Una tenue luz caía sobre su rostro, haciéndola despertar de su letargo. Arrugó débilmente los párpados mientras intentaba recordar lo que había pasado. Entonces se incorporó de golpe al recordar que lo último que le había ocurrido había sido encontrarse con el ANBU, su peligrosa katana presionada con firmeza contra su cuello…

Sin embargo, su sorpresa fue grande al notar que la única presencia que había en la cueva era la de un muchacho de cabello azabache y ojos profundamente negros, quien se encontraba apoyado contra la pared de la gruta, a su lado.

- Despertaste. – le dijo, con voz impasible.

Sakura parpadeó con lentitud. No recordaba nada de lo que había ocurrido.

- Sasuke-kun… - susurró - ¿qué sucedió?

Él le respondió con tranquilidad. – Te desmayaste cuando activé mi Mangekyo Sharingan, aunque por alguna razón no funcionó con el ANBU… - esto lo dijo en un susurro, no sin algo de incredulidad – Entonces peleé contra él, y cuando lo acabé, te traje aquí.

Sakura asintió y llevó una mano a su cuello. Su herida aún estaba fresca. Procedió a curarse con su técnica médica hasta que ésta cerró. Le quedaría una cicatriz signo del ataque.

Entonces pensó en lo que hubiera pasado si Sasuke no hubiera estado ahí para ayudarla. Lo más probable es que ese ANBU la hubiera matado. No tenía ninguna duda de ello… ya había visto suficientes pruebas de la corrupción que pudría el consejo de la aldea. Pero como sea… su ex-compañero, ahora criminal de rango S del libro Bingo, la había salvado.

Ella lo miró directamente, con intensidad. – Sé que te lo he dicho antes, pero… gracias por salvarme. De nuevo. – le dijo.

Él únicamente respondió inclinando la cabeza. - Hmp.

Entonces la mirada de la chica descendió un poco más para parar en el torso descubierto de Sasuke. No lo había notado, pero su haori estaba semi-abierto, dejando a la vista sus trabajados pectorales. Sakura se sonrojó un poco, agradeciendo que la oscuridad de la cueva disimulara su reacción. Después de todo este tiempo, Sasuke seguía siendo sumamente atractivo, incluso más que antes. Debía admitir que todos estos años de fuerte entrenamiento con Orochimaru y Akatsuki le caían más que de maravilla. Entonces distinguió una línea escarlata que surcaba su pecho, cerca de su corazón.

Sasuke alzó una ceja al notar que la pelirrosa se había quedado mirándolo.

- Hm. – carraspeó.

- Estás herido. – únicamente le respondió ella.

Sasuke frunció el ceño – Hmp. – La verdad es que la seria respuesta de la pelirrosa le había sorprendido un poco. Tenía la idea de que la chica que había quedado disfrutando de sus "atributos". Después de todo, ¿él le gustaba a Sakura, cierto? Se lo había confesado.

Entonces ella se acercó a él y le bajó el haori por completo, dejando su torso totalmente al descubierto.

Un inesperado e incómodo calor ascendió por las mejillas del chico. - ¿Qué crees que haces? – le preguntó a ella con molestia.

Ella arrugó el entrecejo. - Curándote. – le respondió, con severidad.

Posó una mano sobre su pecho, acumulando en ella chakra verde, y empezó a sanarlo. Sasuke cerró los ojos al sentir el chakra de Sakura mezclarse con el suyo. Podía sentir la calma y armonía que éste desprendía… tan diferente al suyo, que emanaba odio y poder.

Cuando Sakura terminó, retiró su mano. Sasuke gruñó involuntariamente por que le despojaban la serenidad interna que había logrado conseguir.

- Listo. – dijo ella. Entonces su rostro adquirió un matiz de amargura. – No puedo creer que los ANBU estén haciendo esto. – renegó. – Intentar tomar todo bajo su control… jamás lo esperé de ellos. No ahora que acabamos de salir de una guerra.

Sasuke rió con acidez. – No es algo que me extrañaría de Danzo.

La muchacha lo miró con las cejas alzadas. - ¿Cómo sabes sobre Danzo? – no esperaba que Sasuke supiera que el candidato a sexto Hokage estaba detrás de todo esto. – Naruto y yo conocíamos sus ideas, pero no imaginamos que las llevaría tan lejos… - suspiró ella, con frustración.

Sasuke apretó los nudillos - Tengo asuntos pendientes con él.

A Sakura no le gustó la mirada que el Uchiha tuvo en ese momento. - ¿Vas a matarlo?

