Capítulo I

Cuando pesan los secretos

Golpeaban la puerta del hotel con gran desesperación, por un momento quienes estaban adentro sintieron que caería en cualquier instante. Un hombre rubio, de facciones bellas se levantó medio vestido decidido a abrir, quizá era el novio de la amante en turno. Cuando vio el rostro de la persona, no pudo más que reírse por ver quien era el cornudo.

—¡Tatsuha! ¿Cómo es que estás aquí?

—Eiri? ¿Cómo pudiste? No sabías que a la que te acabas de tirar es mi novia.

—¡Somos amantes!— contestó la chica desde la cama

—Bueno sí, pero YO era tu amante no el imbécil de mi hermano.

Eiri observó aburrido al menor, sus movimientos cursis y sus palabras llenas de un rencor inútil lo hacían ver como todo un niño, aunque ya tenía 20 años.

—¿qué te sucede mocoso? —dijo el mayor de los Uesugi mientras terminaba de vestirse

—¿A mí? Querrás decir … "Qué me pasa, soy un idiota tengo a Shuichi y sigo perreando con cualquier golfa"

—¡Oye!—gritó la mujer

—¡Cállate no es tu asunto!—Tatsuha la señaló con furia.

—¿Cuál es el verdadero problema?—intervino Eiri

El moreno no contestó salió casi corriendo de la habitación, estaba visiblemente molesto. Su hermano nuevamente lo había traicionado, sabía la suerte de zorra que era Yume, pues era capaz de engañar a su novio, pero ¿Eiri?

*

Sufrió tanto para que al final flaqueara. Eso no había sido una infidelidad, después de todo, no la amaba, era un acostón y ya, si quería el idiota podría hacer lo mismo, no había un contrato de exclusividad ¿o si? ¿Qué estoy diciendo?. De pronto se llenó de culpabilidad.

*

—Espérate Tatsuha —exclamo la mujer—Dije que esperaras…

NO quiero

Anda, déjame explicarte

Esas palabras le provocaron asco, se detuvo sólo para escuchar por último las mentiras que diría. Ella jadeaba por correr casi dos cuadras.

No tienes porque ponerte así..

Tu sabías que tiene novio ¿verdad?— A Tatsuha no le molestaba el engaño de Yume, total ella estaba comprometida y el era el amante, lo que le hervía la sangre es que todo Japón estaba enterado de la relación de Shindo y su hermano y ella que hablaba maravillas de aquel amor, ahora acababa de salir de la cama de su Aniki.

Todo el mundo lo sabe...pero no es eso

Si es eso, ¿no lo ves? ……¿Por qué?— esto último parecía una exigencia

Cualquiera se acostaría con él, ¿no lo ves tú? Yo estaba conciente... pero qué sentirías si Ryuichi Sakuma con toda su beldad se acercara a ti y te coqueteará y tu supieras sus intenciones…¿dirías no? Sólo porque no es correcto, pero tal vez él tenga alguien y lo ame pero te está ofreciendo un momento… ¿te darías una oportunidad? …Vamos ¡Contesta!

Tatsuha se quedó callado, comprendía el argumento y como no supo que decir siguió caminando triste, pensando que no era una cuestión de buenos y malos sólo de sentimientos. Su hermano era así y no cambiaría. Al final del día el gran Yuki Eiri era amado por todos.

Sintió envidia, quería a su hermano, pero no lo entendía, tenía a un gran chico ahí y él a pesar de todo no lograba encontrar el amor, ni con hombres ni con mujeres.

*

Eiri terminó de arreglarse. Decidió no pensar en ese problema simple de la infidelidad, sabía que a Tatsuha no le importaría después de tres días y mucho menos se lo diría a Shuichi, por un momento se sintió orgulloso de la lealtad que podría tener su hermanito con él. Ese mocoso, no tiene remedio.

*

¿Encontrar el amor? Se dijo mientras llegaba a NG Records tal vez vería a Ryu y él por fin volteara a verlo. Eres un tonto y se sonrió. Después de todos esos años ni siquiera recordaba algún momento en el que le hubiera brindado un poco de atención. Caminó hasta que encontró a Suguru que caminaba deprisa y pensó en conquistárselo.

