DISCLAIMER: Twilight no me pertenece.

69 Punto G por Princesa Luthien
Summary: —Ohhh ¡Un consolador!— Gritó Bella, haciendo que las demás dependientes y los compradores que había en la tienda se voltearan a mí, empecé a escuchar los enloquecedores susurros y no pude evitar rodar los ojos.
R: M
Género: Romance/General

¿Cómo lo rompiste?

—Amor— Canturreo Bella mientras guardaba en su bolsillo la llave del apartamento de Edward. Dejó su bolso sobre la pequeña mesa del comedor y fue en busca de su novio, luego de examinar exhaustivamente la casa lo encontró en el cuarto de estudio, tenía los audífonos puestos y desde la puerta se alcanzaba a oír la suave, cambiante y rítmica melodía Twilight de Yanni, eso explicaba que no la hubiese escuchado entrar o llamarlo y estaba tan concentrado en la pantalla del computador, que afuera se habría podido desatar la tercera guerra mundial, y sin embargo, él no se habría percatado de eso.

Edward, que trabajaba en un proyecto para la universidad, tuvo la leve sensación de que alguien lo miraba, lentamente volteo la cabeza hasta que sus ojos se encontraron con la hermosa figura de Bella, que estaba recargada en el umbral de la puerta, ella le ofreció una sonrisa tierna antes de acercarse a él que la sentó sobre sus muslos y mientras ella le quitaba los audífonos, sus bocas se encontraron en un largo y húmedo beso.

—Hola para ti también—Susurró Edward.

—¿Cómo estás bebé?—Le pregunto ella angelicalmente mientras pasaba sus dedos por el sedoso y cobrizo cabello de su novio, le encantaba que siempre estuviera despeinado, lo hacía ver tremendamente apuesto.

—Mejor que nunca—Le respondió él, refiriéndose a lo feliz que estaba de tenerla a ella en su casa.

—Me gusta como te ves con esos lentes, tan intelectual y sexy—La última palabra se la susurro lenta y sensualmente haciéndolo reír, y negando con la cabeza por las ocurrencias de su novia, se puso cuidadosamente de pies al igual que ella quien lo tomó de la mano y empezó a caminar con él hasta la sala.

—Adivina lo que tengo aquí— Le dijo felizmente a Edward mientras él encendía el TV.

—Espero que sea comida—Murmuró sentándose y acariciando circularmente su hambriento estomago, Bella se burlo de él y le paso una bolsa negra para luego acurrucarse su lado y empezar a pasar los canales hasta que se detuvo en Universal(1), donde transmitían la escena de un muy caliente Russell Crowe quitarle la cabeza a un enmascarado gladiador(2).

Edward de fondo escuchaba los pujidos de los actores y sin querer aguantar ni un minuto más empezó a escarbar con ansias desesperadas dentro de la bolsa, para encontrarse con un recipiente de restaurante y al abrirlo se deleito con el aroma de la comida India, su favorita, se apresuró a sacar la cajita de la bolsa y mientras buscaba ciegamente los típicos cubiertos de plástico encontró algo más, y ahora mirando dentro de la bolsa blanca encontró otra, tenía impreso el logo del Sex Shop más popular de la zona "69 Punto G" alias el local de la madre de Bella en el que ella trabajaba medio tiempo luego de ir a la universidad.

—¿Qué es esto bebé? —Le preguntó a Bella mientras sacaba la bolsa del Sex Shop y se le enseñaba, ella se apresuro a quitarle la bolsa, de ella, extrajo una caja y ambos empezaron a reír como locos al ver de que se trataba. Bella sacó un consolador azul de la caja y se lo enseño, era exacto a Pepe y en color azul.

—Bueno- prometiste que me enseñarías como lo rompiste si compraba uno—Musitó inocentemente mientras levantaba los hombros —así que- aquí lo tienes—Edward negó suavemente con la cabeza, y pasó la mano que tenía libre por larga melena marrón de su novia, hasta que la agarro fuerte y casi salvajemente de la nuca, y la atrajo hasta que sus caras estuvieron tan cerca que sus narices se rozaban.

