Disclaimer: -Quejidos- ¡el gran hombre de traje es el que me está haciendo hacer esto! Dijo que pondrían una demanda contra mí… así que… así que para salvar mi pellejo y el poco dinero que tengo (un cerdito hucha con 3 centavos), Inuyasha no me pertenece… pertenece a Rumiko-san. –Miradas a los abogados- ¿CONTENTOS? ¡PERO LA HISTORIA ME PERTENECE! MUAJAJAJAJA –risas en las caras de los abogados-

Título: Te Desafío

Resumen: Kagome y sus amigos (incluyendo a su peor enemigo Inuyasha) están jugando a "Te desafío". Si Kagome rechaza el desafío de Inuyasha, tendrá que dormir con él. Pero cuando Inuyasha desafía a Kagome a casarse con él... el infierno entra en erupción. InuKag.

Género: Romance/Humour

Edades: Kagome: 23, Inuyasha: 25

Dedicatoria: Esta historia está dedicada a mi hermanita Kiari-chan. Lo siento hermana, éste es un regalo de cumpleaños atrasado, ¡pero es que no lo pude poner antes! ¡Disfrútalo hermana! ¡Es bastante sorprendente, una de mis mejores historias está dedicada a mi hermanita! –abrazos Kiari-chan-

NOTA: Los personajes NO tienen sus yos demoníacos y miko en este fic. Todos son estrictamente humanos. Sin embargo, tienen sus apariencias habituales. Inuyasha tiene el pelo plateado y los ojos dorados, etc…

Nota de la traductora: los personajes y la historia no son míos. Los personajes son de Rumiko Takahashi y la historia es de Wolf Blossom.

Capítulo 14: Kikyo Higurashi


Esto va a ser un paseo infernal –pensó Sango.

Más tarde, después de que se fueran todos, Kagome, Inuyasha, Muteki, Izayoi, Rin y Riku se preparaban para cenar. Sesshomaru e Inutaisho estaban a punto de llegar.

-Así que habéis decidido casaros, ¿eh? –Rin sonrió.

-Sí –dijo Kagome.

-¿Inuyasha te dio un anillo? –preguntó Izayoi, lanzándole una mirada a su hijo.

-Sí, incluso me pidió matrimonio –dijo Kagome mientras les enseñaba el anillo a Izayoi y a Rin.

-Este es un pedazo anillo, mierda, ¡Sesshomaru ni siquiera me dio uno parecido a este y vosotros dos ni siquiera estáis enamorados! –gritó Rin-. Voy a gritarle tan fuerte en sus oídos como si no hubiera mañana –Rin sonrió.

-Gritar, ¿en los oídos de quién? –preguntó Sesshomaru a la vez que él e Inutaisho entraban en la cocina.

-¡EN LOS TUYOS! ¡INUYASHA LE CONSIGUE A SU CHICA UN ANILLO PRECIOSO! ¡Y TÚ ME CONSEGUISTE UNA VERSIÓN BARATA DEL ANILLO PRECIOSO! –gritó Rin.

-Y ni siquiera están enamorados –puntualizó Izayoi, encantándole la forma en la que su nuera le estaba gritando a su hijo.

-Pero tu anillo tiene más valor sentimental –dijo Sesshomaru.

-¡NO ME IMPORTA! ME COMPRASTE UN ANILLO BARATO… oh sí, y estoy embarazada de dos semanas –Rin sonrió. Sesshomaru abrió los ojos desmesuradamente mientras la miraba fijamente.

-¿Qué?

-Fui ayer al médico, estoy embarazada…

-Oh no –dijo Sesshomaru mientras se sentaba, rascándose la cabeza.

-¿Los cambios de humor empiezan tan pronto? –le preguntó Inuyasha a su madre.

-En algunos casos, Rin, ¿crees que podrás comer? –le preguntó Kagome a su pronto-futura-cuñada.

-Probablemente –dijo Rin. Inutaisho y Sesshomaru se sentaron, Sesshomaru le lanzaba miradas a su esposa.

