Capítulo II

Con la dignidad por el frente, por atrás y en la maleta

Eiri daba vueltas en su departamento, él quien siempre criticaba; si hubiera visto una situación parecida juzgaría inmediatamente como imbéciles a los protagonistas del ridículo. De pronto salió de su ensimismamiento con una sola idea, asesinar a su hermano que continuaba en la puerta con una mirada divertida, recobró su serenidad acostumbrada e interrogó.

-¿Por qué demonios?-con un tono más allá de la molestia habitual

-Pensé que el viejo te había pedido permiso, como lo vi tan despreocupado-contestó tranquilamente mientras observaba con curiosidad su meñique.

-No- la vena en el ojo en la frente del rubio crecía más al ver la indiferencia de su hermano

-¡Yo tampoco quería! - gritó Tatsuha enfurecido tomando sus maletas, se largaría, ¡y qué! si Mika tampoco lo quería, él pagaría un hotel, no tenía suficiente dinero, pero trabajaría, lo importante era enseñarles su posible autosuficiencia. Dio media vuelta cuando escuchó:

-Mocoso impulsivo, pasa tenemos que hablar

Tatsuha acomodó sus maletas a un lado de la puerta por si tenía que salir corriendo; se sentó en ese sillón carísimo, imaginó que tiraba un poco de cerveza y su hermano enloquecía al grado de llorar por sus muebles exclusivos y costosísimos. Sonrió sospechosamente y Yuki no pudo más que advertir el gesto.

-¿En qué piensas? Si es que tu cerebro permite la sinapsis de forma correcta- se acomodó en el sofá

-En qué será una temporada larga-suspiró

-Todavía no te admito-tomó su cerveza mientras elevaba la mirada pensativo

-De acuerdo... entonces me voy, gracias por tu hospitalidad Eiri- la respuesta llena de frialdad desconcertó a Yuki, ¿había dicho Eiri? Sólo lo llamaba así cuando estaba molesto y con su carácter eso era casi nulo ¿Cuándo había dejado de ser su Aniki? ¿Había sido por esa zorra? ¿Continuaba su enojo? ¿Debería permitir que su hermano, "la amenaza sádica y lujuriosa" compartiera hogar con su idiota?

Mas las preguntas se borraron cuando escuchó que la puerta se cerró.

OoOoOoOoOo

Sentado en un café de mala muerte y con el peor capuccino de tu vida, maldices a tu hermano y piensas en los trabajos futuros para mantenerte en esta ciudad, anhelas por un instante Kyoto, pero recuerdas que la "nueva" escuela de idiomas ya está pagada.

Ves a una mujer que entra, te sonríe y... ¿Si le coqueteas? Quizá tenga el suficiente dinero para pagarte un buen hotel; desistes al nacer la idea, pues es claro que su situación es semejante a la tuya, nadie en su sano juicio y con monedas en la bolsa entraría en este tugurio.

Tu deseo de ligar se ha esfumado, primero hay que hallar un lugar para dormir y después pensar en unos pechos grandes, tal vez vayan ligados...

*

-¡Hola Shu-chan! ¿Cómo estás? ¿Bien? ¿Mal? ¿Quieres comer algo conmigo?-hablaba sin tregua Sakuma

-Sakuma... Ayer debió aparecerse tuvo una visita...

-No me llames así tan formal- chilló Ryuichi

-... vino mi cuñado- se sonrojó, se sintió como una recién casada; llevándose las manos a la mejillas murmuraba algo acerca de su novio. Sakuma no entendió así que decidió seguir con su conversación.

-Entonces Shu, ¿Quieres comer? ¡Kumagoroh invita!

*

El teléfono sonó, Eiri todavía no terminaba su cerveza, así que decidió no contestar, la maquinilla hizo lo suyo; el mensaje era grabado por el cantante; algunos podrían tacharlo de "novedoso" o "romántico" pero el escritor creía que era una estupidez.

