El fantástico mundo de Crepúsculo pertenece a Stephenie Meyer

DS 3 DS * DS 3 DS *DS 3 DS *DS 3 DS *DS 3 DS *DS

Destello Solar

Isla Esme

Poesía Eres Tú

Bella

–Mmm, Edward eso estuvo delicioso –suspiré.

–Deduje que apreciarías un descanso de tanto huevo –susurró, acariciando mi mejílla.

–Gracias.

–Te gustaría volver a la cama? –dijo tiernamente, y mi corazón se enloqueció–. Quiero decir a descansar, amor, es tarde –añadió, deslumbrándome con su más bella sonrisa retorcida.

–No, no estoy cansada –dije, reprimiendo un bostezo. Se rió entre dientes.

–OK. ¿Qué te gustaría hacer? –preguntó, mirando fijamente a mis ojos; su sonrisa, inquebrantable.

–¿Qué tal una corta caminata por la playa, ver las estrellas, conversar... mmm... un poco de amor...? ¿Qué? –pregunté, pues me estaba viendo raro.

–Parece que puedes leer mi mente. Justo cuando preparaba la cena enlistaba actividades... y eso era casi todo lo que pensé que me gustaría hacer.

–Bueno, las grandes mentes piensan parecido.

–Ciertamente –dijo con picardía.

La noche era tibia, pero Edward insistió en traer una colcha para mí. Caminamos despacio, disfrutando la brisa marina y el calmante sonido de la marea. La luna estaba aun por hacer su aparición y la interminable cantidad de estrellas visibles inspiraba asombro.

–¿Edward?

–Si, amor.

–Háblame.

–OK. ¿Sobre qué?

–Mmm... de lo que sea. Amo tu voz, sólo deseo escucharte.

Se detuvo, acunó mi rostro en sus manos, me miró a los ojos por un momento y se inclinó para plantar un suave beso en mis labios. Demasiado pronto sus labios dejaron los míos y reanudamos la caminata a la vez que Edward empezaba a hablar.

"me gusta mi cuerpo cuando está con tu
cuerpo. Es así una cosa tan completamente nueva.
Los músculos mejor y los nervios más.
me gusta tu cuerpo, me gusta lo que hace,
me gustan sus cómos. Me gusta sentir la columna
de tu cuerpo y sus huesos, y la temblorosa
—firme—suave idad y lo que he de

una y otra y otra vez
besar, me gusta besar esto y aquello de ti,
me gusta, acariciar lentamente el, escandaloso vello
de tu piel eléctrica, y lo-que-sea aparece
sobre la carne que se abre... Y los ojos grandes boronas de amor,

y posiblemente me gusta la emoción

de bajo mí tú tan completamente nueva"**

–¡Eso fue muy hermoso, Edward!, ¿cómo se llama?

–Si, también lo creo. Ese era me gusta mi cuerpo cuando está con tu de E. E. Cummings. Era un escritor norteamericano, así que esa es una traducción, el original es mucho mejor –dijo, mientras sus lisos dedos limpiaban las lágrimas que corrían libremente por mis mejillas.

–¿Te lo sabes en inglés?

–Si.

–Recítamelo.

–¿En serio?

–Por favor.

Suspiró profundamente y comenzó.

"i like my body when it is with your
body. It is so quite new a thing.
Muscles better and nerves more.
i like your body. i like what it does,
i like its hows. i like to feel the spine
of your body and its bones, and the trembling
-firm-smooth ness and which i will
again and again and again
kiss, i like kissing this and that of you,
i like, slowly stroking the, shocking fuzz
of your electric fur, and what-is-it comes
over parting flesh ... And eyes big love-crumbs,

and possibly i like the thrill

of under me you so quite new"

–Eso fue simplemente... tan sexy... –dije, un poco sin aliento.

–¿Te gusta que hable en inglés, amor? –me preguntó sensualmente.

–Mmm... sí... suenas grrr... –solté una risita–. Me pregunto cómo suenas en francés...

–Tu dois faire que demander de moi quelque chosa et je te la donnerai… Tu es mon âme, je t´aime… tu es ma vie…

–Mmm... tendré que aprender francés. Me encantaría entender lo que acabas de decir...

–¡Oh, ne t´inquiète pas! Ce rien que tu ne sais pas... –murmuró.***

Deslicé mis manos bajo su camisa y acaricié su abdómen, su cintura, él se estremeció y me besó con abandono.

–Je veux faire l`amour avec toi, tout le time… tu es si belle… si douce… je ne peux pas croire que tu es mien… –suspiró.

–¡Oh, Edward! Hazme el amor...

–Hmm... pensé que no hablabas francés... –se rió entre dientes.

–No lo hablo, ¿por qué?

–Supongo que te lo puedo decir mientras te hago el amor...

