Toda la gloria va para MsKathy y Antiaol por asegurarse de que no escribo nada demasiado malo.

Sacad vuestros cepillos de dientes. Esto es enfermizamente dulce y lleno de algodón de azúcar. La Reina del Fluff (Muggleinlove) está orgullosa.

Disclaimer: nada de esto me pertenece, los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a ObsessingOverEdward, yo solo la traduzco.

Soy Bells Masen Cullen

La Boda

Bella futura Cullen

Hubo un fuerte golpe en la puerta y yo salté ligeramente. Echando otro vistazo al espejo sobre la cómoda de Edward, me moví lentamente hasta la puerta, colocando mi mano en el pomo antes de parar y pensármelo dos veces antes de abrirla.

"¿Quién es?" pregunté. La anticipación del día estaba haciendo que mi cuerpo temblara con entusiasmo, pero también sabía que si abría la puerta y Edward estaba al otro lado, a Alice le daría otro berrinche como el de antes.

Se escuchó un fuerte suspiro al otro lado de la puerta e inmediatamente de di cuenta de que era algo bueno que no la hubiera abierto de golpe. "Soy yo, Amor," dijo Edward suavemente.

"Sabes que no puedo dejarte entrar," dije con una sonrisa. "Quiero hacerlo, pero Alice…" dejé la frase, sabiendo que él entendía mi dilema. Escuché un suave golpe y supe que su cabeza había hecho contacto con la puerta debido a su frustración.

Estúpida tradición supersticiosa," murmuró. Puse mi mano en la puerta, donde imaginé que estaba su cabeza al otro lado. Quería estar más cerca de él, pero sabía que faltaba muy poco tiempo hasta que fuéramos unidos para siempre. Sonreí para mí misma mientras una lágrima empezaba a formarse en mi ojo. Nunca había estado más segura de nada en toda mi vida. Él soltó un largo y exagerado suspiro. "Te amo."

Sonreí más ampliamente, luchando contra la necesidad de abrir la puerta y dejarle entrar. "Te amo más que a mi vida y, en menos de una hora, estaremos juntos para siempre."

"Lo sé. Simplemente no podía esperar más tiempo para hablar contigo. Alice ha sido un demonio al planificar la boda. ¿Sabías que me ha quitado el móvil para que no pueda llamarte o mandarte un mensaje siquiera?" Había una pizca de molestia en su voz y no pude evitar pensar que él tenía un punto. Alice se había pasado al intentar mantenerlo todo tradicional, y yo se lo permití porque sabía que ella estaba decepcionada porque había echado abajo sus ideas de convertir nuestra boda en un evento más formal. Reí ligeramente.

"Lo sé, pero ya casi ha terminado," susurré.

"¿Qué estás haciendo, Edward? Si Alice te pilla, va a usar tus pelotas como cebo para pescar." Contuve una risita por la analogía de Charlie. Escuché una fuerte palmada e imaginé a mi padre dándole una palmada a Edward en la espalda como saludo.

"Solo estoy de camino al piso de abajo." Edward suspiró derrotado. Mi padre soltó una risita baja y escuché a Edward hablarme una última vez.

"Bella, solo quería que supieras que te amo y que no puedo esperar a que seas la Señora de Edward Anthony Cullen." Sentí las lágrimas acumularse en mis ojos una vez más, apenas dejándome proclamar mi amor por él antes de que escuchara sus rápidos pasos en el pasillo. Mi padre llamó suavemente, dejándome saber que Edward no estaba a la vista.

Cuando dejé a Charlie entrar, agarró mi cara y plantó un beso en mi frente antes de fijarse en mi apariencia.

"Te ves hermosa, Bells," susurró mientras sostenía mis manos en las suyas y me abría los brazos para tener una vista mejor. Me sonrojé por su cumplido y bajé la vista al sencillo vestido blanco que había encontrado mientras estaba de compras con Alice hacía unas semanas. Era sin tirantes y tenía el busto en forma de corazón que se ajustaba en mi pecho y cintura antes de soltarse ligeramente en las caderas. La parte trasera de la falda me llegaba a los tobillos pero luego por delante se curvaba hasta llegarme a las rodillas. Quería algo elegante pero no muy formal, y el encaje le daba un toque más formal mientras que el largo hacía que fuera más fácil moverse y era un vestido perfecto para una boda en la playa.

"Gracias, papá." Le sonreí y pillé su mirada sentimental, y sentí las lágrimas picar detrás de mis ojos. Charlie siempre había sido un buen padre, pero expresar sus sentimientos era algo que no era sencillo para él.

"¿Bells, eres feliz?"