-Espero que sea una niña –Kagome sonrió finalmente cuando se sirvió la comida.

-Eh, ¿por qué? –preguntó Inutaisho.

-Porque, Muteki y Riku necesitan una hermana en sus vidas, los dos no pueden depender del otro, necesitamos la inteligencia de una niña para guiarlos –dijo Kagome descaradamente.

Sesshomaru enarcó una ceja.

-¿Y vosotros os vais a casar pronto?

Inuyasha asintió.

-Sí, ¿y?

-Entonces, ¡soy la ORGANIZADORA DE LA BODA! –chilló Rin. Kagome tosió.

-Quiero contratar a alguien Rin.

Rin hizo un puchero.

-¿Dama de honor principal?

-Sango –dijo Inuyasha directamente.

-¿Dama de honor? –dijo Rin suplicante.

-Si para entonces no eres un tomate –Izayoi se rió.

-¡Mamá! –gimió Rin.

Todos rieron a carcajadas. Muteki comió en silencio, sin decir una palabra, lo que hizo que Kagome se preocupase de verdad.

-Teki-chan, ¿qué te pasa?

Todos la miraron a ella y luego dirigieron su mirada a Muteki, preguntándose qué había hecho que Kagome dijese eso.

-Él está bien Kagome –dijo Inutaisho.

-No… no lo está. ¿Muteki? –dijo Kagome a la vez que se aceleraba su ritmo cardíaco.

-Me duele la barriga –gimió Muteki. Los ojos de Kagome se suavizaron mientras cogía a su hijo en brazos.

-¿Por qué no nos lo dijiste antes Teki-chan?

-No quería preocuparte mami –dijo Muteki. Kagome le acarició la espalda a su hijo y miró como pidiendo disculpas a la familia Takahashi antes de levantarse para ir a su habitación con su hijo en brazos.

Izayoi se giró hacia Inuyasha y dijo:

-Coge algo de sopa de pollo para Muteki y llévasela a su habitación.

Inuyasha asintió y se dirigió a la cocina para pedirle al chef que hiciera algo de sopa de pollo.

-¿Cómo supo Kagome que le pasaba algo a Muteki? –les preguntó Inutaisho al resto.

-Instintos maternales –dijeron Izayoi y Rin al unísono.

-A lo mejor Muteki suele hacer algo en la cena que hoy no hizo, y eso hizo que Kagome sospechase –dijo Izayoi.

-¿Cómo es que nosotros no tenemos instintos maternales? –preguntó Sesshomaru.

-Mi niño, nosotros tenemos instintos paternales. Os enseñé a ti y a tu hermano a ser buenos hombres Takahashi, ahora es vuestro turno de enseñarles a Muteki y a Riku cómo ser unos buenos hombres Takahashi.

Sesshomaru gimió.

-Estoy de acuerdo con Kagome, Rin, será mejor que tengas una niña.

-¿Dónde está la emoción de saber que vas a ser padre otra vez? –preguntó Inutaisho-. Cuando Izayoi dijo que estaba embarazada otra vez, me desmayé de la alegría.

-No papá –Sesshomaru sonrió-, te desmayaste del miedo. Miedo de lo que mamá pudiese hacer durante su segundo embarazo.

Inutaisho se rascó la mejilla.

-¿De verdad hice eso?


Inuyasha cogió un tazón de sopa de pollo caliente y subió a la habitación de Kagome. Kagome estaba sentada con un Muteki cercano a las lágrimas en brazos.

-Me duele la barriga –gimió Muteki. Kagome levantó la vista y vio a su prometido, una ola de alivio se esparció por su cara cuando vio que traía sopa de pollo.

-Muteki, papá te ha traído un poco de sopa, te vendrá bien para el dolor de barriga –dijo Kagome tiernamente mientras apartaba un poco de ella a Muteki. Muteki gimoteó e Inuyasha puso la sopa sobre la mesa para después cogerlo en brazos. Kagome cogió el tazón y probó un poco de sopa.

