Bueno, gente, aquí les dejo el tercer cap de este fic que muchos creyeron abandonado... ¡pero no! Los estoy siguiendo a todos, hasta a Diamante Sangriento... En fin, para no hacerles larga la hablada, nada más me queda disculparme por la mala calidad, que por más que lo edité mil veces, no fue mucho lo que pude hacer. Pero les prometo que para el próximo les traeré algo más decente DX


3. Mitad bruja

Una vez pasado el alboroto, solo permanecieron en el cuarto Soul, Black Star y unos pocos guardias, quienes aún meditaban cuidadosamente la situación.

—¿Y bien, que haremos con ella?— Inquirió con notorio disgusto uno de los guardias.

—¿Qué no es obvio? Matarla— Respondió el ninja con toda naturalidad, manteniendo esa despreocupada posición con sus brazos cruzados.

—Espera— Intervino Soul —No hay necesidad de matarla.

—¡¿Cómo que no? ¡Ella te atacó!— Le reclamó Black Star ya perdiendo la calma, como de costumbre.

—Eso fue porque…— Murmuró apretando fuertemente sus puños —Yo maté a su madre y me comí su alma para convertirme en Death Scythe.

—¡¿Y qué importa? ¡Es una bruja! ¡¿Ya olvidaste lo que las brujas le hicieron a tus padres?— Gritó el peliazul, alterado, y sin detenerse a pensar bien antes de abrir la boca.

El peliblanco le envió una mirada cargada de furia como respuesta.

—Lo siento… se me escapó— Se disculpó el ninja, desviando la mirada. Recordándose que debía pensar más antes de hablar.

Soul suspiró antes de responderle.

—En todo caso, es nuestra rehén, la necesitamos viva para chantajear a las brujas.

—Tiene razón— Se sumó Kid, entrando a la habitación con toda tranquilidad. —Ya la tenemos bajo control, ahora se encuentra en el calabozo.


El olor a humedad y óxido saturaban el ambiente. La oscuridad era su única acompañante, mientras que las cadenas y los grilletes que la sujetaban le lastimaban cada vez más la piel. Lloraba en silencio. Era lo único que podía hacer en esos momentos. Prisionera, y a manos del enemigo… tenía miedo, ya no se preguntaba si la matarían, sino como la matarían.

Esas ideas vagaban por su mente, cuando oyó cómo unos pasos se aproximaban lentamente. Momentos después la oxidada puerta de metal se abría, dando paso a una escasa luz que proporcionaba una vela.

No se molestó en alzar la vista para saber de quién se trataba, poco le importaba.

—Oye…— Habló el recién llegado, sin mucha delicadeza.

Tan pronto oyó aquella voz abrió los ojos como platos y alzó la vista para mirarlo directo a los ojos con odio. De no haber estado atada ya estaría sobre él, desfigurándole la cara a golpes.

—¿Cómo estás?— Preguntó sin hallar que decir exactamente. Desvió la mirada, rascándose la parte trasera de su cabeza con una mano, mientras que la otra permanecía guardada en un bolsillo.

—Lárgate— Siseó de inmediato, desviando la mirada. No quería ver aquellos ojos rojos, aquellos ojos del color de la sangre, que le arrebataron la vida a su madre.

—Escucha, yo…

—¡Que te largues, maldito asesino!— Gritó al máximo volumen que le permitieron sus cuerdas vocales.

Asesino…

Esa palabra le traía recuerdos… dolorosos recuerdos. Él, que siempre había llamado a aquellas brujas "asesinas", y ahora, era llamado "asesino" por una de ellas. Un agudo dolor le surgió en el pecho. Nunca se había sentido tan culpable. Por más que fuera una bruja, no le deseaba el sufrimiento de haber perdido un familiar a nadie.

—Vine aquí a decirte que lo lamento— Murmuró arrepentido. Las palabras no bastaban para expresar la culpa que sentía, pero la tristeza que expresaba su voz era casi tangible.

—¿Lo lamentas?... ¡¿Lo lamentas? ¡¿Crees que basta con un simple "lo siento"? ¡Maldito, te odio, asesino!— Siguió gritado con el dolor impregnado en su voz, mientras que sus lágrimas recorrían con plena libertad su rostro.