Asentí sin dudarlo, porque aquí era donde estaba mi corazón. Menos de un año después de haberme mudado a la Península de Monterey, había encontrado al amor de mi vida. Sí, él venía con equipaje pero, ¿no lo hacíamos todos? "Le amo. Me hace feliz."

Charlie buscó varios minutos en mis ojos antes de asentir y luego apretar mi mano en reconocimiento. "Eso es todo lo que siempre he querido para ti… que seas feliz." Se dio la vuelta y caminó hasta la ventana. Le seguí hasta que los dos estuvimos mirando al hermoso escenario de la bahía. En silencio, nos quedamos ahí y yo contemplé los giros que me habían traído hasta este momento.

"Me encontré con Jake hace unas semanas," dijo Charlie dudosamente. Rodé los ojos, pero no hice ningún comentario. Las cosas no habían estado bien entre Jake y yo desde que le informé que Edward y yo íbamos a casarnos. "Estaba hablando sobre intentar obtener la custodia de Seth."

"Lo sé," susurré. Cuando le hablé a Jake sobre mi inminente boda, no se subió simplemente por las paredes como creí que haría. Durante la semana, me envió papeles con una larga lista de sus quejas e intentó llevarme de vuelta a Washington para resolverlas en los juzgados. Fui un desastre durante varias semanas. Todo me hacía llorar y no fue hasta que Edward insistió en encargarse de las negociaciones que sentí un poco de esperanza. Me prometió que se encargaría de las cosas y, de alguna manera, lo hizo.

"Iba a llevarme a los tribunales," le dije a mi padre. "No estoy completamente segura de qué pasó, pero Edward se puso en contacto con su abogado y estoy bastante segura de que también le hizo una llamada a Jake, porque una semana más tarde todo había acabado." Charlie me miró por el rabillo del ojo. Su ceja estaba levantada inquisitivamente. Yo simplemente me encogí de hombros. "No sé que se dijo y Edward no parece querer contármelo, así que lo he dejado," suspiré. Cada vez que lo sacaba con Edward, él solo decía que Jake era un hombre razonable y sabía cuando no tenía base para empezar una pelea. "Jake ha sido amable cuando llama para hablar con Seth. Hubo una breve disculpa por reaccionar exageradamente, pero eso fue todo. He decidido que es mejor dejarlo pasar que presionar y probablemente poner a Seth en medio de padres peleados." Charlie asintió de acuerdo.

Hubo un ligero golpe en la puerta y luego todas las mujeres Cullen y mi madre entraron. Liz corrió hasta Charlie y le abrazó por la cintura mientras él palmeaba su espalda incómodo. Vi tanto en el gesto que las lágrimas se acumularon en mis ojos otra vez. A Liz no le gustaba la gente nueva tan rápido, pero en el momento en que Charlie bajó del avión, se hicieron inseparables. Él pasó la tarde jugando a go fish con ella y los chicos, hasta que ella se acurrucó en su regazo y se quedó dormida. Charlie comentó que yo solía hacer lo mismo cuando tenía su edad y pude ver que ella le tenía comiendo de la palma de su mano desde entonces.

El entusiasmo en el aire era demasiado para Charlie, así que le dio a Liz un rápido apretón y luego se excusó. Antes de marcharse, me dejó saber que estaría esperándome en el piso de abajo cuando fuera el momento. Le besé en la mejilla y luego me giré hacia las mujeres que querían mi atención.

"Así que, Bella, ¿tienes algo azul?" preguntó Rose con un guiño. Sentí mis mejillas sonrojarse, lo cual fue toda la respuesta que necesitó. Alice nos miró a Rose y a mí antes de impacientarse y preguntar de qué estábamos hablando.

"¿Recuerdas el regalo que le di a Bella en el bridal shower? ¿El que tenía que esperar hasta estar sola para abrir?" Alice asintió, mirándonos todavía a Rose y a mí. Pude sentir mi sonrojo profundizarse y me pregunté si podía hacer una escapada rápida. "Solo digamos que es azul y que lo lleva puesto ahora mismo."

Las bragas de diseñador azul claro que Rose me había regalado tenían un delicado encaje y pequeños cristales Swarovski cosidos. Eran bonitas y femeninas, así que opté por ponérmelas y, ahora, me lo estaba pensando. Rose se inclinó y, como si me estuviera leyendo la mente, me susurró al oído para que nadie pudiera oírlo.

"Disfrútalas mientras puedas, porque si Edward se parece un poco a su hermano, van a ser arrancadas de tu cuerpo en cuestión de segundos." Se alejó y me sonrió maliciosamente, cosa que, aunque mi cara estaba ardiendo, devolví con una gran sonrisa.

"Te ves hermosa, Bella," dijo Esme con una amplia sonrisa, distrayéndome rápidamente de mi obvia vergüenza por las provocaciones de Rose. Le agradecí antes de girarme hacia Alice mientras ella lanzaba una pequeña caja en mis manos.

