Disclaimer: nada de esto me pertenece, los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a xsecretxkeeperx, yo solo la traduzco.


LESSONS IN FORBIDDEN LOVE

Capitulo unoFeliz cumpleaños adelantado

Bella's POV

Me miré en el espejo y suspiré. Él último año finalmente estaba aquí. Normalmente no me importaba lo que llevaba a la escuela, pero eso era antes de que tuviera clase con él. Había arreglado mi pelo, puesto un suave maquillaje y llevaba una blusa azul oscuro – Edward me dijo una vez que el azul me quedaba bien – y un par de pantalones de diseñador que mi mejor amiga, Alice, me había comprado.

No tenía idea de como Alice y yo nos habíamos hecho amigas. Realmente no congeniaba bien con los niños de mi edad, pero Alice y yo simplemente conectamos. Es extraño ver como ella es una adicta a las compras y yo prefería arrancarme el pelo que pasar un día en el centro comercial, pero aún así funcionamos. Ella me completa, tan ridículo como suena. Y ella es la única persona del mundo que conoce mi vergonzoso encaprichamiento con Edward Cullen.

Alice nunca me ha juzgado por ello, incluso aunque me dificultara tener un novio. Solo no podía sacarle de mi cabeza el tiempo suficiente para que me gustara alguien más. Y sabía que estaba completamente mal pensar en el Sr. Cullen de esa manera, pero en realidad no me importaba. Nadie podría nunca ver mis fantasías sobre mi profesor y tampoco era como si alguna vez pudiéramos estar juntos, de cualquier forma. Solo estaba bien fantasear. Y yo fantaseaba mucho.

Vi por primera vez al Sr. Cullen en enero, justo después de que la escuela volviera a comenzar después de las vacaciones de invierno. Él tenía veintidós y acababa de salir de la facultad. Era su primer año enseñando. Era ambicioso y cogió Inglés avanzado para seniors, así que no tuve clase con él, pero él también decidió organizar una Revista Literaria en el segundo semestre donde los estudiantes podían publicar sus escritos. Mi profesor de Ingles pensó que yo sería perfecta para el puesto de editor de la revista, así que lo solicité y conseguí la posición.

Desde el momento que vi a mi mentor de pelo bronce, supe que estaba en problemas. Él era atractivo, no de la forma chico-caliente, más como un Dios Griego. Sus ojos verde esmeralda atravesaron cada barrera que levanté y sentí que él estaba mirando directamente en mi alma.

Sí, el era perfecto, pero yo no soy una persona superficial. No me habría enamorado de él si no hubiera sido mucho más hermoso en el interior. Él era increíblemente amable y generoso, sin mencionar lo inteligente y divertido que era. Él tenía un temperamento que vería ocasionalmente, pero eso solo me hacía enamorarme más. Provenía de él ser pasional con lo que amaba.

También teníamos mucho en común. Teníamos largas conversaciones sobre compositores, libros y lo que pasaba en el mundo cuando deberíamos estar leyendo poesía de los estudiantes. Nos compenetrábamos muy bien. Nunca estaba tan cómoda con nadie como lo estaba con el Sr. Cullen y tras un mes de trabajar con él en la revista, me dijo que le llamara Edward cuando no estuviéramos con otros estudiantes.

Sabía que él no me veía de la forma que yo quería que lo hiciera, pero había momentos en que pensaba que él tal vez lo hacía. Rápidamente, volví a la realidad, pero todavía no podía evitar el deseo de que él me sujetara de la forma en que uno lo hace con una novia en lugar del apretón de manos o la palmada en la espalda que obtenía con cada hola y adiós.

Él siempre era perfectamente profesional conmigo, pero si realmente lo pensabas, nuestra relación era cualquier cosa excepto profesional. Se supone que los profesores no son amigos de sus alumnos, pero eso era exactamente lo que éramos. Éramos amigos; solo amigos.

Suspiré otra vez y me dirigí afuera para encontrarme con Alice. Alice y yo íbamos juntas cada mañana desde que sus padres le compraron el Porsche que siempre quiso, difícilmente volví a conducir mi camioneta. Pero yo no me quejaba mucho. La gasolina era cara y Alice era lo suficientemente rica para hacerse cargo.

Cuando subí al coche noté la familiar mirada en los ojos de Alice que había llegado a temer. Estaba bien con que Alice tuviera dinero, siempre que no lo gastara en mí. Sin embargo, eso no la paraba. Gemí cuando me di cuenta de que me había comprado algo.

