Hinata aún descansaba en el hospital de la hoja. Sakura acababa de salir de la habitación, mientras ella acariciaba su vientre con sumo cuidado, intentando notar algún movimiento de su pequeño.

Alguien tocó a la puerta de su habitación delicadamente.

-Adelante.-Dijo la Hyuga con una suave voz.

Sus ojos se quedaron realmente sorprendidos al ver a la persona que acababa de entrar en su cuarto. Una chica con sus mismos ojos, aunque con el pelo castaño, y con una expresión bastante arrepentida.

-Imoto chan…

Hanabi Hyuga. La pequeña hermana menor de Hinata permanecía frente a ella, con semblante serio aunque con una apariencia algo infantil. Se quedó paralizada de pie, mirándose a los ojos. No se atrevía a acercarse hacia Hinata.

-¿Qué estás haciendo aquí Hanabi?

Pronto la Hyuga menor agachó su cabeza ante ella, reverenciándose en señal de respeto.

-Perdóname Nee-san.

Hinata no entendía el porqué de aquel comportamiento de su hermana hacia ella.

-¿Perdonarte porqué?

La Hyuga menor alzó sus ojos mirándola a la cara.

-Siempre te he tratado muy mal, y ni siquiera pude hacer nada para detener a nuestro padre. Si llego a saber que todo esto iba a suceder…

-¿De qué hablas Hanabi?

-Neji me lo contó todo. Yo estaba de misión con el grupo de Konohamaru, por supuesto. En cuanto vine Neji me informó sobre tu situación y lo que había ocurrido.

Los ojos de la pequeña de las Hyuga comenzaban a llenarse de lágrimas.

-¡Perdóname Hinata!!¡Nunca te he sabido valorar lo suficiente como una hermana!!Pero…¡Quiero que sepas que pase lo que pase puedes contar conmigo!!!

Hinata sonrió a su pequeña hermana e hizo un ademán con la mano para que fuera a sentarse al lado de su cama.

-No te preocupes Hanabi. Siempre has sido mi hermana, y te quiero como tal.

-En verdad…he de reconocer….que te tenía envidia.-Confesó su hermana menor.-Siempre tan bondadosa con los demás, y aguantando los contínuos insultos de nuestro padre y sus desprecios. Pero tu siempre has estado ahí para los demás, ayudando en todo momento…siempre he querido ser como tú.

Los ojos de Hinata se surcaron de pronto de lágrimas y abrazó a su pequeña hermana intensamente, recibiendo un abrazo tambien de su parte.

-Gracias por contármelo Hanabi. De verdad.

La pequeña Hyuga se soltó de su agarre y la miró seria.

-Por cierto, aquel chico pelirrojo estuvo hablando con padre ayer. ¿Cómo se llama….?¡Gaara!!!-Dijo la pequeña de los Hyuga de pronto al recodarlo.

-¿Hablando? ¿Sobre qué?

-No lo sé, no pude oírlo, pero parece que padre estaba bastante tranquilo.

Hinata agachó su cabeza pensativa unos instantes…

-Oye, cambiando de tema, ¿Qué tienes con ese chico?

Las mejillas de Hinata se encendieron y se tornaron rojizas.

-¿Por….por qué lo preguntas?

-No hace más que preguntar por ti, parece que le interesas…

-A decir verdad, debería contarte un secreto, ya que eres mi hermana.

Hanabi asintió y Hinata hizo que acercase su oído hacia ella. Pronto comenzó a susurrarle algo haciendo que la pequeña de los Hyuga se sonrojase.

-Pero por favor, no digas nada, Hanabi. Ni siquiera a Neji.

-Te lo prometo…-Dijo Hanabi sonriendo disimuladamente.

Alguien tocó la puerta de la habitación y después de que Hinata le dijera que pasase, la puerta se abrió y empezó a entrar todo el mundo apelotonado.

