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El día resultaba de lo más agradable con su cielo azul y despejado surcado por unas pocas nubes de un color blanco de lo más esponjosas a la vista. La temperatura resultaba agradable y casi parecía que te obligaba a salir a la calle para disfrutarlo. Aunque también podías salir porque, simplemente, tienes que ir a un sitio y te da igual si hace buen o mal tiempo, pero el buen tiempo se agradecía.

Porque tenías que hacer algo que no podía retrasarse por más tiempo.

Chopper caminaba más silencioso de lo que resultaba habitual en él, y mucho más después de haber logrado ir hasta Enies Lobby y salir de allí con su nakama de vuelta y dejar un mensaje claro y conciso para el Sekai Seifu.

Los Mugiwara cuidan de los suyos y no permiten que se los lleven.

Por eso mismo se mantenía tan en silencio teniendo a su lado a su nakama. A Nico Robin. Lo vivido recientemente le hacía ver la facilidad con la que podían arrebatarles a uno de sus nakama usando cualquier medio a su disposición.

Hacía unos cuantos días desde que estaban todos de vuelta en Water 7, incluso ya había salido con ella de paseo por la ciudad pero, el día de hoy era diferente a todos los anteriores. Era algo que podía verse a simple vista y que no pasa desapercibido para nadie que hubiera estado presente el día en que Robin les había dejado.

Robin llevaba puesto el mismo vestido que llevó tan fatídico día como si no fuera nada relevante o importante. Pero para Chopper era casi una bandera, o señal, que le recordaba una y otra vez ese día. No podía evitar sentirse de esa manera cada vez que una de sus fugaces miradas captaba a su nakama.

Pues no la mires-. Se dijo Chopper.-Pues menuda manera de ir con ella si no vas a mirarla en ningún momento, ¿qué harás cuando habléis? ¿Ignorarla y hacerte el sordo?

Y, para rizar aún más la situación, habían decidido acercarse a una librería para comprobar si, por parte de Chopper, seguían estando los libros que había ojeado la vez anterior y, para Robin, ver si había algún libro que captase su interés.

Una vez más Chopper lanzó otra fugaz mirada a Robin que permanecía toda seria y apacible, aunque la verdad era que, desde la primera vez que había decidido salir a dar una vuelta por la ciudad, fue consciente de la mirada asustadiza y de aprensión que se le había puesto a Chopper. Igual que si temiera que los volviera a abandonar.

Y no tenía ninguna duda de que se trataba de eso mismo.

-¿Ocurre algo, Chopper?

El pequeño Mugiwara no pudo evitar pegar un ligero salto al escuchar la voz de Robin y que le preguntara, precisamente, lo que no le apetecía tener que contestar. Y todo a lo que tenía que sumarle el que se hubiera referido a él por su nombre.

-No, no pasa nada. ¿Qué podría pasar? Haha haha-. Pero no hacía falta ser muy listo para darse cuenta de lo falsa que sonaba su voz y los nervios que la llenaban.

¿En verdad te crees qué se ha tragado tan mala actuación? Lo mejor sería que fueras valiente y le dijeras lo que piensas de todo esto.

-Ah, está bien, Chopper-. Robin no había desviado su mirada hacia su nakama en ningún momento. Su voz tranquila, que debía tranquilizar a Chopper no hacía sino ponerlo más nervioso.-Pensé que estabas molesto por que estuviera llevando este vestido.

-¡¡AAAAHHHH!!- Chopper se detuvo al momento mirando a Robin con los ojos muy abiertos y su mandíbula tocando el suelo-. ¡¿Cómo te diste cuenta?! ¿Tanto se me nota?

Robin se detuvo y se volvió hacia Chopper ofreciéndole una sonrisa tranquilizadora. La verdad era que no podía evitar comprender la aprensión que el verla con este vestido pudiera provocar en sus nakama ya que ella misma había estado a punto de deshacerse del vestido. Pero no había sido así gracias a unas palabras que tuvo con Zoro en el baño de la Galley-La.