¿Matarlo? Sasuke no pudo evitar soltar una carcajada interna tras oír el comentario de la pelirrosa. Para nada, lo invitaría a tomar té al distrito Uchiha… Por supuesto que iba matarlo, aunque si existía un peor castigo, estaba abierto a cualquier sugerencia… iba a hacer pagar a ese desgraciado por lo que le había hecho a su familia.

Su mirada se oscureció aún más, tornándose fulminante. – Sí.

Sakura se mordió el labio, para luego voltear la mirada y sentarse en el piso de la cueva. - ¿Quiénes saben que estás aquí? – le preguntó al Uchiha en un susurro.

- Kakashi, Shikamaru y Neji. – le respondió.

La pelirrosa asintió. Estaba segura de que Sasuke jamás habría regresado a Konoha tan decidido para cumplir sus objetivos sin asegurarse aliados primero. Más aún si buscaba atacar al Consejo.

Sin embargo… no había hablado con Naruto, ni con ella.

- Le pediste a Kakashi que no nos dijera… – habló ella, adivinando las acciones del Uchiha.

- Hmp. – bufó él. No tenía intenciones de darle explicaciones a la pelirrosa… pues de antemano sabía que lo preguntaría a continuación.

- … ¿por qué? – preguntó ella.

El muchacho puso los ojos en blanco tras el comentario. ¿Es que esta chica jamás dejaría de hacer preguntas?

- Naruto es demasiado ruidoso como para mantener mi llegada en secreto. – dijo él no sin algo de burla y nostalgia. – Y tú…

Sakura mantuvo sus ojos verdes bien abiertos, con la expectación reflejada en ellos.

Sasuke frunció el ceño. ¿Cómo se supone que le diría esto a la pelirrosa? ¿No podía decírtelo porque te pondría en riesgo? ¿Porque no quería ponerte en peligro? Suspiró. No le podía decir eso, de ninguna manera.

La verdad es que parte de él aún sentía la necesidad de protegerla, probablemente un instinto que se le terminó marcando durante sus años de genin. Sin embargo, el Uchiha se convenció mentalmente que eso era una ridiculez, y que su verdadera razón era que no podía arriesgar un elemento importante en la consumación de su venganza, que era el apoyo de los shinobis de Konoha – incluida Sakura – contra Danzo y Akatsuki.

…sí. Eso tenía más sentido.

El Uchiha la miró con indiferencia. - … tú no hubieras entendido mis razones. Eres demasiado débil.

La Haruno frunció el ceño y miró al suelo, decepcionada. ¿Es que siempre la subestimarían de esa forma?

Débil. Después de todo este tiempo, él la seguía considerando así.

Pero ella tendría que ignorar esas opiniones. Debía demostrarle que estaba equivocado, que no se dejaba afectar por comentarios que no eran verdad.

- ¿Tienes tu chakra oculto? – le preguntó entonces la muchacha al Uchiha.

Éste asintió, algo extrañado por el cambio de tema repentino de la chica. Honestamente, se esperaba una reacción algo menos… indiferente por parte de ella.

- Bien. Los ANBU vigilan la entrada de la aldea y todos los alrededores del bosque las veinticuatro horas del día. – prosiguió la chica. – Debemos mantenernos aquí mientras nos sigan buscando, salir ahora sería demasiado peligroso.

Sasuke alzó una ceja, confundido. ¿Es que ella estaba intentando dirigirlos? ¿Y cuando habían acordado que los dos estaban del mismo bando?

Vale. Tal vez lo había evidenciado volviendo a la aldea y salvándola dos veces, pero… ahora estaba condenado a pasar quién sabe cuánto tiempo en una cueva con su compañera pelirrosa. De ser por él, habría decidido salir y arremeter un chidori a cada uno de los secuaces de la cucaracha de Danzo, pero…

Algo en él… no quería dejarla sola.

Se sentó con resignación al lado de la chica y prendió una fogata con su jutsu Katon.

Sakura se sorprendió ante el gesto del Uchiha. Pareciese como si jamás se hubiera marchado de Konoha, como si ambos ninjas del mismo equipo hubieran sido designados a una misión como compañeros, juntos.

La Haruno suspiró y abrazó sus piernas volviéndose un ovillo, apoyando su barbilla sobre sus rodillas. En ese momento un enorme sentimiento de nostalgia invadió su ser.

- Es como si… estuviéramos en una misión de nuevo… ¿recuerdas?

Sasuke no cambió su mirada. Tampoco respondió a la chica. Pero sí, recordaba.

Oh sí, claro que recordaba… y cuánto anhelaba regresar a esos tiempos otra vez.


