comido la dona que le habían regalado.

—Bill Kaulitz —respondió Bill, lamiendo el azúcar de sus labios, observando de vez en cuando a sus acompañantes.

— ¿Cuáles son los nombres de tus padres?

—Anne y Jorg —dijo el menor orgulloso de estar respondiendo las preguntas de la manera correcta.

— ¿Algún hermano?

—Georg y Gustav. Georg tiene siete y Gustav cinco… creo.

— ¿Y cuántos años tienes tu?

— ¡Tres! —anunció el niño, sosteniendo tres dedos en el aire.

— ¿Sabes cuándo es tu cumpleaños? —siguió el policía

—El primero de Septemble —respondió Bill, dando otro mordisco a su dona. Había acabado de aprender a escribirlo en el jardín.

— ¿Septiembre?

—Sí.

— ¡El mismo día que el mío! —dijo Tom, mirando a su madre —. Mami, ¡tenemos el mismo cumpleaños!

—Ya escuche amor —dijo Simone, sonriendo un poco. Tom volteó a mirar a Bill y sonrió. Bill le sonrió de vuelta. Se sentía mas cómodo con cada segundo que pasaba y estaba seguro que su madre no se enojaría por ir con los extraños. Eran agradables y estaban tratando de ayudarlo.

—Okay, bueno… —dijo el policía, tomando una última nota —… Trataremos de encontrar su familia. Este caso parece fácil, este tipo de desapariciones pasan todo el tiempo. Si Bill no hubiera salido de la tienda su madre probablemente ya lo habría encontrado.

— ¿Hice algo mal? —preguntó el menor con los ojos desmesuradamente abiertos.

—No, por supuesto que no —dijo Simone, lanzando una mirada viciada al policía, que rápidamente se aclaró la garganta.

—Puedes quedarte acá y esperar, mientras mando a alguien a la tienda a buscar a tu madre —dijo a Bill —. ¿Esperarán con él? —preguntó a la mujer.

—Si —respondió, pero no fue Simone si no Tom. El oficial miró a la mujer en busca de confirmación y esta solo asintió —. ¡Vamos Bill! ¡Creo que ese señor tiene un arma de verdad! —Bill grito emocionado y dejó que Tom lo tomara de la maño de nuevo. Simone los vio molestar al policía con su arma tan excitante y solo pudo desear que los padres del niño los dejaran quedarse después de que vengan a recoger a Bill.

Simone no podía imaginar lo que los padres de Bill debían estar pasando. Ella tendría un ataque cardiaco si alguna vez perdiera a Tom por cinco minutos. Lo mismo se podía decir de su esposo, Gordon. Que algunas veces era igual de neurótico que ella o más.

—Uhm, ¿Señora?

Simone volteó la cabeza y se encontró con un policía bastante incomodo —No es que sus niños no sean lindos o algo así, pero en verdad no me están dejando hacer mi trabajo.

La mujer tuvo que morder su labio y no reír cuando vio como Tom y Bill abrazaban cada uno una pierna del policía. — ¡No nos la quiere enseñar! —se quejó Tom.

—Vamos Tom, suéltalo. Tu también Bill.

— ¡Pero mami…!

—Amor, el no puede atrapar los hombres malos con ustedes colgados.

Tom suspiró y lo dejó ir, Bill siguió el ejemplo. Tom sacó la lengua y caminó fuera de la habitación, arrastrando a Bill. Simone rió —Me disculpo por mi hijo.

—Esta bien, ¿No son los dos hijos suyos?

— ¿Po…? ¡No!, Oh no… encontramos a Bill en la calle solo. O más bien, Tom lo encontró.

— ¡Ah!, ya. Lo siento. Solamente que se parecen…

—Si… —fue todo lo que dijo la mujer.

~8~

Bill y Tom finalmente se habían quedado dormidos en una banca de la oficina. Simone había bebido por lo menos diez tazas de café para mantenerse despierta.

— ¿Sra Trumper?

— ¿Huh?

—Debería irse a casa

—Pero… ¿Y Bill?

El policía suspiró —No pudimos encontrar a sus padres o hermanos en la tienda. Posiblemente vendrán mañana o pondrán carteles o algo así. Por ahora, llevaremos al niño a un refugio donde podrá…

— ¡No! —interrumpió Simone —. ¡Solo tiene tres! ¿No puede, no puede quedarse en mi casa? Puede dormir en el cuarto de invitados y puedo alimentarlo. Estoy segura de que le gustara más.

