Título original: The Honeymoon

Autora: dracosoftie

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Disclaimer: Todo está basado en el libro ese que se inventó Rowling y el fic no se hizo con fines de lucro y menos la traducción.

N/T: Esta traducción es para mi querida darkwolfhp_5712, quien me hizo leer la historia en primer lugar. El viernes fue su cumple y éste es su regalo. Creo que actualizaré cada semana si me da tiempo.

***

La Luna de Miel

–… Terriblemente apenado. El viaje entero no es reembolsable debido a su naturaleza altamente personalizada, como se explica en una gran extensión del contrato de las cláusulas A, E y J; en las secciones cuatro a cinco, cinco a once y tres a siete – como un zumbido siguió la voz mientras Harry Potter se sentaba sin interés, en una increíblemente incomoda y monstruosa silla. Una silla que muy probablemente costaba más de lo que muchos magos ganaban en un mes, se dijo con tristeza, pagada por idiotas como él y sus complicadas metidas de pata contractuales.

Su mirada vagó por la elegante oficina amueblada sin ver realmente ninguno de los muebles opulentos o el toque de las decoraciones. Esto no le podía estar pasando. Era el maldito Harry Potter, Salvador del Mundo Mágico. El Elegido. El vencedor del Señor Oscuro. El niño que vivió. Y, ahora, de acuerdo con jubiloso y malicioso encabezado danzando en la página de El Profeta frente a él, El Hombre que dejaron Plantado.

Plantado. Harry cerró sus ojos. De verdad no podía creer lo bajo que había caído en las últimas 48 hrs. Dos días antes… ¿Su vida de verdad se había arruinado sólo por el lapso de de dos días? se preguntó. Se sentía como una eternidad. Se sacudió el pensamiento. Dos días antes había estado lanzando cosas en el departamento que compartía con Ginny, maldiciéndose porque había dejado la memorización de sus votos para el último minuto. Ron y él habían discutido por un par de gemelos perdidos. Hermione había peleado con su corbata, parte del ridículo traje Muggle que su sonrojada novia había insistido que usara debajo de su túnica de gala.

La monótona explicación de Draco Malfoy de pólizas reembolsables y acuerdos contractuales se detuvo cuando se dio cuenta de que el hombre frente él no había escuchado una palabra de lo que había dicho. Siguió la mirada de Potter hacía la mesa donde copias de El Profeta, El Quisquilloso y otros periódicos estaban regados. La vista desolada de Potter reparó en la portada de cada uno con noticias de su compromiso roto y el subsecuente abandono en el altar. El favorito de Draco era el que lo nombraba como El Elegido Zoquete y detallaba la exclusiva larga historia de la descarada infidelidad de su prometida, culminando con ella dejándolo en el altar, justo unos momentos antes de la boda, por un rico playboy italiano.

Draco suspiró y centró su atención en la compañera de Potter.

– Granger, no hay nada que pueda hacer –dijo, infundiendo su voz con arrepentimiento; nunca se le pagaba a los clientes enfadados y, clientes sanos como Harry Potter eran el pan y la mantequilla de Draco, razonó. No sentía lástima por el idiota, se dijo.

– Como dije, estoy terriblemente apenado, pero los boletos del trasladador y el alojamiento no son reembolsables o transferibles. Todo se estableció en el contrato que Potter y su prometida firmaron cuando acordaron las vacaciones.

Hermione asintió. Había leído los documentos en la mañana antes de arrastrar a Harry a la firma de Malfoy. La compañera de Draco, Susan Bones, era la que había negociado y aprobado los contratos, pero estaba ocupado presentando un caso ante el Wizengamot y no podía verlos con tan poca anticipación. La furia de Harry al ser forzado a ver a Malfoy fue la única verdadera emoción que Hermione le había visto expresar en dos días.

– Harry, necesitas poner atención –dijo ella gentilmente, posando una mano en el brazo de Harry. Harry miró hacia arriba sus ojos verdes estaban nublados con dolor y una ira no característica de él.

– No reembolsables y no transferibles. No soy un maldito idiota, Hermione – espetó –. Sólo un patético pendejo que creyó que su prometida lo decía en serio cuando decía que lo amaba.

La quijada de Hermione permaneció cerrada fuertemente y Draco podía decir que estaba reuniendo paciencia de algún lado, usando se lealtad Gryffindor y compasión para recordarse que Potter sufría y se descargaba con quien estuviera al alcance. Draco contuvo un bufido; de verdad podía ver las emociones y pensamientos pasando por la cara de Granger.

– Circunstancias desafortunadas, no hay duda –dijo Draco suavemente y rompió la tensión entre los dos amigos.

– Siéntanse libres de enviar una lechuza o contactarnos por Red Flú si tienen otras preguntas. Estoy feliz de contactar a la agencia de viajes de nuevo para tratar de cancelar el contrato pero francamente no creo que haya posibilidad. Mi secretaria puede ayudarlos con cualquier cosa que necesiten. Le di instrucciones de pasar el día de hoy contactando a los vendedores de la boda y encargándose de sus facturas –dijo como una obvia despedida, dejando el pergamino en su escritorio y colocando la pila de reservaciones de las vacaciones de Potter a un lado de la mesa brillante de color cereza.