"Oh, no seas así, Bella," hizo un puchero. "¡No es como si no tuviera una razón esta vez! Tu cumpleaños es la semana que viene. ¡Vas a tener dieciocho! Diviértete un poco, ¿lo harás?"

"Sí, Alice, pero te dije que no me compraras nada por mi cumpleaños, ¿recuerdas?" Alice rodó sus ojos.

"¿De verdad pensaste que te iba a escuchar? Wow, Bella. Tal vez deberías revisarte la cabeza, porque obviamente eres una ilusa si pensaste que perdería la oportunidad de comprarte algo." Suspiré. No había manera de que yo fuera a ganar esta discusión. Nunca lo hacía.

"Bien, entonces, ¿dónde está? Sé que o vas a esperar hasta mi cumpleaños para dármelo, así que venga."

Alice estiró la mano a ciegas detrás del asiento mientras conducía y sacó una caja de zapatos. Dentro había un par de zapatos planos dorados que iban perfectamente con mi conjunto. También había un brazalete dorado y un bolso azul con bordes dorados. Alice sonrió como el gato que se comió al canario y yo tuve que reír. Alice tenía un don para saber cosas, como el conjunto que me pondría y el hecho de que me estaba vistiendo para impresionar.

"Gracias, Alice," sonreí mientras me quitaba mis deportivas y me ponía los zapatos.

Llegamos a la escuela y Alice fue a encontrarse con su hombre. Ella y Jasper se habían hecho más fuertes durante el pasado año y medio y aunque estaba feliz por ella, también estaba celosa. Ella estaba muy enamorada y Jasper la amaba a ella igual, si no más. Yo estaba enamorada de un hombre cinco años mayor que yo y con el que, por ley, nunca podría estar. Tampoco era que él me quisiera en primer lugar.

Todavía faltaban veinte minutos hasta que empezara la clase, pero Inglés avanzado era mi primera clase y yo estaba deseando ver a Edward otra vez después de tres meses. Él estaba sentado en su escritorio cuando entré en el aula y en el segundo en que me vio, en su cara se formó la sonrisa torcida que tanto amaba.

"¡Bella! ¿Qué tal tu verano?" No pude contener mi sonrisa. Le había echado mucho de menos..

"Fue divertido. Alice me llevó por todo el país durante unas semanas y conocí a un chico llamado Jacob abajo en La Push. Mi padre dice que solíamos pasar tiempo juntos cuando venía de visita de pequeña, pero yo no le recuerdo. Parece bastante agradable, sin embargo. Él es la primera persona de mi edad con la que puedo conectar además de Alice." Había algo extraño en los ojos de Edward que no pude nombrar, pero lo dejé de lado.

"Así que, ¿te gusta?" Me dio una sonrisa insinuante, pero parecía casi forzada. Debía de haberlo imaginado. Reí por su implicación.

"Sí, claro. Jake está bien, pero solo somos amigos." Edward pareció relajarse un poco, pero lo alejé pensando que era mi imaginación otra vez. Luego su sonrisa se desvaneció un poco.

"Encontrarás a alguien en algún momento." Suspiré. Yo ya había encontrado a alguien. Solo era demasiado malo que él no me quisiera.

"Sí, supongo," dije y me encogí de hombros. "Así que, ¿cuando empieza LitMag? Creo que deberíamos tomar ventaja este año y empezar inmediatamente." Edward rió por mi entusiasmo.

"Yo tenía la misma idea. Vamos a necesitar encontrar un nuevo equipo, ya que todos excepto tú se han graduado. Todavía estás interesada en ser Editor, ¿verdad?" Sonreí por su expresión de esperanza.

"¡Por supuesto! ¡LitMag es mi bebé!" Edward rió otra vez y yo reí con él. Estaba tan bien poder hablar con él otra vez.

"Vale, bueno, quiero empezar tan pronto como sea posible. Vas a tener que ayudarme a hacer folletos y presentaciones. ¿Quieres empezar hoy después de las clases o mañana a la hora de la comida?"

"Hoy está bien para mí," dije un poco demasiado rápido. Él rió y yo me relajé.

Hablamos unos minutos más antes de que la clase empezara a llenarse y yo tuviera que sentarme. Inglés avanzado pasó más rápido de lo que me hubiera gustado y parecía que el tiempo se había parado en mis otras clases. La escuela era tan frustrante, especialmente desde que Alice y yo no teníamos clase juntas hasta después de la comida.