Le había expuesto sus miedos, y dudas, y Zoro le ofreció una respuesta para tratarlas. Una respuesta igual a como era el propio Zoro, sin tapujos ni medias tintas. Siempre de manera directa y hasta el fondo.

-Bueno, en mayor o menor medida he podido ver esa misma expresión en los demás- le dijo Robin.

Aquello sorprendió mucho a Chopper, aunque también lo relajó al ver que no era el único que se sentía de esta manera a causa de la ropa de Robin. Aunque, en cierto sentido, no se esperaba que todos se sintieran de esta manera.

-¿Incluso Luffy?- le preguntó curioso Chopper.

-Si, un poquito- admitió Robin haciendo un gesto con el índice y pulgar derechos-. Supongo que es algo normal después de lo que pasó mientras lo llevé la última vez.

Pero Chopper seguía pensando acerca de las reacciones del resto de sus nakama.

-¿Y Sanji también se mostró preocupado por el vestido?- aquí podía notarse ciertas dudas en la voz de Chopper que hicieron reír a Robin. Una risa alegre.

-Bueno, en su caso digamos que no ve más allá del propio vestido.

Aquello si sonaba más como Sanji y la imagen del rubio danzando alrededor de una paciente Robin se formó en la cabeza de Chopper haciendo que él también se riera un poco. Por lo menos hasta que le vino a la cabeza el nakama del que no podía formar ningún tipo de imagen de preocupación acerca de la utilización por parte de Robin del mismo vestido que llevó el día de su traición.

Zoro.

-Y, Zoro, ¿también estaba molesto por que llevases el vestido?- no pudo evitar preguntarle Chopper. La curiosidad por esa información era demasiado grande para que pudiera lograr dominarla.

Aquí Robin, para sorpresa de Chopper, se cruzó de brazos sujetando el mentón con la mano izquierda de manera pensativa. No sabía si estaba tratando de buscar las palabras que pudieran dar voz a una actitud tan fuera de su ser, por parte de Zoro, o, si en cambio, trataba de recordar ver a Zoro mirándola con la misma mirada con que él, y el resto de los Mugiwara, la habían estado mirando al llevar ese vestido.

-No- dijo de pronto Robin para sorpresa de Chopper-. Kenshi-san nunca estuvo molesto por verme llevar este vestido.

Aquello sorprendió a Chopper. Sabía que, en un principio, Zoro no había confiado en Robin; situación que se siguió dando hasta el mismo instante en que, finalmente, se pensó que lo había hecho. Pero, como les había explicado el propio Zoro, había que tomar una decisión con respecto a lo que hacer con Robin y como la debían tratar.

Luffy la siguió llamando nakama pero, ¿y Zoro?

¿Siguió solamente las órdenes de Luffy y nada más? ¿Es qué aún no se fía de Robin a pesar de todo lo que tuvieron que pasar para salvarla?

-Es un baka- no pudo evitar decir Chopper.

Robin le lanzó una mirada confusa, una de las pocas veces que se le vio esa clase de mirada en el rostro de Robin.

-¿Chopper?

-Zoro- le aclaró-. Zoro es un baka. No puedo creer que no pueda sentirse ni un poco molesto por verte llevando el mismo vestido que llevaste el día en que sucedió todo aquello. Pensaba que estaba preocupado por ti como el resto de nosotros pero, a pesar de explicarnos la situación y cuales eran las posibilidades que teníamos para actuar; y si debíamos pensar qué ya no formabas parte de los Mugiwara o qué aún eras nuestra nakama; a pesar de todo esto y de que nos ayudó en tu rescate… vamos, si incluso fue la llave que recuperó él la que te liberó las esposas… pero a pesar de todo, ¿aún no confía en ti?

Robin se cubrió la boca con la mano para ahogar algo las risas.