-Abre la boca Muteki –dijo Inuyasha suavemente. Muteki miró a su padre y luego a su madre para luego abrir un poco la boca. Kagome le introdujo dulcemente en la boca un poco de sopa y Muteki se la tragó. Inuyasha frotó la espalda de Muteki una vez más mientras Kagome le daba otra cucharada. Ninguno de ellos vio a los cuatro que estaban en la entrada.

Sesshomaru que llevaba a un cansado Riku, una Rin embarazada y los dos abuelos, Izayoi e Inutaisho observaban cómo alimentaban a un enfermo Muteki.

-Serán unos padres geniales –dijo Rin sonriendo.

-Lo serán –dijo Izayoi suavemente.

Los cuatro se fueron, dejando a Kagome, Inuyasha y Muteki en su estado de gloria familiar.

Muteki acabó terminando la sopa y durmiendo en los brazos de su padre. Kagome cogió el tazón y lo puso sobre su cómoda, luego volvió junto a su prometido y su hijo.

-¿Qué crees que le pasa? –preguntó Kagome mientras Inuyasha frotaba la espalda de Muteki.

-Puede que después de todo un día jugando con los chicos, esté agotado.

Kagome meneó la cabeza.

-No, Sango, Miroku, Kohaku y Souta siempre juegan con él y nunca se cansa tanto.

-¿Quieres llamar al médico? –preguntó Inuyasha.

-No podemos llevarlo a una clínica, está durmiendo –murmuró Kagome.

-Dije llamar al médico Kagome –dijo Inuyasha-, no llevarlo a uno. Llamaremos a nuestro médico de familia y haremos que examine a Muteki, ya de paso, haremos que Rin se haga una revisión de embarazo de rutina, así mataremos dos pájaros de un tiro.

Kagome suspiró y asintió.

-Supongo que quiero saber qué le pasa a Muteki. Estoy agradecida de que hoy sea viernes, puedo quedarme el fin de semana con Muteki.

Inuyasha asintió mientras sacaba su móvil y llamaba a la Dra. Shiori Mage, su médico de familia.

-Hola, ¿la Dra. Mage está disponible? –preguntó Inuyasha. La secretaria empezó a divagar e Inuyasha puso los ojos en blanco-. Dele el teléfono a ella, está hablando con Inuyasha Takahashi.

Kagome oyó un chillido y algo que se caía.

-¿Qué pasa? –susurró.

-Debe ser una de esas chicas que están obsesionadas conmigo –dijo Inuyasha suspirando. Kagome puso los ojos en blanco.

-Haces que suene como si nunca pudieras deshacerte de ellas.

-Y no puedo –insistió Inuyasha-, ¡no me van a dejar en paz!

-Lo harán ahora que te vas a casar –dijo Kagome sonriendo.

-Oh, cierto… cállate sabihonda –escupió Inuyasha.

Kagome soltó una risita y oyó a alguien decir hola.

-Hola Shiori, soy Inuyasha. Sí, mi hijo Muteki tiene dolor de estómago y nosotros, su madre y yo, queremos que vengas a hacerle una revisión de rutina.

Kagome oyó que se cambiaba de tema y miró a Muteki para descubrir que todavía respiraba.

-Sí, y posiblemente a Rin también, descubrimos que está embarazada. Genial, ¿en media hora? Vale, hasta luego entonces –e Inuyasha colgó.

Inuyasha se volvió hacia Kagome y asintió.

-Shiori vendrá en media hora.

Kagome asintió.

-Genial.


Shiori vino y se fue, su diagnóstico era que Muteki tenía gastroenteritis, probablemente se había contagiado de un amigo del colegio o algo así. Unos días de reposo en cama y se recuperaría. Shiori también le hizo a Rin una revisión de rutina.

Muteki estaba durmiendo sonoramente e Inuyasha y Kagome estaban sentados en la cama, observándolo fijamente, Dios sabe por cuánto tiempo.

-Parece tan tranquilo –susurró Kagome mientras acariciaba el brazo de su hijo.

-Por supuesto, ahora tiene un padre –Inuyasha sonrió. Kagome puso los ojos en blanco.