El niño no esta de mal ver … un poco aburrido, pero nada que no se pueda alegrar con una buena cogi…

Ni te atrevas— contestó una voz conocida, que a su vez le tocaba el hombro

Ah con que Nakano está celoso

Protejo qué es muy diferente

Vamos..¡sueñas con tirártelo!

Hiro no contestó, un remolino rosado giraba alrededor de los dos hombres. Tatsuha sonreía para sí, imaginando que Ryuichi correría así tras él. El cantante se detuvo sólo para darse cuenta que su cuñado lo miraba.

¿Tatsuha..qué haces aquí?

Bueno…vine para ver si encontraba el amor, es que me desilusionaron otra vez

¿Te desilusionaron? No me digas, una vez más perseguiste a Ryu y te ignoró— Shuichi rió, no lo dijo con la intención de burlarse de su cuñado, era una de esas bromas, como cuando Tatsuha le inventaba infidelidades de Eiri

El menor no contestó. Shuichi se dio cuenta de la tristeza en sus ojos y pensó que gracias a su gran bocota, su cuñado estaba sufriendo. De pronto, en medio de su silencio tristón Hiro salvó la situación quejándose de las intenciones del moreno con Suguru algo que desde su más humilde opinión era una grosería. Shuichi y Tatsuha no pudieron evitar reírse era obvio que el pelirrojo estaba celoso.

Sin más ni más, el hermano de Eiri escupió lo que se había formado en su mente desde hace tiempo.

—Déjame decirte, cuñadito que ahora abriré mis horizontes, pero sólo con las personas indicadas

—Eso ni tu te la crees, se sincero, volverás a tirarte cuanta persona se aparezca en tu camino

Si como mi hermano— dijo más para sí que para el cantante

¡QUE!— contestó irritado Shuichi

Si ¿no? Mira su amante es un chiquillo mugroso, que se exalta de todo— y explotó en una carcajada

Ahh….— dijo algo inseguro

Shuichi se dio cuenta que la melancolía del menor aumentaba, pero temía preguntar y si era algo verdaderamente serio, aunque bromeaba con él de tonterías nunca habían hablado de verdad, a él no le faltaban ganas, pensaba que si alguna vez Tatsuha se abría con él significaría que su relación con Eiri era tomada en serio y no como siempre temió, que lo vieran sólo como el "acompañante", la lapa permanente.

Hiro se despidió porque la tensión aumentaba y eso no le interesaba mucho, prefería ir a conversar con K o le llamaría a Ayaka para arreglar algunas cosas pendientes en esa relación apática que mantenían desde hace algún tiempo, era simpática, sin embargo, ya no removía esos pensamientos y sentimientos como en el principio, definitivamente, tendría que haber un giro, sino la relación terminaría y no de la mejor manera.

Después de un silencio incomodísimo, Shuichi pensó en aliviarlo preguntándole a Tatsuha el porque de su abatimiento pero el sólo bufaba y su rostro se endurecía, al parecer recordaba cosas no muy agradables, levantó la mirada y vio los ojos del cantante, parecían preocupados y en lugar de sentirse mejor, un dolor recorrió su pecho ¿A caso le tenía lástima?

*

El buen, único y asquerosamente encantador de Eiri Uesugi o Yuki Eiri para las fanáticas caminaba por la calle con el porte que lo caracterizaba, ese andar recto y seguro, mirada intensa y con un exceso de vanagloria; sus pensamientos se dirigían a imaginar y planear la espléndida escena de sexo que tendría con su amante este día. Tenía dos razones, la primera le encantaba tenerlo y en segunda quitarse ese mal sabor que le dijo Tatsuha con esos comentarios estúpidos. Entró a una tienda, debía comprar sus indispensables cigarros.

—¡Mira! nos volvemos a encontrar, ¿qué casualidad?