-Cuando le vea le voy a dar un golpe muy fuerte en la cabeza para que le entre algo de razón en esa cabeza marimo que tiene- siguió despotricando Chopper para diversión de Robin. Por lo menos hasta que este se dio de cuenta de que se estaba riendo-. No tiene gracia. Deberías estar enfadada con Zoro por ser tan baka.

Robin negó con la cabeza mientras lograba controlarse y dejar de reír.

-Me parece que mis palabras te han podido confundir un poco, Chopper.

Más bien, por la cara que puso Chopper ahora, fueron estas últimas palabras las que lo dejaron bastante confuso. Había entendido muy bien las palabras que utilizó Robin para referirse a Zoro y a su reacción al que llevase el vestido negro. No estaba molesto porque lo llevase puesto. Así que, ¿qué confusión podrían llegar a ofrecer estas palabras?

-¿Eh? No lo entiendo. Entonces, ¿Zoro estaba molesto por algo?

-Si, kenshi-san estaba molesto porque no quisiera ponerme este vestido.

Aquello, en vez de tranquilizar los ánimos, no hizo sino aumentarlos, por lo menos en lo concerniente a Chopper.

-¡¿¡NANIIII!?!- Chopper no podía entender la actitud de Zoro-. ¡Ves como es un baka! ¿Cómo es posible que no viera lo que ese vestido te hacía recordar? Es un bruto sin sentimientos. Seguro que te dio uno de sus discursos sobre como deberías aceptar lo sucedido como un hombre pero, ¿el muy baka no se da cuenta de que no eres un hombre o qué?

Robin no podía evitar el reírse.

-Será mejor que me explique por el bien de kenshi-san porque, de encontrártelo seguro que recibirá algo que no se merece- a pesar de todo, no se detuvieron y continuaban su paseo hacia la librería-. La verdad es que quien no quería este vestido era yo misma, Chopper.

Aquello sorprendió a su nakama.

-¿No querías ponerte más ese vestido, Robin?

Ella negó con la cabeza.

-No, no quería. La verdad es que me recordaba todo lo que había sucedido mientras lo llevé puesto y, por tanto, me hacía sentir mal. Pero, cuando ya había llegado a la decisión de no ponérmelo nunca más, vino kenshi-san y me dijo algo que consiguió que cambiara de opinión y decidiera volver a ponérmelo.

-¡¿¡NANI!?!- aquello era demasiado para Chopper-. ¿Zoro te obligó a que te lo pusieras a pesar de que tú no querías hacerlo? Ahora sí que le voy a dar fuerte.

-No fue así, Chopper. Kenshi-san me hizo ver que para que pudiera seguir adelante no podía dejarme vencer por un simple vestido. Que debía recuperarlo para mí y, de esta manera, que dejase de recordarme todos los sucesos horribles que sucedieron mientras lo llevé puesto.

Aquello sonaba a algo que pudo haber sido dicho por Zoro pero, lo que no cuadraba mucho, era que se lo hubiera dicho a Robin. Tal vez fuera que, finalmente, Zoro ya confiase en ella totalmente y la considerase su nakama, y no alguien a quien tratar por las órdenes de su senchou.

-Pero, ¿te sientes bien con el vestido?- le preguntó Chopper.

-Me siento bien pero, a pesar de ello, puedo comprender lo que sentéis al verme con este vestido puesto porque yo misma me sentía así. Es por ello que sólo lo llevaré puesto hoy, luego lo guardaré y, quién sabe, tal vez en un futuro vuelva a ponérmelo pero, seguro, no será hasta dentro de bastante tiempo.

Lo que quería decir que: hasta que sus nakama superaran la, comprensible, aversión a verla llevando este vestido.

-Y fue Zoro quien te hizo sentirte bien- dijo Chopper bastante sorprendido.

Inmerso en su asombro no se dio cuenta como los labios de Robin dieron forma a una sutil sonrisa al escuchar aquellas palabras. La verdad era que Zoro si la había hecho sentirse bien, muy bien en verdad.