CAPITULO IV
La Tierra de las Olas.


- Cabeza de espantapájaros reportándose. ¿Cuál es la distancia al objetivo?

- Cinco metros.

- Estamos listos.

- ¡Sí! ¡Listos, datte-bayo!

- ¡Naruto, cállate!

- Pero si yo no…

POÓM!

- ¡Se está escapando, BAKA!

- ¡OUCH! Sakura… ¿por qué hiciste eso…?

- ¡ANDA Y ATRAPA AL GATO, IDIOTA!

Naruto saltó para atrapar a su presa, pero el felino se escondió tras unos arbustos. El Uzumaki frunció el ceño. ¿Así que este gatito no quería ir por el lado fácil, eh?

Una sonrisa zorruna se pintó en el rostro del rubio.

- Si no quieres venir… ¡TENDRÉ QUE COGERTE POR LA FUERZA!

El gato intentó huir, pero Naruto lo atrapó primero.

- ¡Te dije que te atraparía datte-b-AAAAAAAAAHHHHH!

(Sí, el gato era algo agresivo y empezó a arañarlo por todas partes).

- …

- …objetivo cumplido.

- Bien. Misión de buscar a la mascota perdida "Tora"… ¡completa!

.

.

De vuelta a la oficina del Hokage, Madame Sjihimi abrazaba (aunque para todo el Equipo 7 parecía más como si lo estuviera ahorcando) a su gato recuperado.

- ¡MI QUERIDO TORA-CHAN! – prácticamente lloraba la mujer - ¡Me alegra tanto que hayas vuelto!

A todos se les formó un tic en el ojo.

- Ahora entiendo por qué huyó… - murmuró Sakura a sus compañeros de Equipo.

- Bien. – dijo el Hokage cuando la mujer se fue – Ahora, Equipo Siete, les queda como misiones… hmm… cuidar a los nietos de una anciana sordomuda, hacer las compras de la familia Akimichi, y alimentar a los insectos del clan Aburame…

- ¡No, no y NO! – interrumpió Naruto al Sandaime - ¡Yo quiero una mejor misión que ésas! ¡Una digna de un ninja! ¡Encuéntrenos una mejor! – reclamó.

Sasuke arqueó las cejas en señal de aprobación. Definitivamente estaba de acuerdo con Naruto. Para él estas misiones eran realmente una broma.

Sakura y Kakashi, por otro lado, miraron a Naruto con una gotita en la cabeza.

- ¡Naruto! – lo regañó Iruka-sensei, quien los acompañaba - ¡No seas tonto! ¡Todos los genins empiezan con misiones simples y luego les van asignando más difíciles! ¡No puedes pretender ir tan rápido!

El Tercer Hokage suspiró cansinamente.

- ¡Pero… nos dan las misiones más ridículas de la aldea, datte-bayo!

- ¡Tranquilízate, Naruto! – le dijo el Hatake a su alumno, propinándole un coscorrón en la cabeza.

Si su alumno no se quedaba callado, quién iba a recibir el sermón era también él.

- Escucha, Naruto… - le dijo el Sandaime – déjame explicarte cómo se organizan las misiones en la aldea…

Sasuke rodó los ojos. Ya había oído esa explicación antes… la última vez que les cambiaron de misión había estado completamente de acuerdo con Naruto. Pero ésta vez lo estaba aún más. Tal vez su cuerpo de doce años no tenía su sharingan tan desarrollado, ni tenía el suficiente chakra para hacer el Chidori, el Amaterasu o el Susano…

A decir verdad, no tenía nada de lo que había conseguido en todos sus años de entrenamiento…

…pero de todas formas, era mucho más que un simple genin.

- … y por lo tanto las misiones de rango-D son perfectas para ustedes. – finalizó el Hokage, pacientemente.

- … entonces tal vez si hoy logro ir al Ichiraku un rato mi ánimo logre subir un poco… - murmuraba Naruto.

- ¡OYE, ESCÚCHAME! – le gritó el viejo Hokage, ya desprovisto de toda paciencia.

- Eh, lo lamento por eso… - se disculpó Kakashi, quien ya estaba seguro que lo reprenderían por el comportamiento de sus alumnos. – Pero… si me permite opinar, Hokage-sama…

Tanto Sasuke como los demás integrantes del equipo prestaron atención ante la intervención del ninja copia. La última vez no había dicho nada…

- … éstos alumnos pasaron su examen de genin excelentemente. Tienen mucho talento, y creo que son completamente capaces de cumplir una misión de rango más alto. En serio. – dijo, su único ojo visible sonriendo.