-Sólo tú puedes ser tan arrogante cuando tu hijo está enfermo.

Inuyasha se rió.

-¿Y vas a cambiar tu apellido? Muteki tiene que ser un Takahashi para poder completar nuestro trato.

Kagome suspiró.

-Es lógico que si mi marido y mi hijo comparten el mismo nombre, yo también lo haga.

Inuyasha asintió.

-De acuerdo entonces, después de nuestra boda, llamaremos a todas las compañías de tarjetas de crédito, carnet de conducir, pasaporte y demás y haremos que te cambien el nombre.

Kagome asintió.

-Sí, dímelo otra vez, ¿cuánto va a durar esto?

-15 años –murmuró Inuyasha.

-¿No vamos a tener un contrato por escrito? –preguntó Kagome mientras lo miraba.

Inuyasha se rió suavemente y meneó la cabeza.

-No, lleva demasiado. No soy de ese tipo de chico Kagome, lo sabes. Si quieres divorciarte de mí cuando Muteki tenga 18 años, lo haremos. Muteki será lo suficientemente mayor para vivir por su cuenta, así que la custodia tampoco será un problema.

Kagome asintió.

-Cierto…

-Se está haciendo tarde, deberíamos irnos a dormir –murmuró Inuyasha.

Kagome se levantó y asintió, Inuyasha estaba de pie frente a ella.

-Buenas noches –dijo en voz baja.

En un movimiento rápido y fluido, Inuyasha tuvo su brazo alrededor de la cintura de Kagome y sus labios presionados contra los de ella. Esto sorprendió a Kagome, de modo que no sabía qué hacer, si responderle o apartarle.

De todos modos no importó mucho porque Inuyasha se apartó unos segundos más tarde y le guiñó un ojo.

-Buenas noches Kago-chan –sonrió antes de irse. Los ojos de Kagome estaban muy abiertos mientras presionaba los dedos contra sus labios.

¿Kago-chan? –pensó desesperadamente, mientras se metía en la cama, le vino a la cabeza un recuerdo de hace 4 años.


Solo había pasado un mes desde que Kagome e Inuyasha habían empezado a salir. Eran las vacaciones de primavera y Kagome estaba sentada sola en su casa. Su madre había ido a visitar a su prima enferma al otro lado de la ciudad, su hermano estaba en casa de Kohaku y su Jii-chan estaba en casa de Totosai. Kagome se sentó en el sofá hojeando los canales de televisión.

-Aburrido, aburrido… aj, un documental sobre el apareamiento de las cebras, aburrido… ¡AJ! ¡ABURRIDO! –Kagome chilló mientras tiraba el mando a la pantalla de la televisión. Erró y el mando chocó contra el suelo y se rompió en dos…

-¿Ups? –dijo y luego se encogió de hombros-. No me importa, todos me abandonan, así que puedo hacer lo que quiera sin meterme en problemas –murmuró Kagome para sí antes de ir a prepararse un sándwich de mantequilla de cacahuete y mermelada. Kagome empezó a cantar en voz baja.

-¡Cacahuete, mantequilla de cacahuete y mermelada! ¡Cacahuete, mantequilla de cacahuete y mermelada!...

-¿Puedo tomar un poco? –esa voz tan amada vino de detrás de ella. Se dio la vuelta y chilló.

-¡Inuyasha! Espera… ¿cómo entraste en mi casa?

-La puerta de la entrada no estaba cerrada –sonrió. Kagome frunció el ceño y volvió a chillar

-¡YAY! Mi caballero de brillantes… ¡VAQUEROS! –dijo sonriendo ante su atuendo, vaqueros con una camiseta negra, una chaqueta vaquera y un pañuelo vaquero…-. ¡Has venido para salvarme de las malvadas garras del aburrimiento!

Inuyasha se rió.

-Pensé que tú me habías salvado de las malvadas garras de Rin y Riku.

Kagome soltó una risita.

-¿Qué hicieron esta vez?