-¡Eiri!, sé que estas ahí, así que ni se te ocurra dejarme hablando con este aparatucho ¡CONTESTA! ¡LEVANTA EL AURICULAR! ¡EIRI! - gritaba Mika molesta, al escritor no le sorprendió, ella siempre alzaba la voz por tonterías; sin embargo, ahora sabía el motivo de sus gritos: el menor de los Uesugi

Se hartó de todas las palabras, con desgano giró para tomar el teléfono y callar de una vez por todas a la urraca de su hermana.

-¿Qué quieres?- respondió fastidiado

-Quiero saber si ya llegó Tatsuha ...

-Si, pero..

-¿Qué bueno! Por un momento tuve miedo que lo corrieras y entonces ¿dónde viviría?, padre no quiere pagar un hotel y pues no puede vivir conmigo, por asuntos de trabajo, además Tohma, con la broma que le hizo, no quiere tenerlo cerca más de tres días

-¿Cuál broma?

-No importa, creí que lo correrías, pero resultaste buen hermano, ¡qué bueno! .... Gracias, todo por eso pasará el invierno conmigo y con padre y no te acompañará a ese viaje.

-¿Me lo quitarás de encima? A pesar de tus amenazas....

Había planeado un viaje con su amante a alguna playa o algo así, aunque a él le molestaba el sol en exceso sabía que Shuichi le gustaría y después de haber olvidado su cumpleaños, el disque aniversario, los momentos especiales, dos que tres citas, pensó que eso lo recompensaría, hasta enterarse de los planes del cantante: pasar las vacaciones invernales con su familia.

Tras las negativas de las invitaciones que Mika le hacía al escritor se vio en la penosa necesidad de obligarlo a escoger entre tres opciones.

a) Llevar a su hermano

b) Pasar las vacaciones con ellos, todos juntos, como una familia de comercial

c) Pasar las vacaciones con Shindou y su familia, conocer a los suegros, a la cuñada...

Él escogió la primera, porque por muy rico que fuera, desperdiciar un viaje era tirar a la basura muchos dólares y aunque la fidelidad no era lo suyo tampoco era tan descarado para llevar a una mujer; en ese caso, invitaba a su hermano y ambos buscarían aventuras, sin embargo, cuando Shuichi se molestó con su hermana y accedió a ir con él ya era demasiado tarde.

-Mika...

-¿Si?

-Tengo que irme... Tatsuha...voy a ayudarlo

El sonido siguiente fulminó sus oídos.

*

-¡Kumagoroh invita! ¡Invita! ¡Él pagaaaaa! - gritó Sakuma mientras llevaba de la mano a Shindou

-¿NO tendríamos que esperar a Hiro o a los demás?- estaba preocupado

-naa, Kumagoroh no trae tanto dinero para pagarle también a ellos- lo miró con curiosidad- ¿Es que no quieres ir con nosotros?- era vil y rastrera manipulación

-Si quiero ¿Dónde iremos?- contestó nervioso

- A un café.... Ahí me conocen y es un ambiente agradable

Ryuichi era infantil, egoísta, talentoso, despistado; podría ser muchas cosas pero nunca un tonto; sabía cómo debería moverse y sus acciones al parecer inocentes no eran más que escalones para obtener lo que deseaba.

Su carita aparentemente tierna, escondía a un caprichoso e inteligente hombre, primero quiso ese juguete, después ser cantante, actor y ahora al vocalista de Bad Luck, no tenía muy claros los motivos: si era para molestar al escritorcillo arrogante, tal vez quitarle "al estorbo" a Thoma o de verdad le gustaba.

Prefería no pensar en las opciones sobre todo en la tercera, le daba miedo pensar en enamorarse, no ser correspondido, perder el control; después de tantos años lo había evitado para ahora caer. NO, "Ryuichi Sakuma sabe controlar las acciones y sentimientos en su vida" se decía y enamorarse implica perderse.