Iruka no pudo evitar sorprenderse tras el comentario del Hatake. ¿Tanto habían mejorado sus estudiantes de academia en poco tiempo? El sólo hecho de haber sido aprobados por Kakashi ya era bastante... ¿pero ser recomendados por él?

El Hokage entonces sonrió.

- Bien… si tanto lo desean… les daré una misión de rango-C.

Ante esto, Naruto no pudo evitar exclamar un "¡WUUUHU!" y tanto Sasuke como Kakashi sonrieron de lado, mientras Sakura se mantenía totalmente sorprendida.

- Su deber será proteger a cierta persona…

- ¿¡A quién!? – empezó a exclamar Naruto, emocionado - ¿Un señor feudal? ¿¡Una princesa!?

- Tranquilo, Naruto. Se los voy a presentar… - luego llamó a la puerta - … ¿puedes pasar, por favor?

Tazuna, con una botella de sake en la mano, ingresó a la oficina del Hokage.

El anciano alzó una arrogante ceja al ver al Equipo Siete.

- ¿Qué es esto? Este grupo es un trío de mocosos. – dijo, dando luego un trago a su botella – Especialmente… el enano con cara de tonto. ¿Realmente eres un ninja? – le preguntó.

Naruto empezó a reírse. - ¡El enano con cara de tonto, JAJAJA! ¿Quién es el enano con-

Sólo entonces se dio cuenta que todos lo miraban a él.

- ¡TE VOY A MATAR, DATTE-BAYO! – exclamó tratándose de deshacerse del agarre de su sensei para ir hacia donde estaba el señor.

- ¡Baka! – Kakashi lo golpeó en la cabeza - ¿Cómo piensas matar a la persona que tienes que proteger?

- Soy el constructor de puentes, Tazuna. – se presentó el señor – Espero que me den una buena protección hasta que regrese a mi país para terminar de construir mi puente.

- No se preocupe. – le dijo Kakashi, sonriendo – Eso está asegurado, ¿verdad, NARUTO? – le preguntó a su alumno de forma amenazante.

El rubio frunció el ceño. – Claro…

Tanto Sasuke como Sakura lo miraron con diversión. De hecho, esta misión sería interesante.

.

.

Luego de alistarse para salir, el Equipo Siete salió en su primera misión como genins fuera de la aldea de Konoha.

- ¡GENIAL, datte-bayo! – exclamaba Naruto tras salir del enorme portón que permitía la entrada y salida a la aldea. - ¡Jamás había salido de Konoha antes!

La pequeña Sakura sonrió a su amigo mientras Sasuke murmuraba algo como "dobe" para iniciar su típica retahíla de insultos diaria con Naruto, Tazuna tenía una ceja alzada mirando a lo que el consideraba la peor escolta de enanos en toda la Aldea de la Hoja, y Kakashi negaba con la cabeza mientras se disponía a sacar su Icha-Icha para amenizar un poco su camino.

La verdad es que Sasuke estaba de un humor bastante bueno ese día. De por sí, el hecho de molestar a Naruto siempre le animaba bastante, pero no podía negar que tenía bastantes expectativas en re-hacer esa misión con su equipo. Si todo salía bien, incluso podía intentar salvar a Zabuza y Haku, que estaban siendo manipulados por Gato y no tenían la culpa del trágico destino que les acechaba.

- ¡ESTO VA A ESTAR DE LOCOS, DATTE-BAYO! – exclamó Naruto de repente.

Todos dejaron de caminar y voltearon a ver al rubio con una ceja alzada.

- Naruto, ¿qué va a estar de locos? – le preguntó Sakura sin entender.

El Uzumaki compuso una sonrisa zorruna en su rostro. - ¡Esta misión, Sakura-chan! Porque ya sé que nuestra tarea es escoltar a este viej… - se corrigió rápidamente ante la mirada de reproche de Kakashi - …a Tazuna-san, pero me he dado cuenta que si nos atacan otros ninjas, ¡vamos a tener que luchar! ¡SÍ!

- Naruto, nadie va a atacarnos… - replicó Sakura, negando con la cabeza.

Ante esto Sasuke se mantuvo serio y empezó a poner sus sentidos alerta. Sabía que ya se acababa el tiempo, y que en cualquier momento, llegarían a pasar al costado de las charcas en donde se escondían los hermanos demonio.

Sakura pareció notar la seriedad de Sasuke, y entonces se puso nerviosa y entró en dudas. – Nadie va a atacarnos… ¿verdad, Kakashi-sensei?