"Esto es de mi parte y de mamá. Algo nuevo," dijo Alice con un pequeño salto. Cogí la caja y me di cuenta inmediatamente de que era de joyería. Miré rápidamente a Esme y luego a Alice antes de abrir lentamente la tapa.

Colocados en terciopelo negro, había un par de pendientes que se parecían mucho al collar que la Abuela Swan le había dado a mi madre el día de su boda. Antes de que pudiera pensar más en eso, mi madre se movió hacia mí con el mismo collar en el que estaba pensando.

"Algo prestado," susurró mientras lo colocaba sobre mi cabeza y lo abrochaba detrás. Ahí es cuando me golpeó. Estaba de pie ligeramente impresionada por el momento perfecto que había agarrado mi corazón. Estaba rodeada de las mujeres más importantes de mi vida y estaba a punto de entregarme completamente al hombre que amaba. No pude contener más las lágrimas mientras se deslizaban por las esquinas de mis ojos.

"Gracias," solté de forma ahogada con un sollozo. En pocos momentos, estábamos todas abrazadas mientras nos susurrábamos cuanto nos queríamos. Cuando todas se separaron, Liz me estaba mirando con lágrimas en los ojos.

"Bueno, creo que iré a ver a Jasper y asegurarme de que el buffet está colocado y luego te veremos en unos minutos," dijo Alice mientras se limpiaba cuidadosamente las lágrimas de la mejilla. Se acercó fluidamente hasta mí y me dio un fuerte abrazo, para una persona tan pequeña. "Me alegro tanto de que vayas a ser mi hermana," susurró en mi oído. Echándose atrás, me miró a los ojos con tanto amor que sentí más lágrimas deslizarse por mi cara. "Supe desde el momento en que os vi a ti y a Edward juntos que estabas echa para él."

Asentí de acuerdo antes de abrazarla una vez más. "Te quiero, Alice. No puedo creer que cuando encontré al hombre con el que quería pasar el resto de mi vida, sería bendecida también con una familia increíble."

Alice besó mi mejilla y luego se separó rápidamente, poniendo como excusa que no podía dejar que la boda se preparara sola. Realmente creía que simplemente las emociones estaban siendo demasiado para ella, así que hizo su escapada.

Mi madre, Esme y Rose me dieron un abrazo y dijeron entusiasmadas que era una novia hermosa antes de salir por la puerta y bajar a la playa. Me senté en la cama con un fuerte suspiro y luego Liz se acercó y se sentó a mi lado.

"¿Bella?" preguntó con timidez. Me giré y le sonreí dulcemente antes de envolver mi brazo alrededor de su hombro.

"¿Sí, corazón?"

"En unos minutos vas a casarte con mi papi," dijo antes de mover sus enormes ojos azules hasta mí. Yo asentí con un suspiro feliz. "Bueno… eso te convertirá en nuestra madre."

Intenté esconder la ligera incomodidad que empezó a llenarme. A Tony le había gustado inmediatamente la idea de que me convirtiera en su madre. Sin embargo, Liz era más reservada. Ella nunca hacía nada que se saliera de la línea, pero cuando Tony empezó a llamarme mamá, lo cual sucedió la misma noche del compromiso, pude ver que la molestaba. Así que sentía aprensión sobre lo que ella tendría que decir.

"Me convierte en la esposa de tu padre y en tu madrastra, pero las cosas no tienen que cambiar si tú no quieres," tranquilicé. Me había resignado a la posibilidad de que ella nunca me permitiera ser más que una amiga, aunque muy dentro dolía que ella tal vez nunca me considerara una figura maternal en su vida.

Liz bajó la vista a su regazo y jugó con sus dedos mientras un silencio incómodo llenaba el aire. "Pero, ¿y si quiero que seas mi madre?" preguntó. Sentí un golpe de esperanza por su pregunta y me giré para mirarla. Dulcemente, eché atrás un mechón de su pelo que había caído sobre su hombro, escondiendo su cara de mi vista.

"¿Quieres que sea tu madre?"

Los hombros de Liz cayeron hacia delante y se sacudieron suavemente mientras una lágrima solitaria bajaba por su mejilla. Dejé que mi mano subiera y bajara por su espalda mientras intentaba calmar el conflicto que obviamente había dentro de su pequeña figura. Tras un momento, giró su cara hacia la mía y no pude evitar mis propias lágrimas cuando vi el amor que radiaba hacia mí.

"Te quiero, Bella. También quiero a mi madre real, pero quiero que seas mi madre," susurró. La puse casi en mi regazo por mi deseo de mostrarle a esta pequeña niña lo mucho que la quería. Ella descansó su mejilla en mi pecho y sollozó en silencio mientras yo agradecía silenciosamente al cielo por abrirme el corazón de esta niña.

