XLIII:

Sexto día.

A veces los amigos… no son lo que parecen.

"Kore…" Susurro entre mis cabellos. Era Hades quien me tenía entre sus brazos, intentaba despertarme pero la verdad es que no quería hacerlo. Solo me acurrucaba entre él. A veces me sorprendía de lo bien que mi cuerpo se moldeaba al de él.

"Nn… no quiero despertar…" Dije mientras él ponía sus dedos sobre mi mejilla. Como si me invitara a despertar. Luego recordé que no lo había oído llegar. ¿será que acaba de acostarse? Si en algún minuto había tenido sueño, se había esfumado. Me levanté abruptamente quedándome sentada. Hades me miró sorprendido. "Por cierto…" Comencé "No recuerdo la hora en que llegaste mucho menos cuando te acostaste, ¿no te sientes cansado?" Pregunté. Ayer había sido un día bastante extraño, Hades se quedó hasta muy tarde discutiendo con Hermes quien quería llevarme de regreso al Olimpo con mi madre.

"No, no estoy cansado en absoluto." Respondía mientras alejaba algunos cabellos de mi cara. "Lamento que tengas que pasar por esto. ¿Crees que es egoísta de mi parte?" Preguntaba mientras me sujetaba con fuerza bajo las sabanas.

"¿Egoísta?" Repetí, no es como si le pudiera seguir el hilo mientras estaba enmohecida.

"Deseo que te quedes conmigo y sin embargo… todo el Olimpo se ha opuesto a ello… ¿deseas quedarte acá? Solo dímelo y por ti haría una guerra." Parecía más como si hablara para él. Deseaba decirle lo mucho que quería quedarme con él… pero después de anoche ya no sabía que pensar. Thánatos había sido claro en todos los aspectos y no podía dar pie atrás. Incluso si Hades pensaba que lo traicionaba, era la única manera de hacerlo.

"Hades… creo… que no es necesario llegar a esos extremos." Él simplemente rió, y me besó. Cuando comenzaba a retirarse lo jale hacia mí, después de todo… eran nuestros últimos días juntos y quería aprovecharlos. Ya lo había decidido, estaría con él, pero para ello debía volver.

"Kore, debo ir a encontrarme con Hermes…" Explicó o al menos lo intento.

"Pero… Hades… Hermes puede esperar." Le aseguré, el rey del inframundo quería replicar pero seguramente ya había cambiado de opinión. Tiré mis ropas y las de él. Sí, Hermes podía esperar. Solo rogaba por que las imprudentes de las ninfas no se aparecieran.

"Sabes que estás interrumpiendo una reunión importante ¿no?" Dijo mientras besaba mis hombros y mi cuello.

"¿De verdad? Yo pensaba que eso no era hasta en un par de horas más…. ¡Por Chronos! Que memoria la mía… seguro me han dado de beber del agua de Lete…." Nuestras manos se entrelazaban, por supuesto que en esos momentos cualquier obligación pasó a un segundo plano, Hades y yo en esos momentos pasábamos a ser uno.

No había pasado mucho tiempo para que Thánatos llegara y nos interrumpiera. Bufé molesta, incluso le increpé que podía tener el mínimo de respeto y tocar la puerta. Medio desnuda, media molesta me cubrí. Hades parecía divertido al verme así.

"Thánatos podrías escuchar a tu reina."

"Sólo escucho chillidos de su parte, sin ofender." Yo lancé otro chillido como él había descrito. Agarre mi chitón y lo pase por encima. No quería que entraran más visitas inesperadas y me vieran a medio vestir.

"¿Sucede algo?" Preguntó con el tono que solía utilizar cuando entraba en su faceta más diplomática. Lo odié por un minuto ¿Cómo era posible que no estuviese molesto? Nos interrumpen cada vez que pueden. Quizás yo estaba más irritable sabiendo que solo me quedaban pocos días con mi amado. Yo debería ser la que se auto denomina egoísta.

"Nada, Hermes quería venir el mismo en su búsqueda. Por supuesto lo detuve, de haber entrado dudo que le hubiese gustado ver a la joven reina y a su rey en pleno jugueteo." Podía ver en su rostro como se comenzaba a dibujar una sonrisa de suficiencia. Era claro que no por nada era el brazo derecho de Hades, y este no parecía preocuparse de que Thánatos me viera semidesnuda.

"A quien no le ha gustado nada de esto es a mí. ¿No podías esperar? ¡De que sirve que seamos rey y reina si no podemos estar un segundo tranquilos!" Alegue.

"Mi señora… con todo respeto, el señor Hades necesita prestar atención a las demandas de Zeus que son enviadas y portadas por Hermes." Parecía que era un tema serio, además después de lo que habíamos conversado tenía claro que su intención era el mantenerme en el inframundo junto con mi Rey.

