Los personajes son propiedad de Federico Moccia, un autor fantástico. Esta pequeña historia es algo que se me ha ocurrido. Si, una locura mía.

Va con cariño para el saltamontes-más-peque-que-yo. Y un saludo especial a Carito, que cada día está más cerca de alcanzar su sueño.


Moonlight


Noche. Noche cálida. Noche tranquila y amiga. Noche especial.

El manto de plata, la suave luz de luna entra a la habitación a través de la ventana abierta. Ilumina dos cuerpos desnudos que duermen plácidamente sobre las sábanas arrugadas. Es un hombre y una mujer. Él, maduro; ella, joven. Duermen. Están abrazados. En sus rostros relajados aún se pueden encontrar vestigios del dulce cansancio del amor. Los dos sonríen de manera especial. Es esa sonrisa que le dice al mundo "Estoy en los brazos de la persona que me ama en cuerpo y alma".

Esa noche no hay prisa. Esa noche —y las que vienen— podrán quedarse así, abrazados y felices, hasta el amanecer. O más allá, si quieren. Ella no tiene que volver a su casa, no tiene que seguir manteniendo una mentira. Él no tiene que preocuparse de levantarse temprano para ir a trabajar. Ese tiempo es suyo, sólo suyo y de nadie más.

Ella se mueve al dormir, y él disfrutaría mirarla. Pero en ese momento no la mira, sino que ajusta su postura a la suya. No quiere que exista la mínima distancia entre ellos, dormidos o despiertos. Pasaron bastante tiempo separados. Quieren recuperarlo.

Aún en sueños, inconscientemente él la acaricia. Su mano pasea libremente sobre la sedosa piel de la joven. Brazos. Pecho. Vientre. Piernas. Quiere saber que ella está ahí. A cambio recibe un suave roce de tiernos labios en su otra mano.

Suspira y sigue durmiendo.

Pasa un rato. Él quiere tocarla de nuevo. Pero ella no está en sus brazos. Extiende la mano para buscarla en la cama. No la encuentra. Ella no está ahí.

Alessandro abre los ojos, sobresaltado. Se encuentra en la habitación de siempre, donde tantas veces ha soñado con el día en que Niki regresara. La luz de luna ilumina todo con claridad y se da cuenta que está solo. Ella nunca volvió. Todo lo que pasó fue simplemente un sueño, un precioso y maldito sueño.

Niki. Niki. Niki.

Comienza a gemir bajito. Le duele saber que puede que ella no vuelva. Y le duele más porque sabe que él tiene la culpa de que haya terminado.

Niki. Niki. Niki, vuelve a mí.

Se sienta en la cama, se recarga en la cabecera y abraza una almohada, deseando fervientemente que fuera ella. El dolor lo carcome. Las lágrimas de tristeza le queman los párpados y luchan por salir. Su garganta quiere gritar hasta desgarrarse. Y su corazón… su corazón sufre en silencio.

Luz de luna. Inalterable. Sin importar lo que pase, siempre alumbra la oscuridad de la noche. Baña a ese hombre que llora desconsolado por su amor perdido, arropándolo con su plateado manto.


Si, algo raro. ¿Se imaginan al pobre de Alessandro sufriendo esto? u_u Pero bueno, soy dramática y me gusta hacer sufrir por amor xD

Ciao!