Hola! Disculpen por presentarme hasta el tercer capítulo, pero la verdad no le había agarrado el modo, además me cambiaba algunas palabras y no entendía bien por qué, en fin.

Les doy la bienvenida a "Las desventuras del monje vividor o la La chance de Tatsuha ne changera jamais"

En fin, pues Gravitation no me pertenece, son de Maki Murakami...

Saludos a todos!!


Capítulo III

Hogar, dulce y ruin hogar

El amor no se borra con tan sólo decirlo, puedes jurar y perjurar no volver a caer en sus garras despiadadas, sentirte orgulloso por unos cuantos logros insípidos, pero la realidad te golpeará y caerás en cuenta que esos logros no son más que nimias acciones, patadas de ahogado.

Son arranques de ira, en las que prometes la nulidad de palabras para el infeliz personaje traicionero, y al final, terminas sonriendo, calendarizando los futuros encuentros y escogiendo hoteles.

Para un joven que tenía como referencia en el amor a una hermana casada con un sujeto odioso y sobreprotector, que velaba los sueños, no de ella ni de su hija, sino de su cuñado; un padre libertino; y un hermano cuya primera relación se resumía en sobreestima y traición y la actual en una enferma y excesiva confianza; las posibilidades de encontrar o formar un amor sano se fueron al caño a los seis años cuando su madre murió.

Tatsuha acomodaba sus cosas en ese cuarto vacío, mientras planeaba en traer su cama desde Kyoto, porque dormir en el piso le acarreaba problemas a su espalda, aceptó mentalmente como lecho el sillón, después de todo no lucía tan mal.

—Traeré algunos muebles para que no esté tan vacío, no sé, quizá un escritorio, una silla, una cama, pero tendrás que esperar unos días.

—No te preocupes… gracias, la verdad con el closet me doy por bien servido, hermano

—Si necesitas algo estoy en mi estudio

—de acuerdo….

—¡TATSUHA!!!— gritó Eiri a su hermano sacándolo de su ensimismamiento

—¡¿Qué!?— se desorientó

— Te daba indicaciones y de pronto clavaste la mirada en un punto desconocido de la pared—regresó a su habitual e imperturbable voz

—Perdón…. Una fantasía tonta— sacudió su cabeza por la tontería irreal

— ¿Una perversión?

¿Una perversión?… A caso todos piensan qué es lo que me preocupa únicamente en la vida, y seguramente mis ideas se dividen en sexo y necesidades básicas, aunque según lo dicho por Maslow el sexo también se encuentra en la base de la pirámide… entonces ¿soy como un animal?...

¡TATSUHA!

—¿¡Qué!?

—Te estoy hablando y será la última vez que lo diga…. Si quieres traer algo no rayes el piso o lo pagarás…. y no es barato

—De acuerdo ya entendí— miró su dedo meñique cuidadosamente y luego lo metió en su oído en señal de aburrimiento, el escritor reconoció al instante ese gesto, así que se vengó con un comentario punzante.

—Y espero que pienses en algo más que tus fantasías pervertidas, un psicólogo humanista hablaba sobre una pirámide. Tú no has rebasado la primera fase; pero no creo que lo conozcas— salió y cerró la puerta tras de sí.

—Cómo podría saberlo yo ¿verdad?— contestó despistado

*

Ryuichi caminaba a un lado de Shuichi rumbo a NG Records, estaba frustrado, pero su cara de alegría ocultaba cualquiera de esos sentimientos. Shindo lo miraba de reojo, esperaba alguna queja o algún comentario que hiciera referencia a su maldad por no aceptar la invitación.

—Perdone Sakuma-san otro día jugaremos, es más, no quiere venir mañana a mi casa. Yuki no estará— Era su día libre y se sentía culpable por rechazar su oferta, presentía que para Ryuichi era importante.

—¿De verdad?— preguntó escéptico

—¿Sí? —dudó — supongo que si le pido permiso no se molestará— Ryuichi no creyó en esa promesa, aún así, la propuesta no sonaba mal, talvez algo resultaría interesante, aceptó aunque sabía que podía ocurrir algún desastre y lo que menos deseaba era comprometer al cantante.

—¿Estás seguro?.. no me gustaría que Yuki-san se moleste contigo por mi culpa— fue la respuesta, mas en su interior, imaginar al pedante ese echar chispas le agradaba, sin embargo se desanimaba si el pelirrosa sufría por culpa suya.