-Oh, ahí está la librería- le indicó Robin a Chopper que, a diferencia de la primera vez que había ido a esa tienda, esta vez entraría con su aspecto más habitual.

-Espero que no haya vendido los libros que había decidido comprar el otro día- los nervios porque así fuera le hicieron apurarse para entrar en la tienda pero, con el recuerdo de lo sucedido la anterior vez, se detuvo ante la entrada y dirigió su mirada a Robin. La esperó para que entrasen juntos.

Robin sabía muy bien lo que le sucedía a Chopper pero dejó pasarlo por alto. La verdad era que le resultaba un gesto bastante encantador y dulce por su parte.

-Arigatou, Chopper- le agradeció mientras entraban en la tienda.

-Urusei, kono yarou- Chopper bailaba contento-. No creas que me gusta que me digas esas cosas, bakayarou.

La dueña de la tienda les saludó y, para sorpresa de Chopper, no pareció nada asustada por su apariencia. Podía ser que las noticias de los kaizoku que salvaron a Iceburg, donde fue Chopper quien tuvo la mayor intervención de todas, llegaran a todos los ciudadanos.

Chopper, casi, obligó a Robin a que lo acompañara para, de esta manera, no tener que perderla de vista por ningún momento. No es que temiera que Robin desapareciese de nuevo pero se sentía algo más tranquilo teniéndola cerca de él.

Se encontraban ante una de las grandes estanterías de la tienda, Chopper ojeando uno de los libros que iba a comprar y Robin a punto de coger un libro que captó su interés, cuando se los encontró. La verdad es que no sabía muy bien por qué estaba en la tienda ya que la idea le seguía pareciendo absurda pues él no era así pero, todos esos pensamientos se esfumaron cuando vio la postura en la que se encontró a Robin. Algo reclinada hacia delante logrando, de esta manera, que su vestido se le marcara como si no fuera vestido si no su propia piel. El vestido se encontraba justo en el límite que permitían sus nalgas el poder controlarlo e impedir que se le subiera exponiendo su trasero a cualquier mirada, en este caso, la suya propia.

Robin sintió como alguien la estaba observando pero, al no notar ningún tipo de malas sensaciones no se preocupó mucho. Era normal el que ella recibiera bastante atención de la gente y estaba acostumbrada a ello. Pero, por algún motivo, sintió la necesidad de mirar hacia atrás. Cuando observó por encima de su hombro fue una sorpresa para ella el encontrarse allí de pie con su vista fija en ella a él.

-¿Kenshi-san?

Flashback

Robin agarró a Zoro por el cuello de su camisa y lo atrajo hacia ella conectando sus labios con los suyos en un seppun profundo y muy sentido.

-… me gustan los retos… kenshi-san…

Sus labios se saboreaban mientras sus lenguas se encontraban y entrelazaban en una batalla en la que se resbalaban mutuamente a causa de la saliva que las cubría. Aún inmersa en los seppun sintió como las manos de Zoro se cerraban sobre sus muñecas haciendo que le soltase la camisa y las colocase contra la puerta sobre su cabeza. Todo ello sin que ninguno de los dos pudiera pensar en abandonar aquellos labios que con tantas ganas habían estado deseando probar.

Las manos de Zoro se deslizaban por los brazos de Robin como lo hacía su boca por aquel esbelto cuello que lo llevaba en creciente pasión. Algo que se acentuaba al llegar hasta su escote que fue creciendo al tiempo que Zoro iba bajando la cremallera del vestido.

Sentían como sus cuerpos latían con fuerza y esto no hacía si no aumentar el deseo de querer sentir más del otro. Por ello, cuando la cremallera llegó a su final, las manos de Zoro se introdujeron en su interior acariciando cada centímetro de piel desnuda. Abriendo el vestido dejó completamente expuestos los pechos de Robin cubiertos por el sujetador que el propio Zoro había ayudado a poner apenas unos minutos antes.