—No creas que por acostarme contigo, voy a tener una relación y caminaremos por la playa y esas tonterías que debes estar formándote en la cabeza— dijo fríamente sin voltear siquiera, sabía que era la mujerzuela de la mañana y le inquietaba más no encontrar la marca de tabacos de siempre.

—Lo sé, pero me preocupa tu hermano

—No tanto, te revolcaste conmigo— atacó, ¿Quién era ella para decir esa frase? Él sabría controlar a Tatsuha y alejarla por completo de la vida de ambos

—Lo decía en general, no sólo por tu pequeño desliz— remató dándose la vuelta y alejándose del energúmeno ese, no se parecía en nada al tipo que fuera hace algunas horas.

—Mi hermano no tiene ningún problema— dijo casi en un susurro

*

—Así que tu novia, bueno tu amante, resultó que te engañaba, eso te pasa por andar con una comprometida— expresó Shuichi mientras le daba un leve golpe a Tatsuha en el pecho. Estaban en un cafecito cerca de NG Records, Shuichi había decidido llevarlo ahí por la tristeza que mostró hace unos minutos.

—Realmente no estoy doliente por eso, es que de repente sentí que mi vida no tenía sentido, a veces pasa ¿no? — dijo Tatsuha un poco harto de su situación actual, esa vida de cama en cama, observando a sus hermanos con sus respectivas parejas, a su padre y sus flirteos y él y sus estudios inútiles.

—Sabes Tatsuha deberías regresar a tu casa y olvidar esta mala experiencia, después de todo ella no te merecía, tú eres un chico….. ehhhh…..un chico….mmmm…….bondadoso y……y…..a.. amable y…

—No te esfuerces por alabarme cantante de quinta, es obvio que no encuentras las palabras para describirme— se enfureció el menor

—Intento decir cosas buenas, gracias por comportarte como un imbécil

—¿A quién le dices eso?

Otra pelea innecesaria, ambos se levantaron de la mesa en tan solo un segundo, se miraron; la tensión podía cortarse con un cuchillo, como dos vaqueros del viejo oeste, en cualquier momento, las armas saldrían de su funda y los disparos romperían el terrible silencio invasor

OoOoOoOoOoOoOo

Así que después de una nimia pelea y de hirientes palabras, te llenas de una tristeza y autocompasión verdadera, planeas cambiar tu vida, pero se esfuma; él te detiene y ves en sus ojos una sincera preocupación, te llenas de odio contra él, tu hermano, los vecinos, los mirones del café, tu vida, pero guardas silencio; retiras su mano, le das las gracias y marchas hacia tu casa.

En el camino te detienes a admirar una bellísima pantalla de plasma, preciosa; la observas hasta que aparece un video de Nittle Grasper, que reconoces por la introducción, te asqueas y antes de la aparición de los tres famosos personajes das la vuelta para no quedar prendado.

¿Dónde está la solución? Te preguntas mil veces pero no sabes si comprendes la pregunta y si esa era la cuestión, no quieres regresar a Kyoto ¿para qué? ¿es acaso la solución? ¡Maldita palabra hueca! Prometes no pronunciarla jamás, tu vocabulario la desechara hasta que tome verdadera significación.

Tu casa esta lejos y no tienes deseos de utilizar la motocicleta, ni de caminar, ni tomar un transporte ni siquiera de moverte, así que te sientas a observar a las personas, no sabes si sientes lastima, dolor, cansancio, sólo te interesa mirar a los transeúntes, sacas un pedazo de papel para escribir y comienzas con esta historia.

oOoOoOoOoOoOoOoOo

Tatsuha abrió la puerta de su casa y lo primero que encontró fue a su padre, su nula indignación por el abandono de sus quehaceres no le dio buena espina, seguramente algo traía entre manos y no le convendría nada a él, intentó preguntar algo, pero prefirió darse la vuelta e ignorar a su progenitor.