El hombre lo pensó por un momento —Bueno, no veo porque no… solo tráigalo mañana.

—Vale, gracias —dijo la mujer, agachándose y moviendo un poco los niños.

— ¿Mami esta aquí? —preguntó Bill inmediatamente.

Simone sonrió tristemente —No dulzura, lo siento. El policía dice que puedes dormir en nuestra casa. O si no llevaran a una casa de paso y no quiero que vayas allá. Está bien querido —dijo Simone en cuanto los ojos del chico se abrieron —. Encontraremos tu mamá y papá. Vendremos de nuevo mañana cuando estemos más despiertos. ¿Está bien?

Bill sorbió y sonrió valientemente —Vale.

Los tres regresaron al otro día, pero nada paso. Volvieron al día siguiente y el día después de ese… Tom siempre insistía en ir y Simone estaba segura que él era la razón por la que Bill no se enfermaba de estar todo el día en la estación de policía. Siempre encontraban algo que jugar, como las escondidas o al que llamaban 'Juego de Héroes'. Incluso tenían mini sombreros de policía para jugar y pronto se hicieron amigos de todo el mundo en la estación. Incluso hacían sonreír a él agrió asistente de vez en cuando.

Los días pasaron, y los niños se unieron más. Después de tres meses se conocían tan bien que podían ser hermanos. Simone no sabía si preocuparse o alegrarse de que Bill pareciera estar olvidándose de que iban a la estación porque era un "niño extraviado", ya había llamado a Simone "mamá" una vez y ninguno de los niños había notado el error. Estaba encariñándose también con Gordon que era "gracioso como un payaso".

Cuando un año había pasado, Bill finalmente había parado de tener pesadillas (mas que todo porque Tom había encontrado la forma de calmarlo) y estaba usando "ma" y "pa" más seguido que Simone y Gordon. Después de una larga conversación que había durado casi toda la noche, los dos adultos habían decidido adoptar a Bill. Cuando dijeron al niño la noticia, explicándole que se convertirían en su mamá y papá, la reacción de Bill había sido confusa.

—Pero ya lo son.

Simone había llorado por media hora.

~8~

Noviembre 6 del 2006

¿Bill había olvidado que solía tener otra familia? No, no lo había hecho. Los recuerdos de sus caras se habían borrado y no podía recordar como sonaban pero sabía que no siempre había sido Bill Trumper. Había llegado a la dolorosa conclusión que sus padres "reales" nunca quisieron encontrarlo. Y por eso había aprendido que no le importara.

— ¡Tierra a Bill! —dijo Tom, moviendo su mano en frente de los ojos de Bill

— ¿Qué?

— ¿Qué estas pensando? —preguntó el de rastas sonriendo.

—Nada a decir verdad, la tarea de matemáticas —dijo.

—Ya.

Si tu les preguntaras, ellos dirían que son gemelos. Parecía ser lo que más encajaba, habían nacido el mismo día después de todo. El hecho de que Bill fuese adoptado casi nunca era traído a colación más que todo porque Bill no quería y porque a Tom no le importaba.

Eran diferentes, si. Mientras Bill cantaba, Tom tocaba la guitarra. Bill iba siempre por lo negro y ropas pegadas mientras a Tom no le importaba el color de la camiseta siempre y cuando fuese lo suficientemente grande para hacer una tienda. Bill tenía el cabello largo y teñido de negro. El cabello de Tom también era largo pero tenía rastas y todavía era rubio.

Pero a pesar de las diferencias nadie podría adivinar que había sangre diferente corriendo por sus venas. Completaban las frases del otro y miraban la puerta segundos antes de que el otro entrara.

Bill suspiró acomodándose en el sofá. Él era el niño perdido más suertudo en todo el mundo. —Gracias por ser el niño con el que choque —murmuró de repente. Enterró su cara en el hombro de Tom, recibiendo un beso en la cabeza.

—Gracias por chocar conmigo.

Bill sonrió y miró al otro, que le estaba sonriendo con su sonrisa estrella. Esa sonrisa era algo que incluso Bill no podía resistir. Al poco tiempo se encontró besando a Tom y pudo sentir como se derretía mientras el otro tomaba el control.

Si.

Eran gemelos.


Tantan... primer capitulo :) ¿Que tal les ha parecido?

¿comentarios?