"Oh, Elizabeth. Tú eres la niña que siempre quise. Te quiero igual que a Seth y Tony." Eché atrás las lágrimas que estaban empezando a formarse. "Sería un honor ser tu madre." Mientras susurraba estas palabras, casi pude sentir toda mi vida alinearse. Quería abrazarla y adorar este momento, pero también quería hablar con Edward. Necesitaba verle. Quería compartir cada momento con él sobre nuestra complicada pero perfecta familia.

Me eché hacia atrás hasta que Liz me estuvo mirando a los ojos. "Creo que hemos hecho esperar a tu padre el tiempo suficiente. ¿Vemos que podemos hacer sobre convertir a nuestras familias en una?" Liz me sonrió ampliamente y asintió antes de ponerse de rodillas y darme un dulce beso en la mejilla.

"Te quiero, mamá. Ve a hacer a papi feliz," dijo felizmente. Una vez más, sentí mis emociones subir a la superficie. La levanté y abracé fuertemente.

"Haré todo en mi poder para merecer ese título," dije antes de soltarla.

Tras unos minutos, la envié al piso de abajo a decirle a Charlie que estaría abajo en un minuto. Mirándome al espejo, limpié el rímel corrido debajo de mis ojos. Hoy había sido un día hermoso y solo acababa de empezar. En unos minutos, sería la Sra. De Edward Anthony Cullen.

Hice mi camino al piso de abajo y mi vi a mi padre andando de un lado para otro frente a las puertas francesas. Cuando me vio, vino rápidamente a mi lado y enganchó mi brazo en el suyo.

"¿Estás lista, Bells?"

"Más que lista," respondí. Me llevó a través del patio, donde Jasper le estaba dando los toques finales al buffet. Cuando me vio, sus ojos se ensancharon y una gran sonrisa iluminó sus hermosas facciones.

"Se supone que tengo que bajar a la playa cuando estés lista. Edward ha estado mirando ansiosamente hacia la puerta durante los últimos veinte minutos," dijo con una risita. Su cara se ensombreció mientras se acercaba a mí y besaba mi mejilla. "Te ves hermosa, Bella. Edward y sus hijos son afortunados de tenerte y si alguna vez se pasa de la raya, déjamelo saber y le pondré en su sitio."

Sonreí por su protectividad fraternal. Mi padre se aclaró la garganta, llamando nuestra atención. "Si se pasa de la raya, yo haré algo más que limpiar la pistola frente a él," gruñó Charlie. La sonrisa de Jasper se ensanchó antes de que le diera una palmada a mi padre en el hombro en una masculina muestra de acuerdo. Rodé mis ojos por la camaradería llena de testosterona antes de que Jasper nos dijera que esperáramos unos minutos antes de seguirle, luego me guiñó el ojo y salió por la puerta hacia la playa.

"¿Estás nerviosa?" preguntó Charlie. Evalué mis sentimientos en dos segundos y sacudí rápidamente la cabeza.

"No, estoy entusiasmada y extremadamente feliz," respondí honestamente.

"Eso es todo lo que necesitaba saber." Agarró mi mano en la suya y luego empujó la puerta. Tomé una gran respiración y luego salí a la fría brisa del océano. Mis ojos viajaron rápidamente por los invitados sentados en sillas de madera blancas hasta que encontré el despeinado pelo broncíneo de mi amor. Cuando nuestros ojos se encontraron, sonrió con esa sonrisa torcida que amaba tanto antes de que sus ojos viajaran por mi cuerpo, haciendo que el calor subiera rápidamente a mi cara.

Mientras cruzábamos el centro de las veinte sillas que estaban colocadas, suspiré internamente por el hermoso hombre que tenía frente a mí. Habíamos optado por una boda casual, aunque mi vestido era mucho más formal que lo que él llevaba puesto. Sin embargo, me encantaba verle con esa camisa blanca de vestir suelta, con las mangas enrolladas, y pantalones caqui. Mientras mis ojos viajaban por sus piernas, sonreí más ampliamente por sus pies desnudos hundidos en la arena.

Mis ojos estaban fijos en sus pies mientras nos aproximábamos. Mi padre tensó ligeramente, haciéndome levantar rápidamente la vista. Edward había dado los tres pasos que nos separaban y tenía su mano extendida hacia mi padre. Charlie miró su mano antes de girarse hacia mí y besarme suavemente en la mejilla.

"Te quiero, Isabella," susurró. Mi labio tembló mientras me inclinaba y le besaba en la mejilla.