En ese momento, Sasuke pudo ver cómo un pequeño conejo blanco saltaba por los arbustos. Sonrió de lado.

"Los conejos no son blancos en verano…" casi susurró, pero luego notó cómo un perceptivo Kakashi desviaba la vista de él no sin una leve sorpresa, y se dirigía a tranquilizar a la Haruno.

- No, Sakura. Hay ninjas fuera de la aldea, sí. – afirmó – Pero nadie va a atacarnos. – tranquilizó a la pelirrosa con una pequeña sonrisa tras su máscara.

Sin embargo, ni a Sasuke ni a Kakashi se les escapó cómo el viejo Tazuna tensaba sus músculos y componía una mueca de culpabilidad.

- ¡Y aún así si nos atacaran! – exclamó Naruto - ¡Les patearíamos el trasero a todos, datte-bayo!

- Yo creo que en lugar de patearles el trasero, dobe… - intervino Sasuke - …deberías estar más alerta.

Inmediatamente enfocó unos metros más adelante un par de charcos de agua que se encontraban en medio del camino. Ya había llegado la hora.

- ¡Já! ¡Pero por supuesto que estoy alerta! ¡Ya verás que cuando vea un enemigo seré tan ágil y fuerte y rápido que demostraré ser el mejor ninja de todos! – siguió alardeando el rubio.

En ese momento, cruzaron los charcos.

- No es época de lluvias. – únicamente dijo Sasuke, a lo que su sensei lo miró con asombro. Sabía que para su edad, Sasuke era un ninja talentoso y con mucho potencial, no por nada era el último descendiente Uchiha, pero jamás imaginó que uno de sus alumnos pudiera haber notado tan rápido aquel detalle… no era normal dicho conocimiento para un genin sin experiencia.

Casi en ese mismo momento, un par de enormes ninjas armados hasta los dientes se materializaron detrás del grupo de shinobis, de los cuales sólo dos estaban conscientes del peligro que corrían.

Instantáneamente, Sasuke sacó un kunai.

- Sasuke-kun, ¿para qué sacas eso? – le preguntó Sakura con curiosidad.

- Ve y protege a Tazuna. – fue lo único que llegó a decir el chico, pues de un momento a otro un tremendo estruendo se oyó detrás de ellos y los dos hermanos demonio habían lanzado sus fuertes cadenas contra Kakashi, logrando retenerlo con éstas.

Sakura no pudo evitar soltar un grito, y tanto Naruto como Sasuke se colocaron en posición de ataque. La pelirrosa recordó lo que le había indicado Sasuke y fue al lado de Tazuna inmediatamente, para luego sacar un kunai como defensa.

Una peligrosa mirada de amenaza se formó en los ojos de Sasuke. Esta vez protegería a sus amigos por su propia voluntad, y no por su arrogancia ni orgullo.

En el momento en que el clon de Kakashi se deshizo, aprovechó la distracción de los enemigos para atacarlos directamente.

- ¡Katon: Goukakyuu No Jutsu! – exclamó, lanzando unas potentes llamas de fuego contra ellos.

Uno de los dos hermanos demonio cayó, pero el otro se dirigió velozmente hacia donde se encontraba un pequeño y asustado Naruto.

El rubio por su parte, se encontraba paralizado.

- ¡Naruto! – le gritó Sasuke - ¡Detenlo!

No quería encargarse de todo él sólo esta vez. Sabía que su amigo era muy capaz de defenderse, y quería obligarlo a hacerlo.

Sin embargo, el cuerpo entero de Naruto temblaba. Sasuke frunció el ceño al verlo así: el gran Naruto Uzumaki, el ninja más valiente que jamás había conocido. Ya había olvidado cómo era cuando ambos eran sólo unos niños.

"Un completo miedosito…" pensó, no desprovisto de diversión.

Sin embargo, Sasuke no tuvo tiempo ni de sonreír de lado por su cavilación, pues el atacante se encontraba a menos de un metro de su amigo, listo para arremeterle con sus potentes cadenas.

- ¿QUÉ ESPERAS, NARUTO? ¡REACCIONA! – le gritó Sasuke.

El Uzumaki entonces pareció salir de su trance y esquivó el potente golpe del shinobi, para luego realizar una serie de sellos y atacarlo.

- ¡Kage Bunshin No Justu! – exclamó.

Cinco clones perfectos de Naruto se lanzaron sobre el ninja hasta dejarlo paralizado en el suelo.

- Hasta que al fin actúas, dobe. – le dijo Sasuke.

Naruto frunció el ceño y se sonrojó. – ¡Fue algo muy inesperado, datte-bayo! ¡No me digas que no te sorprendió!