—Eres una sucia ¿Lo sabías? —Le dijo antes de unir sus labios en un beso violento, pero no por eso menos apasionado, Bella gimió cuando la mojada lengua de Edward se abrió paso entre sus labios y con ella exploro toda su boca, lamió hábilmente su paladar haciéndola sisear de placer y para rematar, delineo sensualmente el contorno de sus carnosos y llenos labios, para luego romper el beso.

—¿Eso quiere decir que me enseñaras como lo rompiste?— le pregunto Bella coquetamente y con los dedos empezó a acariciarle suavemente el cuello a Edward justo donde ella sabía que era más sensible, él se estremeció levemente y sacó los cubiertos de la bolsa.

—No bebé, eso quiere decir que con eso, —señaló el consolador —haré algo más productivo que sólo pisarlo hasta que no quede rastro de el— Le dijo sonriendo para luego echarse a la boca un poco de comida.

—¿Qué tan productivo?—le cuestionó mientras lo veía comer, ella se lamio los labios al ver como su boca encerraba aquel tenedor.

—Oh, ya lo verás— Le musitó Edward roncamente.

—Edward— Gimió Bella —Me mojo de sólo pensarlo— Contrarresto ella, que cerró las piernas fuertemente en un vago intento de calmar el placentero dolor que empezó a palpitar entre sus piernas. —Creo- creo que lo estrenaré sin ti— Agregó levantándose y tomando el consolador con una de sus manos haciendo a Edward reír.

—Oh no, no, no, ven acá— La tomo del brazo y dejando la comida a un lado la sentó en su regazo y le quitó el consolador para dejarlo sobre el sillón— ahora, dame de comer—

Bella se mordió los labios y supo que Edward sólo hacía esto para distraerla, pero sentada sobre su entrepierna, pensar en otra cosa, era simplemente imposible, se moría por sentirlo dentro llenándola por completo, tan duro y tan grueso.

—Edward, demonios te necesito justo ahora— Gimió Bella agarrándolo de la camisa.

—Y yo necesito comer si quieres que entre en ti y me mueva de esa forma que tanto te gusta hasta que explotes una y otra vez de placer— Le ronroneo al oído. Con un suspiro de frustración Bella tomó la comida y se la empezó a dar con pequeños trozos bajo la caliente y seductora mirada de Edward.

Unos minutos después Edward tomó a Bella por la cintura y pegó más sus caderas, Bella tragó seco y se concentró en darle de comer a su novio y le fue imposible no soltar un lloriqueo cuando Edward empezó a menear en movimientos ondulantes y demasiado sensuales su entrepierna haciéndola mojar más instantáneamente. Bella cerró los ojos sólo por un instante y empezó a restregarse contra él para luego seguir alimentándolo.

—Mmm, no creo que haya algo más delicioso que esto— Musitó Edward, ella no supo a que se refería pero no le importo, Edward estaba creciendo y poniéndose duro debajo de ella y eso la excitaba tanto, dejo la comida a un lado y posó sus manos sobre los hombros de su novio para poder balancearse más, su clítoris se rosaba contra el excitado miembro de Edward que palpitaba bajo la tela de su jean presionando el borde de su falda y la delgada tela de sus bragas, oh, que bien se sentía eso.

—Oh, si bebé, muévete así— Edward se apretó más a Bella y su lengua salió de su boca, que se encontró con la de Bella que se enrosco y le dio lametones hábiles y deliciosos que despertaron aún más sus sentidos.

—Edward—Dijo con voz entre cortada —Mierda, hagámoslo, hagámoslo ya— Le rogó y por supuesto Edward cedió y buscó a ciegas el consolador, se levantó e inmediatamente Bella enredó las piernas por su cintura y ambos empezaron a moverse en dirección a la habitación de Edward.

Llegaron allí más pronto de lo pensado, Bella sintió como era presionada por el enorme y escultural cuerpo de su novio contra la fría pared y no le molesto pero había algo que si la sacaba de sus casillas, necesitaba sentir su piel fresca y pálida contra la suya, con sus manos empezó a desabotonar la camisa pero no tenía tiempo para eso así que la abrió a la fuerza y la mayoría de los botones cayeron al suelo.

