No hay realmente trama XD… Delirios míos alrededor de lo sucedido en el manga y lo que se vio en dmc3. Espero que les guste y si pueden me digan qué les pareció. Saludos :)


I. Vergil

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No estaba seguro de cómo había llegado ahí.

¿Se hallaba sumergido en alguna pesadilla? Sería lo más conveniente, y de hecho comenzó a desear tal cosa desde que el ejército de horrorosas criaturas invadió su hogar para convertirlo en un cementerio.

Pero dentro de sí mismo sabía que su mente no tenía la capacidad para crear un mundo tan cruel y sombrío. Los gritos se habían escuchado bien claros. Las suelas de sus zapatos todavía lucían encharcadas de sangre; sangre que encontró a cada paso mientras intentaba correr lejos de la destrucción, tal como les había ordenado expresamente su madre. Y para última evidencia miró su mano izquierda; todavía dolía de lo fuerte que Dante la había estado sosteniendo mientras luchaban por escapar.

¡Dante!

Miró a su alrededor con pupilas alarmadas, y trotó con vacilación en una dirección, luego en otra, llamando su nombre en susurros con la esperanza de que se encontrara cerca, tal vez escondido. Pero de entre los tristes árboles del bosque sin vida en el que se encontraba, sólo obtuvo como réplica un espeluznante silencio que trajo otra posibilidad a su mente.

¿Estoy... muerto?

Cerró los ojos y negó con la cabeza. No podía ser, no aceptaría tal cosa.

Si algo así fuera verdad, entonces...

—¡Dante!

No podría protegerlo.

—¡Dante! —gritó varias veces, cada una más y más fuerte, hasta sentir que su garganta se desgarraba, hasta que el llanto contenido no le permitió reconocer su propia voz, y hasta darse cuenta de lo imprudente que había sido por no considerar que su soledad podría resultar transitoria.

Las criaturas que lo rodeaban acercándose eran iguales a las que conoció en su casa, tal vez incluso las mismas.

Apretó los dientes, y sus temblorosas pupilas escanearon los horripilantes rostros a una velocidad enloquecida, sin realmente ver nada. Su sangre aceleró el correr de sus venas, y podía escuchar a su propio corazón ensordeciéndolo, superando por mucho a los sonidos ininteligibles de los demonios que lo estudiaban, demorando su ataque, alargando el deleite de haber capturado una presa que finalmente aplacaría en cierta medida su sed de venganza. No sería suficiente, por supuesto; Sparda les debía mucho más que la vida de su hijo.

Vergil decidió que no estaba muerto. Si así fuera, no estaría experimentando el pánico que lo consumía en esos momentos, no se sentiría asfixiándose por el deseo de vivir ni su sangre herviría de tal manera.

Fue entonces cuando lo notó por el rabillo del ojo; un resplandor fugaz en el suelo, a unos pasos de donde se encontraba. No lo pensó; su cuerpo tomó la decisión de abalanzarse hacía allí antes de que en su cabeza pudiera recordar que no sólo su mano izquierda había estado ocupada sujetando la de su hermano. En su derecha había cargado a Yamato, que ahora volvía a apresar con dedos temblorosos.

No obstante, el temor y la hesitación pasaron pronto. A cada batir de la espada, con cada cuerpo que destazaba y con cada herida que recibía, sus movimientos se fueron abandonando al instinto y su mente fue quedando casi en blanco. La extraña modificación en su altura, las garras en sus manos; ningún cambio le sorprendió. Estaba concentrado en una sola cosa.

En algo que debía recuperar, y proteger.

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