*

-Punto final- dijo mientras remarcaba un enorme punto negro en esa blancas hojas- He aquí mi declaración de independencia, merezco muchas cosas... voy a gastar el dinero en una buena botella...- calló cuando vio entrar a su cuñado y a su ídolo

Shuichi se sentó en un lugar apartado no se había dado cuenta que el monje se encontraba a una mesas más. Tatsuha vio como Kumagoroh yacía a lado del cantante, Ryuichi platicaba animadamente con la mujer de la barra; se acercó para probar suerte, pero se juró que sería la última vez

-Ya estoy suficientemente grandecito para amar a una portada de disco- pensó

Ryuichi posó sus ojos en él, más no lo reconoció o lo ignoró, a pesar de su sonrisa tonta quedó petrificado y con una mano extendida; Sakuma seguía hablando con la mujer

-Si por fin lo traje-decía un serio niño o un adulto animado

Tatsuha pestañó como señal de vida, creyó que por lo distraído de Sakuma había pasado de lado, así que se acercó para hablar un poco con él.

-Hola Honn.... Sakuma-san ¿Cómo está? ¿se acuerda de mí? .... Soy Tatsuha Uesugi, cuñado de Tohma.

-Claro Tat-kun, Me alegra verte ¿cómo estás? -preguntó distraído pero con alegría

-Muy bien, estoy en la ciudad para aprender idiomas

-¿Ah si? ¡Qué bueno! Estoy con Shuichi ¿Quieres comer con nosotros?- dijo un poco decepcionado, consciente de la posible obviedad que no le convenía mostrar en esos momentos, si quería conquistar o por lo menos atraer al pelirrosa.

Era el destino, justo en el momento en el que necesitaba ayuda llegaba su ídolo para rescatarlo y demostrarle al mundo que los años de amor e idealismo no habían sido un desperdicio, al contrario, ahora la suerte le estaba sonriendo; su teléfono celular sonó, era el número de Eiri, pensó en colgarle pero tomó la insistente llamada.

-Disculpe un momento- se alejó un poco para que no lo escuchara el vocalista de Nittle Grasper, al caminar unos pasos Tatsuha, Ryuichi le quitó la vista de encima y borró esa sonrisa infantil.

-Voy a la mesa Sahashi, quiero lo mejor como siempre- la señaló con un dedo inquisidor pero a la vez cómplice

-Suerte- gritó la mujer mientras sonreía.

*

Alzó el teléfono y en un acto reflejo marcó su número de memoria

-Contesta imbécil

-Debe ser bueno lo que tienes que decirme porque arruinaste un momento interesante del destino- se escuchó por el auricular

- Quiero que te quedes

-.....

-Después de todo eres mi hermano y no quiero que andes por ahí.... Sin dinero.... Sin casa....

-¿Qué te ofreció Mika?

-No es de tu incumbencia

-Mira Eiri, no aceptaré tu caridad he firmado mi declaración de independencia- colgó sin más

*

-Shu-chan ¿Qué quieres comer? - preguntó entusiasmado con la sonrisa que lo caracterizaba

-Supongo que pediré... hummm... eso suena bien... no.... Mejor....si....-el silencio, mejor dicho el sonido de sus balbuceos le incomodó, así que sin despegar los ojos de la carta preguntó el pelirrosa, para aligerar la situación

-Vi que charlaba muy animadamente con un muchacho..¿quién era? Se veía muy guapo desde aquí..

-Nadie importante- soltó Ryuichi

*

Las palabras resonaron en sus oídos como percusiones malditas, ¿Cuáles eran las peores? "Me alegra verte" o "nadie importante"

Después de colgar buscó la mesa para acompañarlos, Shindou miraba la carta mientras Ryuichi frente a Shuichi le daba la espalda a él, escuchó claramente las palabras del pelirrosa; pensó en gritar ¡hay alguien más guapo que yo? o alguna frase al vapor; no lo consiguió, lo dicho por Sakuma lo enmudeció.

