"ENCUENTRO CON EL VERDADERO AMOR"

by Atalvira

Durante muchos no he sentido la necesidad de estar con alguien, por muchos años me he conformado con hacer de mi vida lo más normal. Además la esperanza siempre ha estado viva en encontrar a alguien que me acepte como soy, tal cual, con mis defectos y virtudes, más no sabía que eso pronto llegaría…

CAPÍTULO 1: "Mirada"

Mi vida ha sido siempre como la de todo ser humano, con altos y bajos, con el quehacer cotidiano, una rutina diaria. No era muy entretenida mi vida, más bien era vivir día a día, sin preocuparme por el mañana.

Un día de invierno, lluvioso, con mucho frío, mucho viento, un poco nostálgico, caminaba rumbo a mi trabajo pensando en como sería ese día entre mis simpáticos colegas de la oficina, caminaba distraída sin darme cuenta de nada de lo que pasaba a mi alrededor, siempre era así, solo importaba lo que estaba en mi mente en ese momento, nada más, lo demás era algo trivial.

De pronto no sé que me dio mirar al frente de la acera, no me había percatado pero a la misma altura que caminaba, vi a un joven alto, caminaba lentamente llevando mi ritmo, a simple vista no era alguien que llamara la atención a las demás personas, pero su cabeza la llevaba baja, se notaba un rostro vagamente nostálgico, igual como el día, su cabello aunque corto, se veía desordenado por el viento, de pronto se puso el gorro de su polerón de color azul marino, no sé porque, pero me llamó la atención cuando al subir su rostro giro su cabeza y miró a donde estaba yo, y vi unos ojos claros, en realidad no sé de qué color era, tenían el mismo color de las nubes en ese momento, eran grises, no sé, pero al fijar su mirada a la mía me puse nerviosa y no se porque, me tropecé con el cemento y me dio una vergüenza atroz pensando qué me había visto, en ese momento volví mi mirada al principio y seguí caminado, no quise volver a mirar al frente, solo caminé, cada vez mis pasos eran más rápidos, era como si el pudor me habían activado las energías.

Así llegue pronto a la oficina y al cruzar la calle volteé y ya no estaba el joven que me había puesto vergonzosa, claro era solo un transeúnte más por la calle, entre a la oficina y mire a mis colegas, ellos me saludaron

De pronto Roberto, un colega muy simpático, me dice: - ¡hey! ¿por qué vienes con esa cara y tan acelerada?

Le respondí – ¿cuál es el problema? Y reí.

Kristina otra colega que era un poco tímida me dice: ¿parece que viste un fantasma amiga?

Suspiré y tomé aire nuevamente para contestarle que solo me había apurado un poco, pensando que no solo había sido eso si no más bien mi rapidez había sido por culpa de una mirada muy penetrante de un joven desconocido.

Sin más preguntas llegué a mi escritorio y me senté en mi silla giratoria, me quede mirando la pantalla de mi computador mientras se encendía, y recordé esa mirada, me pregunté porqué me había afectado tanto, si solo había sido una simple mirada, quizás había sido la impresión al ver que se había fijado que yo lo observaba, no sé,…solo sé que su mirada no se iba de mi mente.

Trabajé todo el día, y fue difícil ese día llegar a una concentración fija en lo que estaba haciendo, pero lo lograba en momentos, solo que volvía a aparecer en mi subconsciente esos ojos grisáceos. Llegó la hora de irme a casa y era un día viernes, aquel día era cuando todos íbamos a tomarnos un trago para así relajarnos un poco después de una semana llena de actividades.

Todo estaba bien hasta que casi llegando al bar, me percaté que había un auto de color gris, no se muy bien que modelo, nunca fui buena para saber los modelos de autos, pero era uno bien moderno, no se veía nada para adentro, ya que tenía los vidrios polarizados, pasamos por el lado él, y de repente no se que pasó, si fue el viento, el roce, no sé, pero empezó a sonar la alarma, de pronto sale del bar algunas personas para ver si era su auto, nosotros mientras tantos nos moríamos de la risa, porque no tuvimos nada que ver directamente, en eso de pronto miro al frente para entrar al bar y quedé paralizada como si hubiesen puesto el control del DVD en pausa, estaba ahí con su polar azul con gorro, su cabello despeinado, y con esa mirada que hacia que todo a mi alrededor se detuviera, además de los latidos de mi corazón…¡¡que tontera, era solo un desconocido!!