—No me enojaré, no pienso gritarte— dijo el monje en tono serio, sus ojos cerrados le daban un aire impasible, recto y capaz de soportar cualquier cosa

—Eso es bueno, me puedo ir— pocas veces contestaba de forma grosera a su padre, pero este era uno de esos días cuando todo a tu alrededor te molesta, incluso el sonido de la nada.

—Viajaré— dijo sin abrir los ojos y con la misma expresión. En medio del cuarto, los cuerpos impávidos esperaban que alguien los sacara de su ensimismamiento. Tatsuha pensó que esas palabras no repercutían en su vida y en las dudas existenciales que lo carcomían.

—A mí qué— respondió fríamente, un tono que su padre reconoció aprendido al hermano mayor; quiso contestar con un regaño al malhumor de su hijo, pero imaginó que algo le había sucedido por sus agrias respuestas, tal vez, la noticia que le daría lo pondría de buen humor.

—Tengo buenas noticias

*

—¿Eres tu idiota? — preguntó Eiri cuando escuchó ruido

—Esperabas a alguien más—contestó sin la emoción acostumbrada un Shuichi visiblemente pensativo

—¿Sucede algo?— preguntó sin quitar la vista de la portátil, no es que le interesara los acontecimientos sosos en la vida del cantante, simplemente fue un requisito la respuesta, de vez en cuando era necesario mostrar una mínima de atención, sobre todo los días en los que la culpabilidad lo acechaba.

—Tatsuha…

—Esta inventando— dijo mientras movía levemente la cabeza y daba un imperceptible brinco. Ese comentario le salió de manera natural, por un instante se sintió descubierto y recurrió a los recursos más usados por la humanidad: mentir y culpar

—¿Qué inventa? ¿Lo del engaño de su novia no fue cierto?— se confundió Shindou. Eiri entendió la situación y se reprochó por su desliz de estupidez de unos minutos antes, así que recobró la sensatez acostumbrada, removió su cabello y pensó rápidamente en una respuesta que dejara convencido al muchacho.

—No, eso si fue verdad, quizá se mostró algo resentido y dijo cosas extrañas, a eso me refiero cuando digo que está inventando

—Entonces su molestia ¿no era verdad?—preguntó embrollado

—¿Por qué discutimos de mi hermano y sus sentimientos cuando podemos quitarnos la ropa?— dijo mientras comenzaba a desabotonarse la camisa con mirada lasciva.

*

—No quiero ir— fue lo que tuvo por respuesta el padre de Tatsuha, él creyó que su hijo saltaría de alegría, pues en varias ocasiones le había rogado que se lo permitiera; por eso al escucharlo negarse se sorprendió.

—Si, si tienes. Debes ir, además aquí no tienes nada que hacer, investigué y las mejores escuelas de idiomas se encuentran allá, una temporada no te hará mal— contestó renuente

—¿Y si me quedo con Mika?

—NO, ella ya no te quiere, por la última gracia

— No es para tanto sólo me acosté con su asistente personal— dijo despreocupado

—¿Ehh? Eso no me lo contó…

—¿Fue lo de la cocina?

—….

—La broma a Seguchi

—….

—¡Ah!! Entonces fue…– pero no pudo terminar su padre lo miraba con odio a la vez que gritaba

—¡Cállate! Lo único que me dijo fue que no te quería cerca de su casa, en especial en estos momentos por… – el monje se quedo callado, sabía que si su hijo se enteraba sobre las pruebas de modelaje, seguramente se encontraría molestando

—¿Desde cuando te interesa mi aprendizaje?

—Tú me habías dicho ¿no?

—Si, pero nunca te interesó

Después de sus pequeños errores de pronunciación de inglés en un onírico viaje a los Ángeles; Tatsuha decidió aprender varios idiomas, para volverse internacional. Su padre creía que era una pérdida de tiempo, pero el argumentaba un servicio especial para los turistas, aunque su progenitor no creía en esas palabrejas; lo vio ilusionado que decidió pagarle la escuela.