Sasuke rodó los ojos. Por supuesto que no le había sorprendido, porque ya lo había vivido antes… pero teniendo en cuenta que era la primera emboscada que sufría su amigo, el suyo era un error perdonable.

- ¡Ahhh! – el agudo grito de Sakura hizo volver a Sasuke de sus pensamientos.

El primer hermano demonio, al que había derrotado al inicio, se había levantado y se dirigía con su fuerte puño metálico hacia donde la pelirrosa protegía al viejo Tazuna.

- ¡Manténgase detrás de mí! – le ordenó ella al anciano, claramente reuniendo todo el valor que poseía.

Pero antes de que el shinobi pudiera si quiera acercarse un centímetro más a sus víctimas, una poderosa patada de Sasuke lo sacó volando unos metros más atrás.

- Aléjate de ellos. – le ordenó con contundencia – ¿O acaso quieres más? – lo amenazó.

Los dos hermanos demonio se disponían a contraatacar, cuando se escuchó un ¡puf! seguido de un BANG, y en seguida ambos enemigos quedaron inconscientes.

- ¡Yo! – exclamó Kakashi - ¡Pelearon bastante bien, chicos! – les dijo animadamente.

- ¡Kakashi-sensei! – exclamó Sakura, asustada - ¿Qué eran esos?

El jounin frunció el ceño. – Ayúdenme a atarlos. – les ordenó – Se los explicaré ahora.

Sus alumnos le obedecieron y en unos minutos los enemigos se encontraban incapaces de moverse, aunque era seguro que con los golpes que habían recibido, no despertarían hasta dentro de un buen rato.

- Estos ninjas eran extranjeros, pertenecientes a la Aldea Oculta de la Niebla. – les explicó – Trabajan con un sueldo. Al parecer su trabajo era atrapar a cierta persona… - dijo lanzándole una mirada severa a Tazuna.

El anciano jugueteaba con sus manos con nerviosismo, hasta que no lo aguantó más.

- ¡Lo siento! – exclamó – Debí decírselo. El puente que estoy construyendo conecta la Tierra de las Olas con el continente. Gato, un poderoso comerciante, odiaría la idea de que nuestra Tierra deje de depender de su poder… ha contratado ninjas para deshacerse de mí.

- ¿O sea que… lo buscan asesinos para matarlo? – le preguntó Naruto incrédulo.

- La única forma de lograr que nuestra Tierra prospere es terminar de construir mi puente. Pero si me matan… - y ante eso no pudo evitar tragar un poco de saliva – entonces, yo… no podría terminarlo… – el anciano se limitó a bajar la cabeza, pero Kakashi continuó hablando.

- Chicos, esta misión es mucho más complicada de lo que creí. Gato es un hombre poderoso, probablemente enviará a alguien más para intentar completar lo que estos ninjas no pudieron realizar. Y es casi seguro de que será mucho más apto y sobre todo peligroso. – suspiró – Esta misión… podría ser considerada una de tipo rango-A.

Tanto Naruto como Sakura tragaron saliva.

- Y… ¿qué vamos a hacer, sensei? – preguntó la pelirrosa con miedo. – No… no podemos dejar a Tazuna-san.

El viejo constructor miró a la pelirrosa con sorpresa y admiración, pues no se esperaba tal gesto de preocupación y – además – de valentía por parte de ella.

- Sakura-chan tiene razón… - la apoyó Naruto – por más viejo y antipático que sea, Tazuna-san necesita nuestra ayuda. ¡No podemos abandonarlo, sigamos la misión, datte-bayo!

Sasuke sonrió de lado y miró con orgullo a sus compañeros. Definitivamente su equipo era el mejor.

- No lo sé, chicos. – dijo de repente Kakashi, arqueando sus cejas hacia abajo con preocupación.

Sus tres alumnos lo miraron con interrogación.

- Confío plenamente en sus capacidades. – habló – Pero hay algo que no me gusta de esta misión… se arriesgarían demasiado, más aún conociendo a cada uno y su carácter… - agregó con acidez. Entonces se cruzó de brazos y miró muy fijamente a cada uno de sus alumnos. – …acompañaré a Tazuna hasta su hogar. – les anunció. En ese momento Sasuke arqueó una ceja de escepticismo. ¿Acaso eso quería decir que…? – Pero ustedes regresarán a Konoha.

Los tres compañeros del equipo Kakashi esbozaron muecas de incredulidad.

- ¿Qué? – dijeron Sakura y Sasuke al mismo tiempo, incapaces de creer lo que su sensei les había dicho. Naruto por su parte, mantenía los puños fuertemente cerrados, por furia.