—Entonces mañana iremos Kumagoroh y yo ¡na no da! — exclamó con jubilo, era la primera vez que lo invitaba a su casa, ¿la razón? No le interesaba. Un escalón es un escalón.

*

—¿Alguien ha visto a Shuichi?— preguntó Hiro, hacia un rato que no lo había visto deambular, ni lo abrumaba con sus historias acerca de las respiraciones de Yuki

—No tengo la menor idea, siempre es un irresponsable— dijo Suguru molesto, con los ojos cerrados en señal desinteresada y con partituras en mano. Hiro tomó su guitarra preocupado por el paradero de su amigo, cuando lo vio entrar a la cabina con Ryuchi Sakuma, ambos sonrientes.

—¡Perdónenos na no da! Fuimos a comer y Kumagoroh quería invitar a Shuichi a un bonito lugar, espero que no estén molestos— explicó con un tono y ojos capaces de derretir a los polos que no funcionaron en Suguru, su gesto reacio intimidó a Sakuma, ni Seguchi se le resistía.

—Sakuma-san, Shindo sabe a la perfección sus deberes y compromisos. Tiene que cumplirlos si se hace llamar un profesional— lo último lo pronunció lentamente, pero fue como un dardo en el corazón de Shuichi. Éste saltó para propinarle una golpiza al imbécil que osó en dudar de su profesionalismo. Hiro lo detuvo a tiempo para evitar una desgracia; el cantante vociferaba insultos e intentaba quitarse del amarre del guitarrista.

—Yo soy muy profesional Fujisaki… tu no entiendes nada porque eres un mocoso arrogante pariente de Seguchi al que…

—Silence!!!!! — dijo K apuntando a los integrantes de Bad Luck con una nueva arma. Suguru y Shuichi olvidaron sus diferencias para abrazarse por el terror.

—¡Está loco!— gritó el tecladista sujetando fuertemente al pelirrosa

—¡Puede matarnos! Baje eso — temió por su vida el vocalista

La situación se tornaba ridícula, Hiro la observaba atentamente divertido por la técnica del manager para evitar peleas dentro del grupo; su móvil sonó y reparó unos segundos en el número, era Ayaka, no lo pensó y colgó para mirar la rencilla.

*

Ryuichi quiso decir algo para aliviar la situación, el tenía la culpa, sin embargo, K se entrometió y supo que lo mejor era que desapareciera con Kumagoroh

—Huyamos—observó al conejo seriamente y corrió del lugar. En los pasillos, miró a Sakano, parecía buscarlo, tal vez alguna grabación, una propuesta… así que se escondió en una cabina vacía para conversar con su amiguito rosado

—Nos invitó a su casa ¿Eso es bueno o malo? — se preguntó mientras colocaba al conejo de felpa sobre una consola— No estará el "genial y exitoso de su novio" — dobló los dedos índice y anular en señal de comillas, Kumagoroh lo miraba inerte —la verdad no se si deba ir, es como entrar a la cueva del lobo…. ¿o era la boca? — se sentó en la silla del productor, pensativo, no solía recordar dichos, proverbios o frases populares.

El brazo de Kumagoroh se movió un poco porque estaba mal colocado sobre su pierna, Sakuma tomó eso como una respuesta para sus dudas.

—Tal vez, pero debo intentarlo— de pronto golpeó la mesa, cerca de la consola, provocando que el peluche saltara y cayera de lado.

—Es capaz de quedarse para vigilarnos. No debería de desconfiar de Shuichi el no lo engañaría ¿o si? Quizá por eso lo vigila conmigo y no con Nakano…. Eso quiere decir… ¡qué tengo una oportunidad!— el grito triunfal de Sakuma se escuchó en toda la compañía; con una pose de plegaria al cielo lo encontró Sakano con agenda en mano.

—Joven Sakuma, no debe gritar ni escapar de su trabajo, recuerde que la que señorita Rage se molesta si no cumple con sus compromisos, además mañana tiene que ver algunas locaciones de…

—Mañana es mi día libre—explicó Ryuichi mientras tomaba a Kumagoroh y jalaba sus orejas

—No, aquí dice que debe ver unas locaciones— se acomodó los anteojos revisando dentro del cuadernillo que llevaba.