Interiormente el joven monje no quería quedarse atrás de su hermano, como casi todo intelectual Eiri era poliglota, no un snob que aprendía frases para reproducirlas en sus libros o presumir en los círculos literarios, él aprendió las distintas lenguas para poder leer las obras de los grandes en sus idiomas originales; le provocaba pereza buscar en cada librería alguna traducción decente, su pragmática arrogante lo llevó a leer y a dominarlas.

Como buen niño y hermano menor Tatsuha admiraba su capacidad de entender, la velocidad y la exactitud de la pronunciación, hasta que comenzó a estudiarlos y una leve envidia apareció en su interior por no tener las mismas habilidades, a él le costaba un poco más.

—No está en discusión, te vas y ya— gritó enérgico

—Te rogué demasiadas veces ¿Por qué ahora te interesa que me vaya con él?

—Ahora confío en ti… y en él…y porque no pienso pagarte un hotel

Tatsuha sabía que tendría que ceder.

*

—¿Quitarnos la ropa?

—Qué tiene de malo— se acercó peligrosamente y con un gesto de inocencia que Shuichi reconoció como el principio del juego de seducción; por un momento en su cabeza se formó un NO, pero cuando las manos del escritor se posaron en sus hombros, la idea se quedó en un rincón de su cabeza castigada por semejante atrevimiento.

—Detente Yuki— murmuró, no es que no lo deseara, al contrario, pero era una de esas frases que formaban parte del conjuro para no romper el encanto de esas maravillosas noches.

Los besos se intensificaron, las manos de Eiri resbalan por debajo de la playera de Shuichi delicadamente, los dedos del cantante jugueteaban, hacía círculos en su cabello; sabía que en cualquier momento la delicadeza terminaría para dar paso a las perversiones diarias, a las palabras sucias y al sexo salvaje. Aunque le fascinaban esas noches de pasión; anhelaba una en la que "el romanticismo barato" como Yuki lo denominaba abundara.

Ahí iba…

Palabras como penetrar, fondo, gemido, resonaban en los oídos de Shu, excitándolo hasta hacerlo olvidar esas tontas fantasías, además de obligarlo a despojarse de la playera, con los pantalones, se detuvo por un estúpido cinturón que en la mañana le pareció fabuloso como accesorio y ahora lo odiaba. Comenzó a demorar. Eiri lo miró impaciente, a pesar de las maniobras el pelirrosa no podía quitárselo. No soportó más se deshizo de la tira de cuero de un solo jalón.

El muchacho lo observó con sus enorme ojos violetas, sorprendido por lo destreza o urgencia de su amante. Yuki se acercó para besarlo de nuevo, comenzó con lamer el cuello del pequeño, éste reaccionaba estremeciéndose.

—Te amo Yuki, y siempre lo haré

En el momento de escuchar esas palabras Eiri se detuvo por unos instantes, apretó los ojos, esas palabras dolían más que una patada en las costillas.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

No hay forma de que te libres y lo sabes, ¿por qué en estos momentos tu padre decidió mandarte con él? Justo ahora cuando no quieres ni verlo, por su comportamiento estúpido y sus palabras hipócritas.

Lo peor es que tendrás que guardar el secreto y soportar esas actuaciones, supones que serán llenos de miel y ridiculeces, quisieras en estos momentos alejarte y ser feliz con la tranquilidad que mereces ¿por qué la mereces? ¿Si?

Tu hermano es un idiota, lo sabes y no hay forma de remediarlo; y aunque lo admires, o lo admiraste eso no te convertirá en una copia de él, tienes el poder de ser diferente, de cambiar y no cometer los mismos errores, vale la pena decirlo, eres importante.

OoOoOoOoOoOoO

Golpeaban la puerta del departamento con gran desesperación, el hombre rubio, de facciones bellas se levantó medio vestido decidido a abrir, era como un deja vú del día anterior, sólo que esta vez no sentía remordimiento, se preguntó porque no tocaban el timbre, seguramente era un vendedor, una colegiala, su amante que había olvidado algo, quien sabe….

Cuando abrió la puerta dio un paso atrás.

—¿Qué haces aquí?

—Voy a vivir por un largo tiempo contigo — Tatsuha sonrió triunfal