Gracias a los que leyeron esta historia, aunque no fueron muchos, muchas gracias, no es mi mejor historia, pero aun así. En especial a:

Seiya-Moon n.n, EstrellaBlanca, Patty Ramirez de Chiba, oO lOvE-MoOn Oo, serenatenoh, y a Ginsei y LESVAL que aunque un no terminan de ler la historia pues estan pendientes, gracias a todas n.n

Esperon que lean mis nuevas historias, son para ustedes.


Ikuku ayudaba a Serena a colocarse cuidadosamente el vestido. Ambas no dejaban de sonreír. El día que Serena tanto había esperado, al fin llegaba.

Habían pasado cinco años desde que ella y Diamante habían descubierto sus verdaderas identidades. Hacía una semana que Serena se había graduado de la facultad, acababa de cumplir sus 28 años, estaba preparada para cualquier cosa que la vida les tuviera.

Diamante ya contaba con 30, y seguía tan guapo, incluso más que hacía cinco años, y hacía un año le había pedido matrimonio a Serena.

Rini entró a la habitación con el ramo de rosas rojas para Serena, esa niña de 10 años había desaparecido, ahora era toda una señorita de 15, bien desarrollada y hermosa. Las tres salieron de la habitación y se dirigieron a la limosina que las esperaba fuera.

Las tres platicaron todo el camino a la iglesia. Al llegar, el chofer ayudo a las tres a bajarse del auto.

Cuando Serena se bajó pudo ver a todos sus amigos esperándola. Hotaru, acompañada de Zafiro, ya cumplían cinco años de novios, Mina, Unazuki, Lita, Amy, Michiru, Haruka, Setsuna, Molly, Yaten, Taiki, Seiya, Nicolas, incluso Reika Nishimura se encontraba ahí, junto con su padre. Todos la recibieron felices y la abrazaron, luego se prepararon para entrar a la iglesia.

Cuando todos se acomodaron en sus lugares, fue el momento en el que Serena, Rini e Ikuku entraron a la iglesia.

Todos las miraron sorprendidos por su belleza, en especial Diamante. No podía quitarle los ojos de encima a Serena.

Observó su vestido color perla, esponjado, amoldado a su cuerpo, brillante, esplendoroso. Y su cabello largo y rubio que le caía como cascada por la espalda, más impresionante que nunca. Su mirada se encontró con la de ella y no pudo más que sonreír, se sonrojó, al fin iba a ser suya en todos los sentidos.

La boda transcurrió lento, el momento que todos esperaban llegar.

El sacerdote los miró a ambos y se dirigió primero a Diamante.

-Diamante Blackmoon, ¿aceptas por esposa a Serena Tsukino y prometes amarla, respetarla y serle fiel en la salud y en la enfermedad, en la alegría y en la tristeza, en la riqueza y en la pobreza?

Diamante tomó ambas manos de Serena y las besó.

-Acepto.

Luego el sacerdote se dirigió a Serena.

-Serena Tsukino, ¿aceptas por esposo a Diamante Blackmoon y prometes amarla, respetarla y serle fiel en la salud y en la enfermedad, en la alegría y en la tristeza, en la riqueza y en la pobreza?

Serena también entrelazó sus manos con las de él y las apretó lo más fuerte que pudo.

-Claro que acepto.

-Los declaro, marido y mujer.-finalizó el sacerdote.

Todos aplaudieron el unísono.

-Puedes besar a la novia.-le dijo el sacerdote guiñándole un ojo a Diamante.

Diamante tomó cuidadosamente el rostro de Serena entre sus manos y le dio un ligero beso dulce y apasionado.

Mientras todos salían de la iglesia para esperarlos afuera, al quedarse completamente solos, Diamante detuvo a Serena y la obligó a mirarlo de frente.

-Te amo.-le dijo sonriendo.-El tiempo nos separó, y el tiempo se ha encargado de unirnos nuevamente. Esta vez no podrá separarnos, vamos a estar juntos para siempre.

Serena se sonrojó, no podía creer que todos sus sueños se hubieran cumplido.

-¿Para siempre?-preguntó tímidamente.

-¡Para siempre!

-Te amo, Diamante, ¡me haces tan feliz!

Diamante la rodeó con sus brazos y la alzó del suelo para poder darle un par de vueltas, luego le plantó un beso inolvidable.

Sintió todo el sabor de sus labios dulces, su aroma que inundaba su olfato, su cuerpo que le gritaba "te quiero", sus manos que la atraían contra si, no queriendo dejarla ir. Diamante mordió cuidadosamente su labio inferior, la amaba con toda su alma.

Salieron de la iglesia tomados de la mano y todos los recibieron con aplausos.