-¡Hinata!!¿Cómo estás?!!!-Preguntaba el rubio Uzumaki tomándola por los hombros.

-¿Te encuentras bien?¿Te duele algo?

-¡Naruto suéltala!! ¿No ves que la estás mareando?-Se quejó la pelirrosada.

-Perdona Hinata.

-No te preocupes Naruto.-Dijo la Hyuga con una sonrisa.

Temari y Kankuro sonreían a su lado. Akamaru se intentaba subir a su cama.

-Vaya pelea…¡¡jamás hubiera pensado que pudieses enfrentarte así a tu padre!!!-Agregó el marionetista.

Temari le dio un capón en la cabeza.

-Tonto…

-¿Por qué demonios has hecho eso?

-Nunca conocerás a las mujeres…no me extraña que no ligues.

Todos sonrieron al comentario, incluído Sasuke.

-Señorita Hinata.

Un adolorido Neji se apoyaba junto al marco de la puerta.

-¡Neji!!!¿Te encuentras bien?-Preguntaba la Hyuga desde su cama.

-¡Neji!!¡Sakura te ha dicho que no hagas esfuerzos aún o podrías resentirte!-Le hablaba Tentén al lado suyo, quien intentaba sujetarlo.

-Lo sé, pero tenía que ver a Hinata.

Poco a poco, entre ella y Lee le ayudaron a acercarse hacia Hinata.

-Gracias Neji. Me salvaste la vida.

-No. Gracias a ti. Ahora por fin soy libre…has sido capaz de cambiar al clan. El señor Hiashi al final entró en razón.

Hinata lo miraba sin comprender.

-Si, Hinata. Ha eliminado las ramas. Ya no habrá más marcas malditas. Somos libres de decidir nuestro destino.

Neji se quitó la bandana y en su frente podría verse con claridad que su marca estaba oculta bajo un tipo especial de sello.

-Me han sellado al pájaro enjaulado. Aunque Nunca me he sentido más orgulloso de ser su protector, señorita Hinata.

-Neji, creo que ya va siendo hora que dejes las formalidades de una vez.

Neji sonrió y Hinata se aferró alrededor de su cuello.

Pronto todos notaron una presencia que observaba desde la puerta. Inmediatamente pusieron excusas para irse. Hanabi miró hacia los penetrantes ojos aguamarina que observaban desde la puerta y tras despedirse de Hinata salió de la habitación junto a Neji.

El pelirrojo se acercó hasta la cama. Mirándola de esa forma tan fría, aunque Hinata sabía que en realidad era cálida.

-Gaara….

-Me alegro de que te encuentres mejor.-Dijo él cortante apoyando una mano sobre la cama.

-Gracias, Gaara…

El pelirrojo la miró sin comprender.

-Sino fuera por ti…seguramente habría muerto. Siempre me estás salvando.

-eres tú la que me has salvado.-Hinata lo miraba sin comprender.-Eres tú la que me has salvado de ese infierno que es la soledad.-Se levantó de la cama y comenzó a mirar por la ventana.

-Ahora sé lo que es el amor….tú me lo enseñaste.

Gaara se tocó el pecho.-Puedo sentirlo….y ya no duele…Gaara cerró los ojos infundiéndose con la calma de la habitación, y de fuera.

Gaara dejó de mirar por la ventana para mirar a la Hyuga a los ojos.

-Hinata…quiero….que vengas conmigo a Suna. Quiero que seas mi esposa.

Hinata se quedó completamente estática. Se miraron a los ojos durante una eternidad.

-Tu padre ha aceptado de buen grado. Ayer fui a pedirle tu mano.-Pero….no tienes que responder ahora si no quieres. Sólo piénsatelo.-Dijo mientras permanecía de espaldas a ella.

Pronto notó como unos suaves y cálidos brazos se aferraban a su cintura con fuerza. Pudo notar esa embriagadora fragancia que Hinata desprendía. Ese aroma a jazmín.