"Te quiero, papá." Charlie me dio una sonrisa triste y luego se giró hacia Edward mirándole con determinación.

"La única razón por la que te entrego a mi bebé es porque sé que eres un buen hombre. Cuida de ella," le dijo Charlie en voz baja a Edward. Colocó mi mano en la de Edward y habló en un susurro incluso más bajo. "Ya sabes, mi pistola no es solo un accesorio," bromeó Charlie antes de darle a Edward una media sonrisa y un guiño. Sorprendentemente, Edward rió por la amenaza y le dio una sonrisa tranquila.

"No te preocupes, Jefe. Planeo darle todo lo que pueda querer." Los ojos de Edward volvieron a los míos mientras enganchaba mi brazo en el suyo. Su sonrisa se suavizó mientras llevaba su otra mano a mi mandíbula, acariciándola con un ligero toque como una pluma. "Y más." Nuestros ojos se quedaron fijos un momento y luego todo se desvaneció. Sentí como él me llevaba el resto del camino hasta el ministro mientras él hablaba sobre el amor verdadero. No necesitaba escucharlo de él – tenía al amor verdadero mirándome a los ojos con una fuerza que hizo que se me curvaran los dedos de los pies.

"Bella y Edward han decidido escribir sus propios votos y tomarán este momento para expresar su amor por el otro," dijo el ministro, dándonos la palabra. Tomé una respiración profunda mientras Edward se giraba hacia mí con la misma intensidad que yo estaba sintiendo. Dejó caer mi brazo del suyo y cogió mi mano, mientras que su otra mano se movía para acariciar mi pómulo.

"Mi Amor," empezó, buscando mis ojos mientras seguía acariciando mi mejilla. "Paso cada día arreglando a las personas. Sanando las heridas de sus cuerpos, pero nunca miré profundamente a mis propias heridas… mi propio alma, no hasta que tú entraste en mi vida. Tú me enseñaste que mi corazón era más grande de lo que jamás había considerado. Que estaba esperando para amarte, y luego tú me sanaste con el amor que me diste tan libremente de vuelta. Justo aquí, en esta playa, dónde nos conocimos, y también donde hemos visto dolor y luego finalmente encontramos redención. En este lugar, en el que te declaré mi amor… te prometo ahora, amarte para siempre. No puedo garantizar que no vaya a haber momentos malos, pero te prometo que haré todo lo que esté en mi poder para hacerte feliz."

Había lágrimas no derramadas brillando en sus ojos antes de que alejara la mirada y mirara a la multitud de amigos cercanos y familia, hasta que sus ojos cayeron en Seth. Miré y vi la amplia sonrisa de Seth mientras prácticamente saltaba en su silla. Edward se volvió a girar hacia mí y movió la cabeza hacia Seth. "También tengo un bonus que nunca anticipé. Tengo el privilegio de ser el padrastro de uno de los niños más increíbles que conozco." Miré a Seth de nuevo; se había quedado quieto y su mandíbula colgaba ligeramente abierta mientras procesaba las palabras de Edward. Contuve la risa y devolví mi mirada a la de Edward. "Prometo ser un marido fiel y cariñoso, y pasar el resto de mis días haciéndote feliz. Prometo apoyar y amar a tu hijo como si fuera mío, ser lo que él necesite, cuando lo necesite." Sip, eso lo consiguió. Me enamoré más de él de lo que lo estaba hacía un momento. "Te tomo como mi esposa, para amarte y protegerte tanto tiempo como vivamos."

Mi mano se levantó y cubrió la suya mientras presionaba mi cara en su mano y besaba su palma. Miré sus ojos y una solitaria lágrima se deslizó por su nariz antes de desaparecer entre sus labios.

"Edward," empecé. Mi voz se quebró con emoción antes de que me la aclarara rápidamente y sonriera. "Siempre he creído que sabía lo que era el amor. El amor que una madre tiene por su hijo, o el amor que sientes hacia tus padres o amigos cercanos. No fue hasta que te conocí que me di cuenta de que el amor verdadero realmente existe. Que es más poderoso que cualquier fuerza de la naturaleza y que, cuando lo encuentras, nada lo contiene." Las lágrimas caían libremente por mi cara mientras Edward las limpiaba mirándome aún a los ojos.

"Yo, también, obtengo más que solo amor verdadero en este asunto," dije con una sonrisa. Hubo una pequeña risita en la audiencia antes de que siguiera. "Puedo ser la madre de tus dos hermosos hijos. Ellos han traído mucha felicidad a mi vida y, mientras te tomo como esposo este día, también tomo alegremente la responsabilidad de criarlos y guiarlos. Te amo con todo mi corazón y alma. Estoy aquí, ahora mismo, para proclamar mi amor por ti frente a estas personas que significan mucho para nosotros. Edward Anthony Cullen, te tomo como mi esposo, para amarte y adorarte durante tanto tiempo como vivamos."