OoOoOoOoOoOoOoOoO

Engaño. Fraude. ¿Esa es tu vida? ¿Una maraña de fingidas acciones, palabrillas frívolas, miradas vacías? Un padre de doble moral que se regocija de su rectitud mientras le da la mano al libertinaje; y por hermana una histérica frustrada con aspiraciones de la madre protectora faltante y que decir de su marido, el egocentrista "ingenioso y carismático" Seguchi, cerdo capitalista, explotador obsesionado con tu hermano el traumado; Eiri sadomasoquista sentimental, además del perfecto, admirable y exitoso cabrón mujeriego.

¡Esa es tu familia! Y como ellos, tienes un sin fin de defectos, igual vas por la vida sonriéndole a todo el mundo, acostándote con quién te da la mano, imaginándote como un semental y creando caretas para regalar a quienes se acercan a ti.

Quizá la única que se salve sea tu sobrina, aunque la extraña mezcla entre la sangre Seguchi y Uesugi podría convertirla en un monstruo.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

-Declaración de Independencia- murmuró el escritor con burla y aún con el teléfono en la mano- tú lo decidiste

Eiri colgó el teléfono y decidió darse un baño y arreglarse, daría un paseo por el parque para ordenar sus ideas y enfrascarse después en su portátil para escoger cual de los finales sería el más conveniente del protagonista.

Entre las oraciones formadas en su cabeza apareció su hermano en un bar de mala muerte, utilizando el poco dinero en botellas de vino barato, con una mirada triste y con el retrato del retrasado vocalista de la banda de Seguchi ... sus pensamientos borraron inmediatamente a Tatsuha para mostrar a un sonriente Ryuichi Sakuma... esa imagen

... esa imagen o el agua fría que caía en su rostro le hicieron darse cuenta de su ubicación en la ducha y en la inconsciencia de algunos de sus actos.

Desde hacía cuatro años aparecía una voz que le reprochaba actos, palabras, ese era el regalo que le había traído el idiota a su vida, tendría que agradecerle su transformación. No era más el niño Uesugi, ni el escritor frío Yuki Eiri; ni siquiera sabía si tenía una personalidad verdadera o era simplemente un agregado de personajes literarios en un cascarón moldeado por su alma herida, pero ¿ahora?: hablaba sin planearlo, se enojaba y discutía como quien muestra normalmente sus sentimientos, no sólo su editora, incluso su familia lo habían notado.

¿Por qué tenía que evolucionar el helado escritor mujeriego, al estable y feliz? Se resistía, aunque en las profundidades de su cerebro la culpabilidad y el remordimiento cavaban una zanja, en la que estos sentimientos, planeaban enterrar su cabeza consciente.

Quería su antigua vida, las mujeres en su cama, la mirada fría, el control de sus emociones, sin embargo, disfrutaba las carcajadas involuntarias de las estupideces de Shuichi, sorprenderse por sus palabras y acciones y hasta verlo dormido y callado por la jornada de trabajo. Definitivamente no sabía quien quería ser si "Yuki" o "Eiri" y quién precisamente era uno u otro.

*

-¿Te gustó Shu-chan?- cuestionó Sakuma sin darse cuenta que la cara de Shindou era una mezcla de horror y asco, el cantante había recibido un golpe a su paladar.

-En realidad, me dolió un poco...- se sonrojó al escucharse, sonaba como una plática posterior al sexo, también se reprimió por imaginarse una tarde de arrumacos severos con su ídolo, rogó que él no se hubiera dado cuenta de la carga sexual de esos "inocentes" comentarios

-¿No quieres ir a jugar con nosotros?- ojos brillantes y señalando a Kumagoroh

-No puedo después de los ensayos tengo que ir con Yuki

Sin siquiera estar presente él había ganado la partida Ryuichi rió para sí, aunque le molestaba , sabía que algún berrinche no serviría de nada, al contrario lo asustaría y prolongaría, sino anulaba, una futura salida.