-Claro que quiero…-Dijo recostada sobre su espalda.

-Aunque…sabes que hay un demonio dentro de mí, y tampoco quiero lastimarte.

Hinata hizo que se girase para mirarla a los ojos.

-Sé que no lo harás.

Poco a poco, fueron acercándose hasta unir sus labios en un apasionado beso, un beso que duró más de una eternidad….

Cuando se separaron se quedaron quietos, mirándose a los ojos mientras la Hyuga acariciaba sus mejillas.

-Gaara…

-¿Hmm?

-¿Es verdad que renunciaste a ser el kazekage?

El pelirrojo asintió.

-¿Por qué lo hiciste?

-No tenía sentido si no podía estar contigo.

-¿Quién es el kazekage ahora?

-Soy yo.-Dijo una Temari desde la puerta. –Gaara la miró algo fastidiado por la interrupción.-Pero sólo temporalmente, mientras Gaara estaba fuera. Les comenté tu situación a los del consejo y puedes seguir siendo el kazekage.

Gaara miró a su hermana y luego a la Hyuga.

-No lo haré si no puedo estar con ella…

-¡Para un poco!!¡Ni siquiera me has dejado terminar!!-Dijo Temari suspirando.

-Les comenté tu situación al consejo y parece que han aceptado tu matrimonio con Hinata. Al parecer creen que será de mucha utilidad estrechar lazos con Konoha.

Y más tratándose de una heredera del clan Hyuga. Si hubieras visto sus caras cuando se lo comenté. Se les hacía la boca agua pensando en el poder con el que podría nacer vuestro heredero.

-¿Heredero?

Hinata se sonrojó y comenzó a unir sus dedos nerviosa. Al poco tiempo, la cabeza comenzó a darle vueltas y se desmayó.

-¡Hinata!!¡Hinata!!!-Aún está débil.-Vamos a acostarla en la cama.

Temari abandonó la habitación y Gaara se quedó junto a ella, quien poco a poco fue abriendo los ojos.

-¿Te encuentras mejor?

-Creo que si….Dijo la Hyuga intentando sentarse en la cama.

-Etto....Gaara…..yo….

El pelirrojo la miró confundido, y la forma en la que chocaba sus dedos….no había vuelto a hacerlo, pero definitivamente ella estaba nerviosa ¿pero por qué?

¿Debo decírselo? Tiene derecho a saberlo, él es el padre…

Afuera una Temari curiosa llamaba a su hermano Kankuro.

-¿Qué pasa que quieres?

-Saca a Karasu e incorpórale una cámara. Quiero saber que pasa ahí dentro.

-¿Vas a espiar a Gaara? ¿Estás mal de la cabeza?

-¡Cállate y hazlo!!!

Kankuro suspiró e hizo lo que su hermana le dijo. Luego ambos se pusieron a espiar.

-Gaara yo….etto…

El pelirrojo la miraba expectante, como un niño curioso.

-Vas a….vas a….ser PADRE.-Soltó de pronto Hinata, dejando al pelirrojo petrificado.

¿Padre?¿él?¿Iba a tener un hijo?

-Ya te dije que olía diferente. No me imaginaba que fuese por un pequeño cachorro.

-Sasuke….cree que él me protegía de los golpes. Por eso era capaz de utilizar la arena…

Gaara no daba crédito. Temari saltaba de la alegría, abrazando a Kankuro y a Shikamaru que acababa de llegar y no entendía nada. Pronto se enteró medio hospital.

Hinata tomó la mano de Gaara, que no sabía como reaccionar y la colocó sobre su vientre. Pudo sentir como la arena de su calabaza de agitaba, y pudo notar unos pequeños golpes.

Pronto la habitación se llenó de gente felicitándolos, Neji, Naruto, Hanabi, Kiba….

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-Es la hora.

Los tres hermanos de la arena se despedían de los demás en la puerta. Hinata se detuvo frente a su aldea.

