La puerta del ascensor se abrió en la planta baja para dejar paso a Ziva, que iba con los cascos del MP3 escuchando música y cabeceaba a su ritmo. Por lo tanto, no pudo escuchar el grito de "¡ESPERA!" que Tony profirió antes de llegar corriendo y sujetar la puerta con toda la fuerza que tenía después de correr 10 minutos porque llegaba tarde.

Ah, lo siento, Tony. No te había oído – Ziva sonrió angelicalmente mientras se quitaba uno de los cascos del oído-.

Sí, ya. Lo has hecho por fastidiar… - Gruñó Tony mirando al frente y ajustándose la corbata-.

¿Porqué debería…?-.

¿Crees que no recuerdo que recuerdas aquella vez que no te sujeté la puerta yo a ti? – Preguntó Tony mirándola de reojo con furia-.

Oh… Aquella vez que te habías enfadado porque le conté a McGee que te vi comprando ropa femenina…-.

¡Era para mi madre!-.

Claro, Tony, claro-.

El ascensor dio una fuerte sacudida y las luces se apagaron. Tony extendió la mano hasta el botón de su piso y le dio varias veces, sin éxito.

Por favor, que no se caiga… - Musitó Ziva en voz muy baja-.

¿Tiene miedo, oficial David? – Tony la miró con una sonrisa encantadora y burlona-.

Por la cuenta que te trae, no te burles de mí – Gruñó Ziva - ¿No hace mucho calor aquí?... – Empezó a abanicarse con las manos y dejó su mochila en el suelo del ascensor-.

Mujer, no creo que sea momento de pensar en sexo…-.

¡No hablaba de eso! – Gritó Ziva en un tono más agudo de lo normal-.

Tienes claustrofobia – Murmuró Tony sorprendido y serio-.

¿Yo? Qué va. Por favor, claustrofobia yo… - Ziva se rindió y lo miró de reojo – Bueno, puede que un poco…-.

Tranquila – Tony le cogió una de sus manos y la apretó con fuerza – No pasa nada-.

¿No pasa nada? Dos de mis agentes están encerrados en un ascensor que podría prenderse fuego ¿Y no pasa nada? – Rugió Gibbs de camino al ascensor con León Vance, siguiéndole y un poco más rezagado, McGee intentaba con un portátil dar una situación del problema-.

No se prenderá fuego -.

Oh, cállese – Protestó Gibbs y golpeó la puerta metálica cerrada del ascensor - ¡DINOZZO! ¡DAVID! ¿Me oís?-.

¡Sí, jefe! – La voz de Tony le llegó amortiguada – Tenemos problemas por aquí… ¿Cuánto tardarán en sacarnos?-.

A Gibbs se le secó la garganta. ¿Qué iba a decir? "Puede que nunca, o puede que salgáis un poco… carbonizados, porque el ascensor tiene un problema de circuitos y puede prenderse fuego". No, jamás.

Pronto, Dinozzo – Devolvió el grito y fue bajando la voz poco a poco – Muy pronto… - Suspiró - ¡McGee! Ven conmigo -.