Un par de dedos acariciaron su pecho izquierdo introduciéndose bajo la tela para removerla y exponerlo a sus ojos. Lo recorría con las yemas de sus dedos en movimientos circulares que se iban acercando hasta el pezón. Una vez alcanzado el objetivo se unió a la causa la boca de Zoro que repitió el camino previo hasta que su lengua empezó a lamerlo.

Robin gemía placenteramente cuando Zoro empezó a chuparle el pecho y el pezón mientras repetía la misma acción con el pecho derecho que, en poco tiempo, también se encontró expuesto para el kenshi. Agarraba cada pecho que se llevaba a la boca para devorarlos con ansias.

Los celestes ojos de Robin se encontraban ocultos bajo los párpados de la onna que disfrutaba de la atención que Zoro le estaba proporcionando a sus pechos pero sin olvidarse de que su cuerpo tenía mucho más que ofrecer. Y las manos de Zoro, una vez dejaron los pechos de Robin a buen recaudo con la boca del kenshi, descendieron por el cuerpo, por el cuero negro del vestido de Robin hasta llegar al final donde fueron recibidos por la suave tela que lo bordeaba.

Introdujo una mano entre las piernas de Robin, que las separó para él, y, mientras una mano le iba levantando, poco a poco, el vestido hasta la cintura, la otra empezó a acariciarle los muslos. Unos muslos que encontró calientes pero no tanto como lo estaba el sexo oculto bajo las bragas de encaje de Robin y que estaba siendo acariciado por encima de estas.

Abandonando los pechos de Robin, los labios de Zoro regresaron junto a los de ella que le dieron una cálida, y húmeda, bienvenida entre jadeos por culpa de las caricias que le estaba dando sobre su sexo.

-Dulces labios- dijo Zoro al separarse de los de Robin-. Nadie diría que eres una obsesa del kouhii.

-Pues tus labios me emborrachan, kenshi-san- sonrió maliciosamente Robin.

Las palabras de Robin trajeron el rubor a las mejillas de Zoro, logrando que pusiera en lo alto de la lista sobre el kenshi, el averiguar como era que podía ser tan tímido con las palabras y comentarios pero no con los hechos y las acciones.

Como si le hubiera leído la mente, Zoro se puso de cuclillas e introdujo su rostro entre las piernas de Robin. Separando sus bragas dejó a la vista aquel sexo cálido y aquellos labios que también pedían por un seppun, o por mucho más.

Sus labios se juntaron y la lengua de Zoro se introdujo en aquel húmedo interior logrando que Robin le agarrara de la cabeza, de su cabello, y con lentas, y fuertes, caricias, le decía que no se detuviera.

-¡¡Kenshi-san!!- incluso en estos momentos, con Zoro succionando sus labios y chupándole el clítoris, Robin era capaz de mantener el control de su mente y seguir llamándole por el apodo que ella le había puesto. Y lo hacía en un tono intenso pero que no podía salir fuera del baño.

El sexo expuesto a los ojos de Zoro, que separaba los labios y que chupaba por partes. Su lengua recorría toda la extensión de aquel cálido sexo, desde lo más al sur acariciándole el agujero de su culo, hasta el norte extremo en donde el clítoris adquiría gran protagonismo. Para el placer de Robin, por supuesto.

Sus manos apretaban sus pechos y pellizcaban aquellos pezones erectos a los que lamía de vez en cuando en un intento por refrescar el calor de su cuerpo. Suerte que Zoro estaba bien ocupado con el sexo de Robin porque, de haberla visto, de seguro que la situación habría pasado a un nuevo nivel.

Aunque tal vez no porque…

-¡¿¡Quieres dejar de hablar de meshi a estas horas de la mañana, Luffy!?!