– Cualquier cosa que necesite ¿Eh, Malfoy? ¿Qué tal una esposa que tome el maldito viaje? Mira, yo pensaba que tendría una para este momento pero resulta que estaba equivocado. Todo lo que tengo son facturas de miles de cientos de galeones por una boda que no tuve. ¿Qué son otros 15,000 galeones sumados al total? –Preguntó Harry amargamente– ¿Y qué tipo de vacaciones reservé que costaron 15,000 galeones? ¿Un viaje a la maldita Luna?

Draco suspiró y se ajustó su túnica. Al igual que Hermione, él también reunió paciencia antes de contestar, pero su razón era la reputación de su firma que caería en picado si Potter lo acusaba de estropear la negociación del contrato o que había fallado para representarlo bien. No estaba siendo amable porque sentía pena por el hombre, en lo absoluto, se dijo.

– La verdad es que es un viaje a América Central, una pequeña isla en Costa Rica para ser exactos. Un hermoso lugar, me dijeron que era perfecto para las parejas –dijo con una sonrisa forzada.

– Espero que por ese precio tenga una maldita vista impresionante y no sólo bonita, Malfoy –Harry gruñó – ¿O me equivoqué y compré la infame isla en lugar de sólo reservarla para las vacaciones?

La sonrisa de Draco se volvió más forzada mientras respiraba profundamente antes de responder. Se recordó todo lo que había perdido Potter. El hombre tenía derecho a estar enfadado, pero no con Draco.

– Te aseguro que es un precio justo. Las vacaciones que tu prometida adquirió es uno de los paquetes más exclusivos y lujosos disponibles en el mundo mágico. La privacidad absoluta sólo llega con un alto precio, como alguien como tú, que está tan íntimamente en contacto con los medios, seguro entiende –dijo Draco mordazmente, señalando el paquete de periódicos.

Parecía que Harry iba a replicar así que Hermione habló rápido.

– ¿Estás completamente seguro que no se puede transferir o simplemente postergar? Estoy segura que a Harry le beneficiaría pasar algún tiempo fuera después de que todo se calme –dijo desesperadamente.

Draco con el ceño ligeramente fruncido negó con la cabeza.

– Lo siento Granger, pero no se puede hacer nada. Las protecciones de privacidad y otros preparativos ya fueron activados, las vacaciones no se pueden posponer o acceder a ellas sin Potter. Todas las protecciones están atadas a él–dijo.

Harry se levantó abruptamente y se dirigió a la puerta.

– Perdemos el tiempo, Hermione. Sólo es dinero. Ginny gastaba más que eso cada mes en ropa y joyería. Sólo déjalo ir. Esta agradable conversación seguro me costará tanto como el viaje de todas formas –dijo con un aire de derrota.

Hermione cerró los ojos. Ginny había hecho mella en la autoconfianza de Harry. Tal vez nunca se recuperaría, junto con las decepciones que recibió durante su infeliz infancia con los Dursley. Le dolía por el pobre niño rechazado que había sido Harry y por el solitario y amargado hombre en el que se había convertido. Ginny dejándolo en el altar había sido horrible, Hermione lo admitía, pero difícilmente había sido la primera señal de problemas en su relación.

Ginny había dormido con las tropas masculinas de la elite mágica por meses. Tampoco se le podía culpar completamente. Sus infidelidades empezaron mucho después de que Harry aumentara esa actitud fría y distante hacia ella. Compartían un departamento pero difícilmente podía decirse que compartían una vida. La pareja se separaba por días o semanas más seguido de lo que estaban juntos, entre el horario del quiddith y la forma en que Harry se arrojó a su trabajo durante el año pasado.

Hermione tragó fuerte mientras consideraba lo que estaba a punto de hacer. Ron y ella habían discutido sobre ello después de que ambos habían mandado a un ebrio y desamparado Harry a dormirse en algún momento después de las dos de la mañana. Los dos sabían que los problemas de Harry y Ginny empezaron justo un año antes cuando Harry corrió hacia Malfoy en el baile de gala del Ministerio. No habían tenido contacto alguno desde entonces pero el hecho de que Malfoy fuera la única persona aparte de Hermione o Ron que pudiera obtener cualquier reacción emocional de Harry esos días, era prueba suficiente para ella.

– Harry, por Merlín, no hay razón para explotar con furia. Al menos dale un apretón de manos. Esto no es su culpa, sabes- dijo, su voz titubeó ligeramente.

Harry le dirigió una mirada confusa a la mujer y luego miró hacia abajo apenado. Draco apenas si logró esconder el shock en su rostro, lo cubrió al pararse rápido y rodear su escritorio. Harry se acercó y levanto una mano que Draco apretó firmemente.

– Potter, yo…

Lo que sea que Draco iba a decir fue interrumpido cuando Hermione tomó de la mesa el trasladador a Costa Rica y se lo aventó a Harry cuyos reflejos de buscador causaron que levantara una mano y tomara la baratija sin pensar. Los ojos de Draco se abrieron alarmados mientras Hermione decía el hechizo para activarlo y sintió el horrible jalón del trasladador a través de su ombligo.

TBC