"Poco me interesa saber de Zeus." Dije mientras me cruzaba de brazos. No es como si él me hubiese hecho algún favor, todo lo contrario era solo un títere de mamá.

"Dile a Hermes que iré en unos minutos." Hades se había levantado y comenzaba a vestirse… Nuestra mañana romántica se había terminado.

"Como ordene. Por cierto… Le he dicho que la joven Reina duerme en el otro extremo del palacio, en caso de que se le ocurriese venir para acá cuando Hades no está." Eso iba dirigido a mí, supuse que tanto Thánatos como Hades estaban preocupado de que Hermes en su afán de cumplir con las ordenes del dios del trueno me raptara y me llevara derechamente donde mi madre. Quien obviamente me encerraría por siempre y para siempre sin si quiera poder salir por lo menos un par de siglos.

Luego de alistarme, salí con la intención de ir en busca de Frezia, me iba a despedir de ella. Tenía que decirle al menos que no nos veríamos por un buen tiempo, de verdad, ya no quería preocupar a nadie más.

Entre los pasillos podía escuchar a las ninfas hablar del tema y sobre Hermes, por supuesto que era tema, ¿quién no querría saber del por qué de la visita de Hermes? Escuche teorías tan absurdas que hicieron que soltara incluso una que otra risita. Quizás me podía quedar a escuchar un momento… No, no. Debía ir, así que sacudí mi cabeza con la intención de que esos pensamientos me abandonaran y yo solo atiné a acelerar el paso no quería saber nada más.

Entré a los jardines que se asomaban por los campos de Eliseo, ciertamente no me encontraba ahí, no era ni tan soleado, pero ciertamente tenía su encanto levemente lúgubre. Me senté en un pequeño banquito mientras decidí que tenía tiempo de sobra para hacerme una trenza y llegar donde Frezia antes de que comenzara el turno.

Así que mientras trenzaba mi cabello, siento que una mano toca mi hombro.

"Kore…" Dice una voz que me resultaba extremadamente familiar. Antes de voltearme encontraba entre sus brazos, su cabello rozaba mi cuello haciendo cosquillas.

"¿Hermes?" Pregunté, pero al verlo tan afanado en no soltarme, deje de insistir a que me respondiera, su abrazo cada vez se tornaba más firme, y yo sentada estaba cada vez mas incomoda, ciertamente me alegraba verlo, solo que no esperaba que fuese tan efusivo conmigo. No es como si pudiese morir como una mortal.

"¡Por Zeus! ¡Estás bien!" Sonaba aliviado. "¡Kore, no te imaginas lo preocupados que nos tenias! Te habíamos buscado, por cielo, mar, tierra ¡Solo nos faltaba el inframundo! ¿Qué estabas pensando? ¿Darle un ataque a tu madre, Deméter? ¡PUES LO HICISTE! ¿Qué haces acá? ¿Se puede saber? Esto no tiene ni una gracia ¿Hades te ha hecho daño? No tienes que temerle, yo estoy acá y nada te va a pasar. Así que tú, tranquila, que primero tendrán que pasar por sobre mi divina persona antes de ponerte un dedo encima." Me bombardeo con preguntas.

"Hermes… por favor… me duele… ¡Sí, estoy bien! Pero necesito un poco de aire." Le dije, el simplemente sacudió sus cabellos y me soltó de una buena vez. Aunque mantuvo sus manos en mis hombros. Como si se estuviese cerciorando de que no arrancase o que me fuese a perder lejos de su vista.

"¡Kore!" Dijo de nuevo pero antes de que me volviera a abrazar, yo me había escabullido lo suficiente para poder tener mi espacio intacto.

"¿Qué te hace pensar que Hades me haría daño?" Fue lo primero que quería saber, ¿es que acaso no sabían que él me había rescatado de un Jabalí enorme?

"No, no sé si te ha hecho daño. Pero Deméter ha insistido que lo ha hecho. ¿De qué otra manera explica el que te encuentres acá?" Preguntó serio. "De verdad, Kore. No te entiendo. ¿Me estás diciendo que has venido por decisión propia?" No sabía cómo responderle, en un minuto parecía estar feliz de verme, pero al otro parecía un poco decepcionado. Como si el mejor de los casos hubiese sido encontrarme dentro del jabalí.

"…" Suspiré profusamente "Creo que deberías sentarte, es para largo." Él simplemente asintió.

Pasé un largo rato explicándole el cómo llegue hasta el inframundo, y el por qué lo hice, también fue una de las incógnitas que me pidió que le explicara, claramente el rostro de Hermes no daba ni el más mínimo indicio de desaprobación o de aprobación. Estaba totalmente neutro, pero si podía decir que estaba algo molesto.