Hubo un largo momento de silencio, las olas del océano que rompían en la arena eran el único ruido del frío aire de la tarde. Escuché vagamente al ministro declararnos marido y mujer mientras veía al hombre que amaba más allá de la razón inclinar su cabeza hacia la mía. Cuando sus labios estaban a pulgadas de los míos, escuché su susurro.

"Te amo, Sra. Cullen." Luego nuestros labios se tocaron y me hundí en su abrazo mientras él me acercaba más. Tomó mi labio superior entre los suyos y, con una dulce caricia, saboreamos el momento hasta que él lo liberó y luego besó el inferior de forma igual de tierna. Alejó su cara de la mía y mis ojos se abrieron para ver su sonrisa torcida firmemente en su lugar. "Ahora, Sra. Cullen, ese ha sido un beso increíble." Mi sonrisa se amplió más cuando él enganchó mi brazo en el suyo y luego nos giró hacia nuestra familia y amigos mientras el ministro nos presentaba como el Sr. Y Sra. De Edward Cullen.

Pasamos el siguiente par de horas mezclándonos con nuestra familia durante una comida informal en nuestra casa. Carlisle coqueteó con mi vecina loca, Jan. Emmett pasó de las analogías de baseball a las de fútbol ya que estábamos a solo un mes de que empezara la liga de fútbol. Rose fue dejando caer indirectas sobre mi ropa interior que hicieron que Edward me llevara al baño para echar un vistazo antes de que echáramos a todos de la casa. Angela y Ben pasaron todo el tiempo acurrucados juntos en una silla, discutiendo los beneficios de tener una boda pequeña, mientras Alice les informaba de que le encantaría ayudar a planearlo todo. Era perfecto.

"Así que, ¿cuándo os vais?" le preguntó Esme a Edward mientras recogía las bolsas de los chicos. El agarre de Edward se apretó en mi cintura mientras se alejaba de mi cuello, durante dos segundos, para responder a su madre.

"Ya tengo el barco listo y quiero salir de aquí de madrugada."

"¿Ya sabes cuánto me preocupa que vayas a navegar todo el camino hasta México?" preguntó con un tono de molestia. Edward se encogió ligeramente de hombros, desechando sus preocupaciones.

"Navegué yo solo desde San Diego cuando lo compré. Deja de preocuparte."

"¿Y si pasa algo?" La voz de Esme bordeaba lo estridente cuando Edward me liberó y tomó a su madre en sus brazos.

"Estaremos bien. He hecho una extensa investigación y no hay nada de lo que preocuparse," tranquilizó. Esme asintió contra su pecho antes de mirarme. Le di una sonrisa de disculpa, pero estuve completamente de acuerdo con Edward. Estaba extremadamente entusiasmada por tomarnos cuatro semanas para navegar a Cabo San Lucas.

Edward había reservado lujosos hoteles en cada puerto, para cuándo nos cansáramos de estar en el mar y quisiéramos un descanso del barco. Había sido extremadamente silencioso sobre todo lo que tenía planeado. La única pista que dio fue que había contratado a un equipo para traer el barco de vuelta a Monterey, de manera que pudiéramos pasar tanto tiempo como quisiéramos en México, antes de volar de vuelta a casa. Todo lo que me importaba era estar con él. Podríamos habernos encerrado en la casa y no hacer nada y habría sido completamente feliz.

Esme me dio un fuerte abrazo, asegurándome que estaba entusiasmada por llevarse a los niños a Alaska de visita mientras nosotros no estábamos, antes de reunir a los niños para que nos despidiéramos. Era desgarrador pensar que estaríamos lejos de ellos tanto tiempo, pero también sabía que estaban en buenas manos. Tras una despedida llena de lágrimas, la casa quedó finalmente vacía. Edward se inclinó contra la puerta principal y sus ojos bailaron con entusiasmo.

"Así que, ¿Sra. Cullen? ¿Qué te gustaría hacer ahora?" Su sonrisa satisfecha estaba firmemente en su lugar. Le miré inocentemente y luego fingí el bostezo más grande que pude.

"Estoy realmente cansada. Tal vez deberíamos dormir un poco antes del largo viaje de mañana," sugerí con una sonrisa traviesa. Su cara cayó un momento antes de darse cuenta de que le estaba tomando el pelo.

"Hmm, ¿esto es lo que tengo que esperar de la vida de casado?" devolvió. Lentamente fui hasta él, balanceando mis caderas lo suficiente para atrapar su atención, antes de envolver mis brazos alrededor de su cuello.