La voz de Nami detuvo las acciones de la pareja y se dieron de cuenta de que el tiempo se les había echado encima. Estaba claro que no podían continuar con esto porque, en poco tiempo, el baño iba a ser utilizado para fines más habituales.

Con la misma naturalidad con la que había apartado las bragas, las volvió a colocar en su lugar, no sin antes despedirse de aquel sexo tan deseable con un seppun. Mientras se ponía en pie fue bajándole el vestido para que, al tiempo en que sus ojos se encontraron, se encontrase bien colocado. Aunque con las altas sensaciones que recorrían sus cuerpos, bien colocado significaba en el suelo.

-Supongo que debemos dejar el baño libre- dijo Robin mientras se volvía a colocar en su lugar el sujetador y el vestido por encima de este-. No creo que a los demás les apetezca ver la utilización que le damos.

El sonido de la cremallera anunciaba el final que llegó una vez se dejó de escuchar. Una vez más pasó las manos por encima del vestido para asegurarse que cada curva de su cuerpo se encontraba en el lugar preciso del vestido.

-¿Te apetece un kouhii, kenshi-san?

Zoro no se esperaba una invitación semejante por parte de Robin sin que sonase como una obvia provocación por su parte.

-Arigatou pero no. Voy a tratar de recuperar algo de sueño.

Si esta respuesta molestó a Robin no se notó para nada en su rostro, y cuerpo, ni siquiera surgió esa sonrisa plastificada con la que solía recibir las respuestas.

-Yo voy a comprobar si puedo recuperar el momento que el CP9 me interrumpió. Como no haya ningún libro de interés en esa librería después de todo lo que pasó- se rió por lo bajo Robin-. Nos vemos luego, kenshi-san.

-Si, claro.

Con esto Zoro salió del baño y ni siquiera se cruzó con Nami que se dirigía hacia allí porque, por suerte nada cambia tanto, tomó la dirección equivocada. Que, en esta ocasión, podía decirse que la correcta.

Fin del Flashback

De seguro que en Water 7 había muchas más librerías pero, por supuesto, en la que Zoro terminó, tenía que ser en la que se encontraba Robin, con Chopper. Por supuesto que no le importaba mucho el que se encontrara con ellos, con Robin especialmente, pues, a pesar de lo sucedido en el baño, la relación entre los dos seguía siendo la misma o eso era lo que pensaba Zoro, ¿verdad?

-¿Tú por una librería, kenshi-san?- dijo Robin con un tono de sorpresa mal disimulado, ya que lo había dicho a propósito para meterse con Zoro. Y con resultados favorables.

-Oi, oi, oi, ¿qué quieres decir con eso? No me confundas con el baka de nuestro senchou que yo si leo cuando me apetece…- Robin no pudo evitar una sonrisa pero si la risa, aunque Zoro se percató de que era a causa suya-, ¿y ahora qué?

-Nada, kenshi-san. Sólo pensaba que ibas a decir que leías cuando te apetecía ponerte a dormir- dijo Robin toda seria.

-Pero Zoro no necesita ponerse a leer para caer dormido- dijo Chopper entrando en la conversación. Lo que le hizo recordar lo que Robin le había dicho sobre Zoro y ella-. ¡¡Oi, Zoro!!

-¿Eh? Y ahora ¿qué es lo que pasa?

-¡¿Cómo te atreves a confundir a Robin con lo de que se pusiera este vestido?! Deberías ser más considerado con los sentimientos de Robin, y con los de los demás ya que estamos en ello, y no obligarla a hacer las cosas si ella aún no se siente preparada.

La mirada de Zoro cortó al pobre de Chopper en pequeños trocitos.

-Ya es mayor para no tener que dejarse convencer por cualquiera. Si no quisiera ponerse ese vestido no se lo pondría por mucho que le pudiera haber dicho cualquiera.

-Pero es más fácil ponérselo con ayuda, kenshi-san.