El albino apretó los puños fuertemente, de verdad le dolía verla sufrir de esa manera por su culpa, por más que fuera su enemiga. Se había convertido en el monstruo que tanto odiaba.

—Devuélvemela…— Murmuró en un susurro apenas audible, con la mirada gacha ya, sin fuerzas, resignada, dejando que las lagrimas corrieran por sus mejillas —Devuélvemela… regrésame a mi mamá…— Murmuró con una voz tan triste que haría llorar hasta al más frío.

Él bajó la mirada.

Ella dejó escapar un sollozo, para luego tirar de las cadenas con todas sus fuerzas y mirarlo con odio.

—Tú te comiste su alma… si te mato, entonces puede que regrese conmigo…

Algo sorprendido ante el repentino cambio, retrocedió un paso, apenas, y solo por precaución. Miró un punto fijo en el suelo, y no despegó la mirada de allí durante un buen rato.

—Lo lamento… no regresará, por más que me mates… ella…— Hizo una pausa, intentando pensar en alguna otra forma de decirlo, pero no la encontraba —Ya está muerta— Le recordó, antes de dar media vuelta y marcharse. No quería enfrentar el rostro triste y dolido de la muchacha, sabiendo que todo ese sufrimiento era causado única y exclusivamente por él.


No había dejado de murmurar insultos y maldiciones desde que ingresó a aquel pasillo de guillotinas, con sus manos guardadas en los bolsillos.

Había ido a arreglar las cosas y ahora terminó empeorándolas. ¿Es que acaso no podía salirle nada bien?

Solo había pasado media hora desde que la vio, y no estaba listo para volver a enfrentarla, pero eran órdenes de Shinigami-sama.

Había convocado una reunión a todo el personal del Shibusen y a las Death Scythe para decidir el destino de la prisionera, y por ende, ella estaría allí para ser juzgada.

La culpa y el remordimiento lo carcomían lentamente con cada paso que daba y lo acercaba a la Death Room.

Al llegar, pudo ver el modo en que se habían organizado. Shinigami-sama permanecía dentro del espejo, a un lado se encontraban en fila todos los técnicos de más de tres estrellas, como Kid, Sid y Stein, y del otro se encontraban las Death Scythe. La prisionera permanecía en el centro, rodeada por decenas de cadenas que eran sujetadas por algunos guardias.

Se formó en la fila de las Death Scythe, al lado de Spirit.

No era capaz de mirarla a los ojos, por lo que desvió la mirada, observando como todos mantenían sus ojos fijos en ella, mirándola con odio, a excepción de Shinigami-sama que hacía que su máscara cubriera su expresión, y Spirit, quien evitaba verla y permanecía con el seño fruncido.

—Ya que todos estamos presentes, podemos dar inicio a la reunión— Habló serio el dios de la muerte… Una seriedad que sin duda debía de aprovecharse, pues todos allí sabían que no duraría mucho.

Una vez dada la autorización para hablar, Azusa fue la primera en hacerse escuchar.

—Shinigami-sama, yo continúo oponiéndome a la idea de tener a una bruja en el Shibusen. Aunque esté encadenada, sigue siendo muy peligrosa, no por nada es la nieta de Eibon— Habló con un tono serio y respetuoso.

—Yo concuerdo con Azusa— Le siguió Justin —Corremos un alto peligro, lo mejor que podríamos hacer es matarla, de ese modo nos aseguraremos de eliminar completamente la descendencia de Eibon.

—Yo no me opongo— Intervino Stein, para sorpresa de muchos. —Ella es nuestra rehén, y si la matamos ahora, ¿Para qué invadimos el castillo de Baba Yaga?— Hizo una pausa para exhalar el humo de su cigarro —Ya hablamos de esto antes de secuestrarla… por eso dije que era mejor decidir esto antes de llevar a cabo la misión— Se quejó con aquello último en susurros, recordando la despreocupada actitud del Dios de la muerte.

—¡Por eso mismo insisto en que…!— Azusa comenzaba a estresarse, pero fue interrumpida tan pronto como abrió la boca.

—Azusa-chan— Habló finalmente el Shinigami, haciendo que todos centraran su atención en él —No la mataremos— Sentenció —Asique te agradecería que dejaras de insistir con ese tema.