- Ya me oyeron, chicos. – les dijo Kakashi con autoridad – Quiero que regresen a Konoha ahora mismo. – les ordenó – Infórmenle al Sandaime sobre la situación de la misión y díganle que yo me encargaré de ella.

En ese momento, un furioso rubio se plantó en frente de su maestro, con sus intensos ojos azules ardiendo con desafío. - ¿Está loco, verdad sensei? – le gritó totalmente furioso - ¡Quién fue el que nos enseñó que los ninjas que abandonan a un amigo son peor que escoria! ¡Quién!

El Hatake lo miró con seriedad, sin inmutarse.

- ¿Qué clase de sensei es usted cuando rechaza lo que usted mismo nos enseñó? ¡No puede ordenarnos hacer eso! ¡No pienso abandonar a alguien que me necesita, no pienso retroceder ahora sólo porque hay un poco más de peligro, datte-bayo!

Sasuke se acercó a su amigo con una mirada de enojo en su rostro, dirigida única y directamente a su sensei. – No eres el único, Naruto.

Sakura, un poco más dubitativa, se colocó junto a sus compañeros también. – No son los únicos.

Tazuna esbozó una mueca de conmoción al oír la determinación de los tres niños con el único fin de protegerlo. Kakashi entonces suspiró cansinamente mirando con impaciencia, pero a la vez un gran orgullo, a sus alumnos.

Sin embargo, un pensamiento fugaz invadió su mente y sus cejas se arquearon hacia abajo con enojo.

- No. – les dijo con severidad - Van a volver a la aldea inmediatamente, exactamente por donde vinimos, y no se van a desviar por ninguna parte del camino, ¿HA QUEDADO CLARO? – prácticamente les gritó.

- ¡PERO KAKASHI-SENSEI! – reclamó Naruto.

- Ya me oyeron… ahora, ¡váyanse! – les ordenó con autoridad.

Los tres genins miraron con furia e incomprensión a su sensei. No tenía ningún sentido lo que éste les estaba diciendo.

- Tsk. - "Tiene que estar bromeando…" pensaba Sasuke, totalmente incrédulo.

- Eh… chicos… - los llamó entonces Tazuna.

Los tres voltearon a verlo, con interrogación. El viejo se encontraba con una mano detrás de la nuca y sonreía levemente, aunque con algo de conmoción.

- Gracias. – les dijo, por primera vez sin ningún tipo de tonito burlón ni despectivo hacia ellos – No voy a olvidar nunca lo que hicieron… bueno, lo que quisieron hacer por mí.

Los tres genins le sonrieron con sinceridad.

Entonces Kakashi activó su jutsu de transporte y él y Tazuna desaparecieron en el bosque.

.

.

- ¡AAAAHRG, VOY A MATAR A KAKASHI-SENSEI! – gritaba un iracundo Naruto mientras tiraba su mochila al suelo con cólera.

- Naruto… tranquilízate, por favor. – le pidió Sakura, increíblemente de buenas maneras. La verdad es que ella estaba tan afectada como Naruto por lo que su sensei les había ordenado.

Sasuke en cambio se mantenía sentado en su pose de siempre, con la barbilla apoyada en sus manos entrecruzadas, su mirada fija en el suelo del bosque.

- ¡Teme! – lo llamó entonces Naruto - ¿Qué rayos haces sentado ahí? ¡No podemos quedarnos sin hacer nada! – le gritó.

Sasuke rodó los ojos con impaciencia. Naruto era muy ruidoso.

- Dobe. – le dijo – No vamos a quedarnos sin hacer nada. Tranquilízate, ¿quieres?

Sakura lo miró con curiosidad. - ¿Tienes un plan, Sasuke-kun? – le preguntó.

Él le sonrió de lado. – Hmp, por supuesto.

La pelirrosa y el rubio sonrieron con sorpresa.

- Entonces… ¿seguimos a Kakashi-sensei? Porque no va a ser fácil encontrarlos, ¡tenemos que darnos prisa, datte-bayo! – les pidió el Uzumaki.

- No, no podemos hacer eso. – suspiró Sasuke – Kakashi es un jounin. Él puede percibir nuestros chakras. Y a menos que sepan como ocultar los suyos, no creo que sea una buena idea acercarnos ahora. – les dijo.

- ¿Tú sabes ocultar tu chakra? – le preguntó Sakura, media sorprendida, media desconfiada.

Sasuke entonces reparó en su error. Era imposible que un simple genin supiera hacer eso.