-Tienes razón, tienes que llegar...Yuki-san te espera y pues si continuas con nosotros se te hará tarde,...... vamos a NG... ¡rápido!.....voy a pagar- se levantó y Shu no pudo ver su rostro.

-¿Y ahora qué? -preguntó Sahashi molesta porque Ryuichi no pagaba ni se movía de la barra

-Nos iremos- dijo serio

-Bueno, será otro día, no te desesperes... ni modo, existe siempre la esperanza de....-no terminó de decir el discurso elaborado en su mente desde que vio al chico levantarse, éste había arrojado unos billetes sobre la barra y se disponía a salir del lugar con un hombre parecido a él, salvo por el cabello- nunca cambiarás ¿verdad Ryu?

*

Otra vez el sonido hueco de los golpes de la puerta desesperaron a Eiri, molesto deseo tener en esos momentos a un mayordomo que abriera la puerta, del otro lado se encontraba su alterego moreno, con unas palabras formuladas para el momento en que viera a su hermano mayor.

-y ahora que

-Quiero quedarme- dijo con la mirada baja y sosteniendo sus molestas

- ¿y tu declaración de independencia?-pronunció con el tono más burlón que pudo hacer para después fumar tranquilamente

- Comprendí que tienes razón y no te gusta verme en la calle y quiero corresponder a tu propuesta hermano

-¿Qué te paso?

-No es de tu incumbencia

-Tienes razón- se hizo a un lado para dejarlo pasar, aunque lo miró renuente por la decisión.

Sentado por segunda vez en el día en esa sala, todavía con la cabeza baja, su hermano lo inspeccionó buscando algún indicio del porqué de su cambio de opinión. Tatsuha estaba sumergido en un letargo.

-No he hablado con Shuichi acerca de esto, pero no creo que haya algún inconveniente - esbozó una sonrisa segura- si le digo que está bien, él lo aceptará

- ¿Tú crees?- dijo mientras apretaba los puños, esas palabras, aunque no dichas con arrogancia le molestaron - aunque supiera que lo engañaste con Yume

Eiri dejó de fumar, miró a su hermano serio, sabía que no sería capaz de contárselo pero no estaba de más advertírselo.

-Tatsuha...

-No te preocupes no diré una palabra- después bajo la voz casi inaudible- pero abstente de hacer esos comentarios, por favor

Serían semanas difíciles, escuchar las conversaciones sin sentido de su cuñado y los monosílabos de su hermano, sería una vida extraña, sobre todo ahora que su cabeza formulaba un sin fin de ideas que se revolcaban para dejarlo más confundido.

Sus inseguridades y esa mirada penetrante lo incomodaron, no sabía si decirle algo o quedarse callado, así que para remendar los comentarios anteriores suspiró y utilizó a su personaje común: el inútil conquistador.

-Vamos hermanito, nos divertiremos en grande, sólo si no estás de amargado- levantó la mirada e hizo un ademán de autosuficiencia, para dejar bien claro que no sentía nervios algunos por estar a punto de invadir una casa, una intimidad.

-No

Esa palabra lo desarmó y no supo si tenía o debía hacer algún comentario o cualquier cosa para aligerar una atmosfera que se hacía cada vez más densa, así, sin borrar el gesto se levantó y señaló una puerta; su hermano movió la cabeza asintiendo.

-Este es mi nuevo hogar- se sentó en el suelo, era un cuarto gigante y vacío

-Olvide mencionar la existencia de una sola cama- sacó el humo del cigarro y recargado en la puerta escupió la maldad del día- y nos pertenece a Shuichi y a mí, así que dormirás en el suelo o en el sillón, cual sea tu predilección.

-¿Por qué creí que serías un hermano modelo?

-No sé, siempre te ha gustado albergar esperanzas tontas a las causas pérdidas

-Sí, sobre todo hoy - formuló amargamente