—Mañana es mi día libre— repitió e ignoró el comentario anterior

—No es verdad, aquí dice que mañana…— decía mientras lo sacaba a rastras a los pasillos con dificultad porque lloraba y se tiraba al suelo

—¿Por qué me dices mentiroso?— lloriqueó— ¿Por qué no me crees?— se le aguaron los ojos—¡Tohma me dijo!—las lagrimas salieron como cascadas de sus ojos

—Señor Sakano, Ryuichi tiene razón … disculpe que no le haya avisado — interrumpió Seguchi con la sonrisa que carga todas las mañanas

—¡Jefe! Perdóneme por no creer en la palabra del joven Sakuma— se excusó. Comenzaba a llorar por defraudar al presidente en algo tan nimio cuando Seguchi lo interrumpió con una orden.

—Podría llevarme un café a la oficina, salí por él, pero…

—Claro, por supuesto, es un gusto atenderlo, en un momento— Sakano corrió en busca de una máquina de café para complacer al hombre de sus desvelos. Después de unos segundos de silencio, Tohma lo rompió con la pregunta obligada

—¿Por qué no quieres trabajar mañana?— preguntó sereno, su mirada imperturbable demostraba que sabía la respuesta, pero le divertía escuchar la confesión

—No hay nada en especial— disimuló jalando las orejas de su afelpado amigo.

—No causes muchas molestias a Eiri, sabes que eso no me gusta— remató para continuar con su camino

—Eso no lo puedo asegurar—sonrió cómplice

*

Tatsuha sacó su infinidad de libros de ejercicios, su colección de lapiceros, unos cuantos discos y una que otra chuchería para sentirse en casa, pensó en estudiar un poco; las clases comenzaban dentro de una semana y caviló en el nivel que tendrían sus compañeros, además, debía presentar un examen de colocación y quería una buena nota.

—Tout va bien! — leyó una portada con tristeza gracias a la ironía de su propio libro. Reparó de pronto en una pequeñísima fotografía pegada de Ryuichi, se le veía contento, Tatsuha sonrió, pero se molestó al instante— Vaya no he crecido— dijo mientras la arrancaba con enfado por su gesto infantil— parezco una colegiala estúpida con la fotografía de algún ex novio. Debería olvidarme de todas estas tonterías y pensar en cosas importantes como….

¿Cómo?

Tatsuha meditó un momento, si el vocalista de Nittle Grasper llenaba sus espacios con su música ¿Cómo demonios conseguiría ahora su amada catarsis?

—Lo tengo— golpeó con puño cerrado la palma de su mano, al dar con el clavo— Debo conseguir mujeres u hombres, algo con qué entretenerme durante mi estancia en la gran ciudad

¿ALGO con qué entretenerte? ¿Ya reduces a las personas a cosas?

—Supongo que habrá muchas personas interesadas en encontrar aventuras; con mi talento para atraerlas y mi experiencia, pasaremos momentos exquisitos…

¿Ir de cama en cama como en Kyoto? Definitivamente una decisión como ninguna, inteligente y propia de ti.

Bueno, aunque sea para desahogar las necesidades, todos requieren esparcimiento

Entonces crees qué… ¿tener sexo es como resolver un crucigrama?

El semblante serio del muchacho contrastaba con la imagen siempre proyectada por él; sentado en el suelo con un libro de francés en las piernas, sus labios dibujaron unas palabras.

–Así es

Sintió la soledad, lo desgastaba, fue a ver a su hermano que yacía en su estudio. Eiri escribía en su portátil, enfrascado en ese mundo, ni siquiera pestañaba y de vez cuando cerraba los ojos para revisar mentalmente las oraciones, ahí, con cara de pocos amigos; el moje temió molestarlo con sus preguntas.

Desde el primer momento, Yuki se percató de su presencia y lo ignoró deliberadamente, temía una interrupción. No se equivocaba, por un instante, el moreno pensó en dar media vuelta, pero se arrepintió. Entró haciendo un escándalo.

—¡Hermano, hermano!¿Por qué trabajas tanto?— se colocó a un lado del mayor , quién no le contestó porque una idea estaba atravesada en su cabeza y sólo podría ser liberada con la rapidez con la que tecleara.