El moreno carraspeó. – No, por supuesto que no… - dijo. – Sólo hablaba en general.

Aún si Sasuke era capaz de ocultar su chakra, el hecho de que Kakashi pudiera percibir sólo el de Naruto y Sakura sería muy sospechoso, así que de todos modos esa táctica estaba descartada.

- Escuchen. – les dijo el Uchiha a sus compañeros de equipo – Vamos a tener que descansar aquí. Tenemos que esperar unas cuantas horas hasta que Kakashi se aleje lo suficiente para que deje de rastrearnos. Ahí es cuando volveremos. – les indicó. – Además, tengo el presentimiento de que va a necesitar de nuestra ayuda… - casi susurró, pensando en Zabuza y Haku.

- Bueno… ¡está bien! ¡Descansemos! – dijo Naruto, echándose sobre el césped que cubría parte del claro en donde se encontraban. – Cuando volvamos a ayudarlo, ¡Kakashi-sensei nos lo agradecerá!

Sakura rió sentándose junto a su compañero, pero entonces soltó un quejido de dolor.

- ¡Ouch! – se quejó – Duele…

Su amigo rubio se incorporó con preocupación. - ¿Qué te pasó, Sakura-chan? – le preguntó, afligido.

– Creo que me lastimé el brazo… - dijo, adolorida, llevando su mano cerca a su codo.

Sasuke se acercó inmediatamente a ella.

- Déjame ver. – le dijo.

Ella le tendió el brazo, componiendo una cara de miedo.

- No voy a lastimarte, Sakura. – le aseguró él. Luego procedió a examinar su herida. Se trataba de un corte limpio que iba desde el codo hasta parte del antebrazo. La herida estaba irritada y la sangre que brotaba del fino corte estaba fresca y roja.

Sasuke sacó una botella de agua limpia de su mochila y limpió con mucho cuidado la herida de Sakura, quien reprimió un leve quejido cuando el agua fría cayó sobre su piel irritada.

Cuando el moreno acabó su tarea, desenrolló una de las vendas blancas que llevaba siempre en la pierna y vendó con ella el brazo lastimado de la pelirrosa.

- Listo. – le dijo cuando terminó - ¿Puedes usar tu brazo normalmente? No creo que demore mucho en sanar.

Ella lo miró aún sorprendida por su gesto de curarla. – Eh… sí, eso creo. – le respondió, levemente sonrojada.

Él sonrió de lado por su reacción tan dulce e inocente, muy diferente a la de la ocasión en que se encontraron en la cueva. Sin embargo…

"Te lo debía…" pensó interiormente el Uchiha, recordando como ella lo había sanado aquella vez.

- Yo creo que Sasuke quiere ser un ninja médico, ¿nee, teme? – le entonces preguntó Naruto sonriendo pícaramente. – ¡Yo que te veía como mi rival eterno!

Sasuke arqueó una ceja. – Yo jamás sería ninja médico. – le dijo con seguridad. – Pero uno de ustedes debería serlo. Necesitamos uno así en el equipo. – suspiró fingidamente, pero mirando a la pelirrosa de reojo.

- Oh, por cierto, gracias Sasuke-kun. – le dijo ella con una pequeña sonrisa.

Él le respondió con tranquilidad. – No te preocupes…sólo ten más cuidado la próxima vez. – le dijo.

Entonces los tres compañeros de equipo se acostaron sobre el césped verde mirando el cielo.

- ¿Creen que todo salga bien? – preguntó Sakura a sus amigos.

- ¡Pero claro que sí, datte-bayo! ¡Será la mejor misión de todas! – exclamó Naruto. - ¡La Tierra de las Olas se enterará de la llegada del Equipo Siete!

- Hmp. – soltó Sasuke.

Definitivamente, como dijo el dobe, la Tierra de las Olas se enteraría de eso. Definitivamente.


Nota de la autora: Ya, he tenido JUSTO el tiempo suficiente para colgar el nuevo capi hoy… comienzo mis exámenes finales en TRES días u.u Pero para mis fics siempre tendré tiempo :D ¿Qué opinan de este capi? Personalmente me gustó mucho escribir la escena de la cueva, pero también la parte de la misión de rescatar a Tora-chan... pobre Naruto, y pobre gato. Como ven, en cada capítulo el trío irá uniéndose cada vez más, y si alguno se quedó confundido por lo que les ordenó Kakashi, todo se aclarará muy pronto. Ya conocemos al misterioso e intrigante, Kakashi Hatake, ¿no? Está lleno de secretos… Nuevamente, ¡gracias a todos por sus reviews!