-Rin nos sacó de casa a Sesshomaru y a mí para que comprásemos cosas de cumpleaños para Riku. Dejé tirado a Sesshy.

Kagome se rió.

-¡Eres tan malo Inuyasha!

Inuyasha se rascó el cuello.

-Lo sé, y por eso me quieres, ¿eh Kago-chan?

Kagome arqueó una ceja.

-¿Kago-chan?

-Kagome es muy largo para pronunciarlo… ¡pero ese nombre sigue siendo sexy…! –añadió Inuyasha apresuradamente al ver su mirada-. Y ahora que somos una pareja, pensé que podríamos tener apodos cariñosos.

Kagome lo consideró por un momento antes de sonreír.

-De acuerdo entonces, puedes llamarme Kago-chan, sólo si yo puedo llamarte koinu, Inu-koinu.

Inuyasha abrió los ojos desmesuradamente.

-¡Oh, dios no! ¡Por favor no!

-Kago-chan a cambio de Inu-koinu.

-¿Qué tal Kago-chan a cambio de Inu-kun?

Kagome hizo un puchero.

-Creo que Inu-koinu es más lindo.

-Kago-chan, ¿por favor? –rogó Inuyasha.

Kagome se rió.

-Bueno vale, Inu-kun, sólo porque me lo estás rogando.

-¡Gracias a dios! –dijo Inuyasha mientras abrazaba a Kagome, besando su cuello en el proceso.


-Inu-kun –suspiró Kagome antes de dormirse.

Era sábado por la mañana y Kagome se levantó porque algo se estaba revolviendo en su cama.

¿Qué demonios se está moviendo en mi cama tan temprano? –gruñó en su mente antes de abrir los ojos. Vio a su hijo con la mirada fija en ella.

-Ohayo gozaimasu Muteki-chan –murmuró Kagome.

-¡Ohayo gozaimasu mami! –Muteki sonrió.

-¿Por qué estás levantado tan temprano? Tienes gastroenteritis –murmuró Kagome.

-¡Ahora ya estoy mejor! ¿Puedo jugar con papi? –preguntó Muteki. Kagome bostezó.

-Ve a despertar a papi y dile que mami le ordena que te dé una ducha.

-¡Vale mami! –dijo Muteki y salió corriendo de la habitación.

Te deseo suerte Inuyasha –pensó Kagome antes de volver a dormirse.

-¡PAPI! –Muteki irrumpió en su habitación y encontró a su padre ya despierto.

-Buenos días chico –dijo mientras cogía a su hijo.

-Buenos días papi. Mami ordenó que me dieras una ducha.

-Ordenó, ¿eh? –Inuyasha sonrió.

-¡Sí!

-De acuerdo entonces, te daré una ducha y luego… le daremos una ducha a mamá.

Muteki inclinó la cabeza.

-¿Cómo?

Inuyasha sólo sonrió.

Después de darle una ducha a Muteki (Inuyasha tenía ropa de sobra en su habitación para Muteki) llenó un cubo con agua fría. Presionó sus dedos contra sus labios para hacer el signo internacional de "shhh".

Muteki asintió y siguió a su padre hacia la habitación de su madre. Kagome estaba durmiendo enredada entre las sábanas. Inuyasha levantó el cubo sobre Kagome y sonrió.

-¡BUENOS DÍAS MAMI! –gritaron Inuyasha y Muteki mientras Inuyasha vertía el agua sobre la cabeza de Kagome.

-¡AHHHHHHHHHHHHH! –Kagome gritó mientras se sentaba, su pelo chorreaba. Les lanzó una mirada asesina a su prometido y a su hijo.

-¡SALID FUERA DE ESTA HABITACIÓN ANTES DE QUE OS MATE A AMBOS! –gritó. Muteki e Inuyasha se rieron mientras salían corriendo.

-¡QUEDAOS FUERA! –rugió y dio un portazo para cerrar la puerta.

-Estúpido Inuyasha, enseñándole a mi hijo cómo arruinar estúpidamente el estúpido sueño de su madre… ¡ESTÚPIDO!