—¿Hermanito? … ¡HER- MA-NI-TO!— canturreó con maldad

Eiri corría tras las palabras precisas, detrás de él, la voz de Tatsuha lo distraía

—Aniki— frunció el ceño el menor; las acciones del monje por lo general eran espontáneas, salían de la nada, pocas veces pasaban por la sección del razonamiento. Ahora no era la excepción.

—¡EIRI!...— la mente del escritor quedó en blanco, vio las ideas alejarse, las palabras se convirtieron en seres amorfos y la precisión fue asesinada; intentó recuperarlas, pero eran ruines híbridos de la idea original. Hubo un segundo en el qué no supo que hacer, otro en el que odio a su hermano menor.

Miró atentamente a la pantalla y suspiró resignado, Tatsuha bailoteaba a su alrededor, mientras lo nombraba, quería atención.

—Acércate— ordenó neutral, no felicidad, no molestia; así su hermano caminó unos pasos confiado, cuando acortó las distancias, una palmada en su nuca removió todos sus pensamientos.

—¡Oye!— se sobó resentido

—Imbécil, me hiciste perder la concentración— su frialdad y seriedad asustaron al menor

—¿Eso es una tragedia? — se arriesgó para tentar el ambiente

— En ocasiones — dijo pensativo, dio un sorbo a su cerveza con el afán de encontrar en un algún hueco de su cabeza la respuesta.

—¡Ya! Son sólo letras — el escritor sintió una punzada en el corazón producto del comentario de su hermano, éste se tapó la boca al saber la estupidez que había pronunciado, quiso no estar ahí. En otros tiempos esas palabras casi provocan una desgracia familiar, cuando su padre dudó de la importancia de la profesión de Eiri.

—No, no qui… quise decir eso— se excusó y rogó a dios que las heridas fueran leves. Tras la reacción de Tatsuha, supo que lo dijo sin pensar y las represalias las dejó de lado.

— Lo pondré en términos que entiendas… Imagina que estás con una bella mujer, el mejor de los cuerpos, senos grandes y hermosos…

—Ajá—se aburrió ¿Por qué no un hombre?

—… en medio del ambiente febril, a punto de alcanzar el orgasmo, ella desaparece.. y tú… te quedas sudado y frustrado— sentencia como erudito

——Mmm.. ¿Qué hay de malo desahogarme yo mismo?— todavía se sobaba el golpe, no creía que a Eiri le bastara con la explicación

—Nada, pero no es mejor tener a la chica, abrazarla, besarla…

—Eso hasta suena cariñoso…. Con tus cambios de humor me atemorizas— afirmó y se alejó unos pasos por si se le ocurría lanzar algún puñetazo

—¿Entendiste la analogía?— prendió un cigarro

—Si, si, no tienes que explicarme como si fuera un tarado... no soy tu novio— escupió odioso, Yuki gruño, tampoco podía negarlo.

—De acuerdo, ahora lárgate

—La verdad me gustaría quedarme un rato contigo. Prometo no molestar — se sentó como alumno recibiendo conocimiento del mejor sensei

—Dije Lárgate … Tengo que escribir y tú—lo señaló— no cumplirás con tu promesa— hizo un movimiento con la cabeza mostrándole la salida—Nos vemos en la cena— el moreno salió sin chistar.

OoOoOoOoOoO

Te lanza a la calle como un perro sarnoso "el príncipe Yuki" como le apodan sus admiradoras, si no tiene nada de valentía ni acciones principescas………. ¿Qué harás durante tantas horas? ¿Molestar a Mika? ¿Recordarle a Seguchi lo afeminado y egocentrista de su existir? O simplemente observarás esa puerta……. Deberías gastarle una broma a Eiri… no, se enojara y ¿si te corre? …… No sería la primera vez….. No, mejor no….. finge indiferencia.

¿Te montarás el personaje durante tu estadía? ¿Se podrá mantener una careta por tanto tiempo?..... Debe ser difícil cuando hay alguien que quiere descubrir la verdad, no es tu caso, asimilan al Tatsuha pervertido pero no al que está atrás… Porque hay uno… Debe haberlo

OoOoOoOoOoO

—¡NOOOOOO!— gritó con las manos en la cabeza y una desesperación tonta. Yuki asomó la cabeza fuera de su estudio resignado por los futuros meses que le esperaban.