Edward la miró arqueando perfectamente una ceja y luego bajó la cara hasta que vio su desnudo pecho y luego los botones faltantes y suspiro—Es la cuarta camisa a la que le haces eso está semana y a penas es jueves— Bella hizo un puchero y empezó a trazar un caminito con su dedo índice desde su clavícula hasta rodear suave y tentadoramente su pezón haciéndolo gemir débilmente —Hmm, ya tendrás tiempo de arreglarla—

—Eso digo yo—Suspiró antes de volver a besarlo con hambre y moviendo sus caderas sugerentemente contra la erección de su novio quien presuroso la dejó de nuevo sobre sus pies para poder desvestirla más rápido, se encargo de que cada prenda de ropa fuera removida de la forma más sensual y exquisita del mundo dejando que sus manos, tocaran y rozaran todo a su paso y que sus dientes y su boca mordisquearan y lamieran todas aquellas zonas en las que ella era verdaderamente sensible y el aire se escapó de su cuerpo al pasar la mano entre los muslos de Bella.

—Que húmeda estás—Le susurró al oído —Tal y como me gusta—Lamio la piel de su cuello y luego la recostó sobre la cama, le doblo una rodilla y en seguida empezó a lamer a Bella entre los muslos, limpiando con su lengua aquel exótico manjar que desprendía cuando estaba excitada, y ciertamente Bella estaba así, y lo necesitaba con tanta urgencia, pero sabía que Edward iba a llevarla hasta el límite antes de que la dejara explotar, y eso estaba bien.

Mientras acariciaba las piernas de Bella, Edward recordó el azul artefacto, lo localizó con la mirada antes de cogerlo, sabía que "No incluía baterías" lo decía en la caja, pero bueno, no es como si fuera a necesitarlas, pero, quizás si necesitaría algo de lubricante, ya era demasiado tarde para ir por uno, así que se le ocurrió algo mejor y lo deslizo por el liso vientre de su novia, la goma se movía suavemente por el valle entre sus pechos haciendo que ella se arqueara y luego Bella sintió como la goma del consolador le tocaba los labios, pronto comprendió que era lo que Edward quería y todo el cuerpo del chico tembló al ver como la rosada lengua de Bella lamía el consolador, ella se puso en sus codos y metió por lo menos la mitad del consolador en su boca, ¡Dios! era tan hábil con su boca.

Edward sacó el consolador de la boca de su novia, sabiendo que ella estaba lo suficientemente lubricada, como para seguir con eso, además, la necesitaba, así que volvió a unir sus bocas, y su labio inferior, fue víctima de la potente mordida de Bella justo cuando él le metía el consolador de una sola embestida, y entonces lo movió dentro de ella, sacándolo y volviéndolo a entrar, moviéndolo en círculos, él se arrodillo para que la tarea se le hiciese más fácil y se deleito con la vista de su mano empujando el largo artefacto azul, mientras se abría camino por el vientre de su novia que lo acogía con sonoros gritos de placer.

Bella tenía la manos apretando el edredón de la cama, el aire se le escapada del los pulmones más rápido de lo que ella podía volver a respirar, su cuerpo se arqueaba de furiosa fuerza con la que Edward empujaba él artefacto.

—¡Aaahhh! — Gritó cuando sintió que la punta del consolador le tocaba puntos que ni siquiera ella sabía que existía. Por su parte Edward se deleitaba viendo a Bella gritar y gritar sin control, le encantaba verla así y en un intento de darle más placer se agachó y con pericia lamio el clitoris de Bella, luego la atrapo entre sus labios y succión haciéndola arquearse violentamente.

—Edward, no pares-¡No pares! — Gritó ella meneando sus caderas contra la boca y mano de su novio, enredó sus dedos en el suave cabello de Edward y lo apretó más contra su entrepierna, estaba tan cerca de llegar, pero justo en ese momento, Edward se detuvo y quiso matarlo pero se tranquilizó al ver la desquiciada mirada de su novio y entonces supo que él iba a penetrarla hasta el cansancio, la idea le agrado de sobre manera, quizá el consolador pudiera tocar otros puntos en su vagina, pero no había nada mejor que sentir aquel grueso y largo miembro dentro de ella, tan caliente, vivo y dispuesto a darle cientos de fabulosos orgasmos.