Kristina me jala del brazo y me dice: ¿oye? ¿Vamos a ese rincón, está desocupado?

Yo reacciono y me dejo llevar por ella y nos sentamos, yo no sé pero solo quería un vaso de agua, mi boca estaba seca de la impresión, menos mal no me había visto, eso creía hasta ese momento, le dije a Kristina que me pidiera un vaso de agua, ella sin decir nada va al mesón y mientras esperaba, sentí como que alguien me observaba, no quise levantar mi cabeza, solo giré lentamente, en forma disimulada en dirección a donde estaba el joven y vi entre mis cabellos que caían por el costado que él me estaba mirando, su mirada no era en forma disimulada, más bien era directo, sin importarle que las demás personas se dieran cuenta que lo estaba a haciendo, era como que esperaba que yo lo mirara también, en eso Kristina volvió con el vaso y me lo dio yo torpemente lo tomé con mi mano temblorosa, estaba en shock, y miré a Kriss y sonreí tomándome el agua en un, dos por tres, al acabar el vaso, miré donde estaba él y su mirada se juntó con la mía, y quede más helada cuando su labios me dieron una sonrisa que deslumbraba su rostro angelical, quedé pasmada de la impresión, y suspiré, como si un relámpago cayera entre mi y él, giré rápidamente mi cabeza y di otro suspiro, Kristina me preguntó si me sentía bien, ya que según ella estaba blanca poco papel, yo no dije nada solo le indique con la cabeza que estaba bien, y con una voz entre cortada le dije que solo era cansancio. No quise mirar otra vez, aunque las ganas me mataba por dentro, pero fui fuerte,…de repente llega el mesero a nuestro lado y en una de sus manos traía una vaso de bebida cola y en la otra una nota y yo le dije que yo no había pedido nada menos una bebida cola y el me indica que era una cortesía del joven que esta en el mesón, yo miré en dirección a él y ya no estaba, le di las gracias al mesero y acepté la nota y la bebida, Kris estaba más emocionada que yo e impaciente por saber que decía el papel, yo solo le dije debe ser una broma de los chicos, y ella me dice que no, porque se había dado cuenta de como me miraba ese chico, y que no me lo había dicho porque temía que yo me enojara.

Me puse roja de la vergüenza y le dije ¿sabes?... no me siento bien , me voy a casa , pediré un taxis para que me lleve, ella me dijo que para que me iba, que me fuera con ella, y le insinué que mejor se fuera con los chicos, en eso me pregunta si no iba a leer la nota, y yo le dije que no porque no me interesaba, aunque por dentro tenía unas ganas enorme por saber que decía, pero al mismo tiempo no quería, quizás me iba a reprochar por mirarlo, o por ser tan torpe , no sé, me vinieron unos temores enorme, Kriss me propuso de leerla ella, y yo no accedí, guarde el papel en mi cartera y fui a la caja a pagar la supuesta bebida cola, pero el cajero me indico que ya estaba cancelada, entonces tomé mi dinero y lo guardé y me despedí de los chicos con la mano, ya que estaban lejos. Al salir del bar el auto que nos había llamado la atención antes de entrar, se le prendieron las luces traseras, pero seguí caminando para llamar a un taxi, de pronto el auto se pone al costado frente a donde estaba y el vidrio se comienza a bajar, me sorprendí y pensé tantas cosas en mi cabeza,… cuando el vidrio ya no estaba, vi salir un rostro de tez blanca, y esa mirada de ojos grisáceos, con una sonrisa deslumbrante y pensé que me daría un ataque ahí mismo, y quedé como si no pudiese respirar más ya que nunca me había imaginado que le vería de tan cerca…