*

El sol se ocultaba, afuera las personas caminaban con la quietud que desespera a los necios, los rayos moribundos bañaban la casa y daban una coloración melancólica. Recargado en el ventanal, absorto repetía mentalmente :

« Je ne comprends pas la situation, Je ne sais rien de rien, Je ne veux pas être ici »

Las primeras tres oraciones aprendidas en francés. Su profesor, un parisino hermoso con problemas de personalidad, le había dicho que si se metía en problemas las pronunciará con ese acento inocente y lascivo que sólo él podía conseguir. Al ser una constante en su vida, las memorizó de inmediato.

Su especie de oración la pronunciaba cuando las cosas no salían como quería, de hecho, últimamente las cosas no salían como esperaba ¿Por qué su padre lo había enviado a Tokio, pagaría su escuela y lo más extraño, permitiría que viviera con "el mal ejemplo de la familia" Si evitaba a toda costa cualquier roce con él, su amante, su vida mundana y sus compromisos frívolos?

Era extraño, el universo lo boicoteaba, el karma por esos corazones rotos lo castigaban después de un tiempo.

Primero: Engañado por una fácil y con su hermano

Segundo: Echado de su hogar para vivir con el traidor

Tercero: Escuchar al amor de su vi…

Sus pensamientos fueron interrumpidos por la puerta que se abría, volteó e instintivamente entrelazó sus manos en un gesto de "yo no hice nada"

—¿Qué haces aquí Tatsuha?— preguntó Shuichi confundido, verlo durante dos días consecutivos era muy extraño, al menos qué buscara a alguien o trajera a una nueva prometida; después de todo este tiempo, todavía no era aceptado, aunque tampoco se había acercado a su padre desde su penosa y desesperada presentación.

—No me digas qué— mordió preocupado su mano, ambos sintieron un sudor frío por la espalda, aunque por distintas razones. La reacción de Shindo provocó en Tatsuha un pesar por la invasión, y Shuichi sufría porque pensaba en malas noticias.

—Bue…bueno…este….yo… voy….a..a…

¡NOOO! ¡YUKI TIENE OTRA PROMETIDA! …… ÉL— lloriqueó sin tregua

—No idiota— intervino en el drama el escritor y con un golpe sobre la cabeza del cantante, calmó las lágrimas infantiles— Tatsuha vivirá aquí por un tiempo; la escuela de idiomas a la que asistirá se encuentra en la ciudad— le dio una calada a su cigarro

—¡Ahhh!— respiró el pelirrosa al saber el inexistente compromiso de su novio

—¡Ahhh!— repitió Tatsuha burlón, el sentimiento de intruso desapareció, con las palabras de su hermano dando paso a su filosofía: pasársela bien — ¿No me darás la bienvenida? Soy tu cuñado favorito— se acercó con claras intensiones de darle un abrazo, mas el escritor lo sorprendió con un golpe en la cabeza. El segundo en el día.

Durante la cena los tres estaban callados consecuencia de la odiosa perorata acerca de "lo que no se debe hacer" y "lo correcto" expuesta por el talentosísimo Eiri Uesugi. Los dos chicos menores se lanzaban miradas retadoras, pero ninguno se decidía a gritar o moverse desatinadamente. Yuki podía explotar y a ambos no les convenía su irritación.

—Mañana iré con mi editora para hablar acerca de la nueva novela; espero que no hagan tonterías en mi ausencia, no destruyan la casa— miró a su hermano— no acosos, ni "invitados"

–¿No invitados?.... ¿Ninguno?— se arrepintió por no avisarle con tiempo acerca de Sakuma, ahora, con Tatsuha lo convertía en un asunto peligroso, seguramente se enojaría y rechazaría la propuesta…

—Tus invitados si, los de mi hermano no, porque son sinónimos de aventuras— respondió tranquilo

—Para eso existen los hoteles ¿no crees Aniki? ¿Me recomiendas uno?— contraatacó el monje conciente de la indirecta para su hermano mayor.

—Entonces yo sí puedo…. —interrumpió el cantante la pelea muda entre los Uesugi.

Por respuesta recibió un gesto afirmativo de parte de ambos.

—Tatsuha ¿estarás mañana? — intentó naturalidad

— No creo, tengo asuntos importantes Shindou, así que no te molestaré ni a ti, ni a ese par de ñoños amigos tuyos— fingió indiferencia por esa obvia y cruel pregunta.

Shuichi creyó que lo mejor era mantener en secreto la identidad del convidado que distaba de ser de piedra.