-Gracias a todos, y en especial a ti tambien, Naruto. Sé que has hecho lo posible por salvarme.

Hinata lo abrazó y besó su mejilla, haciendo que el rubio se sonrojase.

-Espero que vengas a visitarnos a menudo. –Decía Kiba con un deje de melancolía por tener que despedirse de su compañera.

-Adiós Hanabi.-Le dijo a su hermana.-Y tú Neji, cuídate.-El aludido sonrió.

Hinata miró hacia la lejanía. Su padre, Hiashi Hyuga, permanecía mirándola al frente, con su imperturbable mirada. Pronto, sonrió y asintió. La Hyuga le devolvió la sonrisa.

Shikamaru se adelantó y se colocó al lado de los de la arena.

-Creo que ya es hora de que me despida.

-¿De qué hablas?-Se quejaba la rubia Ino.

-Yo también me voy con ellos. Agarró la mano de Temari.-Temari y yo vamos a casarnos.

Después de una gran sorpresa y confusión de parte del resto, recibieron también felicitaciones.

-¿Estás seguro? Creo que no conoces el infierno aún….-Decía Knkuro por lo bajo.

-¿Decías?

-No, nada nada.-Intentó disculparse. Su hermana daba miedo.

Con Shikamaru en el grupo fueron alejándose de la villa de la hoja. Las despedidas fueron alejándose en la lejanía.

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Una Temari acunaba a su pequeño sobrino en el hospital. Hinata descansaba. Había sido un parto duro y difícil.

Gaara entró a toda prisa en la habitación. Las gotas de sudor se acumulaban en sus mejillas. Había escapado de una reunión para ver a su primogénito.

-Gaara….

El pelirrojo se acercó a Hinata y con cuidado besó su frente.

-¿Cómo ha ido?

Temari apareció entonces con un pequeño bulto entre sus brazos. El pelirrojo lo miraba, entre una mezcla de confusión y pánico.

-¿No vas a coger a tu hijo?

-Tengo miedo de que se me caiga…

-No digas tonterías. –Con cuidado, la rubia de las coletas depositó al bulto entre sus brazos. Tenía las manitas cerradas. Aunque apenas tenía pelo, pudo divisar unos mechones rojizos que lo hacían tan gracioso. Y sus ojos…eran los de Hinata.

El pelirrojo miró a su pequeño embobado. A pesar de que su mirada amedrentaría a cualquiera, el niño agitó sus brazos y sonreía.

Era tan feliz….

Kankuro y Shikamaru irrumpieron en la habitación.

-Tenías que haber visto a Temari. No quería soltarlo. Estaba embobada mirando a su sobrino.-Dijo Kankuro.

-Pensé que os lo iba a secuestrar.-Agregó Shikamaru.

-¡No digas bobadas!!

Pronto se quedaron todos en silencio, cuando vieron que el pequeño se había dormido acunado por los brazos de su padre. Se acercó hacia la Hyuga y lo depositó en sus brazos. Después le dio un beso en los labios.

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6 años después….

Dos niños entrenaban cerca de las dunas. Otro, permanecía echado en el suelo, con la mirada perdida en el cielo.

-¡Shikaku!!!¡Deja de hacer el vago!!!¡Tienes que entrenar!!¡Si no lo haces se lo diré a mamá!!

-Tsk. No seas tan problemática Karura. Déjame en paz un rato. Además, mamá y papá están en Konoha, así que…

-Deberías prepararte para el examen a Gennin. Eres un vago.

-¡Bah!!¡Si ya sabemos que va a aprobar Naruto!

-Si no vas a hacer nada ¡entonces se lo diré al tío Gaara!!

Al oír ese nombre, Shikaku se levantó rápidamente del suelo.

-Vale, vale, que problemática te pones. Eres una hermana muy pesada. ¿No ves que entrenar es un rollo? Si además siempre gana Naruto.