"Y… bueno así fue como pasó." Le dije, mientras agarraba mi chitón y me sentaba junto a él.

"Pero… Kore, él ha estado jugando contigo todo este tiempo. ¡Deméter lo ha dicho! ¡Que lo ha hecho para vengarse de ella!" Gritó, sus mejillas se habían puesto coloradas del enojo.

"No, Mess, no. Hades me quiere, lo sé… quizás el no se atreva a reconocerlo, pero sé que lo hace. ¿No lo ves? Él me ha convertido en su reina." Dije entre risas.

"OH, Kore. Pequeñísima Kore, no. Lo que tú sientes no es más que un enamoramiento, pero nada más. Jamás va a ser más que eso, deberías saberlo."

"¿Es tan difícil de creer que alguien pueda quererme?" Le pregunte ofendida. "¿Es tán difícil verme como una mujer? Quizás no posea una belleza tal como la de afrodita, pero definitivamente soy una diosa."

"No, Kore. Por todos los dioses del Olimpo ¡Yo sé que no es así!" Reconoció. "Yo desde que te vi que te he querido."

"No es más que un amor fraterno, Hermes, eso lo sé. No intentes de ser condescendiente conmigo." Respondí. "Sé perfectamente que lo dices para consolarme. Pero de verdad siento que Hades es para mí."

"Kore, si lo que querías era estar con alguien…. ¿por qué no me eliges a mi?"

"¿Qué estás diciendo, Mess?" Esto me dejaba confundida.

"Que… si lo que tú necesitas es un pretendiente a tu lado, pues… ¿es que no me puedo ofrecer?" Dijo un tanto tímido, solo se pasaba la mano por su cabeza cuando estaba nervioso. "Kore… sé que nosotros nos llevamos bien, y nunca me he atrevido a hacer nada delante de Apolo, pero ¡Por Zeus! Si tú me dieras una oportunidad, te prometo que no te acordarías de Hades." Dijo mientras bajaba sus manos por mis brazos hasta llegar a mis manos.

"No, Mess. No. Esto está mal" Intenté deshacerme de sus manos sobre las mías, yo era la reina del inframundo. Compañera en la eternidad de Hades.

"Por favor… Tan solo dime qué debo hacer por ti, haré lo que sea. Vuelve conmigo al Olimpo. Te prometo que no necesitaras ni extrañaras nada de acá. Sé que tu madre ha sido dura contigo, y quizás sea por eso que estás tan feliz de estar acá, pero yo también puedo darte lo mismo en el Olimpo, donde tú perteneces."

"Hermes, por favor suéltame."

"Lo siento." Dijo finalmente soltándome. "Pero debes saber que de igual forma volverás al Olimpo conmigo, así que piénsalo ¿está bien? No necesito una respuesta ahora. Sé que en estos momentos estas pensando en Hades, pero dentro de un tiempo más esto será un mero recuerdo."

"Te equivocas" Le grite, me levante y me aleje de él. "No sabes nada, Hades es el único para mí. Sí, eventualmente deberé volver al Olimpo. Pero será solamente para que reconozcan que mi corazón y mi deber no solo está con Hades sino con el inframundo." Hermes iba a responder pero alguien aparece aplaudiendo a nuestras espaldas.

"Amo la discusiones tan acaloradas, especialmente si son algo pasionales"

"Eris…. ¿Qué haces acá? ¿Esto ha sido idea tuya? ¿Tú has creado discordia entre Kore y yo? ¡Por Zeus!" El dios de los ladrones estaba muy molesto, se acerco peligrosamente a Eris, quien simplemente lo aparto de su camino.

"¿Crees que ha sido cosa mía? Ustedes han discutido, porque así es como debe haber sido. No me culpes a mí, yo solo venia a visitar a las Moiras y me he encontrado con ustedes por 'casualidad' si así lo quieres llamar." Sonrió coquetamente, sus movimientos y la cadencia de sus caderas eran casi tan hipnotizantes como los de la misma Afrodita, aunque Eris tenía un aire un poco más tosco y brusco, era una provocación constante a los del género masculino y un desafío al género femenino.

"Basta, Hermes. No tienes por qué culparla, no he dicho nada de lo que me arrepienta o sea menos cierto." Contesté. Él simplemente me miró. Mientras que ella parecía impaciente. Y…. recordando sobre impacientarse… yo debía ir donde Frezia…

Me despedí y fui rápidamente donde ella, antes de que se fuera del lugar.


Mis disculpas. Lo he dejado de lado por temas de la universidad y falta de motivación, ahora que entro en vacaciones espero subirlo completito.