Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.

El resto de los personajes son propiedad de Atalvira. Historia original, se prohíbe su copia parcial o total sin permiso del autor. (Sólo tienen que pedirlo)

Su rango es M.


Capítulo 16: "Completando la felicidad"

Aun tenía la imagen de Edward con nuestra hija en sus brazos. Cómo la miraba con devoción y cómo la acariciaba como lo más delicado que hubiera en el mundo. Sus ojos brillaban de felicidad al estar cargando el fruto de nuestro amor.

-esta princesita se llamará… Helena que significa antorcha viviente y resplandeciente, bella como el sol al amanecer- dijo mirándonos a las dos.

-¡es hermoso amor! buena elección- le dije besándolo en la frente y abrazándonos con nuestra hija entre nosotros.

Era tan tierno, cómo acurrucaba al bebé en su pecho y cómo le susurraba entonando una nana para tranquilizarla.

Helena había nacido sanita, había pesado tres kilos ochocientos gramos y medido cuarenta y cinco centímetros, era larga, creo que va a salir a su padre. Se parecía mucho a él, su tez blanquísima, sus ojos de color verde grisáceos y sus cabellos medio cobrizo pero oscuro. La forma de sus ojos era la mía y la forma de su rostro. Se notaba a simple vista que era nuestra hija.

Nuestra existencia era completa teniéndonos el uno para el otro. No importaba nada si estábamos juntos, teníamos tanta fuerza para seguir adelante a pesar de las adversidades de la vida, que nos sentíamos seguros y fuertes. Más ahora que teníamos por qué luchar.

Pasarían dos años desde que habíamos sido por primera vez padres de una hermosa niña…

Nuestras noches con mi esposo siguieron siendo más candentes cada vez, y eran más intensas y pasionales.

No entendía como Edward tenía tanta resistencia que a sus cuarenta y tres años seguía siendo como los primeros años juntos y aun mejor. Nos conocíamos tan bien a esta altura, que hacíamos que nuestros cuerpos explotaran de tanta pasión.

No habíamos hablado nunca de tener otro hijo. Creo que de alguna manera Edward añoraba tener otro, al conocerlo una vez me había comentado que quería la parejita. Él era tan feliz con Helena, ella eran sus ojos. Tenía que ponerle un babero cada vez que estaba con ella, ya que era su devoción, lo más preciado.

Una noche después habernos amado con pasión y fervor, Edward me acerca más a él poniendo sus manos en mi vientre.

-¿amor te estas tomando la pastilla diariamente cierto?- me preguntó con precaución.

-si amor diariamente, ¿por qué preguntas? ¿A caso quieres encargar la parejita?- le dije dándome vuelta para mirarle.

-bueno, si preguntas, me gustaría mucho tener el par sea cual sea el sexo, me gustaría que tuviésemos dos antes que nuestros cuerpos no estén aptos- me dijo acariciándome la espalda desnuda con su pulgar.

Lo tomé del rostro y le di un beso apasionado, acerque mi pelvis tan cerca de la suya que sentí como su miembro reaccionó a mi tacto. Comencé a frotarle haciendo movimientos con mis caderas sin dejar de besarlo, sus manos habían bajado a mis nalgas para acercarlas más a él y a masajearlas haciendo que mi vulva se empezara a hinchar nuevamente y a mojarse. Edward se separó de mis labios para bajar por mi cuello dejando una huella de besos hasta llegar a mis pechos que ya estaban esperando sus labios.

Mi esposo sabía que hacer para que reaccionara inmediatamente, era adicta a él, era mi vicio diario. Mientras él estaba con mis pezones dándoles mordiscos y lameándolos, acariciándolos con sus manos, yo estaba con una pierna en su cintura y una de mis manos acariciaba su miembro que estaba erecto y tan duro que se sentía caliente entre mis dedos, deseaba tenerlo en mi boca, pero no quería dejar de sentir su lengua en mis pechos. Mi espalda estaba curva de tanto placer que me estaba brindando, mis jadeos eran más constantes, Edward enloquecía al escucharme y eso me gustaba porque de esa manera sus labios dejaban mis pechos para bajar a mi vientre y a mi pelvis.

Al sentir sus labios saboreando mis pliegues, sintiendo su lengua pasar por los lados hasta que entraba en mi orificio gemía su nombre en cada embestida de su lengua que era larga y ardiente. Sus dedos largos seguían en mis pechos masajeándolos y apretando mis pezones. Subió su boca a mi clítoris y lo chupó estirándolo suavemente, le daba mordiscos suaves en la punta de él, haciendo que temblara, así estaba lista para qué el entrara en mí, pero faltaba sus dedos dentro de mi, haciendo el preludio antes de que su gran pene me penetrara.

Se apartó unos centímetros y cogió mis dos piernas llevándola a sus hombros, esa posición me gustaba ya que él entraba hasta el fondo de mi vagina sentía como chocaba con la entrada de mi útero, sentía como su miembro crecía aun más en esa posición, sabía que a él también le gustaba así porque siempre me lo pedía, le gustaba que sus testículos chocaran con mi vulva, le encantaba sentir esa presión. De esa manera me rozaba mi punto G con mayor facilidad y hacia que mis espasmos fuesen intensos y fuertes.

Era inmensamente feliz a su lado, no solo por la pasión que me entregaba sino porque en sus brazos me sentía amada, querida, deseada, protegida, segura… eran tantas cosas. Solo quería seguir a su lado para siempre.

Nuestra familia creció viniendo Stefhan a nuestras vidas, un niño hermoso que hizo que nuestras vidas estuviera llena de felicidad y completa.

Nunca pensé que el encuentro con el verdadero amor iba a darme tanta felicidad y seguridad.

FIN


Bueno disculpen la demora, el capitulo me salió cortísimo, pero no quise redundar mucho. Espero les guste.

A llegado el final de esta mi primer fic, a pesar de todo no lo hice tan mal, solo que no recibi mucho RR pero no importa jejej no me dolió jejej

Bueno besos a todos los que me leyeron y que dejaron sus huellas, de verdad muchas gracias, espero seguir escribiendo. sigan leyendo mi otro fic "Todo a su tiempo"

Besitos a todos.