Edward fue torpe al momento de quitarse el cinturón y quitarse la ropa, pero, en cuanto estuvo desnudo se arrodillo entre las pernas de su novia y se adentró en ella de un solo golpe, gimió alto cuando la estrecha, cálida y mojada cavidad de Bella lo rodeo, salió rápidamente y volvió a entrar haciendo gritar a Bella, fue allí cuando se dio cuenta de que no se había puesto preservativo.

Por supuesto él se detuvo, pero Bella siguió empujando contra él. Edward trago y se obligo a no moverse, cuando estuvo un poco tranquilo tomo fuertemente de las caderas a Bella para no dejarla seguir moviéndose, la escucho gruñir, pero él no aflojó su agarré.

—Edward, maldita sea. No pares. — Le rogó —Estoy tan cerca, hazme llegar—

Edward estaba en una encrucijada pero decidió que era mejor no arriesgarse y se recostó sobre ella, gimió cuando los pezones de Bella se le clavaron en el pecho pero de nuevo se contuvo.

—Si me pasas un preservativo que tengo en la mesa de noche, créeme que no me voy a detener hasta que te vengas una y otra vez. Si tan solo supieras lo que me haces cuando gritas, cuando gimes, me excita mucho verte llegar y maldita sea pásame ese salva vidas.

Bella no tardo en dárselo y luego de que con manos duras se lo pusiera volvió a penetrarla, cubrió de nuevo el cuerpo de Bella con el suyo y le acaricio la cara mientras se movía dentro y fuera de ella. Bella arrastro las manos por la musculosa espalda de su novio y se detuvo sobre sus nalgas que se ondulaban sensualmente bajo sus manos.

—¡¡Uhmm!! Si amor, muévete así— gritó al oído de su novio que no le importó quedar medio sordo con tal de escucharla y sentir el vibrante cuerpo de su novia.

Edward se aparto un poco de ella, sólo lo suficiente para unir sus labios, el beso de Bella era torpe debido a que no podía respirar extasiada de placer y de aquel sensacional dolor que salía desde si vientre hasta extenderse por todo su cuerpo y cuando Edward la penetró más fuerte que nunca le fue inevitable echar la cabeza para atrás, su gritó quedo ahogado cuando sintió la húmeda lengua lamiendo una gota de sudor que se deslizaba por su cuello y entonces la embistió con salvajismo al tiempo que la mordía y ese fue el detonante que la ayudo a explotar en el mejor orgasmo de su vida.

Todo su cuerpo se sintió pleno y lleno mientras los espasmos del orgasmo la recorrían, grito sin control con salvaje sensualismo y justo cuando ella se estaba calmando Edward se corrió, sintió aquel nervio en sus espalda punzar hasta que se derramo gimiendo el nombre de Bella y respirando sin control, no había podido resistirse después de que las paredes internas de Bella lo apretaran con tanto ahincó durante segundos que le parecieron interminables.

Bella lo acuno entre sus brazos y pasó una pierna por la cintura de Edward intentando que no se alejara, le encantaba tenerlo dentro. Se besaron durante un largo rato hasta que Edward fue a votar el preservativo usado al baño.

La habitación olía a sudor y sexo y le encanto, corrió para abrigarse con la tibieza de su novia y vio el paquetico plateado y brillante del preservativo y se lo enseñó a Bella.

—Un día lo haremos sin esto—Empezó a decirle— y tú te embarazaras y llevaras a mi hijo en tu vientre—Le aseguró para luego dejar cientos de besos por el rostro de Bella, luego con sus dedos peino la larga cabellera de su novia.

—¿Sabes bebé? — Le dijo con tono meloso —No habría nada mejor en el mundo que ser la madre de tus hijos—

Edward la volvió a Besar.

Esa noche hicieron el amor una par de veces más, el consolador quedó en el olvido, pero no es como si no existieran otros juguetitos además nuevas promesas fueron hechas para alegrar sus futuros uno en el que ellos estarían siempre juntos.

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(1) Universal Channel, es un canal de televisión por cable latinoamericano.

(2) Se refiere a la película El Gladiador dirigida por Ridley Scott y protagonizada por Russell Crowe

Con todo,
Princesa Lúthien
No padezco de mi locura… disfruto cada minuto de ella.