–Mmhmm... suena perfecto... –exhalé.

Edward me continuó besando, mis labios. –Pídeme lo que sea y es tuyo... –besó mi cuello– Eres mi alma –besó mi clavícula, la curva de mis senos–, yo te amo... eres mi vida... –razgó mi blusa y mi brasier y besó mis pezones–. Quiero hacer el amor contigo –mi short y mis calzones desaparecieron en un instante–, todo el tiempo... –sus dedos encontraron mi húmedo centro– Mmm, Bella... eres tan hermosa... –me acariciaba con insistencia– tan suave... –introdujo un dedo dentro de mí– No puedo creer que eres mía...

–Si... soy tuya... –gemí, al tiempo que se dejó caer de rodillas y me besaba el vientre.

–No tienes idea de cuánto te deseo... te necesito... mi hermosa esposa...

Antes de que pudiera responder, su lengua encontró mi clítoris y perdí toda capacidad de pensamiento coherente. Despacio, tiernamente, Edward me acarició. Cada roce de su lengua aterciopelada me elevaba en espiral hasta el cielo.

–¡Oh!, !oh! Por favor... ¡Edward! ¡Oh, por favor! –no estaba muy segura de qué era por lo que suplicaba, pero Edward pareció comprender mi cuerpo mejor que yo.

Edward introdujo suavemente un dedo dentro de mí, luego otro, curvándolos un poco mientras me acariciaba por dentro. Mis rodillas temblaban de placer y rápidamente, me acostó sobre la arena. Continuó lamiéndome y acariciándome y mi orgasmo me asaltó en inexorables y cálidas olas éxtasis.

–Si, amor... tan hermosa... eres exquisita cuando te deshaces de placer así... podría observarte gozar por siempre... –dijo Edward, con voz un poco ronca.

Edward

–Ven, Edward, cariño. Ven, dentro de mí –Bella susurró, y yo obedecí.

Cuando me deslicé en su interior, ella jadeó de placer y yo gemí. Podía sentir cada pulsación de su corazón vibrar alrededor mío. Moverme dentro de ella se sentía tan increíble como la primera vez: El calor, la sedosidad, la estrechez de su carne rodeándome. Era tan sueve y delicada y mi propia carne era tan dura, que no podía descifrar correctamente el efecto que tenía en mí. Era demasiado intenso. Y tan perfecto.

Me sentí acercarme al precipicio así que deslicé una mano entre nosotros para acariciar su clítoris. Casi de inmediato sentí revolotear sus paredes internas.

–¡Si! Así... ¡Oh, Dios!, Edward... –gimió.

–Yo... ¡Oh, Dios! Te amo... ungh... Bella... se siente tan bien, amor... mmm... –murmuré incoherentemente.

Terminamos, repitiendo nuestros nombres, tan quedito que nuestras voces podrían haber sido fácilmente confundidas con el viento. Envolví a Bella en la colcha y nos acomodamos para ver las estrellas. Bella, mirando el cielo nocturno y yo, contando las estrellas reflejadas en sus ojos.

Ella era incomparablemente bella.

–"¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía... eres tú." –dije, citando a Becquer.

DS 3 DS * DS 3 DS *DS 3 DS *DS 3 DS *DS 3 DS *DS

Gente linda, si dejan reviews, Edward les recitará poesía al oído...

Otra cosa, dense una vuelta por mi polyvore, el link está en mi profile.

*La versión original de esta historia la escribí en Inglés, por lo tanto debí hacer un par de cambios en el capítulo. En el original, el poema que Edward recita es el Poema 14 de Pablo Neruda (que es bello y lo amo y me parece perfecto para describir la absoluta adoración de Edward por Bella. Si no lo conocen, no saben lo que se pierden. Búsquenlo que es una belleza.) Para la traducción de este capítulo, me debatí mucho sobre con qué poema sustituir al de Neruda y finalmente, escogí a E. E. Cummings (Edward Eslin Cummings... hahaha qué tanto más perfecto podría ser eso?) es dulce y romántico y sexy. Me fascina.

**Sé que la traducción parece extraña, pero la estructura del original es igual de loca... una de las miles de cosas que me encanta de Cummings, por cierto.

*** "¡Oh, ne t´inquiète pas! Ce rien que tu ne sais pas..." se traduce: ¡Oh, no te preocupes! No es nada que no sepas... El resto de lo que Edward dice en francés, lo traduce él mismo mientras seduce a Bella. =D

Sé que quedó bastante rosa el asunto, pero ese era mi humor al escribir... Espero que lo disfrutaran.

Mi francés es patéticamente básico, si saben francés, siéntanse libres de mandarme un PM corrigiéndome... Les estaré eternamente agradecida.

Ese último fragmnento de poesía es de Gustavo Adolfo Bécquer. Evidentemente.

De nuevo: ¿Review?