Todos los personajes de Crepúsculo pertenecen a Stephenie Meyer.

Destello Solar

Prefacio

Bella

La fría boca de Edward me besaba entre las piernas, su lengua, fría como el hielo, acariciaba, rápida pero suavemente, exactamente donde debía. El placer era sobrecogedor. Yo jadeaba y gemía abiertamente y justo cuando pensé que ya no podía resistir más, él estaba dentro de mí, una llama fría. Mi aliento se quedó atrapado en mi garganta cuando escuché su gemido de feliz gratificación al sentir mi piel caliente alrededor de la suya y sentí el placer ondear a través de todo mi cuerpo, suspiré su nombre… gritando sin aliento … te amo, te amo, te amo.

La extraordinaria sensación estaba pasando, pero el aún no terminaba y cuando sus labios encontraron mis pezones, jalándolos con exquisita insistencia, el placer aumentó de nuevo, en perfecta sincronía con el abatir de sus caderas contra mí, mis manos jamás abandonaron sus caricias. Mi espalada se arqueó en el momento en que lo sentí estremecerse rumbo al éxtasis, ambos gimiendo nuestros nombres, sin aliento. Nos relajamos al mismo tiempo, sosteniendo el uno al otro, vanamente esperando que la eterna sorpresa que sentíamos en momentos como este, desapareciera.

Comprometidos

Edward

Dijo que sí. Simplemente que sí, y mi mundo cambió de nuevo. Me gané casarme con Bella.

Era de algún modo liberador ser capaz de proclamarla mía. Bella dice que el hecho de que ella me pertenece es tan obvio e inalterable que un documento legal difícilmente haría una diferencia. Estoy en desacuerdo. La verdad, es ella quien me posee por completo. Joven, frágil, delicada y suave como es, Bella tiene poder ilimitado sobre mí.

Concedido, ser convertida en vampiro, sólo para que pueda pasar el resto de la eternidad a mi lado, es un compromiso mucho más largo que el convencional matrimonio, pero no puedo evitarlo, significa tanto para mí: Bella Cullen, me hace reventar de alegría.

Siempre he sido protector con ella, es una cuestión de auto-preservación, no puedo vivir sin ella. También, he buscado siempre su felicidad, pues mi felicidad está entrelazada con la de ella. Sé bien la egoísta criatura que en realidad soy, pero decir que la amo, es quedarse colosalmente corto.

Que ella decidiera casarse conmigo, mediante el más in-ortodoxo acuerdo jamás escuchado, es algo que me pone nervioso. Mis dudas no son generadas por falta de confianza en su completo amor y devoción hacia mí. Sé cuanto me ama, confía en mí y me desea. Mis inseguridades surgen del miedo a lastimarla.

Bella ha insistido en que tengamos sexo mientras es humana –su trasformación ahora la realizaré yo en lugar de Carlisle- y finalmente, aceptó casarse conmigo bajo la condición de que al menos lo intentáramos.

De entre el millón de cosas que quiero darle, ha escogido el sexo. Y claro que yo también lo deseo, pero tomando en cuenta que no tengo idea alguna de qué esperar, desconozco mi habilidad para controlarme en esa arena.

Desde mi regreso -mi partida es algo que no deseo discutir- descubrí que mi sed por ella había cambiado, no en el sentido en que su sangre me atrae menos ahora -continúa siendo el más abrumador aroma en mi vida- sino en que mi cuerpo rechaza instintivamente cualquier pensamiento que incluya hacerle daño. Haber pasado un día entero creyendo que estaba muerta -tiemblo de pensar en esa palabra relacionada con Bella-, fue una cura brutal para mis más oscuros instintos hacia ella, pero aun está el hecho de que por mi fuerza inhumana, puedo matarla o seriamente herirla, sólo tomaría un segundo de distracción. La sola idea me congela de terror.

Hablé con Carlisle, Emmett y Jasper sobre qué esperar, digo, los he, incluso -más de una vez-, escuchado en tales situaciones, aun cuando trato de bloquearlos o simplemente me voy de la casa, pero nada de lo que recolecto en esas incómodas ocasiones me ha preparado para lo que siento cuando estoy con Bella y sé que ese es sólo el preámbulo. Pero fueron muy honestos conmigo y me ayudó hablar, un poco.

La deseo más de lo que considero sano, si era difícil rehusarme a sucumbir a su sangre, resistir su cuerpo es cercano a lo imposible, y su belleza, deseabilidad y evidente deseo por mí, no hacen nada para ayudarme a controlarme.

Este último mes ha sido una deliciosa tortura. Hemos estado practicando como ella dice. Les he permitido a mis manos sentir sus pechos sobre su camisa y ella responde arqueando su espalda, siguiendo ansiosamente mis dedos, la acaricio maravillándome ante la reacción de sus pezones a mi roce. Y el aroma de su pasión… ahhh… desconcertante… cada vez nuestro deseo se vuelve más irresistible, me hace desesperar por que me toque, y es sólo mediante una considerable fuerza de voluntad que me alejo de ella para no arrancarle la ropa y poseerla completamente. Bella me vuelve verdaderamente loco con este deseo abrumador y no se da ni cuenta, de hecho piensa que no la deseo tanto. Aun ahora que he cedido y prometido intentarlo, supone que lo hago basado en mi tendencia a complacerla -lo cual en parte es cierto- y que no tiene relación alguna con mis propias necesidades -lo cual es decididamente absurdo.

Nuestro compromiso ha sido un agonizante período de anticipación. Pues no puedo esperar a que sea mi esposa, y aunque me aterrorice, debo confesar que tampoco puedo esperar por intentar hacer el amor con Bella.

Pretendo que esta historia sea corta pero minuciosa. Espero que disfruten mi versión de la luna de miel de Edward y Bella… No estoy segura de extenderla más allá de Isla Esme … ya veré … depende de los review!

Si, soy capaz de chantaje. =D