Finalmente, el timbre sonó y no tuve que escuchar más al Sr. Anderson hablar de forma monótona en Política avanzada. Rápidamente me puse en la cola y agarré una ensalada de fruta y una botella de agua y fui a esperar a Alice. Ella entró con Jasper cinco minutos más tarde y se sentó con su bandeja.

"Alice, me estoy muriendo sin ti. Necesitas cambiar de clases." Ella rió por mi patético intento de puchero.

"Es todo culpa tuya, Bella. ¿Qué te dije de todas esas clases avanzadas? Yo no me estoy matando en mi último año de instituto y tú solo te estás matando porque quieres impresionar a Romeo."

La miré furiosamente. Técnicamente ella tenía razón, pero era más que eso. Edward me hizo ver cuanto potencial tenía y quería entrar en una buena facultad por mí, además de por él. Quería hacer que estuviera orgulloso de mí. Sé que suena estúpido, pero me hacía sentir más cerca de él.

"¿Voy a saber alguna vez quien es ese Romeo?" preguntó Jasper.

"No," dijimos Alice y yo a la vez aunque Alice lo hizo con mucha más gracia que yo. Me mortificaba que la gente me viera reaccionar de forma exagerada a veces. Jasper levantó sus manos en rendición.

El resto del día pasó insoportablemente lento, aunque tener a Alice en Educación física y Español ayudaba mucho. Ella siempre sabía exactamente lo que yo necesitaba. Estaba en medio de contarle porqué no podía ir de compras con ella después de clase cuando sonó el timbre. No pude evitar la sonrisa que apareció en mi cara. Alice suspiró.

"Vale, entonces. Llevaré solo a Jazz. Llámame cuando acabes y te recogeré."

"Sin problemas," dije sobre mi hombro cuando acababa de salir por la puerta. Edward me estaba esperando con todo colocado para cuando llegué.

"Hey," dijo, mientras andaba hacia mí con la revista del año pasado. "He cogido las copias que no fueron vendidas y también tengo una lista del Sr. McCarty de los estudiantes cualificados e interesados.

"Increíble," repliqué y trabajamos diligentemente en preparar anuncios y presentaciones.

Hicimos mucho en las dos horas que trabajamos en la revista, pero muy pronto empezamos a ponernos al día con el otro. Las cinco llegaron y Edward me pidió que esperara un momento antes de marcharme. Me senté en una silla mientras él buscaba por su escritorio un momento y volvió con una pequeña caja blanca. Él se arrodilló delante de mí y me dio el sospechoso objeto.

"Bueno, sé que tu cumpleaños no es hasta el lunes, pero no puedo esperar tanto."

No sabía que decir. Ni en un millón de años esperé que Edward me trajera algo, así que me quedé en silencio y solo abrí la caja. Dentro había una copia de la primera edición de Romeo y Julieta con mi nombre en la portada. Era impresionante y parecía haber costado una fortuna. Antes de que pudiera pararla, una traidora lagrima bajó por mi mejilla e intenté limpiarla antes de que Edward pudiera verlo. No hice un buen trabajo.

"Es muy malo, ¿huh?" rió y luego suavizó su tono. "Sé que es tu historia favorita y tu copia se cae a trozos."

Cuando estaba cerca de Edward tenía que pensar dos veces mis movimientos y palabras, pero por alguna razón todo pensamiento racional me abandonó y me lancé a él. Él dudó un momento, pero luego envolvió sus brazos a mi alrededor y dejó su cabeza en mi hombro. Era la primera vez que él me tocaba de esa manera. Era maravilloso.

"Muchas gracias, Edward. Me encanta," me alejé y le sonreí. Él parecía estar teniendo algún tipo de conflicto interno y yo me moría por ayudarle a resolverlo, pero tan pronto como lo vi, se desvaneció y Edward sonrió una pequeña, casi triste, sonrisa.

"Deberías llamar a Alice." Yo asentí y él fue a recogerlo todo.

Intenté hablar con Alice cinco veces y tres con Jasper antes de imaginarme que ninguno de los dos iba a contestar su teléfono. Estaba un poco disgustada, pero más que eso, estaba preocupada. Alice normalmente no falla a nadie. Sacudí mi cabeza para aclararla. No había nada que hacer poniéndose ansioso. Probablemente Alice solo puso su teléfono en silencio y se olvidó, pero luego llegó la pregunta, ¿cómo iba a ir a casa?