Después de una ducha caliente, Kagome bajó las escaleras y se encontró con su prometido y con su hijo tomando el desayuno. Izayoi, Rin y Riku la observaron atentamente mientras se sentaba al lado de Riku.

-Buenos días Riku –sonrió.

-Buenos días Tita Kagome –dijo el niño de 5 años.

-Vas a ser un hermano mayor pronto, ¿eh? –dijo Kagome, ignorando intencionadamente a Inuyasha y a Muteki. Muteki miró a su padre y éste le guiñó un ojo.

-¡Sí!

-¿Quieres una hermana o un hermano?

-Yo quiero un hermano, pero papi dije que es mejor una hermana… ¿es eso verdad Tita?

Kagome se rió.

-Vas a tener a Muteki como primo, que es como tu hermano, ¿por qué no probar con una hermana?

Riku pareció considerarlo antes de asentir.

-¡Sí, quiero una hermana!

Rin se rió.

-Buena forma de hacerle cambiar de opinión Kagome-chan.

-Vivo para los niños.

Inuyasha asintió en dirección a Jaken, que tenía una cámara de vídeo bajo el brazo. Inuyasha y Muteki se levantaron y caminaron hacia Kagome. Muteki se subió a una silla, de forma que estuvo a la altura de los ojos de su madre.

Kagome miró a sus dos chicos antes de fruncir el ceño.

-¿Qu…

Lo que fuera que estuviera a punto de decir se cortó cuando Muteki e Inuyasha presionaron sus labios contra sus mejillas. Muteki tomó su mejilla derecha e Inuyasha su izquierda.

-¡Perdón mami! –dijeron ambos haciendo un puchero con cara de cachorrito.

-¡KAWAII! –chilló Rin-. ¡Y Jaken lo grabó en vídeo!

Kagome puso los ojos en blanco.

-No pasa nada, ¡pero nada de volver a verter agua fría sobre mamá!

-No sé nada sobre eso –Inuyasha se dio golpecitos en la barbilla.

-¡OI! –gritó Kagome. Izayoi y Rin se rieron a carcajadas.

-Es hora de decirle a tu familia que nos vamos a casar. Acaba rápido, Kagome –dijo Inuyasha.

-Ya voy, ya voy, déjame al menos meterme en la boca lo que queda de mis tortitas –dijo sarcásticamente mientras mordía un trozo antes de levantarse.

-Gran manera de comer, ¿ahora estás llena?

-Mucho –murmuró Kagome mientras caminaban hacia el estudio, Muteki se quedó atrás para terminarse el desayuno.

Entraron en el estudio y Kagome descolgó el teléfono.

-¿Tengo que decírselo ahora?

Inuyasha puso los ojos en blanco.

-Cuanto antes lo sepan, antes nos casaremos, lo que significa que esto terminará más pronto.

-15 difícilmente es pronto –escupió Kagome mientras llamaba a su casa.

Oyó que alguien cogía y decía:

-¿Hola?

Los ojos de Kagome se abrieron desmesuradamente al reconocer aquella voz. Miró a Inuyasha antes de hablar por el auricular.

-¿Kikyo?


N.T: ¿Kikyo en casa de Kagome? Huy, esto me huele mal, ¿a vosotros no?

Bueno, aquí estoy con la actualización. En España ya es sábado, así que cumplo con lo prometido, jeje.

Primero de nada: quiero agradecer todos lo reviews que me mandasteis, me animan muchísimo. Aunque ya tenga la historia acabada, es como si me apoyaran para que siga con mi trabajo de traducir historias. También os quiero agradecer a los que pusisteis la historia en favoritos y alertas.

Lo segundo: Me ha llegado la respuesta de la autora sobre si puedo o no traducir "Inuyasha's baby", y la respuesta es...

Es...

Es...

¡SÍ! Me alegré muchísimo cuando la recibí. Esta semana puede que no, porque tengo muchos exámenes, pero la semana que viene es probable que empiece a traducirla y os la podré traer.

Y nada más. Besos, nos vemos la semana que viene. ^_^