Como Robin había esperado, sus palabras lograron poner rojo como un tomate maduro el rostro de Zoro porque, si bien no había sido, totalmente, explícita sobre que esa ayuda se refería a él, el propio Zoro si lo sabía. En cambio Chopper miraba confundido como a Zoro se le subían los colores.

-Oi, Zoro, ¿estás enfermo?- poniéndose sobre la estantería trató de comprobarle la temperatura a Zoro-. Tienes la cara toda roja.

La mirada que le lanzó Zoro lo puso más nervioso que cuando conoció a Sanji y Luffy e intentaron comérselo. Sabía que, de seguir presionando, saldría mucho más que mal parado; pero había prometido que no perdería de vista a Robin. La solución llegó tan rápida como los movimientos de Chopper para llevarse sus libros a caja, pagar y abandonar la librería.

-Oi, Zoro, no pierdas de vista a Robin- dijo Chopper desde la puerta pero se volvió hacia sus dos nakama justo cuando había abierto la puerta-. Robin, no pierdas de vista a Zoro.

-¡¡URUSEI!!

El grito de Zoro no sólo asustó a Chopper, que salió corriendo por miedo a ser perseguido por un furioso kenshi, si no que también hizo lo propio con el resto de las personas que había en el local.

-Bueno, supongo que deberé tener un ojo sobre ti, kenshi-san- le dijo Robin dándole la espalda y continuando con su análisis sobre los libros que había en la librería. En su espalda surgieron un par de ojo fleur que se quedaron fijos en la figura de Zoro.

-… kuso…- murmuró Zoro al tiempo que le guiñaron un ojo.

__________

Después de pasar un buen rato en la librería, y cuando Robin encontró todo lo que podía conseguir del lugar, la abandonaron sin un rumbo fijo, pero con unos cuantos libros, en su mochila, para la colección que poseía Robin. Cualquiera que los viera por la calle no podría decir que estuvieran caminando juntos ya que cada uno iba a su ritmo, sin prestar, evidente, atención a lo que hacía el otro. Salvo por esas manos que devolvían a Zoro al camino correcto aunque, sin un destino al que llegar, todos los caminos eran correctos; pero si Zoro era consciente de esto no lo hacía ver y seguía, entre malos gestos, las indicaciones que le daba Robin.

A ninguno de los dos le molestaba el silencio que existía entre ellos porque ambos eran de los que únicamente hablaban cuando era necesario decir algo. Mientras tanto se conformaban con el silencio y la agradable compañía que se proporcionaban. Incluso, cuando uno de ellos, no digamos quién, tuvo ganas de tomarse un kouhii no se hizo ningún drama por ello, si no que fue aprovechado por el otro para tomarse un par de biiru.

De vuelta a la Galley-La, Zoro no pudo evitar un rápido movimiento de sus ojos que pasaron de un escaparate hacia Robin para volver al frente, todo ello sin perder el paso, ni la dirección correcta por la que caminaban. Aunque no pasó tan desapercibida para alguien como Robin que, sin dar muestras de ello, hizo aparecer un par de ojos fleur en el escaparate. Lo que se encontró allí fue un conjunto que, a simple vista, le gustó a Robin y que, sin duda, le gustaría comprarse. Por supuesto que no podría hacerlo ahora porque dejaría entrever a Zoro que lo habría comprado por él, lo que al final siempre se daría de cuenta, pero que le gustaría que fuera una sorpresa llegado el momento en que la viera llevándolo puesto.

Un par de mano fleurs surgieron en el mostrador, para susto, y alarido, del encargado, y, tomando papel y lápiz, dejó ordenada la compra del vestido y los complementos con los que venían. Unas botas altas y unas medias de rejilla a juego con un liguero del que se podían apreciar las ligas con los que estaba sujetando las medias. El vestido, en si un minivestido, era morado y tan ajustado como los que le gusta llevar a Robin con delicados encajes en todos los bordes, bastilla, escote, pasando por el cuello, y puños. Deseaba comprobar la reacción de Zoro al verla con este vestido puesto aunque, conociéndole como lo hacía, sabía que, a la vista, no obtendría ningún tipo de reacción, a diferencia de Sanji que lo tendrá al instante ante ella alabándola por su belleza. No es que quisiera que Zoro se comportara de esa manera, por lo menos no tan límite, pero, para una onna, siempre son agradables los cumplidos, y más de una persona especial para una.