"No creo que vayas a tener ningún problema para tener sexo, si eso es a lo que te refieres," ronroneé antes de ponerme de puntillas para besarle en el cuello. Sus brazos se envolvieron alrededor de mi cintura y tiró de mí contra él con un pequeño gemido. Pude sentir cada pulgada de él, duro y deseando.

"Te amo, Bella," susurró contra mi oreja antes de tomarla entre sus labios. "Planeo mostrarte cuanto esta noche y cada noche de la eternidad." Me estremecí ligeramente y luego él levantó mi barbilla hasta que le estuve mirando a los ojos. Vi tanto amor y deseo dentro, que se me quedó la respiración atascada en la garganta antes de que sus labios descendieran a los míos.

Su boca se movió suavemente contra la mía durante varios minutos antes de que profundizara el beso. Yo me abrí ávidamente, queriendo probarle y saborear el amor que corría por mi cuerpo por los sentimientos que él provocaba en mí.

Estaba tan envuelta en la sensación de su boca en la mía, que solté un grito de sorpresa cuando me levantó en sus brazos. Me agarré a sus hombros mientras él reía y luego corrió escaleras arriba. Cuando llegamos a nuestra habitación, abrió la puerta con el pie y entró. Jadeé cuando me soltó y mire alrededor de la habitación. Él había colocado jarrones con rosas rojas en cada superficie disponible.

"¿Cuándo?" pregunté suavemente, volviendo a mirarle. Él se encogió de hombros casualmente antes de darme la vuelta para que estuviera frente a él.

"Alice no me dejó involucrarme al planear la boda, así que le dije que esto estaba fuera de los límites, que yo quería planear esta parte. Hice que los floristas entraran mientras estábamos en la playa. Solo quería que tuvieras algo especial," dijo antes de besarme de nuevo.

Con suavidad, me dio la vuelta hasta que mi espalda estuvo presionada contra su pecho. Una mano se levantó y alejó el pelo de mi hombro, mientras que la otra iba a la cremallera de mi vestido. Mi cuerpo empezó a estremecerse con anticipación mientras él bajaba lentamente la cremallera, dejando besos en mi hombro y cuello. Incliné mi cabeza hacia un lado mientras sentía la tela caer a mis pies. Las manos de Edward se deslizaron alrededor de mi cintura, pasando sobre mi estómago hasta que rozaron la parte inferior de mis pechos desnudos.

"Mmmm, eres tan suave," susurró. Me sentí mareada por el contacto. "Respira, Bella," rió. No me había dado cuenta de que estaba aguantando la respiración hasta que solté el aire cuando me lo pidió. Se alejó de mí, sus manos fueron a mis caderas. Con un pequeño codazo, me dio la vuelta hasta estar de frente a él.

El deseo que ardía en sus ojos me debilitó las rodillas. Me agarré a sus antebrazos mientras su miraba bajaba por mi pecho. Él siempre me hacía sentir como la mujer más hermosa que había visto cuando me miraba así. Sus ojos se detuvieron en las bragas azules que Rose me había regalado y se lamió los labios, luego gimió audiblemente. Contuve una risita por su reacción.

Antes de que supiera lo que él estaba haciendo, se puso de rodillas frente a mí. Sus dedos pasaron sobre el delicado encaje y los cristales antes de engancharse en el elástico y deslizarlas por mis caderas. "Mucho mejor que el rápido vistazo en el baño," dijo casi para sí mismo. Su amplia sonrisa creció cuando se dio cuenta de que me había quedado completamente desnuda para él. "¿Esto es para mí?" preguntó, mirándome a través de las pestañas.

Asentí en respuesta, complacida de que pareciera gustarle la suave carne bajo sus dedos. El dolor que había pasado había merecido la pena por su reacción. Estaba bastante segura de que no haría eso de nuevo. Cuando mis bragas llegaron al suelo, él se inclinó y dejó un pequeño beso justo sobre mi hueso púbico, haciéndome estremecer. "Mía," susurró, besándome de nuevo. "Para siempre."

Dejé que mis manos se hundieran en su pelo mientras él dejaba un camino de besos desde mi estómago hasta que estuvo de pie frente a mí de nuevo. Mis dedos trabajaron hábilmente en los botones de su camisa hasta que se la quité. El olor de su colonia golpeó mis sentidos e inmediatamente quise enterrar mi nariz en su cuello y no soltarle nunca. Sin embargo, mi necesidad de tenerle superó la necesidad de disfrutar de su esencia. Cuando fui a sus pantalones, su boca chocó con la mía, buscando entrada hambrientamente, pero siendo todavía tierna. Rápidamente metí mis manos bajo el elástico de sus bóxers, agarrando sus firmes nalgas y apretando ligeramente. Él gimió antes de deslizar sus dedos en el elástico de sus bóxers y empujarlos hasta el suelo. Me acercó más, hasta que su dureza estaba presionada en mi estómago, y gemí en su boca. Nunca tendría suficiente de este hombre.