-Venga niños, otra vez, empecemos de nuevo.-Kankuro sacó su marioneta, pero en cinco segundos fue aplastada por la arena.

-¡Lo siento tío Kankuro!!-Decía un niño pelirrojo. Aún no puedo controlar bien las técnicas de papá.

Kankuro soltó un suspiro. –Que se le va a hacer.

Una peliazulada preparaba la cena. Se movía con soltura en la cocina, de un lado a otro.

Un remolino de arena se formó de pronto tras de ella, pero antes de poder acercársele, ella se paró en seco y sonrió.

-Llegas pronto Gaara.

-¿Cómo lo haces? Siempre intento ser silencioso pero me descubres.-Se acercó a ella sujetándola por la cintura y oliendo su cuello.

-Naruto, Karura y Shikaku están entrenando con Kankuro.

-Me parece muy bien. El pelirrojo seguía sin soltarla.-Así tendremos más tiempo para nosotros.

Giró a Hinata bruscamente y comenzó a besar su cuello.

Entonces notó como alguien le tiraba de la túnica.

-Papá tengo hambre.

-¿De donde has aparecido tú? ¿No estabas con tu tío?

-Es que….le he vuelto a estropear la marioneta.-Dijo el pequeño mirando al suelo.

Gaara suspiró. ¿Es que nunca iba a poder estar a solas con su mujer?

- Mmmm!!!Qué bien huele ¿Qué hay de cena mamá?

-Gizzard.

-¡Puaj que asco!!-Naruto hizo una mueca.

Gaara miró a su hijo arqueando una ceja inexistente.

-Es para tu padre. A él le gusta. Pero para ti hay un pastel de postre.-Dijo la Hyuga sonriendo a su hijo.

Naruto se acercó hacia el pastel y estiró su brazo para intentar coger un trozo usando su arena.

-¡Naruto!!¿Cuántas veces te tengo dicho que no uses la arena para coger comida?

-Perdona mamá. El pequeño pelirrojo miró a su padre.

-Papá, ¿Cuánto tardaste en aprender a controlar la arena?

-Seis años. Al ver que su hijo se desanimaba, se agachó para quedar a su altura.-Pero tu has desarrollado el ojo blanco antes que nadie. Manejar bien la arena es bastante complicado, Naruto. Requiere mucha concentración de chakra. Por eso, es mejor que primero aprendas el estilo de lucha de tu madre. De esa forma aprenderás a controlar antes el chakra.

El pequeño asintió.

-Mañana por la tarde te ayudaremos en tu entrenamiento.

Naruto asintió sonriendo.

-Y ahora, vete con Kankuro, se estará preguntando donde estás. Cuando esté la cena iré a buscarte.

-¡Gracias papá!!

La peliazulada sonrió.

-Sospecho que lo has hecho para librarte un rato de él.

Gaara sonrió de forma maquiavélica para después abrazarla apretándola hacia él, sus ojos estaban fieros, latentes de lujúria.

-Hoy hay luna llena, y su sangre se excita…(refiriéndose a shukaku)

-FIN-

Dudas, quejas sugerencias, amenazas de muerte…todo es bien recibido.

Para el que no lo sepa GIZZARD es la comida favorita de Gaara, son tripas de pájaro o alguna guarrada por el estilo, pero como es Gaara, es un defecto sin importancia que se le perdona.

SI KEREIS PEDIRME MAS HISTORIAS, INTENTARE HACER MAS SI OS HA GUSTADO.

Agradecimientos:

Baunyoko

Kaiser1993

Bella Uchiha

Uzumaki Zoe

Hinata Elric

Anette

Layill

Gaahina eterniti

AkasuLoveCristina

Lady Anette

Sayuri Koitsumi

Melisa

Yuki 96

Gracias de verdad por vuestro apoyo. Bsos a todos!!! Sayonara. nos leemos!!!