"¿Algo va mal?" Edward había recogido y estaba listo para cerrar.

"Alice no contesta," suspiré. Edward frunció el ceño.

"¿Hay alguien más a quien puedas llamar?"

"No, mi padre trabaja hasta tarde esta noche y Jasper tampoco contesta. ¡Ah! ¡De verdad no quiero andar hasta casa con estos zapatos!" Edward parecía estar luchando consigo mismo otra vez. Me rompí la cabeza intentando pensar y luego me llegó, "¡Jacob!"

Marqué el número de Jake y él contestó al segundo tono. "¡Hey, Bells!"

"Hey, Jake. Siento molestarte, pero no tengo quien me lleve a casa y Alice me ha puesto zapatos extravagantes otra vez." Él rió.

"Sin problema, estaré ahí en quince minutos." Suspiré aliviada y me di la vuelta a Edward.

"Estará aquí en un momento." Edward sonrió y me acompañó al aparcamiento.

"Realmente tengo ganas de tenerte este año en mi clase, Bella. Me encanta leer tus cosas. Todavía no sé porqué te niegas a publicar nada en la revista." Sonreí. Edward siempre me animaba a enseñar mi trabajo, pero yo era demasiado tímida para ello.

"No sería justo para los otros estudiantes. Tú y yo decidimos quien sale y somos parciales."

"No digo más que la verdad," me regañó, pero sonrió a la vez. "Así que, ¿tienes planes para tu cumpleaños?"

"No. Alice está disgustada porque le confiscaron su carnet falso la semana pasada y no ha tenido tiempo para conseguir otro para llevarme a clubs." Normalmente, nunca le contaría a un profesor sobre nuestros carnets falsos, pero Edward era diferente.

"Lo siento." Reí por su sinceridad.

"No te preocupes. Yo y bailar no pegamos. Torpe, ¿recuerdas?" dije, apuntándome a mí misma. Edward estaba a punto de contestar cuando un fuerte sonido rompió la silenciosa atmósfera. Jacob apareció en una gran motocicleta. Jadeé. "¡Jake! ¡¿Qué demonios le ha pasado al Rabbit?!"

"Oh, bueno," frotó su nuca tímidamente. "Tenía el motor fuera cuando llamaste."

"¡Jesús! Jake. Intentas matarme." Suspiré y me volví a Edward. "Este es Jake. El chico que te decía. Jake, este es... uh, el Sr. Cullen, mi profesor favorito." Me sonrojé por casi presentar a mi profesor por su nombre.

"Encantado de conocerle, señor," dijo Jake, extendiendo una mano. Edward no la tomó.

"¿Tienes un casco para ella?" Jake asintió y Edward se volvió a mí a regañadientes. "Te veré mañana, Bella. Ten cuidado."

Vi como Edward iba a su coche. Siempre dolía cuando tenía que decir adiós. Me volví a Jake y extendí mi mano por mi casco, pero Jake solo sacudió su cabeza.

"No. Me he enterado de que tu cumpleaños es el lunes, así que voy a darte tu regalo por adelantado." Suspiré. Jake era tan cabezota como yo y realmente no quería pelear por algo tan estúpido como un regalo.

"Vale, ve a buscarlo," dije y volví la vista para ver que Edward todavía estaba esperando en su coche. Me di la vuelta, pero Jake no se había movido. "Jake, ¿dónde está el regalo? No tengo todo el día, estoy cansada y..."

En un parpadeo, los labios de Jake silenciaron los míos. Yo estaba en shock. Ni siquiera lo había registrado y cuando lo hice, Jake estaba intentando profundizar el beso. El sonido del Volvo de Edward marchándose me sacó de mi estado de confusión. Empujé a Jake y le golpeé fuerte en la cara. Cuando me di la vuelta, Edward ya se había ido. Genial. Parecía que iba a ir andando hasta casa, después de todo.


Hola!

Aquí estoy con una nueva historia. Espero que os guste. La historia original no está terminada, la autora lleva once capitulos; teneis el link en mi perfil a la historia original en inglés y al perfil de la autora.

Bueno, el siguiente capitulo es la perspectiva de Edward desde que ve el beso de Bella y Jacob y le subiré el miercoles.

Decidme que os ha parecido.

Besos