Edward me guió hasta nuestra cama, sus labios apenas dejaron los míos mientras me tumbaba dulcemente. Se quedó sobre mí un momento antes de colocarse entre mis piernas, su longitud pasó rozando por el lugar en el que quería que estuviera. Liberó mi boca y, cuando abrí los ojos, vi que él me estaba mirando.

Su voz salió irregular cuando habló. "Te amo, mucho," susurró. Antes de que pudiera devolverle las palabras, me besó de nuevo. Fue lánguido y lleno de pasión. Estaba perdiéndome lentamente en su intensidad y eso reafirmó que nosotros éramos uno en todos los sentidos de la palabra. Le sentí presionar en mi entrada y yo le acepté de buena gana mientras mi calidez envolvía cada pulgada. Cuando estuvo completamente presionado dentro de mí, los dos soltamos un largo suspiro de satisfacción. Con una precisión que estaba convencida que solo podía venir de un hombre que había desarrollado un completo autocontrol, empezó a moverse dentro de mí. Sus caderas se echaron atrás lentamente antes de volver a deslizarse dentro, haciéndome retorcerme debajo de él. Encajábamos perfectamente juntos, no solo en el aspecto físico, sino de cualquier otra manera imaginable también. Él era mío y yo era suya. Las emociones que despertaba en mí me sobrepasaban a veces, pero cuando estábamos unidos así, ponía todos los sentimientos en una perspectiva mejor. Él era mi alma gemela.

Cerré los ojos y me rendí a la sensación de su ritmo constante. Nuestra respiración se aceleró mientras la fricción aumentaba. Sentí sus músculos tensarse bajo mis manos mientras le acercaba más a mí, nuestros pechos estaban presionados. Solo la sensación de su fuerza bajo mis dedos me envió disparada hacia mi liberación. Su cara estaba enterrada en mi cuello mientras sus caderas aceleraban el ritmo.

"Ti amo, la mia dolce moglie. Io ti amo per sempre," susurró en italiano. El sonido de sus palabras en mi oído, ligeramente sin aliento y derrochando amor, me llevó al borde. Agarré su cintura y le acerqué más mientras arqueaba mi espalda y me dejaba ir, encontrando mi liberación con un largo gemido.

Empujó más profundamente dentro de mí, haciendo más breves sus caricias, dejándome recuperarme de la intensidad de mi orgasmo antes de que volviera a su ritmo vigoroso. Su respiración era ligeramente errática y emitía pequeños gruñidos cada vez que se enterraba a fondo. Envolví mis brazos más fuerte alrededor de su cintura cuando le sentí levantarse ligeramente. Su cabeza se levantó y sus ojos se cerraron un momento mientras se perdía en las sensaciones que estaba sintiendo. Sus ojos se abrieron de golpe y luego se quedaron fijos en los míos, mientras un pequeño siseo escapaba de sus labios. Con una estocada final, encontró su propia liberación y luego colapsó encima de mí, asegurándose de no aplastarme con su peso.

Dejé que mis manos se movieran por su espalda, sintiendo cada pulgada de él que pude alcanzar. Con un largo suspiro, rodó a un lado, llevándome con él de manera que estuviéramos el uno frente al otro. Tomó una mano en la suya mientras que la otra se levantó para apartarme el pelo de la cara. No fue necesaria ninguna palabra. Los dos conocíamos el corazón del otro. Se sentía como si hubiera estado esperando toda mi vida por este tipo de amor y, a través del destino, finalmente había recibido mi Felices Para Siempre.

N/A

Este outtake está dedicado a mi mejor amiga y su Dr. Sexy de la vida real. Yo creo en los Felices Para Siempre, especialmente cuando la gente los merece. *guiño*

Y porque todos sabéis que tengo algo por Edward cuando habla en italiano, aquí está la traducción: "Ti amo, la mia dolce moglie. Io ti amo per sempre," "Te amo, mi dulce esposa. Te amaré para siempre."

Este es el último outtake. No estoy diciendo que no vayamos a volver a ver otra vez a estos dos pero, por ahora, he terminado con HOFY. Muchas gracias por el viaje.

Review, por favor.

N/T

Realmente quiero llorar ahora. Después de tanto tiempo está terminada.

Muchas gracias a todos por leer y comentar. Gracias a OOE por el permiso para traducirla y gracias a Bel por traducirla conmigo.

Nos vemos en otras traducciones. Si queréis, podéis pasaros por mi perfil y ver las otras que tengo, solo si queréis, jeje.

Gracias de nuevo.

-Bells, :)