—Si… Shinigami-sama— Contestó luego de un silencioso y tenso rato, resignada, desviando la mirada.

—Ahora, Maka-chan…— Posó sus ojos en ella, quien mantenía la mirada fija en el piso —¿Por qué no cooperas un poco con nosotros?— Le ofreció con su amigable tono de voz.

Pero no obtuvo respuesta por parte de ella.

Harvar y Ox –quienes permanecían allí por la capacidad de Ox a pesar de ser solo un técnico de dos estrellas- apretaron los puños fuertemente mientras fruncían más su seño, al ver que aquella mugrosa bruja ignoraba por completo a Shinigami-sama.

—¿Qué te parece, Maka-chan?, nosotros no te haremos daño, solo queremos que respondas a algunas preguntas— Volvió a insistir el shinigami, con su tono amable y casi infantil.

Aunque al parecer, no le funcionaba con ella, ya que seguía sin mirarlo y sin responder.

No quería responderle, no les diría una sola palabra a esos malditos del Shibusen. Pero pronto, sus pensamientos fueron interrumpidos cuando sintió como repentinamente, alguien la jalaba de forma brusca del pelo, ocasionando que un grito escapara de su boca.

—¡Shinigami-sama te hizo una pregunta, responde, maldita bruja!— Gritó Ox, ya con su paciencia completamente agotada, antes de propinarle una patada directo en el rostro.

Ella cerró los ojos asustada, esperando sentir el impacto del golpe, pero eso no llegó a suceder. Decidió abrir los ojos ante la duda, sin poder dar crédito a lo que veía.

Spirit le había detenido la patada a Ox con una sola mano, mientras que a Harvar le envió una mirada asesina, logrando así que le soltara el pelo.

—Escuchen, pequeños insectos…— Siseó Spirit con una fiera voz que casi nadie había tenido la oportunidad de conocer. Miraba fijamente a Ox, quien comenzaba a temblar levemente al sentirse intimidado. —Maka podrá ser una bruja, podrá ser la nieta de Eibon, podrá ser nuestra prisionera, ¡Pero es mi hija, y si alguien se atreve a tocarla pueden asegurarse una muerte instantánea!— Gritó furioso mientras ejercía más presión sobre el tobillo de Ox, derribándolo.

El salón entero se sumió en un silencio sepulcral ante tal confesión. La gran mayoría, tomó con notoria sorpresa y desagrado la noticia.

Simplemente no lo podían creer. No lo podían asimilar…

¿Cuándo?

¿Cómo?

¿Por qué?

¿Una bruja y un arma del Shibusen…? Eso era imposible.

—Después de todo si era cierto…— El Dios de la muerte rompió el silencio, pero no parecía tan consternado siquiera, a juzgar por el tono de su voz.

Ahora todas las miradas se centraron en el shinigami.

—¡¿Usted lo sabía?— Inquirió Azusa, con un tono de incredulidad acompañando sus palabras.

—Algo así… en fin— Decidió cambiar de tema para librar un poco el ambiente de tanta tensión, chocando sus enormes manos —Spirit-kun, creo que ya puedes soltar a Ox-kun— Comentó de lo más casual.

La Death Scythe obedeció de mala gana y regresó a su lugar con sus manos guardadas en los bolsillos.

—Y, chicos…— Habló el director ahora dirigiéndose a Ox y Harvar —Ni se les ocurra volver a hacer algo así, o de otro modo, yo mismo me veré obligado a intervenir— Murmuró con su típico tono alegre, no obstante, les provocó un inmenso terror a todos los presentes.

Una vez ambos muchachos regresaron a sus respectivos lugares, se reanudó el tema en cuestión.

—Bien, así que, resulta ser que sí era tu hija…— Habló pensativo, con su misma falta de seriedad en la voz, mientras miraba al pelirrojo —Pero bueno, eso lo hablaremos en otro momento.

—Pero entonces…— Quiso saber Kid, luego de haber permanecido todo aquél rato en silencio. —Si es hija de Spirit-san y de una bruja… ¿significaría que es… mitad-bruja?

Soul pudo ver como Maka fruncía el seño ante la sola mención de la palabra.

Odiaba que la llamaran así. Esa era justamente la razón de su desgracia, su poca habilidad con la magia y el motivo de burla de todas las brujas.