Suerte que no eres así, ¿verdad, Robin?

Al llegar a la Galley-La como cada uno tenía pensado hacer algo, sus caminos se separarían hasta más tarde. Tal y como han hecho el resto de sus nakama que podrían estar por cualquier parte de Water 7, menos aquí, comprobado por Robin y sus ojos fleur.

Había sido un paseo agradable, tanto el inicio con Chopper como luego junto a Zoro, por supuesto que el kenshi nunca admitiría el que hubiera sido un paseo lo que compartieron si no un camino en común. A ella no le importaba mientras ambos supieran lo que realmente significaban esta clase de momentos para los dos.

-No hacía falta que te hubieras quedado conmigo, kenshi-san.

-Claro que no, pero no me apetecía tener que aguantar las idioteces con las que me saldrían Chopper y el ero-kukku- dijo Zoro quitando importancia a lo sucedido.

-Bueno, en todo caso fue muy agradable, y muy amable por tu parte, kenshi-san- antes de que Zoro pudiera hacer algo para impedirlo, de haber querido hacerlo, Robin acercó sus labios sobre los de él cubriéndolos con un tierno contacto que no duró ni un solitario segundo-. Arigatou, kenshi-san. No por lo de hoy o por haberme salvado, siguiendo las órdenes de Luffy, por supuesto, si no que, por todo. Todo, kenshi-san. Es muy importante saber que te tengo a mi lado, como tomodachi, como nakama…

-Ya, procura no meterte en más líos si no es por orden del baka que tenemos por senchou- dijo Zoro mientras se dirigía a la parte posterior del lugar. Tal vez a entrenar o para pensar un poco.

-Por supuesto, kenshi-san. Oh, procura no perderte, me echarían una bronca por ser la última con la que estuviste.

A pesar de que se trataba de una broma, la seriedad con lo que lo dijo o, tal vez por ello, lo hacía más gracioso, y mortificante para Zoro.

-¡Yo sé a dónde quiero ir!- bramó Zoro alejándose de allí.

Robin sonreía más que satisfecha viendo como Zoro se alejaba y desaparecía de su vista. Era demasiado divertido provocarle para el tener que dejarlo. Además de que era algo de ellos solos, una de las cosas que, únicamente, compartían entre los dos.

-Un kouhii me vendría bien mientras empiezo a leer los libros que he comprado hoy- se dijo mientras se dirigía hacia la cocina que había en las instalaciones que Iceburg les había dejado.

Cuando iba a abrir la puerta de la cocina, esta llegó a abrirse antes de que pudiera alcanzar el pomo. Para su sorpresa, y, realmente, lo era, Zoro surgió del interior de la cocina.

-¿Kenshi-san?, ¿ya te perdiste?

Pudo comprobar como se le tensaba la mandíbula.

-He dicho que yo sé a dónde quiero ir.

Con esta afirmación Robin no pudo hacer nada más que ofrecerle una sonrisa cómplice, y maliciosa, mientras apoyaba ambas manos sobre el pecho del kenshi y lo devolvía al interior de la cocina.

-Ahora me apetecía un kouhii, kenshi-san- le susurró Robin-. ¿Quieres uno?

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ENDorFIN

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Hasta aquí por este pequeño fic. Espero que la lectura haya podido ser de vuestro agrado.

REVIEWS.

REVIEWS.

Muchas gracias a todos (GABE LOGAN) los que habéis dejado un REVIEW y, gracias a todos los que vayan a dejar por esta parte T.T hahahaha

Nos leemos.^^