—Mmm… con que una mitad-bruja… un buen espécimen para diseccionar…— Murmuró Stein, haciendo que una pequeña sonrisa adornara su rostro en una macabra expresión.

—Pero si es mitad-bruja, ¿Significa eso que no puede usar su poder plenamente?— Sid finalmente decidió aportar, mirando atentamente al enmascarado.

—Puede ser…— Respondió sin más el Shinigami, como si se tratara de un juego de niños, a juzgar por la manera en la que hablaba, ya que su tono delataba la poca seriedad con la que estaba tratando el tema.

—En teoría, no debería ser capaz de hacer magia tan eficientemente como pueden hacerlo las otras brujas— Concluyó Stein, dejando caer las cenizas del cigarro en el suelo —Pero no estoy seguro, necesitaría hacer algunas disecciones para verificarlo— Propuso sin poder evitar una sonrisa ante la idea, aunque claro, recibió al instante una mirada asesina por parte de Spirit.

—Aún así, sigue siendo peligrosa— continuó Azusa, no dispuesta a rendirse —Mitad-bruja o no, sigue siendo la nieta de Eibon, por lo que su magia es diferente y mucho más potente que la de las brujas normales.

Maka ya estaba a punto de gritar y enviarlos al demonio. Ya estaba harta de que la trataran de esa manera en todas partes, una cosa era que las otras brujas se burlaran de ella por su desastroso talento con la magia, pero otra totalmente diferente era que hasta ellos la trataran como un bicho raro, después de todo, ¡¿Quiénes se creían que eran para tratarla así?

El dios de la muerte aplaudió un par de veces con sus enormes manos para llamar la atención de todos.

—Bien, chicos, creo que ya es suficiente por hoy— Habló con un tono algo cansado, como si se estuviese refiriendo a un grupo de niños.

—¡¿Disculpe?... Pero… Shinigami-sama, aún no decidimos que hacer con ella— Le reclamó la pelinegra con el tono más respetuoso que pudo soltar en aquel momento.

—Simple, seguimos el plan original, la usamos para llegar a un acuerdo con las brujas y problema solucionado— Contestó contento como un niño emocionado por un sueño imposible.

A Kid casi le dieron ganas de arrojarse del puente más cercano ante la respuesta de su padre. No podía creer que de verdad pensara en que todo aquello se solucionaría así de fácil. Conocía perfectamente la actitud de su padre, pero jamás se le pasó por la cabeza que pensara que las cosas tenían una solución tan simple y sencilla.

Solo a Shinigami-sama se le ocurriría pensar que un conflicto que lleva cientos de años podría solucionarse con un simple acuerdo. Y él mismo había sido testigo y uno de los principales protagonistas de aquella guerra.

—Este… padre…— Kid quiso hacer entrar en razón a su padre, pero fue interrumpido antes de poder siquiera agregar algo más.

—Eso es todo por hoy, seguiremos tratando el tema con forme los cambios que veamos, bye-bye— Anunció con su habitual tono alegre e infantil mientras saludaba con la mano a su personal.

Los presentes suspiraron mientras procedían a retirarse, sintiendo que nuevamente, no habían logrado ningún progreso. Llegados a ese punto era imposible discutir, cuando al director se le metía algo en la cabeza, era imposible hacerlo cambiar de opinión. Tendrían que esperar hasta la siguiente reunión.

Soul fue uno de los últimos en retirarse, por lo que pudo ver perfectamente como los guardias se llevaban a Maka.

Jamás olvidaría la mirada que ella tenía en ese momento. Era la mirada que tendría un recluso condenado a la silla eléctrica. Era una mirada vacía, pero muy en el fondo cargada de tristeza e impotencia, y por supuesto, ira.

CONTINUARÁ…


Y nos encontramos de nuevo~... No me maten, ya sé que en este fic me está costando mantener un poco las personalidades, pero necesito distorsionarlas un poco por el bien de la trama... haré lo mejor que pueda para el siguiente capítulo, y, ya saben, cualquier cosa, háganmelo saber, porque como dije en el cap anterior de Pacto con el Demonio... estoy tan apurada que esta vez no tengo tiempo para leer el cap antes de subirlo. Nos leemos en algún review que les deje en sus fics :D tan pronto tenga tiempo de pasarme a leerlos.